La Navidad está en el aire

2013-01-01 23.27.05La Navidad está en el aire. Con esto no me quiero referir a que la celebración de la Navidad esté pendiente, ni de que alguien la tenga en cuarentena para ver que pasa. Ya me gustaría a mí. Porque amigos, debo deciros que odio la Navidad, y si tanto la odio, no se que hago escribiéndola todo el rato en mayúsculas. Debe ser algún tipo de trauma infantil que me impide utilizar la minúsculas para cosas relacionadas con la Religión ¿veis, no sé? Cosas como Navidad, Catecismo, Encíclica, Papa, Concilio, Obispo, Iglesia o Dios, incluso Oro, Incienso y Mirra, me salen en mayúsculas…. ¡Que trajín!

Y todo este desvarío para confirmaros lo que ya he dicho antes, que la Navidad no me gusta. Creo que no me ha gustado nunca o a lo mejor un poco al principio, cuando creía en la magia. Pero desde el día en que mi padre se sentó conmigo en mi habitación para contarme la realidad de los Reyes Magos (ya estoy otra vez) todo es distinto. Sin Magia no hay Navidad que valga. Luego ya de mayor me enteré de una cosa que me llenó de profunda tristeza, un día mi madre me contó que pagaban los juguetes que nos traían los Magos de Oriente a plazos porque el dinero que ganaba mi padre no llegaba para todo, pobres, lo que hacían por nuestras caritas de ilusión. Y luego para que en lugar de jugar con el tren eléctrico, jugara con la caja, ¡manda huevos!

Todo esto por no hablar de que cuando dejas el colegio, el instituto y la facultad, o sea, cuando curras, las Navidades se reducen a dos días, porque el resto hay que trabajar. Y trabajando, las cosas no son…. tan festivas. Había cosas buenas en aquella Navidad y las vacaciones de casi tres semanas eran casi lo mejor, después estaban los regalos y luego…. pues más regalos. Ahora desde la faceta de padre y harto de trabajar, creía que iba a vivir la Navidad de forma diferente, a través de los ojos de mis hijas. Si que me hace ilusión cómo lo viven, pero en el fondo no disfrutan más que en otra época, seguro que viven la magia pero de una forma más material a como la vivíamos nosotros a su edad. Ellas piden cosas por pedir, nada les hace verdadera ilusión, de hecho, creo que les hace más ilusión el proceso que el momento de los regalos. No, en definitiva, no me gusta este periodo del año, en el que tenemos la obligación de ser felices, encuentro mucha falsedad en ello. Hay que ser felices siempre, querer a los que tenemos cerca siempre y disfrutar de las cosas buenas de la vida siempre. Creo que también me falta el sentido religioso de la celebración, claro, debido a mi ausencia de Fe….

-Pero bueno -dirán algunos- Pero si todavía falta un montón para las Navidades.

Pues sí y no, amiguitos. Ya hay muchas señales, que como la Estrella que dirigía a los Reyes Magos, nos acercan tan entrañable época del año. Os enumero las más importantes:

Frio. Será cosa mía, pero a mí el frío de me da mucha pereza, la misma que la Navidad en sí. Y cuando el frío arrecia se que lo Otro viene detrás. Y este fin de semana ha hecho un frío invernal, casi Navideño.

Luces de Navidad. En Madrid ya están instalándolas, de hecho llevan por lo menos un par de semanas, aún no se han atrevido a encenderlas, pero ya están todas (o casi todas) colgadas.

Mi suegra. Ya ha entrado en modo “Espíritu Navideño” y un alto porcentaje de sus conversaciones giran en torno a ello. Los regalos es uno de sus temas estrella de la temporada, y ya está empezando a jugarse el tipo cuando se olvida de que los Reyes Magos, son magos, que no compran, y que se dice, les voy a pedir…, no te voy a comprar….. Pero bueno, todo se le perdona por la ilusión que pone.

Catálogos. Es una continuación lógica al punto anterior, si hay opción de compra, ahí están los catálogos. De juguetes, de decoración, de cestas y lotes Navideños, de viajes…. Mi casa tiene ya más catálogos que rollos de papel higiénico, no os digo más.

Lotería de Navidad. Este es otro punto que me pone malito, odio comprar lotería, y que conste que la compro porque es la del trabajo y como les toque a los demás a mí me da un ataque. Pues yo ya he pagado mi décimo. ¿He dicho lotería de Navidad? Lo siento en el alma pero no puedo dejar pasar este comentario, que luego me muerdo la lengua y me enveneno. Si, estoy hablando del anuncio de la lotería de este año. ¿COMO ES POSIBLE que hayan tenido los huevos de hacer ese anuncio? Es de chiste, figuras de la música de primer orden (y otras de segunda) que parecen caricaturas, qué falta de química, qué falta de armonía, qué falta de imaginación. No es que sea un anuncio malo, es que es pésimo, y me voy a callar que como siga….Ver ese anuncio me crea urticaria, casi prefiero un CD de villancicos. Como hay bastante gente que lee este blog desde fuera de España, os dejo el enlace del “anuncio”:

http://www.youtube.com/watch?v=Iwk8-wDcaEc

Y si todo esto no te traslada a la Navidad, abrid bien los oídos y empezaréis a escuchar cosas como comidas de empresa, tele-maratones, solidaridad, resumen anual, huelga de pilotos…..

Seguro que mucho de vosotros disfrutaréis de todo esto, enhorabuena. Si os apetece compartidlo, reflexionemos entre todos sobre la Navidad. Reventemos las estadísticas de comentarios.

Hasta pronto,

J

10 cosas que haría si me tocara un dineral

Money

Anoche pude haberme convertido en millonario ya que jugaba un parte de un décimo del sorteo especial de la Once que me podía haber proporcionado 1.8 millones de euros. ¿Os podéis imaginar que subidón? Estar tan tranquilo con tu vida y de repente, ZAS! Una montonera de dinero. La verdad es que como tantas otras veces la oportunidad ha pasado de largo, pero quien sabe, a lo mejor un día de estos me llevo la sorpresa de mi vida, porque otra cosa no, pero oportunidades hay cada dos por tres. Y cada vez que se acerca un sorteo de este tipo, de los especiales, de los que tienen bote, de los que son una vez al año, los del día del padre, de la madre, del niño, del abuelo o del vecino del segundo, alguien hace las cuatro preguntas:

-¿Y si pillamos un décimo/boleto/ticket/apuesta entre todos? -Es la frase del millón, del millón de euros, se entiende. Y la pregunta asociada, también es de traca.

-¿Cuanto toca? -Eso es importante, porque si toca poco, mejor no jugamos. Nosotros queremos hacernos ricos de golpe, sin pasos intermedios, y en nuestro futuro más inmediato no está eso de ganar cincuenta o sesenta mil euros, ¡que menudencia! Nosotros del millón para arriba. Y como si esto fueran las preguntas encadenadas….

-¿Y cuanto nos toca a cada uno? -Ahí recurrimos a las matemáticas elementales, un división normalita, así que, a la hora de dividir, cuantos menos seamos, mejor. Los grupos para esto de las apuestas y los sorteos cuanto mas pequeños y manejables, mejor.

Os he dicho que eran cuatro preguntas, la cuarta es mi favorita:

Y si nos toca -¿Que haríais con el dinero?

Y ahí este post para dar respuesta a semejante pregunta, la cual he contestado en muchas ocasiones, y con una regularidad en mis afirmaciones casi pasmosa. Lo único que han cambiado han sido los importes, a más importe, más oportunidades, a menos importe, si, lo habéis adivinado, menos oportunidades. Chicos listos. El caso es que este es un buen momento para poner por escrito todas esas cosas que tantas veces se han comentado, por si llega el momento, tiramos de archivo y listo. La hoja de ruta ya estaría publicada, solo habría que seguirla….. Aunque también podemos hacer como los políticos e improvisar sobre nuestro programa (aunque eso sería otra historia). Para elaborar esta lista, me voy a imaginar que me tocan los susodichos 1.8 millones de euros. Comenzamos:

1. Tras la celebración con los compañeros de ganancias a todo trapo, una visita que otra al hospital (porque estoy convencido de que me daría una angina de pecho o similar) y la vuelta a la vida, lo primero que haría seria solicitar la baja en mi trabajo. A tomar por saco, este punto no es discutible.

2. Liquidaría mi hipoteca. Querría disfrutar de la sensación de no tener que pagar una cuota mensual al banco, que liberación.

3. Reformaría mi casa, siempre hay cosas que hacer en casa y unas obras para actualizarla nunca están de más.  Puede que la vendiese o puede que no, depende de lo que me cuesten el resto de cosas…. Desde luego con este presupuesto no tengo para un ático en un edificio representativo de Madrid y para mantenerlo, así que, rebajaré el listón inmobiliario….

4. Ayudaría económicamente a mi familia si lo necesitan, si no, un regalito en forma de pasta y tirando. Lo mismo con algún amigo que pase por apuros económicos.

5. Como no valgo para estarme quieto, invertiría en el negocio familiar, lo ampliaríamos, abriríamos nuevas tiendas en distintos sitios de Madrid, alrededores y seguramente, en la playa. ¡Tengo tantas ideas para esto! Mi mujer dejaría de trabajar el horario completo y juntos llevaríamos la gestión del negocio. Contrataríamos entre 5 y 10 empleados.

6. Me pegaría un buen viaje a Nueva York. A disfrutar de la ciudad y a gastar como cochinos. Oink, Oink. Y luego algo de playa, daikiris, mojitos y cocolocos para recargar pilas.

7. Alquilaría un estudio para poder pintar, donde tener todo mi material desplegado y dispuesto para embadurnarme de inspiración y pintura. Ay, que ganitas!!! Si al final encuentro una casa grande y a buen precio, a lo mejor prescindo del estudio y utilizo una habitación para esto. Depende.

8. Contrataría un entrenador personal y un nutricionista, o mejor uno que sepa de las dos cosas, que no es cuestión de ir derrochando el dinero por ahí. En unos meses, estaría hecho un figurín. Y luego a comprar ropa nueva. ¿otra vez a Nueva York?

9. Si ampliamos el negocio a zona costera, me gustaría pasar temporadas en la playa, seguramente compraría un apartamento discreto, que fuera nuestro refugio de vacaciones, el lugar no lo voy a desvelar que luego se me llena de gente… Luego aprovecharía para sacarme el título de patrón de embarcaciones de recreo, alquilar un barquito y salir a navegar. Me imagino tomando el sol en cubierta, fondeando a media tarde en una calita, y tomando champagne al atardecer…. ¡Qué bien se vive siendo rico!

10. Contrataría los servicios de un asesor fiscal que me indicara como mover el dinero que me quedase para garantizar el mejor beneficio posible. ¡Como me gustaría poder vivir de las rentas!

Pues hasta aquí mi decálogo. Como cuento de la lechera no está nada mal. Seguramente se me quedan muchas cosas y muchos caprichos por ahí perdidos, pero estos 10 son los 10. Por cierto, una confesión. Tengo un punto número 11 que sería el resultante de todos los anteriores.

11. Seguramente sería muy feliz teniendo gran cantidad de dinero, imagino. Pero de lo que estoy completamente seguro es de que me volvería muuuuy estúpido.

¿Y a mi qué?

Hasta pronto,

J

Vacaciones en casa

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Esta semana he disfrutado de tres días de vacaciones.

Os podría decir que he estado con unos amigos en Londres o que he cogido a la familia, hemos cargado el coche y nos hemos ido a pasar unos días a un encantador hotelito rural. Pero sería mentiros. Nada mas lejos de la realidad. La verdad es que he disfrutado de tres días de vacaciones en casa, y tan a gusto, oye.

Todos los años me sobran unos días sueltos en el trabajo después de fijar la vacaciones de verano y de Navidad y suelo agrupar un par de ellos para sencillamente no hacer nada. El resto de vacaciones, las familiares, vamos, suelen ser una prolongación de la rutina de casa, pero cambiando el escenario. Normalmente cambiando la vida de ciudad por la playa, lo cual es perfecto. Me encantan esas vacaciones, hacer con mi familia cosas que habitualmente no hacemos, recorrer sitios distintos, pasar más tiempo juntos…. aunque eso no se si es del todo bueno…. ya me entendéis. Así que estos días me los tomo como mis auténticas vacaciones.

Con tres días por delante, tenia la opción de hacer muchas cosas, o de no hacer nada. Ya os podréis imaginar que mi mujer me asignó una lista de tareas para estos días en plan:

-Tienes que hacer esto, comprar aquello, limpiar eso, empapelar lo otro, salir a por, bla, bla, bla. -Ya llegó un momento en el que no escuchaba.

Sinceramente, le hubiera dicho que se callara, que no pensaba hacer nada de lo que decía, que eran mis días libres y que me los había ganado. Pero en lugar de eso, actué como suelen actuar ellas, las mujeres. Cerré la boca y sonreí, por eso de que “el que calla otorga”, incluso creo que asentí varias veces con la cabeza. Pero mi mujer, que es como todas las mujeres, mas lista que el hambre, sabía que sus indicaciones ya estaban cayendo en saco roto por lo que hizo su jugada maestra. Un golpe bajo incluso. Aprovechó que las niñas estaban por ahí para decir con la mejor de sus sonrisas:

-Niñas, la semana que viene papi está de vacaciones, así que os puede recoger en el cole y venir a comer con él.

En esos momentos pensé “menuda cabronada”, pero volví a pensar con inteligencia, cerré la boca, sonreí y asentí varias veces con la cabeza. De esta no me libraba, está claro. Era un chantaje emocional en toda regla así que, por el bien de mis criaturas, me lo comí. Enterito, ¿o no? Pues la verdad es que no. Porque un día de esos, de los de las vacaciones en casa, me fui a comer fuera, con mi amiga P, que después de lo de su cumpleaños teníamos una quedada pendiente. Sí que actué como buen padre y recogí a las niñas en el cole, pero para lo que viene siendo la comida, recurrí a los abuelos.

Estos actos de rebeldía no iban a dejarse pasar por alto. El último día de mis vacaciones, el miércoles, fue uno de los días mas largos de mi vida, sin entrar en detalles estuve toda la mañana, tarde y casi noche sin parar de ir de un lado para otro, recogiendo aquí, ayudando allá, viniendo a por esto para luego volver a por lo otro. Creo que el coche hizo más kilómetros ese día que un viaje normal a Cádiz. Os lo juro! Fijaos como sería ese día de cansado y movido ¿os he dicho ya que a parte de hacer todas esas cosas tuve que ir a recoger a las niñas al colegio, traerlas a comer, llevarlas de nuevo, recogerlas a las 5, llevarlas a sus actividades extra-escolares y traerlas de vuelta?, que todo lo que he dicho antes, lo hice entre mis obligaciones paterno-filiales. Ni Fernando Alonso se mueve más rápido por Madrid.

Pero ese día concreto tuvo una gran recompensa, bueno más bien, me tomé la recompensa por la mañana a la espera de lo que pudiese venir por la tarde…. Esa mañana quedé con mi hermana y nos fuimos de brunch por el centro. Visitamos La Latina, el Mercado de San Miguel, otra vez La Latina, y a todo esto, que si zumo de frutas natural con bocata de jamón ibérico, que si cafecito (yo, ella Cola Cao), que si tarta de Zanahoria…. y aderezado todo con charla y sol. Que mañana tan estupenda pasamos!

Durante esa charla con mi hermana, le hice una confesión, que voy a compartir con todos vosotros. Le dije:

-Hermana, vengo sin ducharme -No penséis mal, que limpio estaba, que me había lavado todo.

Y le expliqué lo que para mí es el verdadero significado de las vacaciones. Imagino que cada uno tenemos uno distinto, pero el mío es dormir hasta tarde, desayunar sentado, relajarme en el sofá con un libro, aprovechar para pasear por la ciudad, tener tiempo para hacer las cosas que me gustan y sobre todo huir de la rutina del día a día. Esa rutina empieza siempre en la ducha, por eso para mí era tan liberador haber escapado….

Y para vosotros ¿Cuál es el verdadero significado de vacaciones?

Hasta pronto,

J

Autosatisfacción fotográfica

Una cosa extraña que te pasa cuando superas ciertas barreras, la de la edad por ejemplo, es que empiezas a darte cuenta que tus gustos comienzan a cambiar de manera radical, lo que antes te gustaba ahora te horroriza, y lo que antes era “lo peor” ahora, visto desde otra perspectiva, te parece “lo mejor del mundo mundial”. ¿Por qué pasa eso? ¿Por que nos volvemos tan volubles? y ¿por qué nuestros gustos cambian? Porque cambian, eso es seguro.
En unas ocasiones los cambios son mas bien sutiles, como signo de madurez, de asentamiento social, de adaptación a los nuevos tiempos y de reflexión. Por ejemplo, yo siempre he querido tener mascotas (luego tuve a las niñas y se me quitaron las ganas de más compañía) y ahora ni lo considero, creo que no tengo el entorno ideal para cuidar de un perro o de un gato y mucho menos ganas de salir a deshora a pasear a nadie y recoger sus cacas con una bolsa de plástico (que ya he dicho que desde que tuve a las niñas y a sus pañales me saturé de cacas y de bolsas de plástico).
Y en otros casos son cambios radicales que principalmente vienen ligados a las modas pasajeras, los momentos vividos y la idealización del pasado. Todos recordamos cuando nos sentíamos super buenorros, cuando no se nos resistía nadie y creíamos que nos íbamos a comer el mundo de lo molones que nos creíamos hasta de te das un golpe contra la realidad y descubres, vía fotográfica que tu look, con la perspectiva de los años, era de todo menos molón, que de buenorros hemos pasado a monillos y eso de que no se resistía nadie….sería a salir corriendo al vernos con esas pintas. Para eso de la estética el pasado es una mierda.
A mi por eso nunca me han gustado las fotos. Bueno, en concreto, hacerme fotos. Principalmente porque siempre salía mal.
-Es que eres poco fotogénico! -Decía algún iluminado- No si ya….
-Pero si estás muy gracioso…. -Eso era peor, claro. Sin comentarios.
Y lo peor, de lo peor de todo:
-Uy, que pena, con lo chula que es la foto y tu con esa carilla- Pero serás faltón y gilipollas….!!!
Ahora, en la actualidad, mi problema es otro.
-¡No irás a decir que ahora sales bien en las fotos! -Pues no, señora, no iba por ahí.
Mi problema actual es que no salgo en las fotos. Esto también hay que aclararlo ya que no se trata de un problema como el de los vampiros que no se reflejan en los espejos. A mi si me hacen una foto, claro que salgo, pero la verdad es que nadie me hace fotos. Y mira que ahora es fácil, que no existen los carretes de 24 fotos y si la jodes la jodes bien, que ahora puedes hacerlas con una cámara, con un móvil, hasta con la PSP y si no te gusta el resultado, coño, lo borras. Pero nada, me veo avocado al ostracismo fotográfico.
Me hace una gracia terrible cuando mi mujer me dice eso de…
-A ver si le hacemos unas fotos a las niñas, cari. -Que en realidad significa, a ver si le haces fotos a las niñas, cari, y de paso a mí con mis niñas, que estamos taaaan monas.
La verdad es que ella es muy dada al “nosotros” cuando quiere referirse a “tú”, o sea, “yo”. Y no solo en el tema de las fotos, pero eso es otra historia….
Aunque eso si que tengo que reconocérselo, la mayoría de las veces ni siquiera se plantea hacer fotos, ella prefiere disfrutar del momento, carpe diem, y listo. A mi, sin embargo, si que me gusta ir por ahí inmortalizando momentos, que salimos a tomar algo, foto. Que nos vamos de viaje, foto. Que las niñas se disfrazan, foto. Que si vamos a Madrid Río, foto. Que si….. creo que me he explicado y que no necesito poner mas ejemplos así que voy a pasar a mi reivindicación. Me encantaría que alguien de mi familia también se planteara que yo también puedo salir en las fotos, porque en las fotos en las que salgo, es porque yo las pido (qué tristeza, señores) y normalmente no me gusta el resultado.
-¿Porque sales mal? -Pues sí y no.
Sí, porque sigo sin ser fotogénico, porque no se poner cara “de foto” y porque siempre que me disparan una foto es en el peor momento, cuando saco la lengua, cuando cierro los ojos, cuando miro para otro lado o cuando me río hasta que se me ve la campanilla….
Y no, porque la mayoría de las veces lo que veo no se parece en nada a lo que yo me imagino que debería aparecer, concretando, cuando esperas salir en un primer plano, todo buenorro, irresistible y molón y lo que ves no tiene nada de molón ni de buenorro y el primer plano se ha convertido en un plano general donde apenas se te distingue, es completamente irresistible no cagarte en todo.
Pero como todo tiene solución, menos la muerte o eso dicen, no me voy a frustrar con este tema ya que he descubierto que si alguien sabe hacerme fotos, soy yo mismo. Me he convertido en un auténtico maestro de la “autofoto”. Me da completamente igual el cacharro que use para tal efecto, cuando me apetece salir en una escena, me hago una foto y listo, que quiero una foto en un paisaje, autofoto con paisaje, que quiero una foto con mis hijas, autofoto con las niñas, que quiero una foto con mi mujer, autofoto con bicho. Incluso tengo autofotos de toda la familia, ahí claro no hay cabida ya para paisajes….
Quiero confesar, como la Pantoja, que me he vuelto un adicto a las autofotos, son mi placer culpable, mi “onanismo” fotográfico, y la forma mas coherente de tirar para adelante. Que ya está todo inventado señores, que no podemos apalancarnos ni quedarnos llorando en un rincón, hay que echarle huevos a la vida, mirarla de frente y sonreir. Y si nadie te inmortaliza, pues hazlo tú.
Hasta pronto,
J