Tengo una de cosas que contarte…

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Cada vez que hablaba por teléfono con mi amigo Julián, el de la Facultad, uno de los dos solía decir esta frase:

-A ver si nos vemos pronto, que tengo una de cosas que contarte…

Y no es que fuera mentira, pero tampoco era verdad. Como siempre el tiempo pasa y se van sucediendo los hechos o quizá, esos hechos no son ni eso, sino el mas puro e inocente pasar del día a día. Esos periodos en los que estamos vivos, porque lo estamos, y vivimos, porque lo hacemos, pero que no se produce nada novedoso a nuestro alrededor. No hay duda que estábamos al tanto de las cosas importantes, nacimientos, decesos, ventas de casas, aperturas de negocio… pero nuestra “frase” era una especie de excusa para dejar la conversación en el aire de una forma más o menos misteriosa.

Está claro que nuestra fórmula funcionaba y nos hicimos asiduos a dejar las cosas así, como el que no quiere la cosa, flotando en una nebulosa.

En este casi mes y medio que llevo sin publicar también han sucedido algunas cosas que os puedo relatar aunque hay muchas mas de las otras, de las del diario que casi no llegan a ser cosas en sí mismas. Pero está claro que un mes y medio da para mucho o para muy poco. Así que voy a comenzar a despejar las neblinas de mi ausencia y lo voy a hacer por todo lo alto. Los Juegos Olímpicos.

Que ya se han acabado (si fuera creyente añadiría que gracias de Dios) y me han dejado agotaíto perdido. Me he tirado dieciséis días, con sus dieciséis noches dale que te pego, corriendo, saltando, nadando, montando en piragua, levantando peso, tirando con arco y hasta a punto de fracturarme las cuatro extremidades en el caballo con arcos. Creo que me lo he visto todo, el sofá tenía mi forma, de una manera extrañamente envolvente. Era llegar al salón y ese enorme hueco me llamaba, encendía la tele y… Una putada esto de que los juegos hayan sido en Brasil con la diferencia horaria, si hasta me he quedado una día hasta las cuatro de la mañana para ver correr a Usain Bolt y ver ganar una medalla de oro a Ruth Beitia, con la de veces que lo han repetido, casi podía haberme ahorrado el momento y haber normalizado mis horarios, porque levantarse de la cama bastante después de que lo hagan tus hijas es como de mal padre, no?

Al menos, los Juegos me han pillado de vacaciones. Una vacaciones un tanto atípicas, os cuento. Ha sido la primera vez que el planteamiento de vacaciones, que lo tenemos que hacer en la empresa sobre febrero / marzo de cada año, se ha tenido que modificar y todo por culpa de mi mujer. ¿A quién se le ocurre cambiar de trabajo? pues eso. Debido a su cambio de estatus, las vacaciones se acercaban y todo estaba en el aire; la primera opción era la de quedarnos en casa a pasar agosto con la excusa de que como tenemos piscina…. y que en agosto se está guay en Madrid…. y todo lo que se nos pueda ocurrir. El hecho es que mi mujer estaba pendiente de renovar el contrato a primeros de mes y a partir de ahí, encontrar el momento de negociar unos días de permiso. Lo primero fue si cabe más sencillo que lo segundo, la renovación vino de forma inesperada y encantados, lo de fijar unos días libres ha sido más tortuoso.

Yo ya tenía que coger mis días, se acercaba la fecha y no veía el momento de salir corriendo, donde fuera, aunque fuera al sofá de casa, pero ante la posibilidad que le habían transmitido a mi mujer de coger una semana, terminé posponiendolos. Mis vacaciones se convirtieron así en el típico sueño de la puerta al final del pasillo, esa que se aleja de ti cada vez que te acercas. Pero llegaron, bye bye compañeros, au revoir. Me iba un par de semanas pero no coincidiría con mi chica, ella empezaba cuando yo terminaba. Así que, como somos muy imaginativos, hemos decidido tomarnos las vacaciones por separado, una semana cada uno en la playa con las niñas y otra “de Rodríguez” en casa, en modo desintoxicación. Acabo de volver del mar así que ya os imagináis lo que toca ahora. Mi chica y yo hemos hecho nuestra particular carrera de relevos, todo muy Olímpico también.

Esta semana con mis hijas en la playita han dado para mucho, mucho amor y mucha compañía, mucho mar, mucho sol, mucha sinrazón y mucho hacerloquenosdabalagana. Unas vacaciones distintas pero vacaciones al fin y al cabo. En mi semana de padre separado con hijas hemos hecho un poco de todo, hemos bajado tarde a la playa, hemos comido a deshora, hemos jugado al voley-playa hasta que se nos ha hecho de noche, nos hemos metido en el agua al amparo de un anochecer avanzado y hemos hecho nudismo entre risas, hemos hecho excursiones y hemos superado miedos. Ellas se hacen mayores y es sencillo llevar un plan así, me lo han puesto fácil. Solo espero que a mi mujer le vaya igual de bien, y que no se convierta la convivencia en una pelea de gatas 😀

Aprovechando el final del Olimpismo por este año y haciendo una de las cosas que mas me gusta cuando estoy al borde del mar, que es leer en mi hamaca, he avanzado con el libro que tenía entre manos, “Enredando en la memoria” de Paloma del Rio.

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Las voz reconocible de la gimnasia, el patinaje y la hípica nos cuenta sus memorias, pero también mucho más. Su descubrimiento del periodismo, su forma de dar visibilidad a los deportes minoritarios, su lucha por dar voz a las mujeres en el mundo del deporte, por la igualdad de oportunidades. Y todo esto entretejido en el tapiz que forman su vida personal y profesional.

Las cosas que cuenta en su libro acerca de esos deportes sacrificadísimos y sin recursos, de las familias de los deportistas, de los entrenadores y responsables de federaciones, de los éxitos insospechados… todo me ha emocionado hasta unos límites nada glamurosos y he visto el reflejo en mis hijas, en su lucha temporada tras temporada y sus sacrificios para practicar un deporte tan exigente y poco agradecido como la natación sincronizada, siempre con una sonrisa en sus labios.

Esa emoción a flor de piel, esa carne de gallina con el relato me recordaba a las sensaciones que he tenido durante el visionado de los Juegos de Rio, cada vez que un deportista se colgaba una medalla y rompía a llorar o a suspirar. Tanto esfuerzo recompensado al fin. Tantas y tantas imágenes de ganadores y de perdedores que se han quedado en mi retina y que han hecho que se me ericen los pelillos de la nuca y que mis ojos se inunden. Ya sabéis que soy muy dramático, no lo puedo evitar.

Y para rebajar un poco el tono, me voy a despedir con una noticia de Los Juegos que me ha dejado boquiabierto. Al parecer, los preservativos repartidos entre los atletas que se alojaban en la Villa Olímpica han terminado atascando los desagües. ¿Perdonaaaa? La organización había repartido unos 42 condones por atleta, por eso de lo del virus Zika y tal, en total unos 450.000 profilácticos de los cuales, un alto número de los mismos, ha acabado por los váteres de las habitaciones olímpicas.

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Y no, no me refiero a que se hayan usado como globos de fiestas, no. Se han usado para lo que se tienen que usar. Mucha tonificación ha debido de haber después de las competiciones, digo yo.

Os dejo pensando en ello… 42 condones por atleta #EstamosLocos?

Y ahora os toca a vosotros, podéis contarme todas esas cosas que tenéis que contarme en la zona de comentarios, estaré encantando de leerlas.

Hasta pronto,

J

Endgame. La llamada

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No se que me pasa últimamente que me siento atraído hacia esos libros “de adolescentes” que llenan las estanterías de las librerías y los centros comerciales. Siempre he sido de gustos eclécticos y se supone que cuando te vas haciendo mayor, tus gustos se adecuan a tu edad y a tu condición.

No es mi caso, a lo mejor tengo una personalidad inherente que lucha por romper esos estereotipos de los que escribía el otro día Carolina Lacruz en este post, una lucha constante por salirme del cerco o por romper las etiquetas que la sociedad nos va imponiendo. O tal vez se trate del Complejo de Peter Pan que me hace incapaz de madurar correcta o completamente, creo que estoy algo lejos ya de vestir como esos adolescentes de botellón pero nunca se sabe, a lo mejor si mi proceso de involución continúa como hasta ahora….

Volviendo por la senda literaria os reconozco que no entiendo muy bien eso de “Literatura para adolescentes”, creo que desde el punto de vista editorial es una segmentación que me parece peyorativa, como si se estuviera restando calidad a las obras enunciadas bajo ese subtítulo, a lo mejor son cosas mías pero algunos libros se lanzan al mercado baremizados como una campaña de marketing, con un objetivo sectorial concreto y eso no termina de gustarme. Unido a esto que os he dicho, está otra duda que tengo al respecto, esta literatura, de o para adolescentes ¿se supone que es la apropiada a ese tramo de edad? ¿quizá está así etiquetada porque los protagonistas de la historia lo son, adolescentes? ¿los argumentos están orientados a sucesos que solo se pueden entender con las hormonas revolucionadas?¿O quizá es lo que se les está diciendo que deben leer? Porque yo creo que historias como “Los Juegos del Hambre” son perfectamente leibles y disfrutables independientemente de la edad del lector, yo, de hecho, soy super fan.

Si así es como debemos comportarnos como lectores, no se que hemos hecho la gente de mi generación, que teníamos que leer clásicos de la literatura a esas edades por obligación e incluso por placer, los que teníamos inquietudes lectoras y cogíamos los libros que había por casa, vamos, la típica literatura para adolescentes que escribían García Marquez, Eco, Scott Card, Perez Galdós, Machado, Saramago, Follet, Luca de Tena, Gala, Cela, Le Carré,…. Ahora lo veo más claro, quizá eso ha dañado nuestro desarrollo, hemos crecido demasiado deprisa y hemos aprendido las cosas demasiado pronto, que crueles fueron con nosotros nuestros padres y el sistema educativo, esa maldita EGB.

Y por culpa de eso ahora me veo a mi mismo leyendo un libro como “Endgame, La llamada”, la primera parte de una trilogía escrita por el visionario James Frey con la ayuda de Nils Johnson-Shelton, que realmente era a lo que venia, a hacer una reseña….

Para haceros entrar en faena os voy a dejar leer la sinopsis oficial:

“LA TIERRA. AHORA. HOY. MAÑANA.

EL JUEGO FINAL HA COMENZADO.                      

EL FUTURO ESTÁ POR ESCRIBIR.                        

LO QUE TENGA QUE SER SERÁ.

12 jugadores descendientes de linajes antiguos.        

12 jugadores elegidos hace miles de años.                

Llevan preparándose para Endgame desde entonces.                                                      

No tienen poderes. No pueden volar, ni son alquimistas, ni pueden curarse las heridas.    

Cuando les llegue la hora, morirán.                                                                                        

Son los herederos de la Tierra, quienes deben resolver el enigma que logre salvarnos.      

Si no, todos pereceremos.        

LEE EL LIBRO. ENCUENTRA LAS PISTAS. RESUELVE EL ENIGMA.                         

SÓLO UNO PUEDE GANAR. EL JUEGO FINAL HA COMENZADO.”

Puede ser atrayente o no, puede tratarse de un libro, de una película o de un vídeo juego, y yo, que lo he leído, os digo que un libro NO es. Lo que realmente es este publicación es el summum de la mercadotecnia. Un libro de acción trepidante, protagonistas atractivos, historia apocalíptica, narración rápida y agresiva, y además un enigma a resolver por los avezados lectores que quieran encontrar el misterio escondido entre los puzzles del libro a cambio de medio millón de dólares en monedas de oro. Habéis leído bien, el libro es ficción, pero la búsqueda del tesoro es completamente real y torticera.

Imagino que habrá ya hordas de gente sopesando sus posibilidades y tratando de descubrir el enigma, la recompensa merece la pena y para ellos se la dejo, esa parte no me interesa, yo voy mas a lo que cuentan. Los Anunnakis, los linajes milenarios, la lucha por la supervivencia, la pasión, la guerra…. Todo esto lo hemos leído ya, todo esto lo hemos visto ya, todo esto lo hemos disfrutado ya. El libro no es mas que un refrito de referencias, de personajes impresionantemente capaces de todo, super soldados implacables, McGivers en potencia. Y la historia que se nos narra, no es más que una carrera más de los “Autos Locos”, enigmática, sinuosa, engañosa y muy pretenciosa, en algunos casos parece una guía de viajes, en otros la acción se va tanto de madre que es imparable e incompetente, con recursos retorcidos y estudiados, copiados u homenajeados y otras veces es tan predecible que asusta.

Para colmo, incluso los protagonistas tienen cuentas de Twitter reales ¿esto es la nueva literatura? No claro, esto es otra cosa, es un globo sonda global, un pretendido sectarismo orientado a ganar dinero y me temo que lo hará, libros, juegos, películas, comics y merchandising aparecerán al calor de esto en los próximos tiempos, me juego el cuello. La máquina de ganar pasta está en marcha.

A todo esto, si nos centramos en el libro, y solo en el libro, os digo que es entretenido, dinámico, rápido de leer y sin complicaciones, no va a aportar nada nuevo pero si que se puede pasar un buen rato. Es posible que lleguemos incluso a empatizar con la situación o con los personajes, pero nunca nos llegaremos a creer lo que pasa. Puedes disfrutar de él al nivel más básico, al del entretenimiento puro y duro, que nadie dice que esté mal hacerlo, pero si tienes algo más de inquietud, algo más de bagaje o algo más de conocimiento, no es tu libro.

Yo no se si seguiré adelante con la trilogía, aunque nunca se sabe, puedo tener un momento de debilidad en cualquier momento o bajar otro escalón en esta regresión que estoy sufriendo. De momento me conformo con “veros” por aquí a menudo y escribiendo de todo un poco.

Hasta pronto,

J

La casa de hojas

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Esta semana pasada ha dado para mucho, por cumplir con el tópico de los cambios de temperatura me he constipado, unos días terribles de estornudos, mocos y escalofríos, así que adiós a la rutina, no running, no blogging y si mucho de dejarme querer y de deambular por la casa con los pelos revueltos y suspirando por doquier, si estoy malo, que se note.

También ha sido una semana de ansia lectora, alejado del portátil y del mundo online, de los blogs, de las redes sociales y de las noticias a través de la pantalla, he recurrido a lo de siempre, al papel encuadernado. Qué experiencia tan gratificante volver a leer en papel…. Y qué experiencia tan gratificante terminar el libro que tenía entre manos desde hace meses. La casa de hojas de Mark Z. Danielewski.

Debe hacer casi un año ya que oí hablar por primera vez de este libro, fue en un blog de series de televisión, el autor decía que se iba unos días de vacaciones y que pensaba meterse a saco a pasar miedo con este título. Me pareció prodigiosa la recomendación subliminal pero es que al leer “miedo” me entró un gusanillo especial por el estómago que me llevo a investigar un poco sobre este libro en cuestión. Lo que encontré por internet me convenció. La casa de hojas, prometía. Ofrecía una historia diferente, un proyecto diferente, una forma narrativa diferente y una experiencia lectora diferente. Estaba volcado en el deseo de tenerlo, ya había descartado adquirirlo online porque su propia fisionomía impide que se pueda “disfrutar” en este formato, hay que manejarlo y ver su especial maquetación para entenderlo, así que corrí a una librería, lo localicé y fui consciente de que era el último ejemplar. Solo me disuadieron sus casi 30 euros de llevármelo puesto. Con todo el dolor de mi corazón lo volví a dejar en la estantería con la intención de regalármelo por mi cumpleaños, unos meses más tarde. Cumplí con lo prometido y con el calor primaveral me llegó vía courier, desde Amazon España, unos euros más barato y sin gastos de envío, beneficios de mi cuenta premium.

 Llegaba la hora de disfrutar de…

LA EXPERIENCIA CON LA CASA DE HOJAS

No empecé de inmediato, cuando recibí mi regalo estaba enfrascado en otro libro, uno normalillo, o malillo simplemente pero no soy de dejar las cosas a medias así que lo dejé sobre la mesilla mientras finalizaba con el que estaba. Se hizo esperar pero finalmente abrí el libro, percibí su aroma y me introduje por completo en él. Al cabo de unas pocas páginas me di cuenta de que este libro que tenía entre las manos me iba a costar más de lo que me imaginaba. Literatura experimental, no apta para todos los públicos y todas las paciencias…. ni para la mía. Me encontré un libro distinto, con una historia misteriosa, con una narración especialísima… y también con un libro difícil de leer, difícil de entender, denso e incómodo.

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La sinopsis oficial nos dice esto:

“Will Navidson, un famoso fotoperiodista premiado con el Pulitzer, se traslada con su familia a una casa en el entorno rural de Virginia en un intento de salvar su matrimonio, seriamente perjudicado por sus viajes continuos y su adicción al trabajo. Además de Navidson, la familia está compuesta por la hermosa ex-modelo Karen Green y los dos hijos pequeños de ambos. Muy pronto, Will descubre que la casa presenta una anomalía arquitectónica singular: su espacio interior es ligeramente más grande que el que debería ocupar según sus dimensiones exteriores. Este es el arranque de El expediente Navidson, un fascinante documento que narra los sucesos acaecidos en la casa de Ash Tree Lane, es decir La casa de hojas.
Will Navidson tratará de averiguar qué secreto esconde La casa de hojas, al mismo tiempo que procurará poner a salvo a su familia. Un viaje para el que recabará la ayuda de todos los medios a su alcance, incluida la de su hermano gemelo Tom, un profesor universitario y hasta toda una expedición de espeleólogos.
Mientras Will y sus seres queridos se enfrentan a los peligros de esa casa encantada, un joven tatuador de Los Ángeles, el carismático y tierno Johnny Truant, malvive y quema las noches a una velocidad vertiginosa de la mano de su inseparable escudero, Lude. Las historias de Truant y Navidson se entrelazarán gracias a un hallazgo que cambiará la vida de todos los personajes inolvidables que atraviesan esta monumental novela.”

Pero es mucho mas. El hallazgo que realiza el jóven y atormentado Johnny Truant es toda la documentación relativa al “Expediente Navidson”, un documental ¿real? que refleja la historia ¿real? vivida por Will Navidson y su familia en su hermosa casa de Virginia. La reconstrucción de dicha historia será una obsesión para Truant, de la misma forma, que averiguar el misterio que rodea a la casa de Ash Tree Lane lo será para Navidson. Una casa que crece desde el interior, en la que aparecen puertas donde antes había paredes y pasillos sin fin donde antes había un armario, una puerta abierta al abismo, a una negrura viva y cambiante, al mismísimo origen del terror.

El lector navega entre ambas historias, que se entremezclan hasta lo enfermizo, saltando desde la evolución de Truant a la creación del “Expediente Navidson” y a la vida de sus protagonistas. Como lectores no podemos ver el documental, pero si leer todo lo relativo a él, entrevistas, notas, documentación exhaustiva, teorías filosóficas, imágenes, notas al pie…. Todo un glosario de información que nos absorbe y nos aturulla.

LA CASA DE HOJAS NO ES UNA HISTORIA NORMAL

No lo es, no está escrita como tal, y desde luego no está maquetada como tal. No es sencilla, es intrincada y sucia, es pavorosa y fantástica. Transmite las sensaciones a través de sus páginas diferentes, de su abigarramiento puntual, o de sus ausencias.

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Lo que a priori puede parecer postureo tiene un significado, una misión. Las páginas del libro son especiales porque el proceso creativo es especial, no es lineal, no es coherente, no es ordenado, como tampoco lo son sus historias, locas, distintas, enrevesadas, oscuras, obsesivas.

Quizá esta sea la palabra que más y mejor defina La casa de hojas, obsesión. La obsesión de Truant por reconstruir el manuscrito, la obsesión de Navidson por desentrañar el misterio, la obsesión de Karen por la supervivencia de su familia, la obsesión de la casa por vivir, la obsesión del abismo por engullir todo a su paso….

Estamos ante un libro relevante, te guste o no el resultado final, ¿vas a dejar pasar la oportunidad de dejarte arrastrar al interior del laberinto?

Hasta pronto,

J

El triunfo de la mujer barbuda

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Anoche se celebró el Festival de Eurovisión, una cita anual ineludible con lo más granado de la música europea. Un evento de gran repercusión y que ha tenido una audiencia estimada de unos 108 millones de telespectadores. Como todos los años, desde hace ya muchos, el espectáculo es lo que prima en este concurso, ya no solo la canción, sino la interpretación, la puesta en escena, la edición digital, los efectos de luces… y la extravagancia.

La gran triunfadora de la noche fue la representante de Austria, Conchita Wurst, la mujer barbuda, que consiguió, como rezaba su canción, elevarse como el ave fénix (Rise like a Phoenix) y alzarse con el deseado primer puesto.

Y debo decir, que mi hija mayor está indignada.

Mi hija, que ya tiene casi nueve años, quería ver el festival, ella busca cualquier excusa para quedarse por la noche a ver lo que sea. Como su padre, es bastante friki y muy de la farándula por lo que esta cita era especial para ella. Debido al tipo de concurso y a que se celebraba en sábado, decidimos permitirle asistir en primera fila, desde el sofá, vamos. La pequeña, casi siete años, también lo intentó, pero ella es alondra, como su madre y a eso de las diez y media de la noche, ya estaba roncando en mis brazos. La mayor también estaba cansada, que os voy a contar, pero no lo declararía ni aunque la clavásemos palillos entre las uñas.

Lo cierto que la chiquilla aguantó bastante bien, disfrutó de las canciones y de los espectáculos y debo reconocer que tiene buen criterio, sus comentarios eran adecuados, sutiles, organizados. Conocedora de lo que le gustaba y lo que no, no ahorraba en dar su opinión constantemente. Tiene buen oído musical, se le nota y disfruta con la música, en una chica sensible y con personalidad pero cuando vio aparecer a la que a la postre se convertiría en la flamante ganadora de la noche se rompieron todos sus esquemas.

Observaba la actuación con los ojos y la boca completamente abiertos, no daba crédito. La presencia de esta artista en la pequeña pantalla le turbaba. Qué graciosa, y qué inocente.

-Pero…. pero…. ¿tiene barba de verdad?-preguntaba ella sin entender nada.

-Si cariño, tiene barba-respondíamos nosotros lo más neutral que podíamos.

-Pero…pero… ¿las mujeres también tienen barba?-Su curiosidad iba en aumento, con razón.

-No cariño, las mujeres no suelen tener barba-Respuesta lógica y veraz por nuestra parte.

-Entonces…. entonces es un “tío”, es un “tío” disfrazado.-Así lo resumió ella, con el criterio y el conocimiento de sus ocho y pico.

-Claro cariño.-No íbamos a meternos en ningún jardín en esta ocasión, no era el momento de hablar con ella de realidades sexuales distintas.

Pasado el trago, el resto del festival continuó su curso, unas canciones más acertadas que otras, unas puestas en escena más espectaculares que otras (Polonia, y sus sexuales polacas, por favor!!!!!), unas interpretaciones más grandiosas que otras (Francia y sus mamarrachos….) y llegaron los resúmenes y las votaciones.

A mi hija, la pobre, que le había gustado todo de la representante española, tenía serias esperanzas de que Ruth Lorenzo y su “Dancing in the rain” fueran los más votados. Que desilusión cuando empezaron las rondas de votos e íbamos consiguiendo más bien pocos o ningunos. No lo entendía, en realidad, no tiene edad para entender todo lo que hay detrás de este festival. El tema político, los votos repartidos entre países vecinos, el “boicot” pasivo a los países fundadores que no participan en las semifinales como España, Francia, Alemania e Italia….

Nosotros ya sabíamos que España no ganaría, y así se lo dijimos.

-Si España no gana nunca, no tiene suficientes apoyos.-Le confesamos

-Pero si lo ha hecho muy bien y le han aplaudido mucho.-Se defendía ella.

-Ya cariño, pero aquí hay mucho más que canciones y cantantes.-Tratábamos de convencerla sin darle más datos, error.

-No entiendo, ¿y si es la mejor canción?-A veces no se puede contestar lo incontestable.

-Es así, cariño.-Zanjamos.

Ella ya estaba contrariada pero aceptó con excelente deportividad nuestras tajantes afirmaciones y el devenir de las votaciones, y entonces le dio fuerte con otra cosa.

Ya no podía soportar que Austria y su mujer de circo, que era lo que a ella le parecía, fuera conquistando poco a poco el concurso, sufría cada vez que lo otorgaban los ansiados 12 puntos. Cada ve que oía Austria se ponía a morir.

-Noooooo, otra vez noooooo!!!!

-Que no le den los doce puntos al tío barbudo ese!!!!

-Que se afeite, no es justo!!!!

Luego, en un ataque de lucided propia, sin estímulo nuestro, sentenció lo que su pequeño cuerpo venía barruntando desde hacía un buen rato:

-Está claro-Confesó enfadada. -Solo la votan porque tiene barba.

Ahí estaba el quid de la cuestión, si es que mi niña es más lista que el hambre. Vale que no es solo eso. Vale que influyó enormemente su apariencia física, que ese aspecto de frágil señorita con barba era bastante impactante. Pero hay mucho más detrás, cosas que escapan a su conocimiento. Como que Festival de Eurovisión es históricamente gay friendly, que millones de los eurofans que son los verdaderos motores del Festival enarbolan la bandera con el arcoiris. Que la joven Conchita Wurst llevaba ese aspecto estudiado para luchar contra la discriminación sexual, que era una autoproclamada diva. Y que como ya pasó con la transexual Dana Internacional en 1998, estaba cantado.

Había muchas cosas a favor de Conchita Wurst en esta edición, todas aprovechadas a la perfección independientemente de la calidad de la canción, que no era mala, aunque, bajo mi punto de vista, no era la mejor. Lamentablemente no me creo sus lágrimas, ni su fragilidad impostada, ni su estudiada pose, pero yo soy adulto y acepto las reglas del juego. Eurovisión se puede haber convertido en la “parada de los monstruos” o no, es lo que hay y cada país juega sus cartas como mejor sabe, puede o le interesa. Nosotros, los telespectadores podemos disfrutarlo o pasar de ello, es nuestra elección. Austria ha sabido elegir, ha sabido promocionar y ha sabido poner en el firmamento a una peculiar estrella, enhorabuena señorita Wurst.

Para mi hija aún quedan mucho años por delante hasta que se de cuenta de lo que es este certamen, ella ya decidirá cuando sea el momento si lo acepta o lo rechaza, pero ya os digo yo, que por ahora, estará ahí, al pié del cañón.

Hasta pronto,

J

Cuando llegue la tormenta

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Hay veces hay algo me llama la atención y aunque lo tengo en mente, puede que pase mucho tiempo hasta que repare en ello. Me ha pasado con películas, con libros, con personas y recientemente con series de televisión. Hay tanta oferta de todo que nos volvemos un poco locos. Yo normalmente soy de consumir inmediatamente porque, como dice mi padre:

-“Hay muertes repentinas”

Pero me pasa una cosa curiosa, si compro una cosa, la consumo, si compro más de una no se decidirme, y si compro a mogollón ya tengo el lío montado, observo, comparo, y normalmente me quedo con una y las demás se quedan un poco en el olvido. Eso me ha pasado con una miniserie de televisión que he visto recientemente. La tenía ahí, en mi ordenador, cada vez que quería ver algo la obviaba, siempre encontraba algo mejor…. hasta ahora. También tengo delito, coño, que es una serie de dos capítulos….

La miniserie en cuestión se llama Tormenta y está creada, guionizada y dirigida por Daniel Calparsoro. Si te gusta este realizador, la serie te va a gustar, tiene todos los componentes de sus creaciones, su firma personal. Si no eres fan de Calparsoro, pues no te va a gustar, tiene todos los componentes de sus creaciones, su firma personal. Y si no lo conoces, pues no está de más que te acerques a su imaginario, luego, tu decides.

A mi me gusta, no me mata, pero me gusta, me inquieta y sobre todo me gustan las series que realiza expresamente para televisión. Se prodiga poco, pero el resultado de sus obras es bastante cuidado, muy limpio, bien dirigido y bien interpretado. Calparsoro hace del “basado en hechos reales” una realidad nueva, un más allá, un fundamento para colocarnos buenas miniseries cargadas de violencia y de verdad. Y es que la violencia en Calparsoro es un punto importante, una parte de su marca. A veces extrema, a veces sutil pero nunca impostada.

Hace años, este director se propuso hacer unas miniseries para televisión basadas en la crónica negra reciente española y de esa época es su particular trilogia del horror. El fundamento para estas creaciones es muy básico, se trata de elegir una noticia y darle una vuelta de tuerca, ya conocedores del desenlace, el director nos muestra su particular versión del inicio y del desarrollo. Su por qué.

“El Castigo”, 2008. Centra nuestra atención en un reformatorio ilegal, una especie de granja de readecuación de adolescentes problemáticos. Las familias envían conscientemente ahí a sus hijos y el resultado es impredecible. Basado en las declaraciones de un joven suizo que logró escapar de uno de estos centros situado en Girona y que llevó a la detención de varios ciudadanos europeos y a la clausura del centro. Esta serie está interpretada por Guillermo Barrientos, Joel Bosqued, Miriam Giovanelli y Esmeralda Moya.

“La Ira”, 2009. Recrea con una crudeza inimaginable el asesinato de dos jóvenes en Betanzos (A Coruña) a manos de su pareja de amigos. Interpretada por Tamar Novas y Marian Alvarez.

“Inocentes”, 2010. Quizá la más polémica por el caso al que hace referencia, nos ofrece una versión del crímen de Alcasser (Valencia), hechos que mantuvieron en vilo a la sociedad española durante varios meses de 1992, desde que se denunció la desaparación de tres niñas hasta que aparecieron sus cadáveres. Esta peculiar versión fué protagonizada por Alex González, Aida Folch, Michelle Jenner, Aura Garrido, Paloma Bloyd y Lucía Ramos.

La violencia, la manipulación, el sexo, los desequilibrios mentales, las agresiones, la prostitución, el miedo y la angustia también son protagonistas de estas series y se nos ofrecen de forma explícita, de manera casi cruda, aquí teneís una muestra:

Ahora, con su más reciente creación para televisión, “Tormenta”, 2013, el director vuelve a utilizar estos recursos para mostrarnos una historia en dos capítulos basada en la matanza del instituto de Columbine, Estados Unidos en 1999 y en el experimento Milgram del estudio del comportamiento en situaciones límite. Está intrepretada por la actual pareja del creador, Patricia Vico y un elenco de jóvenes actores, Patricia Montero, Megan Montaner, Joel Bosqued, Asier Etxeandía, Daniel Grao, Adam Jezierski, Ana Rujas y Oscar Sinela.

Y ahora viene lo más difícil de explicar, que es como es posible que toda esta violencia explícita, todo este abuso de poder, toda esta manipulación y toda esta crudeza me pueda gustar. Pues la respuesta es clara, me gusta porque me hace pensar. Es cierto, ver este tipo de creaciones me revuelve el estómago, me hace perder la fe en el ser humano, me enfada con el mundo por la pasividad de algunos adultos y por la predisposición desmedida de algunos jóvenes, pero me gusta porque me inquieta, porque genera unos sentimientos contradictorios, porque me hace reflexionar sobre que las cosas no son blancas o negras, que las personas no son buenas o malas por naturaleza, porque nunca los buenos son verdaderamente buenos ni los malos son completamente malos. Me gusta porque, aunque ficticio y exagerado, son hechos reales, incluso puede que cotidianos. Y me gusta porque me asusta.

Es raro, lo se. Yo soy todo paz y armonía, pero no puedo juzgar o anticiparme a lo que sucedería cuando arreciara la tormenta. ¿Y tú?

Te dejo unos minutos para que reflexiones y luego me lo cuentas.

Hasta pronto,

J

 

Yo estuve allí

el interprete

Hace apenas un año estuve con unos amigos en el Teatro-Circo Price de Madrid para ver la representación única de “El Intérprete” de Asier Etxeandía. He dicho única porque es show estaba englobado dentro de una iniciativa llamada “Una noche en el Price” que organiza todos los veranos el Ayuntamiento de Madrid dentro de su programa “Los Veranos de la Villa”.

Fue una sola representación, pero no fue única por eso.

Cuando me propusieron ir no sabía lo que me iba a encontrar, tenía tantas ganas de salir una noche a pasarlo bien que casi cualquier plan me venía bien, en este caso, un plan cultural, mejor que mejor. Ni siquiera me paré a pensar en qué consistiría la obra que íbamos a ver, ni miré la sinopsis en internet, ni leí las críticas previas, ni tenía absoluta idea de si se había representado antes, ni como, ni cuando, ni por qué. Y me daba igual, yo iba al teatro y punto.

Como iba sin ningún tipo de expectativas, la sorpresa que me supuso tanto el evento, como la interpretación, como la que se lió en esa noche mágica, fue extraordinaria. A posteriori, si que he visto en internet miles de reseñas, de vídeos, de entrevistas e incluso la sinopsis de la representación. Pero no me arrepiento de haberlo hecho al revés, ¿Quien dice que hay que hacerlo todo siempre como está “establecido”?

Yo ya conocía al actor Asier Etxeandía de algunas series de televisión, un tipo talentoso y camaleónico, pero no le “descubrí” como artista completo hasta que le disfruté ejerciendo de Maestro de Ceremonias en el musical “Cabaret”. Desde entonces sabía que este actor, artista, intérprete era capaz de mucho. Capaz de actuar, capaz de bailar y capaz de cantar y capaz de transmitir con absoluta solvencia.

“El Intérprete” es un espectáculo a su medida, ideado a partir del encuentro del propio actor con el compositor y productor musical Tao Gutierrez. En el show, porque no es una obra, no os llevéis a engaño, rememora las canciones que marcaron su infancia, su adolescencia y el inicio de su edad adulta. Al tiempo que desnuda los complejos y vicisitudes de un niño “especial” en su difícil Bilbao natal. En él interpreta las canciones favoritas de sus padres, las que se escuchaban en la radio de su casa, las canciones de sus ídolos, de sus maestros y de sus referentes. Así, a lo largo de la representación te encuentras temas legendarios de Lucho Gatica, Chavela Vargas, Kurt Weill, David Bowie y los Rolling Stones, por citar unos cuantos. Es muy probable que al ser de una edad parecida su bagaje musical sea muy parecido al mío y por eso me llegó tanto.

asier y alaske

Este espectáculo ya se había estrenado en Madrid, y después del verano saldría de gira. Pero antes de eso, llegó esta oportunidad de representación única en una sitio único como el Price. El evento fue unos de los más reseñables del verano, y yo estuve allí rodeado de mis amigos y de un montón de gente famosa. Al reclamo de “El Intérprete” se habían dado cita muchos de sus amigos, compañeros de profesión y “celebrities” del mundo del artisteo, el teatro estaba plagado de ellos. Y muchos de ellos, amigos íntimos del actor se incorporaron al espectáculo, así pudimos comprobar las dotes para la música de Javier Bardem, Hugo Silva o Daniel Grao. Pudimos disfrutar de la actuación especial de Alaska. Pudimos ver a una embarazadísima Penélope Cruz del brazo de su Pedro Almodovar, a la familia Bardem, a Cayetana Guillen Cuervo, a Aitana Sanchez Gijón, a… pudimos incluso ver al padre del actor, que según contó, no había ido nunca a ver esta representación. Sinceramente fue una noche especial, y no solo por el público, o por los famosos, o por las actuaciones especiales, sino porque era la noche, era el evento del verano. Y yo estuve allí.

Como dijo mi amiga P tomándonos unas cañas después:

-“Se que acabamos de vivir un momento único y super especial”

Así lo sentimos, así lo vivimos, así lo disfrutamos, así lo cantamos y así lo bailamos. Y vosotros os preguntaréis:

-Y si hace casi un año ¿por qué hablas ahora de esto?

Pues por varias razones, la primera es que hace un año no tenía ni blog ni intención. La segunda, porque me apetece. La tercera, porque desde entonces sigo muy de cerca a “El Intérprete” en la redes sociales y se que están de gira por España, y no quería dejar pasar la oportunidad de recomendarlo a quien pueda. Y la cuarta, porque alguien colgó el otro día un vídeo en Youtube de ese día y salen dos de mis amigos. Yo no porque estaba justo detrás del que lo grabó, una pena, con lo que me gusta a mí un musical.

Espero que disfrutéis de los vídeos y que, si teneis la oportunidad, vayais a verlo.

Hasta pronto,

J

La verdad sobre el caso Harry Quebert

harry

Esto de tener un blog es sensacional, me permite “hablar” de lo que me apetezca y cuando me apetezca. Yo no soy crítico literario pero me encanta leer, así que me permito hacer una personalísima reseña del libro que me ha tenido en vilo las últimas semanas, La Verdad sobre el caso Harry Quebert, de Joël Dicker. Acabo de terminar de leer el libro y me he quedado impactado. Es cierto que no es el mejor libro de la historia, pero a mi me ha gustado mucho. Debo decir que este tipo de novelas policiacas, tipo thriller me gustan cuando están bien escritas y que es muy fácil estropearlas cuando se cae en ciertos tópicos del género sin saber como manejarlos. En esta, el autor ha creado una novela redonda, donde se percibe el trabajo de documentación tan exhaustivo que ha construido a fin de desarrollar una historia creíble, coherente y de no dejar ningún cabo suelto, lo que es de agradecer.

La novela se lee fenomenal, tiene un ritmo pausado al principio y trepidante al final. Con una trama que otorga al lector giros argumentales sorprendentes y donde, hasta el final, es capaz de mantener la tensión. Vale que esta novela no es nueva, tiene muchos condicionantes de este tipo de narrativa pero está muy bien gestionada. Nos puede recordar por momentos a Los hombres que no amaban a las mujeres, de Stieg Larsson y en otras ocasiones a Twin Peaks, pero es capaz de conservar un carácter propio, por lo bien escrita que está y porque la estructura es innovadora.

Lo cierto es que los acontecimientos que narra la novela se desarrollan en tres momentos distintos, los años 1975, 1998 y 2008, y al principio puede dar pereza enfrentarse a una lectura que no es lineal, pero las interrelaciones están tan bien conseguidas, son tan intuitivas, que hacen que el desarrollo de la novela fluya perfectamente. Os desarrollo un poco de la trama pero sin desvelar nada, solo ateniéndonos a la sinopsis oficial.

Año 1975, Harry Quebert cuenta con 34 años cuando llega a Aurora, New Hampshire alejándose de New York con la intención de escribir lo que sería su segunda novela, circunstancialmente se convierte en centro de atención de la pequeña localidad costera que por error le considera un escritor de renombre. Allí conocerá a la joven Nola Kellergan, de 15 años, preciosa muchacha de la que se enamorará perdidamente hasta que unos meses después, desaparezca en extrañas circunstancias sin dejar rastro.

Año 1998, Harry Quebert se ha convertido en un escritor afamado y ocupa la plaza de profesor de literatura en la modesta universidad de Burrows. Allí entrará en contacto con uno de sus alumnos, el talentoso Marcus Goldman, destinado a convertirse en un gran escritor. Juntos fraguarán una intensa amistad basada en la literatura y el boxeo, actividades afines a ambos personajes, y que durará hasta el presente.

Año 2008, Marcus Goldman se ha convertido en el escritor de moda, ha publicado su primera novela con un éxito enorme y ahora se encuentra en un momento de bloqueo que le impide concentrarse en su segunda novela, en plena crisis, viajará hasta Aurora para alojarse unos días en la casa de su mentor, Harry Quebert. Allí descubrirá la relación oculta que mantuvo Harry con la adolescente Nola y poco después el país entero se conmocionará ante el descubrimiento del cadáver de la joven Kellergan, treinta y tres años después de haber desaparecido.

Durante estos periodos de tiempo, asistimos a un perfecto desarrollo de los personajes, el tiempo y las circunstancias vividas en el pasado han dejado su huella y cada uno ha crecido a su manera. Esa evolución de personajes esta muy patente en la páginas del libro y a la vez resulta muy coherente. No solo los personajes principales, Harry y Marcus han cambiado, todos los habitantes de Aurora lo han hecho en mayor o menor medida, la desaparición de Nola Kellergan en 1975 supuso un punto de inflexión en todos y cada uno de ellos y ahora viven con las consecuencias de lo vivido, de lo sufrido, de lo participado y de lo ignorado. Ninguno ha vuelto a ser quien era entonces.

Para terminar, os dejo mi particular visión del libro. Me gusta acercarme a un libro e inmiscuirme entre sus páginas, entre su trama y sus personajes. Vivo los libros como si fueran retazos de la vida real, y por lo tanto, los percibo con los cinco sentidos. Así es como yo lo he vivido:

¿Qué se ve? Gente sencilla, con ilusiones y proyectos. Aurora, un pequeño y anodino pueblo de la costa este de Estados Unidos. Todo en Aurora es casero y doméstico, familiar incluso, excepto la historia macabra que lo hizo famoso. Un pueblo que queda enmarcado y empequeñecido por la presencia constante del océano y del frondoso bosque donde desapareció Nola Kellergan para siempre.

¿Qué se oye? La música atronadora que surge del garaje del reverendo Kellergan, incapaz de olvidar a su desaparecida hija. El latido del corazón de dos policías en el bosque. Un disparo en la oscuridad. A lo lejos, el chisporroteo del fuego. Y sobre todo ello, el graznido de las gaviotas de Aurora.

¿A qué sabe? Tiene el regusto amargo de la decepción por los sueños sin cumplir que deja la limonada casera, el té helado y el café del Clark’s. Tiene el sabor de la sangre en la boca y tiene el sabor triste y solitario del pan duro y de la cerveza.

¿A qué huele? A mar, a la brisa del océano inundándolo todo. A lluvia, a tierra mojada, a pino. A hortensias marchitas. A miedo por los hechos del pasado.

¿Cuál es su tacto? El cálido tacto de la arena de la playa calentada por el sol. El del sedoso cabello largo y rubio de Nola. El tacto constante del papel, de un manuscrito, de miles de folios escritos y desperdiciados. Y el tacto desolador de las cenizas.

Si aún no lo habéis leído, os lo recomiendo. Si ya lo habéis hecho podemos comentar.

Hasta pronto,

J

La Primera Ley

Hace unas semanas os escribí un fragmento del libro que estaba leyendo, El último argumento de los Reyes del escritor inglés Joe Abercrombie, tercer y último volumen de su trilogía La Primera Ley. Hoy, con el libro recién terminado, os dejo una breve y muy particular reseña de toda la saga.
Los tres libros de la trilogía en su versión original
Esta es una historia de fantasía medieval, por lo tanto un libro de género destinado a un público concreto. El autor forma parte de una nueva remesa de escritores de fantasía surgidos a la sombra del éxito de Juego de Tronos de George R.R. Martin en la que podríamos encuadrar también al exitoso autor de El nombre del viento, Patrick Rothfuss.  En esta su primera historia, Joe Abercrombie ha desarrollado una historia épica y sombría muy bien escrita y de lectura bastante fluida. A diferencia de algunas otras narraciones de este género, este autor inglés, ha huido del encanto en la narración ofreciendo un mundo donde las bajas pasiones, la traición, la política, la magia, la muerte y la mezquindad son parte de los personajes principales. No es una historia fácil de digerir ya que las actitudes descritas son bastante universales y bastante reconocibles.
Los tres libros que componen esta saga son La voz de las espadas, Antes de que los cuelguen y El último argumento de los Reyes. Tres libros, como tres son los personajes principales sobre los que se sustenta la acción:
El tullido y cínico inquisidor, ex gloria nacional, Sand dan Glokta.
El insustancial, vago y atractivo capitán de la Guardia Real, Jezal dan Luthar.
El atormentado y peligroso guerrero norteño, Logen Nuevededos “El Sanguinario”.
Junto a ellos, toda una colección de personajes multicapa, con un pasado determinante para ser las personas que son hoy en día y las personas que serán en el futuro. Ninguno de los personajes que habitan en estos libros son blancos o negros, todos aportan vicios y miserias que los hacen humanos y que solo pueden ser analizados y juzgados con perspectiva. Y en definitiva unos personajes y una historia que se disfruta y se sufre con los cinco sentidos.
¿Qué se ve?: Grandes ciudades que esconden lugares sórdidos, agobiantes y ocultos. Enormes extensiones de terreno plagadas de peligros. Eternos bosques invernales de grandiosa belleza cubiertos de muerte.
¿Qué se oye?: Siempre hay ruido de fondo, el del fragor de la batalla, el de las conversaciones a la luz de las hogueras, el de los gritos de los prisioneros, el de los latidos de un corazón acelerado y el estruendo de la más aterradora destrucción.
¿A qué sabe?: Esta historia tiene el regusto amargo de la traición, el sabor dulce del licor y el sabor húmedo del barro.
¿A qué huele?: Sobre todo tiene el olor acre de la sangre. Huele al sudor de guerreros luchando, a la orina de los prisioneros, a la podredumbre y a la decadencia que subyacen bajo el esplendor.
¿Cuál es su tacto?: Frío, aún en los ambientes más calientes, la historia tiene el tacto frío de la muerte, del acero de las espadas y de los efectos de la magia.
En resumen, una buena historia, con buen desarrollo y buenos personajes. Pero no una historia bonita con bonitos finales y besos de amor. Que la disfrutéis.
Nos vemos pronto,
La Salamandra