Vagabundeando

Vagabundeando

vagabundear.

1. intr. Andar vagabundo.

vagabundo, da.

(Del lat. vagabundus).

1. adj. Que anda errante de una parte a otra.

2. adj. Holgazán u ocioso que anda de un lugar a otro, sin tener oficio ni domicilio determinado.

He elegido bien el nombre de esta entrada, lo tenía claro pero he preferido acercarme al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española para que me verificase que la palabra que iba a utilizar como título era la apropiada. El por qué mi cara es la que ilustra el post de hoy, viene un poco más adelante, asi que ya sabes, no te lo pierdas.

Vagabundeando, que es gerundio.

No se si os ha pasado alguna vez, imagino que si, que veis personas desubicadas, de esas que no deberían estar donde están. De esas sobre las que te preguntas… ¿pero como ha llegado aquí?

Alguna vez, conduciendo por alguna autopista, me he fijado en alguna persona que caminaba por la nada, en lugares donde no había población, ni estaciones de servicio, ni ná de ná, solo campo y los restos de alguna antigua carretera nacional. Y ese hecho me ha extrañado lo justo, de todos es sabido que la gente “de pueblo” les gusta mucho caminar, a veces no hay otra opción entretenida que calzarse zapatos cómodos y tirar. Es posible que les haya sorprendido en el camino de dos pueblos que a mi se me antojaban muy distantes, pero quizá no los son tanto. O quizá si lo son pero da igual.

Otras veces me ha sorprendido ver gente esperando en la mediana de una carretera con tráfico fluido esperando para cruzar. ¿pero de donde demonios han salido? y lo que es peor ¿no se me tiraran encima del coche? Esa gente parece tener sobredosis de paciencia, encontrarse ahí, en peligro, sin cobijo y a la intemperie a la espera de una situación propicia para continuar su camino. Es espeluznante.

Y no solo pasa en carreteras, también en las calles más populosas de Madrid, en las horas de más tráfico, me he encontrado a gente parada en mitad de dos carriles, como si se hubieran teleportado desde sus casas, con cara de asombro y a la espera de un hueco. Me extraña tanto…. porque Madrid, al igual que el resto de grandes ciudades, está bie señalizada, hay pasos de peatones que indican por donde se puede y por donde no se puede cruzar, no es lógico que haya personas que atraviesen andando un jardincillo, salten unos arbustos y se metan en una marabunta de coches, motos, bicis y autobuses con la única protección de sus cuerpos. O qué decir de aquellas personas que intentan atajar por la mitad de una rotonda, a la japonesa, como si pudieran cruzar en diagonal.

La única explicación que me viene a la cabeza para que pasen estos sinsentidos es que hay gente que vagabundea, que camina sin rumbo fijo ajena a los obstáculos. Posiblemente ensimismados, enajenados o abducidos. Pero no voy a tirar piedras sobre mi propio tejado, porque a mí también me pasa.

Yo vagabundeo….

Hace poco he vivido en mis carnes ese estado de ausencia del entorno al que me refería. Dejé a las niñas en el polideportivo, aparqué el coche al lado de un parque/bosque cercano a la M30 y como estaba bastante congestionado con la maldita alergia invernal, decidí caminar. Me adentré en ese espacio verde, húmedo y desconocido con ganas de evadirme, de no fijarme en nada, de pasar desapercibido, de estornudar a mis anchas.

Como siempre he sido bastante pringao para algunas cosas y no me gusta pasar por un perdido, suelo caminar con autoridad, como si supiera perfectamente donde me dirigo, así que a medida de caminaba y me alejaba de la “civilización” iba evitando a las posibles personas que me encontraba. Unos señores con perros, unas mamás con carritos, un chico en bicicleta, un par de runners…. Tanto me alejé de lo que reconocía que llegó un momento que me sentí perdido, pero no tenía miedo, era otra sensación, como de…. ¡Por fín, ahora estoy realmente SOLO!

Pasé una zona de árboles y unas cuestas que se me hicieron interminables y me encontré encima de un puente sobre una carretera, perfectamente reconocible, pero con una perspectiva completamente distinta, desde arriba para variar. Lo que tenía a mi alrededor era una especie de explanada grande que hacía las veces de falso puente, en realidad la carretera está horadada en la mini colina por la que caminaba, así que tenía árboles por un lado, carretera por otro y un incipiente atardecer que otorgaba valor al conjunto.

Ahí es donde decidí coger el móvil y ponerme a hacer fotos, del atardecer, de los árboles, de la explanada, del suelo, de la carretera…. y claro, como estaba solo, de mí mismo… con el atardecer, con los árboles, con la explanada, con el suelo, con la carretera…. Estaba totalmente absorto dedicado a inmortalizarme que no ví que un runner se había plantado a escasos metros de mí a hacer sus estiramientos. ¿pero como se le ocurría? ¿es que acaso no se notaba que ese era un momento privado? Así que, ni corto ni perezoso, me hice una última foto mirando como el típo en cuestión estiraba sus cuádriceps.

Cuando me alejaba del improvisado escenario no paraba de pensar en el corredor. A lo mejor yo había invadido su lugar de estiramientos habitual, a lo mejor era yo el que sobraba, a lo mejor estaba pensando… ¿Pero que hace este gilipollas haciéndose selfies en mitad de la nada?… Naaaaa!

Pasé del tío y de sus pensamientos, no podía volver sobre mis pasos porque no sabía donde los había dejado así que improvisé, elegí otro camino mientras la luz caía a marchas forzadas, el atardecer se iba oscureciendo demasiado para estar en un lugar desconocido así que había que apretar el paso y llegar cuanto antes a una referencia válida. En mitad del camino que elegí me encontré con una encrucijada…. Y no tuve más remedio que sacar de nuevo el móvil, hacer una foto y poner este tuit que os dejo a continuación:

No me digáis que no estuve inspirado….

No llegué a tomar aquel camino, ya no tenía mas tiempo, tenía que volver a recoger a las niñas y ante este tipo de cargas no se puede ser muy aventurero. Vislumbré un poco de tráfico unos metros más adelante y ya pude ubicarme. Al salir de entre los árboles noté como mi vagabundeo había terminado, ahora yo dirigía mis pasos, ya no estaba en aquel estado, volvía a ser consciente de todo. Y por una parte, me sentí triste.

Ahora, reflexionando sobre ello, creo que fue porque aquel rato fui más libre que de costumbre, no tenía ninguna necesidad que cubrir excepto la de guiar mis pasos, nada me esperaba al llegar a donde quiera que me dirigiese y tampoco dejaba nada atrás. Era yo mismo en modo simplificado.

Así que os animo a que os dejéis llevar un día de estos y que luego vengáis y me contéis lo que habéis sentido, y mientras tanto, podéis utilizar la zona de comentarios para decirme que estoy como una cabra, no me lo tomaré a mal.

Hasta pronto,

J

12 thoughts on “Vagabundeando

  1. Uis… eso de que estas como una cabra… un poquito si jejeje pero no por “vagabundear” para nada, eso deberiamos hacer todos, perdernos un poquito y desconectar. Lo que mas me a gustado es cuando dijistes que te sentiste SOLO… eso quiero yo de vez en cuando y si… yo quiero “vagabundear” un bsin guapetón 😉

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  2. Vagabundear entre el cielo y el mar vagabundear…q cantaba serrat..rios de tinta ..poemas ,canciones ,versos..
    Soy palomo torcaz dejazme en paz.cualquier estrofa o verso q tenga la palabra vagabundear nos habla d libertad d eso q tu has sentido vagando sin rumbo.
    Vagabundo por el mundo rozando la libertad.
    Grandisimo mi juan

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    1. Di que si, Mipe, aunque haya sido más o menos por el espacio de media hora, he sido libre de tiempo, de pensamientos, de obligaciones, solo debía caminar, sin tener un sitio al que llegar, sin presiones.
      Ains, que intensos estamos.
      Tu si que eres grande, ladrón.
      Un abrazo!!!

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  3. Hola Juanan,
    a veces yo tambien “vagabundeo” por el centro de Madrid. Me encanta callejear sin rumbo fijo mirando las fachadas y las esculturas que hay en muchas azoteas. Saco el móvil y hago fotos a edificios o a cualquier detalle que me llame la atención.
    Un beso

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  4. Hola Erika, pues yo quiero ver esas fotos, a veces es muy curioso observar las cosas a las que estas acostumbrado desde el punto de vista de otro. Cada uno miramos de una manera diferente y ponerlo en común dice muchas cosas de como vemos y como percibimos la realidad y lo que nos rodea.
    Cada persona-un punto de vista.
    Un abrazo!!!

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  5. Muchas gracias Ana, es una sensación muy agradable, ese ensimismamiento en el que estás más solo que nunca pero a la vez te sientes taaaaaaaan bien. Y si además lo acompañas con la mente límpia y vacía, sin dejar que los malos pensamientos te nublen la razón…… great!!!
    Un abrazo!!!

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    1. Hola Patri, aún conservo la sensación de libertad que me acompañaba en aquel paseo, sin prejuicios, sin prisas, en el fondo un poco a lo loco. Es algo de lo que deberíamos disfrutar todos, de un poco de tiempo con nosotros mismos.
      Feliz semana a tí también.
      Un abrazo!!!

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