Los niños, las preguntas y Dios #EstamosLocos?

Sonríe, Dios te ama
Sonríe, Dios te ama

El otro día estaba yo en mi coche y me adelantó un autobús con un cartel enorme de una clínica de infertilidad que llevaba por nombre EVA. Me pareció muy curioso que hubieran elegido ese nombre para una clínica de esas características, dedicada a los tratamientos conceptivos más novedosos, tan simbólico, tan directo.

Eva, la primera mujer, la esposa de Adán, la madre de todos y la pecadora.

Esa misma Eva, que si hubiera tenido problemas de fertilidad, ahí se habrían quedado años y años de preceptos religiosos, no hubiera habido origen de la humanidad, no habría sido madre de nadie, no se habría llevado el disgusto de ver como su hijo Caín mataba con un piedra a su hijo Abel, aunque ahora que lo pienso no se si ella vivía por aquel entonces….. Esa Eva infértil podría haber estado en el Jardín del Edén dale que te pego como los protagonistas de “El Lago Azul” sin descubrir nunca la maternidad.

Hasta el momento del árbol, de las manzanas y de la serpiente tentadora que todos conocemos. Y a partir de ahí, podrá haber seguido dándole matraca con el pobre Adán hasta que o bien, se extinguiera la exigua especie o el Creador hiciera nuevos muñequitos de barro para seguir con el trabajo…

Se que muchos de vosotros estaréis pensando en este momento que se me ha ido la cabeza o que soy hijo de la piel de esa serpiente arrastrada que iba tentando por ahí a los campistas del famoso Jardín, y con razón, hasta yo lo pensaría. Pero es que todo esto viene a cuento de una conversación con mi hija pequeña.

Ella tiene 8 años y hace unos días estábamos hablando de todo y de nada y le salió la vena teóloga, me habló de Adán y de Eva y de como Dios, después del Pecado Original, los había expulsado del Paraíso. Hasta ahí todo bien, luego vinieron unas preguntas que voy a compartir con vosotros.

La primera de ellas me puso en un brete importante, los niños son así, el que sale curioso es para temerlo. ¿No va la cachonda y me pregunta que si Dios creó La Tierra, al Hombre y a la Mujer, por qué creó a esa serpiente tan mala…? Yo soy ateo, mi mujer no aunque no es muy practicante que digamos, las niñas van a un colegio laico pero dan religión porque la asignatura se basa en valores, no es la misma que teníamos nosotros cuando éramos pequeños donde teníamos que aprendernos el catecismo y las oraciones. Ahora se estudia la historia de Jesús de Nazaret y esos valores católicos que creemos que ningún mal pueden hacerles. Y también que el colegio no oferta ninguna asignatura alternativa a religión donde escoger….

Yo, que tengo mi no-creencia muy arraigada pero asumida como adulto no quiero imponer y sobre todo, liar a la niña con información contradictoria así que me tiré a la piscina y le dije que la serpiente no era más que la representación del Mal (así, en mayúsculas) y que era el antagonista de Dios, que simbolizaba el Bien. Ella me puso cara de “pero que me estás contando” pero asintió con la cabeza, procesando la información.

Yo creía que habia capeado bien el temporal pero la siguiente pregunta era ya de nota. Fue la siguiente:

-Y papá, si Dios creó La Tierra, al Hombre y a la Mujer de la nada…. ¿entonces quién creó a Dios?

Creo que de los nervios de enfrentarme a esa pregunta me puse hasta un poco colorado. Yo tengo mi propia respuesta para eso pero como he dicho, ella que descubra las cosas a su tiempo ¿he mencionado ya que SOLO tiene 8 años? Pues eso. Mi respuesta describió la curva del infinito y traté de explicarle que Dios había existido siempre, desde el origen de los tiempos y bla, bla, bla…. y que ese es un concepto muy amplio, bla, bla, bla y muy difícil de entender para una niña tan pequeña y tan curiosa y bla, bla, bla….

De nuevo la misma cara de no entender pero asumir como Dogma de Fe lo que dice su padre y a la tercera fue la vencida, me salió con….

-Pero papá, es que entonces tengo una duda… si Dios creó La Tierra, al Hombre y a la Mujer…. no entiendo lo de los dinosaurios y lo de los monos.

Ahí estaba, a su tierna edad, el choque que todos hemos sufrido entre La Evolución de las Especies y Las Sagradas Escrituras. Y entonces no pude mentirle e intenté explicarle de forma breve y concisa que lo que está aprendiendo en religión está basado en La Biblia y que es un libro precioso que cuenta unos cuentos fabulosos. Que seguramente Dios no creó a un hombre y a una mujer como los conocemos hoy en día y que ambas ideas pueden convivir.

Luego salió el genio que llevo dentro, le miré a los ojos y le dije muy serio:

-Pero eso cariño, es mucho mejor que se lo preguntes a tu profesora de religión, que te lo sabrá explicar mucho mejor que yo… y por cierto, bájate del coche que ya hemos llegado a la piscina… ¡¡Te quiero!!

Me quedé completamente sorprendido por la precocidad de sus dudas y por la grandeza de sus preguntas, tan malintencionadas como inocentes. Y al mismo tiempo, me quedé muy frustrado de tener que cohibir o adaptar mis ideologías en este campo para dotar de normalidad y de una continuidad coherente sus estudios.

Creo que después de aquello, tras reflexionar y en parte, sentirme super orgulloso de mi pequeña, pensé aquello de #EstamosLocos? y no porque esta historia sea loca, dramática o tragicómica, sino porque la clarividencia que tienen hoy en día estos pequeños, ese descaro y esa fluidez mental nos va a dar muchos, muchos, muchos sustos. Uno nunca está preparado para estas preguntas a bocajarro y tiene que salir airoso, que para ello es el adulto, así que… ¡Lo que nos queda….. !

Para añadir un apunte religioso / loco quiero comentaros que acabo de leer un artículo en el que cuentan que los niños de familias ateas son más altruistas y generosos que los niños de familias religiosas. El estudio se ha publicado en la revista Current Biology y se ha hecho un muestreo de 1700 niños y niñas de entre 5 y 12 años procedentes de Estados Unidos, Canadá, Turquía, Jordania, Sudáfrica y China. Y no solo se ha estudiado eso, sino también el componente que la religión tiene sobre la bondad humana en estos menores….lo se, nadie sabe a santo de qué se hacen estos estudios ni para que sirven. Realmente nos importa a todos un carajo quien sea más generoso y lo que incide la vida religiosa en ello, bajo mi punto de vista no aporta nada, como la mayoría de los estudios prestigiosos pero como este trataba de niños y de religión me ha parecido fenomenal incluir la reseña, para que veáis lo culto y leído que soy.

Y a vosotros, ¿os ha pasado algo parecido? ¿os han acribillado a preguntas difíciles? ¿cómo habéis reaccionado? Contadlo, el consultorio de padres está abierto.

Hasta pronto,

J

Qué desfachatez!

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¿No os ha pasado alguna vez que hay una palabra en concreto que os gusta especialmente? A mi sí, puede ser que yo sea friki por naturaleza y me fije en esas cosas pero me pasa a menudo, puede ser por la forma en que suena, por su significado o por la combinación de letras con que está escrita. Puede ser incluso una palabra que te recuerda algo, que te hacer rememorar momentos o personas, para mí, las palabras están vivas y cargadas, no solo de significado, sino de experiencias y vivencias.

Quizá sea posible que debido a esa particular relación que tengo con los sonidos y las letras haya palabras que me atraigan y una de esa es la que da título al post de hoy, no, qué no, la otra…. DESFACHATEZ. Esta palabra había caído bastante en desuso en mi particular y limitado diccionario y hace un par de años la he vuelto a recuperar, mucha culpa de eso ha tenido esta canción de Fangoria:

Desfachatez es una palabra rara

Está claro, no es una palabra normal y corriente, tiene una f, una ch y una z que le confieren un toque un tanto exótico al conjunto y también tiene ese toque vintage tan de moda últimamente. Parece una de esas palabras que se utilizaban antaño, tiene un regusto a tradición, a España de posguerra, a señoritas finas y a “Amar en Tiempos Revueltos”. Aparte de estas connotaciones, a mi me gusta como suena, me gusta su composición y me gustan esa f, esa ch y esa z tan particulares, me suena a la bofetada de Gilda y realmente, todo lo que suene así, aunque no sea políticamente correcto decirlo, me pone un poco.

Ahora que caigo, estoy dando por hecho que todo el mundo sabe su significado pero a lo mejor hay algún despistado, así que, recurriendo al diccionario de la Real Academia Española, os informo que:

Desfachatez: 

(Del it. sfacciatezza).

1. f. coloq. Descaro, desvergüenza.

Pues la descripción tampoco aporta mucho, que le vamos a hacer. Sea como fuere, a mi me sigue gustando. Y la uso, vamos que la uso. Recientemente, de hecho, le he utilizado en varias ocasiones y en varios contextos distintos.

La desfachatez de mis hijas

Ellas son así, y no solo ellas, también lo son sus amigas. Hoy vuelvo a tener la casa llena de niñas de ocho y nueve años, en plena edad pre-pavo y con mucha, mucha, mucha tontería. Esas niñas, entre las que incluyo a las mías, que hace unos años no se atrevían a hablar con adultos, que se escondían tras las piernas de sus padres y que agachaban la cabeza para no tener ni que decir hola, campan como monos por mi casa, vienen a pedirme que juegue con ellas, que me vaya del salón porque quieren jugar a la Wii o se me auto invitan a cenar. Están completamente desvergonzadas, debido en parte al exceso de confianza y a que he sabido crear un ambiente agradable.

Una de ellas, hace unos años, entre el grupo de adultos que estábamos a su alrededor solo me hablaba a mí. Incluso alguna vez cogió el teléfono de su madre tras discutir con ella para llamarme porque quería venirse a mi casa. ¿no es adorable?

Mi hija pequeña, sin ir más lejos, ha preferido irse, dejar a su hermana mayor y a sus amigas y pedirme un intercambio. -“Yo me voy con Kike a su casa y que se venga Julia a jugar con la mayores”. -Así de categórica se ha mostrado, sin pelos en la lengua y sin pudor alguno me azuzaba para que llamara al padre de las criaturas para organizar la tarde del viernes, una joya. Ni que decir tiene que los pobres padres hemos consentido y hemos hecho el intercambio, mi hija pequeña por su hija mayor, todos contentos, ahora estará en casa de su mejor amigo llenándole la cabeza de coletas o maquillándole, porque encima de todo, es ella la que elige a qué se juega.

Pero no solo tengo que sufrir estos manejos de parte de las pequeñas, noooo.

La desfachatez de mi madre

Esto es, hasta cierto punto, peor. Las personas mayores tienen bastante en común con las más jóvenes, con los niños y niñas para ser concretos, parece ser que los que tenemos una edad intermedia entre la juventud y la senectud somos los garantes de la diplomacia y del sentido común mientras que el descaro y la desvergüenza está en manos de esos puntos equidistantes.

Mi madre está perdiendo el pudor por completo, antes guardaba las formas pero ahora se las pasa por el forro. Ha olvidado, a propósito creo yo, el acuerdo tácito que teníamos de llamarnos por teléfono cada día uno. Le está echando morro y si fuera por ella pasarían las semanas sin llamar.

Lo que pasa es que ahí se ha encontrado con un hueso duro de roer, yo, que no solo no la llamo, sino que cuando lo hago se lo echo en cara. Ayer mismo tuvimos una de esas conversaciones:

-Hola mi niño, me has leído el pensamiento. -Mentira, no pensaba llamar.

-Hola, yo solo llamaba para saber si seguíais vivos. -Risas a ambos lados, ella es consciente, no es tonta.

-Ya…. ya, acabo de colgar a una amiga y le estaba diciendo que llevaba un par de días sin hablar con mi hijo. -O sea, que con la vecina si que habla, no?

-Bueno, ¿un par de días? concretamente desde el domingo pasado que fuimos a verte. -Toma exactitud.

-Uy, no me lo puedo creer ¿tanto? -con matiz de falso asombro en la voz -Si es que se me pasan los días volando, como ni salimos de casa….

-Claaaaaaro, pobre, pobre. -Mas risas (a ambos lados, insisto) -Desde luego, madre, tienes una desfachatez…. que sepas que esta situación es carne de blog… -El que avisa no es traidor (más risas).

-¿Y qué tal las niñas? -Y ahí se acaba la conversación de adultos, ya son las niñas las protagonistas, ya ha aceptado mi pseudo reprimenda y ha pasado página.

La conversación no duró más de dos minutos, porque ella tenía prisa por colgar y yo, todo hay que decirlo, también. Y como le prometí que esa conversación podría ser grabada y utilizada en su contra, ahora me veo cerrando este post dedicado a una palabra y denunciando cómo nos mangonean, los de arriba y los de abajo, los muy adultos y los muy niños. Nos toca aguantarnos, esta es nuestra posición, la de atribulados sufridores.

No es la primera vez que dedico un post a una palabra, ya lo hice hace poco con la palabra prisma, y vendrán mas. Palabras bellas o palabras horribles, pero cargadas de significado. Nos vemos en la próxima.

Hasta pronto,

J

¿Educando?

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Es curioso como cambian las dinámicas de relaciones personales a medida que nos vamos haciendo mayores, y sobre todo cuando tenemos hijos y nuestras vida social pasa a un segundo término. Llega un momento, sin que nos demos cuenta, en que nuestras relaciones se circunscriben a las relaciones de nuestros hijos, y eso puede ser bueno y malo a la vez. O más malo que bueno, dependiendo de unos casos. O más bueno que malo, dependiendo de otros.

Cuando te conviertes en padre pasas en un pestañeo de los bares de copas a los parques infantiles, de relacionarte con adultos a admirar las monerías de tus hijos y de los de alrededor y de tener una conversación fluida y culta a hablar con diminutivos. Ese momento, para los que aún no han experimentado la maravilla de la paternidad, es lo más parecido a una regresión. De ese momento a querer ser tu el que se tira por el tobogán van segundos. Una vez completado el ciclo ya estás preparado para ponerte a la altura intelectual de los niños, para picarte con otros menores para hacer prevalecer los derechos de tus hijos ante ellos y te conviertes en una entidad imaginaria llamada padre o madre de….

Esto que relato, esa pérdida de identidad en beneficio de nuestros pequeños y la suya es, quizá, la parte más negativa de todo este proceso y realmente es una dinámica muy actual, muy novedosa. Yo no recuerdo este tipo de cosas cuando yo era pequeño, los adultos eran adultos y poco se inmiscuían en los juegos infantiles. Lo padres de entonces eran esos señores y señoras que se sentaban en un banco a ver como sus hijos se jugaban la vida en unos columpios de hierro mientras fumaban y conversaban de cosas de adultos. A los padres de hoy ya no se les está permitido no solo fumar en presencia de niños o en las proximidades de un parque con menores, sino que se les echa en cara, otros adultos, que no dediquen la debida atención a sus hijos y a sus posibles heridas.

¿Qué postura es mejor? Pues ambas tienen algo de positivo o de negativo, yo tengo mi opinión y en este caso me voy a mantener al margen, prefiero que cada uno saque sus propias conclusiones. Donde si que me voy a mojar y a posicionarme es en la sobre protección que solemos ejercer sobre nuestros retoños. Ahora no los tratamos como a niños, los tratamos como a jarrones chinos de la Dinastía Ming, de valor incalculable y extremadamente frágiles. Hoy en día pensamos por ellos, actuamos por ellos y hasta cierto punto, jugamos y nos relacionamos por ellos. Un ejemplo. A la edad de mi hija pequeña, 7 años, yo iba solo al colegio, el cual estaba relativamente lejos de mi casa, tenía que atravesar una carretera y atravesar un poblado de gitanos, y no pasaba nada. Alguna vez, incluso, me desviaba de mi camino para comprarme algunas golosinas (sí, llevaba dinero) o para ir a buscar a algún amigo a su casa.  Hoy en día, mi hija es incapaz de cruzar una calle por un semáforo porque no se plantea que tiene que mirar, ni detenerse. Está acostumbrada a ir de la mano o conmigo de guía y si la dejo sola se pierde. En aquella época yo iba a comprar y hacer algunos recados para mi madre que era ama de casa y que tenía tiempo libre para hacerlos ella, pero eran otros tiempos. Si hoy dejara que mi hija fuera sola a la panadería, acabaría escoltada por la Guardia Civil, y yo, claro, detenido.

Estamos convirtiendo a nuestros hijos en seres dependientes, porque creemos que es como hay que hacer las cosas. Los tiempos son distintos, no hay duda, todo está más saturado y más evolucionado. Se oyen muchas más cosas malas que pasan por la calle que antes, pero que se oigan no significa que antes no pasara nada o que ahora pasen de más. La protección hacia estos pequeñajos es exagerada y nos va a costar un disgusto. A este paso me veo yendo con mis hijas a hacer la matrícula de la Facultad o a llevarlas en coche a su primera cita, después de hacer una exhaustiva prueba de ADN y sacar el certificado de penales del pretendiente. Eso si no me vuelvo loco antes porque no pueda controlar cuando les viene la menstruación o porque no me decida entre compresas y tampones.

No vamos bien, está genial eso de tener los hijos cerca, no el aparente desapego de nuestros padres, pero no es normal que tengamos que sentarnos con ellos a hacer sus deberes porque sea nuestra obligación o tengamos que ser mejores formadores que sus profesores. No es de recibo crear grupos de Whatsapp de padres en los que hablar de los deberes de los hijos, de las excursiones de los hijos o de los castigos que han impuesto a nuestros hijos. Eso es responsabilidad de ellos, no nuestra. O al menos yo así lo creo y lo manifiesto. Yo no hago deberes, yo no participo en el grupo, a mí me da igual que los niños tengan exámenes…. ya bastante cosas tengo yo en la cabeza como para tener que estar pendiente de sus pocas obligaciones.Puedo ayudar, estar ahí, estar pendiente de que hagan sus tareas y supervisar. Mis hijas, las pobres, saben que si se les olvidan los deberes en el colegio yo no voy a mover un dedo para conseguírselos, así aprenderán a ser más responsables. El otro día me dijo una madre en la puerta del cole….

-Ya está bien, esta semana tenemos dos exámenes….

-¿Perdona? -Respondí yo, lo tendrán ellos, yo ya estudié los míos.

-Ah, tú no… yo es que si no me pongo con mi hijo no se entera….

-Ya -No se me ocurrió otra cosa.

Aunque lo que tenía en mente era… -Ni se va a enterar nunca, ni va a hacer nada por el mismo nunca, ni va a despertar nunca….

Por favor, vamos a pensar un poco en lo que estamos haciendo como padres, en lo bueno y en lo malo y tomemos medidas. ¿Realmente les estamos dando las herramientas necesarias para manejarse en la vida por ellos mismos?  Yo lo tengo claro en lo que respecta a mis hijas, los deberes son de ellas, los estudios son de ellas, sus amigos son los suyos, sus disputas son las suyas, pagar la hipoteca, eso ya es cosa mía y de su madre.

Hasta mañana,

J

Padres modernos

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Esta misma mañana, después de dos semanas bastante desquiciantes, hemos estado en familia y con unos amigos en la Feria del Libro de Madrid, dando una vuelta, cumpliendo con la tradición de comprar un libro para cada uno y atesorando un montón de marca páginas y demás merchandising que las editoriales y las librerías regalan como promoción.

La experiencia ha sido edificante, como siempre. Me encanta este evento, me gusta el ambiente, me gusta ver a famosos, famosillos y famosetes pasear por El Retiro o firmar en sus stands. Hemos podido ver a muchos escritores de renombre dedicando sus últimas obras a su entregado público. Todo alegría y buen humor, y calor y colas y gente, mucha gente. Gente paseando, gente hablando, gente comprando, gente patinando, gente con perros, gente con carritos de bebe, …. gente a mogollón.

Y en una de estas, mi amigo y yo, reconocidos frikis de los comics, nos hemos acercado a una caseta y he podido echarle un vistazo a un libro que me ha llamado la atención y me ha hecho reflexionar. El libro en cuestión se titula: “¡Yo soy tu padre! Cómo llevar a tus hijos al lado oscuro” de Jorge Vesterra. Os voy a dejar la sinopsis de la editorial por si alguien está interesado:

"Yo soy tu padre", de Jorge Vesterra
“Yo soy tu padre”, de Jorge Vesterra

“Ser padre y friki no es tarea sencilla. Las sesiones nocturnas de videojuegos han sido sustituidas por “la hora del cuento”, no hay manera de estar al día con las series porque en casa sólo se ve Pocoyó y tu sancta sanctorum se ha convertido en la “guarida de la bestia”. 

Si éste es tu caso, sólo hay una solución para no convertirse en un ser gris amante de los realities y los chiquiparks: llevar a tus pequeños al lado oscuro. 

Este manual te ofrece todas las herramientas y técnicas, incluso las más arteras, para seguir siendo un nerd y arrastrar a los tuyos en tus obsesiones, desde los mandamientos del padre friki y varios tests de frikismo para tus hijos, hasta consejos para mantener tu territorio frente al enemigo y actividades para la familia friki. Una completa guía para ser un padre fanático sin dejar de ser guay. 

Tú puedes hacer que la saga continúe… “

Reconozco que no lo he comprado, yo ya había adquirido mi ejemplar del año, así que…. y por otro lado, no me identifico tanto con el contenido, pero, como ya he dicho antes, me ha hecho pensar. En los padres de ahora, y en los de antes, y en como está cambiando todo…. y he recordado que estas dos semanas, en las que no he podido ni parar ni para pensar, he estado volcado casi a tiempo completo en mis hijas. -Eso es lo que debe hacer un padre, dirán algunos. -Si, no lo discuto, no me quejo, solo expongo el hecho.

Estas semanas de paternidad responsable he hecho un montón de cosas, he velado por mis hijas, las he llevado y las he traído, he madrugado más de la cuenta, casi no me he sentado para comer, he prescindido de mis mini-siestas en el sofá, he tenido que coser los disfraces para la función de fin de curso, he tenido reuniones para hablar del futuro deportivo de mis niñas y he tenido que estudiar como se hace un moño adecuado para la práctica de la natación sincronizada, y hacerlo a eso de las siete treinta de la mañana a dos pequeñas sirenas de pelo enredado y sumamente quejosas y adormecidas. Os preguntareis: -¿Has dicho que eras su padre o su madre????

Ahí es donde quiero llegar. Para bien o para mal, la vida evoluciona, los roles cambian y los seres humanos, sexos aparte, nos tenemos que adaptar a las circunstancias, con mejor o peor actitud y resultado, pero eso es lo que hacemos, sobrevivir. Las tareas domésticas ya no están tan definidas, las responsabilidades paterno-filiares tampoco. Los padres de ahora, no somos como los padres de antes, la implicación en el devenir diario no puede ser la misma, porque la vida no es la misma. Ahora las madres trabajan y muchas apuestan por su vida profesional. En mi caso, no voy a hablar de otros, mi mujer es la empresaria y la que trabaja muchas horas y yo el que ha podido conciliar.

En mi caso hay mucho más, esos a los que yo llamo cariñosamente Tiendebragas, como ya dejé por escrito en el primer post de este mismo blog, que asumen tareas e implicaciones históricamente femeninas. Es muy posible que las mujeres se estén “masculinizando” y que los hombres nos estemos “feminizando”, todo es problable. ¡Lo qué nos queda por ver!

Recuerdo cuando yo era pequeño y mi padre era prácticamente un extraño para mí, un señor que trabajaba miles de horas en unos grandes almacenes y al que solo veía por la noche cuando venía harto de clientes y de transporte público. Ese hombre al que yo le decía todas las noches: -“Papá, siéntate en la cama conmigo a hablar”. Yo no quería hablar de nada en contrato, quería disfrutar de mi padre, quería que me transmitiera sabiduría, que me hablara de cosas de mayores. Y aquel hombre, se sentaba pacientemente en mi cama y charlaba conmigo hasta que yo caía rendido.

Hoy, yo soy el padre y soy una presencia constante en la vida de mis hijas, lo cual agradezco enormemente. Se que ellas lo valoran ahora y lo valorarán en el futuro, creo que la cantidad de presencia es equiparable a la cantidad de la misma, soy padre pero también soy amigo, y cómplice. Quién sabe, si dentro de un tiempo seré también amiga y confidente. El tiempo lo dirá.

A los que hayan leído este post y crean que me estoy quejando de algo, que se les quite de la cabeza, estoy encantado con esta etapa que me ha tocado vivir. Ya se lo he dicho a mi mujer, quiero que gane mucho dinero y que me retire, quiero ser un padre moderno, de los que van al gimnasio, comparten aficiones con sus hijos, toman café con los demás papás y mamás del cole, van a la compra, cocinan para la familia y ayudan a hacer los deberes… y el moño, si hace falta.

Hasta pronto,

J

El triunfo de la mujer barbuda

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Anoche se celebró el Festival de Eurovisión, una cita anual ineludible con lo más granado de la música europea. Un evento de gran repercusión y que ha tenido una audiencia estimada de unos 108 millones de telespectadores. Como todos los años, desde hace ya muchos, el espectáculo es lo que prima en este concurso, ya no solo la canción, sino la interpretación, la puesta en escena, la edición digital, los efectos de luces… y la extravagancia.

La gran triunfadora de la noche fue la representante de Austria, Conchita Wurst, la mujer barbuda, que consiguió, como rezaba su canción, elevarse como el ave fénix (Rise like a Phoenix) y alzarse con el deseado primer puesto.

Y debo decir, que mi hija mayor está indignada.

Mi hija, que ya tiene casi nueve años, quería ver el festival, ella busca cualquier excusa para quedarse por la noche a ver lo que sea. Como su padre, es bastante friki y muy de la farándula por lo que esta cita era especial para ella. Debido al tipo de concurso y a que se celebraba en sábado, decidimos permitirle asistir en primera fila, desde el sofá, vamos. La pequeña, casi siete años, también lo intentó, pero ella es alondra, como su madre y a eso de las diez y media de la noche, ya estaba roncando en mis brazos. La mayor también estaba cansada, que os voy a contar, pero no lo declararía ni aunque la clavásemos palillos entre las uñas.

Lo cierto que la chiquilla aguantó bastante bien, disfrutó de las canciones y de los espectáculos y debo reconocer que tiene buen criterio, sus comentarios eran adecuados, sutiles, organizados. Conocedora de lo que le gustaba y lo que no, no ahorraba en dar su opinión constantemente. Tiene buen oído musical, se le nota y disfruta con la música, en una chica sensible y con personalidad pero cuando vio aparecer a la que a la postre se convertiría en la flamante ganadora de la noche se rompieron todos sus esquemas.

Observaba la actuación con los ojos y la boca completamente abiertos, no daba crédito. La presencia de esta artista en la pequeña pantalla le turbaba. Qué graciosa, y qué inocente.

-Pero…. pero…. ¿tiene barba de verdad?-preguntaba ella sin entender nada.

-Si cariño, tiene barba-respondíamos nosotros lo más neutral que podíamos.

-Pero…pero… ¿las mujeres también tienen barba?-Su curiosidad iba en aumento, con razón.

-No cariño, las mujeres no suelen tener barba-Respuesta lógica y veraz por nuestra parte.

-Entonces…. entonces es un “tío”, es un “tío” disfrazado.-Así lo resumió ella, con el criterio y el conocimiento de sus ocho y pico.

-Claro cariño.-No íbamos a meternos en ningún jardín en esta ocasión, no era el momento de hablar con ella de realidades sexuales distintas.

Pasado el trago, el resto del festival continuó su curso, unas canciones más acertadas que otras, unas puestas en escena más espectaculares que otras (Polonia, y sus sexuales polacas, por favor!!!!!), unas interpretaciones más grandiosas que otras (Francia y sus mamarrachos….) y llegaron los resúmenes y las votaciones.

A mi hija, la pobre, que le había gustado todo de la representante española, tenía serias esperanzas de que Ruth Lorenzo y su “Dancing in the rain” fueran los más votados. Que desilusión cuando empezaron las rondas de votos e íbamos consiguiendo más bien pocos o ningunos. No lo entendía, en realidad, no tiene edad para entender todo lo que hay detrás de este festival. El tema político, los votos repartidos entre países vecinos, el “boicot” pasivo a los países fundadores que no participan en las semifinales como España, Francia, Alemania e Italia….

Nosotros ya sabíamos que España no ganaría, y así se lo dijimos.

-Si España no gana nunca, no tiene suficientes apoyos.-Le confesamos

-Pero si lo ha hecho muy bien y le han aplaudido mucho.-Se defendía ella.

-Ya cariño, pero aquí hay mucho más que canciones y cantantes.-Tratábamos de convencerla sin darle más datos, error.

-No entiendo, ¿y si es la mejor canción?-A veces no se puede contestar lo incontestable.

-Es así, cariño.-Zanjamos.

Ella ya estaba contrariada pero aceptó con excelente deportividad nuestras tajantes afirmaciones y el devenir de las votaciones, y entonces le dio fuerte con otra cosa.

Ya no podía soportar que Austria y su mujer de circo, que era lo que a ella le parecía, fuera conquistando poco a poco el concurso, sufría cada vez que lo otorgaban los ansiados 12 puntos. Cada ve que oía Austria se ponía a morir.

-Noooooo, otra vez noooooo!!!!

-Que no le den los doce puntos al tío barbudo ese!!!!

-Que se afeite, no es justo!!!!

Luego, en un ataque de lucided propia, sin estímulo nuestro, sentenció lo que su pequeño cuerpo venía barruntando desde hacía un buen rato:

-Está claro-Confesó enfadada. -Solo la votan porque tiene barba.

Ahí estaba el quid de la cuestión, si es que mi niña es más lista que el hambre. Vale que no es solo eso. Vale que influyó enormemente su apariencia física, que ese aspecto de frágil señorita con barba era bastante impactante. Pero hay mucho más detrás, cosas que escapan a su conocimiento. Como que Festival de Eurovisión es históricamente gay friendly, que millones de los eurofans que son los verdaderos motores del Festival enarbolan la bandera con el arcoiris. Que la joven Conchita Wurst llevaba ese aspecto estudiado para luchar contra la discriminación sexual, que era una autoproclamada diva. Y que como ya pasó con la transexual Dana Internacional en 1998, estaba cantado.

Había muchas cosas a favor de Conchita Wurst en esta edición, todas aprovechadas a la perfección independientemente de la calidad de la canción, que no era mala, aunque, bajo mi punto de vista, no era la mejor. Lamentablemente no me creo sus lágrimas, ni su fragilidad impostada, ni su estudiada pose, pero yo soy adulto y acepto las reglas del juego. Eurovisión se puede haber convertido en la “parada de los monstruos” o no, es lo que hay y cada país juega sus cartas como mejor sabe, puede o le interesa. Nosotros, los telespectadores podemos disfrutarlo o pasar de ello, es nuestra elección. Austria ha sabido elegir, ha sabido promocionar y ha sabido poner en el firmamento a una peculiar estrella, enhorabuena señorita Wurst.

Para mi hija aún quedan mucho años por delante hasta que se de cuenta de lo que es este certamen, ella ya decidirá cuando sea el momento si lo acepta o lo rechaza, pero ya os digo yo, que por ahora, estará ahí, al pié del cañón.

Hasta pronto,

J

Una semana para olvidar

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Esta semana que hoy termina ha sido una semana dura, difícil y frustrante, una semanita para olvidar. O a lo mejor no, que de todo se aprende. Menos mal que soy un tío con muy buen humor y veo las cosas con perspectiva positiva que si no, era para coger el cuchillo y…. (no os asustéis, esto es una broma privada).

A pesar de la bromas, que las ha habido, la semana que cerramos no pasará a los anales de la historia por ser una de las mejores. He sufrido en mis carnes problemas tecnológicos, problemas familiares, problemas laborales y creo que hasta problemas propios. Y me refiero con problemas propios a esos momentos de cansinismo congénito que me acechan de vez en cuando y que me hacen que no me aguante ni a mí mismo, como para tolerar a los demás.

El optimista que llevo dentro dice que he pensado en lo positivo de esta situación y he llegado a la conclusión de que a lo mejor se ha condensado en esta semana todas las cosas malas y que a partir de ahora todo va a ir mejor.

Pero el realista interior cree que esto no es cierto, que vendrán días mejores y por supuesto, días peores. Lo importante es como te pille el cuerpo para afrontar lo que venga, de eso dependerá tu respuesta.

Yo soy consciente de que ninguna de las cosas que han pasado durante esa “semannus horribilis” han sido excepcionalmente graves ni irresolubles. Pero yo reconozco que no estaba a la altura de las circunstancias. Me han cogido falto de sueño, cansado, aburrido, hastiado, tocapelotas, impaciente, poco conciliador,… mejor no sigo echándome flores…

Lo bueno es que esta semana he conseguido superar todas las trabas y resurgir de mis cenizas, como el ave fénix. Siempre he creído que ir superando estos pequeños inconvenientes me hace más fuerte y resistente para los siguientes, y así es como me siento, fuerte, renacido y listo para compartir.

Empecé la semana discutiendo con la tecnología, tenía que probar un programa on-line de inglés pero me ha sido incapaz pasar de la prueba de acceso, el nivel que he conseguido es cojonudo, pero ya no he podido avanzar más. He hablado con el proveedor y todo son trabas, el ancho de banda de casa tiene que ser como para mantener Facebook conectado, el navegador de internet es mejor que lo sustituya por otro, es recomendable que no utilice el wifi sino conexión por cable….. A la mierda! He cambiado lo que he podido y siguen sin cargar los vídeos. No lo quiero, desisto.

Continué con doble disgusto, por un lado la noticia del fallecimiento de una niña de la Voz Kids que me encogió el estómago, pobre. Y luego tener que salir corriendo a urgencias porque mi hija se había pegado un “gomazo” en un ojo y lo tenía rojo e inflamado. Lo del ojo se quedó en el susto, fue a recogerla antes de tiempo al colegio, de ahí al pediatra y a continuación al hospital. Todo ha sido una herida leve y un tratamiento durante cinco días. Lo de la niña fallecida ha sido otro trago, nosotros en casa tratando de ocultar y las niñas volvieron del cole con todo tipo de detalles morbosos. Ellas tienen la muerte desmitificada pero a los que tenemos hijos pequeños esto nos cala. Para colmo emitieron el programa y lo vimos con ellas. Al principio no entendían como estando muerta seguía apareciendo en la tele. Tener que dar según que explicaciones me agotó. Y cuando me quedé solo, con mi hija pequeña dormida en mis brazos me imaginé por lo que estarían pasando esos padres y lloré desconsolado. A mi me sirve, vengo de familia de grandes llorones y creedme, relaja.

Otro día llegué a casa con ganas de discutir, sabía que tenía que hacer explotar a mi mujer para que sacara ciertas cosas que se le estaban enquistando dentro, y como soy especialista en ello, lo conseguí. Fue desagradable montar un espectáculo semejante pero nos dío pie a hablar, gritar, discutir, calmarnos y continuar tirando. Por si a alguien se le está pasando por la cabeza, no fue una crisis de pareja, pero fue una gran movida.

Y el resto de los días, entre digerir lo que había pasado, apaciguar los nervios, aguantar en el trabajo, encontrar paciencia donde no sabes que la tienes, respirar profundo y tener la sensación de que no te estás dedicando tiempo. Ah, y estornudar. Los momentos en los que no he estado gritando, discutiendo y renegando me los he pasado entre mocos, lagrimeos y pañuelos de papel. Un lujo.

Necesitaba hacer algo para digerir todos los acontecimientos y lo mejor que se me ocurrió fue aislarme con mi música. Me puse mi mp3 a tope, me tumbé en el sofá y me evadí hasta que mis biorritmos se relajaron y volví recuperar mis niveles de paciencia, objetividad y tolerancia. Dicen por ahí que la música amansa a las fieras y yo, después de MI momento musical, me siento completamente apaciguado y en paz, conmigo mismo y con el resto del mundo.

Cuando pensaba en una canción para poner el punto y final a este post, me ha venido a la memoria Over the rainbow, la canción de Judy Garland perteneciente a la banda sonora de “El Mago de Oz” y ya lo he visto todo completo. Esta canción, al igual que la película son mágicos, nos hablan de mundos felices, de alegría y de color, de vida y de esperanza, de lugares encantados donde los sueños se pueden hacer realidad y donde el bien, siempre vence al mal. Me venía como anillo al dedo y por eso quiero compartirla con todos vosotros, en una de las versiones que más me gusta, la de Eric Clapton.

 

Somewhere over the rainbow
Way up high,
There’s a land that I heard of
Once in a lullaby.

Somewhere over the rainbow
Skies are blue,
And the dreams that you dare to dream
Really do come true.

Someday I’ll wish upon a star
And wake up where the clouds are far
Behind me.
Where troubles melt like lemon drops
Away above the chimney tops
That’s where you’ll find me.

Somewhere over the rainbow
Bluebirds fly.
Birds fly over the rainbow.
Why then, oh why can’t I?

If happy little bluebirds fly
Beyond the rainbow
Why, oh why can’t I?

Yo amigas y amigos, afortunadamente ya estoy “sobre el arcoíris”, ¿me acompañáis?

Hasta pronto,

J

Diálogo de besugos

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¿Habéis tenido alguna vez la sensación de que nadie os entiendo cuando habláis? No por un problema de dicción que os impida comunicaros correctamente, sino porque hables lo que hables no hay manera. A mi me ha pasado recientemente, es frustrante. Os pongo en antecedentes, mis hijas van tres días en semana al polideportivo a practicar natación sincronizada. El miércoles pasado, la pequeña se dejó todo en el vestuario. Cuando llegamos a casa y saqué la ropa de sus mochilas, sus cosas de natación no estaban, lo primero que hice fue llamar al polideportivo, ahí empieza la locura.

-Polideportivo, buenas tardes.

-Buenas tardes, soy el padre de una de las niñas que hace sincro, se ha debido dejar el bañador y todo el equipo en las duchas y quería saber si…

-Quería saber si nos lo han dado, ¿no? -El tío a lo hecho.

-Oye -Le pregunta a gritos a una compañera. -Que dice un señor que su hija se ha dejado una bolsa con las cosas de natación en el vestuario. -¿una bolsa, de donde se ha sacado este tío lo de la bolsa? -¿nos han dejando algo?

-No, no nos han dejado nada, llame mañana a ver si cuando recojan está por ahí.

-Gracias, mañana llamaré, buenas tardes.

-Buenas tardes.

Al día siguiente, a la salida del trabajo me pasé por el polideportivo, había llamado en el transcurso de la mañana y me habían dicho que era mejor que me pasara y que preguntara en objetos perdidos. Así que allí me presenté, me acerqué a la ventanilla y reconocí al tipo con el que había hablado el día anterior por teléfono.

-Hola, llamé ayer porque mi hija se había dejado la ropa de natación en el vestuario y….

-Si, si, me acuerdo. Ha aparecido, ahora se la dan. -Estaba muy agradecido aunque era la segunda vez que el hombre me interrumpía mientras yo trataba de explicarme. -Mi compañero se lo busca.

-Gracias -y me espero un rato a que venga el compañero.

Un par de minutos después viene un señor y me dice:

-Había perdido usted algo, ¿verdad? -Iba a perder la paciencia, pero eso aún no lo sabía.

-Si, bueno, mi hija se dejó ayer en el vestuario el bañador, el gorro, las gafas de bucear y la pinza de la nariz.

-Bien, si es de ayer, debe estar en esta caja. -Y saca una caja del mostrador llena de ropa deportiva, zapatillas, geles de baño, y utensilios varios- ¿Cómo era lo que ha perdido?

-Pues un bañador azul con dibujos en el pecho, un gorro azul con dibujos blancos, una gafas azules y una pinza de sincro.

-Vaya, -comenta el señor rebuscando en la caja. -Aquí no está, espere un momento que voy al armario que hay en el gimnasio. -Le veo alejarse, meterse en el gimnasio y desaparecer.

Uno par de minutos más tarde vuelve a salir.

-Espere un momento, que voy a buscar las llaves. -¿entonces que estaba haciendo…? El señor atraviesa todo el hall, entra en un cuarto y varios minutos después vuelve a salir, pasa por delante mío y vuelve al gimnasio.

Esta vez tarda un poco más, cerca de cinco minutos.

-Lo siento, pero no hay ningún bañador amarillo ahí. -¿cómo????

-El bañador no es amarillo, es azul. -Le digo yo amablemente.

-Ah!, espere entonces. -Y se vuelve a ir. Yo me quedo con cara de fliparlo y espero otro par de minutos hasta que el señor vuelve a aparecer.

-Nada, ningún bañador de esas características. Espere un momento que hay otro armario en la piscina. -Y se va para allá.

Al cabo de un rato vuelve a aparecer con una bolsa de plástico grande llena de cosas.

-No encuentro nada, eche un vistazo a esta bolsa pero….. Ay, si esta bolsa es la de las toallas. Espere un momento. -y se vuelve a ir con la bolsa y dejándome con la boca abierta.

Vuelve a aparecer con otra bolsa y con una de las señoras que suelen estar en recepción.

-Mire, aquí si que hay un bañador azul. -Me dice mientas saca un bañador de hombre….

-Ya -le respondo yo. -Pero estoy buscando un bañador de niña… y el gorro, y las…

-¿Qué están buscando? -pregunta la señora.

Y antes de que yo pudiera decir nada, contesta el señor:

-Su hija, que se dejó ayer una bolsa con un bañador azul y…. ¿unas chanclas, me dijo? -¿una bolsa? ¿unas chanclas? ¿me están tomando el pelo?

-No -contesto yo. -Lo que estoy buscando es un bañador azul, un gorro, unas gafas y una pinza que se debió dejar mi hija ayer en las duchas, en la jabonera de la ducha para ser mas exactos. Sin bolsa.

-¿En la jabonera de las duchas dice usted? -pregunta la señora. -¿Del vestuario infantil?

-Si. -Contesté esperanzado.

-Pues no, lo siento, ese vestuario lo recogí yo ayer y no había nada.

Me estaban tomando el pelo, lo juro. ¿dónde está la cámara oculta????

-Pero si vuestro compañero, el que coge el teléfono, me ha dicho que sí que lo habían encontrado.

-¿Mi compañero? ¿cual, el de la ventanilla?

-Si, claro. Ese.

-Pues espere un momento. -Dijeron a dúo el señor y la señora encaminándose hacia la ventanilla. Yo no daba crédito.

Se habían metido dentro de la oficina con el señor de la ventanilla y los veía hablar y gesticular pero no entendía lo que decían. De pronto los tres me miraron y salieron a mi encuentro.

-Este señor es el que ha perdido una bolsa con la ropa de su hija. -Y dale con la bolsa! -Y dice que tú le has dicho que sí que había aparecido…

El señor de la ventanilla se me acerca, me mira fijamente durante unos segundos que se me hicieron eternos y me dice:

-Le he confundido. -¿qué me ha confundido? -Ha venido otro señor preguntando por unas cosas que se había dejado y ese sí que las ha encontrado, pero lo suyo no está. -¿qué lo mío no está? ¿qué lo mío no estaaaaá? -Lo siento pero me he equivocado de señor.

Y mirando a sus compañeros les dice:

-Si, me he confundido, no puedo estar a todo! -Y se vuelve hacia la oficina.

Ahí me quedé con el señor y la señora explicándome lo que podíamos hacer a continuación, que si dejar mi número de teléfono para que me avisaran si por casualidad aparecía, que preguntara a las otras niñas por si alguna lo había cogido, que ya le digo yo que en el vestuario no estaba que lo recogí yo ayer, que estos niños cómo son, que lo van perdiendo todo….. Hasta que..

-Vale, vale. Muchas gracias -Ya no tenía más ganas de hablar con nadie. Solo quería alejarme de allí y olvidar este episodio. -Gracias por su ayuda, buenas tardes.

-Buenas tardes -dijo la señora.

-Buenas tardes -dijo el señor. -ya le llamo yo si aparece. -Me decía mientras yo me alejaba fuera del polideportivo….pensando.

¿Qué me va ha llamar? ¿cómo? si no lo he dado el número de teléfono.

Cuando llegué al coche y enfilé para mi casa no paraba de pensar en lo sucedido. ¿era una sensación mía o ese rato había sido raro, raro, raro? No podía negar que, a su modo, todos con los que había hablado habían sido amable conmigo, habían hecho lo que estaba en su mano para ayudarme, pero yo me iba a mi casa con la sensación de que no se habían enterado de lo que había pasado. ¿sería un problema mío? ¿me costaba comunicarme? Una cosa tenía muy clara, si alguien me volvía a decir que esperase un momento, lo mataría.

Hasta pronto,

J

 

 

Mi vida a cámara lenta

Cada vez que mi mujer está por ahí alrededor, mi vida parece estar filmada a cámara lenta. Y es que ella es una de esas chicas-locomotora que no para de hacer cosas constantemente y que resultan tan agotadoras. Podría decirse que es hiperactiva, pero eso debería estar diagnosticado por un médico y a lo mejor me bonificaban. Pero creo que no voy a tener esa suerte.
Mi mujer, la locomotora, la expreso, la rápida, Speedy Gonzales, la Correcaminos, flash,…. como queráis llamarla, yo me referiré en este post a ella como “ELLA”, parece que ha nacido con prisa y se ha dado cuenta de que está todo por hacer, cuando se dice que las mujeres son multi-tarea, es cierto, por lo menos en el caso de ELLA, hace de todo, al mismo tiempo, y algunas cosas las hace bien. Otras las hace a su manera, una muy propia y particular, pero eso no es reprochable ya que todos hacemos de vez en cuando las cosas como creemos oportuno y, llenos de razones, siempre creemos que lo que hacemos está bien hecho, ¿o no?
Normalmente, en los días de diario no soy muy consciente de esta vorágine que la rodea, ya que desgraciadamente la veo mas bien poco, pero se que es capaz de preparar el desayuno de las niñas al mismo tiempo que se seca el pelo, hace las camas y pone una lavadora. Lo cual no entiendo como se hace porque el secador del pelo está enchufado y no llega el cable….. Y luego tiene ese ratito en casa antes de irse a trabajar que es cuando aprovecha para recoger la cocina, limpiar media casa y tender la lavadora, bueno solo la ropa, que ELLA solo tiene super-velocidad, no super-fuerza.
Luego viene a comer a casa, en su caso no os imaginéis una comida como Dios manda, sentada a la mesa viendo las noticias y descansando, que no van por ahí los tiros. Es mas del modo, como casi de pié en la cocina, si tengo que usar el microondas que sean 25 segundos que el tiempo es oro, y rapidito a recoger que tengo que planchar o limpiar la otra media casa o tirar abajo unos tabiques para remodelar la cocina….. Eso en aproximadamente una hora que es lo que tardo yo en llegar a un hogar, donde me espera la mesa puesta y ELLA tumbada en el sillón después de haberse echado una siestecilla de entre 3 y 5 minutos. ELLA lo llama siesta, pero yo lo llamo desconexión neuronal. Antes de que yo termine de comer ha recogido la mesa, si, como os lo cuento, se ha vestido y se está llendo para “darse una vuelta”. Eso cuando está, porque algunos días cuando yo llego a casa ya no está porque tiene que hacer alguna gestión de su negocio.

-¿Pero esta chica no descansa? -Ya llegaremos a eso, amigos.

Y llegan las noches, cuando ELLA llega a casa, yo ya estoy preparando la cena para los cuatro, las niñas han hecho los deberes, se han bañado si tocaba, se han puesto el pijama y hemos discutido/reñido acaloradamente/gritado varias veces así que poco tiene que hacer. Así que se cambia de ropa, termina de poner la mesa y pone otra lavadora si toca, a tal velocidad que Superman parece paralítico. Después de cenar, a un ritmo de seres humanos normales, eso sí, retoma de nuevo el ritmo recogiendo la cocina, acostando a las niñas y…. lo habéis adivinado, tendiendo la lavadora, la ropa sólo… Tras eso llega nuestro momento, un poquito de charla, qué tal ha ido el día, qué capullas son las niñas, qué monas son las niñas, si pero qué capullas, también, qué vamos a ver en la tele, mejor una serie, vale pero cual, pues esta, ah, bueno, si, me apetece, calla que empieza y….. ahora es cuando ELLA descansa. Ya no es capar de seguir el ritmo y es tumbarse en el sofá, empezar a ver algo en la tele y zzzzzzzzzzzz, animalito. En honor a la verdad, debo decir que hay veces que si que ve alguna serie conmigo, alguno de esos días de actividad moderada y si la serie en cuestión le gusta mucho.Los fines de semana es un poco más de lo mismo, llevamos ritmos distintos, ELLA se levanta antes, con las niñas, y tiene entonces su momento de hacer cosas. Como el día a día ya está superado, ELLA aprovecha para otros quehaceres como organizar armarios o repintar el mobiliario doméstico. Cuando yo me levanto, intento ponerme al día, seguir su ritmo, desayuno y ella desaparece, cuando termino y voy a hacer la cama, la cama ya está hecha y ELLA se está duchando, cuando yo me ducho la oigo decir… -Ahora vuelvo, cari!!!!! y cuando salgo de la ducha y me visto ya está de vuelta. Algunas veces no sé siquiera si se ha ido de verdad o si era una coña, pero dado el panorama, doy por hecho que ha sido capaz de irse a La Roda a por “Miguelitos” y volver en tiempo record.

– ¿Pero entonces tú haces algo? -Bueno, la observo y….

Cuando compartimos el espacio y el tiempo, al fin!, es cuando tengo esa sensación de la que os hablaba al principio, de ir a cámara lenta, yo intento hacer cosas, de hecho, las hago, pero a su lado voy renqueante, y torpe, y a trompicones. No se si la verdadera velocidad es la suya o la mía pero en eficiencia, gana ELLA por KO absoluto. Mi vida a su alrededor no es aburrida, y hasta cierto punto es fácil y cómoda, ELLA se encarga de todo de lo que su rendimiento XL es capaz, yo del resto y de lo que ELLA me manda. Y todo esto haciendo la vida sencilla y sin reproches…, o al menos, si vienen a esa velocidad, yo no los oigo.

Ahora que me paro unos minutos a pensar, porque yo soy de pararme, eso que quede claro, recuerdo cuando yo era pequeño y mi padre me llevaba a la estación de Atocha a ver salir y llegar los trenes. Esa misma sensación de constante movimiento es la que tengo en casa, en la que yo soy un Talgo y ELLA es el AVE. Lo mejor de esto es que si vamos por vías distintas, no corremos el riesgo de colisionar.

Hasta pronto,
J