Cuatro

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Esos son los años que llevo aquí, al borde de la blogosfera. Atisbando desde mi pantalla lo que se mueve alrededor y dejando mi impronta, poco a poco, creando mi pequeña comunidad, que por cierto, debe estar desnutrida y famélica del poco “alimento” que le doy últimamente. Y es que se me acumula la plancha 😀

Que os voy a contar que no os haya dicho ya de la vida extra-pantalla, de las obligaciones, de la pereza y de la procrastinación, no me voy a seguir repitiendo que este es un espacio de categoría, con contenido original y currado.

Pues si, amig@s, cuatro añazos ya, que se dice pronto. Y aunque el fondo es más o menos el mismo, la forma o las formas si que han cambiado, ya no soy el que era hace esos años, ya no divulgo de la misma forma, ya no difundo mi material de la misma forma, ya no me relaciono de la misma forma ni con la misma gente, y eso no es bueno ni malo. Recuerdo que al principio de empezar esta acción bloguera me volqué mucho en las comunidades de G+ e hice muchos contactos y algunas ciber-amistades que aún conservo y vivía todo eso de la difusión con bastante agonía, tenía tiempo para ello o si no me lo quitaba de otra cosa, me implicaba mucho en muchas cosas y quería alcanzarlo todo y contentar a todos. Error. No se puede llegar a todas partes con un blog personal sin ánimo de lucro, ni hay por qué.

Al tiempo que me empecé a desligar de las publicaciones organizadas, de la presencia en Redes Sociales y de querer abarcar cada rincón de la red global, mi vida se ha asentado. Si que es cierto que este espacio es MI lugar en el mundo virtual, mi casa, mi puerta a lo desconocido, mi agujero de gusano, mi todo y que disfruto hasta la saciedad escribiendo y compartiendo pero he perdido, afortunadamente, el sentimiento de culpa de no contestar a tiempo, de no seguir las publicaciones de los compañeros o de no actualizar los contenidos con regularidad. Y eso, en parte, me hace más libre.

Es cierto que se pierde reciprocidad, pero ¿podemos vivir sin ello? ¿puede yo vivir si ello? A día de hoy digo SI. ¿Qué quizá me gustaría poder aguantar un ritmo más frenético y volver al post semanal? Seguramente. ¿Sufro por ello? Ya NO.

Por eso, este aniversario ha pasado casi levitando, sin levantar polvareda, sin avisar, casi desapercibido. Y eso que yo el 28 de septiembre tenía la extraña sensación de que algo se me escapaba, que había algo que celebrar y no daba con ello. Con lo cerca que lo tenía, a un golpe de tecla. Así que me doy por felicitado, por besado y por homenajeado y a otra cosa, a seguir produciendo, a seguir escribiendo cuando el tiempo y las ganas acompañen y a seguir celebrando cumple-blogs.

Y ahora me voy a hacer un regalo, en forma de canción, una de mis favoritas de uno de mis grupos favoritos, Muse.

Time is running out no deja de ser una canción de amor pero ya sabéis que yo irreflexiono constantemente y que me da por sacar petróleo de cualquier cosa. Y es que ese título me inspira mucho. “El tiempo se está agotando” me parece un precioso mantra para animarnos a seguir, a disfrutar del presente, de lo que tenemos, a desechar lo que no queremos a nuestro lado, a vivir el día a día con la gente que queremos hacerlo, a tratar de buscar la ansiada felicidad en cada cosa que emprendemos, que gestionamos, en la que nos involucramos… porque todo tiene un fin y cuando llegue, todo eso que hemos labrado será lo que nos quede, a todos los niveles, no solo el personal.

Piénsalo, plantéate que la vida se acaba, que nuestro tiempo se agota… ¿no tratarás de hacer lo que te hace feliz? Pues a ello y antes de que nos pongamos más intensos, vamos a cantar como locos 🙂

Podéis felicitarme en la sección de comentarios o simplemente dejar constancia de que se me está yendo la cabeza (¡si es que ya tenemos una edad!)

Hasta pronto,

J

Un juego perverso

No podemos evitarlo, lo malo nos llama mucho la atención.

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Sentimos debilidad por lo negro, por lo oscuro, por lo peligroso. Creemos que tenemos nuestra vida centrada en la zona de la luz y que estamos cómodos allí pero el lado oscuro nos susurra constantemente. Nos molan los malos de las películas, nos identificamos con los seres ambiguos y torturados, disfrutamos con las criaturas siniestras y necesitamos de esas dosis de perversión para ser completos. Sabemos que no debemos tocarlo, no debemos adentrarnos, pero está ahí, tan cerca!

Somos sombra y luz, Yin y Yang, tigre y dragón, búho y alondra. En definitiva, somos duales, tenemos muchas facetas y muchas caras, unas mas amables que otras pero todas nos conforman.

Yo me reconozco en esto que digo, me comprendo y os aseguro que tengo mi lado oscuro y mis pasiones más inconfesables (si, inconfesables, que no las voy a decir…) repartidas en mi día a día. Y me gusta que sea así. Es importante no solo reconocerlo, sino equilibrarlo, y dejarlo aflorar cuando haga falta, cuando sea necesario o cuando sea EL momento. No hay que esperar a la luna llena o al solsticio, no se trata de eso.

Y como tenemos esa querencia, es muy fácil para algunos pocos aprovecharse de ello. Algunos visionarios aprovechan nuestras debilidades y características especiales para torturarnos y manejar nuestros instintos a voluntad. Mucho de lo que está pasando en nuestro país en estos días es un reflejo de esto. Se está jugando un juego perverso lleno de odio y de afectación, dirigido por políticos con intereses alejados del pueblo pero que recurren a ese mismo pueblo para abanderar una causa u otra. Esta manipulación me ahoga, me asfixia y me abruma.

Cada cosa que leo en estos días está cargada de grandes dosis de irracionalidad y de manipulación, yo lo veo desde fuera y lo identifico bien, no me creo ni un lado ni otro, pero imagino que estar inmerso en la vorágine debe ser distinto. Las personas se han convertido en una turba, ya no hay conciencia individual, solo colectiva y agresiva y eso me produce mucha inseguridad y desasosiego. Estamos en un mundo en el que las opiniones de cualquiera se hacen virales sin filtro y la desinformación vuela por doquier. Yo he leído mucho y he callado mucho, he estado a punto de tirarme a la piscina en muchas ocasiones y he sabido recular a tiempo, no tengo las armas ni la energía necesarias para participar en este Circus Maximus.

Desgraciadamente se nos está intentando hacer ver que en esta tensión hay lobos y corderos, víctimas y verdugos, acosadores y acosados y mucha gente se está posicionando en estas situaciones. Pero están equivocados, si se toman la molestia de retirarse un poco y de ver las cosas con perspectiva, verán que aquí solo hay lobos. Lobos contra lobos. Esto es una pelea de bandas a cara de perro y sin control. Y las turbas están manejadas con hilos invisibles pero reconocibles, como el dinero, la estabilidad, la patria, el futuro, la identidad…. Cada cual, y esto es muy personal, se agarra a lo que considera en peligro y lo defiende haciéndole el juego a los maestros de marionetas. Es triste pero es lo que somos, unos burdos muñecos que cuelgan inertes hasta que nuestro dueño nos moviliza.

Este juego perverso no me gusta así que estoy intentando aislarme, huyo de las redes sociales, esquivo perfiles implicados, evito noticias sesgadas (¿las hay objetivas acaso?). Como me gustaría poder influir para aportar cordura pero estoy a años luz de poder hacerlo así que a lo mejor me visto de negro y me voy pasadas las doce a mordisquear yugulares. Algo tengo que hacer para calmar este ansia.

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O quizá esto se me pase escuchando el juego perverso (Wicked Game) de Chris Isaak, esa preciosa canción que formó parte de la genial banda sonora de Corazón Salvaje (Wild at Heart) de David Lynch. Esa historia de forajidos abocados al lado oscuro protagonizada por Nicholas Cage y Laura Dern. Recuerdo haberme comprado el disto de Isaak y de haberlo triturado literalmente en mi tocadiscos, mucho ha llovido desde aquello, desde que me metía esta canción en vena.

Pero nunca es tarde para volver atrás, nunca es tarde para parar, nunca es tarde para rectificar, nunca es tarde para detenernos, mirar alrededor y exclamar… #EstamosLocos?

Hasta pronto,

J

Caliente, caliente

Como aquello que cantaba hace milenios Raffaella Carrá, pero sin sus Eeeooo, Oooaaa.

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Hemos pasado un verano caliente y ahora, que aún estamos en agosto pero tenemos un clima algo otoñal, vuelvo a sentarme enfrente de mi pantalla favorita, para hacer una de mis cosas preferidas. Este tiempo alejado de mi blog, de mi espacio, de mi sitio, ha sido como una especie de penitencia. Cuando encontraba de lo que hablar no tenía tiempo o conexión, y cuando lo tenía, la pereza y la procastrinación me hacían anular el impulso.

Hoy no es un día distinto, no ha pasado nada novedoso ni nada especial, pero se han alineado los planetas que rotan y se trasladan dentro de mi cabeza y, aprovechando que el ordenador estaba sobre mis rodillas, he caído sin remedio en el editor de textos de WordPress.

Y ya sabéis lo que eso significa, que mi verborrea (¿o sería mi “teclorrea”?) se desata, mis sinapsis neuronales empiezan a echar chispas y los temas empiezan a cuadrar y a situarse. Todo muy concienzudo y muy organizado ¿no lo parece? 😀

Pues como os decía, caliente, caliente ha sido el verano, y debe ser cosa de la edad que este año me ha afectado sobre manera. Y eso que estaba más delgado que de costumbre, que llevaba unos hábitos más saludables y deportivos y todo eso, y bla, bla, bla… pero yo, que siempre he sido más de chorrear sudor que de pelarme de frío he vivido en mis propias carnes la agonía del “caloret”.

La faceta deportiva ha sido la peor parada. A finales de junio corría la que iba a ser mi última carrera de la temporada, bien entrenado y con un objetivo firme y alcanzable en la mira. Quería ganarme las vacaciones rebajando mi marca de los 10 kilómetros y estaba listo para ello. Con lo que no contaba, era con los agentes externos.

Aunque tenía que madrugar el domingo para la carrera, tuve que salir a cenar el sábado por la noche, era una celebración del trabajo y además me daban un reconocimiento por mis años de servicio, no me parecía bien faltar. Me porté muy bien, no bebí alcohol, cené moderadamente y me recogí como la Cenicienta, a medianoche, eso si, yo no perdí los zapatos. La cena se desarrolló en una finca al aire libre donde había de todo menos aire libre, estábamos a casi cuarenta grados y todo lo que podíamos comer y beber lo sudábamos de inmediato. Nada de toxinas al llegar a casa.

Me metí en la cama concienciado en la carrera del día siguiente pero me levanté sin muchas ganas, me vestí, me metí en el metro y me fui donde había quedado con mis hermanos runners para calentar. La pereza que sentía era extrema y después de calentar me noté un poco mareado. Pero yo, adelante, me coloqué en la línea de salida esperando que el papelón pasara cuanto antes. En movimiento me encontraba mucho mejor, iba ligero y a buen ritmo pero el calor empezaba a apretar y no hacía más que buscar sombras donde estar más fresco y desear que llegara el avituallamiento del kilómetro 5 para poder beber agua fría o echármela por encima. Llegó y lo hice.

Un kilómetro y medio más tarde todo se torció, el calor me afectaba demasiado, me agobiaba el sol y mi cabeza no respondía bien. En una cuesta abajo bastante pronunciada sentí un vértigo impresionante, como si se tratara de un gran tobogán lleno de gente e interminable. Me paré y continué caminando para no caerme redondo al suelo. El resto de la carrera, los casi cuatro kilómetros finales, los hice corriendo y andando y jodido porque mis objetivos se alejaban, cada vez que me detenía me enfadaba más y más conmigo mismo…. pero mi cuerpo estaba KO. Crucé la meta más por coraje que por convicción y cuando puede me tiré al suelo a descansar. Menos mal que mis hermanos runners estaban allí compartiendo sufrimiento y agua.

Lo que me sucedió fue un golpe de calor y tardé en recuperarme más o menos una semana, con dolores de cabeza, mareos y una sed constantes. Cuando sentí todos esos síntomas y me encontraba tan mal prometí darme un descanso y no hacer locuras a altas temperaturas, desde entonces no he vuelto a correr. Mi descanso se acaba este domingo y ya hay ganas pero mi tiempo en la “reserva” también lo he aprovechado.

Y precisamente hoy, dia en el que hablo de calenturas, me he enterado del nuevo y peligrosísimo reto que circula por las redes. El hot water challenge (el reto del agua caliente) consiste en tirarse por la cabeza un cubo de agua HIRVIENDO. ¿Se puede ser más subnormal? ¿Es que no hay límites para la imbecilidad humana? Esto es demencial, tremendo y demuestra sin lugar a duda que #EstamosLocos de remate y que nos merecemos que nos pasen cosas macabras. Hablo de la humanidad en general, sin particularizar.

De este reto hay varias versiones, para todos los “gustos”. Están los que hierven su agua, se ponen delante de la cámara y se la tiran por la cabeza… los que no tienen huevos para hacerlo y esperan inmóviles a que otro les haga el trabajo y lo más peligroso, los que arrojan agua hirviendo a un tercero sin que se lo espere. A estos, les metía yo dos “guantás” que iban a estar con un golpe de calor como el mío tres decenios. Por graciosos.

¿Y que es lo peor de todo esto? No es que un adulto se fría y se genere quemaduras y cicatrices de por vida por hacer el salvaje, es su puñetera culpa. Lo malo es que estos retos los ven niños, los imitan, los improvisan y las consecuencias son terribles. Hay fotos y vídeos de niños achicharrados e incluso hay fallecidos. De hecho, una de estas historias para no dormir la protagonizan un niño y una niña que se retaron a beber agua hirviendo, la niña se desolló la garganta, le tuvieron que hacer una traqueotomia y después de varios meses en el hospital ha fallecido a consecuencia del jueguecito. Poca broma con esto.

Quizá estas cosas que nos están pasando son las  nuevas pandemias del mundo rico, las consecuencias de la globalización, de la conectividad y de, por qué no, de la gilipollez máxima del ser humano.

Me noto un poco encendido así que voy a dejarlo aquí, no quiero que la calentura acabe como la otra vez, con mareos y dolor de cabeza. Si te apetece, por un comentario y charlemos sobre lo caliente que estamos 😉

Hasta pronto,

J

Cosificación, por decir algo

cosificación

Aviso a navegantes, voy a irreflexionar, así que no tengáis en cuenta mis palabras si os ofenden o si las notáis demasiado laxas. Mi intención no es sentar cátedra, solo opinar, como siempre.

Esto me encanta, en lugar de vagabundear por mi casa hablando en alto puedo sentarme tranquilamente y escribir lo que se me pase por la cabeza y de la forma que se me pase. Otra cosa será cuando lo vuelva a leer en unos días/meses/años, a lo mejor esta opinión ya no será válida para mi entonces pero eso lo defiendo a capa y espada. La verdad no es absoluta, si lo creéis estáis errados. Nuestro punto de vista es voluble y cambia por las circunstancias, ahora podemos pensar esto, mañana lo otro y no nos habremos vuelto locos, nos habremos movido, y eso, es genial.

Así que dejar de culpabilizaros por cambiar de opinión, ya está bien.

Y ahora a la cosificación, que gran palabra y cuanto tiempo sin hablar de palabras. Dice la RAE (Real Academia Española) sobre esto:

cosificación

1. f. Acción y efecto de cosificar. (ya os dije en este post que la RAE es muy escueta)

cosificar

1. tr. Convertir algo abstracto en una cosa concreta.

2. tr. Reducir a la condición de cosa a una persona.

Pues aquí lo tenemos, en la segunda acepción. Ese es el mal que estamos viviendo últimamente, que tendemos a cosificar a las personas, o mas bien, a las mujeres de una manera sexual. O así es como se sienten ellas, reducidas en su femineidad a puros objetos sexuales, creen que se las considera órganos sexuales andantes en lugar de personas de pleno derecho.

Y no digo que no tengan razón en miles de casos, que estamos a años luz de una igualdad real y utópica, pero de ahí a establecer una lucha machismo/feminismo hay que abismo (y rima!) Entiendo también la lucha contra la violencia de género, el sexismo, el abuso, el tratar a otro ser humano con superioridad…. todo eso es denunciable o debería serlo. Y apoyo vehementemente la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, y ojo, obligaciones. Lo que realmente me enfada, mucho, es que esta respetable lucha contra el sexismo esté politizada y dirigida de una forma retorcida y torticera, buscando rascar donde no hay y sacando a colación el supuesto machismo anclado en lo más profundo de nuestra “moderna” sociedad.

Reconozco que yo nunca me he sentido machista (ni feminista) pero me ofende que se me ponga en tela de juicio porque vea un anuncio de lencería y me guste lo que veo, porque mire de reojo a una chica guapa (o guapa para mí) o que deje pasar en el ascensor a una chica como signo de educación, también lo hago con chicos y en ninguno de los casos es para mirarles el culo. Algunas de estas actitudes son los micromachismos que se están denunciando. Expresiones como “ayudar” en casa son ya casi punibles en el mundo “igualitario” en el que vivimos. Que la casa es de los dos, claro. Que las tareas también, claro. Que los derechos y obligaciones son al 50 %, claro. Ahora hay que ejercerlo y/o aparentarlo sin usar frases tópicas e hirientes.

Llamadme loco, pero esto me parece demagogo, adoctrinante, falsamente progre, superficial y muy, muy, muy falso. Y para muestra….

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Lo que está pasando con las azafatas en los campeonatos de ciclismo, motociclismo y automovilismo me parece bastante marciano. Se las tacha de mujeres “florero” ¿porque son guapas, son sexys y no hacen nada más que pasearse, lucirse, hacerse fotos y besar a los campeones?. Pues eso que hacen es un TRABAJO, son imagen y ese es el cliché que vende. Pero no ahora que estamos todos salidos, esto viene de lejos. De cuando las mujeres rompían barreras para imponerse y situarse donde deben estar, a la misma altura que los hombres y de cuando utilizaban sus armas de mujer para liberarse del yugo de la hipocresía y del oscurantismo. Como también es un trabajo estar en la puerta de Abercrombie & Fitch sin camiseta para captar la atención de las compradoras zalameras que se fotografían con los chulazos antes, durante y después de entrar a comprar, o no. ¿nadie va a proteger a estos chavales?

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A cuantas de todas esas mujeres que trabajan de sol a sol en una cadena de montaje, limpiando casas, escaleras y portales o en una explotación agrícola, a las que tratan como ganado les gustaría poder calzarse unos tacones, ser admiradas, envidiadas y llevarse a casa lo mismo que ellas ganan en seis meses doblando el lomo. Porque que yo sepa, a esas mujeres grises y ocultas nadie las cosifica, y nadie las defiende con tanta vehemencia. O, lo voy a decir mejor así, nadie les quita el trabajo porque su actividad les perturba, les molesta o les inquieta. No, a estas pobres a lo mejor no las ven como tetas y culos pero las explotan de otra forma sus empresarios y sus empresarias.

Quizá el problema ahora sea la carne, se enseña mucho, se ofrece mucho, se crea adicción y se revuelven los bajos instintos, masculinos y machistas, claro. Y como no hay paridad, ni disfrute para todos… ¿acabamos con ello? ¿Esto es lo moderno, volver al recato impuesto? ¿Realmente esta es la pelea por los derechos de las mujeres que quieren las mujeres?

No estoy nada de acuerdo en prohibir y acabar con las mujeres en esa faceta del deporte, lo mismo que no estoy de acuerdo en acabar con las actrices, con las cantantes, con las modelos, con las empresarias, con las ministras, con las médicas, con las conductoras de autobús, con las trabajadoras sociales o con las gitanas rumanas. Que las mujeres lleguen a lo más alto en su profesión, que sean honestas, que estén protegidas laboralmente y tengan unas condiciones salariales justas e igualitarias es lo que nos debería preocupar de verdad. Lo mismo, lo mismo, lo mismito que debería pasarle a los hombres.

Y establecer filtros y observatorios, eso es bueno siempre que tengan una buena dotación económica detrás, para denunciar y poner sobre la mesa actitudes deshonestas, ilegales, sexistas o delictivas.

Hace tiempo que la sociedad de consumo y el marketing nos engulleron y ahora estamos sufriendo las consecuencias, ahora cosificamos, tratamos como cosas a hombres y a mujeres, a perros y a gatos, incluso a nosotros mismos. Y somos tan hipócritas y tan cerriles que vivimos en una dualidad tremenda, alabando y denostando a voluntad, babeamos con una chica guapa y criticamos a un tío bueno… y viceversa. Bueno, viceversa del todo no, que ya lo decía mi abuela: -“no hay nadie mas machista que una mujer”

Pero bueno, eran otros tiempos.

Y ahora es tu turno para tomar la palabra, los comentarios son todo tuyos.

Hasta pronto,

J

Llega “Terminator” #EstamosLocos?

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Leer la prensa siempre me llena de incertidumbre. Unas veces porque tengo la sensación de que todas las noticias están empezadas y ya… para qué seguir, si me he perdido la trama. Otras porque creo que vivimos en un psiquiátrico enorme en el que todos, y lo digo bien alto, todos, estamos locos de remate. Pocas veces leemos algo normal en la prensa, esas cosas que pasan en el mundo que hay detrás de nuestras ventanas y que en cierta medida ya no nos llaman la atención porque por anormales, las hemos “normalizado”.

Cosas como los refugiados, las guerras civiles, el ISIS, el petróleo, las luchas de poder enmascaradas, la economía, la corrupción, los autobuses con mensaje, Corea del norte, la violencia de género,… ¿tengo que seguir? ¿no es todo muy marciano y hasta cierto punto, muy falso?

Porque a veces me da la sensación de que todo es mentira, que todo es inducido, que una cosa es el titular y otra cosa la VERDAD esa que no nos cuentan ni nos contarán nunca y que quedará ahí oculta hasta que un conspiracionista se atreva a hacer un documental de culto que será denostado por los que ostentan el poder. Si habéis pensado que ese de las teorías de la conspiración podría ser yo, iros olvidando. Que lo mío es lo superficial.

El caso es que me acabo de enterar de una noticia que me ha helado la sangre. Y no, no me refiero a que una de las musas de este blog, Leticia Sabater haya sido ingresada por una inflamación en sus falsos labios (de arriba) y que vaya a participar en Supervivientes. Ni que otra musa (¿o muso?), la incombustible Caitlyn Jenner, haya dado una paso más en su re-adecuación sexual y se haya extirpado su pene. Ahora que lo pienso… que irónico todo, a una le sale un bulto, la otra se quita un bulto.

Pero no nos desviemos, que aunque estas noticias sean de alcance, no son lo que me trae por aquí. Lo que me ha puesto los pelos de punta es el juguetito que se ha sacado de la manga la madre Rusia, el robot FEDOR (Final Experimental Demonstration Object Research), un bicharraco capaz de manejar armas de fuego con una pericia implacable. Aunque que conste, que los rusos dicen que aunque FEDOR, de nombre ruso formado por siglas en ingles (qué “moderno” todo) sea capaz de tal despliegue, no está concebido para uso militar. Palabra de Putin.

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No se a tí, pero a mi me acojona

Por lo visto, que el muchacho sea capaz que coger dos pistolas y disparar a dos manos con mayor eficacia que Billy “El Niño” es para potenciar sus capacidades motoras y favorecer la toma de decisiones…. porque él sabe hacer muchas otras cosas, como cambiar bombillas, utilizar todo tipo de herramientas o incluso conducir coches.

Y no te digo yo que no me lo vaya a creer (no me lo creo, llámame loco) pero que igual con una pelota anti-estress o con ejercicios de psicomotricidad fina se consigue eso que dicen que quieren conseguir. Ya me imagino las guarderías del futuro, todo sea por las capacidades motoras.

¿No es verdad que #EstamosLocos?

Sea cual sea el objetivo de FEDOR, dicen que saldrá en misión espacial en 2021, a mi me ha recordado mucho, demasiado, a Terminator. He recordado cuanto la disfruté en el cine aunque me llenaba de desasosiego pero como película estaba genial. Se planteaba lo mismo que otras muchas películas, comics y novelas del género, la rebelión de las máquinas. Un guerra sin cuartel basada en la inocencia y en el desarrollo de las IA (inteligencias artificiales) con fines “buenistas” que se terminan yendo de las manos.

Quizá porque las creaciones son mas “humanas” y por lo tanto, imperfectas, de lo que se les presumía. Y aprenden de ellas mismas, a superarse, a ambicionar, a crecer, a ser independientes y a arrollar con su prepotencia.

Entre tanto, buen caldo de cultivo están cocinando Trump y Kim Jong-un, el cenit de la humanidad “bien” entendida con su “cordura” en las mas altas cotas y unos egos que sobrepasan lo imaginable. Justo en el momento que llega FEDOR con sus pistolas y su buena puntería. Ay Arnold (Schwarzenegger) con lo chulo que era todo cuando era mentira.

Con este panorama no sería de extrañar que acabáramos en un mundo apocalíptico y sucio, esquilmados, dominados por las máquinas e intentando luchar por la poca humanidad que quede en nosotros. De vuelta al guetto, sin globalización y sin glamour… yo no se como se lo tomará Caitlyn, pero seguro que Leticia lo vivirá ajena, en su isla de Supervivientes, en biquini y cantando sus “pepinazos”.

O si no, al tiempo.

Hasta pronto,

J

Animalicos

Ayer entró un pájaro en casa.

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Yo volvía de correr y mi mujer me estaba esperando en la puerta de casa con la cara desencajada. Al verme me dijo que no me preocupara, que las niñas estaban bien pero que ella no. Su rostro denotaba entre angustia, acojone y vergüenza así que yo no sabía a que atenerme.

Ella, (mi mujer) que adora el mundo animal proporcionalmente a la distancia que los separe, o sea, cuanto más lejos, mejor, había ido a vestirse a nuestra habitación y se había encontrado un pájaro en nuestra cama, como si tal cosa, con la indolencia típica del que está donde quiere. No tuvo casa para correr la pobre.

Ni que decir tiene que ya no volvió a aproximarse a la habitación hasta que llegué.

Bueno, afortunadamente era un pájaro, así que me relajé, cogí un trapo y me dirigí a expulsar al intruso con decisión. El pájaro estaba ahí, en mi lado de la cama, subido en uno de mis cojines. Feo como él solo, medio negro y destartalado. Enseguida me di cuenta, cuando intenté atraparlo y se movió por la habitación como una polilla, dándose golpes con todo, que debía estar un poco lesionado porque no volaba bien y que tenía tanto miedo o mas que mi mujer.

En unos minutos conseguí echarle el trapo encima, agarrarlo cariñosamente, sacarlo por la ventana y, a instancias de mi mujer, encerrarnos como si viviéramos en un búnker. No se como se quedó de tranquilo el pájaro pero a mi mujer le duró la psicosis todo el día. Y encima tuvimos que lavarlo todo por que el bicho nos dejó un montón de regalos en forma de cagaditas en la cama limpia, los cojines, el suelo…. un amor de visita.

Si mi mujer hubiera tenido ovarios de volver a la habitación mientras yo invitaba al pájaro a abandonar la casa la hubiera oído gritar eso de:

-“SACA A ESA COSA DE AQUIIIIIIII!!!!!”

Esa cosa…. esa cosa… esa cosa me hizo recordar….

…Que me hizo mucha gracia aquello que pasó hace unos meses en el Congreso de los Diputados cuando decidieron por unanimidad declarar a los animales “seres sintientes” dotados de sensibilidad para diferenciarlos de las “cosas”. No, los animales no son cosas, no es lo mismo un perro que una bicicleta, ahí estamos todos de acuerdo. O quizá no.

Sinceramente no lo entendí del todo pero comprendo que se busque un marco jurídico que defienda los derechos, e imagino, las obligaciones, de los animales para que cosas tan atroces como el maltrato y la mutilación animal sean punibles.

En este orden de cosas, si que entiendo mas que se haya prohibido o ilegalizado recientemente la amputación del rabo de los perros con fines estéticos. O con el fin que sea, ¡yo que se! Y con esto vuelvo a lo del principio. Muchos “amantes” de los animales han estado toda la vida mutilando legalmente a sus mascotas en mor del pedigrí, de la estética o del vetetuasaber y nunca ha pasado nada.

Eso es algo que me ha chirriado desde siempre, queremos tener animales de compañía (que ya eso, si lo pensamos, es incongruente) y nos dedicamos a:

  1. comprarlos
  2. retocarlos físicamente
  3. encerrarlos

Como siempre, los seres humanos hemos demostrado ser más animales que los pobres animales, más inhumanos y más caprichosos. Nosotros, los seres sintientes por excelencia somos unos cabrones a los que se nos llama civilizados y que sin pensarlo dos veces dominamos a nuestro antojo el mundo animal, lo llenamos de protocolos inventados, de peluquerías caninas, de falsedad y de prepotencia.

¿A que va a ser cierto que los animales son más parecidos a las bicicletas de lo que pensamos? Por lo menos para unos pocos (o unos muchos) que SI que han considerado a sus animales como “cosas”. Cosas con las que traficar, a las que castrar, amputar orejas y rabos, tatuar, cortar el pelo de formas grotescas, encerrar en jaulas o minicasas….

A todos estos amantes de los animales se les está viniendo encima toda esta legalidad que han defendido sin quererlo y sin querer mirar y reflexionar antes de hablar, en fin. Será justicia divina o justicia animal.

La verdad es que si miramos un poco más allá de la anécdota y de los sentimientos, todo lo relacionado con los animales es un negocio en alza. Venta, crianza, competición, alimentación, cuidados, complementos e incluso decesos.

Hace poco que yo he sido consciente de que existen empresas dedicadas a otorgar un descanso adecuado, humanizado y “caro” a los animales domésticos. Ahora es posible diseñar un funeral a medida de la mascota, una cremación o un entierro, así como el más variado y sofisticado “merchandising” funerario. Sin duda un negocio en alza, una oportunidad de negocio bestial que ha venido a generar una necesidad que antes no lo era, pero así es como triunfan los visionarios.

En mi humilde opinión, como ya dije en su día no creo que estas cosas nos acerquen más al mundo animal, ni que así seamos más tolerantes y les demos SU sitio a nuestras mascotas. Pero claro es una opinión. Seguro que tú tienes la tuya.

Pues compártela, claro que sí. En la zona de comentarios tienes todo el espacio que quieras. Yo te dejo con la que para mí es una de las canciones de la temporada y que sirvió para una campaña muy bonita sobre la adopción animal.

Hasta pronto,

J

¿Ya estamos aquí?

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Acabo de pestañear y ya ha pasado más de un mes desde mi último post. ¡¡¡Se nos va el año, señoras y señores, se nos va!!!

Avisados quedáis. Esto tiene mucho que ver con el trabajo, no lo voy a negar. Y es que la gente que trabajamos en departamento financieros somos como porteras, nos tiramos todo el tiempo abriendo y cerrando. Abriendo balance, cerrando informes, abriendo la contabilidad y cerrando años. Esta cadencia es muy cansina y muy agónica, no terminamos de cerrar un mes cuando tenemos que iniciar nuevos procesos para el mes siguiente, disfrutar de un par de días en zona “valle” y de nuevo preparar provisiones y un nuevo cierre. Así no hay quien viva, así no hay quién disfrute, así no hay quien se de cuenta del paso de los días / semanas / meses.

A veces la vida va tan rápido que es como si estuviera en el centro de un videoclip caminando a cámara lenta mientras todo a mi alrededor se mueve a hiper-velocidad. Cuando tomo conciencia y me adapto al ritmo, ya es tarde y ha pasado demasiado tiempo. Claro que eso que os cuento es un poco más del victimismo ese que tanto me gusta… ¡ya tu sabes!

Porque si soy sincero si que he hecho cosas en este tiempo. Escribir aquí no, pero otras cosas si. ¿Una muestra?

Pues principalmente me he peleado hasta la saciedad con un CMS de Joomla para sacar adelante unas publicaciones en la WEB del club de sincronizada de mis hijas. Este año he entrado a formar parte de la junta directiva de la agrupación deportiva y una de mis tareas es esa, el mantenimiento de la web y hacer un poco de director de comunicaciones. El trabajo es arduo porque nunca había usado esa plataforma, que es muy poco ágil. La parte buena es que he aprendido un montón vía Youtube, of course. Ahora ya tengo un blog propio en la web, publico artículos, enlazo noticias y tengo hasta mi propia newsletter. Soy el rey del mundo!!!

También he seguido escribiendo para otros. Me han propuesto un par de colaboraciones en blogs amigos y no me he podido ni me he querido negar. Ambas propuestas me parecieron muy buenas así que aporté mi granito de arena. La primera me vino de Carolina Lacruz y su blog, Las cuatro piedras angulares. La segunda me la ha hecho llegar Marysol Martyn para su web homóloga. En los enlaces puedes echar un vistazo a sus espacios.

libro_1354591232Además he sacado algo de tiempo para leer, me terminé EL PODER DEL PERRO, de Don Winslow. Libro que recomiendo leer encarecidamente para compartir toda la desolación, los sinsabores y el asqueamiento que me ha dejado como poso. El libro es genial, los personajes están muy bien construidos y desarrollados. La trama es brutalmente real y el resultado es muy bueno… y muy malo. Me siento tocado.

desordenUna vez terminado tuve que dejar pasar una semana antes de empezar a leer de nuevo. Tenía que digerir y sintetizar lo que había leído en el libro de Winslow así que para desengrasar me decanté por un thriller español muy bien escrito, EL DESORDEN QUE DEJAS, de Carlos Montero. Increíble la historia escrita por un señor con una protagonista femenina que habla en primera persona y que expresa a las mil maravillas sentimientos tan íntimos, tan de mujer. Un buen libro, sin duda, de esos que disfrutas y que cuando lo acabas, puedes seguir perfectamente con tu vida.

En este tiempo, entre libros y escritos he seguido corriendo. Me he encontrado absorto en una rutina deportiva que ya casi no me da pereza. Ahora aúno la clase grupal de los domingos con un par de salidas adicionales entre semana con un entrenamiento guiado y dirigido. Me he propuesto metas en este aspecto y mas me vale hacer caso a mi entrenadora, que si no… El caso es que el día que toca sesión me enfundo las mallas y me tiro a la calle como si no hubiera un mañana. Con mi música y mis gadgets de runner, que luego dicen que “el hábito no hace al monje….” Paparruchas.

Y hablando de música. Varias son las canciones que he descubierto en este tiempo y que ya he incorporado a mis listas de éxitos particulares.

Me ha encantado el mensaje de la nueva canción de Robbie Williams, LOVE MY LIFE, porque me identifico mucho con eso que dice, yo también he aprendido a querer mi vida y a quererme y a valorarme a mí mismo.

“I love my life
I am powerful
I am beautiful
I am free
I love my life
I am wonderful
I am magical
I am me
I love my life”

La nueva canción de Fangoria también me parece estupenda, será por la alegría que transmite, que me sube mucho el ánimo. Es ESPECTACULAR.

“Escaparé
Escaparé como Dorita rumbo a Oz
Descubriré
Descubriré que el mago es solo una ilusión
Escogeré
Escogeré entre las tinieblas y la luz
Y lloraré con un presente donde tú
Tú eres ficción

¿Y qué decir de PARÍS, lo último de Dani Martín? ¿donde quedó el macarra que lideraba al Canto del Loco? ¿De donde ha salido este tipo tan sensible y que canta cosas tan bonitas? Podéis llamadme moñas, pero ese estribillo…

“Y queremos siempre rosas
Y Venecia, Verona y París
Y la vida es otra cosa
La verdad, la mentira y un si
Y tenemos mariposas
Y gusanos sin seda y al fin
Hay serpientes venenosas
Y un disfraz que se rompe al vivir.”

Si me dejo fuera de la lista ROCKABYE, de Clean Bandit, mis hijas, sobre todo la mayor, me mata. Le apasiona y eso que no sabe de que va. Aún tiene que crecer para entender el tinte feminista que impregna este tema. Una madre soltera, un hijo pequeño y su lucha por salir adelante… ¿y que más da si se gana la vida bailando en una barra y vete tú a saber qué mas?

“Now she gotta a six year old
Trying to keep him warm
Trying to keep out the cold
When he looks her in the eyes
He don’t know he’s safe
When she says “uh, love, no one’s ever gonna hurt you,
Love, I’m gonna give you all of my love
Nobody matters like you”

Y hay más canciones y más artistas y más libros, pero no quiero aburriros. Ni contaros todo de golpe, no vaya a ser que os canséis de mi por agotamiento.

En estos días también ha habido mucha charla, muchos paseos, planes de futuro, discusiones, negociaciones, campeonatos, sorpresas y rutina, pero sobre todo, tengo una especie de paz que no se bien como definir. Así que no lo voy a intentar. Me siento zen y no creo haber hecho nada para estar así. Lo aprovecharé mientras dure.

Estoy agotado, ahora es vuestro turno, podéis dejar en comentarios todas las recomendaciones, críticas y anécdotas que queráis. Charlemos un rato.

Hasta pronto,

J

Una Nochevieja diferente

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Desde que empecé con esto del running, cada vez que me hablaban de la San Silvestre, la última carrera del año, la del 31 de todos los diciembres, a mí me daba una pereza terrible. Normalmente siempre trabajo ese día y planificar una carrera de diez kilómetros cuando te has levantado a las 7 de la mañana para trabajar y sabes que la noche va a ser larga no era algo que valorase. Siempre he aprovechado para echarme la siesta y tener buen cutis y buenas energías para las uvas y lo que viene antes y después.

Pero este año ha sido distinto porque el 31 ha caído en sábado y no había que trabajar. Y además, como volví con mi grupo de running de los domingos, el efecto simpatía surtió efecto y uno a uno nos fuimos apuntando y pagando religiosamente nuestros derechos de carrera. Que os voy a decir que no sepáis ya, que me vine arriba.

La inscripción la hice con tanto tiempo que ha sido algo que tenía ahí en mente pero que siempre veía tan lejano. Pero como sabéis, todo llega, y esta carrera también llegó. Y lo hizo en unas circunstancias un tanto complejas, con casi dos semanas sin entrenar aquejado de un ataque de lumbago que difícilmente me permitía mantener una postura erguida y digna. Poco a poco el dolor se fue aliviando y llegó el día, ayer mismo.

Un día mierdoso, gris y muy, muy, muy frío. Y con los nervios que tenía por la carrera, más mierdoso y más frío me parecía. Llevaba más de un año y medio sin participar en ninguna carrera y esa distancia me daba un poco de vértigo, era como si fuera la primera de la historia. Nada más comer, que casi no pude ni hacerlo por los nervios, me vestí y me senté a esperar la hora en la que había quedado con mis compañeros de fatigas y sudores, un ratito en mallas en casa, deambulando e inventariando cachivaches no fuera a ser que se me olvidara algo imprescindible.

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Llegó la hora

Tras un corto viaje en metro allí estaba yo, en medio de toda la vorágine de corredores populares, unos profesionalmente ataviados y otros ingeniosamente disfrazados, cada uno para vivir su particular San Silvestre y alcanzar sus objetivos, los que fueran. Los míos eran acabar la carrera y disfrutarla, sin agonía de tiempos ni de clasificaciones.

Me encontré con mis hermanos runner, y nos fuimos a situar a nuestra cajón de salida, cada uno el suyo, Ángela al de las mujeres (si, hay un cajón solo para chicas) y Dani, su amigo Álvaro y yo al de los borregos (es el último cajón, el de los corredores que no tienen marca homologada inferior a 60 minutos en esa distancia, y el más populoso).

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Un poco de calentamiento y un poco de movilidad articular después, el pistoletazo de salida. Era la hora de que saliera nuestra oleada así que poco a poco nos fuimos desplazando hacia la línea de salida disfrutando del tremendo ambiente, de los gritos, de los aplausos, de la música en directo. Toda una fiesta. 3,2,1….

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A correr!!!!

Empezamos a correr entre una marabunta de gente que impedía que se notara el terrorífico frío que hacía y eso era de agradecer. Ya no sentía nervios, ya no sentía frío, ya no sentía nada que me atenazara, solo emoción así que era la hora de empezar a disfrutar. Una cuesta arriba, bien. Un giro a la derecha para coger la calle Serrano con tremendo efecto embudo y obligados a bajar el ritmo y de ahí, situados en constante descenso hasta ver el kilómetro 1. Plaza, giro a la izquierda, bajada vertiginosa, nueva subida…. kilómetro 2 y al fondo, la Puerta de Alcalá iluminada y donde se empezaban a agolpar numerosos espectadores preparados para pasar frío y calentarnos con sus ánimos.

Nuevo giro a la derecha para bajar a Cibeles y pasar el kilómetro 4 (perdí el tercero entre la gente) y recto, recto, recto ir llegando a Atocha donde estaba el arco que indicaba el kilómetro 5, mitad del recorrido. Hasta entonces muy buenas sensaciones de piernas y de respiración pero ya venían molestándome los dedos del pie derecho, muy a gusto corriendo con mis compañeros, siempre pendientes unos de los otros y de los que nos rodeaban. Un repecho antes de enfilar los dos kilómetros de bajada por Avenida Ciudad de Barcelona donde ya si que se notaba el ambiente festivo, un montón de gente en la calle animando y gritando. Y con cervezas en la mano que daba una envidia…

Pasado el kilómetro 7 empezaba lo duro de verdad. En la misma M3o nos esperaban una nueva banda de música tocando en directo y el comienzo de la Avenida de la Albufera, que era una cuesta arriba interminable. Después de sentir dolor en el pie durando los últimos cuatro kilómetros, ahora lo que me fatigaba era esa subida impertinente que frenaba el ritmo y que no parecía que se fuera a acabar nunca. Kilómetro 8 y aún subiendo. Álvaro nos animaba a subir, gritaba constantemente y casi nos llevaba en volandas. Yo en esos momentos de esfuerzo máximo solo me acordaba de los madrugones que se pega mi mujer para ir a trabajar y del curro que se mete luego en casa para tenerlo todo en orden y controlado. Y de mis niñas y sus entrenamientos exigentes, en esas horas y horas de físico, de natación y de técnica. Eso me ayudaba a seguir hacia arriba.

Y de repente, se acabó la cuesta. Giro a la derecha en Sierra del Cadí y ligera cuesta abajo para recuperar un poco el resuello ya de lleno en el barrio de Vallecas volcado con los corredores. Y el kilómetro 9, ya solo quedaban mil metros para terminar. Y fue cuando nos diseminamos, Álvaro avanzaba y se perdía mientras Dani se quedaba a recuperar un poco de aliento y superar el momento de flato mientras me animaba a que yo tirara. Y tiré.

Estaba muy emocionado escuchando tanto alboroto, tanta gente apoyando, tantos gritos de ánimo, ya se escuchaba la meta cerca pero no se veía hasta que al final de la calle, giro a la izquierda y los cien últimos metros cuesta arriba para franquearla. Tiré de las energías que me quedaban y crucé la línea!

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Sudoroso, agotado, congestionado y muy contento. Prueba superada, objetivo alcanzado y cumplido. Había terminado la carrera, la había disfrutado y me sentía bien, ni siquiera se en que momento me dejó de doler el pie pero de esto aprendí una lección. Que se pueden hacer las cosas con esfuerzo y con sufrimiento. Que para conseguir cosas nuevas hay que salir de la zona de confort y arriesgarse y que no se debe tirar la toalla a las primeras de cambio. Hay que luchar para llegar.

Dani y yo nos encontramos unos minutos más tarde en el guardarropa y nos despedimos deseándonos feliz noche, Álvaro se había despedido antes. Ahora quedaba el camino de vuelta a casa, que casi se convierte también en otra odisea, pero eso es otra historia.

El resto de la noche os lo podéis imaginar, cena, copas, uvas, más copas, besos y mucho Whatsapp y mucho Facebook y muchos agradecimientos a mucha gente que se interesó por como había vivido esa carrera.

Y hasta aquí la batallita. Espero que todos hayáis disfrutado de vuestra particular Nochevieja y que no seáis tímid@s y que paséis por aquí a compartirla con la comunidad. Un abrazo para tod@s y muy FELIZ AÑO NUEVO lleno de salud, amor, retos y éxitos.

Hasta pronto,

J

La última navidad de George

Qué irónica es la vida!

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George Michael ha sido la nueva víctima de este 2016 empeñado en borrar del mapa a todos aquellos que habían dejado una gran impronta en el mundo de la música, esas viejas glorias sobre las que escribía el mes pasado a cuento del fallecimiento del gran Leonard Cohen.

Si bien George no era “VIEJA” si que se le podía considerar una auténtica “GLORIA”. Un señor que fue icono del pop en los 90 y que hizo de su vida y de su forma de vivirla lo que quiso, a pesar de él mismo y a pesar de los demás. Un George Michael conocido por muchas cosas musicales y extra-musicales pero sobre todo, reconocido como parte de aquel duo que comenzó a amenizarnos la Navidad allá por 1986 con su Last Christmas.

Yo siempre he asociado el famoso LAST CHRISTMAS de Wham! como la canción navideña por antonomasia, para mí este era mi “villancico”, mi piedra angular, mi punto de inflexión, el tema de indicaba que las Navidades habían llegado y escucharla se convierte en una de las cosas más agradables de estas fechas que me gustan tan poco.

Y justo el día de Navidad es cuando nos deja George. Puro sarcasmo, puro “hacer lo que me da la gana pero nunca dejar indiferente”. Seguro que no lo eligió pero ha salido redondo. Como herencia nos ha dejado muchos momentos y muchas canciones, pero sobre todo esta canción eterna y que ahora se ha convertido en mítica.

Mientras lloramos a George o nos reímos con esta cruel ironía, empecemos a contar los días que quedan para el año nuevo y crucemos los dedos para no tener que pegarnos un nuevo susto.

Sed felices.

Hasta pronto,

J