Viejas glorias

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Menudo año llevamos. Un auténtico annus horribilis en lo que al mundo de la farándula se refiere. Desgraciadamente hemos tenido que decir adiós a verdaderos monstruos de la canción, auténticos referentes del arte, músicos legendarios y estrellones de renombre. Aún no habíamos superado la desolación de las despedidas de Bowie, de Prince  o de “La Veneno” y ahora le ha tocado el turno al bueno de Leonard Cohen.

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Que te vaya bonito, Leonard

Imagino a mas de uno de los reinones que quedan con el culete apretado deseando que pasen las uvas a la espera de superar esta racha de celebrity-criba. Y es que las cosas se están poniendo serias. Yo no recuerdo una temporada tan nefasta desde principios de los noventa, cuando estaba haciendo el servicio militar, la famosa “mili”. En aquellos días me cargué a muchos famosos importantes, como Freddie Mercury. Y digo me cargué porque era la sensación que me quedaba. Cada vez que yo hacía una guardia, algún VIP caía, como si el universo compensara mis frustraciones y desvelos con sangre. Aquello se convirtió en una rutina macabra, Benny Hill, Tino Casal, Juanito (Real Madrid) Gomez… son solo una muestra de mis “victimas” de las que, por cierto, este año se cumplen sus 25 años a la sombra….

¿Sería demasiado egocéntrico decir que todos esos nefastos acontecimientos son por mi? Nahhh, será casualidad (espero).

Y dicho esto, hay que ver como pasa el tiempo. Eso de hablar de mis “hazañas bélicas” denota ya cierta edad, cierto viejunismo o cierta experiencia vital, como se quiera ver y es que poco a poco se nos va echando el tiempo encima y empezamos a divagar. Parece que nos vamos convirtiendo en esos adultos que hablaban de sus anécdotas de cuando eran jóvenes, ya sin el pudor de la cercanía y con una completa indolencia.

Porque uno no se convierte en uno de ellos, en un viejo (sin eufemismos y sin ánimo de ofender) hasta que no le resbala todo. Cuando ya no existen los tabúes, las incertidumbres ni los “qué dirán”. En el momento que el adulto mayor empieza a pasar de todo, a derrochar desfachatez y a ponerse el mundo por montera es cuando más libre se siente. Será por la proximidad de lo inevitable que les hace querer vivir al límite… o no.

Imagino que a todos nos ha pasado esto por la mente cuando vemos a un señor o una señora muy mayores cruzando una calle atestada de coches por el medio, sin esperar al semáforo o al paso de peatones y claro, más bien escasos de movilidad. Y lo hacen por derecho, sin pensar en las consecuencias y con la altivez de las canas.. -“qué paren ellos, que yo soy mayor y se lo que hago”.

Yo hace poco viví un momento de esos, de vieja gloria.

Uno de estos sábados en los que recojo a las niñas del entreno y me voy a casa por la autopista, vi como un señor mayor, bastante mayor por cierto, caminaba por el arcén con una mochilita al hombro y unas bolsas de plástico en la mano. No daba la impresión de estar desorientado ni perdido pero me recordó a aquellas noticias de algún señor que desaparece sin dejar rastro, sin su medicación y con lo puesto. Por el espejo retrovisor (yo iba bastante más rápido que él) traté de fijarme en su cara y su aspecto por si esa tarde, al ver las noticias, aparecía alguien reclamando noticias suyas.

No fue así, no salió en ningún medio.

Al sábado siguiente, mismo escenario, misma hora de recogida, misma carretera…. y mismo señor mayor, con su mochilita y sus bolsas. Ahí quedó claro que el hombre no se había perdido, ni había escapado, ni había desaparecido. Tampoco era el día de la marmota  así que solo podía significar una cosa, que ese hombre caminaba por allí porque quería.

Ni idea de donde iba ni que se traía entre manos pero la rutina denotaba todo eso de lo que hablaba antes, el medio para un fin. Su medio y su fin, sin importarle los demás y sin importarle él mismo. Lo que estaba haciendo era peligroso, mucho, era ilegal y no era necesario. Al lado de la carretera, unos cincuenta metros más allá discurre un camino medianamente practicable. ¿por qué entonces iba el señor por allí? Pues porque le daba la gana. Sin más.

Porque sin quererlo se había convertido en una vieja gloria, en uno de esos que ya están de vuelta y que toman las decisiones que quieren tomar al margen de todo y de todos. Me imagino lo que dirían sus familiar, amigos o conocidos si se enterasen de estas “salidas”, un poco lo que pensaría yo si ese señor fuera mi padre. Otro igual, que ya está empezando a cruzar las calles a lo loco casi sin visión en uno de sus ojos. Ainssss la vejez!

Me apetece homenajearlos a todos, a los vivos y a los no tanto, a los jóvenes y a los viejos así que os dejo esta maravilla de canción de Mr. Cohen que se titula “In my secret life” (En mi vida secreta) y que de una forma muy sutil, vincula e ilustra todo de lo que he escrito hoy aquí. Cerrad los ojos y disfrutadla.

Y ahora, una vez habiendo recapacitado sobre vuestra vida secreta, sobre vuestros amores, sobre vuestras edades, sobre vuestros mitos y sobre esas viejas glorias indolentes, podéis dejarme vuestras conclusiones en la zona de comentarios. Me encantará charlar con vosotros.

Hasta pronto,

J

Yo no soy el que era… y mi madre lo sabe

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Pues eso mismo.

Y la verdad es que podéis analizar la frase y quedaros con todo el contenido posible y a lo mejor sería mucho mejor que un post entero lleno de información. Pero como soy muy egocéntrico, y me encanta hablar de mí mismo, creo que voy a desarrollar el tema.

De todos es sabido que una madre es un ser superior, una MADRE sabe tus cosas antes que tú, incluso antes de que te sucedan e incluso antes de… vamos, siempre antes. Mi madre, por ejemplo, siempre ha presumido de que cuando estaba embarazada de mí, soñó un par de noches con su retoño y era clavadito al bebé rubio, gordo y adorable que era yo cuando tenía unos meses. ¿Premonición? ¿Brujería? No, cosas de madre.

Ellas te miran a los ojos y saben que te pasa, si estás contento, si estás triste, si has ligado, si has aprobado, si has suspendido e incluso lo que has comido. Ellas son así, saben hasta lo que piensas, aunque tu te creas que no piensas eso… Mi madre decía que yo era racista, no se en que se basaba y yo lo he negado siempre.

-No, mamá, te pongas como te pongas, no soy racista, nunca lo he sido.

-Si que lo eres, a una madre no se le engaña, y yo se que no te hacen gracia esos negritos…

Y ante eso de que a una madre no se le engaña no se puede añadir nada, podrías discutir hasta entrar en bucle pero sabemos que la paciencia de una MADRE es infinita, inextricable e inexpugnable. Y yo, pues seré racista… si ella lo dice. Menos mal que no me ha dicho que soy negro, o gay, o de derechas… o todo junto.

Lo que tengo comprobado es que si algo no llevan bien las MADRES es que las cosas se escapen a su control matriarcal y que sus pequeños lleven una vida ajena a ellas y a su área de influencia. Lo llevan bien cuando te independizas, te casas, te emancipas, te arrejuntas o lo que sea porque ellas saben que forma parte de la evolución y de la vida y te apoyan en tus decisiones, pero también sufren. Y mucho.

Sufren porque no estás bajo su amparo, con todo lo bueno y lo malo que puede ser eso. Y sufren porque te transformas, mutas, ajeno a su control. Cuando una MADRE se da cuenta de que el bebé que ella ha parido, ha criado, ha desarrollado, ha criado y ha puesto las alas para que pueda volar libre empieza a tener una comportamiento distinto, aunque sea solo un ápice, lo pasan mal. No porque pierdan influencia o porque se sientan apartadas, sino porque tienen la sensación de que su hijo ya no es quién ella creía que era.

En el fondo son perfectamente conscientes de que la vida es puro cambio y que las personas crecemos y variamos, porque ellas también han sido hijas y lo han hecho, pero entendedme, es un momento… de ruptura. Y eso duele. Cortar los lazos, duele, cortar el cordón umbilical, duele, sentir el cambio, duele. No frustra, ni es un dolor desgarrador de los que no te dejan vivir, es algo más interno, más de entraña, más de fondo, como un click ahí dentro que indica que ya no hay vuelta atrás.

Yo noto que mi madre, mis padres en general, están muy orgullosos de mí, de la vida que llevo, de como me comporto, de como he crecido como persona, y de las cosas que hago. Mis padres fliparon cuando les dije que había empezado a escribir un blog, porque fue a posteriori, que yo me lanzo a hacer las cosas sin decir ni pío y luego ya me exhibo, y disfrutan hasta el éxtasis cada vez que mi hermana o yo mismo les leemos alguna de las entradas, si son familiares e íntimas mucho mejor. Y la forma en que me miran todo orgullosos de esta nueva faceta, desconocida para ellos y para mi…

Recientemente mi madre me ha dicho que le encantaría verme correr. Si lo del blog le entusiasmó, lo de ser medio runner la tiene totalmente descolocada, yo no he hecho deporte en mi vida y ella lo sabe, como no. Quizá, solo quizá, en el fondo se cree que le estoy tomando el pelo, que eso de las zapatillas de colorines y de las carreras los domingos por la mañana temprano, ¡POR LA MAÑANA TEMPRANO!, es producto de mi imaginación. Y si ella lo dice, será cierto.

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Tú a mi no me engañas….

-Tu no eres runner, hijo. Si has sido un “parao” toda tu vida.

-Que ya no, mamá, que ahora salgo a correr unas tres veces a la semana y….

-A una madre no se le engaña, y yo se que a ti no te hace gracia eso del deporte.

Pero claro, existe esa parte de la que hablaba antes, esa ausencia, esa distancia, esa laguna profunda que nos separa y de la que ella ya no tiene referencia, que le hacen pensar que quizá si que es posible que su hijo, el que dibujaba si parar, hasta casi perder la vista, ahora escribe un blog, que su hijo, el que era una rareza reservada e introvertida, ahora se relaciona con un montón de personas distintas tanto ON como OFF line, que su hijo, el sedentario, ahora corre sin que le persigan.

Ella sabe todo eso. Sabe que he cambiado, que sigo siendo en esencia ese pequeño rubio, gordo y adorable niñito y es consciente de la evolución, a su pesar. Pero también sabe que los cambios han sido para mejor y que no se deben a injerencias extrañas, abducciones o sectarismos, que soy el de siempre pero en versión mejorada. El hijo 2.0, lo que sea que eso signifique (si significa algo).

Y eso que nos sucede es bueno, es genial sorprender y ver en sus ojos ese pequeño atisbo de descoloque mezclado con un montón de sensaciones bonitas. Y para celebrarlo voy a poner una canción que se titula  “Mama Said”, la canta el grupo danés Lukas Graham y habla de todas estas cosas de madres, padres e hijos, de crecer, evolucionar y sorprender.

¿Os ha gustado la canción, el post? ¿No os ha gustado nada? No dudéis, comentadlo y charlemos, que no se os quede dentro, vuestra madre lo sabrá y no estará contenta….

Hasta pronto,

J

LP

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Como son las cosas…

¿Sabéis esa sensación como que algo te hace salir del ensimismamiento de repente? Es como si estuvieras dormitando constantemente y algo llamase poderosamente tu atención trayéndote de nuevo al mundo de los despiertos.

A veces, una novedad puede llegarte de forma inesperada y clavársete en lo más profundo, como me ha sucedido a mi recientemente. Estoy subyugado con una voz, la de la cantante americana LP, Laura Pergolizzi.

Antes de seguir, y aprovechando que hace mucho que no jugamos con los significados de las palabras, vamos a buscar “subyugar” en el diccionario de la RAE, Real Academia Española:

Subyugar

“Del lat. subiugāre.

1. tr. Avasallar, sojuzgar, dominar poderosa o violentamente. U. t. c. prnl.

2. tr. embelesar”

Perfecto, sabía que eso era lo que sentía. Porque era algo físico y fuerte, avasallador y violento.

Y todo comenzó con unos acordes, con una canción que escuché en la radio del coche y que no puede retener ni título ni intérprete. Me revolvió de una forma positiva, hasta dejarme anhelante.

Pero no pudo ser en aquel momento. Y fue una gran putada, con los pocos datos de los que disponía, chica, americana, compositora…. poco se podía hacer, ni San Google estuvo a la altura aquella vez, y yo, que soy muy “ansias” me quedé con las ganas, coitus interruptus. Sabía que volvería a retomar este tema, solo tenía que estar más atento. La edad me ha hecho más paciente y creo que hasta he disfrutado de momentos de mayor lucidez en esos días o semanas que transcurrieron desde la primera hasta la definitiva vez.

Y llegó, ya me enteré de todo, Laura Pergolizzi, la canción, “Lost on you” y esa voz…

Corriendo a casa tratando de no pensar en otra cosa que no fuera ese apellido tan extraño y tan difícil de retener, obsesivo el momento de buscar en el móvil por los datos que tenía y que se produjese ese momento de ansiedad al no recordarlo y solo encontrar a Laura Pauisini…. que no es ella, coño, que no es ella.

Y la encontré con una mezcla de calma y expectación, y de ahí a Youtube a ver el vídeo oficial, este vídeo:

La chica que me encontré cantando la canción no era en absoluto como me imaginaba, si bien no creía tener una imagen mental concreta de a quién buscaba, sabía que no era así. Esa chica que vemos tirada en el sofá y tocando su ukelele es fea, pero no lo digo de forma despectiva, es fea porque quiere serlo, está afeada a posta. Ese pelo desaliñado y ese aspecto hombruno no son bellos, son otra cosa. Para mí son magnéticos, son atractivos de una forma extraña y poderosa, subyugante.

Me atrae por todo, quizá no de una manera sexual, o si, quien sabe, pero sobre todo, por esa presencia poderosa y carismática de quién está en el lugar que quiere estar y que se ha deshecho de sus fantasmas. Me la imagino dura, áspera, seca, distante, casi maleducada, pero me da igual. Con esa voz, puede ser como quiera, pero que siga cantándome al oído.

Hablando de su voz, de su personalísima y poderosa voz. Ese instrumento que maneja como quiere, que alcanza una grandiosa variedad de registros y que me da una envidia que te cagas…. es como un canto de sirenas que me gritan, que me atrapan, que me susurran, que hacen de mí lo que quieren. Y es que esta chica puede con lo que le echen, o con lo que ella quiera coger, o si no, echadle un vistazo a la versión que hizo hace tiempo del “Halo” de Beyoncé:

Porque esa señora, no ha aparecido ahora de la nada, lleva más de una década dando guerra en sus Estados Unidos natales, pero no se ha exportado como otros productos más “vendibles” o a lo mejor no la hemos comprado, por rarita y personal. O a lo mejor he sido solo yo… Afortunadamente, gracias a Internet podemos ponernos rápidamente al día.

Ains, que gusto, tenía ganas de volver a los sábados musicales y que mejor forma que así, compartiendo artista, experiencia y “friquez” propia a partes iguales. ¿Qué tal os ha ido a vosotros en este tiempo? ¿Habéis descubierto algo nuevo? ¿Os habéis dejado descubrir? Contádmelo todo en la zona de comentarios, hablemos.

Hasta pronto,

J

El “suizo” y el francés

Aquí entre nosotros, debo reconocer que me encanta el francés.

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Y en plena vorágine del Orgullo LGBT 2016, también debo reconocer que me encanta el francés practicado por chicas o mujeres, en femenino. Es que para esto de los idiomas soy muy heterosexual…

Porque estoy hablando de idiomas, ¿acaso creíais que iba por otro lado?

¿Por el exquisitamente hablando “sexo oral”, quizá? ¿Ese que si eres hombre y vives en Ginebra, Suiza, puedes demandar en una cafetería de nueva creación que llevará el explícito título de Cafe Fellatio?

No me puedo creer que no os hayáis enterado de esto, después del Brexit es lo más escuchado y discutido en nuestra Europa. Esta vez no hemos importado un nuevo modelo de negocio americano dispuesto a arrasar y a globalizar sin parangón. No. Esta vez la importación viene desde Tailandia, paradisíaco país donde el sexo, el turismo, y en definitiva, el turismo sexual, significan las aportaciones más numerosas de su PIB.

El concepto es muy sencillo, te tomas un café y te la chupan. Sin trampa ni cartón, no te van a dar conversación ya que el servicio que ofertan tiene una duración de entre cinco y diez minutos, por lo que habrá que ir algo estimulado de casa si no quieres quedarte a medias. E imagino que ese tiempo será el dedicado a la “ordeñación” del cliente, que lo de disfrutar del café no irá con hora….Se anuncia una gran carta de cafés y de señoritas o señoras y el coste de este relajante momento será de unos 55 Euros, que a nada que el café sea bueno y la “camarera” limpia, está bien de precio. O si no fíjate en la calidad de lo que te dan en un Starbucks y lo que te cobran por ello y compara.

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“Pero primero, café”…. ¡si usted lo dice!

Puede que este negocio se extienda como la pólvora por esta desgastada Europa nuestra aunque seguro que en algunos países su concepto y su concreción chocarán de frente contra las leyes que regulan/prohíben la prostitución. Parece ser que las prostitutas suizas tienen un marco legal distinto al de sus colegas en otras partes del mundo, por eso de acabar con la “trata” y el proxenetismo, o quizá, por el simple hecho que sacar partido a una actividad lucrativa, que es Suiza, señores, paraíso fiscal consentido, donde los mafiosos y los corruptos encuentran lugar para atesorar, rentabilizar y limpiar sus fortunas.

Pero a lo que vamos, aviso a navegantes. Tenemos que estar muy atentos a partir de ahora cuando alguien nos ofrezca o nos pida un “suizo”, habrá que saber distinguir si lo que quiere es el típico bollo, o la nueva acepción, el café con mamada. No deis nada por hecho, amiguit@s.

Y retomando lo que decía al principio, que me gusta mucho el francés, y esto del sexo oral, también, claro. Pero realmente yo venía aquí a hablar del lenguaje, de su sonoridad, de su sensualidad, de su calidez…. y de esas canciones entre cantadas y susurradas, algo intensas, pero preciosas.

Y es que estamos tan acostumbrados a escuchar música en castellano y en inglés que a veces olvidamos que hay muchos artistas a lo largo y ancho del globo que componen en sus idiomas y que cantan y sienten en otras realidades. Solo hay que tener la mente abierta y atrevernos a investigar para darnos cuenta de que la música es universal y que lo que te llega y te parte el corazón no entiende solo de lenguaje.

De vez en cuando un artista no anglosajón se abre paso en el proceloso mundo de las discográficas, las radio-fórmulas y los encorsetados estándares del marketing musical y nos llegan cosas frescas y atractivas como este “Je Veux” (Quiero) de ZAZ.

Si es que el francés, cuando está bien cantado, es una maravilla ¿no?

Pues a disfrutarlo. Que cada uno se quede con lo que más le apetezca, con la canción, con el café, o con el francés. Pero no os olvidéis de comentarlo.

Hasta pronto,

J

2016 es un número

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Unos meses atrás leí el libro de Marcos Chicot, “El asesinato de Pitágoras“. Fue una de esas compras impulsivas a través del enlace de Amazon con mi ebook, me sedujo el título y las opiniones de los lectores, a las que suelo dar bastante poca credibilidad, eran muchas y buenas. Lo compré y enseguida de atrapó la esencia matemática que describe. La historia que narra puede ser más o menos acertada, conocida o rocambolesca pero la documentación sobre la filosofía pitagórica y su líder me parecieron impecables, lo que dotaba al relato de una verdad genuina. También hace meses que no escribo una de mis reseñas y esta no va a ser la reentree, no os creáis.

He empezado por aquí porque hoy voy a estar matemático. Porque he empezado a reflexionar sobre lo importante que son los números a día de hoy. Igual que la doctrina de Pitágoras en su época que trataba de explicar el origen del universo, las relaciones virtuosas, la política e incluso la música amparándose en leyes matemáticas complicadas, un juego de proporciones concreto. Todo estaba medido, contenido y controlado de tal forma que aquella filosofía estaba perfectamente arraigada y cimentada, hasta que llegó el fatal descubrimiento de los números irracionales y todo se vino al traste, pero eso es otra historia.

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El pentáculo pitagórico, fundamento de la “proporcion divina”

Yo no me había planteado nunca que todo lo que nos rodea son números, y que nuestra felicidad solemos asociarla a ellos, claro que tampoco me había planteado otras muchas cosas…. paso a paso. Solía decir en el colegio que para qué necesitábamos tantas matemáticas, que con unos conocimientos básicos eran suficiente… y si y no. Sinceramente, las necesitamos para vivir, porque realmente las mates no son solo contar, sumar, restar, multiplicar y dividir (que a estas alturas creo que es lo único que recuerdo perfectamente de esta asignatura, no me pidáis más).

Para Pitágoras y los suyos, las matemáticas y la geometría eran lo más, el todo, vivían de ello y para ello y aunque nos cueste creerlo o asimilarlo, así ha sido hasta nuestros días, de hecho, creo que nunca hemos sido tan matemáticos como ahora.

Los número son importantes porque nos aportan cosas pero a lo mejor les estamos dando más importancia de la que tienen. Por ejemplo, con los años, la edad son números, yo he cumplido 43 y espero cumplir muchos más pero ¿qué es eso en realidad? Porque aparentemente 43 es algo neutro, no nos aporta más valor que los años que llevo en este mundo. Pero ¿qué hay de sus relaciones?… ¿son muchos o pocos? Pues depende, si no llego a cumplir 44 me habrán parecido muy pocos pero si le preguntamos a mis hijas, dirán que son un montón.

Así que todo es relativo, incluso las exactas matemáticas. Los números son exactos, sus implicaciones nunca lo son.

Lo mismo pasa con las fechas, ahora que acabamos de estrenar año y tenemos tendencia a hacer balances, como si los periodos se pudieran abrir y cerrar tan alegremente, como si el hecho de que 365 días hayan transcurrido vaya a hacer que las cosas sean distintas al pasar del 31 de diciembre al 1 de enero. Los propósitos de años nuevo son un poco un camelo, una forma de facilitarnos esa transición irreal. Que sí, que es un periodo concreto y astronómico, que La Tierra ha dado una vuelta entera alrededor del sol y todo eso pero… ¿y qué? ¿es que acaso no pasa eso a pesar nuestro? ¿controlamos nosotros algo de esto o tenemos poder para hacer alguna modificación? Nos tratamos de auto-convencer de que el año nuevo va a ser siempre mejor que el anterior, que nos propondremos cosas geniales, que cambiaremos nuestros hábitos, que…. en realidad y en la mayoría de los casos nos engañamos.

Ya lo decía en el título, 2016 es solo un número, pero imagina que ahora les dan por resetear, como cuando eliminaron las Pesetas y insertaron el Euro, y empiezan desde cero… que decepción, ya no acumularemos como estamos acostumbrados, estaremos frustrados, perderemos con el redondeo y el re-start.

¿Por qué nuestra felicidad está asociada a acumular?

Siempre sumar y multiplicar está bien visto, es nuestro anhelo. Añadir, incrementar, agregar, tener, tener, tener. Y es que resulta que las matemáticas nos están ayudando a ser más fríos y más materialistas. Un coche con más caballos, una casa con más habitaciones, un bolso más caro, un novio más rico, uno o más títulos universitarios. Números, números y más números carentes de emoción.

Como los de mi reto deportivo, del que os hablé hace un par de posts.

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Ya lo he terminado, he concluido con una acumulación de 112 kilómetros que no sin ni muchos ni pocos pero que son los míos. Y que no dicen nada sobre lo que he vivido, he sentido, he disfrutado y he sufrido en estos 30 días, por eso de concretar. Estoy contento con el reto porque lo he llevado a cabo, porque todos los días me he puesto las zapatillas de correr y me he tirado a la calle a hacer algo de deporte. Mentiría si os digo que no he prestado atención al número de kilómetros recorridos (números), al ritmo al que he corrido (números) y a la velocidad a que lo he hecho (números) pero me quedo con un montón de cosas que nada tienen que ver con las mates.

Me quedo y os cuento, así en abstracto y sin contabilizar, que he tenido sensación de fatiga y sensación de comodidad, que he sentido frío en las manos y en las orejas y también calor en el resto de la cara, que he sudado profusamente por todo el cuerpo, que me he sentido muy mal porque mis piernas se negaban a avanzar y me he sentido muy bien porque mi cabeza me decía que tirara más, que podía, he notado como mi cuerpo se acostumbraba al castigo diario y como empezaba a plantearme por donde correr en lugar de “si voy a salir a correr”, he compartido mis experiencias en las redes sociales, he recibido apoyo de amigos y conocidos y lo he dado, he conocido a gente que estaba en lo mismo que yo y me he emocionado con el feedback, he tenido la enorme suerte de salir a practicar deporte con mis hijas e incluso con ellas y una de sus amigas con lo que eso enriquece y une, he disfrutado de avanzar día a día y de mirarme al espejo y de comprobar que los excesos navideños no se quedaban conmigo, he agradecido el apoyo familiar e incluso el orgullo de quienes se quedaban en casa cenando mientras yo salía disparado en mallas… y muchas cosas más.

2016 es solo un número, 112 kilómetros son solo números, 1000 € son solo números, 4 habitaciones son solo números, 8 cilindros son solo números, 700 seguidores son solo números.

No digo que los números sean malos, ni que querer acumular sea malo, ni que tener cosas sea malo, ni que cumplir años sea malo, ni que hacer muchos kilómetros sea malo. Pero son solo números, y ellos son fríos. Lo que quiero decir, es que no nos olvidemos de las emociones que acompañan a esos números. Al final va a ser con lo que nos quedemos, con un cuerpo en descomposición y con innumerables recuerdos y vivencias.

Y como no podía faltar una canción ni unos números, aquí os dejo los “Números Rojos” de Sabina…

Y hasta aquí esta filosofía de andar por casa, es vuestro turno, comentemos, charlemos… ¡numeraos! 😀

Hasta pronto,

J

Noche de miedo

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Hoy es el último día de octubre y mañana, primero de noviembre, se celebra el día de Todos los Santos. Tradicionalmente es el día de ir a visitar a los muertos a los cementerios y toda esa imaginería, completada con la celebración de los Fieles Difuntos el segundo día de noviembre, siempre ha sido mágica y oscura.

En nuestro país siempre se representa el Don Juan y se solía leer a Becquer pero desde unos años a esta parte, la tradición de los muertos más autóctona se ha quedado en segundo plano y para sustituirla hemos adoptado el día de los muertos Anglosajón, el día de Halloween. Ya nunca se oirá hablar del Monte de la Ánimas y los desfiles de espectros, por contra, decoramos todo con calabazas naranjas y telarañas del todo a 1 Euro. Así somos aquí, empáticos y sin personalidad.

Y quizá sea por eso por que lo yo nunca he vivido esta noche como algo especial. No me gusta machacar mis tradiciones históricas sustituyéndolas por otras más globales e importadas, no le encuentro el sentido. Pero luego llegan los hijos y hacen que te metas tu chauvinismo por donde te quepa porque ellos sí que son hijos de Halloween, como lo son de los teléfonos inteligentes, de las pantallas planas y del Blue Ray, y reclaman su espacio de microterror y diversión. Truco o trato, truco o trato, truco o trato. En unos años todos nos llamaremos Jonathan, Kevin, Jennifer o Tessa y nos parecerá normal. Comeremos hamburguesas de media libra (porque habremos desechado nuestros kilos) y beberemos Coca Cola con sabor a cereza.

No os extrañe que entonces desaparezcan las horchatas, la paella, el cocido, el lacón con grelos y el pacharán. Y sobre todo, no nos tiene que extrañar, porque lo desecharemos nosotros mismos, lo sacaremos de nuestra ecuación como si nunca hubieran existido, solo quedarán pequeños reductos “para turistas” o en zonas de delicatessen. Al tiempo.

Y mientras eso llega, yo hoy tengo fiesta de Halloween, ¿que os creíais, que yo no me iba a dejar llevar por la corriente? Pues claro que sí, yo soy un vendido, como todos. En mi descargo diré que es una fiesta especial, hoy corro, bueno, practico running, que es lo que se dice ahora. Siempre he sido papá acompañante en las fiestas del día de los muertos pero hoy me desmarco y voy a vivir mi “Leaving la Vida Loca” con mis compis de afición. La carrera es de noche, en el hipódromo o por sus alrededores y promete muchos sustos y mucha diversión. Estoy como loco, ya me he hecho el disfraz, casero, eso sí, y estoy deseando que llegue la hora. Por las ganas y las expectativas creo que va a ser mi mejor Halloween hasta la fecha, ya os contaré en que queda todo esto.

Y dicho todo esto, habréis confirmado que no soy más que otro de los que prostituye sus raíces. Sí, yo también soy de esos, me quejo, me quejo, me quejo, me doy un baño de realidad y termino siguiendo la corriente. Que conste que me sigue pareciendo igual de mal que invirtamos en calabazas en lugar de en “Leyendas” pero oye, es el recurso del pataleo. Hoy si me quieres buscar ya sabes donde estaré, corriendo por mi vida y por no despeñarme en lo oscuro, como mis ideales patrióticos.

Y para ponerme un poco en situación me voy a dedicar una canción, y también a vosotr@s que seguro que os gusta 🙂

“Thriller” se lanzó en el año 1982, yo tenía diez años y este fue el primer vídeo musical del que tengo consciencia. Me atemorizó de tal manera que tenía que dormir todas las noches con la cabeza tapada y cada sonido que escuchaba en mi habitación creía que era un zombie o un hombre lobo que venía a despedazarme.

También fue el primer disco que compré en mi vida, una cassete pirata que compré en el Rastro de Madrid con mi paga, mi primer álbum adulto después de aquellos de Parchís o Teresa Rabal. Así que no es de extrañar que le tenga un especial cariño a este tema, que además viene de perlas para la noche de hoy.

Disfrutadlo, sed malos, que hoy se puede, y utilizad la zona de comentarios para lo que queráis, incluso poner fotos de calabazas, fantasmas, zombies y momias.

Hasta pronto,

J

La gaviota

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La Gaviota es el título de una obra de Chéjov, una comedia al parecer, aunque ahí no puedo ayudaros porque no la he leído, ni la he visto representada. Yo también creía que La Gaviota era el título de un poema de Rafael Alberti pero buscando, buscando, me he dado cuenta de dos cosas, que mi memoria empieza a fallar, si es que ha estado acertada en alguna ocasión y que el poema de Alberti se titula La Paloma.

“Se equivocó la paloma…. se equivocaba”, como yo.

La verdad es que con estos dos escritorazos en la cabeza me parecía bastante pudoroso titular a este post de semejante manera pero ahora que uno de ellos se ha caído de la convocatoria, me quedo mas tranquilo. Y además, ya sabéis que yo no soy muy profundo así que cualquier parecido con la más alta literatura, es pura, purísima, coincidencia.

Así que, dejando de lado que las connotaciones literarias del título de la entrada son circunstanciales, solo me queda entrar en faena y contaros un suceso de este verano que me ha hecho irreflexionar mucho sobre la belleza, el instante y el sentido de la vida. Parece que me estoy poniendo intenso… si es así me paráis.

Esta es la historia de una breve frustración.

Una de las cosas que más me gusta hacer en el agua controlada de una piscina, por ejemplo, es sumergir la cabeza aguantando la respiración todo el tiempo que pueda y observar el movimiento cadencioso de lo que se encuentra a mi alrededor al tiempo que el sonido queda amortiguado y las formas se diluyen en ese gran azul de gresite y cloro. En el mar, sin embargo, esa experiencia no me gusta, me asusta más bien, estoy acostumbrado a otros colores y a otras texturas, a otras dimensiones más controladas, así que, como soy un tío bastante adaptable, cumplo con otro de mis rituales acuáticos favoritos, tumbarme boca arriba y hacer “el muerto”.

Como las orejas quedan bajo la superficie del agua, el sonido está igual de amortiguado que en la piscina y como suelo estar con los ojos cerrados y dejándome mecer por las olas, la percepción visual es más o menos nula, todo cubierto con esa negrura naranja de los días soleados. Había una canción de Pastora que decía algo parecido…

“Con lo bien que se está “tumbá” en la terraza, con los ojos “cerraos” se ve “to” naranja”.

Y ahí estaba yo, tumbado boca arriba en aguas malagueñas, viéndolo todo naranja a través de mis párpados cerrados, acompasando la respiración al ritmo constante del leve oleaje hasta llegar a ese punto en el que se pierde la noción del espacio, cuando ya no sabes si estás en la posición de partida o el mar te ha escorado a izquierda o derecha, cuando una nube, agradecida nube, apagó momentáneamente el sol abrasador dando unos instantes de descanso a mi bronceada piel.

Ese fue el momento que escogí para abrir los ojos, sabiendo que no se me abrasarían al mirar al incandescente sol y fue entonces cuando la ví, majestuosa como todas las aves, con sus alas extendidas y esa indolencia de saberse muy por encima de todas nuestras cabezas, de nuestras preocupaciones, de nuestras tonterías, de nuestras payasadas de humanos débiles y caminantes. Me encantó verla atravesar el cielo, sobrepasarme y enfilar hacia el horizonte que estaba a mis espaldas.

Y en ese mismo instante, la gaviota se cagó.

En efecto, yo la contemplaba maravillado y envidioso y de repente, su culo se abrió y se cagó, ahí, en mitad de un Mediterráneo ajeno, y como un conductor que comete un accidente y se da a la fuga, la gaviota siguió su camino sin mirar atrás, la naturaleza manda con una sencillez abrumadora. Afortunadamente para mí, por si os lo habéis preguntado, no me alcanzó el bombazo, ya estaba lo suficientemente lejos, solo hubiera faltado.

Podéis imaginar que el momento fue un WTF (What The Fuck!) en toda regla, y si tuviera banda sonora sería un frenazo chirriante y agudo, de esos que te hacen dar un respingo. ¿Qué coño? ¡¡¡Con lo bonito que era todo hasta ese momento!!! Pero luego, con el tiempo y la distancia, me he dado cuento de que no existen esos momentos bonitos, que todo son idealizaciones de nuestra mente, que lo que vemos no tiene nada que ver con lo que subyace en la imagen contemplada y que la vida es así, imperfecta, parcial, subjetiva y a veces, sucia.

Quién sabe que hubiera pasado si hubiera vuelto a cerrar los ojos unos segundos antes, ahora tendría otro recuerdo mas amable del vuelo de la gaviota o a lo mejor me hubiera cagado en la frente y mi recuerdo hubiera sido más negativo.

Por lo tanto, ahí va la moraleja, mantened los ojos bien abiertos, así no os perderéis la totalidad de la escena, estamos demasiado acostumbrados a ver solo una parte, incluso la parte que nos interesa y no toda la obra. Ahora que lo pienso, a lo mejor, en la obra de Chéjov, La Gaviota también se caga….

Pues hasta aquí una nueva irreflexión en alto, podéis comentar lo que queráis, hablemos.

Hasta pronto,

J

Bajo el mismo sol

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“Te digo claro claro
no es nada raro raro
así se puede amor

Un mundo enano enano
estamos mano a mano
solo hace falta el amor
se puede amor

Yo quiero que este sea el mundo que conteste
del este hasta oeste
y bajo el mismo sol
ahora nos vamos
sí juntos celebramos
aquí todos estamos bajo el mismo sol

Y bajo el mismo sol

Saca lo malo malo
no digas paro paro
vale la pena mí amor, la pena mí amor
no hay fronteras-eras
será lo que tu quieras
lo que tu quieras amor
se puede amor

Yo quiero que este sea el mundo que conteste
del este hasta oeste
y bajo el mismo sol
ahora nos vamos
sí juntos celebramos
aquí todos estamos bajo el mismo sol

Y bajo el mismo sol

Y bajo el mismo sol

Quiero que el mundo se mundo se mundo se
quiero que el mundo se una mí amor
quiero que el mundo se mundo se mundo se
quiero que el mundo se una mí amor na mí amor

Yo quiero que este sea el mundo que conteste
del este hasta oeste
y bajo el mismo sol
ahora nos vamos
sí juntos celebramos
aquí todos estamos bajo el mismo sol

Y bajo el mismo sol

Ahora nos vamos
sí juntos celebramos
aquí todos estamos bajo el mismo sol
bajo el mismo sol, bajo el mismo sol”

Los que me leéis habitualmente sabréis de sobra que soy un tío optimista, quizá uno enfermizo, y por lo tanto entenderéis que me guste mucho esta canción. Creo que es de este verano que hemos pasado, tiene todos los componente para haber triunfado en los chiringuitos de medio mundo, pero yo no he sido conocedor hasta hace pocas semanas. Como en la mayoría de las canciones que me gustan, lo primero que me llega es la musicalidad, esa mezcla de melodía, ritmo y letra confusa que consigue abrirse camino entre mis sinapsis neuronales y decir… Ey!

Y eso es lo que ha hecho esta. Luego, ya con calma, me he planteado entender de lo que hablaba y no ha hecho más que reafirmarme. Todo lo que dice forma parte de mi filosofía de vida, una sencilla, sencillita, de andar por casa. Porque las cosas que cuenta, ya lo habéis leído, son simples y concretas, pero no son descubrimientos revolucionarios. Habla de igualdad, de solidaridad, de amor, de humildad, de lo pequeños que somos y, si leemos entre líneas, de lo complicado que lo hacemos todo con nuestra actitud y los problemas que nos ponen los que nos dirigen.

Es una lectura lineal, optimista y sin grandes artificios y eso lo agradezco. A veces tratamos de rebuscar en estilos más complejos, en músicas más alternativas o en otros idiomas cosas que tenemos cerca, es parte de nuestro esnobismo o de nuestro afán de molar más de lo normal. Es lo mismo que renegamos de lo hecho en casa y celebramos lo de fuera, somos poco “patriotas” quizá en un mundo en el que ese concepto debería estar más que obsoleto y en desuso. Si realmente atendemos a lo que nos cantan, estamos todos bajo el mismo sol, y cuando somos ciudadanos de a pie, de los normales, eso es lo que debería importarnos, somos iguales, somos hermanos, somos mestizos y somos pobres. Lo que tenemos es con lo que contamos, ya habrá otros que te generen otras necesidades, otras vías de consumo y otros sentimientos encontrados.

Tal vez todo se pueda resumir en esas palabras: “Quiero que el mundo se una…”, olvidándonos de colores, de orígenes y de situación económica, religiosa o moral. ¿Por qué es tan complicado huir de los intereses de otros que a la larga no repercuten en nosotros, los de abajo? Me gustaría que pensarais un poco en ello, lo justo. Yo lo voy a dejar ahí porque esto es una irreflexión en toda regla y este post pretendía ser solo musical, ameno y sencillo de digerir, que estamos en fin de semana.

Un par de apuntes sobre el autor de la canción, se llama Alvaro Soler, hijo de madre alemana, padre español y natural de Barcelona, algunos dirían que con estos datos el muchacho es extranjero pero no os confundáis, hoy por hoy es español. (Reconozco que aquí he sido malo, malo, malo). La canción se llama Bajo el mismo sol, es la que da título a este post y ha supuesto un pelotazo en media Europa.

Ahora tiene una versión paralela a medias con JLo (Jennifer López) que siempre es un buen empujón para triunfar por todo lo alto, y es que la neoyorquina tiene fama de convertir en oro lo que toca, bienvenida pues. Los más glamourosos e internacionales pueden disfrutar de esa versión alternativa y con afán internacional en este enlace.

Como veréis, tengo para todos los públicos. 😉

En español o en spanglish, que la disfrutéis, que penséis y que paséis un grandísimo fin de semana. No os olvidéis de poner un comentario que si no me pongo triste.

Hasta pronto,

J

Canciones en el ático

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Este verano he tenido muchos momentos de soledad, buscada y encontrada. Es agradable esa sensación, la de obtener lo que quieres. Después de un año lleno de obligaciones y compañía, esos ratos de esparcimiento tan seleccionados son “gloria bendita” como dicen por el sur.

Aprovechando ese momento en el que subíamos de la playa en pleno atardecer y los cuartos de baño se llenaban de duchas, geles y cremas after sun, he salido a correr por el paseo marítimo, por las calles de ese pueblecito malagueño y por las dunas que separan la realidad de la carretera de la ficción de las olas, siempre tan constantes, siempre tan indolentes, siempre tan rítmicas. Y he salido a correr no para escapar de nada, sino porque me apetecía, tenía la necesidad de moverme y con ese pensamiento en la cabeza, me calcé las zapatillas de running (que casualmente habían viajado conmigo en la maleta), me enganché el mp3 y me dije:

-Me voy un rato, si no puedo correr, por lo menos camino.

Y corrí, vaya si lo hice, unos cuatro kilómetros el primer día, y un poco mas cada vez que salía, lo justito para ver otras cosas, para estar a otro ritmo y para desentumecerme. Volví a casa chorreando de sudor, congestionado por el calor pero muy, muy, muy contento, quizá por no haberme parado, quizá por haber hecho ejercicio, quizá porque me sentía realmente bien… tal vez sea la acción de las endorfinas esas de las que hablan los expertos.

Pero otros días, a la misma hora y en las mismas circunstancias de cruces de cepillos, colonias y bragas limpias, aprovechaba que mi habitación, el ático de la casita que teníamos alquilada, tenía terraza así que cogía mi música y me tumbaba en una silla de playa con los pies en alto a contemplar como el sol si iba ocultando poco a poco detrás de las montañas. Y era en ese preciso instante, con los auriculares embutidos en mis orejas, escuchando mi música y aislado por completo del mundo cuando más disfrutaba de esos momentos de los que os hablaba al principio. Me parecían momentos únicos y eternos, cada canción que sonaba era como un himno, todo cobraba sentido, las nubes, el sol, los pájaros, el picor de la piel, esa sensación de fresco que hace que se emocione el vello de los brazos…

Era como vivir en un videoclip.

Mientras escuchaba, también observaba como las gaviotas danzaban en el aire, las nubes se mecían empujadas por la brisa cambiando sus formas a placer y algún que otro avión dorado, reflejando el color de un sol cada vez más apagado, atravesaba el escenario dejando su inconfundible estela de queroseno arañando el cielo multicolor. Para que digan que los hombres solo podemos hacer una cosa cada vez….

Una de esas canciones resumía perfectamente mi sentimiento así que os la dejo por aquí. A ver si vosotros, al escucharla, también os sentís en la cima del mundo, como estaba yo en la terraza de mi ático.

“If you love somebody
Better tell them why they’re here
Because they just may run away from you

You’ll never know what went well
Then again it just depends on
How long of time is left for you

I’ve had the highest mountains
I’ve had the deepest rivers
You can have it all but not till you move it
Now take it in but don’t look down

Because I’m on top of the world, hey
I’m on top of the world, hey
Waiting on this for a while now
Paying my dues to the dirt
I’ve been waiting to smile
Been holding it in for a while
Take it with me if I can
I’ve been dreaming of this since a child
I’m on top of the world

I’ve tried to cut these corners
Try to take the easy way out
I kept on falling short of something

I could’ve gave up then but
Then again I couldn’t have because
I’ve traveled all this way for something
Now take it in but don’t look down

Because I’m on top of the world, hey
I’m on top of the world, hey
Waiting on this for a while now
Paying my dues to the dirt
I’ve been waiting to smile
Been holding it in for a while
Take it with me if I can
I’ve been dreaming of this since a child
I’m on top of the world

Because I’m on top of the world, hey
I’m on top of the world, hey
Waiting on this for a while now
Paying my dues to the dirt
I’ve been waiting to smile
Been holding it in for a while
Take it with me if I can
I’ve been dreaming of this since a child

And I know it’s hard when you’re falling down
And it’s a long way up when you hit the ground
Get up now, get up, get up now

And I know it’s hard when you’re falling down
And it’s a long way up when you hit the ground
Get up now, get up, get up now

Because I’m on top of the world, hey
I’m on top of the world, hey
Waiting on this for a while now
Paying my dues to the dirt
I’ve been waiting to smile
Been holding it in for a while
Take it with me if I can
Been dreaming of this since a child

And I know it’s hard when you’re falling down
And it’s a long way up when you hit the ground
Get up now, get up, get up now

And I know it’s hard when you’re falling down
And it’s a long way up when you hit the ground
Get up now, get up, get up now

Because I’m on top of the world, hey
I’m on top of the world, hey
Waiting on this for a while now
Paying my dues to the dirt
I’ve been waiting to smile
Been holding it in for a while
Take it with me if I can
I’ve been dreaming of this since a child

I’m on top of the world”

“Si quieres a alguien,
mejor que les digas por qué están aquí,
porque simplemente, podrían salir corriendo de ti.

Nunca sabrás qué es lo que fue bien,
así que de nuevo, solo depende de
cuánto tiempo te queda.

He tenido (estado, recorrido) las montañas más altas,
he tenido los ríos más profundos,
puedes tener todo eso, pero no hasta que muevas (el trasero),
ahora métetelo dentro, pero no mires abajo.

Porque yo estoy en la cima del mundo, hey,
estoy en la cima del mundo, hey.
He estado esperando por esto un buen rato,
he estado pagando mi cuota a la suciedad,
he estado esperando para sonreir,
he estado conteniéndome durante un buen rato,
llevarlo conmigo si puedo,
he estado soñando con esto desde que era un niño,
estoy en la cima del mundo.

He estado intentando cortar estos bordes (esquinas),
intentando pillar la salida fácil,
seguía cayendo, a falta de algo.

Podría haberme dado por vencido entonces, pero
de nuevo no hubiera podido, porque
he viajado todo este camino para algo,
ahora métetelo dentro pero no mires abajo.

Porque estoy en la cima del mundo, hey,
estoy en la cima del mundo, hey.
He estado esperando por esto un buen rato,
he estado pagando mi cuota a la suciedad,
he estado esperando para sonreir,
he estado conteniéndome durante un buen rato,
llevarlo conmigo si puedo,
he estado soñando con esto desde que era un niño,
estoy en la cima del mundo.

Porque yo estoy en la cima del mundo, hey,
estoy en la cima del mundo, hey.
He estado esperando por esto un buen rato,
he estado pagando mi cuota a la suciedad,
he estado esperando para sonreir,
he estado conteniéndome durante un buen rato,
llevarlo conmigo si puedo,
he estado soñando con esto desde que era un niño.

Y sé que es difícil cuando te estás desmoronando,
y es un largo camino hacia arriba cuando tocas el suelo,
ahora, levántate, levántate, ahora, levántate.

Y sé que es difícil cuando te estás desmoronando,
y es un largo camino hacia arriba cuando tocas el suelo,
ahora, levántate, levántate, ahora, levántate.

Porque yo estoy en la cima del mundo, hey,
estoy en la cima del mundo, hey.
He estado esperando por esto un buen rato,
he estado pagando mi cuota a la suciedad,
he estado esperando para sonreir,
he estado conteniéndome durante un buen rato,
llevarlo conmigo si puedo,
he estado soñando con esto desde que era un niño.

Y sé que es difícil cuando te estás desmoronando,
y es un largo camino hacia arriba cuando tocas el suelo,
ahora, levántate, levántate, ahora, levántate.

Y sé que es difícil cuando te estás desmoronando,
y es un largo camino hacia arriba cuando tocas el suelo,
ahora, levántate, levántate, ahora, levántate.

Porque yo estoy en la cima del mundo, hey,
estoy en la cima del mundo, hey.
He estado esperando por esto un buen rato,
he estado pagando mi cuota a la suciedad,
he estado esperando para sonreir,
he estado conteniéndome durante un buen rato,
llevarlo conmigo si puedo,
he estado soñando con esto desde que era un niño.

Estoy en la cima del mundo”

Y tú ¿has tenido algún momento especial en estas vacaciones? ¿alguna canción que te haya hecho sentir cosas bonitas?…. Cuéntamelo y charlamos que comunicarse es vivir.

Hasta pronto,

J

Canción de amor para un vampiro

Los vampiros son sexys, ¿no creéis?

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Son, bajo mi punto de vista, las criaturas fantásticas más estimulantes, peligrosas, magnéticas y sexuales. No se si será por lo de los mordiscos, que tiene su punto, por lo de vivir solo de noche, por el peligro constante, por el rojo de la sangre o por su blanca palidez, pero el caso es que donde estén un buen vampiro y una buena vampiresa, que se quite cualquier hombre lobo, momia, ménade, cambiante, hada, fantasma, duende o similar.

Pero claro, es que el cine y las series de televisión que versan sobre esta temática siempre nos presentan a estos seres en el envoltorio más deseable, los actores y actrices más potentes, chulazos, despampanantes y voluptuosos que puedas encontrar. En el mundo occidental moderno no hay vampiro feo, salvando al pobre Nosferatu que era la excepción y la definición correcta de “criatura” de la noche. Si hasta el mismísimo Christopher Lee, el mítico Drácula, era una tiarrón de los de su época. Con ese plantel y ese planteamiento no hay quien no caiga rendido, yo lo haría a las primeras de cambio, soy muy facilón en lo que vampirismo se refiere.

Y eso que hace muchos, muchos años, cuando yo era un tierno adolescente, me cagaba de miedo cada vez que una criatura de estas hacía su aparición por el pantalla de televisión de casa, no podía dejar de mirar las películas en las que aparecían y por la noche, no podía dormir esperando a que algún vampiro se pasara por mi ventana dispuesto a destrozar mi aorta. Ahora es distinto, quizá sea la posibilidad de vivir para siempre o la de sentirme fuerte y guapo de por vida, pero no tengo tantos remilgos, incluso duermo con la ventana abierta y con el cuello destapado, a lo loco.

Como está demostrado que esto es un filón, la industria del cine internacional no deja descansar durante mucho tiempo a los pobres “chupasangres” y periódicamente nos presentan renovadas versiones, muchas son las que me han llamado la atención sobre esto de los vampiros, como la película británica “El Ansia” (1983), con Catherine Deneuve, Susan Sarandon y David Bowie.

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O como “Jóvenes Ocultos” (1987), con esa pandilla de vampiros jóvenes y cabroncetes protagonizada por Kiefer Sutherland, Jason Patrick, Corey Haim, Corey Feldman y Jami Gertz. Años 80 en todo su esplendor.

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Sin poder olvidarnos del famoso “Drácula, de Bram Stoker” (1992) dirigida por Francis Ford Coppola y protagonizada por Gary Oldman y Winona Ryder.

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Ni de la mítica “Entrevista con el Vampiro” (1994), pedazo de superproducción donde se tiró la casa por la ventana y excelentemente protagonizada por Tom Cruise, Brad Pitt, Christian Slater, Antonio Banderas y Kirsten Dunst y que incluye en su banda sonora una canción potente y portentosa, el “Sympathy for de Devil” de Rolling Stones versionado para la ocasión por Guns N’ Roses. (¿Alguien se había olvidado de que hoy tocaba post musical?)

¿Y qué decir de la sobre la locura vampirista y mexicana de Robert Rodríguez y Quentin Tarantino en “Abierto hasta el Amanacer” (1996)? Protagonizada por el propio Quentin acompañado de George Clooney y Salma Hayek dejó en nuestra retina una escena tremenda de un baile y una serpiente…

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En todas estas películas, los vampiros son lo que son, el mal reencarnado, los depredadores, la parte oscura, el peligro y la muerte, no escapan a su identidad y por eso los queremos. Como también queremos a los vampiros evolucionados y que nos muestran su faceta mas “humana”, cándida, empática, cómplice y amigable sin renunciar a su naturaleza, como nos muestran algunos personajes de las series de televisión donde les permiten desarrollarse, vivir, e incluso, enamorarse.

En “Casi Humanos”, el vampiro Aidan desea controlar su parte sobrenatural y para ello comparte piso con un hombre lobo y una fantasma, uno para todos y todos para uno…

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En “True Blood”, la extraña Sookie Stackhouse se enamora del vampiro bueno…. y del vampiro malo, y de un hombre lobo… es que siete temporadas dan para mucho. Sobre todo, para mucha sangre y para mucho sexo.

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Y en “Crónicas Vampíricas”, la dulce Helena, primero humana y después vampiresa, se debate entre el amor de dos hermosos hermanos vampiros. Está claro que cuando se prueba a uno de estos, no se puede dejar…

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Vengan como vengan, buenos o malos, guapos o re-guapos, los vampiros molan, en mi casa molan y hasta aquí mi pequeño homenaje, hay mucho más está claro, así que te animo a que continúes con la lista.

Yo me despido haciéndome eco de la canción principal de la banda sonora de “Drácula, de Bram Stoker”, una preciosa e inquietante balada interpretada por Annie Lenox, “Love song for a Vampire”, que la disfrutéis.

Ahora solo espero que ninguno duerma con la ventana cerrada, que hace mucho calor. No seáis tímidos y dejaos morder.

Hasta pronto,

J