Adaptación positiva

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Llevo unos días hablando de la rutina, de como escapar de ella y de la necesidad de encontrar un espacio propio, alejado de la familia y el trabajo, donde esparcirte y crearte un nuevo yo que haga que te sientas más a gusto contigo mismo o bien que te haga crecer personalmente. También, de encontrar una actividad alejada de lo de siempre que te ayude a escapar de esa tan denostada rutina. Que por otro lado, ya he dicho, puede ser confortable para algunas personas.

Voy a partir ahora de la base de que lamentablemente casi nadie llevamos la vida que nos gustaría, el ideal que tenemos planteado en la cabeza se aleja mucho o poco de lo que creemos que es lo PERFECTO. Una casa mas grande, más hijos, menos hijos, un marido más atractivo, una mujer con mejor posición, ausencia de suegros…. o si están que estén lejos, en una casa de vacaciones en una playa paradisíaca…. Por un lado o por otro no terminamos de obtener la perfección, cuando no falla una cosa, falla otra. Quizá es que tenemos en la cabeza una idea equivocada de lo que realmente es perfecto o a lo mejor nuestras prioridades no están bien enfocadas. Aunque también es probable que el problema sea que poseemos una ambición que no es realista y por lo tanto, podemos caer fácilmente en un periodo de frustración.

Yo creo que si llegamos a frustrarnos no es porque no se cumplan nuestros objetivos, sino porque tiramos la toalla antes de tiempo, porque no tenemos el poderío necesario para afrontar una nueva derrota o porque nos hemos creído más listos que nadie y ese batacazo duelo en muchos sitios, sobre todo en el orgullo. Si ahondamos más sobre esto de la frustración y llevándolo al tema de la rutina, que también frustra, sobre todo cuando crees estar inmerso en una monotonía que se te antoja ajena, descubriremos que nosotros mismos somo muy culpables del resultado o del momento que vivimos.

Es duro darse cuenta de todas estas cosas de las que estoy hablando y realmente tampoco nos gusta oírlas, ni leerlas ni que nos las digan a la cara…..“-Tú eres el culpable”…. Si, es duro. Pero reflexionemos un poco y tratemos de ser honestos con nosotros mismos. Muchos de estos malos momentos, de esas frustraciones, son producto de nuestra gestión, los resultados no surgen siempre solos, nosotros también incidimos en hacer mover la balanza.

No quiero alejarme mucho del tema, que últimamente tengo un poco de verborrea. Cuando imaginamos nuestro estilo de vida ideal siempre estamos comparando, sabemos que fulano o mengana hacen las cosas de otra forma y al parecer les va bien. O les va tan bien como tu crees que les va. O les va tan bien como ellos te dicen que les va. Por lo tanto, fijarse en los demás es un error, tu vida es tuya, tus circunstancias son tuyas y de los que están contigo y sois vosotros los que tenéis que decidir como vivir vuestra vida.

Cuando oigo a alguien quejarse de que los horarios de sus trabajos son malos, que no tienen tiempo para verse, que no pueden ir juntos de paseo o que el tiempo que tienen libre lo tienen que dedicar a las tareas de la casa, al cuidado de los hijos o a la logística familiar me da por pensar en dos cosas:

1. La capacidad de adaptación

Esto es imprescindible, la vida es para vivirla y no es un camino que esté escrito. Hay baches, valles, ríos y montañas y nunca sabes donde te ha a aparecer uno de estos accidentes geográficos… La capacidad de adaptación es vital para poder seguir adelante. Una familia, un pareja o un proyecto son un objetivo en sí mismos y por lo tanto hay que hacer frente a lo que vaya surgiendo para alcanzarlo. Si ahora os veis menos, es un rollo pero es lo que hay, o buscas otro empleo o te replanteas tus prioridades. Si tu tiempo libre lo tienes que dedicar a los hijos o a la casa, un poco lo mismo, prioridades y esfuerzo. No digo que haya que dejarse ir y aguantarse con una situación insostenible, no es eso, pero si la vida te ha llevado por ahí y no te gusta, habrá que reaccionar o adaptarse.

2. La capacidad de actuar desde un punto de vista positivo

Hay muchas personas que acarrean mil tareas a sus espaldas y miles de responsabilidades con miles de carencias y aún así tiran del carro. Estas personas aprovechan lo que tienen para mirar a la vida de otra forma, con una sonrisa y decir, es lo que hay y yo puedo. En el caso que os relataba, que hasta cierto punto podría ser autobiográfico… Si tienes poco tiempo para la pareja, habrá que aprovecharlo y si ese tiempo lo tienes que invertir en las tareas, qué mejor que hacerlo juntos. Vale, puede que no podamos ir al cine, pero podemos ir a la compra y disfrutar de nuestra mutua compañía y de nuestra toma de decisiones. No es tan agradable pero… Hacer cosas juntos no es solo hacerlas fuera de casa, en un restaurante caro ni en la playa, hay momentos mucho mas humildes donde la ayuda es bienvenida. Y si el tiempo que te queda es para dedicárselo a tus hijos…. coño, aprovéchalo, que eso si que pasa volando. Yo tengo una relación muy buena con mis hijas por eso mismo, porque soy empático, me preocupo por lo que les gusta, comparto sus aficiones y hago que ellas compartan las mías. Es genial.

Ahora no tienes escusa, en lugar de mirar lo bueno que tienen los demás, piensa en lo bueno que tienes tú, que seguro que es mucho. No por menos “sibarita” es peor. Piensa en ello.

Hasta mañana,

J

Un día señalado

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Como os comenté en mi anterior post, uno de los proyectos que tengo para este nuevo año de blog es probar a hacer una entrada diaria, contando como sacar el lado positivo al día a día, y, en el caso de que no se pueda, llorar amargamente con vosotros por la perra vida que llevamos, lo que aplique en cada caso.

Pero he sido un poco tramposo, hoy es un día especial, nuestro aniversario. Y en estos días no se puede estar triste, solamente basta con recordar lo que sucedió hace unos años, en pensar como fue todo aquello, los errores y los aciertos y el comienzo de la vida en común son suficientes para tener una sonrisa en la cara. O al menos para mí, claro, que soy de risa fácil. Ninguno de los dos somos muy de celebrar estas fechas concretas, para nosotros la relación se construye a diario, tratamos de que cada día sea especial y sacar algo positivo para nosotros, como pareja, cuando las niñas se acuestan y caemos rendidos en los sofás por la noche. A veces ni nos hablamos, solo con mirarnos, entre bostezos y ojeras sabemos que estamos ahí, al alcance de una mano, o de un dedo…. cerquita, cerquita, como debe ser.

Nos hemos dado cuenta, casi desde el principio, de que la pareja es importante. Los hijos lo son más, por supuesto, en gran medida vivimos a través de ellos pero son seres independientes, que hacen y deshacen y nuestro deber es dejarlos hacer y deshacer y corregir y poner límites y…. tantas cosas, que a veces la cabeza no da para más. Pero lo que nunca hay que descuidar es el entorno de los adultos, es vital para que la convivencia sea correcta y nosotros luchamos por ello, por disfrutar del “nosotros”.

Hace años que no celebramos este día, no es necesario, ni siquiera nos solemos regalar nada. Bastante regalo es estar juntos…. tampoco es necesario, pero el año pasado, en un día como hoy, con el blog funcionando, le escribí en ESTE POST un poco lo que sentía, así, a lo loco, en público y sin anestesia. Fue bonito, y sorprendente por único. Pienso que hay que ser más imaginativo si queremos sorprender, no recurrir a lo sencillo, al regalo accesible, estos momentos se quedan en la retina para siempre. Fijaos como sería para ella, que haciendo balance del primer año del blog, ella creía que ese post fue el primero que escribí…. Será egocéntrica….

Este año lo vamos a celebra con música, con una canción que nos gusta a los dos y que compartimos con todos vosotros, A Sky full of stars, de Coldplay. Una canción tan romántica como optimista y marchosa, porque no todo lo que hable de amor tiene que tener sobredosis de glucosa y ritmos lentos y desgarrados.

Todo lo que os he contado hasta ahora, lo del día especial era una excusa para despedirme con mi primer consejo. Procura ser feliz en esos días señalados. Da igual el que sea, un cumpleaños, un aniversario, un día festivo o simplemente un día especial e importante para tí. La cita es lo de menos, que nada te impida disfrutar de ese día, y mucho menos, tú mismo.

Hasta mañana,

J

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10 momentos que “SI”

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Dicen por ahí que la vida está llena de buenos momentos, pequeños, y que saber apreciarlos en su medida nos hace más felices. Mira que nos empeñamos en quitar valor a ciertas cosas, porque ¿no sería mucho mejor tener momentazos a diario? Así si que seríamos más felices. El caso es que esos momentos, por otro lado, tan sobrevalorados si que los podemos cuantificar y disfrutar, ya que son tan pequeños, que suceden aunque no nos demos cuenta.

Todos hemos oído hablar de momentos especiales como el olor del café recién hecho, el de la hierba recién cortada, o el de la tierra mojada. Y no solo de momentos olorosos, sino también sonoros, como la risa de un niño o táctiles, como el primer contacto con la persona que te gusta…. Preciosos momentos que no dejan de serlo aunque estén muy manidos ya. El que no haya hablado de alguno de esos “momentos” es que no ha tenido vida social alguna.

Eso sí, no creo yo que vayas a ser más feliz porque huela a tierra mojada….. a lo mejor te evoca, los olores son muy evocadores, épocas en las que crees que lo has sido, feliz digo… y que te pueda levantar el ánimo, pero no mucho más. Pero oye, que a cada uno nos hace feliz una cosa, a lo mejor yo estoy equivocado y esto es lo guay!

A mi todos esos tópicos momentos me parecen muy bien, me gustan, me agradan, me molan, pero seguro que sería mucho más feliz si me tocara la lotería, si pudiera solucionar la vida de mis hijas o si encontraran una cura definitiva para el cáncer, menudos momentazos. Está claro que la diferencia entre los unos, momentos y los otros, momentazos, no está en el tamaño, sino en la cantidad. Me explico:

La risa de un niño, si la escuchas una vez, es una sensación grandiosa. Si la escuchas a diario, es bonita, pero ya. Lo mismo pasa con los olores a café, a hierba y a tierra mojada, la primera vez son encantadores, luego, son buenos olores, pero ya viejos en nuestra memoria. Una boda, es un momentazo, sobre todo si la disfrutas. Pero si ya te has casado cinco veces….. pasa a ser un momento, aunque el contrayente sea distinto (solo faltaba, tropezar cinco veces con la misma piedra…), los invitados y el lugar de la celebración también sean nuevos, se ha perdido el efecto sorpresa, yo no es tan emocionante, se convierte en habitual. Bueno, habitual casarse cinco veces no es, pero bueno, entendéis el ejemplo.

Y todo esto para deciros que voy a hacer una lista de momentos, pero no de esos lugares comunes que ya hemos comentado, sino de unos muy personales, para que me vayáis conociendo un poquito mas si cabe, ya veremos si también queriendo o ya un poco odiando… Todos los momentos han sido pensados y requetepensados, no están aquí al azar, son mis momentos que SI, los que me gustan, de los que disfruto y los que hacen que mi día a día sea especial. Lo de la felicidad, vamos a dejarlo a un lado.

Debo decir que mis momentos no van en orden, no tienen unos más importancia que otros, es más, pueden incluso mezclarse en el espacio y en el tiempo, simplemente están como han salido:

LAS 7:23

Este momento me encanta, hace referencia a la hora de la mañana en que me voy a trabajar, no penséis mal que no voy a ir por ahí…. Cuando bajo al garaje a por el coche, después de hacer las comprobaciones que ya sabéis, arranco y lo primero que miro es el reloj. Cuando coincide que la hora que marca son las 7:23 se que empezaré el día de buen rollo. El enfermizo optimista que llevo dentro espera que pasen cosas buenas, que todo vaya de cara.

No está demostrado que haya habido alguna vez una correlación entre los hechos de un día y la hora del reloj, pero este frikismo es lo que tiene, yo disfruto sabiendo, que de nuevo, he arrancado en mi hora fetiche, y eso solo puede ser bueno.

BAJO EL AGUA

Hay una sensación que me apasiona, cuando estoy un poco saturado de mi alrededor, ya he escuchado todo lo que creía que tenía que oir o simplemente necesito tomarme un momento para mí, suelo meterme en la piscina, respirar hondo y sumergirme completamente bajo el agua. Un vez allí, me aíslo del mundo, el oído se atrofia, la vista, con mi miopía, ni te cuento y así, sin ver ni oir correctamente, solo vislumbrando manchas de color azul, escuchando tenues sonidos y adivinando pesados movimientos entro en un momento totalmente íntimo y edificante.

Lo malo es que el tiempo que puedo aguantar la respiración hace que el momento sea más o menos fugaz. Y luego hay que tener en cuenta que debe ser verano, que si no, no hay piscinas abiertas. Para este momento el mar no me sirve, demasiado grande, y demasiado movimiento….

VALIÓ LA PENA

Debo reconocer que Marc Anthony me gusta, solo cómo artista, demasiado flaco para mí. Y esta canción me trae muchos y buenos recuerdos. No es para nada ni mi tipo de música favorito, ni mi artista preferido, ni la canción de mi vida. Pero en ella se juntan muchas cosas. Hay mucho de Cuba en ella, de aquel autobús que nos llevaba a Varadero y de aquel huracán que asolaría La Habana un día más tarde….  Muy intenso este tema, pero siempre optimista, claro, ya lo dice el título.

LA SIESTA

Soy super fan de la siesta, de esas de cama y un par de horas por delante. No lo puedo evitar, me acuesto tarde, me levanto pronto y al mediodía no se me ocurre nada mejor que hacer que dormir un poco. Podría valorar leer un rato pero no sería capaz, ese no es buen momento para los libros y para mí. O ver la televisión, pero se consume mucha electricidad, y está tan cara…. que lo mejor que puedo hacer es practicar ese deporte tan español, el siesting.

Disfruto de todo tipo de modalidades, en solitario, y acompañado. Y acompañado por mi mujer o por alguna de mis hijas. Cada modalidad tiene su parte positiva, estoy pensando en partes negativas, pero no las encuentro… Así que, viva ese momento de habitaciones frescas, casi a oscuras, cuando la luz lucha por invadir la estancia a través de las rendijas de la persiana.

LA PRIMERA VEZ

La primera vez que voy a la playa cada año, el primer encuentro con el mar, me desborda. El mar y la playa me dan energía, me recargan las pilas para poder soportar un año de trabajo y cuando llego a la costa lo primero que hago es mirar el mar fíjamente, respirar hondo y notar como el aroma a salitre me impregna y como el rumor de sus olas inunda mis oídos. Me siento muy pequeño y a la vez muy afortunado por volver, esa sensación de novedad, de descubrimiento, de amenaza y de inmensidad me gusta sobremanera, me acostumbraría a vivir siempre a su lado, aunque perdiera esa sensación de regresar.

Y esto es prácticamente todo… si, se que el título de esta entrada habla de 10 momentos y que solo he hablado de cinco, pero bueno, ya sabéis que a mi me gusta que el blog sea un sitio de diálogo, así que….. ¿Por qué no me ayudáis a configurar una enorme lista de momentos personales? No seáis tímidos, seguro que tenéis el vuestro y yo estoy deseando conocerlo y de esa forma, conoceros un poco mejor, ¿quien empieza?

Hasta pronto,

J

Todo el mundo deja atrás a alguien

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“Todo el mundo, en algún momento, deja atrás a alguien. Hágalo o será a usted a quien dejen atrás”.

Esta frase tan estupenda la escuché ayer en una de las series que estoy siguiendo últimamente. Yo soy mucho de series, me gusta seguir la trama y encariñarme con los personajes, ver como evolucionan y como se transforman, como se interrelacionan y como sus personalidades se potencian con las decisiones que toman y con las circunstancias que los guionistas les hacen atravesar. Me parece mejor tragarme un capitulo diario de una de mis series que ver una película de dos horas, con su principio, su nudo y su desenlace. Reconozco que me he vuelto vago. De vez en cuando veo películas, claro, pero no es lo mismo.

Las series de hoy en día son muy completas y algunas tienen una producción envidiable, unos actores y actrices de primer nivel y una repercusión global. Todo un chollo para la industria televisiva, que está viviendo unos días dorados. Hace años nadie en su sano juicio quería hacer televisión, las estrellas estaban a otra cosa, el teatro (por convicción) y el cine (por presencia e ingresos). Pero las cosas cambiaron poco a poco y las tortilla se ha dado la vuelta, ahora los ingresos y la presencia están en la tele, y los premios y el prestigio.

Dejando a un lado que soy un total forofo y defensor del cine por entregas, quiero centrarme en la frase con la que he abierto este post. Me parece genial y por ello me he propuesto reflexionar hoy en torno a ella. Creo que la verdadera madurez del ser humano, la madurez en el buen sentido, no en el peyorativo de vejez y carnes blandas, se alcanza cuando eres capaz de aceptar que las cosas suceden a pesar nuestro, que no somos el centro sobre el que gira la vida y que la gente pasa a nuestro lado, unos se quedan y otros pasan de largo. Y que no pasa nada.

Es un error mitificar la relaciones, creer que todo va a durar para siempre. Ni la AMISTAD, ni el AMOR, ni la PAREJA están hechos para perdurar, eso solo ocurre en la películas, que después de un metraje limitado, los protagonistas viven felices por siempre jamás, los amigos son eternos y el amor triunfa por doquier. Bien pensado, esos finales son los que todos deseamos, un fundido en negro en plenitud y un precioso y emocionante “THE END” con música.

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No quiero que me malinterpretéis, seguramente hay amigos, parejas y estados de enajenación amorosa que duran y perduran hasta el infinito y más allá. Y eso está muy bien. Pero a lo que voy, es que no tenemos que temer la fecha de caducidad. No hay razón para obsesionarse con el final, hay que disfrutar con el momento, como si fuera el último, regarlo a diario para que florezca renovado cada mañana, cultivar las relaciones para que crezcan sanas y fuertes y curarlas con todo nuestro ser y nuestro corazón. Pero, cuando alguna de estas relaciones se marchita, se agosta, se mueren, hay que saber pasar página. Duele, en unos casos más que en otros. Escuece, a veces sí, a veces no. Atormenta, seguro. Pero tenemos la capacidad de resurgir, de agarrarnos a lo que todavía está en pie, levantar la cabeza, apretar los dientes y seguir.

Necesitaremos nuestro luto, desde luego, es, incluso sano, pero no podemos permitirnos el lujo de dejarnos cubrir por el negro…(esto ha quedado guarro, lo se). Y una vez finalizado, una vez superada la traumática experiencia, debemos dejar a un lado el rencor, que lo único que hace es ensombrecer, no ayuda. Y si queremos buscar culpables, debemos ser valientes y pensar en nuestra parte, en lo que hemos hecho bien, o mal, o lo que no hemos hecho.

Volviendo al principio para ir terminado, si echamos la vista atrás, todos somos conscientes de las personas que hemos dejado por el camino. De esos amigos, de esas parejas que un día desaparecieron de nuestras vidas, que se desdibujaron entre la penumbra de un atardecer ya lejano. Personas, al fin y al cabo que cumplieron su cometido en nuestras vidas y que ahora están cumpliéndolo en otras. Si os paráis a pensar, esto que acabo de decir es precioso.

Y recíproco, porque, tal vez, nosotros mismos somos los rostros que se desdibujan en los ecos de la memoria de alguien, a lo mejor somos a los que han dejado atrás, los que hemos cumplido con nuestra tarea y los que estamos a lo que estamos en la vida de otros. La vida es así, un ir y venir. Un mezclarse y diluirse. Un principio y un final. Y esto es parte de lo maravilloso de la vida, no te niegues el derecho a vivirla, a olvidar, a superarte.

Si aún no ha quedado claro, aquí os dejo este vídeo de The Doors, con una de mis canciones favoritas, y que viene como anillo al dedo a todo lo que he dicho.

Y, por supuesto, después de todo lo que has leído y escuchado, no te niegues el derecho a comentar este post, a difundir tu opinión, a dejarte oir….

Hasta pronto,

J

Si hoy se acaba el mundo…

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“Dime que vas a llevarte…. dime que me llevo yo?”

Es lo que se pregunta Pablo López, en su canción “Ví”. Este autor malagueño compuso esta canción con tintes apocalíptios, en la que hace un resumen somero de lo que va a dejar atrás si todo desaparece. La experiencia vivida, lo disfrutado, lo sufrido…. La letra no tiene desperdicio:

“Rezo en este verso todo lo que en esta vida he guardado, 
sirva como humilde testamento de un hermoso legado. 

Dejé el amor detrás de ti, dejé el valor perdido en escenarios. 

Vi morir mi sueño, 
vi como resucitaba, 
vi los ojos de la envidia, 
vi canciones, vi palabras. 

Dime si hoy se acaba el mundo corazón, 
dime qué vas a llevarte, 
dime que me llevo yo. 

Tengo la tranquilidad de haber vivido días y noches, 
he bañado en vino madrugadas, 
he besado el derroche. 

Me emocioné cantando al sol, 
perdí, gané, 
crecí con la batalla. 

Vi el engaño, 
vi algunas verdades, 
vi que estamos solos, 
vi fortunas, vi necesidades, 
vi quemarse todo. 

Si hoy se acaba el mundo corazón, 
dime qué vas a llevarte, 
dime que me llevo… 

Vi llorar a un alma inconsolable, 
vi reír al miedo, 
vi besar, yo he visto amar, 
he visto cuanto debo. 

Dime si hoy se acaba el mundo corazón, 
dime qué vas a llevarte, 
dime que me llevo yo.”

Y escuchándola detalladamente me ha dado por pensar, ya sabéis que soy así, antes no pensaba en nada y ahora pienso sobre todo. Que mayor me estoy haciendo!!! y que responsable, porque ahora todo lo encuentro “blogueable” y “compartible”. Hasta que os canséis de mí, claro. Pero volviendo al tema, que escuchando y leyendo atentamente la letra de la canción me he puesto a divagar más de la cuenta y he estado buscando respuesta a esta pregunta.

Ahora debería hablar de mi legado, de las cosas que dejaría atrás, de todas esas vivencias emocionantes, de todos esos lugares únicos que he visitado, de todas esas personas interesantes que he conocido, de todas esa experiencias sublimes…. pero es que no ha habido nada así en mi vida. Vale que he vivido mis cosas, pero cosas normales, cosas caseras, cosas “de andar por casa”. Y he conocido a gente interesante, interesantes también a título personal, íntimo, personas normalmente interesantes y personas extraordinariamente normales. Y lugares, cercanos y bellos, lejanos y exóticos, también lugares feos y chabacanos, que de todo hay por ahí, pero ningún sitio al que no puedas conseguir en una guía, o cuyas imágenes no puedas ver en Google. Y experiencias…. pues también ha habido de todo, buenas, malas y regulares.

Se que sería de agradecer que me acordara de la sensación de emoción al conocer a mis hijas, momentos únicos sin duda, los dos. También podría hablar de los nervios del primer beso, y de lo que vendría después, la lujuria, la pasión, el desenfreno… Y tendría que hablar de mi mujer, de mi familia, de mis amigos….pero me asalta una duda. ¿Que querría decir Pablo Neruda (hoy va de Pablos) con el título de sus memorias, “Confieso que he vivido”? ¿Acaso no lo hemos hecho todos? O a lo mejor es que hay grados de vivencias y hay algunas mejores que otras, qué ofensivo.

Ya tengo respuesta a la pregunta de este post, ya se lo que dejaría atrás si hoy se acabara el mundo. Risa, dejaría un enorme legado de buenos momentos, de risas infinitas, de sonrisas veladas, de risotadas sonoras, de carcajadas extenuantes, de lágrimas de alegría. Mi legado es la risa, porque amigos y amigas, Confieso que he reído. Y lo he hecho en casi todos los momentos, con casi todas las personas, en casi todas las situaciones y en casi cualquier experiencia. Eso es lo que voy a dejar 🙂

Y para vosotros, os dejo dos cosas, el vídeo de Pablo López y el gusanillo de la reflexión sobre vuestro legado. No dudéis en compartirlo conmigo.

Hasta pronto,

J

 

 

 

 

Una semana para olvidar

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Esta semana que hoy termina ha sido una semana dura, difícil y frustrante, una semanita para olvidar. O a lo mejor no, que de todo se aprende. Menos mal que soy un tío con muy buen humor y veo las cosas con perspectiva positiva que si no, era para coger el cuchillo y…. (no os asustéis, esto es una broma privada).

A pesar de la bromas, que las ha habido, la semana que cerramos no pasará a los anales de la historia por ser una de las mejores. He sufrido en mis carnes problemas tecnológicos, problemas familiares, problemas laborales y creo que hasta problemas propios. Y me refiero con problemas propios a esos momentos de cansinismo congénito que me acechan de vez en cuando y que me hacen que no me aguante ni a mí mismo, como para tolerar a los demás.

El optimista que llevo dentro dice que he pensado en lo positivo de esta situación y he llegado a la conclusión de que a lo mejor se ha condensado en esta semana todas las cosas malas y que a partir de ahora todo va a ir mejor.

Pero el realista interior cree que esto no es cierto, que vendrán días mejores y por supuesto, días peores. Lo importante es como te pille el cuerpo para afrontar lo que venga, de eso dependerá tu respuesta.

Yo soy consciente de que ninguna de las cosas que han pasado durante esa “semannus horribilis” han sido excepcionalmente graves ni irresolubles. Pero yo reconozco que no estaba a la altura de las circunstancias. Me han cogido falto de sueño, cansado, aburrido, hastiado, tocapelotas, impaciente, poco conciliador,… mejor no sigo echándome flores…

Lo bueno es que esta semana he conseguido superar todas las trabas y resurgir de mis cenizas, como el ave fénix. Siempre he creído que ir superando estos pequeños inconvenientes me hace más fuerte y resistente para los siguientes, y así es como me siento, fuerte, renacido y listo para compartir.

Empecé la semana discutiendo con la tecnología, tenía que probar un programa on-line de inglés pero me ha sido incapaz pasar de la prueba de acceso, el nivel que he conseguido es cojonudo, pero ya no he podido avanzar más. He hablado con el proveedor y todo son trabas, el ancho de banda de casa tiene que ser como para mantener Facebook conectado, el navegador de internet es mejor que lo sustituya por otro, es recomendable que no utilice el wifi sino conexión por cable….. A la mierda! He cambiado lo que he podido y siguen sin cargar los vídeos. No lo quiero, desisto.

Continué con doble disgusto, por un lado la noticia del fallecimiento de una niña de la Voz Kids que me encogió el estómago, pobre. Y luego tener que salir corriendo a urgencias porque mi hija se había pegado un “gomazo” en un ojo y lo tenía rojo e inflamado. Lo del ojo se quedó en el susto, fue a recogerla antes de tiempo al colegio, de ahí al pediatra y a continuación al hospital. Todo ha sido una herida leve y un tratamiento durante cinco días. Lo de la niña fallecida ha sido otro trago, nosotros en casa tratando de ocultar y las niñas volvieron del cole con todo tipo de detalles morbosos. Ellas tienen la muerte desmitificada pero a los que tenemos hijos pequeños esto nos cala. Para colmo emitieron el programa y lo vimos con ellas. Al principio no entendían como estando muerta seguía apareciendo en la tele. Tener que dar según que explicaciones me agotó. Y cuando me quedé solo, con mi hija pequeña dormida en mis brazos me imaginé por lo que estarían pasando esos padres y lloré desconsolado. A mi me sirve, vengo de familia de grandes llorones y creedme, relaja.

Otro día llegué a casa con ganas de discutir, sabía que tenía que hacer explotar a mi mujer para que sacara ciertas cosas que se le estaban enquistando dentro, y como soy especialista en ello, lo conseguí. Fue desagradable montar un espectáculo semejante pero nos dío pie a hablar, gritar, discutir, calmarnos y continuar tirando. Por si a alguien se le está pasando por la cabeza, no fue una crisis de pareja, pero fue una gran movida.

Y el resto de los días, entre digerir lo que había pasado, apaciguar los nervios, aguantar en el trabajo, encontrar paciencia donde no sabes que la tienes, respirar profundo y tener la sensación de que no te estás dedicando tiempo. Ah, y estornudar. Los momentos en los que no he estado gritando, discutiendo y renegando me los he pasado entre mocos, lagrimeos y pañuelos de papel. Un lujo.

Necesitaba hacer algo para digerir todos los acontecimientos y lo mejor que se me ocurrió fue aislarme con mi música. Me puse mi mp3 a tope, me tumbé en el sofá y me evadí hasta que mis biorritmos se relajaron y volví recuperar mis niveles de paciencia, objetividad y tolerancia. Dicen por ahí que la música amansa a las fieras y yo, después de MI momento musical, me siento completamente apaciguado y en paz, conmigo mismo y con el resto del mundo.

Cuando pensaba en una canción para poner el punto y final a este post, me ha venido a la memoria Over the rainbow, la canción de Judy Garland perteneciente a la banda sonora de “El Mago de Oz” y ya lo he visto todo completo. Esta canción, al igual que la película son mágicos, nos hablan de mundos felices, de alegría y de color, de vida y de esperanza, de lugares encantados donde los sueños se pueden hacer realidad y donde el bien, siempre vence al mal. Me venía como anillo al dedo y por eso quiero compartirla con todos vosotros, en una de las versiones que más me gusta, la de Eric Clapton.

 

Somewhere over the rainbow
Way up high,
There’s a land that I heard of
Once in a lullaby.

Somewhere over the rainbow
Skies are blue,
And the dreams that you dare to dream
Really do come true.

Someday I’ll wish upon a star
And wake up where the clouds are far
Behind me.
Where troubles melt like lemon drops
Away above the chimney tops
That’s where you’ll find me.

Somewhere over the rainbow
Bluebirds fly.
Birds fly over the rainbow.
Why then, oh why can’t I?

If happy little bluebirds fly
Beyond the rainbow
Why, oh why can’t I?

Yo amigas y amigos, afortunadamente ya estoy “sobre el arcoíris”, ¿me acompañáis?

Hasta pronto,

J

Mi vida a cámara lenta

Cada vez que mi mujer está por ahí alrededor, mi vida parece estar filmada a cámara lenta. Y es que ella es una de esas chicas-locomotora que no para de hacer cosas constantemente y que resultan tan agotadoras. Podría decirse que es hiperactiva, pero eso debería estar diagnosticado por un médico y a lo mejor me bonificaban. Pero creo que no voy a tener esa suerte.
Mi mujer, la locomotora, la expreso, la rápida, Speedy Gonzales, la Correcaminos, flash,…. como queráis llamarla, yo me referiré en este post a ella como “ELLA”, parece que ha nacido con prisa y se ha dado cuenta de que está todo por hacer, cuando se dice que las mujeres son multi-tarea, es cierto, por lo menos en el caso de ELLA, hace de todo, al mismo tiempo, y algunas cosas las hace bien. Otras las hace a su manera, una muy propia y particular, pero eso no es reprochable ya que todos hacemos de vez en cuando las cosas como creemos oportuno y, llenos de razones, siempre creemos que lo que hacemos está bien hecho, ¿o no?
Normalmente, en los días de diario no soy muy consciente de esta vorágine que la rodea, ya que desgraciadamente la veo mas bien poco, pero se que es capaz de preparar el desayuno de las niñas al mismo tiempo que se seca el pelo, hace las camas y pone una lavadora. Lo cual no entiendo como se hace porque el secador del pelo está enchufado y no llega el cable….. Y luego tiene ese ratito en casa antes de irse a trabajar que es cuando aprovecha para recoger la cocina, limpiar media casa y tender la lavadora, bueno solo la ropa, que ELLA solo tiene super-velocidad, no super-fuerza.
Luego viene a comer a casa, en su caso no os imaginéis una comida como Dios manda, sentada a la mesa viendo las noticias y descansando, que no van por ahí los tiros. Es mas del modo, como casi de pié en la cocina, si tengo que usar el microondas que sean 25 segundos que el tiempo es oro, y rapidito a recoger que tengo que planchar o limpiar la otra media casa o tirar abajo unos tabiques para remodelar la cocina….. Eso en aproximadamente una hora que es lo que tardo yo en llegar a un hogar, donde me espera la mesa puesta y ELLA tumbada en el sillón después de haberse echado una siestecilla de entre 3 y 5 minutos. ELLA lo llama siesta, pero yo lo llamo desconexión neuronal. Antes de que yo termine de comer ha recogido la mesa, si, como os lo cuento, se ha vestido y se está llendo para “darse una vuelta”. Eso cuando está, porque algunos días cuando yo llego a casa ya no está porque tiene que hacer alguna gestión de su negocio.

-¿Pero esta chica no descansa? -Ya llegaremos a eso, amigos.

Y llegan las noches, cuando ELLA llega a casa, yo ya estoy preparando la cena para los cuatro, las niñas han hecho los deberes, se han bañado si tocaba, se han puesto el pijama y hemos discutido/reñido acaloradamente/gritado varias veces así que poco tiene que hacer. Así que se cambia de ropa, termina de poner la mesa y pone otra lavadora si toca, a tal velocidad que Superman parece paralítico. Después de cenar, a un ritmo de seres humanos normales, eso sí, retoma de nuevo el ritmo recogiendo la cocina, acostando a las niñas y…. lo habéis adivinado, tendiendo la lavadora, la ropa sólo… Tras eso llega nuestro momento, un poquito de charla, qué tal ha ido el día, qué capullas son las niñas, qué monas son las niñas, si pero qué capullas, también, qué vamos a ver en la tele, mejor una serie, vale pero cual, pues esta, ah, bueno, si, me apetece, calla que empieza y….. ahora es cuando ELLA descansa. Ya no es capar de seguir el ritmo y es tumbarse en el sofá, empezar a ver algo en la tele y zzzzzzzzzzzz, animalito. En honor a la verdad, debo decir que hay veces que si que ve alguna serie conmigo, alguno de esos días de actividad moderada y si la serie en cuestión le gusta mucho.Los fines de semana es un poco más de lo mismo, llevamos ritmos distintos, ELLA se levanta antes, con las niñas, y tiene entonces su momento de hacer cosas. Como el día a día ya está superado, ELLA aprovecha para otros quehaceres como organizar armarios o repintar el mobiliario doméstico. Cuando yo me levanto, intento ponerme al día, seguir su ritmo, desayuno y ella desaparece, cuando termino y voy a hacer la cama, la cama ya está hecha y ELLA se está duchando, cuando yo me ducho la oigo decir… -Ahora vuelvo, cari!!!!! y cuando salgo de la ducha y me visto ya está de vuelta. Algunas veces no sé siquiera si se ha ido de verdad o si era una coña, pero dado el panorama, doy por hecho que ha sido capaz de irse a La Roda a por “Miguelitos” y volver en tiempo record.

– ¿Pero entonces tú haces algo? -Bueno, la observo y….

Cuando compartimos el espacio y el tiempo, al fin!, es cuando tengo esa sensación de la que os hablaba al principio, de ir a cámara lenta, yo intento hacer cosas, de hecho, las hago, pero a su lado voy renqueante, y torpe, y a trompicones. No se si la verdadera velocidad es la suya o la mía pero en eficiencia, gana ELLA por KO absoluto. Mi vida a su alrededor no es aburrida, y hasta cierto punto es fácil y cómoda, ELLA se encarga de todo de lo que su rendimiento XL es capaz, yo del resto y de lo que ELLA me manda. Y todo esto haciendo la vida sencilla y sin reproches…, o al menos, si vienen a esa velocidad, yo no los oigo.

Ahora que me paro unos minutos a pensar, porque yo soy de pararme, eso que quede claro, recuerdo cuando yo era pequeño y mi padre me llevaba a la estación de Atocha a ver salir y llegar los trenes. Esa misma sensación de constante movimiento es la que tengo en casa, en la que yo soy un Talgo y ELLA es el AVE. Lo mejor de esto es que si vamos por vías distintas, no corremos el riesgo de colisionar.

Hasta pronto,
J

Autosatisfacción fotográfica

Una cosa extraña que te pasa cuando superas ciertas barreras, la de la edad por ejemplo, es que empiezas a darte cuenta que tus gustos comienzan a cambiar de manera radical, lo que antes te gustaba ahora te horroriza, y lo que antes era “lo peor” ahora, visto desde otra perspectiva, te parece “lo mejor del mundo mundial”. ¿Por qué pasa eso? ¿Por que nos volvemos tan volubles? y ¿por qué nuestros gustos cambian? Porque cambian, eso es seguro.
En unas ocasiones los cambios son mas bien sutiles, como signo de madurez, de asentamiento social, de adaptación a los nuevos tiempos y de reflexión. Por ejemplo, yo siempre he querido tener mascotas (luego tuve a las niñas y se me quitaron las ganas de más compañía) y ahora ni lo considero, creo que no tengo el entorno ideal para cuidar de un perro o de un gato y mucho menos ganas de salir a deshora a pasear a nadie y recoger sus cacas con una bolsa de plástico (que ya he dicho que desde que tuve a las niñas y a sus pañales me saturé de cacas y de bolsas de plástico).
Y en otros casos son cambios radicales que principalmente vienen ligados a las modas pasajeras, los momentos vividos y la idealización del pasado. Todos recordamos cuando nos sentíamos super buenorros, cuando no se nos resistía nadie y creíamos que nos íbamos a comer el mundo de lo molones que nos creíamos hasta de te das un golpe contra la realidad y descubres, vía fotográfica que tu look, con la perspectiva de los años, era de todo menos molón, que de buenorros hemos pasado a monillos y eso de que no se resistía nadie….sería a salir corriendo al vernos con esas pintas. Para eso de la estética el pasado es una mierda.
A mi por eso nunca me han gustado las fotos. Bueno, en concreto, hacerme fotos. Principalmente porque siempre salía mal.
-Es que eres poco fotogénico! -Decía algún iluminado- No si ya….
-Pero si estás muy gracioso…. -Eso era peor, claro. Sin comentarios.
Y lo peor, de lo peor de todo:
-Uy, que pena, con lo chula que es la foto y tu con esa carilla- Pero serás faltón y gilipollas….!!!
Ahora, en la actualidad, mi problema es otro.
-¡No irás a decir que ahora sales bien en las fotos! -Pues no, señora, no iba por ahí.
Mi problema actual es que no salgo en las fotos. Esto también hay que aclararlo ya que no se trata de un problema como el de los vampiros que no se reflejan en los espejos. A mi si me hacen una foto, claro que salgo, pero la verdad es que nadie me hace fotos. Y mira que ahora es fácil, que no existen los carretes de 24 fotos y si la jodes la jodes bien, que ahora puedes hacerlas con una cámara, con un móvil, hasta con la PSP y si no te gusta el resultado, coño, lo borras. Pero nada, me veo avocado al ostracismo fotográfico.
Me hace una gracia terrible cuando mi mujer me dice eso de…
-A ver si le hacemos unas fotos a las niñas, cari. -Que en realidad significa, a ver si le haces fotos a las niñas, cari, y de paso a mí con mis niñas, que estamos taaaan monas.
La verdad es que ella es muy dada al “nosotros” cuando quiere referirse a “tú”, o sea, “yo”. Y no solo en el tema de las fotos, pero eso es otra historia….
Aunque eso si que tengo que reconocérselo, la mayoría de las veces ni siquiera se plantea hacer fotos, ella prefiere disfrutar del momento, carpe diem, y listo. A mi, sin embargo, si que me gusta ir por ahí inmortalizando momentos, que salimos a tomar algo, foto. Que nos vamos de viaje, foto. Que las niñas se disfrazan, foto. Que si vamos a Madrid Río, foto. Que si….. creo que me he explicado y que no necesito poner mas ejemplos así que voy a pasar a mi reivindicación. Me encantaría que alguien de mi familia también se planteara que yo también puedo salir en las fotos, porque en las fotos en las que salgo, es porque yo las pido (qué tristeza, señores) y normalmente no me gusta el resultado.
-¿Porque sales mal? -Pues sí y no.
Sí, porque sigo sin ser fotogénico, porque no se poner cara “de foto” y porque siempre que me disparan una foto es en el peor momento, cuando saco la lengua, cuando cierro los ojos, cuando miro para otro lado o cuando me río hasta que se me ve la campanilla….
Y no, porque la mayoría de las veces lo que veo no se parece en nada a lo que yo me imagino que debería aparecer, concretando, cuando esperas salir en un primer plano, todo buenorro, irresistible y molón y lo que ves no tiene nada de molón ni de buenorro y el primer plano se ha convertido en un plano general donde apenas se te distingue, es completamente irresistible no cagarte en todo.
Pero como todo tiene solución, menos la muerte o eso dicen, no me voy a frustrar con este tema ya que he descubierto que si alguien sabe hacerme fotos, soy yo mismo. Me he convertido en un auténtico maestro de la “autofoto”. Me da completamente igual el cacharro que use para tal efecto, cuando me apetece salir en una escena, me hago una foto y listo, que quiero una foto en un paisaje, autofoto con paisaje, que quiero una foto con mis hijas, autofoto con las niñas, que quiero una foto con mi mujer, autofoto con bicho. Incluso tengo autofotos de toda la familia, ahí claro no hay cabida ya para paisajes….
Quiero confesar, como la Pantoja, que me he vuelto un adicto a las autofotos, son mi placer culpable, mi “onanismo” fotográfico, y la forma mas coherente de tirar para adelante. Que ya está todo inventado señores, que no podemos apalancarnos ni quedarnos llorando en un rincón, hay que echarle huevos a la vida, mirarla de frente y sonreir. Y si nadie te inmortaliza, pues hazlo tú.
Hasta pronto,
J

La chica de los pantalones de pana rojos

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Pocas cosas tengo tan claras en mi memoria como aquellos pantalones, rojos, de pana, ceñidos, y a aquella chica morena. Es como una fotografía que continúa en mi cabeza con los colores tan nítidos como el primer día.
Qué tiempo aquel, hace tanto ya, en el que comenzamos como dos desconocidos, luego amigos, luego “los mejores amigos del mundo” y ahora somos lo que somos. Hemos estado ya más tiempo juntos que separados, aunque parece que fue ayer. En lo básico somos los mismos, madurados por la vida y las experiencia pero tan inocentes como entones, tan íntegros como entonces, tan ignorantes como entonces, tan alegres como entonces y tan felices como entonces.
En estos días se cumplen años de aquel primer encuentro, recuerdo que las clases empezaban a primeros de octubre, y hoy hace años que nos juramos amor eterno, que así escrito queda muy cursi, pero coño, era eso los que dijimos, para lo bueno y para lo malo. Y qué decir de todos estos años en los que hemos crecido juntos, hemos jugado juntos, hemos evolucionado juntos, nos hemos reproducido juntos (dos veces) y hemos mirado siempre en la misma dirección, …por las buenas o por las malas.  Pues que se han pasado volando! Algunos dirán que el tiempo vuela cuando mejor te lo pasas, y creo que van a tener razón.
No puedo imaginar como habría sido mi vida sin la chica del pantalón de pana rojo, que no soy vidente, señora!. Pero si puedo rememorar como ha sido con ella, y ha sido b-u-e-n-a. ¿qué mas se puede pedir a una relación?
Unos dirán -que cada día sea único. -Con ella lo es, señores.
Otros dirán -cumplir todos tus sueños. -Con ella están cumplidos, y los que no, están cumpliéndose.
Y los más listos preguntarán -¿Y pasa con la pasión? -¿Pasión dicen? Con ella hay para dar y tomar, hay amaneceres, hay siestas y atardeceres, hay camas y sofás, hay habitaciones y cocinas, baños y pasillos, coches y ascensores…. y escaleras.
A la chica de los pantalones de pana rojos le digo, gracias por entrar en mi vida, gracias por quedarte, gracias por mis dos princesas y gracias por saber aguantarme.
Hoy alguien me ha preguntado como lo iba a celebrar, lo del aniversario, vamos. Y yo he dicho, ¿celebrar? hoy no hay nada que celebrar, nosotros celebramos todos los días. Y han insistido, pero ¿algún regalo? a lo que yo he respondido, ¿regalo? pero si su vida a mi lado es un regalo!!!!!!
A ti, hasta dentro de un rato, a los demás, hasta pronto.
J

El proyecto "Tiendebragas"

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Hoy me he despertado en la cama de mi hija pequeña, a eso de las 3:00 a.m. me ha echado de la mía con la excusa de que tenía miedo y que necesitaba dormir con su mamá. Por no discutir a esas horas, he aceptado el cambio, qué remedio!
Mi mujer ya se iba a trabajar, tiene su propia tienda y debido a eso yo solicité en mi trabajo reducción de jornada (y sueldo) para hacerme cargo de mis “hermosas criaturas”, paternidad responsable y conciliación familiar, lo llaman. El caso es que ella se iba y se notaba que antes ya había discutido con las niñas. Así que ese era el escenario que me encontré, con mi sueño, mis ojeras y mi pelo revuelto.
Luego, la lluvia, todo indicaba que no íbamos a salir por la mañana a dar una vuelta así que las niñas a jugar a su habitación, antes de eso ya había discutido yo también con las niñas, que si la grasa de los churros, que si te laves la cara, que si no te quites los calcetines, que si…… como un sábado cualquiera, vamos. A todo esto, mi mujer había dejado puesta una lavadora “de blanco” que ya había terminado y avisaba pitando como de costumbre, ¡cómo odio esa forma de avisar que tienen los electrodomésticos modernos!
Cuando estaba tendiendo la colada en nuestro tendedero de interior de IKEA tomé realidad de mi mismo, oía de fondo como las niñas gritaban/cantaban/lloraban/peleaban como sólo los niños saben hacerlo y yo con unas bragas en la mano izquierda y una pinza de madera en la derecha. Si no recuerdo mal, era la braga número 12 que tendía y pensé….¿cuando me he convertido en mi mujer? no, peor, ¿¿¿Cuándo me he convertido en mi MADRE???  tendí la puñetera braga y me dije: Esto tengo que contarlo, voy a empezar a escribir un blog con mis vicisitudes y mis cuarenta años glamurosos entre niñas, mujer y bragas.
Durante toda la mañana este blog se tituló “tiendebragas”, luego, tuve una revelación. Estaba durmiendo la siesta, esta vez en mi cama, y se me apareció mi abuela. Me dijo:
-Hijo, ¿es verdad que vas a escribir un blog?
-Sí, abuela -contesté
-¿Y vas a hablar de tus cosas?
-Mmmm, sí, abuela.
-Pero ¿acaso tú eres escritor?
-Mmmmm, no, abuela.
-¿Y eres uno de esos tipos conectados con las nuevas tecnologías? -me preguntó condescendiente.
No supe que responderle, así que en lugar de hacerlo, me incorporé y le dije:
-Pero abuela, ¿tú que sabrás de estas cosas, si nunca has sido moderna y además, ya estás muerta?
-Hijo -me contestó -solo quiero que si haces las cosas, las hagas bien, y eso de las bragas está muy feo.
-Ahhhh, -respondí yo de nuevo sin palabras.
Cuando me desperté ya había consultado todo lo consultable con la almohada, seguía teniendo ganas de escribir el blog, pero ya dudaba del nombre, ¿y si mi abuela tenía razón?…. en realidad, yo hago más cosas que tender bragas…..
Momento actual, estoy escuchando Breathe Me de Sia, y a punto de finalizar mi primer post.De ahora en adelante, espero encontrarme con gente como tú, que no se conforma, que quiere aprovechar las oportunidades, que cree que los 40 son los nuevos 30, que han descubierto su ambición tarde, que se plantean un cambio y que, como decía mi abuela, quieren hacer cosas y hacerlas bien.
Hasta pronto.
J