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No se si os he dicho alguna vez que mi número favorito es el cuatro, así ha sido de toda la vida, excepto cuando me pongo un pongo intenso y misterioso y digo que es el trece (que en realidad no es mas que uno mas tres, igual a cuatro). Así que todo estaba a mi favor cuando entré en la época de la “cuarentena”.

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Pero realmente no son cosas equiparables y ya os digo que esta década no es mi favorita. Quizá se están igualando mucho la edad real con la edad que aparento o quizá sea la famosa crisis que me está durando casi diez años… Los cuarenta son una etapa de asentamiento, de recoger frutos, de estabilidad, de posición y quizá estoy demasiado inquieto para todo eso. A lo mejor espero más de las cosas o he estado toda la vida tirado esperando a que suceda algo que ahora tengo la sensación de correr a contra-reloj. Lo cual no es intrínsecamente malo, ni bueno.

Son solo sensaciones, cosa de pre-viejo o de post-jóven. Porque estas edades en las que nos encontramos están ahí, a medio camino entre la adolescencia, la fiesta, las ganas de comerse el mundo y la jubilación. Como si un jubilado no pudiera comerse el mundo y salir de fiesta como un adolescente… Pero me entendéis, ¿verdad?

Esa es la sensación que arrastro año tras año. Y esa es la sensación con la que afrontaba el cuadragésimo cuarto día de mi nombre, como dirían en Juego de Tronos. Debía ser la leche cumplir 44, dos cuatros, el summun… pero no, me daba una perezaaaaaaa!!!!. Pero una pereeeeeezzzzzaaaaaaaa!!! Tal pereza que me apetecía que se acabara el sábado y que empezara el lunes, sin tener que pasar por el trámite de la onomástica.

Pero esas cosas no pasan, a menos que caigas en coma o que te pinches con el huso de una rueca envenenada (¿O era maldita?) asi que…

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…Lo mejor era poner al mal tiempo, buena cara y disfrutar. Caían cuarenta y cuatro, “forty four” y eso iba a ser así a pesar mío, me pusiera como me pusiese. Y ha sucedido lo que me pasa siempre que no me apetecen los planes, que los disfruto mucho mas, auténtico y genuino rebelerdismo mío.

Así que solo me queda agradecer a mis chicas que me han mimado, me han cuidado y me han hecho unos regalitos preciosos. Los de mi mujer, ropa y unos auriculares, muy prácticos y muy útiles. El de mi hija mayor, una carta decorada fantástica, muy emotivo. El de mi hija menor, una cerbatana casera hecha con una pajita, decorada con cinta adhesiva de colores y repleta de munición en forma de bolitas de papel de aluminio, inclasificable y muy peligroso, que probándola me ha disparado en un ojo y por poco acabamos en urgencias, que puntería. 😀

También a La Familia, así en mayúsculas y en genérico, sin distinciones de los míos o los tuyos. Los que siempre están ahí en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad, en las bodas, bautizos, comuniones y cumpleaños. Hoy estaban todos los cercanos y hemos pasado una tarde estupenda con merienda, tarta y nuestra bebé que ha pasado de mano en mano con infinita paciencia.

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Y no puedo olvidarme de todos esos amig@s que han estado pendientes del día que era y que han invertido parte de su tiempo en felicitarme y charlar un rato. Amig@s reales y amig@s de las redes sociales y del blogging, de aquí y de allá, con los que he compartido mucho en el pasado, lo hago en el presente y lo seguiré haciendo en el futuro. Amig@s de hace mucho tiempo y amig@s nuevos que se van incorporando.

Y de una de esas amigas es la aportación musical que os dejo hoy y con la que me despido, como dice la canción, hoy he tenido un cumpleaños muy feliz, y ha sido gracias a tod@s vosotr@s.

Hasta pronto,

J

Con lo bien que se está en la cueva…

Pues así, casi sin darnos cuenta ha llegado la primavera.

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Y a mí me ha pillado despeinado, adormecido, lánguido, meditabundo, ajeno, ocupado y un montón de cosas más, pero que no voy a escribirlas para no aburriros, ni aburrirme. El caso es que ha llegado tímidamente, el Día Internacional de la Felicidad, como si eso significara realmente algo.

¿Os habéis dado cuenta de que hay días para todo? ¿Incluso para cosas importantes? y hay tantas causas que ya hay días que comparten, no me digas que no es una putada ser un día señalado, un día marcado en rojo en el calendario, tu día…. y de repente, verte que ya no es solo tuyo, que hay que compartir, que tu causa ya no es única, que como mucho, te queda la mitad, por no decir la mitad de la mitad. Es como ser hijo único y esperar un hermano. ¡Malditos hermanos pequeños!

Pero venga, no nos vamos a poner cenizos que ya es primavera y dentro de poco todo se va a volver a cubrir de colorines, como las alas de las mariposas. Esos bichillos encantadores que antes eran gusanos y que metamorfosean para sacar lo mejor de ellas mismas, una evolución preciosa. Yo quiero sentirme así, como una mariposa-antes-gusano que sale de su primaveral capullo y echa a volar coloreando el cielo azul.

Eso es lo que tengo en mi cabeza pero la realidad es distinta, yo siempre he sido más un oso de esos grandes que empiezan a despertar, que se desperezan, que no pueden mantener aún los párpados abiertos. Uno de esos que poco a poco va abandonado su hibernación y tienen que salir de la cueva, aunque solo sea a buscar un buen tronco de árbol donde rascarse la espalda. Ese soy yo, el oso perezoso y grandote que aún dice entre sueños…-“cinco minutos mas…. porfa!”

Y es que este invierno está siendo raro, no hace frío pero mi aletargamiento es más profundo que nunca. Y eso que he tenido mucha actividad y muchos cambios de los que os iré hablando. Que me desvío, mucho ir y venir, muchas responsabilidades y poco tiempo para mí, poco correr, poco escribir, poco crear. Tengo la sensación de haber ido sobreviviendo día a día, que no digo yo que esté mal, sin hacer nada de provecho. Aunque no es cierto, es solo una sensación.

Pero el procrastinador que vive dentro de mí da palmas de alegría porque ha salido victorioso, ha postergado lo impostergable, ha tirado de mi hacia dentro, me ha susurrado al oído, cadenciosamente, esas palabras que saben que a mí me llegan. Nadie como él para ofrecerme todo un abanico de excusas que yo, amablemente, he asumido como mías. Ha vuelto a ganar y de momento no le noto tenso. Sabe que estos meses he escrito algo, poco, pero algo y no se ve amenazado, el cree, o sabe, que vamos a seguir así un tiempo y yo ahora pienso que no pero luego le miro a esos ojillos….. y como negarse.

Debería hacerlo, ¿verdad?, negarme digo.

Mandarle lejos, a las antípodas, a la luna, o a Albacete, pasar de él, ponerme tapones para impedir escucharle, o quizá, asumir que él no existe, que soy yo, solo yo y que yo soy el que decido andar o sentarme. Pero eso no mola, es mejor tener a alguien a quién echar las culpas…¡Benditos hermanos pequeños!

Pero el caso es que va siendo hora de recuperar esas actividades que se convirtieron en hábitos y luego se volvieron a convertir en actividades, o en ilusiones de actividades. Es hora de salir de la cueva, de rascarse la espalda y de acercarse al río a zambullirse en el agua fría. Es hora de pescar, de comer, de rugir, de correr, de mirar al sol que sale entre las montañas (o los edificios, que yo soy un oso de ciudad) y sonreír.

Es hora de actuar, ¿no crees? y como dice Coldplay, que “Viva La Vida”.

Lo creas o no, dímelo, establezcamos contacto de nuevo, conversemos.

Hasta pronto,

J

En el nombre de… #EstamosLocos ?

Nuestro nombre es nuestra carta de presentación y dice mucho sobre nosotros, sobre nuestra personalidad, sobre nuestro entorno y sobre todo, sobre lo frikis que pueden llegar a ser nuestros padres… o nosotros mismos.

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No es la primera vez que escribo y charlamos sobre nombres, recordaréis de este post en el que la protagonista había cambiado su nombre por otro más “original” con la intención de distinguirse de la masa o quizá este donde os relataba la tendencia de llamar a los bebes con el nombre de los filtros de Instagram, y es que cuando te pones a elegir nombre hay que tener las cosas muy claras, siempre te acuerdas de alguien y dependiendo de como sea, su nombre te gusta o te repele, a todos nos pasa.

Otras veces tratamos de ser originales y recurrimos a fórmulas de dudoso gusto, recordad lo que os conté de la gitanilla Iloveny (I love NY) o todos esos nombres inspirados en famosos, personajes de libros, de películas o de series de televisión. Yo conozco el caso de una compañera de trabajo que llamó a su hijo mayor Izan porque le encantaba el protagonista de Misión Imposible, que si que se pronuncia izan pero que se escribe Ethan. Qué cosas.

También recuerdo a una niña de padres “progres” que no querían que su retoño tuviera un nombre bíblico, ni un nombre que apareciera en el santoral y ni siquiera un nombre regio, no iglesia, no monarquía. Su postura les llevó a poner a la niña Zoe y en su ignorancia, olvidaron a la pobre Santa Zoe de Atalia, cuya onomástica se celebra cada 2 de mayo. Menos mal que la mártir turca era una esclava, que si llega a ser una princesa regente se caen con todo el equipo. Si hasta para mantener este tipo de postureos hay que tener unos mínimos. Pobres, ellos tan tranquilos con su nena y es como si hubieran escupido hacia arriba y esperaran lo que está por llegar, en fin.

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La mismísima Santa Zoe de Atalia, mártir.

Y hablando de nombres y de postureos, lo que no tiene “nombre” es lo que ha hecho la presentadora Tania Llasera con su hijo, la criatura ha tenido la mala suerte de nacer en fechas muy próximas al fallecimiento de David Bowie, artista del que la presentadora se ha declarado MUY fan. Tanto es el hecho de su fanatismo y de su mitomanía que ha decidido llamar al muchacho José Bowie, José Bowie Vilar Llasera para ser más exactos, porque como os podéis imaginar, Bowie es nombre, no apellido. Y eso para que al final al chiquillo le llamen Pepe. ¿No habría sido más razonable llamarle José David? o llámame loco… ¿David Bowie Vilar Llasera? Que yo no voy a meterme en lo que no me llaman, válgame! pero esto se parece más al afán de estar en el candelero que a homenaje.

¿En ningún momento se le ha pasado a la madre que su chaval tendrá abuelos a los que lo del Bowie se les haga complicado? ¿O que va a ir al colegio y allí cualquier excusa es buena para reírse de lo diferente?

Un poco de esto y un poco de lo otro tendrán también los papás que se inspiran en “Juego de Tronos” para ponerles el nombre a sus nenas, que sepamos, en España ya hay dos Khaleesi… como las dos tengan dragones y mala leche se va a liar gorda, una en Barcelona y otra en Sevilla, me veo dentro de unos años como en “Norte y Sur” o “Villarriba y Villabajo”.

¡Khaleesi, que nombre tan bonito para una niña! -Habrán pensado los orgullosos padres y ala, al registro. Por supuesto, con esta imagen en la cabeza…

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¡Ay Khaleesi, la que has liado!

Menos mal que no se han decantado por “Daenerys Targaryen Hija de la Tormenta y Madre de Dragones” que es el nombre del personaje, porque Khaleesi significa algo así como “majestad”. Que como nombre es bonito pero… yo de elegir hubiera preferido Daenerys, Sansa, Arya o Cersei por centrarme en nombres de personajes de la serie, pero oye, cada cual elige como llamar a su descendencia. Total, si al final, todos los llamamos a gritos 😀

Ya me imagino asomando la cabeza por la ventana de casa y gritando….. Ilovenyyyyyyyy!!!!! Jose Bowiiiiiieeeee!!!!! Khaleesiiiiiiiiiiiii!!!!! a cenar!!!!!

Sea como fuere, al final el que tiene que llevar su nombre con orgullo y con dignidad es uno mismo y conferirle toda la personalidad posible, ¿que los padres en nuestro afán de destacar resulta que #EstamosLocos? Pues claro, siempre. Y si no te gusta puedes hacer dos cosas, cambiarlo o hacer como “The Ting Tings”, cantar a los cuatro vientos que ESE NO ES MI NOMBRE (That’s not my name).

Y me despido aquí, con mi nombre original y compuesto que nadie sabía decir, he respondido a cada mezcla…. pero eso es otra historia. Ahora estoy dispuesto a leer las vuestras, charlemos.

Hasta pronto,

J

Un mareo y muchas locuras, definitivamente #EstamosLocos

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La otra noche me mareé.

Estaba cenando sopa y de repente empecé a escuchar la conversación de mi mujer y mis hijas como si estuvieran muy, muy, muy lejos, y hablaran muy, muy, muy despacio. Mi percepción de la realidad estaba alterada, empecé a sudar y me puse muy pálido.

Como puede, me levante de la mesa y me tumbé en el sofá con los pies en alto. Tenía el estómago revuelto pero mi duda era si estaba mareado por un problema de mi estómago o si mi mareo estaba haciendo que me revolviera. Solo pensaba en eso.

No se me pasó la sensación en lo que quedaba de noche, si no me movía estaba relativamente bien pero cuando lo hacía…. y sin beber nada de alcohol! Cuando me fui a la cama y cerré los ojos era como si me hubiera bebido hasta el agua de los floreros, todo me daba vueltas, era peor tener los ojos cerrados que abiertos, pero en fin, había que dormir y no se en que momento lo hice. A la mañana siguiente me levanté con muy mal cuerpo, con dolor de cabeza y con flojera pero el mareo se había ido, el estómago estaba en su sitio y todo parecía empezar a ir bien.

¿Qué por qué os cuento esto? Pues porque es una forma como otra cualquiera de empezar un post, no?

Hoy estoy de vacaciones y he encontrado un hueco para sentarme delante de la pantalla para escribir, y aprovechando que hoy es el día perfecto para las locuras más descabelladas voy a ofreceros una batería de gilipolleces varias para que entre todos podamos llevarnos las manos a la cabeza y gritar esto de #EstamosLocos?!!!!

Lo primero que quiero mostraros es la genial y guarra aportación que hizo Mónica del blog “Agua con Limón” en un comentario de mi post De postres y semen, ella leyó el título y le recordó a un artículo que había leído y que nos enlazó para que todos los demás pudiéramos hacerlo y que estaba relacionado por completo con eso, postres y semen, de hecho, era una publicación que hablaba sobre el semen como materia prima en la elaboración de muchos platos “comestibles”. El artículo no tiene desperdicio… o sí. Lo que queda claro es que ahí nadie nos engaña, usan semen, señoras y señores, como ingrediente. ¿qué será lo próximo? ¿las pelusas del ombligo, los mocos, la cera de los oídos? La Nouvelle Cousine parece no tener límites. Entre tú y yo… arrrrrrjjjjjjjjjjj!!!!

Y no nos alejamos mucho del tema con la última tontuna, esta me la hizo llegar mi hermana que es Comunity Manager y está a la que salta en las redes, todo lo moderno me lo pasa ella, como esto que os comento a continuación, la heredera del famoso “Ice Bucket Challenge” o los vídeos de todos esos famosos (celebrities) que se tiraban un cubo de agua helada sobre la cabeza para concienciar y apoyar la investigación de la ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica) y donde lo importante no era el acto en sí, sino la aportación económica que se hacia, que de cubos de agua no comen los laboratorios… Pues como aquello quedó cachondo y viral, muy viral, ahora se quiere concienciar del uso de los preservativos como medio para evitar embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual como el SIDA. Pero como no todo es igual de coherente, el reto consiste en tirarse sobre la cabeza un condón lleno de agua que la presión hace que se te coloque cual media de ladrón de bancos, con los problemas de asfixia que eso puede conllevar, atentos al vídeo.

También hay otra versión medio gore que consiste en esnifar literalmente un condón y recuperarlo por la garganta… ¿no os lo creeis? mirad, mirad…

Partiendo de la base de que está genial que se fomente el uso del condón ¿es necesario esto? Entre tú y yo… Nahhhhhh!!!!

Otra cosita linda que me ha hecho llegar mi hermana es la última moda en lo que nombres se refiere. Parece ser que los nombres bíblicos ya no tienen cabida en nuestros DNIs, ahora preferimos cosas mas “creativas”. ¿Y de donde sacamos la inspiración? Usar el nombre de cantantes, modelos o actores y actrices ya está muy trillado así que ¿por qué no recurrir a las Redes Sociales?…. Pues si queridas y queridos, lo que triunfa ahora son los nombres de los filtros predeterminados de Instagram. Lo creáis o no, os resulte divertido o no, seáis uno de ellos o no, los registros civiles se están llenando de niños y niñas con nombres tan bonitos como Lux, Juno, Ludwig, Amaro, Reyes, Hudson, Kelvin, Mayfair, Sutro, Rise o Brannan. ¿Donde quedaron los Jonathan, las Jessica, los Kevin Costner, las Beyonce, los Aaron y las Iloveny? En el pasado amigas y amigos, en el oscuro y lejano pasado. Entre tú y yo…. ¡¡¡¡Me fascina!!!!

Y hablando de temas bíblicos y coincidiendo que estamos en fechas señaladas quiero hacer una mención especial a la nueva directiva de la rutilante alcaldesa de mi ciudad, Madrid. Me voy a poner en plan cinematográfico porque si no me va a entrar la risa…

De los creadores de “Que los parados hagan de barrenderos” y “Que los niños pequeños recojan las colillas” llega…. “Este año, Reina Maga”

Pues eso, que era un tema escabroso, no se puede luchar contra la igualdad si no permitimos que concejalas de los distintos Ayuntamientos de la comunidad salgan a desfilar en la Cabalgata de Reyes emulando ser uno de ellos. Ahora a ver como le explicamos a los niños y a las niñas que Melchor o Gaspar tiene pecho y barba ¿es la mujer barbuda? Ahhhh. Por lo menos han respetado la figura del africano Baltasar, que ese seguirá siendo un señor blanco pintado con betún y más brillante que un bombón Lindt.

Lo que no me queda claro aún es si la Reina Maga tendrá este aspecto

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O este

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Porque si es el segundo, no entiendo el sentido, una mujer disfrazada de Rey Mago como si fuera un hombre disfrazado de Rey Mago no ayuda mucho a la paridad, ni a la igualdad… ¿porque esta medida es por igualdad, no? ¿No será por esnobismo o por tratar de ser más transgresora que un tanga con tirantes?

No se, a mi me genera muchas dudas, voy a irreflexionar sobre esto de la discriminación positiva porque creo que se nos va de las manos, a vosotras y vosotros os deseo un buen cargamento de risas y unas inmejorables y Felices Fiestas.

Podéis comentar lo que queráis, de hecho, me encantará que lo hagáis.

Hasta pronto,

J

Échame a mí la culpa

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Gin Tonics y Flamencos Rosas

Después de varias copas de Verdejo, una par de Gin tonics y cuatro escasas horas de sueño aquí estoy de nuevo al pie del cañón. Me duele un poco la cabeza y yo lo achaco a la falta de descanso, otros, los más malos, dirán que es resaca, así que igual un paracetamol va a ser la mejor opción para el aperitivo.

Ayer tuve cena con los hermanos “Running“, los llamo así porque es como los tengo en los contactos del Whatsapp, Fulanito Running, Menganita Running, Zutanito Running…. ¿a vosotros nos os pasa? ¡No tenéis vida! Pues eso, anoche de cena, copas y mucha diversión, dejamos las mallas en casa, nos pusimos guapos y a quemar la noche madrileña. A punto estuvimos de terminar en un Karaoke chino dándolo todo, una lástima que no pillara uno a mano que si no aún estábamos allí.

Muy buenas sensaciones, nada que ver con las que se te quedan con la misma gente después de una carrera, todos rojos, sudados y despotricando por el agua… Y hoy aquí disfrutando de mi mañana “de Rodríguez”. Me he levantado temprano, casi al rato de acostarme, para llevar a la mayor al entreno y cuando he vuelto y la casa se ha quedado sola para mí me he tirado en el sofá y me he puesto a ver el último capítulo emitido de The Walking Dead. OMG! qué maravilla. Por fin se que ha pasado con Glenn, no temáis que no voy a “spoilear”, solo deciros que se han cumplido mis pronósticos. Aparte de eso, que capítulo tan bueno, cuantas cosas pasan sin pasar nada realmente pero la tormenta que se avecina…. La última escena casi hace que se me salten las lágrimas, luego, al ver que el capítulo se acababa me he cagado un poco en tó, y encima, el siguiente, será el último antes del parón por Navidad. Ansia pura es lo que siento ahora mismo, agonía máxima.

Una cosa que me ha extrañado del capítulo de TWD es que no había ninguna referencia al Black Friday, y mira que es complicado, porque macho, que traca nos están dando con el puñetero viernes negro. Le estoy cogiendo un asco a la expresión, no un asco cualquiera, no… un asssssssco. Y es que menuda saturación de precios bajos, ofertas, gangas y demás polladas. Tal ha sido la repercusión del evento, aquí en España por tercer año, que hasta la papelería y la farmacia del barrio también se han acogido a la fiebre de las rebajas. Un Black Friday extenso, que se desarrolla en la mayoría de los casos de jueves a domingo y donde ya podemos comprar gomas de borrar Milán y otro tipo de gomas y cremas a precios reducidos.

O quizá no, que luego pasa como a esa gran cadena de Electrónica que les han pillado inflando los precios para simular grandes rebajas y venden los productos del Black Friday al mismo precio que el anterior Friday… Es que ellos no son tontos, no. Los tontos debemos ser los demás.

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O a lo mejor el tonto soy yo, échame a mí la culpa.

Y hablando de eso, una de las hermanas Running ha estado tres meses de vacaciones / inmersión lingüística / hago lo que me sale del bolo porque yo lo valgo en Londres y nos decía que ahora ha desarrollado mucho más el oído y que escucha canciones en inglés que antes le gustaban y que ahora entiende lo que dicen, lo que en algunos casos es hasta contraproducente.

Yo os reconozco que a mí me ha pasado lo mismo pero en español. Muchas veces escucho sin oír o oigo sin escuchar y cuando lo hago me encuentro con verdaderas mierdas o con verdaderas maravillas como esta canción clásica de Albert Hammond, del 1977  nada menos. La versión que os voy a poner no es la original, que es muy buena, sino la que han hecho uno de los grupos que menos me gustan de la historia de la música, Los Secretos. Me parecen un coñazo de dimensiones estratosféricas pero esta vez me han tocado la fibra, estoy mayor y sensiblero.

Espero que escuchéis atentamente la letra y que la disfrutéis. Luego ya tendréis tiempo de utilizar la zona de comentarios para contarme que os ha parecido, para contarme que os habéis comprado con la excusa del Black Friday o para ponerme verde por llevar esta vida tan disipada.

Un último consejo que aprendí también ayer de otra de las hermanas Running, cuando brindéis hacedlo mirando a los ojos, cuenta la maldición que si no lo hacéis así os vendrán 7 años de mal sexo, allá vosotros.

Hasta pronto,

J

Vagabundeando

Vagabundeando

vagabundear.

1. intr. Andar vagabundo.

vagabundo, da.

(Del lat. vagabundus).

1. adj. Que anda errante de una parte a otra.

2. adj. Holgazán u ocioso que anda de un lugar a otro, sin tener oficio ni domicilio determinado.

He elegido bien el nombre de esta entrada, lo tenía claro pero he preferido acercarme al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española para que me verificase que la palabra que iba a utilizar como título era la apropiada. El por qué mi cara es la que ilustra el post de hoy, viene un poco más adelante, asi que ya sabes, no te lo pierdas.

Vagabundeando, que es gerundio.

No se si os ha pasado alguna vez, imagino que si, que veis personas desubicadas, de esas que no deberían estar donde están. De esas sobre las que te preguntas… ¿pero como ha llegado aquí?

Alguna vez, conduciendo por alguna autopista, me he fijado en alguna persona que caminaba por la nada, en lugares donde no había población, ni estaciones de servicio, ni ná de ná, solo campo y los restos de alguna antigua carretera nacional. Y ese hecho me ha extrañado lo justo, de todos es sabido que la gente “de pueblo” les gusta mucho caminar, a veces no hay otra opción entretenida que calzarse zapatos cómodos y tirar. Es posible que les haya sorprendido en el camino de dos pueblos que a mi se me antojaban muy distantes, pero quizá no los son tanto. O quizá si lo son pero da igual.

Otras veces me ha sorprendido ver gente esperando en la mediana de una carretera con tráfico fluido esperando para cruzar. ¿pero de donde demonios han salido? y lo que es peor ¿no se me tiraran encima del coche? Esa gente parece tener sobredosis de paciencia, encontrarse ahí, en peligro, sin cobijo y a la intemperie a la espera de una situación propicia para continuar su camino. Es espeluznante.

Y no solo pasa en carreteras, también en las calles más populosas de Madrid, en las horas de más tráfico, me he encontrado a gente parada en mitad de dos carriles, como si se hubieran teleportado desde sus casas, con cara de asombro y a la espera de un hueco. Me extraña tanto…. porque Madrid, al igual que el resto de grandes ciudades, está bie señalizada, hay pasos de peatones que indican por donde se puede y por donde no se puede cruzar, no es lógico que haya personas que atraviesen andando un jardincillo, salten unos arbustos y se metan en una marabunta de coches, motos, bicis y autobuses con la única protección de sus cuerpos. O qué decir de aquellas personas que intentan atajar por la mitad de una rotonda, a la japonesa, como si pudieran cruzar en diagonal.

La única explicación que me viene a la cabeza para que pasen estos sinsentidos es que hay gente que vagabundea, que camina sin rumbo fijo ajena a los obstáculos. Posiblemente ensimismados, enajenados o abducidos. Pero no voy a tirar piedras sobre mi propio tejado, porque a mí también me pasa.

Yo vagabundeo….

Hace poco he vivido en mis carnes ese estado de ausencia del entorno al que me refería. Dejé a las niñas en el polideportivo, aparqué el coche al lado de un parque/bosque cercano a la M30 y como estaba bastante congestionado con la maldita alergia invernal, decidí caminar. Me adentré en ese espacio verde, húmedo y desconocido con ganas de evadirme, de no fijarme en nada, de pasar desapercibido, de estornudar a mis anchas.

Como siempre he sido bastante pringao para algunas cosas y no me gusta pasar por un perdido, suelo caminar con autoridad, como si supiera perfectamente donde me dirigo, así que a medida de caminaba y me alejaba de la “civilización” iba evitando a las posibles personas que me encontraba. Unos señores con perros, unas mamás con carritos, un chico en bicicleta, un par de runners…. Tanto me alejé de lo que reconocía que llegó un momento que me sentí perdido, pero no tenía miedo, era otra sensación, como de…. ¡Por fín, ahora estoy realmente SOLO!

Pasé una zona de árboles y unas cuestas que se me hicieron interminables y me encontré encima de un puente sobre una carretera, perfectamente reconocible, pero con una perspectiva completamente distinta, desde arriba para variar. Lo que tenía a mi alrededor era una especie de explanada grande que hacía las veces de falso puente, en realidad la carretera está horadada en la mini colina por la que caminaba, así que tenía árboles por un lado, carretera por otro y un incipiente atardecer que otorgaba valor al conjunto.

Ahí es donde decidí coger el móvil y ponerme a hacer fotos, del atardecer, de los árboles, de la explanada, del suelo, de la carretera…. y claro, como estaba solo, de mí mismo… con el atardecer, con los árboles, con la explanada, con el suelo, con la carretera…. Estaba totalmente absorto dedicado a inmortalizarme que no ví que un runner se había plantado a escasos metros de mí a hacer sus estiramientos. ¿pero como se le ocurría? ¿es que acaso no se notaba que ese era un momento privado? Así que, ni corto ni perezoso, me hice una última foto mirando como el típo en cuestión estiraba sus cuádriceps.

Cuando me alejaba del improvisado escenario no paraba de pensar en el corredor. A lo mejor yo había invadido su lugar de estiramientos habitual, a lo mejor era yo el que sobraba, a lo mejor estaba pensando… ¿Pero que hace este gilipollas haciéndose selfies en mitad de la nada?… Naaaaa!

Pasé del tío y de sus pensamientos, no podía volver sobre mis pasos porque no sabía donde los había dejado así que improvisé, elegí otro camino mientras la luz caía a marchas forzadas, el atardecer se iba oscureciendo demasiado para estar en un lugar desconocido así que había que apretar el paso y llegar cuanto antes a una referencia válida. En mitad del camino que elegí me encontré con una encrucijada…. Y no tuve más remedio que sacar de nuevo el móvil, hacer una foto y poner este tuit que os dejo a continuación:

No me digáis que no estuve inspirado….

No llegué a tomar aquel camino, ya no tenía mas tiempo, tenía que volver a recoger a las niñas y ante este tipo de cargas no se puede ser muy aventurero. Vislumbré un poco de tráfico unos metros más adelante y ya pude ubicarme. Al salir de entre los árboles noté como mi vagabundeo había terminado, ahora yo dirigía mis pasos, ya no estaba en aquel estado, volvía a ser consciente de todo. Y por una parte, me sentí triste.

Ahora, reflexionando sobre ello, creo que fue porque aquel rato fui más libre que de costumbre, no tenía ninguna necesidad que cubrir excepto la de guiar mis pasos, nada me esperaba al llegar a donde quiera que me dirigiese y tampoco dejaba nada atrás. Era yo mismo en modo simplificado.

Así que os animo a que os dejéis llevar un día de estos y que luego vengáis y me contéis lo que habéis sentido, y mientras tanto, podéis utilizar la zona de comentarios para decirme que estoy como una cabra, no me lo tomaré a mal.

Hasta pronto,

J

El saboteador

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Hace unas semanas tomé una decisión importante en mi vida, de esas que llevaba tiempo postergando, una de esas decisiones que, una vez tomada, te hacen sentir bien contigo mismo y que te reconcilian con el mundo. A veces soy bastante pasivo a la hora de pasar a la acción y lo que tenía que haber hecho hace meses, años quizá, estaba ahí presente incordiando a diario. Pero una vez analizada la situación, los pros y los contras, decidí aventurarme, liarme la manta a la cabeza y hacerlo…

…He tirado mi despertador.

Y ha sido una ejecución en toda regla, desconectado de la red, con el cable envuelto… así ha ido derechito al fondo del cubo de la basura. Una vez ahí tirado, descansando entre cáscaras de huevo, restos de la comida del día y demás restos orgánicos, notaba como me “miraba”, como clavaba su pantalla led en mis ojos que lo miraban de reojo, como implorando, como preguntándose el por qué de esa situación, de lo injusto que era eso. A medida que la tapa del cubo de basura se cerraba, durante esos micro segundos en los que la oscuridad luchaba por hacerse con el alijo de desperdicios depositados en la bolsa negra, casi pude oir un…. ¿pero que te he hecho yo…por qué….?

Yo, envalentonado, ya no había quien me parase, miré al cubo cerrado, alcé le voz para que pudiera oírme claramente y le dije todo lo que tenía guardado:

-“Porque no has sido bueno, porque me has jodido durante todo este tiempo que llevabas junto a mi cabeza en la mesilla, porque no has sido lo que se esperaba de tí, porque no has sido un despertador, has sido un saboteador…”

Eso es cierto, nos había saboteado la tranquilidad y el descanso desde el primer momento que llegó a nuestro dormitorio. Llevaba con nosotros varios años, desde el día que su predecesor murió de la noche a la mañana y hubo que salir de urgencia en busca de un nuevo radio despertador que cumpliera su nefasta función matinal. En ningún momento nos habíamos planteado otra opción, nos gusta despertarnos con música, o con el sonido de la radio, nada de teléfonos en la habitación, es una norma de casa. Y nada de despertadores tradicionales, de campana, o de aquellos de inacabables tic tac.

Antes de echar un vistazo a los posibles modelos que podríamos encontrarnos en los grandes almacenes llevaba una consigna clara desde casa… “¡qué el aparato pegue con la habitación, a ver que vas a comprar!”. Esta frase se repetía en mi cabeza como si de un maldito mantra se tratase, así que el primer descarte ya estaba hecho, nada de colores o formas exóticos. Allí, en medio de la exposición, el saboteador sacaba pecho ensalzando su neutralidad cromática y formal, sabiéndose el elegido de antemano, acertó.

Una vez en casa, enchufado y en perfecto funcionamiento nos dimos cuenta de que algo habíamos hecho mal. La luz del lector, donde aparecía la hora, era verde. De un verde esmeralda brillante y precioso, de un verde tan intenso, tan mágico, que se comía la oscuridad. Esa primera noche, por llamarla de algún modo, fue el inicio de nuestra mutua animadversión. El verde de su pantalla era de una intensidad tal que la habitación a oscuras parecía de día. Nunca se puso el sol en nuestra habitación desde entonces. Noche a noche, me miraba a los ojos desde la atalaya de mi mesilla, desafiándome y deslumbrando mi descanso. Debido a eso tuve que alterar mi forma de dormir, no quería que esos ojos verdes me vigilaran constantemente así que cambié la postura de tal forma que mi mano se introducía debajo de la almohada, elevándola unos centímetros y parapetando la mirada inquisitiva del saboteador.

Cabreado porque no podía escanear mi fase REM decidió, el saboteador, reinventarse y recuperar el protagonismo perdido, entró en regresión, como los robots cabrones de las películas de ciencia ficción y se redujo a lo absurdo. Una mañana, al llegar la hora de avisarme para despertarme, no hizo saltar el programa de radio sintonizado, en su lugar, me deleitó con una brusca melodía de pitidos desgarradores. Inocentemente creí que el error había sido humano, que el dial no estaba bien sintonizado, pero no, todo estaba perfecto, en su sitio, era él, que me la jugaba. Nunca más se volvió a oír un programa de radio a la hora de despertarme, a partir de entonces, siempre esa atroz cacofonía.

La tercera jugada fue, sin duda, la más ingeniosa. El saboteador, crecido en su maldad, hizo repicar su soniquete infernal a la hora de siempre, las 06:50. La rutina hizo el resto, la ducha ayudó a despejar las legañas, el café a reconfortar ese cuerpo madrugador y el reloj de la cocina, sirviendo de aliado a su pesar, me demostró que la media hora de preparativos no había transcurrido realmente, eran las 7:00 y ya estaba listo para salir hacia el trabajo. Comprobé la hora en todos los relojes de la casa, en los de pulsera y en los teléfonos para que me cerciorasen quién me mentía, quién engañaba. No hubo lugar a dudas ni a falsos culpables, el saboteador había vuelto a hacerlo. Era la primera vez que yo tenía constancia de que un reloj digital se adelantara, quizá fue el primero de su especie, pero lo hacía. Desde aquel día, cinco, diez, quince minutos, nunca conservaba la hora real.

Debí haber tomado medidas en aquel momento, desprenderme de él pero quizá esperaba que cambiase, anhelaba que lo hiciera…. Pegaba con la habitación, si, pero también la iluminaba a deshora, se adelantaba y mis despertares se habían vuelto sobresaltados y desquiciantes. Al final sucedió lo que todos sabemos, que no cambió, no se redimió, siguió fiel a su macabra existencia, regodeándose en sus putaditas y haciéndose fuerte junto a la lámpara de noche y a los libros de cabecera. Se creía el infeliz que aquello iba a durar para siempre.

La decisión se tomó un día cualquiera, muy tarde ya, lejos de él, donde no pudiera oírnos. De ese día no iba a pasar, esa noche ya no la pasaría con nosotros, atormentándonos, y lo cumplimos. No fue consciente de lo que se le venía encima hasta que no estaba levitando en mis manos camino de la basura, bye bye, capullo, espero que ya te hayan desmembrado y que tus componentes nunca más se junten para hacer el mal.

Mi vida ha dado un giro importante, si bien sigo siendo pobre y sigo teniendo que salir a trabajar todos los días a la misma hora, pero ahora me despierta otro aparato, que no ilumina más de lo debido, que permanece en hora y que deja sonar la melodía de la canción de turno en la emisora de turno. Las mañanas siguen siendo igual de perezosas y de ingratas pero el panorama es menos atormentado.

Lo bueno de esto es que he sacado una moraleja instructiva, ya no esperaré que nada ni nadie cambie por mí, ni estoy dispuesto a dar infinitas oportunidades sin recibir nada a cambio, a la primera…..fundido en negro.

Hasta pronto,

J

Del “Black Friday” al “Blue Monday”

Blue woman

Nos vamos a hacer bilingües a la fuerza, no me digáis que no. Llevamos ya una temporada hablando en este Spanglish que nos parecía tan gracioso al principio que no nos damos cuenta que vamos a terminar hablando como en Puerto Rico. ¿Os lo imagináis? Pues no lo veáis tan lejano, que está a la vuelta de la esquina.

Yo ya estoy bastante avanzado en el asunto, en mi empresa se habla así desde siempre. Recuerdo lo mucho que me extrañaba la forma de hablar de mis nuevos compañeros cuando me incorporé hace ya casi nueve años y ahora, tengo tan mimetizado este “idioma corporativo” que hay palabras que no se en español. Parece triste, y, en cierta medida, lo es. Incluso tengo compañeros que españolizan los términos en ingles dejando perlas como:

-“Príntame” ese documento. (de PRINT, imprimir)

-“Forwardeales” el e-mail para la reunión. (de FORWARD, Reenviar)

-“Bookea” estas facturas. (de BOOK, registrar)

Y es que en mi trabajo todo se hace en inglés, nosotros no preparamos provisiones de cuentas, sino accruals. Ni realizamos presupuestos anuales, sino budgets. Hacemos bookings en lugar de reservas, forecasts en lugar de estimaciones y trainning en lugar de formación. En cierta medida, es lógico que terminemos hablando en un idioma propio que entienden y comparten nuestros compañeros de todo el mundo. Es lo que tienen las multinacionales, que todas poseen una lengua madre por la que se rigen todos los procedimientos y los procesos. En la nuestra es el ingles, y nosotros, que somos unos snob o unos catetos, aceptamos lo que nos dan y como nos lo dan, asimilamos los términos y los hacemos nuestros.

Pero esto que pasa al nivel más íntimamente empresarial también se produce en la vida cotidiana, estamos hartos de encontrarnos negocios locales con nombres rimbombantes en otros idiomas. Desde hace años, mucha publicidad no se traduce, los mensajes se transmiten en la lengua original y el que lo pille que lo pille, si total, el que no lo pilla no entra dentro del mercado objetivo de la marca.

Así, poco a poco, vamos asumiendo términos y expresiones que nos globalizan. Desde la niña gitana llamada Iloveny, porque sus padres vieron ese nombre en una camiseta….

iloveny

… al famoso “Just do it“. Todo este vocabulario extranjero, anglosajón principalmente, que hemos ido asumiendo nos deja la mente abierta para todo lo que vaya cayendo. Ya lo he dicho muchas otras veces, el mundo angloparlante tiene, en general, y los Estados Unidos, en particular, muy buen marketing, saben vender lo suyo mejor que nadie y eso es porque tienen industria de todo y ganan dinero exportando su marca. En nuestro humilde pais, nos hemos tragado como parte de nuestra historia reciente la festividad de Halloween cuando ya teníamos nuestro propio día de difuntos, hace un par de años tan solo, instauramos el Black Friday como el top de la modernidad, y este año nos echamos las manos a la cabeza al enterarnos de que el tercer lunes de enero es el peor día de año, el más malo de todos, el peor, el más deprimente, o lo que viene a ser lo mismo, el Blue Monday.

Y nos quedamos tan tranquilos, oye.

Este concepto, porque el Blue Monday ya es un concepto en sí mismo, tiene además bastante traca. Resulta que el término es relativamente nuevo, de 2005 y está basado en una fórmula matemática que analiza valores climáticos, económicos, la sensación de haber fallado con los propósitos de Año Nuevo, el tiempo que ha transcurrido desde que acabó la Navidad, la motivación actual y la necesidad de reaccionar. No se cuanto tiempo le llevó a su descubridor, Cliff Arnal, la fórmula magistral del lunes depresivo por excelencia pero por lo menos fue financiada por una entidad privada, la empresa Sky Travel que aprovechó el descubrimiento para incentivar su negocio, los viajes.

Porque si este estudio hubiera sido subvencionado por el Estado, el British o el Spanish, me da lo mismo, la cosa sería distinta. O sea, que hay dinero para memeces y no para la ley de dependencia! Y claro, luego está el hecho de que nos tenemos que creer que esto es así, porque como son matemáticas puras y duras no hay lugar a engaño, verdad verdadera. Da igual como te encontrases el lunes pasado, como estuvieran tus biorritmos, tu motivación o tus ganas, si en la tele dicen que es el día más triste, pues a cambiar la cara, todos “blue“.

Esto de los estudios es demencial, no me digáis que no. Yo creo que en las Universidades no saben en que invertir el dinero que les llega por la cara y lo dedican a hacer encuestas y estadísticas absurdas que luego publican y publicitan, tienen todo un tinglado montado en aras de la investigación, el desarrollo y el progreso. Esta misma mañana, en la radio se han hecho eco del último hallazgo….

Por lo visto, está demostrado (no sabemos muy bien como) que los jueves son los días más propicios para tener acercamiento con la pareja. Los investigadores del London School of Economics and Political Science han llegado a la conclusión de que estos días, repito, los jueves, los picos de hormonas sexuales están en su máximo nivel, o lo que viene a ser lo mismo, toda una orgía de testosterona y de estrógenos. Así que ya sabéis, ahora no hay excusas que valgan, si hoy es jueves, toca. El mito del sábado sabadete tiene los días contados.

Pero mira, aquí, los investigadores de la Gran Bretaña, se han dejado el concepto que podría revolucionar la vida sexual mundial, solo tenían que darle un nombre bonito a esto y ya estaría. Cada jueves, los telediarios abrirían sus ediciones hablando de los…. ¿Sex Thursdays? ¿Hot Thursdays?…. mejor, siguiendo la senda de la gama cromática, los “Red Thursdays“. Red (rojo) por la pasión, por el morbo, por la libido y porque así es como se marcan en el calendario los días importantes.

Ay, qué cándidos han estado estos investigadores! Pero bueno, yo siempre estoy aquí para echar una mano (sin guarradas….).

Hasta pronto,

J

La pareja improbable

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Y no me refiero a parejas amorosas o sexuales, hoy no. Porque de esas hay miles, probables, improbables, utópicas y pintorescas. La vida y las celebrities nos han acostumbrado a ver como normal relaciones atípicas o que se salen fuera de la norma, como si eso quisiera decir algo. Y no diré yo que está mal eso de chico/chica, chica/chica, chico/chico, chicos/chicas/muñecos de plástico…. cada cual hace con su cuerpo y con el de los demás lo que quiere o le dejen dentro de unos límites pre-establecidos y pre-aceptados, y eso es muy sano. Cuando no es sano, ni consentido es cuando es peligroso y/o preocupante.

Pero como he dicho que no voy a hablar de eso, cambio de tercio y me centro, dejaré que vuestras mentes calenturientas divaguen un poquito o un muchito y sigamos…. La pareja improbable de la que quiero hacer mención hoy es musical. A esto también estamos acostumbrados, o si no, recordad aquel vídeo de Natalie Cole cantando a dúo con su padre Nat King Cole, ya fallecido, esa deliciosa “Unforgettable”, maravillas de la técnica y experimento raro, raro.

Pero el mundo de la creación es así, inexplicable, voluble e impredecible, y gracias a eso podemos disfrutar de duetos más o menos acertados, el último que me ha llamado la atención y me ha hecho salir de mi letargo para ponerme raudo a escribir un nuevo post ha sido el formado por Laura Pausini y Melendi.

-¿Melendi?????

-Si, señora, el mismísimo Melendi.

Así dicho, a bocajarro y sin haber escuchado la canción, mítica de la Pausini, por cierto, queda de experimento del profesor chiflado, no me digáis que no. Si estos dos personajes juntos son como la versión moderna de “La bella y la Bestia”…. Aunque claro, ella no es tan bella, nunca lo ha sido, fea tampoco. Y él bestia…. después de la que montó en aquel avión, igual un poco, aunque ya apaciguado….

O quizá son el remake postmoderno de “La Dama y el Vagabundo”…. Aunque bueno, después de que ella enseñara el parrús en un concierto, no por descuido, sino por no llevar bragas, lo de dama queda un poco como antiguo. Y él vagabundo…. aspecto si que tiene, a veces, aunque yo creo que es más pose que otra cosa….

Lo que está claro es que es una estrategia de Marketing bastante dura, el dueto, incluido dentro del último disco de la cantante, “20”, un Grandes Exitos editado en 2013 y que sigue cosechando sus frutos, está lleno de improbabilidades y rarezas, no solo la ya mencionada, sino otras tantas junto a Ennio Morricone, Michael Bublé, Kylie Minogue o Ray Charles. Un amplio abanico de artistas y estilos que ensalzan al versatilidad de la compositora italiana.

Llegados a este punto, debo aclarar que este post no es una crítica, que cada uno tiene los compañeros de cama o de trabajo que se pone o le ponen al lado, el resultado es el que tiene que hablar alto y claro de lo arriesgado de la apuesta, de lo positivo o de lo negativo. Yo no me voy a quejar, siento debilidad por Laura, es de mi edad y es como si hubiéramos crecido juntos, no soy fan, pero su música romanticona siempre ha estado por ahí, en la trastienda de mi cabeza aderezando mis momentos, así que haga lo que haga y con quien lo haga, me parecerá bien. ¡Que me cae bien esta chica, vamos!

Melendi también me cae bien, no lo voy a negar, yo soy ecléctico en mis gustos musicales y en mi mp3 tienen cabida tanto la una como el otro, los disfruto a los dos y los canto cuando se tercia. Si encima me los ponen juntos y haciendo una versión muy solvente y con química, aunque solo sea en las voces, porque de momento no hay vídeo oficial, yo happy.

Y es que la canción que cantan, “Entre tú y mil mares”, es una de mis favoritas, un baladón de los de la Pausini que queda muy bien combinado con la voz grave y barrio-bajera del cantante asturiano, la letra es hermosa, de morirse de amor, desgarrado y todo.

Os voy a dejar letra y vídeo-foto para que juzguéis vosotr@s mismos y luego debatimos, yo les pongo buena nota:

Ya no tengo miedo de ti
ya toda mi vida eres tu,
vivo tu respiro que queda aqui,
que consumo dia tras dia.
no puedo dividirme ya entre tu y mil mares
no puedo ahora estarme quieta y esperarte.
Yo que habria estado por ti
en un cualquier lejana ciudad,
sola,por instinto sabiendo amarte
sola siempre ya junto a ti.
No puedo dividirme ya entre tu y mil mares
no puedo ahora estar cansada de esperarte.
No mi vida no,no aguanto amor,
hoy regresas o quedate
no vivo ya no sueño ya
tengo miedo ayudame.
Mi vida no te creo amor,
te me vas y todavia
me juras que es la ultima
es mejor si no me fio.
Busco en la noche en
cada estrella tu reflejo,
mas todo esto no me basta
ahora debo.
Oh, no mi vida no
aguanto amor
hoy regresas o quedate
no vivo ya no sueño ya
tengo miedo ayudame.
Mi vida no te creo amor,
te me vas y todavia
me juras que es la ultima
es mejor si no me fio.
No puedo dividirme ya entre tu y mil mares
no puedo ahora estarme quieta y esperarte.

No puedo dividirme ya entre tu y mil mares.

No he podido evitarlo y la he cantado en alto, igual mañana llueve. Mientras tanto, lo dicho, aquí abajo tenéis espacio para los comentarios y para el debate.

Hasta pronto,

J

La Navidad es un coñazo!

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Solía decir mi madre….

-¡Cómo me gustaría acostarme hoy y despertarme el ocho de enero…!

A mi hermana y a mí nos ponía descompuestos tanto derrotismo pero ahora, como todo en la vida, el ciclo ha continuado con su rumbo y somos nosotros, ya padres responsables, los que entonamos esta y alguna que otra expresión parecida. Yo reconozco que las Navidades no me han gustado nunca desde que mi padre me reveló el secreto mejor guardado, la verdad de Los Reyes Magos. Ese día se acabó la magia, lamentablemente. Imagino que mis padres creerían que yo era demasiado inocente, demasiado tonto o demasiado blandito para mi edad (unos siete años y medio, no penséis que ya era adulto…) y por ello tomaron la decisión de contarme lo que me contaron. Mi padre, que fue el encargado de llevar a cabo la conversación, tuvo todo el tacto que pudo pero a la hora de tirar por tierra las ilusiones de un niño no hay fórmulas mágicas.

Desde entonces el único aliciente de la Navidad, eran los regalos y las vacaciones. Ahora, años después de terminar los estudios y metido de lleno en la vida laboral, y que no nos falte, solo nos quedan los regalos porque de vacaciones mejor ni hablar. Pero nuestros hijos si que las tienen, al igual que tienen ilusión y creen en la magia y demandan de nosotros todo el tiempo del mundo, toda la atención y toda nuestra implicación, que es muy bonito, pero cansa, vamos que cansa.

Sin ir más lejos, mi hermana decía el otro día que quería que se acabaran las vacaciones para que su marido volviera a trabajar y su hijo al cole…. Es curioso que tratamos de luchar constantemente contra la rutina y al final, en fechas como estas se convierta en una aliada. Somos inconformistas por naturaleza y en estos hechos contradictorios se revela nuestra naturaleza mejor que nunca.

Yo reconozco que disfruto bastante el tiempo que estoy con mi mujer y mis hijas y con la familia, me adapto a los planes que vayan surgiendo y tiendo a tratar de divertirme con cada evento, con cada comida y con cada tradición, me guste o no. Soy consciente de que algunos disfrutan más que otros y yo no voy a ser el agorero de la reunión, si hay que pasar frío, se pasa, si hay que comer hasta reventar, se come, si hay que gastar sin límite, se gasta, si hay que quererse mucho y ser solidario, se intenta. Y es que estas cosas, que es a lo que se ha reducido la Navidad para los que no tenemos un sentimiento religioso, no me gustan. No me gustan en conjunto, cuando pienso en el “paquete navideño” y hago un somero resumen de lo que incorpora, lo negativo se lleva lo positivo.

Detesto con todas mis fuerzas el consumismo al que nos vemos abocados y del que todos participamos, aunque todos lo critiquemos. En las comidas, por ejemplo, todo es poco, cuanto más platos mejor, cuando más vino mejor, cuanto más postres, mejor, cuanto más cara es la materia prima mejor…. He escuchado hasta la saciedad aquello de -“Si yo con unos huevos fritos con patatas me quedaba tan a gusto…”, pero como nunca se hace, ni se hará, ya ha caído en la lista de tópicos navideños, como los abuelos que se despiden Navidad tras Navidad haciendo ver que esa será la última…. Alguna lo es, claro.

Y no solo con la comida hacemos excesos, con los regalos tiramos la casa por la ventana. Los regalos de Navidad, los del amigo invisible, los de los Reyes Magos, las bragas rojas para año nuevo….. no recuerdo un día de estas Fiestas que no hayamos estado gastando dinero y abriendo paquetes. No rechazo la tradición de los regalos, lo que me asusta y me sobrecoge es el excedente. Luego nos quejamos de que los niños no valoran nada….. y es cierto, ¿como lo van a hacer si cada Navidad, sus habitaciones parecen jugueterias? Ellos no entienden de precios y del esfuerzo económico que hay que hacer para que unas Fiestas salgan CDM (como Dios manda), ellos, inocentes, solo entienden de ilusión y de papeles de colores.

Y hablando de niños…. yo creí que vivir las Navidades a través de los ojos de mis hijas iba a reconciliarme con la Fiesta y la tradición, pero no ha sido así. Me gusta como se ilusionan, como mantienen aún esa efímera inocencia, que no seré yo el que trate de romper a la fuerza, pero también veo en ellas mucho egoísmo, mucho acaparar, mucho abarcar y mucho desear sin fundamento. Creo que su madre y yo deberíamos tratar este tema de diferente manera, de hacerlas ver las desigualdades que existen, que las hagamos emocionarse y anhelar de manera razonada…. pero no sabemos hacerlo, al final, nos dejamos llevar por la vorágine, por ese más es más tan desnaturalizado y que tanto nos agobia.

¿Otras Navidades son posibles? Por supuesto que sí, podemos incluso hacerlo mucho peor, ser más consumistas, más egoistas, más egocéntricos y más aprovechados. O también podemos tener unas Navidades a lo Dickens, sin recursos y aparentemente más románticas, austeras y verdaderas. Esto último me parece el topicazo del siglo y no me lo creo pero bueno, queda políticamente correcto.

Este año, los amigos de IKEA nos han querido dar una lección con un precioso vídeo con mensaje, que os dejo a continuación porque no tiene desperdicio, si termináis llorando es que os sentís tan culpables y avergonzados como yo:

¿Serían esas las verdaderas Navidades? Es posible que el sentido de la Navidad sea ese, es posible que todo lo que se dice en esa campaña sea verdad y que tengamos que pensar sobre ello…. Y luego, una vez pensado y reflexionado, mirar cómo es nuestra vida de verdad, la posibilidad real que tenemos de conciliar vida laboral y familiar, los recursos que necesitamos y de los que podemos prescindir y quizá, a lo mejor, el año que viene, podamos hacer felices a nuestros pequeños con más presencia, más implicación y un molde para galletas….

O  a lo mejor, podemos llevar a todos nuestros hijos a Ikea a que los re-eduquen, como ellos mismos dicen, que “les amueblen la cabeza”, donde nosotros fallamos, que el gigante sueco nos eche una mano. Yo en confianza os digo, si pudiera dejar a mis hijas en Ikea una semanita en Navidad y así evitar tener que hacer encaje de bolillos con los horarios míos y la disponibilidad de los abuelos y tíos, sería un poquito más feliz.

Feliz Año Nuevo.

Hasta pronto,

J