Y todo se volvió oscuro, de nuevo

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Varios cambios este fin de semana y realmente no entiendo a que atienden. Quizá no lo entiendo porque no he querido profundizar mucho en ellos, me dan un poco igual, forman parte del borreguismo con el que a veces acatamos lo que nos vaya cayendo encima.

Del primero de ellos me enteré oficialmente ayer, ya me vale. Creo que había oído ya cosas por ahí pero como quien escucha ruido de fondo, sin prestar atención. Y resulta que hay en marcha una reordenación de los canales de la TDT y que nosotros, los usuarios, tenemos que re-sintonizarlos para poder disfrutar de nuestros programas y contenidos favoritos. Yo se de dos, que como no marquen el número de canal prefijado en el mando a distancia y aparezca Disney Channel o Boing se van mosquear y nos van a mosquear.

Y luego está lo de Clan TV, que por lo visto desaparece, ¿en serio? ¿Y Teledeporte también? Ya os digo que no presté mucha atención a lo que iba oyendo pero eso si que me llamó un poquitín más la atención. Estaría cojonudo (ironía…) que desaparecieran dos de los canales temáticos con más audiencia y encima pertenencientes al Ente Público. Y estaría cojonudo (ironía, insisto…) que uno de ellos sea uno de los escasísimos canales infantiles. Llamadme romántico pero en casa se ve mucho más Clan TV que Telecinco, a la fuerza ahorcan, claro. Este cambio, y yo soy mucho de cambios, no me gusta, me da pereza. No solo por lo que ya he dicho, sino por el hecho de re-sintonizar canales y volver a enumerar y poner en orden, que me maten antes!

Y para colmo, el otro cambio, que este me joroba (iba a utilizar otra expresión) mas si cabe, que es el cambio de hora. A partir de esta madrugada adoptaremos nuestro horario de invierno, que ya el título me hiela la sangre, y seremos más europeos. De los que se van a la cama a las nueve y de los que dejan desiertas las calles a las 5:30 porque ya no hay sol. Esto es una exageración porque estamos en Spain, which is different, y aquí nos tomamos las cosas de manera distinta pero no me digas tú, qué tristeza de horario. Hoy en día, a mis cuarenta y pocos (poquísimos) aún no se si lo que hay que hacer hoy es adelantar o retrasar una hora, hasta que no me digan en las noticias, con un reloj analógico, que a las dos son las tres o que a las tres son las dos, no tendré la verdadera seguridad de que lo estoy haciendo bien, o al revés. Esta incapacidad de horarios es equivalente a la que tenía mi madre para programar el VHS, cosas de famila, cuando algo se nos enquista, es para siempre.

Para colmo están los que afirman que es un horario positivo porque se ahorra energía ¿cómo? Por mucho que me lo han explicado no he sabido entenderlo, si yo cuando me levanto tengo que encender la luz, y cuando llego por la tarde también, porque ya es de noche. Ahorrará uno que se levante a las cinco de la mañana y tenga unos ventanales tan grandes como la Mezquita de Córdoba, donde la luz del amanecer le ilumine hasta las costillas. A los de a pié, que nos lo cuenten mejor o no va a colar. Yo lo único que se es que a partir del domingo, cada vez se va a hacer de noche antes y eso afectará a mi estado de ánimo. Ojo, que a mí me gusta la noche, pero en horario adulto, la de a partir de las 10:30, no la de por la tarde, la de nocturnidad y alevosía, la de las criaturas de la noche no la de ¡qué de noche se le ha hecho a las criaturas….!

Y hablando un poco de esto último, no se si sabéis, y si no ya os lo cuento yo, que a las personas, como ya, que nos gusta la noche y que tenemos mayor actividad a partir de la tarde se nos denomina BÚHOS y que a las personas que, al contrario, son mas diurnas y su actividad está más centrada por la mañana temprano se les llama ALONDRAS. Qué manía hay de etiquetar constantemente todo y a todos. Si eres una cosa, esta etiqueta, si eres otra, venga esta otra. Y casi siempre son excluyentes, porque si eres búho, eres nocturno y si eres alondra eres diurno, si eres de izquierdas no puedes ser católico, si eres católico tienes que ser de derechas, si eres optimista no te pueden afectar las cosas, porque si te afectan es que eres pesimista, si eres urbanita no sabes lo que es una gallina y si eres de campo te mareas en las escaleras mecánicas de El Corte Ingles…. y yo digo… A la mierda con las etiquetas, ¿pero que se han creído?

Hasta aquí mi reivindicación de hoy, vuelvo a lo de los cambios, al fundido en negro que nos toca a partir de hoy mismo, negrura espesa a las siete de la tarde a partir de mañana y quizá, solo quizá si estoy en lo cierto, para algunos canales de los habituales en casa. La vida no es justa y los que dirigen esto no hacen más que tocar… NO TOQUES, ¿POR QUÉ TOCAS?

Hasta mañana,

 J

El hombre del espejo

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Algo tienen los garajes que acojona. A mi no me pasa, no suelo ser miedoso pero conozco gente, chicas sobre todo, que si lo son. Muchas de ellas sienten cierto repelús al internarse de la negrura bajo tierra de un parking, como si supieran que algo malo va a pasarles. El cine ha hecho mucho daño con este tipo de situaciones, no lo podemos negar.

Como tampoco podemos negar que un aparcamiento subterráneo tiene una acústica de la leche, no hay sitio en el mundo donde los pasos resuenen mejor. Y eso, también da miedito a los asustadizos. En el parking de mi trabajo, por ejemplo, en la planta -1 que es en la que aparcamos, casi nunca funciona la luz, y cuando sales de tu coche y se apagan sus luces, te quedas en mitad de un túnel en penumbra, y con esa acústica…. Ir con tacones es lo más, clac, clac, clac, clac, a mí me encantaría…. No penséis nada raro, o mejor, pensadlo, que coño!

Los parkings de centros comerciales son otra cosas, a veces parecen una feria de luces, coches y gente pululando. Pero la verdad es, que bien pensado, los garajes privados grandes son bastante poco amigables, tan oscuros, tan sinuosos, con esas columnas cabronas que amenazan siempre con golpear tu vehículo, tan sucios, con ese olor a gases y a cerrado… todo en ellos es cotidiano y a la vez tan amenazador…

Yo tengo una anécdota de parking terrible, de peli de miedo, os cuento:

Un día me disponía a ir a trabajar por la mañana temprano y cogí el ascensor para bajar a la planta -3 de mi garaje comunitario, la luz del ascensor era ténue y cenital, como casi todos, de esa que te marca la ojeras y los malos pelos como nadie. Cuando llegué a mi destino, salí al aparcamiento, me acerqué a mi coche e hice la comprobación de siempre, mirar en los asientos traseros para cerciorarme que no hay nadie escondido que puede matarme o secuestrarme unos minutos más tarde…. Si, ya lo he dicho, el cine ha hecho mucho daño…

Realizada mi comprobación rutinaria, me introduje en mi vehículo, lo arranqué y observé por los retrovisores. En el de la izquierda, nada. En el central, nada. En el de la derecha…. De repente, al mirar de soslayo el retrovisor de la derecha me sorprendí al ver reflejada en él la cara de un hombre. Se me heló la sangre, menudo susto.

Sin pensar, aceleré con todas mis fuerzas queriendo dejar atrás cuanto antes a aquella persona que estaba acechándome y casi estuve a punto de estrellarme contra los coches de enfrente, rectifiqué la trayectoria a tiempo, giré a la derecha, esquivé dos columnas al tiempo que mi corazón luchaba por salirse completamente de mi pecho y cuando enfilaba una recta, volví mi mirada de nuevo al retrovisor de la derecha, no quería hacerlo, pero tenía que cerciorarme de que aquel hombre cuyo reflejo había visto nítidamente se había evaporado. Error.

Volví mi mirada sobre el espejo y lo que ví casi acaba conmigo. Ahí estaba de nuevo, sus ojos se clavaron en los míos, no podía creer lo que estaba pasando, creía que iba a ponerme a gritar, quería que esto acabase, y entonces me dí cuenta de una cosa, de su cara de terror. Sus ojos estaban desorbitados, su cara desencajada, su tez lívida y sus rasgos…. Yo conocía esos rasgos, esa cara, esa expresión…. eran los míos, no cabía duda, la cara del espejo, era la mía.

Detuve el coche con un frenazo, y me forcé a mirar de nuevo, ya no había ninguna duda, el hombre que me había asustado, el que habría podido acabar conmigo, era yo. Cuando salí del coche tenía la sensación de que mis piernas no iban a soportar mi peso, que me iba a caer en ese sucio suelo con manchas de grasa de coche y restos de papeles y colillas de cigarros. Era yo, era mi reflejo lo que me había puesto así, el espejo retrovisor estaba doblado hacia dentro y lo que reflejaba era el interior del coche…. Giré sobre el vehículo, me acerqué al lado derecho y puse el retrovisor en su posición correcta.

No se si me reí en ese momento pensando que era la persona más tonta del mundo o sí me paré a valorar que en los últimos treinta segundos podría haberme estrellado hasta en tres ocasiones. El caso es que me metí de nuevo en el coche y seguí adelante, ya sin ninguna otra incidencia memorable.

Todavía me acuerdo, a veces, de la sensación de tuve en ese momento. El miedo, el pavor, el instinto de supervivencia en su apogeo…. que rato! Desde entonces, ya hay dos comprobaciones que hago antes de meterme en el coche, es una pena, pero todo marca.

Y esta anécdota me lleva a pensar en ese reflejo amenazador. Me lleva a reflexionar si no somos nosotros nuestros peores enemigos, si no crecemos porque nosotros mismos nos los impedimos con nuestros miedos y angustias, si no somos más que un reflejo de lo que podemos llegar a ser, si la imagen que proyectamos es la correcta o si vemos realmente lo que tenemos delante de nuestras narices. A lo mejor todo está distorsionado, o todo es distinto. Nuestros sentidos nos engañan, nuestro cerebro nos engaña…. Así que os propongo algo, luchad contra ello, creced, quereos, disfrutad de la persona que sois. Romped el espejo.

Hasta pronto,

J

Miedo a la oscuridad

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Parece que a mi hija pequeña está empezando a superar su miedo a la oscuridad. Hasta hace unos meses ha estado durmiendo con luz todas las noches, con una de esas lámparas que venden en Ikea que van cambiando de color constantemente, del rosa al naranja, pasando por una especie de rojo que confería a la habitación un tono burdelillo bastante extraño. Yo realmente nunca he entendido como es posible dormir en una habitación tan iluminada, que en lugar de favorecer el descanso, parecía una feria, pero bueno, a ella le ha ido bien.

Ahora está mas relajada, o a lo mejor se acuesta más cansada, y duerme del tirón toda la noche. Pocas veces se levanta ya para meterse en mi cama y acurrucarse contra mi cuerpo. Y si tengo que ser sincero, por una parte lo echo de menos. En las ultimas semanas le sirve con dormir con la persiana medio levantada y con la certeza de que le entra luz desde el exterior. El ahorro en electricidad, con lo cara que está la luz es considerable, así que por ahí, tan contentos.

El caso de esto es que yo la entiendo perfectamente, yo también tuve mi época en la que dormía siempre mirando hacia la puerta de la habitación y con la cabeza tapada, que de todos es sabido, que si te tapas la cabeza y alguien entra en una habitación con malas intenciones estás salvado…. que iluso.

Recordando estos periodos de miedos infantiles me he acordado de la canción que quiero compartir con todos vosotros hoy. La canta una de las voces femeninas más sexis, la de Ambrosia Parsley, vocalista del grupo americano Shivaree.  En esta canción enumera muchos de los tópicos más aterradores y pide que pase pronto la noche para que pueda decirle a la luna “Goodnight Moon”.

There’s a nail in the door
and there’s glass on the lawn
tacks on the floor
and the tv is on
and i always sleep with my guns when you’re gone

there’s a blade by the bed
and a phone in my hand
a dog on the floor
and some cash on the nightstand
when i’m all alone the dreaming stops
and i just can’t stand

what should i do i’m just a little baby
what if the lights go out
and maybe and then the wind just starts to moan
outside the door he followed me home

so goodnight moon
i want the sun
if it’s not here soon
i might be done
no it won’t be too soon ‘til i say goodnight moon

there’s a shark in the pool
and a witch in the tree
a crazy old neighbor and he’s been watching me
and there’s footsteps loud and strong coming down the hall
something’s under the bed
now it’s out in the hedge
there’s a big black crow sitting on my window ledge
and i hear something scratching through the wall

what should i do i’m just a little baby
what if the lights go out
and maybe and then the wind just starts to moan
outside the door he followed me home
so goodnight moon
i want the sun
if it’s not here soon
i might be done
no it won’t be too soon ‘til i say goodnight moon

Espero que la cantéis, la disfrutéis y ahuyentéis todos los temores.

Hasta pronto,

J