Y a mis enemigos también

“Señor; líbrame de mis amigos, que de mis enemigos yo me cuidaré”. (Enrique IV)

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El entrenamiento de hoy, la parte final más bien porque hoy ha sido largo e intenso, consistía en series cuesta arriba. Series potentes y rápidas. Nuestro entrenador nos ha dado la opción de elegir si haríamos cuatro o cinco, cada uno dependiendo de las que pudiera hacer con calidad, cada cual a su ritmo, ya tu sabes.

Indudablemente yo lo he dicho a mi cabeza que íbamos a hacer cuatro, eran suficientes, además hoy no era un buen día, con los mocos en la garganta no podía respirar bien y me costaba un triunfo recuperar así que…. Al final he hecho las cinco, la última era de regalo, para mí y para mi cabeza. Es la forma que tenemos de “mentirnos” para no sufrir en exceso. Mi mente es vaga y hay que quererla así, con lo que yo le doy lo que quiere, el mínimo esfuerzo hasta que está convencida y ahí entra mi cuerpo, que dice, pero si podemos mas, vamos a por otra.

Yo ya sabía que iban a caer las cinco, y ella también, aunque los dos nos hacíamos los suecos, por aquello del “fartlek” (broma privada entre runners).

¿Qué que tiene que ver esta enésima batallita con el título del post de hoy? -preguntan por aquí-. Pues todo. Porque a veces siempre mi cabeza es mi peor enemigo, es la que procrastina y la que intenta boicotear todo tipo de esfuerzo. Así que ya me dirás si se merece esta entree.

Pero realmente yo venía aquí a hablar de otro tipo de enemigos, de esos que nos creamos en la Redes Sociales por el simple hecho de existir. Esos enemigos inútiles que solo sirven para que la gente que esconde su YO real tras una cuenta de Twitter despotriquen criticando, chinchando y lapidando verbalmente al que piensa distinto, al enemigo. Este ejercicio de “hateo” (del ingles, of course, HATE=ODIO) me produce tal repugnancia que hace que se me revuelva el estómago.

Parecía que este asalto a los medios, a la información en general, tan “democrático” iba a ser positivo, yo lo creía seriamente. Qué las voces empoderadas y sesgadas iban a dejar que la inteligencia global se colara entre sus dedos. Era un mundo presuntamente utópico, donde todos teníamos acceso a la información, a dar y a recibir, a diversificar, a nutrirnos de opiniones distintas, complementarias, válidas….

Y lo que nos hemos encontrado es esto, hasta Melendi lo dice en una canción: -“Para poder desahogarnos, hemos inventado Twitter”- El microblogging se ha quedado reducido a un compartimento estanco y pequeño donde el humor, el buen gusto, la poesía, los pensamientos y los gatitos son la anécdota, el resto en un puñetero campo de batalla de energúmenas y energúmenos (aquí si que quiero utilizar el lenguaje inclusivo) que vomitan odio, soberbia, ira y seguro que hasta gula.

Ya nadie se plantea conversar sin agredir, discutir encontrando puntos en común, charlar acaloradamente con respeto… ya todo eso quedó atrás, en la prehistoria del Spectrum. Lo de ahora se basa en defender lo nuestro o a los nuestros (pero no a los de verdad, que ahí le encontraría un sentido…. “por mi hija, M.A.T.O!”) sino a esos nuevos ídolos o a esas ideas unidireccionales que tanto creemos que nos dignifican. Hemos vuelto, sin quererlo, al UHF, a la época de los dos rombos y al blanco y negro. Se ha perdido la gama de grises, se ha perdido el color. Muchos creen que se han ganado libertades pero.. #estamoslocos? Esas libertades las estamos tirando por la borda de nuestro yate como si de lastre se tratara.

Lo que pasa a día de hoy es que tratamos de defender lo nuestro atacando lo contrario, pero atacando a dolor, tirando a dar, y no nos damos cuenta de que esa forma altera conceptualmente todo el fondo. Decir de algo que es LO MEJOR porque lo demás es UNA MIERDA no le añade ningún valor a lo nuestro, es más, le dotamos de una mediocridad abrumadora. No es de extrañar que lo mediocre llegue lejos y que el talento se quede sumido, una vez más, en el pozo de la incomprensión.

La libertad de expresión es maravillosa, eso nadie lo va a poner en duda. Yo lo que pongo en duda es la falta de visión y de autocrítica de algunos “opinadores”, esos pobres que se creen libres o a los que se les ha hecho creer que son válidos cuando lo que hay detrás de todo es un magnífico guiñol lleno de cuerdas y marionetas. Tu di esto, yo escribo esto, tu acusa aquí y ya verás como la turba nos sigue. Con un panorama así no es de extrañar el triunfo de los extremos.

Fuera del anonimato de las Redes Sociales el “hateo” está muy extendido desde siempre en el mundo del deporte, principalmente deporte mayoritario. Ese sector lleno de valores que llegan a lo más profundo y que sacan lo mejor y lo peor de los acólitos. Risas, lágrimas y cánticos por unos colores prestados y muy vívidos rozan la parodia y la sensación de “asco-pena” con cada comportamiento primario, con cada abuso, con cada agresión…

Pero no todo está perdido, a veces la aficiones dan lecciones (bonito pareado) y se comportan como gente normal y civilizada… o mucho más que eso. Hace unas semanas leí una noticia que me impactó, porque se desarrollaba en una partido de hockey hielo canadiense, donde se juega duro, muuuuuy duro en la pista y en la grada. Y es que los seguidores del Calgari Hitmen acudieron al encuentro de su equipo con un cargamento muy especial. Tras el primer gol del equipo local, la grada hizo llegar a la pista un aluvión de osos de peluche, las imágenes hablan por si solas:

Mas de 25 mil osos de peluche arrojados al hielo para repartir entre Ong,s de la zona. Una tradición aneja al hockey desde hace casi veinte años, tanto en Canadá como en EEUU y que hasta cierto punto da sentido a esa posibilidad de cambio, a esa luz al otro lado de un túnel que a veces se nos antoja demasiado oscuro. O quizá es que estas cosas pasan cerca de la Navidad y nos pillan en un momento “pico” en lo que emociones positivas se refiere.

Otro apunte, uno más sincero y tierno si cabe y a la postre, la frase que me inspiró para escribir este post que estás terminando de disfrutar 🙂

En el programa de radio que escucho por las mañanas, uno de los reporteros visita un colegio y le hace preguntas adultas a los niños más pequeños. La pregunta de ese día era:

-¿Si pudieras, a quién invitarías a tu cumpleaños?”

Un niño contestó: -A todos mis amigos, y a mis enemigos-

El reportero preguntó: -A tus enemigos, por que les invitarías e ellos?

Respuesta: -Porque si no, nunca podrán ser mis amigos.

No hay mas preguntas, señoría.

Hasta pronto,

J

Cómo hemos cambiado

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Ayer por la noche, mi mujer y yo nos lo pasamos genial cotilleando por Facebook la vida y evolución de algunos de nuestros compañeros de instituto. Nosotros nos conocimos allí a esa tierna edad y guardamos muy buenos recuerdos de aquella época y de la gente con la que la vivimos. Por eso, con la facilidad que te dan las redes sociales para el voyeurismo, empezamos a recordar nombres y apellidos, caras y fisionomías y llegamos a la conclusión de que estamos genial.

Es posible que todo sea producto de nuestra imaginación, o el hecho de vernos a diario haga que nos hayamos acostumbrado a los cambios que la vida nos ha regalado durante todo este tiempo. Nosotros tratamos de ser objetivos y cuando encontrábamos a alguno o alguna de aquellos niños y niñas de nuestra adolescencia valorábamos si el tiempo ha sido benévolo o no con ellas y ellos. En muchos casos, en los de las chicas sobre todo hay mejores resultados. Ellas, vosotras, tenéis mil avances a vuestra disposición que pueden arreglar considerablemente la marca del paso del tiempo, también la forma en la que maduráis es distinta, es más contenida, más racional. Observamos que muchas de ellas han sido madres y se han adaptado a los tiempos, no queda casi rastro de aquellos rostros infantiloides, todas ellas son mujeres hechas y derechas, más atractivas unas que otras pero siempre reconocibles.

Los chicos, sin embargo, tenemos peor cambio. La ausencia de pelo (no es mi caso) y el sobrepeso (eso un poquito, que en aquella época era la viva imagen de la anorexia) son factores determinantes para una evolución a peor. Si que es posible que nuestros rostros, o los de ellos, que yo estoy estupendo, sigan siendo los mismos pero nuestras imperfecciones están más marcadas. Alguno hay que ha sabido cuidarse y conservar la esencia de lo que era con auténtica normalidad pero la mayoría, calvos, viejos y gordos. Quizá estos adjetivos son poco adecuados para tíos de unos cuarenta años pero es que había cada uno….

Y luego están aquellas y aquellos que no tienen foto disponible, que han ilustrados sus perfiles con fotos de sus hijos, de sus mascotas o de sus personajes de dibujos animados favoritos, incluso hay algún que otro místico que tiene por avatar una frase positiva…. ¡Cómo yo en el Whatsapp, ahora que caigo!!!! De esos no hay referencia, no hay rastro ni señal. Adiós al critiqueo saludable. Os voy a ser sincero, cuando hago un “trabajo de campo” como el de anoche, no me gusta no ver a la gente que busco, así nunca puedo estar seguro de que son ellos o alguien con sus mismos apellidos, es una especie de frustración enervante.

Y en medio de todos ellos y todas ellas, nos topamos con una amiga nuestra, que a la postre fue una de mis más constantes pretendientes. Y no digo novia porque no lo fue, y mira que la muchacha insistió…. Era una chica muy graciosa, con el carácter más alegre que puedo recordar, con una cara bonita, unos ojos verdes preciosos y unos cien kilos de peso. Aunque era una chica gorda, tenía esa actitud de “no me importa nada, yo me quiero como soy” que le daba tal seguridad que yo creo que el tema del peso quedó obviado casi desde el principio.

Ella se fijó en mí y vino a saco. Yo, que por aquella época era muy tímido me sentía completamente sobrepasado con sus atenciones. Recuerdo que en clase hablaba con sus amigas de mí como su “marido”, me llamaba por teléfono por las tardes, me halagaba constantemente delante de todo el mundo y yo eso lo llevaba fatal, me ponía en evidencia y me daba una vergüenza que me moría. Ella no me gustaba, y no era por gorda, sino porque me apabullaba, me sentía…. acosado.

Al principio me hacía gracia su actitud, siempre es agradable ser el objeto de deseo, pero poco a poco me fue estomagando. El colmo de su obsesión por mí fue cuando le dio por pasar a diario por mi calle y llamarme. Lo peor de todo es que no utilizaba el portero automático, sino que me llamaba a voces. A gritos de JUAAAAANNNNAAAANNNN!!!!!…………. JUAAAAANNNNAAAANNNN!!!!!………….. que yo no podía soportar y que me ponían malito. En más de una ocasión le dije a mi madre… “-Por favor, sal al balcón y dile que no estoy…” Mi madre lo hacía, claro, a ella tampoco le gustaban los numeritos. Eso me llega a pasar ahora, y pido una orden de alejamiento, que momentazos!!!!

Ahora lo recuerdo con la tranquilidad que da la distancia, con ese poso de madurez que nos va dando la experiencia y me río. Es una de las anécdotas que más me gusta recordar, quizá porque me encanta reírme de todo y en especial de mí mismo o a lo mejor porque aún sigo conservando esa sensación de halago.  Por cierto, ella está igual, con la misma cara bonita, los mismos ojos verdes preciosos y sus mismos kilos.

Esta mañana, después de una noche nostálgica buceando entre los recuerdos medio dormidos del pasado, en la radio sonó una canción de las de “entonces”, de nuestra época de salir y ligar. Y aquí os la dejo, que seguro que también os remueve…. Cómo hemos cambiado, amigos. ¿como estará este….?

No os olvidéis de recordar, con indulgencia o sin ella, es un ejercicio… interesante.

Hasta mañana,

J

Liebster, que te quiero Liebster

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Ya lo decían Amaral en su canción, “Días de verano”.

Hoy tengo la sensación de que ya no quedan. Hoy es el primer día no veraniego de septiembre, ha amanecido gris, lluvioso, con viento y desapacible, con un montón de nubes en el cielo que me han recordado esta canción, que no se por qué, siempre me ha puesto un poco nostálgico. Y hoy me siento un poco así, como el día, tormentoso. Incluso lo he puesto en Twitter….“Hoy es uno de esos días…. #HastaLosHuevos”, sí, así me encontraba.

¿No os pasa nunca? ¿No tenéis de esos días en los que todo os molesta y ni siquiera os soportáis ni a vosotros mismos? Pues ese ha sido el mío. Ahora el caso es que me hace gracia porque no tengo ninguna razón real para estar encabronado pero… Así que he decidido ponerle al mal tiempo buena cara y seguir con mi optimismo habitual.

Llevo un par de semanas bastante relajado en lo que al blog se refiere, centrado más en mi vida off-line y haciendo muchas cábalas sobre el futuro. Tengo muchos proyectos en mente para este blog, muchas novedades que os iré contando poco a poco. No os ansiéis que os conozco. Pero antes de todo eso, y teniendo en cuenta que dentro de muy poco se cumple el primer año de este espacio, tenía que cerrar un círculo lleno de cosas buenas que me han pasado durante este tiempo y una de esas es lo que os traigo a continuación.

Sobre el mes de mayo…. si, lo sé, ya hace. Amparo Muñoz, la fabulosa escritora y dueña del maravilloso y tierno blog Alma de Silencio me nominó a un premio, el primero, un Liebster Award. No os podéis ni imaginar que sorpresón, que alegría y que buen rollo me dio aquello. Era la primera vez que alguien se fijaba en mi espacio de aquella manera y yo estaba tan orgulloso y tan agradecido…. Este premio funciona en plan cadena, se concede de blogger a blogger y tiene unas reglas de funcionamiento básicas que paso a detallaros:

-Responder a las once preguntas que me formulen.

-Conceder el premio a 11 blogs que me gusten.

-Proponer 11 preguntas para que las contesten mis premiados.

-Informar del premio a los premiados y a sus blogs.

Sencillo, ¿no? Pues al lío, estas son las pregustas que propuso Amparo y mis respuestas:

¿Cómo empezaste a escribir?

Pues la verdad es que no lo se, imagino que a lápiz…. 🙂

¿Cómo se te ocurrió subir tus escritos a Internet?

Esto es más sencillo, un día me levanté y me dije, voy a hacer un blog…. y aquí estamos.

¿A donde te gustaría llegar con la escritura?

No me lo he planteado, voy superando etapas, pero no creo que mucho más allá que este blog.

¿Qué supone para ti escribir?

Una terapia.

¿Cuales son tus escritores favoritos?

La verdad es que no soy muy mitómano con los escritores pero si alguien me ha llegado por la forma de escribir es José Saramago.

¿Alguna novela, poema, etc. a la que tengas cariño?

El Juego de Ender, de Orson Scott Card

¿Qué recuerdo te viene ahora mismo a la memoria si te pregunto por tu niñez?

Papel pintado de flores en las paredes, dientes rotos, radionovela y pantalones de pana.

¿Qué vino primero, el huevo o la gallina?

El huevo, claro…. no, la gallina… no, el huevo…..

¿Qué significa para tí la lectura?

Viaje, evasión, vivencia. Es muy importante, me considero mucho más lector que escritor.

¿Cantante/grupo musical favorito?

Muchos y muy eclécticos, van variando con el tiempo. Ahora me gustan mucho Muse, The Eeels, Vega, Sia, Marc Anthony….

¿A quién dedicarías tu blog/historia?

Pues a todo el que se pase por aquí a leer estos pequeños retazos, todos se llevan un cacho de mí.

Y ahora, como marca la tradición, mis preguntas para los nominados:

¿Por qué elegiste un blog como medio de expresión?

¿A donde querías llegar cuando comenzaste a escribir tu blog?

¿Que es lo que más te motiva como blogger?

¿Qué es lo que más te gusta de Internet?

¿Qué es lo que menos te gusta de Internet?

¿Cual es tu libro preferido?

¿Qué libro estás leyendo ahora?

¿Qué música escuchas cuando estas de buen ánimo?

¿Qué te llevarías a una isla desierta?

¿De verdad te irías a una isla desierta?

¿Eres una de esas personas a las que les gusta estar solas?

And the winners are….

https://redalmados.wordpress.com/

http://cgironlozano.com/

http://ablaevariteprobatum.blogspot.com.es/

http://joangechez.wix.com/joan-gechez

http://diariodeunmi.blogspot.com.es/

http://www.neurona-impasible.com/

http://anecdotasdesecretarias.blogspot.com.es/

http://todosnosomostanperfectoscomopereceser.blogspot.com.es/

http://www.soyamparito.com/

http://tuverdaderotu.blogspot.com.es/

http://cambiandoelparadigma.blogspot.com.es/

Pues mas o menos esto ha sido todo por hoy, a los agraciados, enhorabuena y ya sabéis, si quereis, podeís seguir con la cadena de premios y agradecimientos. Dentro de poco más nominaciones, atentos a las siguientes entradas.

Hasta pronto,

J

Estar en contacto

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Esta mañana se ha despedido del trabajo uno de mis mejores amigos, de los del trabajo. Ha pasado página, ha encontrado un trabajo mejor que le va a permitir crecer personal y profesionalmente aunque esta nueva posición le haga, incluso, cambiar de ciudad. Yo estoy contento por él, así se lo he dicho, me alegro del paso que va a dar y estoy convencido de que el cambio va a ser muy positivo. Hemos charlado un rato y nos hemos despedido con una de esas frases tipo…

-Me gustaría que siguiéramos en contacto -Hemos dicho uno de nosotros.

-Claro, claro, por supuesto -Ha respondido el otro.

Sobre el papel es muy sencillo, la vida nos ha dado un montón de vías de comunicación con las que acercar distancias. Incluso hoy en día, con la proliferación de las redes sociales, tememos un montón de nuevos caminos donde encontrarnos, aunque sea en el plano virtual. Es fácil encontrar alguna publicación de ese amigo en Facebook y darle un “like”, así sabe que estás ahí, que te interesan las cosas que ofrece, que estás al tanto de su día a día. Lo mismo con Twitter, hacer un RT de sus comentarios está a la orden de día. Igual que ofrecer un sencillo +1 en Google+. Así podríamos seguir bastante tiempo si tuviera un perfil abierto en otras redes y supiera como se utilizan, pero como no es el caso, lo dejo.

La pregunta que me surge ahora es esta:

-¿Pero esto es REALMENTE comunicación?

Yo creo que no, creo que es cubrir el expediente y aceptar, con mejor o peor disposición tu propia falta de interés. Creo que el “like”, el RT y el +1 son fríos y distantes. Creo que todo lo relativo a las redes sociales es frío y distante, no hay corazón, no hay implicación, es una especie de pasar de puntillas y sobre todo, una ventana abierta al cotilleo. Todo esto que digo no tiene por qué ser especialmente negativo, no lo pretendo. A veces nos sirve con eso, a veces, a los demás les sirve con eso, a veces, a mí, me sirve y me sobra con eso.

La comunicación es otra cosa porque implica otras cosas, implica tomar decisiones, salir de la rutina y actuar. Implica coger el teléfono y llamar, y conversar, y preguntar y compartir. Significa proponer citas, salir a charlar, quedar en vernos, con fecha y día concreto, y llevarlas a cabo. E implica contestar al teléfono, dar de tí, contestar, proponer, activar, porque la conversación, sin réplica, no es más que palabras al aire, no es más que buenas intenciones de parte de uno y pasividad por parte del otro.

Las redes sociales también cumplen otro cometido, traen del pasado gente que había quedado en el olvido, o añaden gente nueva que pasaba por ahí en un preciso momento. Terminar con una buena comunicación, honesta y dual será cosa nuestra, de como administremos nuestros esfuerzos, o de como los veamos compensados. Yo, si, se que hoy estoy un poco particularizando… un poco egocéntrico, voy a reunirme en un par de días con amigos de la infancia de los que hacía X (equis, no diez) años que no sabía nada. Todo movido y promovido por un encuentro triste y una proposición alegre, con ganas, ilusión y reciprocidad.

Aunque creo que la mejor forma de estar en contacto, es estar, literalmente, en contacto. Compartir el día a día, formar parte activa de la vida de los que te rodean, que tu voz sea importante y escuchada al igual que lo es la de los demás. Compartir lo cotidiano es fundamental, verse a diario es favorecedor. Y en el caso que os he contado, de mi amigo y de mí, compartir el espacio físico de la oficina era, yo no es, imprescindible.

¿Qué pasará a partir de ahora?

No lo se, puedo hacerme una idea por la experiencia que tengo y por el tipo de persona que soy pero la gente sorprende y a lo mejor, para bien o para mal, ahora será distinto. No soy pitonisa ni vidente, no veo el futuro y sus miles de probabilidades, así que estoy completamente virgen ante la idea de hacer este tipo de predicciones.

Pero ¿Voy a poner de mi parte?

Tampoco lo se. Puede, quizá, seguro, por supuesto…. son palabras y expresiones, ahora vacías, que no consiguen comunicar como debieran, están aquí plasmadas a mi disposición pero no se cual voy a elegir, o cuales, dependiendo del momento, de las necesidades o de las obligaciones que tenga en el futuro.

Lo que si estoy seguro que voy a hacer es no buscar culpables si las cosas no suceden como en el mejor escenario que yo pueda tener en la cabeza. Las relaciones, como ya he dicho sobre la comunicación, tienen dos vías, dos participantes, dos culpables. Aunque eso implique que yo soy siempre uno de ellos, culpable digo. Yo suelo decir una expresión que siempre quiero que sea literal, que no suene vacía, porque no lo es, no es vacía la pretensión ni vacíos los sentimientos, y además tiene banda sonora, esta preciosa canción de Ben E. King. Cuenta conmigo.

A los seres vivos desarrollados se nos distingue por nuestra capacidad de comunicación, y a los humanos, por la capacidad de hacerlo a través del lenguaje. Pues utilicémoslo. Como dicen en Twitter, mantén viva la comunicación.

Hasta pronto,

J

Asqueado

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Hace días que me siento así, con una situación rara en el estómago, de asco. Noto cosas en el ambiente que no me dejan estar en paz y percibo como dichas cosas me afectan sobremanera. Si bien no es constante, si que me sorprendo de vez en cuando con cara de ajo, enfurruñado y enfadado con el mundo. Luego soy consciente de que las personas que están a mi alrededor no tienen culpa de nada y se me termina pasando. El día a día no puede ser lineal y siempre vivimos, creo que todos lo hacemos, balanceándonos en un cíclico arriba/abajo.

Yo reconozco que siempre he tenido estos ataques de melancolía, aunque lo que yo realmente creo, es que estoy con la regla. Paso tanto tiempo rodeado de mujeres, sobre todo en casa, que no me sorprendería menstruar un día de estos. Ya tengo los síntomas, pero sin sangrado, afortunadamente. Imagino que esto que me pasa se puede reducir a que estoy en un ciclo bajo, en el que el nivel de frustración está más alto de lo normal, o que se me está haciendo muy largo el invierno, o que cada año estoy más viejo y más gruñón. O a lo mejor es una suma de todo lo anterior. Que si es eso, la leche, la que me espera….

Hace ya algún tiempo que aprendí a reflexionar y a meditar sobre estos estados de bajón, que afortunadamente son muy escasos, y a hacerme una pregunta, que si me la hiciera otro, me cabrearía:

-¿Qué parte de culpa tienes tú en esto que está pasando?

Creo que es la primera pregunta que hay que responderse, con valentía y con sinceridad. Es muy injusto echar siempre la culpa a los demás. Por lo tanto, aunque los demás también tengan su parte, ¿cuál es la mía? Y aunque me joda responderme, siempre encuentro una respuesta. Yo soy el único culpable de mis estados de desvarío, de mi cara de asco y de mi forma de enfrentarme al mundo. Nadie más lo es. Y en consecuencia, nadie mejor que yo para “ayudarme” a superar este bache. Se que no estoy dando ningún tipo de detalle sobre lo que pasa, sobre las verdaderas razones de que me encuentre así, o sobre el detonante de todo este proceso de caída, que así dicho suena muy melodramático, pero no lo puedo evitar, ¡cómo me gusta el drama, el victimismo y la autocomplacencia!, pero creo que no es necesario concretar, no hoy, no aquí.

Realmente, lo que quiero transmitir con esta entrada, es que, incluso las personas más risueñas, optimistas y positivas tenemos de vez en cuando momentos flojos, es natural. Seguramente la falta de costumbre de estos encabronamientos sea lo que más extrañe a los que nos observan desde afuera, o quizá sea el contraste positivo-negativo lo que desconcierte, pero como he dicho, estos momentos existen, y hay que vivirlos, hay que sufrirlos y hay que superarlos. El modo y la velocidad con que se superan estas crisis define los niveles de positivismo de las personas que los sufren, yo ya he dicho que a mí me duran poco, o por lo menos, me duran poco los síntomas mas agresivos.

Una recomendación basada en mi experiencia, cuando tengas un momento de estos, te hayas planteado la pregunta que yo he planteado un poco más arriba y te hayas respondido, el mal ya habrá pasado. Ya solo quedarán los resquicios y en ellos no conviene recrearse. Atrévete a dar por finalizado el proceso y a buscar lo positivo que hay en la vida, en tu vida, en tu cotidianeidad, en tu familia, en tu gente. Busca esa sonrisa en tu pareja, en tu padre, en tu madre, en tus hijos, en tus amigos o en la tele. Haz por buscarla y la encontrarás, en ese momento verás como te sientes contagiado. Habrás capeado el temporal.

Hay que tratar de ser positivo siempre, a veces no es posible, soy consciente pero sin intento no hay triunfo. Dejadme que os regale una frase que leí el otro día en Twitter, y que suscribo totalmente:

“Un día sin reir es otro día perdido”

Yo ya estoy sonriendo.

Hasta pronto,

J

 

 

 

Hermanadas!

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Ya estamos completamente absortos en el espíritu navideño. La iluminación oficial de las ciudades ya está funcionando, la campaña de compras navideñas también ha comenzado, al parecer con fuerza este año y en televisión y radio ya nos bombardean constantemente con anuncios de todo tipo de viajes, juguetes, turrones y posibilidades de celebración. Aunque no lo queramos creer, las tenemos encima, Las Navidades, digo…. ¿Qué si no? Y por supuesto, el Fin de Año…..

La gente a la que le gusta hacer balance en estas fechas (yo no soy de esos) están ya frotándose las manos con listas de lo mejor, lo peor, lo más o lo menos de este año, y yo he pensado que este año, vamos a colaborar…. ¿he dicho vamos? Si, he dicho vamos, y no por error, que conste. Lo he dicho adrede (me encanta esta palabra). Me he propuesto que colaboremos todos, lectores, familiares, amigos, bloggers,…. todos los que se acerquen por este humilde blog a compartir, que en Navidad se lleva mucho. No estoy pensando en cosas al uso, de esas ya habrá listas oficiales y mucho mejor escritas.

Os propongo algo que calmará vuestro espíritu de cara a estas fechas tan entrañables, criticar. A mi me encanta criticar, y si es con criterio mejor que mejor, yo se que a mi me critican y por eso trato de ir por delante. A lo que voy, que tiendo a liarme. El otro día una lectora nos contó como de soslayo un “incidente” que había tenido con su película favorita, un grabador de VHS y su hermano y pensé que vamos a ir a por ellos, a por los hermanos y hermanas, que en su fraterno amor nos hacen, a veces, la vida imposible. Construyamos una lista de quejas, soltemos eso que tenemos guardado dentro y exorcicemos esos pequeños demonios para siempre.

A ti, que se que estás leyendo esto, te pido que escribas unas líneas, una anécdota, algo que te hizo tu hermano/a/os/as. Exponlo en público y, lo mejor de todo, déjalo ir, sin rencores. Yo empiezo.

Yo solo tengo una hermana, menor, y por lo tanto las posibilidades de tener anécdotas son más reducidas, pero recuerdo entrañablemente aquella vez que siendo un par de pre-adolescentes mi hermana me dijo:

-Tete (ella me llamaba así, que pasa…), ¿me acompañas a la papelería a comprar un boli?

Yo, que ya habría terminado de explotarme unos granos y por lo tanto ya no tenia mucho más que hacer le contesté que si, que vamos. Salimos a la calle, fuimos a la papelería del barrio, vimos toooooodos los bolis que había y ninguno era el que ella quería.

-Jo, no lo tienen, vamos a la otra papelería.

Yo, que aún tenia paciencia le dije que claro, que vamos.

Distinto escenario, mismo guión:

-Joooo, no lo tienen, ¿y si vamos a Simago? -Imagino que todos os acordáis de Simago, o Simango, entre los colegas.

Yo, que ya me estaba cansando le dije que bueno, que venga.

¿Os imagináis? No había el dichoso boli. -Jooooooo, aquí tampoco lo tienen. Vamos a Galerías Preciados (si amigos, era esa época).

-Pero qué dices!! -Si hay que coger el metro y todo….-Trataba de persuadirle, pero para lo que quiere, mi hermana tiene una moral inquebrantable.

-Si, ¿y qué, Tete? si solo es una parada…

-Pues yo no voy a ir….-Eso lo decía andando hacia el metro, claro. -Qué no voy….

Y fui, claro que fui, a Galerías Preciados y al Corte Inglés que creo recordar que es donde encontramos el puñetero boli. Fuimos y volvimos en metro, pero yo me mantenía firme. -Vete tú si quieres, yo no voy.

Ese día, comprendí que tenía que mejorar mi asertividad, que mi hermanita de piernas eternas, rizos morenos y sonrisa perfecta había hecho de mí lo que había querido. Que mi hermanita me había convertido en un panoli, en una marioneta sin voluntad y patética (tú vete, que yo no voy a ir….). Así que hasta aquí, dicho esto, hermana manipuladora, te perdono.

¿Veis? No ha sido tan difícil. Seguro que vosotros tenéis mil historias que contar y compartir, hacedlo. Como siempre, en los comentaros del blog, en Google+, en Facebook, en Twitter, o llamadme y me lo contáis, que ya lo escribiré yo.

Hasta pronto,

J

Auto-coaching

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La rutina me asfixia.
Es cierto, cuando antes la comodidad de la monotonía, la tan consabida “estabilidad” era placentera, ahora empieza a convertirse en un lastre. Debe ser que ahora tengo la mente más abierta que antes, si cabe, ya que siempre he sido bastante abierto (que cada uno lo interprete como quiera…), pero hay un “nosequé” que me dice que debo salir de mi círculo de confort y explorar lo que hay más allá. Bien pensado, si hay algo que me dice que tengo que explorar el más allá…..algo raro me está pasando, tendré que ponerme en contacto con Iker Jimener o con algún psiquiatra, cerca tengo un par.
Tengo la sensación de que el YO de ahora, se está dando cuenta de que el YO de antes pasaba de todo, que en su vida ha hecho balance y de que ha ido pasando por la vida saltando de situación en situación, sin apenas plantearse el cómo, el por qué o las consecuencias. Y no me ha ido mal, he llegado hasta aquí entero y he conseguido muchas cosas. Si hubiera sido más conservador a lo mejor no estaría en este punto, y si hubiera sido más aventurero, a lo mejor tampoco. Solo tengo que reconocer que siempre he enfrentado los cambios con optimismo, pensando que lo mejor está por venir, y al parecer así ha sido y así será. Es lo que tenemos los optimistas, todo bien, chicos. Quienes me conocen desde hace tiempo saben que es así. Recuerdo una palabra que me definía, “fenomenal”, y no era por mí, que conste, que no era tan egocéntrico, sino por las situaciones. Siempre iba todo FENOMENAL.
El YO de ahora es perfectamente consciente de que la cosa va fenomenal pero si eres tú el que se lo curra para que vaya así, es otra capacidad de los optimistas, ver el lado positivo de las cosas y no dejar, en principio, que los problemas te hundan. Y para eso estoy trabajando duramente, utilizando herramientas que sirvan de revulsivo y que pongan patas arriba la monotonía. Yo lo llamo “Auto-coaching” pero vosotros podéis llamarlo majaderías, gilipolleces, banalidades, genialidades, quedaros con la boca abierta o pensar….lo hemos perdido!
Atención ahora, que voy a daros unas pinceladas de mi receta. Y como no soy un profesional, a lo mejor lo que os voy a contar es contraproducente para vosotros, a mí me está funcionando, pero si vosotros amigos lectores (¡qué ganas tenia de escribir esto!) tomáis la decisión de hacerlo en casa, que sepáis de antemano que yo no me hago responsable….. vamos, que me lavo las manos.
La primera fase de la terapia que he encontrado para encontrarme a mí mismo, no porque estuviera perdido sino porque me gusta jugar con las palabras, es escribir este blog. No os podéis imaginar lo que ayuda poner las cosas por escrito, sacarlas de tu cabeza y leerlas en el ordenador como si fueran historias de otra persona. Es una forma perfecta de tomar distancia, de observar las cosas con perspectiva. Y si a parte de eso, tratas de dotarles de cierta teatralidad y humor, mejor que mejor. Tenemos que darnos cuenta de una vez que las cosas no son tan graves, solo las graves de verdad lo son. Que tenemos que tener la capacidad de reírnos a diario, de nosotros mismos, de nuestra vida, de nuestras circunstancias y de la vida en general, la de los otros y sus circunstancias porque momentos de llorar vamos a tener todos. Mientras llegan los momentos tristes, que llegan, ríete. Es lo que te vas a llevar por delante. En resumen, perspectiva y humor.
La segunda fase es más física y tiene que ver con la adrenalina y las agujetas. Estoy encontrando en el deporte un medio de evasión perfecto. Y es perfecto porque tienes que estar concentrado en lo que estás haciendo o puedes hacerte daño, así que cuando estoy con alguna actividad física, la cabeza está centrada y no me permito que divague. Se que hay gente que dirá ¿deporte tú?????? y tienen toda la razón. Practicar deporte nunca me ha interesado, si que he visto mucho sentadito con una cerveza y algo de picar, pero sudar, lo que se dice sudar…… más bien no. Y ahora estoy hecho un despojo humano, los lunes patino, los miércoles y viernes corro (si amiga, corro, yo que decía que no corría ni aunque me persiguieran, que para que me pillaran….) y los domingos juego al pádel. Ahora pensaréis que soy Terminator, pero nada más lejos de la realidad, lo hago todo mal, pero lo intento, estoy empezando y con muchas ganas. Lo que peor llevo es lo de sudar, chico. Que sensación de asco-pena. Ahora entiendo aquello de que el deporte es salud. La ecuación es sencilla, si sentirte vivo es saludable, y hacer deporte y sufrir unas agujetas en sitios que ni siquiera sabías que existían en tu cuerpo te hace sentir vivo, entonces deporte igual a salud. Con lo que me duele el cuerpo esta semana no tengo claro si el deporte es buena o mala salud. En resumen, actividad física.
La tercera fase es el pensamiento positivo. Lo aprendí leyendo “El Monje que vendió su Ferrari” de Robin S. Sharma, que como libro me pareció un coñazo de dimensiones bíblicas pero que introduce unas técnicas relativamente útiles de crecimiento personal, y lo reafirmé con otro libro, “Cosas que los nietos deberían saber”, de Mark Oliver Everett, que cuenta la autobiografía del escritor, conocido como Mr. E, líder del grupo musical EELS, en la que relata la perra vida que ha llevado y cómo ha hecho frente a los problemas teniendo como objetivo la música. Este punto es quizá el mas sencillo. Se trata de sustituir en tu cabeza los pensamientos negativos por pensamientos positivos debido a la incapacidad de nuestra mente de pensar en dos cosas al mismo tiempo. Mi pensamiento positivo es el mar, una playa de arena blanca y las olas. Funciona pero hay que ejercitar, no siempre sale a la primera. En resumen, meditación y pensamiento positivo.
Y la cuarta y última fase es la más divertida de todas, se trata de volverme loco. No para acabar el la López Ibor con la peluquera, entendedme. Me refiero a volverme loco con la música. Creo que no hay nada mejor que estar solo, poner esa canción que tanto nos gusta y cantar hasta desgañitarnos. Si no lo habéis probado aún, cosa que no me creo, debéis hacerlo. Cuando terminéis de cantar, ya casi sin voz, veréis que relajaditos estáis. En resumen, música y evasión.
Y para esto último os voy a proponer un juego. Vamos a confeccionar entre todos una lista de canciones anti-estrés, anti-rutina y anti-malos rollos. Me refiero a esa lista de canciones que cantamos solos en casa o en el coche como hago yo, que cantamos solos porque cantamos como el culo, como yo, o porque nos da vergüenza, como a mi, o porque la canción es tan hortera y poco fina que es de traca, como las mías. Así que por favor, leed el post y dadle toda la publicidad que podáis, promocionadlo entre vuestra familia y amigos, compartidlo en vuestras redes sociales, en vuestro trabajo o donde queráis y hacedme llegar vuestra canción. Podéis usar los comentarios del blog, anónimos si queréis, o encontrarme en Facebook (Juanan GC) o Twitter (@Juanan_G_C) , porque cuantos mas seamos mas nos reiremos y pensad, que para avanzar, también es necesaria la gente que nos rodea. Dejémosles entrar.Poco más queda por decir, os dejo mi canción vergonzante:”Sobreviviré” de Mónica Naranjo.Y espero las vuestras.
Hasta Pronto,
J