Me estoy haciendo social

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No me lo había propuesto, pero está pasando. Me estoy haciendo “social”. No puedo decir que antes fuera asocial, o insocial o incluso insaciable, bueno eso un poco sí pero no tiene nada que ver. A lo que quiero referirme, es que gracias a haber abierto esta ventana al mundo virtual que es el blog, me estoy metiendo dentro del mundo de las redes sociales, que hasta hace unos meses no me interesaban lo más mínimo.

Puede que esto que me pasa sea bueno, o puede que no. No soy quién para juzgarlo a estas alturas, ha pasado demasiado poco tiempo, pero lo que si que estoy notando es un notable incremento de mi actividad. Esta actividad va creciendo exponencialmente a medida que tengo más ganas de comunicar, de abrirme y de contar. Y es posible que dicha actividad esté creciendo de manera desordenada, un poco caótica y sin rumbo. Pero siempre pasa igual cuando comienzas algo….. Por lo menos a mí me pasa. Si hago un resumen rápido de mi vida, tengo que reconocer que he pensado más bien poco, he sido más de actuar, de tomar decisiones en el momento presente y luego asumir las consecuencias. Es posible que no sea la mejor manera de manejarse por la vida, pero es la mía y me ha servido hasta ahora, no sabéis lo que me ahorro en psicólogos.

Ahora me estoy tratando de centrar, de pasar de ese “socialyonkismo” inicial a otra etapa más madura y más asentada. He pasado la época de la olas grandes, ahora estoy con mi mar en calma. Y gracias a esto, a esta calma que me permite ver las cosas con otra perspectiva, sin azoramiento, estoy descubriendo un mundo interesantísimo de conexiones, redes, términos, ayudas, iniciativas, sinergias y simbiosis varias que me están atrapando poco a poco. Para ayudarme a terminar de estabilizarme y de tener una visión óptima sobre lo que tengo y sobre lo que quiero tener y obtener, estoy haciendo un curso de Marca Personal. Lo imparte de manera gratuita un excelente blogger, Luis Angel Mendaña, os dejo el enlace a su blog y de ahí, si estais interesados, al curso:

http://www.lugarzen.es/

Estoy convencido de que poco a poco voy a ir poniendo objetivos claros y definiendo eficientemente mi imagen en las redes, y como contrapartida, mi imagen en la vida real. Seguro que dentro de poco seré mejor persona, si eso es posible, dentro y fuera de LA RED.

Pero todo esto que os estoy contando no me interesaría si no fuera por una cosa, las redes sociales, están formadas por personas, y eso amiguitos, es lo que más me interesa. Puede que me haya habituado a vivir en mi isla privada, con pocos pases VIP para familia, amigos y compañeros, pero eso está cambiando, estoy descubriendo que detrás de cada perfil, de cada avatar, de cada imagen, da cado foto, de cada frase y de cada comentario gracioso hay personas que merece la pena conocer, algunos, obviamente no lo son, pero de ellos es muy fácil pasar. Y lo mismo funciona en el sentido contrario, en las redes hay muchas personas a las que poder aportar, y ¿por qué no voy a ser yo el que aporte?

Conociéndome como me conozco, ya van unos cuantos años, no aspiro a ser un tipo viral, ni a ser un referente, ni un gurú. Me conformo con conocer, compartir, absorber y mostrar. Si consigo iluminar el camino a alguien, estaré encantado. Si consigo despertar una sonrisa, me emocionaré. Si consigo que personas anónimas se identifiquen con mi marca personal, ese será un día grande. No pretendo tener una comunidad de seguidores inmensa, solo ampliar mi isla soleada. Porque, ya sabéis, que a mi lado, no debe faltar ni el calor ni el mar. Y si tú eres de montaña, pues no te preocupes, que ampliaré mi isla hacia arriba, con laderas, acantilados y fresquito.

Solo una cosa más, ni yo, ni el blog, no las redes somos nadie sin tí, por ello te pido que hagas lo que pone en la foto:

Walk with me! / Camina conmigo!

Hasta pronto.

J.

 

 

Pertenezco, luego existo.

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Los seres humanos, y yo, queridos y queridas míos, soy uno de ellos, tenemos la necesidad imperiosa de vivir en sociedad, somos animales culturalmente sociales, o como diría mi padre:

-“Hijo, somos animales de costumbres”.

Y es cierto, tendemos a agruparnos y a seguir por el derrotero que nos imponen. De hecho, nuestra humana sociedad se fundamenta en la familia, ¿hay algo más social y mas bonito que la familia?, mejor no contestéis a esto….. El tema es que tendemos a vivir unos con otros, necesitamos pertenecer a algo mas grande que nosotros, pobre ser humano pequeño, para sentirnos en paz. Porque la paz no se consigue en soledad, se consigue en armonía con la sociedad, en grupo, en grupo. Cuando te sientes parte de algo estás realizado y por lo tanto en un estado placentero, ya sea una pareja, una familia, una tribu urbana, una comunidad, …. etc. Cada agrupación sigue sus propios patrones y conductas, que normalmente vienen dados, lo que resulta tremendamente liberador para el individuo, pobre ser humano pequeño…. En el caso de las familias, todos los sabemos, sus costumbres y sus tradiciones. En el caso de las comunidades, sus estatutos y sus procedimientos, en el caso de las tribus urbanas, su música y su vestimenta……

Esto último me hace gracia. En mi época del instituto, con unos catorce o quince años, me preguntaron unas chicas que yo qué era:

-¿Y tú de qué vas? -Ellas eran Heavy… o mas bien macarras, pero educadas.

-¿Yo?, yo soy normal -Contesté todo lleno de razones.

-Ahhh, ya no hay gente normal -Me dijo una de ellas, sin ánimo de burla en su voz, como sabiendo cosas que yo no era capaz de comprender.

No supe contestar, yo no estaba vinculado a nada, no era especial, no pertenecía a ninguno de esos grupos que había por ahí entonces. No era Heavy, porque esa música me horrorizaba. No era Pijo, porque no tenía dinero. No era Rocker, porque no me vestiría así ni de coña, no era Hippie, porque yo no era de esos que fumaban hierba…. ¿pero es que no se podía ser normal? Al echar la vista atrás y recordar esa conversación, me hace gracia lo adelantadas que eran algunas personas y lo pardillos que éramos otros. Han pasado casi treinta años desde aquello y en el fondo poco ha cambiado, algunos modelos han desaparecido, otros se han transformado y otros han sido sustituidos.

En relación a esto, a la forma de vestir y de comportarse, recuerdo cuando el otro día, sentado en el coche de camino a casa, me paré en un semáforo y salió un chico a hacer malabarismos. Un perro-flauta en toda regla, completamente estereotipado, flaco, con perro, sucio, con rastas decoloradas, con pantalones rotos, con piercings….. era la viva imagen que tenemos de cualquier ocupa o cualquier antisistema. Me pareció curioso el hecho de que para romper con lo establecido, con la norma y alejarse de ella, este muchacho había adoptado un rol sectario, con otros parámetros distintivos pero igual de eficaces e identificadores. Vamos, que aunque no quisiera, era un borrego como lo somos todos.

Y de todo este borreguismo (en el buen sentido) saben mucho los que manejan las redes sociales, las personas que se dedican al “Social Media” y al “Marketing”. Saben perfectamente del afán innato de los individuos a vincularse al grupo y de ello se nutren. Las redes sociales están para que las personas vivan juntas aún estando a miles de kilómetros, es cierto que el progreso ha traído un gran empequeñecimiento del mundo, todo está ahora más a mano. En la gran red global puedes encontrar en hueco donde te sientas a gusto, puedes pertenecer a donde prefieras, puedes incluso, dejar de ser tú mismo para ser una persona mejorada. Este mundo virtual te abre puertas, seguro que también te cierra muchas, pero es único para alimentar el sentimiento de pertenencia. Ya es posible estar completamente solo en la vida física pero ser completamente sociable con tu avatar. ¿Esto es un logro? Tal vez sí.

Por lo tanto, sirvan estos ilustrativos ejemplos que os he dado para certificar lo que venía diciendo, que no somos capaces de vivir al margen. Es posible que nuestra zona de confort esté en un grupo controlado y reducido o que, por el contrario, esté en uno mucho mayor, generando así la falaz idea de libertad e individualidad. Pero no nos engañemos, ni somos completamente libres ni completamente únicos. Pobre ser humano pequeño.

Pero amigas y amigos, sabiendo lo que somos, podemos tratar de ser felices. Aunque la felicidad también sea efímera y parcial, como la libertad, disfrutemos. Feliz vida.

Hasta pronto,

J