Y a mis enemigos también

“Señor; líbrame de mis amigos, que de mis enemigos yo me cuidaré”. (Enrique IV)

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El entrenamiento de hoy, la parte final más bien porque hoy ha sido largo e intenso, consistía en series cuesta arriba. Series potentes y rápidas. Nuestro entrenador nos ha dado la opción de elegir si haríamos cuatro o cinco, cada uno dependiendo de las que pudiera hacer con calidad, cada cual a su ritmo, ya tu sabes.

Indudablemente yo lo he dicho a mi cabeza que íbamos a hacer cuatro, eran suficientes, además hoy no era un buen día, con los mocos en la garganta no podía respirar bien y me costaba un triunfo recuperar así que…. Al final he hecho las cinco, la última era de regalo, para mí y para mi cabeza. Es la forma que tenemos de “mentirnos” para no sufrir en exceso. Mi mente es vaga y hay que quererla así, con lo que yo le doy lo que quiere, el mínimo esfuerzo hasta que está convencida y ahí entra mi cuerpo, que dice, pero si podemos mas, vamos a por otra.

Yo ya sabía que iban a caer las cinco, y ella también, aunque los dos nos hacíamos los suecos, por aquello del “fartlek” (broma privada entre runners).

¿Qué que tiene que ver esta enésima batallita con el título del post de hoy? -preguntan por aquí-. Pues todo. Porque a veces siempre mi cabeza es mi peor enemigo, es la que procrastina y la que intenta boicotear todo tipo de esfuerzo. Así que ya me dirás si se merece esta entree.

Pero realmente yo venía aquí a hablar de otro tipo de enemigos, de esos que nos creamos en la Redes Sociales por el simple hecho de existir. Esos enemigos inútiles que solo sirven para que la gente que esconde su YO real tras una cuenta de Twitter despotriquen criticando, chinchando y lapidando verbalmente al que piensa distinto, al enemigo. Este ejercicio de “hateo” (del ingles, of course, HATE=ODIO) me produce tal repugnancia que hace que se me revuelva el estómago.

Parecía que este asalto a los medios, a la información en general, tan “democrático” iba a ser positivo, yo lo creía seriamente. Qué las voces empoderadas y sesgadas iban a dejar que la inteligencia global se colara entre sus dedos. Era un mundo presuntamente utópico, donde todos teníamos acceso a la información, a dar y a recibir, a diversificar, a nutrirnos de opiniones distintas, complementarias, válidas….

Y lo que nos hemos encontrado es esto, hasta Melendi lo dice en una canción: -“Para poder desahogarnos, hemos inventado Twitter”- El microblogging se ha quedado reducido a un compartimento estanco y pequeño donde el humor, el buen gusto, la poesía, los pensamientos y los gatitos son la anécdota, el resto en un puñetero campo de batalla de energúmenas y energúmenos (aquí si que quiero utilizar el lenguaje inclusivo) que vomitan odio, soberbia, ira y seguro que hasta gula.

Ya nadie se plantea conversar sin agredir, discutir encontrando puntos en común, charlar acaloradamente con respeto… ya todo eso quedó atrás, en la prehistoria del Spectrum. Lo de ahora se basa en defender lo nuestro o a los nuestros (pero no a los de verdad, que ahí le encontraría un sentido…. “por mi hija, M.A.T.O!”) sino a esos nuevos ídolos o a esas ideas unidireccionales que tanto creemos que nos dignifican. Hemos vuelto, sin quererlo, al UHF, a la época de los dos rombos y al blanco y negro. Se ha perdido la gama de grises, se ha perdido el color. Muchos creen que se han ganado libertades pero.. #estamoslocos? Esas libertades las estamos tirando por la borda de nuestro yate como si de lastre se tratara.

Lo que pasa a día de hoy es que tratamos de defender lo nuestro atacando lo contrario, pero atacando a dolor, tirando a dar, y no nos damos cuenta de que esa forma altera conceptualmente todo el fondo. Decir de algo que es LO MEJOR porque lo demás es UNA MIERDA no le añade ningún valor a lo nuestro, es más, le dotamos de una mediocridad abrumadora. No es de extrañar que lo mediocre llegue lejos y que el talento se quede sumido, una vez más, en el pozo de la incomprensión.

La libertad de expresión es maravillosa, eso nadie lo va a poner en duda. Yo lo que pongo en duda es la falta de visión y de autocrítica de algunos “opinadores”, esos pobres que se creen libres o a los que se les ha hecho creer que son válidos cuando lo que hay detrás de todo es un magnífico guiñol lleno de cuerdas y marionetas. Tu di esto, yo escribo esto, tu acusa aquí y ya verás como la turba nos sigue. Con un panorama así no es de extrañar el triunfo de los extremos.

Fuera del anonimato de las Redes Sociales el “hateo” está muy extendido desde siempre en el mundo del deporte, principalmente deporte mayoritario. Ese sector lleno de valores que llegan a lo más profundo y que sacan lo mejor y lo peor de los acólitos. Risas, lágrimas y cánticos por unos colores prestados y muy vívidos rozan la parodia y la sensación de “asco-pena” con cada comportamiento primario, con cada abuso, con cada agresión…

Pero no todo está perdido, a veces la aficiones dan lecciones (bonito pareado) y se comportan como gente normal y civilizada… o mucho más que eso. Hace unas semanas leí una noticia que me impactó, porque se desarrollaba en una partido de hockey hielo canadiense, donde se juega duro, muuuuuy duro en la pista y en la grada. Y es que los seguidores del Calgari Hitmen acudieron al encuentro de su equipo con un cargamento muy especial. Tras el primer gol del equipo local, la grada hizo llegar a la pista un aluvión de osos de peluche, las imágenes hablan por si solas:

Mas de 25 mil osos de peluche arrojados al hielo para repartir entre Ong,s de la zona. Una tradición aneja al hockey desde hace casi veinte años, tanto en Canadá como en EEUU y que hasta cierto punto da sentido a esa posibilidad de cambio, a esa luz al otro lado de un túnel que a veces se nos antoja demasiado oscuro. O quizá es que estas cosas pasan cerca de la Navidad y nos pillan en un momento “pico” en lo que emociones positivas se refiere.

Otro apunte, uno más sincero y tierno si cabe y a la postre, la frase que me inspiró para escribir este post que estás terminando de disfrutar 🙂

En el programa de radio que escucho por las mañanas, uno de los reporteros visita un colegio y le hace preguntas adultas a los niños más pequeños. La pregunta de ese día era:

-¿Si pudieras, a quién invitarías a tu cumpleaños?”

Un niño contestó: -A todos mis amigos, y a mis enemigos-

El reportero preguntó: -A tus enemigos, por que les invitarías e ellos?

Respuesta: -Porque si no, nunca podrán ser mis amigos.

No hay mas preguntas, señoría.

Hasta pronto,

J

Domingo

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Domingo.

Y la sensación extraña, entre la nostalgia y la afección, de saber que las vacaciones se han terminado y que mañana hay que volver al trabajo. Otra vez la rutina y hasta el año que viene. Por otro lado, también la sensación de confort de estar de nuevo en casa, con mi cama, mi almohada, mi habitación, mi baño, mis olores familiares…

Ayer volvimos de darnos una vuelta de quince días por el norte de España, una región que teníamos siempre pendiente de visitar, que si hace frío, que si llueve, que si yo quiero disfrutar de la playa, que si más adelante… Y este ha sido el año, ya no se ha postergado más y ni ha llovido, ni ha hecho frío, y sí, hemos disfrutado del paisaje, de conocer y de la playa. ¿por qué no hemos venido antes?

Las cosas pasan cuando pasan, no le demos vueltas.

Domingo.

Y muchas ganas de retomar cosas, ganas de ponerme de nuevo las zapatillas de running y de comenzar a sudar (aunque se que me va a costar). Ganas de ponerme los guantes de boxeo y de empezar a darle golpes al saco como si no hubiera un mañana, para destensar. Ganas de ponerme a escribir, como el que anda sin rumbo fijo.

De estas tres opciones, he elegido la tercera, la que tenía más a mano y la que he dejado ¿abandonada? por más tiempo. Así que aquí me encuentro, frente a mi pantalla favorita, que no es solo una pantalla sino un mundo abierto a cientos de personas reales y virtuales, a sus vidas, a sus quehaceres, a sus domingos. Para todos ellos van estas palabras: “Amigas, amigos, estoy aquí dispuesto a colarme en vuestras rutinas una vez más”.

Para hablar de algo concreto os voy a hacer un resumen de mis vacaciones, a mi manera. Es lo típico que se hace en el colegio cuando se vuelve a las clases después del verano. Ya sabéis que mi manera es muy “particular” como las reseñas de libros que me he atrevido a ir publicando. Pies eso, aquí va el resumen sensitivo de mis días en Pontevedra.

Un OLOR

Al llegar, al desplazarnos para visitar, al volvernos e incluso cuando el viento mecía los árboles en la dirección correcta. El olor del eucalipto que me hacía rememorar otros veranos, otras personas, otros lugares y otras situaciones con ese olor intenso.

Un SABOR

Muchos, demasiados quizá para una dieta equilibrada e hipocalórica. Pero si tuviera que quedarme con uno, sería con el sabor a mar y a tradición, a comida casera y a cariño de las empanadas de pulpo con queso y de zamburiñas. Esto no me hacía acordarme de nada, es bueno crear nuevos recuerdos, ¿verdad?

Una TEXTURA

Aunque hace años odiaba la sensación, ahora me he vuelto un converso. Disfruto como un niño con el tacto de la arena del mar. Arena fina y blanca, arena gorda y rocosa, me da igual. Este año ha estado mezclada con minerales, con conchas, con grandes piedras, con musgo, con restos de algas. Todo muy guarro para mi yo de entonces, todo delicioso para mi yo de hoy.

Una VISIÓN

La inmensidad del océano, las vistas desde el monte, los pueblos de pescadores, la arquitectura concreta de los pueblos gallegos, las piedras milenarias y los paseos de madera junto al mar se quedan cortos con la visión de una cría de tiburón nadando entre nosotros. Perdida, ajena, desorientada, pero magnífica criatura que por pequeña y boba nos encantó. Si hubiera llegado su madre a reclamarla la historia hubiera sido distinta.

Un SONIDO

Aunque debería nombrar al gallo que trataba de despertarnos a diario, y que no tiene ningún mérito porque se tiraba cantando toda la mañana, así cualquiera, mis oídos se han empapado de ruidos del mar, de dos sonidos que ya son indivisibles en mi cabeza, el rumor de las olas y el graznido de las gaviotas. Esas olas indolentes y esos pájaros impertérritos (aún no tengo claro si me gustan o no) siempre llegaban a la playa a saludar.

Y para sonidos, la banda sonora del viaje de vuelta, rebuscando entre los CDs de la guantera encontré la BSO de Pulp Fiction, que hacía muuuchos años que no escuchaba y que, aunque no sea muy gallega, me reportó algunos de los mejores momentos del camino de regreso. Y de entre todas, esta fue la canción.

Y hasta aquí el resumen, yo sigo en plan domingo y a ver que depara el día, ahora el tuyo. Comparte tus momentos en la zona de comentarios y charlemos un rato.

Hasta pronto,

J

Qué pereza…

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Qué pereza me da toda esa gente que llena el whatsapp y las redes sociales con estampitas religiosas, con frasecitas bienintencionadas, con animalitos monísimos, con corazones, globos, tartitas, flores… y que piden una oración para la cura del cáncer, para honrar a tus padres, para hacer ver que tus prim@s/sobrin@s/herman@s/padres son lo mejor que te ha podido dar la naturaleza.

Los que mandan cadenas de mensajes de “haz esto… y no veas lo que te va a cambiar la vida”. No puedo con ello. ¿Alguien se cree algo de esto? ¿O es que hay tanta superstición e inseguridad que nos vemos obligados a compartir por doquier “por si acaso…”?

Yo, os lo digo desde ya, no creo en nada de esto. Y me da una especie de vergüenza ajena por toda esa gente que cae en la vorágine compartiva y da el coñazo de semejante manera.

Tampoco soy supersticioso, o ya no lo soy. Cada vez creo que soy mas “hippie” y paso mas de todo. Serán cosas de la edad.

El otro día, anécdota del abuelo cebolleta, paseando por una calle de Orense vino una gitana a darme una ramita de romero…

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-Toma corazón, cógela que tienes la suerte de cara.

-No guapa, muchas gracias.

-No me la desprecies, hermoso, que te va a dar mucha suerte…

-Que no, que no. Muchas gracias.

Logré escabullirme metiéndome en una tienda en rebajas y al salir, otra vez la señora….

-Pero toma, guapetón, cógela. La suerte es tuya.

Y la cogí. Fue un acto reflejo pero a mi mujer le dio una especie de síncope verme agarrado a la planta y me dijo… -ahora le tienes que dar algo!

Y la gitana… -Solo la voluntad. (Si hombre, si quiere le pongo un piso).

Y yo. Ah, no, no, quédesela, quédesela, que no llevo nada suelto.

-No me la devuelvas, que la suerte es tuya (la gitana)

-Pero mira lo que has hecho, ahora no se la puedes dar (mi mujer)

Y yo ahí, medio flipado, agarré el romero y se lo devolví (más bien se lo metí a la gitana en la mano) y le volví a dar las gracias.

Mi mujer estaba alucinada, con los ojos como platos y reprochándome con la mirada lo que acababa de hacer.. -Tu no sabes lo que has hecho, ahora te va a maldecir, o te va a echar “mal de ojo” o…. Y yo, sintiéndome completamente a salvo porque estaba envalentonado y porque llevaba puestas las gafas de sol le dije.

-Bah, chorradas. Yo no creo en eso.

Ayer me empezó a doler un pie, sin previo aviso. ¿Puede ser la maldición de la gitana y el romero rechazado? Pues no creo, ¿Casualidad? quizá. No lo había pensado ni vinculado hasta que no me he puesto a escribirlo. Pensándolo fríamente no puedo concebir que coger una rama de romero o no cogerla, compartir una oración o no compartirla, enviar una foto o no enviarla vaya a cambiar radicalmente nuestro destino, o a alterarlo de alguna forma.

O quizá si, dicen que la fe mueve montañas y estas cosas son un poco “actos de fe”. Si crees que te pueden maldecir, es posible que te maldigan, si crees que puedes ayudar con una oración, seguramente ayudes. Es posible que yo sea un descreído y que esto me pase de largo sin calarme porque he perdido la capacidad para que esto me influya. Tal vez en mi proceso de maduración he desechado estas pequeñas supersticiones porque forman parte de un proceso mayor.

Al fin y al cabo lo que debo preguntarme es lo que preguntó Judas cuando supo que alguno de ellos les traicionaría… ¿seré yo Señor, seré yo? Y seguramente yo reciba la misma respuesta que Judas, ¿Sirí yi Siñir, sirí yiiiii? 😀

Seguimos con supersticiones, atentos a la letra de “Malamente” de Rosalía. Una de mis canciones de cabecera últimamente que me muero por compartir con vosotros.

Tu turno, cuéntame en los comentarios si crees, si participas de estas cadenas, si eres tú y solo tú el que está detrás de las frases de Mr. Wonderful.

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Qué pereza!

Hasta pronto,

J

Alma de Outlet

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Hace años que tomé la decisión de NO hacer colas para ir a tomar algo y de, por supuesto, NO pagar entrada para hacerlo. Lo importante, para mi, cuando sales por ahí con amigos es la compañía, no el lugar. Me da mucha rabia ser tratado como ganado y que me escruten para que un señor o una señora me permita o no el acceso a un lugar “de moda”.

Tarde o temprano tenía que pasarme esto porque estas cosas de las modas no van con mi filosofía de vida. Reconozco que no soy un Early-Adopter y que no me muero por ser el primero en ver, comprar o consumir cierto producto. No creo en las colas, en las pre-ventas, en la agonía de la espera y mucho menos creo en pagar un precio desproporcionado por algo novedoso que se quedará obsoleto en dos días.

De ahí el título de esta entrada, es posible que lo que me pase es que tenga “alma de Outlet“. Quizá he llegado a una edad y a una madurez interior que hacen que no me deslumbren las marcas, ni las tendencias, ni los “influencer” o quizá estoy educado de otra forma, una más pobre o tal vez, mas racional.

Siguiendo esta línea, fui muy tardío en muchas cosas, el Whatsapp, las redes sociales, este blog… ahora, hace apenas un par de meses abrí una cuenta en Instagram y me lo paso fenomenal compartiendo y cotilleando (por cierto, podéis seguirme en @juanan.gc si queréis) ¿Tengo la sensación de haber perdido tiempo? Pues en absoluto. Creo que las cosas llegan o no cuando tienen que hacerlo. Podría haber vivido perfectamente sin todo lo que tengo a mi alcance a día de hoy, sin compartir en redes, sin hacer fotos de todo, sin comentar lo de los demás. No os voy a descubrir ahora que hay mucha gente que vive con calidad sin todo este tipo de tonterías.

Es posible que creáis que me estoy quejando de estas cosas o que las rechazo pero no es así, son opciones que tomamos o dejamos a nuestra voluntad y eso es bueno. Si queremos participar de esto es genial, si no lo queremos hacer, también es genial. Pero no podemos obviar que todo esto de la exposición mediática es una farsa de dimensiones colosales y que es absoluta y grandiosamente innecesario. ¿A que esto ya lo sabías?

Conocer esto no significa que no queramos hacerlo, tenemos esa libertad y esa ausencia de censura y por lo tanto manejamos nuestras opciones como queremos o como mejor sabemos. Hasta cierto punto no somos conscientes de lo que estamos haciendo y seguimos la senda por eso del sentido de pertenencia a un grupo o colectividad.

Y no solo he sido tardío con mi salto al mundo virtual, también lo soy, creo que por iniciativa propia, en todos los aspectos relativos al consumo. No corro para hacerme con el próximo disco de alguien. No me mato para leer el próximo libro de alguien. Ni siquiera tengo urgencia en ver la enésima superproducción en el cine. Hay tiempo de sobra para disfrutar sin agonía de la música, de los libros, del cine, de la tecnología.

En el único aspecto que se me vuelvo un poco ansioso y urgente es con ciertas series de TV, por temor a los spoilers más que otra cosa. Para el resto, tengo tiempo.

Pero esto no significa tampoco que mi alma sea viejuna, no me voy al extremo de lo Vintage, de lo obsoleto, de lo añejo, de las cosas en blanco y negro. Porque esto también me da pereza. En mi cabeza enferma existe un periodo de aceptación o de vigencia de algo, variable en el tipo de elemento que esté evaluando, pero aunque es una horquilla amplia, si que es limitada.

Hay cosas que no consumo en el momento y cuando reparo en ellas ya se me ha pasado el arroz, en ese caso, las desecho, sin más. Me ha pasado sobre todo con series y con películas. Cuando he reparado en ellas ya habían emitido varias temporadas o habían incluso hecho algún que otro remake así que ya iba tarde para ello. Podría emprender desde el principio, si, pero nunca he querido.

Para lo clásico soy tan perezoso como para lo moderno y en esa banda ancha en la que mi vida esta en vigor, es donde mejor me muevo y donde mejor me encuentro. Ahora, os voy a mostrar algunas de las cosas que he descubierto recientemente aunque ya llevaban en el mundo algo de tiempo. Las cosas las hago sin premeditación y de una forma totalmente espontánea y así fue como llegué a disfrutar de estas opciones.

Thirty Seconds to Mars

Es la banda del también actor Jared Leto y llevan dando guerra desde el año 2002 cuando sacaron a la venta su álbum homónimo. Yo ya sabía que este grupo existía, mi subconsciente lo sabía, y ahora me ha dado fuerte con ellos. No recordaba bien su nombre y me costó un poco encontrarlos en Spotify (no sabía cuantos segundos concretos les quedaban para llegar a Marte) y ahora ya los tengo en todas mis listas de reproducción, ha visitado retazos de su carrera y de sus cinco álbumes y me agrada haberme enterado de que su nueva producción es muy reciente, del 2018 nada menos.

Si también queréis echarle un ojo, os dejo uno de sus mas recientes vídeos:

Haruki Murakami

También conocía a este escritor japonés y me daba bastante pereza debido a su “buena” fama. Ví a muchos modernos leer y hablar de Murakami como si fuera un gurú o el representante oficial de los hipsters con lo que me producía cierto rechazo. Llegué a él por su libro sobre el running, “De que hablo cuando hablo de correr” editado en 2005 y descubrí a un señor muy coherente y ameno. Tan implicado y sumido en su faceta de corredor como en la de escritor, indivisibles y complementarias. Tras esa primera lectura más biográfica, decidí que debía leer alguna novela suya y ahora estoy inmerso en esta:

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No sabría explicar por qué, de entre todas las novelas de este autor, elegí esta. A lo mejor por el título o a lo mejor por la sinopsis pero me parece inquietante que también haya sido publicada en 2002, como el primer álbum the Thirty Seconds to Mars. Debe haber algún vínculo extraño, simplemente una coincidencia graciosa u otra cosa. ¿qué me paso en 2002?

Lo voy a ir dejando por hoy mientras irreflexiono sobre ello.

Ya sabes que puedes usar la zona de comentarios para que charlemos un rato. ¿Tu también tienes alma de Outlet? ¿Eres más Vintage? o ¿Eres uno de esos Ultramodernos que están a la última en todo?

Hasta pronto,

J

Bronies y Looners

¿Si os dijese que me han tenido secuestrado estos meses una banda de albano-kosovares y que por eso no he podido actualizar mi blog, me creeríais?

Ya, yo tampoco, en mi cabeza sonaba mejor…. 😀

El caso es que estoy aquí de nuevo, sin excusas y con ganas. Con un buen trabajo irreflexivo detrás y una metodología de publicaciones bien esquematizada en mi cabeza. Y dicho esto, vamos al grano.

Amigas, amigos, ¿qué es lo que me ha hecho salir de mi letargo?

Pues os lo digo directamente, la HUMANIDAD. Así, con mayúsculas. Las más asombrosa, excitante y variopinta muestra de humanidad que subyace entre “la norma” entre la que nos movemos como pez en el agua, o eso pretendemos.

Cada vez estoy más convencido de que el ser humano es maravilloso en su diversidad y que si explotáramos esa faceta seríamos mucho más felices. Eso de ir nadando a favor de corriente es cómodo, confortable dicen algunos, pero es completamente falaz, digámoslo alto y claro, somos únicos, somos distintos, somos libres y somos FRIKIS.

Y somos así de particulares en todos los aspectos de nuestra vida. La pena es que el mundo se nos está llenando de etiquetas y ya no podemos ni movernos sin que llevemos detrás, como si fueran la fechas de nuestros próximos conciertos, lo que se supone que somos, en lo que nos definimos, nuestro código de barras, nuestra composición e incluso, nuestra fecha de caducidad.  Tanto tratar de moldearnos y de introducirnos en habitáculos estancos, estandarizados y delimitados me provoca mucha ansiedad. Como si no existiera la transversalidad. Como si no se pudiera ser hetero y enamorarse de un hombre, o zurdo y comer sopa con la mano derecha, o negro y tenerla pequeña. Seguro que para estas desviaciones también hay su sub-etiqueta.

¿No es cansino? Todos esos estudios de la Universidad de Wisconsin, todos esos recursos invertidos en pedagogía, psicología, sociología, antropología, nosequelogía… millones de pasta destinados a oprimirnos.

¿A qué se debe tanto interés? Pues es pura segmentación de marketing. Nos ubican y nos cubican para tenernos a su alcance cuando nos quieran vender algo, ni más ni menos. Somos mercado objetivo, clientes potenciales, el consumidor del futuro. Esos tipos a los que solo le bombardearán con cosas para heteros, para zurdos y para negros. Somos carne de cañón queridos y queridas, así de claro. Y ahora, podemos hacer dos cosas, enfadarnos y no respirar…. o tomárnoslo de buen rollo. Yo elijo lo segundo, y cuando me vea segmentado, ya decidiré yo si compro o paso.

Os recomiendo que toméis ese camino, el otro os va a llevar a oscuros laberintos de teorías conspiranoicas que alimentarán a vuestro demonio interno y os harán volveros más introvertidos, más asociales, más  perturbados y no os servirá de nada, porque estaréis en otro estamento, seréis otro tipo de consumidor, uno triste, pero consumidor al fin y al cabo.

Y para salir se toda esa tristeza que nos produce ser un mero objetivo transaccional, nada mejor que tirar nuestro pudor por los aires y salir del armario de la normalidad a un mundo de etiquetas de colores. Eso es lo que hacen, entre otras cosas…

LOS BRONIES

Los Bronies (no confundir con Brownies, que esos se comen), son personas adultas, hombres adultos, fanáticos de My Little Pony.

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Esa serie de dibujos animados para niñas, basada en los populares juguetes de Hasbro, relata las andanzas de las glamurosas y mágicas ponis, Twilight Sparkle, Rainbow Dash, Pinky Pie, Rarity, Fluttershy y Applejack, amigas y residentes en Ponyville. Un show de televisión que se lleva emitiendo desde 2010 y que tiene una excelente acogida entre las niñas de todo el mundo y un grandísimo merchandising. Las aventuras de estas simpáticas y ecuestres amigas se fundamentan en dos pilares, la amistad y la magia.

Y quizá sea algo de eso, o que ya os lo he dicho yo muchas veces, que la vida con un poco de brilli-brilli es mucho mejor, que también ha calado hondo en un público masculino y heterosexual que no duda en disfrutar de sus muñecas favoritas, vivir su mágicas aventuras, ser fieles seguidores de sus aventuras en TV y en cine, disfrazarse e incluso acudir a convenciones y quedadas varias. Una de las más famosas, es la BroniCon que se celebra en Estados Unidos con carácter anual.

El nombre de esta “tribu” tan particular viene de Bro (brother, hermano) y Ponies, no obviemos el “Bro” porque, si no ha quedado claro, la mayoría de estos fans son hombres. ¿No os parece tierno? ¿¿¿No os parecen tiernos???

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También hay su versión femenina, aunque mucho menos numerosa y relevante, las Pegasisters. Y es que el mundo del Cosplaying tiene cada vez más adeptos y menos vergüenza. Me refiero a lo de disfrazarse, para los no bilingües….

En el fondo, todas estas personas son “normales”, tiene su adoración o su fetichismo por cierto juguete o por cierto personaje pero no suelen hacer daño a nadie. A cada uno le gusta lo que le gusta o le excita lo que le excita, como a…

LOS LOONERS

Siguiendo con el hilo de los dibujos animados os creéis que los Looners son una especie de adoradores de Looney Toons o incluso, gente que se excita viento a Piolín, Silvestre y sus amigos. Reconócelo, tú también lo has pensado.

Pues no, los he puesto a continuación de los Bronies por seguir una estela algo naïf pero aquí daremos un giro un poco más adulto, más serio. Porque os desvelaré que los Looners, son personas “normales” que sienten excitación sexual con globos.

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Un inciso, si no habéis visto la película de Paco León, “Kiki, el amor se hace” os la recomiendo desde ya mismo. En ella se relatan en clave de humor varias parafilias sexuales, desde las personas que se excitan al sufrir actos violentos, a las que solo encuentran placer con plantas y muebles o las que disfrutan sexualmente con el roce de una tela, mejor os hacéis una idea….

Si quieres conocer más sobre estas parafilias, echa un vistazo a este enlace.

Fin del inciso.

Volviendo a nuestros globos y a nuestros Looners, no hablo de sentir placer en globos aerostáticos que podría encontrarle el punto, sino a encontrar ese placer inflando globos, globitos o globazos de colores. Debe ser el tacto del látex o la sensación de ir expulsando aire de nuestros pulmones lo que hace que haya gente que se excite sobre manera con estos inocentes artículos. Como de etiquetas hemos comenzado hablando, os definiré que existen distintos tipos de Looners, los “no-poppers” que viven este fetichismo manipulando, tocando y disfrutando de la apariencia de los hinchables y los “poppers“, aquellos que solo obtienen placer sexual cuando hacer estallar los globos. Imagino que un Looner popper disfrutará del acto de hinchar el globo y la culminación de su “orgasmo” vendrá con el estallido final… (¿no es siempre así?).

En definitiva, sean de un tipo o de otro, mantenedlos alejados de los castillos hinchables. El espectáculo puede no ser apto para niños, #EstamosLocos?

Así que, si sabemos que nos van a etiquetar, que nos van a manipular, que nos van mirar con lupa cada cosa que hagamos, donde actuemos y con quien, por lo menos no lo pongamos fácil. Que se esfuercen más, que trabajen más, que analicen nuestras friqueces y traten de darle nombre, a fin de cuentas, cobran por ello.

Y hasta aquí el artículo de hoy, hay muchos más medios para escapar a la norma, muchas más vías de evacuación de lo preestablecido ¿se te ocurre alguna? Es el momento de utilizar la zona de comentarios. Charlemos un rato.

Hasta pronto,

J

Cuatro

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Esos son los años que llevo aquí, al borde de la blogosfera. Atisbando desde mi pantalla lo que se mueve alrededor y dejando mi impronta, poco a poco, creando mi pequeña comunidad, que por cierto, debe estar desnutrida y famélica del poco “alimento” que le doy últimamente. Y es que se me acumula la plancha 😀

Que os voy a contar que no os haya dicho ya de la vida extra-pantalla, de las obligaciones, de la pereza y de la procrastinación, no me voy a seguir repitiendo que este es un espacio de categoría, con contenido original y currado.

Pues si, amig@s, cuatro añazos ya, que se dice pronto. Y aunque el fondo es más o menos el mismo, la forma o las formas si que han cambiado, ya no soy el que era hace esos años, ya no divulgo de la misma forma, ya no difundo mi material de la misma forma, ya no me relaciono de la misma forma ni con la misma gente, y eso no es bueno ni malo. Recuerdo que al principio de empezar esta acción bloguera me volqué mucho en las comunidades de G+ e hice muchos contactos y algunas ciber-amistades que aún conservo y vivía todo eso de la difusión con bastante agonía, tenía tiempo para ello o si no me lo quitaba de otra cosa, me implicaba mucho en muchas cosas y quería alcanzarlo todo y contentar a todos. Error. No se puede llegar a todas partes con un blog personal sin ánimo de lucro, ni hay por qué.

Al tiempo que me empecé a desligar de las publicaciones organizadas, de la presencia en Redes Sociales y de querer abarcar cada rincón de la red global, mi vida se ha asentado. Si que es cierto que este espacio es MI lugar en el mundo virtual, mi casa, mi puerta a lo desconocido, mi agujero de gusano, mi todo y que disfruto hasta la saciedad escribiendo y compartiendo pero he perdido, afortunadamente, el sentimiento de culpa de no contestar a tiempo, de no seguir las publicaciones de los compañeros o de no actualizar los contenidos con regularidad. Y eso, en parte, me hace más libre.

Es cierto que se pierde reciprocidad, pero ¿podemos vivir sin ello? ¿puede yo vivir si ello? A día de hoy digo SI. ¿Qué quizá me gustaría poder aguantar un ritmo más frenético y volver al post semanal? Seguramente. ¿Sufro por ello? Ya NO.

Por eso, este aniversario ha pasado casi levitando, sin levantar polvareda, sin avisar, casi desapercibido. Y eso que yo el 28 de septiembre tenía la extraña sensación de que algo se me escapaba, que había algo que celebrar y no daba con ello. Con lo cerca que lo tenía, a un golpe de tecla. Así que me doy por felicitado, por besado y por homenajeado y a otra cosa, a seguir produciendo, a seguir escribiendo cuando el tiempo y las ganas acompañen y a seguir celebrando cumple-blogs.

Y ahora me voy a hacer un regalo, en forma de canción, una de mis favoritas de uno de mis grupos favoritos, Muse.

Time is running out no deja de ser una canción de amor pero ya sabéis que yo irreflexiono constantemente y que me da por sacar petróleo de cualquier cosa. Y es que ese título me inspira mucho. “El tiempo se está agotando” me parece un precioso mantra para animarnos a seguir, a disfrutar del presente, de lo que tenemos, a desechar lo que no queremos a nuestro lado, a vivir el día a día con la gente que queremos hacerlo, a tratar de buscar la ansiada felicidad en cada cosa que emprendemos, que gestionamos, en la que nos involucramos… porque todo tiene un fin y cuando llegue, todo eso que hemos labrado será lo que nos quede, a todos los niveles, no solo el personal.

Piénsalo, plantéate que la vida se acaba, que nuestro tiempo se agota… ¿no tratarás de hacer lo que te hace feliz? Pues a ello y antes de que nos pongamos más intensos, vamos a cantar como locos 🙂

Podéis felicitarme en la sección de comentarios o simplemente dejar constancia de que se me está yendo la cabeza (¡si es que ya tenemos una edad!)

Hasta pronto,

J

Un juego perverso

No podemos evitarlo, lo malo nos llama mucho la atención.

badthings

Sentimos debilidad por lo negro, por lo oscuro, por lo peligroso. Creemos que tenemos nuestra vida centrada en la zona de la luz y que estamos cómodos allí pero el lado oscuro nos susurra constantemente. Nos molan los malos de las películas, nos identificamos con los seres ambiguos y torturados, disfrutamos con las criaturas siniestras y necesitamos de esas dosis de perversión para ser completos. Sabemos que no debemos tocarlo, no debemos adentrarnos, pero está ahí, tan cerca!

Somos sombra y luz, Yin y Yang, tigre y dragón, búho y alondra. En definitiva, somos duales, tenemos muchas facetas y muchas caras, unas mas amables que otras pero todas nos conforman.

Yo me reconozco en esto que digo, me comprendo y os aseguro que tengo mi lado oscuro y mis pasiones más inconfesables (si, inconfesables, que no las voy a decir…) repartidas en mi día a día. Y me gusta que sea así. Es importante no solo reconocerlo, sino equilibrarlo, y dejarlo aflorar cuando haga falta, cuando sea necesario o cuando sea EL momento. No hay que esperar a la luna llena o al solsticio, no se trata de eso.

Y como tenemos esa querencia, es muy fácil para algunos pocos aprovecharse de ello. Algunos visionarios aprovechan nuestras debilidades y características especiales para torturarnos y manejar nuestros instintos a voluntad. Mucho de lo que está pasando en nuestro país en estos días es un reflejo de esto. Se está jugando un juego perverso lleno de odio y de afectación, dirigido por políticos con intereses alejados del pueblo pero que recurren a ese mismo pueblo para abanderar una causa u otra. Esta manipulación me ahoga, me asfixia y me abruma.

Cada cosa que leo en estos días está cargada de grandes dosis de irracionalidad y de manipulación, yo lo veo desde fuera y lo identifico bien, no me creo ni un lado ni otro, pero imagino que estar inmerso en la vorágine debe ser distinto. Las personas se han convertido en una turba, ya no hay conciencia individual, solo colectiva y agresiva y eso me produce mucha inseguridad y desasosiego. Estamos en un mundo en el que las opiniones de cualquiera se hacen virales sin filtro y la desinformación vuela por doquier. Yo he leído mucho y he callado mucho, he estado a punto de tirarme a la piscina en muchas ocasiones y he sabido recular a tiempo, no tengo las armas ni la energía necesarias para participar en este Circus Maximus.

Desgraciadamente se nos está intentando hacer ver que en esta tensión hay lobos y corderos, víctimas y verdugos, acosadores y acosados y mucha gente se está posicionando en estas situaciones. Pero están equivocados, si se toman la molestia de retirarse un poco y de ver las cosas con perspectiva, verán que aquí solo hay lobos. Lobos contra lobos. Esto es una pelea de bandas a cara de perro y sin control. Y las turbas están manejadas con hilos invisibles pero reconocibles, como el dinero, la estabilidad, la patria, el futuro, la identidad…. Cada cual, y esto es muy personal, se agarra a lo que considera en peligro y lo defiende haciéndole el juego a los maestros de marionetas. Es triste pero es lo que somos, unos burdos muñecos que cuelgan inertes hasta que nuestro dueño nos moviliza.

Este juego perverso no me gusta así que estoy intentando aislarme, huyo de las redes sociales, esquivo perfiles implicados, evito noticias sesgadas (¿las hay objetivas acaso?). Como me gustaría poder influir para aportar cordura pero estoy a años luz de poder hacerlo así que a lo mejor me visto de negro y me voy pasadas las doce a mordisquear yugulares. Algo tengo que hacer para calmar este ansia.

wickedgame

O quizá esto se me pase escuchando el juego perverso (Wicked Game) de Chris Isaak, esa preciosa canción que formó parte de la genial banda sonora de Corazón Salvaje (Wild at Heart) de David Lynch. Esa historia de forajidos abocados al lado oscuro protagonizada por Nicholas Cage y Laura Dern. Recuerdo haberme comprado el disto de Isaak y de haberlo triturado literalmente en mi tocadiscos, mucho ha llovido desde aquello, desde que me metía esta canción en vena.

Pero nunca es tarde para volver atrás, nunca es tarde para parar, nunca es tarde para rectificar, nunca es tarde para detenernos, mirar alrededor y exclamar… #EstamosLocos?

Hasta pronto,

J

Caliente, caliente

Como aquello que cantaba hace milenios Raffaella Carrá, pero sin sus Eeeooo, Oooaaa.

caliente_caliente

Hemos pasado un verano caliente y ahora, que aún estamos en agosto pero tenemos un clima algo otoñal, vuelvo a sentarme enfrente de mi pantalla favorita, para hacer una de mis cosas preferidas. Este tiempo alejado de mi blog, de mi espacio, de mi sitio, ha sido como una especie de penitencia. Cuando encontraba de lo que hablar no tenía tiempo o conexión, y cuando lo tenía, la pereza y la procastrinación me hacían anular el impulso.

Hoy no es un día distinto, no ha pasado nada novedoso ni nada especial, pero se han alineado los planetas que rotan y se trasladan dentro de mi cabeza y, aprovechando que el ordenador estaba sobre mis rodillas, he caído sin remedio en el editor de textos de WordPress.

Y ya sabéis lo que eso significa, que mi verborrea (¿o sería mi “teclorrea”?) se desata, mis sinapsis neuronales empiezan a echar chispas y los temas empiezan a cuadrar y a situarse. Todo muy concienzudo y muy organizado ¿no lo parece? 😀

Pues como os decía, caliente, caliente ha sido el verano, y debe ser cosa de la edad que este año me ha afectado sobre manera. Y eso que estaba más delgado que de costumbre, que llevaba unos hábitos más saludables y deportivos y todo eso, y bla, bla, bla… pero yo, que siempre he sido más de chorrear sudor que de pelarme de frío he vivido en mis propias carnes la agonía del “caloret”.

La faceta deportiva ha sido la peor parada. A finales de junio corría la que iba a ser mi última carrera de la temporada, bien entrenado y con un objetivo firme y alcanzable en la mira. Quería ganarme las vacaciones rebajando mi marca de los 10 kilómetros y estaba listo para ello. Con lo que no contaba, era con los agentes externos.

Aunque tenía que madrugar el domingo para la carrera, tuve que salir a cenar el sábado por la noche, era una celebración del trabajo y además me daban un reconocimiento por mis años de servicio, no me parecía bien faltar. Me porté muy bien, no bebí alcohol, cené moderadamente y me recogí como la Cenicienta, a medianoche, eso si, yo no perdí los zapatos. La cena se desarrolló en una finca al aire libre donde había de todo menos aire libre, estábamos a casi cuarenta grados y todo lo que podíamos comer y beber lo sudábamos de inmediato. Nada de toxinas al llegar a casa.

Me metí en la cama concienciado en la carrera del día siguiente pero me levanté sin muchas ganas, me vestí, me metí en el metro y me fui donde había quedado con mis hermanos runners para calentar. La pereza que sentía era extrema y después de calentar me noté un poco mareado. Pero yo, adelante, me coloqué en la línea de salida esperando que el papelón pasara cuanto antes. En movimiento me encontraba mucho mejor, iba ligero y a buen ritmo pero el calor empezaba a apretar y no hacía más que buscar sombras donde estar más fresco y desear que llegara el avituallamiento del kilómetro 5 para poder beber agua fría o echármela por encima. Llegó y lo hice.

Un kilómetro y medio más tarde todo se torció, el calor me afectaba demasiado, me agobiaba el sol y mi cabeza no respondía bien. En una cuesta abajo bastante pronunciada sentí un vértigo impresionante, como si se tratara de un gran tobogán lleno de gente e interminable. Me paré y continué caminando para no caerme redondo al suelo. El resto de la carrera, los casi cuatro kilómetros finales, los hice corriendo y andando y jodido porque mis objetivos se alejaban, cada vez que me detenía me enfadaba más y más conmigo mismo…. pero mi cuerpo estaba KO. Crucé la meta más por coraje que por convicción y cuando puede me tiré al suelo a descansar. Menos mal que mis hermanos runners estaban allí compartiendo sufrimiento y agua.

Lo que me sucedió fue un golpe de calor y tardé en recuperarme más o menos una semana, con dolores de cabeza, mareos y una sed constantes. Cuando sentí todos esos síntomas y me encontraba tan mal prometí darme un descanso y no hacer locuras a altas temperaturas, desde entonces no he vuelto a correr. Mi descanso se acaba este domingo y ya hay ganas pero mi tiempo en la “reserva” también lo he aprovechado.

Y precisamente hoy, dia en el que hablo de calenturas, me he enterado del nuevo y peligrosísimo reto que circula por las redes. El hot water challenge (el reto del agua caliente) consiste en tirarse por la cabeza un cubo de agua HIRVIENDO. ¿Se puede ser más subnormal? ¿Es que no hay límites para la imbecilidad humana? Esto es demencial, tremendo y demuestra sin lugar a duda que #EstamosLocos de remate y que nos merecemos que nos pasen cosas macabras. Hablo de la humanidad en general, sin particularizar.

De este reto hay varias versiones, para todos los “gustos”. Están los que hierven su agua, se ponen delante de la cámara y se la tiran por la cabeza… los que no tienen huevos para hacerlo y esperan inmóviles a que otro les haga el trabajo y lo más peligroso, los que arrojan agua hirviendo a un tercero sin que se lo espere. A estos, les metía yo dos “guantás” que iban a estar con un golpe de calor como el mío tres decenios. Por graciosos.

¿Y que es lo peor de todo esto? No es que un adulto se fría y se genere quemaduras y cicatrices de por vida por hacer el salvaje, es su puñetera culpa. Lo malo es que estos retos los ven niños, los imitan, los improvisan y las consecuencias son terribles. Hay fotos y vídeos de niños achicharrados e incluso hay fallecidos. De hecho, una de estas historias para no dormir la protagonizan un niño y una niña que se retaron a beber agua hirviendo, la niña se desolló la garganta, le tuvieron que hacer una traqueotomia y después de varios meses en el hospital ha fallecido a consecuencia del jueguecito. Poca broma con esto.

Quizá estas cosas que nos están pasando son las  nuevas pandemias del mundo rico, las consecuencias de la globalización, de la conectividad y de, por qué no, de la gilipollez máxima del ser humano.

Me noto un poco encendido así que voy a dejarlo aquí, no quiero que la calentura acabe como la otra vez, con mareos y dolor de cabeza. Si te apetece, pon un comentario y charlemos sobre lo caliente que estamos 😉

Hasta pronto,

J

Cosificación, por decir algo

cosificación

Aviso a navegantes, voy a irreflexionar, así que no tengáis en cuenta mis palabras si os ofenden o si las notáis demasiado laxas. Mi intención no es sentar cátedra, solo opinar, como siempre.

Esto me encanta, en lugar de vagabundear por mi casa hablando en alto puedo sentarme tranquilamente y escribir lo que se me pase por la cabeza y de la forma que se me pase. Otra cosa será cuando lo vuelva a leer en unos días/meses/años, a lo mejor esta opinión ya no será válida para mi entonces pero eso lo defiendo a capa y espada. La verdad no es absoluta, si lo creéis estáis errados. Nuestro punto de vista es voluble y cambia por las circunstancias, ahora podemos pensar esto, mañana lo otro y no nos habremos vuelto locos, nos habremos movido, y eso, es genial.

Así que dejar de culpabilizaros por cambiar de opinión, ya está bien.

Y ahora a la cosificación, que gran palabra y cuanto tiempo sin hablar de palabras. Dice la RAE (Real Academia Española) sobre esto:

cosificación

1. f. Acción y efecto de cosificar. (ya os dije en este post que la RAE es muy escueta)

cosificar

1. tr. Convertir algo abstracto en una cosa concreta.

2. tr. Reducir a la condición de cosa a una persona.

Pues aquí lo tenemos, en la segunda acepción. Ese es el mal que estamos viviendo últimamente, que tendemos a cosificar a las personas, o mas bien, a las mujeres de una manera sexual. O así es como se sienten ellas, reducidas en su femineidad a puros objetos sexuales, creen que se las considera órganos sexuales andantes en lugar de personas de pleno derecho.

Y no digo que no tengan razón en miles de casos, que estamos a años luz de una igualdad real y utópica, pero de ahí a establecer una lucha machismo/feminismo hay que abismo (y rima!) Entiendo también la lucha contra la violencia de género, el sexismo, el abuso, el tratar a otro ser humano con superioridad…. todo eso es denunciable o debería serlo. Y apoyo vehementemente la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, y ojo, obligaciones. Lo que realmente me enfada, mucho, es que esta respetable lucha contra el sexismo esté politizada y dirigida de una forma retorcida y torticera, buscando rascar donde no hay y sacando a colación el supuesto machismo anclado en lo más profundo de nuestra “moderna” sociedad.

Reconozco que yo nunca me he sentido machista (ni feminista) pero me ofende que se me ponga en tela de juicio porque vea un anuncio de lencería y me guste lo que veo, porque mire de reojo a una chica guapa (o guapa para mí) o que deje pasar en el ascensor a una chica como signo de educación, también lo hago con chicos y en ninguno de los casos es para mirarles el culo. Algunas de estas actitudes son los micromachismos que se están denunciando. Expresiones como “ayudar” en casa son ya casi punibles en el mundo “igualitario” en el que vivimos. Que la casa es de los dos, claro. Que las tareas también, claro. Que los derechos y obligaciones son al 50 %, claro. Ahora hay que ejercerlo y/o aparentarlo sin usar frases tópicas e hirientes.

Llamadme loco, pero esto me parece demagogo, adoctrinante, falsamente progre, superficial y muy, muy, muy falso. Y para muestra….

chicas f1

Lo que está pasando con las azafatas en los campeonatos de ciclismo, motociclismo y automovilismo me parece bastante marciano. Se las tacha de mujeres “florero” ¿porque son guapas, son sexys y no hacen nada más que pasearse, lucirse, hacerse fotos y besar a los campeones?. Pues eso que hacen es un TRABAJO, son imagen y ese es el cliché que vende. Pero no ahora que estamos todos salidos, esto viene de lejos. De cuando las mujeres rompían barreras para imponerse y situarse donde deben estar, a la misma altura que los hombres y de cuando utilizaban sus armas de mujer para liberarse del yugo de la hipocresía y del oscurantismo. Como también es un trabajo estar en la puerta de Abercrombie & Fitch sin camiseta para captar la atención de las compradoras zalameras que se fotografían con los chulazos antes, durante y después de entrar a comprar, o no. ¿nadie va a proteger a estos chavales?

abercrombie

A cuantas de todas esas mujeres que trabajan de sol a sol en una cadena de montaje, limpiando casas, escaleras y portales o en una explotación agrícola, a las que tratan como ganado les gustaría poder calzarse unos tacones, ser admiradas, envidiadas y llevarse a casa lo mismo que ellas ganan en seis meses doblando el lomo. Porque que yo sepa, a esas mujeres grises y ocultas nadie las cosifica, y nadie las defiende con tanta vehemencia. O, lo voy a decir mejor así, nadie les quita el trabajo porque su actividad les perturba, les molesta o les inquieta. No, a estas pobres a lo mejor no las ven como tetas y culos pero las explotan de otra forma sus empresarios y sus empresarias.

Quizá el problema ahora sea la carne, se enseña mucho, se ofrece mucho, se crea adicción y se revuelven los bajos instintos, masculinos y machistas, claro. Y como no hay paridad, ni disfrute para todos… ¿acabamos con ello? ¿Esto es lo moderno, volver al recato impuesto? ¿Realmente esta es la pelea por los derechos de las mujeres que quieren las mujeres?

No estoy nada de acuerdo en prohibir y acabar con las mujeres en esa faceta del deporte, lo mismo que no estoy de acuerdo en acabar con las actrices, con las cantantes, con las modelos, con las empresarias, con las ministras, con las médicas, con las conductoras de autobús, con las trabajadoras sociales o con las gitanas rumanas. Que las mujeres lleguen a lo más alto en su profesión, que sean honestas, que estén protegidas laboralmente y tengan unas condiciones salariales justas e igualitarias es lo que nos debería preocupar de verdad. Lo mismo, lo mismo, lo mismito que debería pasarle a los hombres.

Y establecer filtros y observatorios, eso es bueno siempre que tengan una buena dotación económica detrás, para denunciar y poner sobre la mesa actitudes deshonestas, ilegales, sexistas o delictivas.

Hace tiempo que la sociedad de consumo y el marketing nos engulleron y ahora estamos sufriendo las consecuencias, ahora cosificamos, tratamos como cosas a hombres y a mujeres, a perros y a gatos, incluso a nosotros mismos. Y somos tan hipócritas y tan cerriles que vivimos en una dualidad tremenda, alabando y denostando a voluntad, babeamos con una chica guapa y criticamos a un tío bueno… y viceversa. Bueno, viceversa del todo no, que ya lo decía mi abuela: -“no hay nadie mas machista que una mujer”

Pero bueno, eran otros tiempos.

Y ahora es tu turno para tomar la palabra, los comentarios son todo tuyos.

Hasta pronto,

J

Llega “Terminator” #EstamosLocos?

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Leer la prensa siempre me llena de incertidumbre. Unas veces porque tengo la sensación de que todas las noticias están empezadas y ya… para qué seguir, si me he perdido la trama. Otras porque creo que vivimos en un psiquiátrico enorme en el que todos, y lo digo bien alto, todos, estamos locos de remate. Pocas veces leemos algo normal en la prensa, esas cosas que pasan en el mundo que hay detrás de nuestras ventanas y que en cierta medida ya no nos llaman la atención porque por anormales, las hemos “normalizado”.

Cosas como los refugiados, las guerras civiles, el ISIS, el petróleo, las luchas de poder enmascaradas, la economía, la corrupción, los autobuses con mensaje, Corea del norte, la violencia de género,… ¿tengo que seguir? ¿no es todo muy marciano y hasta cierto punto, muy falso?

Porque a veces me da la sensación de que todo es mentira, que todo es inducido, que una cosa es el titular y otra cosa la VERDAD esa que no nos cuentan ni nos contarán nunca y que quedará ahí oculta hasta que un conspiracionista se atreva a hacer un documental de culto que será denostado por los que ostentan el poder. Si habéis pensado que ese de las teorías de la conspiración podría ser yo, iros olvidando. Que lo mío es lo superficial.

El caso es que me acabo de enterar de una noticia que me ha helado la sangre. Y no, no me refiero a que una de las musas de este blog, Leticia Sabater haya sido ingresada por una inflamación en sus falsos labios (de arriba) y que vaya a participar en Supervivientes. Ni que otra musa (¿o muso?), la incombustible Caitlyn Jenner, haya dado una paso más en su re-adecuación sexual y se haya extirpado su pene. Ahora que lo pienso… que irónico todo, a una le sale un bulto, la otra se quita un bulto.

Pero no nos desviemos, que aunque estas noticias sean de alcance, no son lo que me trae por aquí. Lo que me ha puesto los pelos de punta es el juguetito que se ha sacado de la manga la madre Rusia, el robot FEDOR (Final Experimental Demonstration Object Research), un bicharraco capaz de manejar armas de fuego con una pericia implacable. Aunque que conste, que los rusos dicen que aunque FEDOR, de nombre ruso formado por siglas en ingles (qué “moderno” todo) sea capaz de tal despliegue, no está concebido para uso militar. Palabra de Putin.

fedor
No se a tí, pero a mi me acojona

Por lo visto, que el muchacho sea capaz que coger dos pistolas y disparar a dos manos con mayor eficacia que Billy “El Niño” es para potenciar sus capacidades motoras y favorecer la toma de decisiones…. porque él sabe hacer muchas otras cosas, como cambiar bombillas, utilizar todo tipo de herramientas o incluso conducir coches.

Y no te digo yo que no me lo vaya a creer (no me lo creo, llámame loco) pero que igual con una pelota anti-estress o con ejercicios de psicomotricidad fina se consigue eso que dicen que quieren conseguir. Ya me imagino las guarderías del futuro, todo sea por las capacidades motoras.

¿No es verdad que #EstamosLocos?

Sea cual sea el objetivo de FEDOR, dicen que saldrá en misión espacial en 2021, a mi me ha recordado mucho, demasiado, a Terminator. He recordado cuanto la disfruté en el cine aunque me llenaba de desasosiego pero como película estaba genial. Se planteaba lo mismo que otras muchas películas, comics y novelas del género, la rebelión de las máquinas. Un guerra sin cuartel basada en la inocencia y en el desarrollo de las IA (inteligencias artificiales) con fines “buenistas” que se terminan yendo de las manos.

Quizá porque las creaciones son mas “humanas” y por lo tanto, imperfectas, de lo que se les presumía. Y aprenden de ellas mismas, a superarse, a ambicionar, a crecer, a ser independientes y a arrollar con su prepotencia.

Entre tanto, buen caldo de cultivo están cocinando Trump y Kim Jong-un, el cenit de la humanidad “bien” entendida con su “cordura” en las mas altas cotas y unos egos que sobrepasan lo imaginable. Justo en el momento que llega FEDOR con sus pistolas y su buena puntería. Ay Arnold (Schwarzenegger) con lo chulo que era todo cuando era mentira.

Con este panorama no sería de extrañar que acabáramos en un mundo apocalíptico y sucio, esquilmados, dominados por las máquinas e intentando luchar por la poca humanidad que quede en nosotros. De vuelta al guetto, sin globalización y sin glamour… yo no se como se lo tomará Caitlyn, pero seguro que Leticia lo vivirá ajena, en su isla de Supervivientes, en biquini y cantando sus “pepinazos”.

O si no, al tiempo.

Hasta pronto,

J