Calentito, calentito

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Hoy estoy como el día, calentito. Es ilógico que estemos casi en noviembre y tengamos estas temperaturas, pero bueno, yo soy de calor y este tema es el que menos me preocupa. Acabo de pillarme un cabreo considerable con mi hija mayor, que es muy buena y todo lo que queráis pero a veces la agitaría para que espabilara. La pobre actúa como actúa y cuando se ve acorralada miente, pero miente muy mal, o quizá yo ya soy zorro viejo y se por donde van sus tiros, no tiene picardía y siempre la pillo. He tenido que retirarme de la cocina, bufar en silencio y contar hasta cien para no liarme a gritos y a romper cacharros. Pero esta se entera… ya os digo yo que esta se entera.

Esto ha sido la gota que ha colmado un vaso ya de por sí, rebosante. Hoy estaba en el trabajo y nos hemos enterado de la última operación que la Fiscalía Anti Corrupción en colaboración con la Guardia Civil ha llevado a cabo en Madrid Capital, en varios Ayuntamientos y Comunidades Autónomas. Han detenido a un total de 51 personas de distintos partidos políticos acusadas de varios delitos de corrupción, cohecho, prevaricación, blanqueo de capitales, vamos, un poco lo de siempre, y a la cabeza, el que fuera número 3 del Partido Popular de Madrid y hombre de confianza de la entonces Presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre. Un hombre que había salido de sus cargos y de los del partido unos meses atrás, por la puerta trasera, al descubrir una cuenta a su nombre en Suiza con la nada desdeñable cifra de 1.5 millones de euros.

Estamos tan acostumbrados a este tipo de noticias que no debería extrañarnos, pero a mí me ha sentado como un tiro. Este no es mas que otro escándalo en la ya larga lista de corruptos y sinvergüenza que hacen cola esperando a que llegue su turno en la Audiencia Nacional ¿para qué? Pues a la vista de los acontecimientos, para nada. Porque en nuestro país no pasa nada si eres corrupto, si estás imputado en un delito de estas características o si te pasas de bocazas y de prepotente ante la opinión pública. Nunca pasa nada, nunca dimite nadie, nunca se encarcela a nadie y esto, lo único que hace, es crear un estupendo caldo de cultivo para que vengan más sinvergüenzas, más caraduras y más corruptos que se aprovechen del dinero de todos los españoles, de los que estamos en crisis y nos cuesta la vida llegar a fin de mes, para vivir la vida padre.

No me gusta la política, no me interesa aunque si tengo que posicionarme soy bastante más de izquierdas que de derechas pero ya no creo en nada, no creo en ningún partido y mi decisión ha sido gracias a todos estos que están en la palestra y no hacen más que salir en la foto, con cara de circunstancias porque “les han pillado”, no porque estén arrepentidos del barrido que han hecho. Aunque mis convicciones sean más progresistas que conservadoras no me alegro que esto que esté pasando suceda bajo un Gobierno de Derechas, no justifico desde el otro lado que los míos roban menos porque ya no hay nadie al que llamar mío. Me da igual el color de los señores que han sido detenidos hoy mismo porque han caído de todos los colores, y no solo hoy, hay casos abiertos que ponen en tela de juicio a muchos de los respetables integrantes de los principales partidos españoles así como de los sindicatos mayoritarios.

Todos se llenan las manos a nuestra costa, todos. El poder corrompe, y los seres humanos son débiles, no se pueden manejar presupuestos tan millonarios sin saber hacer la O con un canuto y no se puede gestionar sin tener unas auditorias potentes que garanticen que los fondos que se utilicen estén perfectamente justificados. Es imposible otra gestión porque los dos partidos mayoritarios han jugado a esto desde el principio. Han jugado a hacer de nuestro país su cortijo donde hacer y deshacer, donde beneficiarse de una leyes que les favorecen hasta en estos momentos de debilidad, unas leyes que les garantizan unos poderes generales totalmente politizados, una ley electoral definida para gestionar a la perfección sus mayorías y sus alternancias.

Llevo todo el día con una sensación de asco en el estómago, con unas ganas de vomitar todo esto que ahora estoy escribiendo y una ganas terribles de pararme en seco y gritar, de gritarles a la cara lo desgraciados que son, lo hipócritas que son, lo mentirosos que son, lo chulos que son. Hoy ya no puedo más, adoro mi país pero me duele esta pasividad que tenemos, dejamos que nos vayan cargando la mochila con todo tipo de mierdas y ellos a cambio a disfrutar. Y todos son iguales, yo no manejo el discurso de nadie, soy independiente, esto no es más que una opinión y lo que siento es lo que digo, que todos son iguales, el partido del Gobierno que se está cubriendo de gloria día sí, día también. El partido de la oposición que quiere regeneración política con los mismos y que también tienen lo suyo, y no solo en Andalucía, la tercera fuerza política de izquierdas que han trincado como los que más y los sindicatos, que defienden los derechos de los trabajadores apropiándose de los fondos europeos para la formación y que encima mantienen su estructura intacta gracias a las subvenciones que pagamos TODOS con nuestros impuestos. Y yo me pregunto:

¿¿HASTA CUANDO??

Si tienen a la justicia de su lado, una justicia para ricos (ellos) y otra para pobres. Una justicia que no es ejemplarizante y que se ha convertido (perdonadme la expresión) en “el coño de la Bernarda”, lenta e incapaz. No hay nada de nuestro lado, hay voces alternativas, si, gente con ganas y aún limpios, no se si por convicción o por falta de oportunidad pero están aún muy abajo.

No se como no se les cae la cara en mil pedazos y no entiendo aún como estos partidos que se están riendo de nosotros a mandíbula batiente siguen teniendo afiliados, militantes, simpatizanes y votantes que les financian o ayudan a financiar sus juergas y sus dispendios a nuestra costa. Es posible que tengamos el país y los políticos que nos merecemos porque somos unos cagados que no movemos ni un dedo para cambiar las cosas, humillamos como los toros y dejamos que nos tiren toda la mierda encima. Y nosotros, mientras tanto, deseando que la crisis desaparezca de los medios, que no de la realidad, para mirar hacia otro lado y seguir como hasta ahora.

Pues una cosa os digo, si no somos nosotros los que “tomamos la Bastilla”, nadie va a hacerlo por nosotros, seguiremos en el mismo pozo y, lo que es peor, fomentando que esto siga siendo así hasta el infinito y más allá. El mensaje positivo de esto, que lo hay, es que en nuestra mano está la posibilidad de cambiar. Mandemos a la mierda a toda esta gente de una manera ordenada, educada y democrática.

Ahora me voy un rato al coche a gritar en soledad y ya me quedaré mucho más tranquilo.

Hasta mañana,

J