Y a mis enemigos también

“Señor; líbrame de mis amigos, que de mis enemigos yo me cuidaré”. (Enrique IV)

horda-furiosa

El entrenamiento de hoy, la parte final más bien porque hoy ha sido largo e intenso, consistía en series cuesta arriba. Series potentes y rápidas. Nuestro entrenador nos ha dado la opción de elegir si haríamos cuatro o cinco, cada uno dependiendo de las que pudiera hacer con calidad, cada cual a su ritmo, ya tu sabes.

Indudablemente yo lo he dicho a mi cabeza que íbamos a hacer cuatro, eran suficientes, además hoy no era un buen día, con los mocos en la garganta no podía respirar bien y me costaba un triunfo recuperar así que…. Al final he hecho las cinco, la última era de regalo, para mí y para mi cabeza. Es la forma que tenemos de “mentirnos” para no sufrir en exceso. Mi mente es vaga y hay que quererla así, con lo que yo le doy lo que quiere, el mínimo esfuerzo hasta que está convencida y ahí entra mi cuerpo, que dice, pero si podemos mas, vamos a por otra.

Yo ya sabía que iban a caer las cinco, y ella también, aunque los dos nos hacíamos los suecos, por aquello del “fartlek” (broma privada entre runners).

¿Qué que tiene que ver esta enésima batallita con el título del post de hoy? -preguntan por aquí-. Pues todo. Porque a veces siempre mi cabeza es mi peor enemigo, es la que procrastina y la que intenta boicotear todo tipo de esfuerzo. Así que ya me dirás si se merece esta entree.

Pero realmente yo venía aquí a hablar de otro tipo de enemigos, de esos que nos creamos en la Redes Sociales por el simple hecho de existir. Esos enemigos inútiles que solo sirven para que la gente que esconde su YO real tras una cuenta de Twitter despotriquen criticando, chinchando y lapidando verbalmente al que piensa distinto, al enemigo. Este ejercicio de “hateo” (del ingles, of course, HATE=ODIO) me produce tal repugnancia que hace que se me revuelva el estómago.

Parecía que este asalto a los medios, a la información en general, tan “democrático” iba a ser positivo, yo lo creía seriamente. Qué las voces empoderadas y sesgadas iban a dejar que la inteligencia global se colara entre sus dedos. Era un mundo presuntamente utópico, donde todos teníamos acceso a la información, a dar y a recibir, a diversificar, a nutrirnos de opiniones distintas, complementarias, válidas….

Y lo que nos hemos encontrado es esto, hasta Melendi lo dice en una canción: -“Para poder desahogarnos, hemos inventado Twitter”- El microblogging se ha quedado reducido a un compartimento estanco y pequeño donde el humor, el buen gusto, la poesía, los pensamientos y los gatitos son la anécdota, el resto en un puñetero campo de batalla de energúmenas y energúmenos (aquí si que quiero utilizar el lenguaje inclusivo) que vomitan odio, soberbia, ira y seguro que hasta gula.

Ya nadie se plantea conversar sin agredir, discutir encontrando puntos en común, charlar acaloradamente con respeto… ya todo eso quedó atrás, en la prehistoria del Spectrum. Lo de ahora se basa en defender lo nuestro o a los nuestros (pero no a los de verdad, que ahí le encontraría un sentido…. “por mi hija, M.A.T.O!”) sino a esos nuevos ídolos o a esas ideas unidireccionales que tanto creemos que nos dignifican. Hemos vuelto, sin quererlo, al UHF, a la época de los dos rombos y al blanco y negro. Se ha perdido la gama de grises, se ha perdido el color. Muchos creen que se han ganado libertades pero.. #estamoslocos? Esas libertades las estamos tirando por la borda de nuestro yate como si de lastre se tratara.

Lo que pasa a día de hoy es que tratamos de defender lo nuestro atacando lo contrario, pero atacando a dolor, tirando a dar, y no nos damos cuenta de que esa forma altera conceptualmente todo el fondo. Decir de algo que es LO MEJOR porque lo demás es UNA MIERDA no le añade ningún valor a lo nuestro, es más, le dotamos de una mediocridad abrumadora. No es de extrañar que lo mediocre llegue lejos y que el talento se quede sumido, una vez más, en el pozo de la incomprensión.

La libertad de expresión es maravillosa, eso nadie lo va a poner en duda. Yo lo que pongo en duda es la falta de visión y de autocrítica de algunos “opinadores”, esos pobres que se creen libres o a los que se les ha hecho creer que son válidos cuando lo que hay detrás de todo es un magnífico guiñol lleno de cuerdas y marionetas. Tu di esto, yo escribo esto, tu acusa aquí y ya verás como la turba nos sigue. Con un panorama así no es de extrañar el triunfo de los extremos.

Fuera del anonimato de las Redes Sociales el “hateo” está muy extendido desde siempre en el mundo del deporte, principalmente deporte mayoritario. Ese sector lleno de valores que llegan a lo más profundo y que sacan lo mejor y lo peor de los acólitos. Risas, lágrimas y cánticos por unos colores prestados y muy vívidos rozan la parodia y la sensación de “asco-pena” con cada comportamiento primario, con cada abuso, con cada agresión…

Pero no todo está perdido, a veces la aficiones dan lecciones (bonito pareado) y se comportan como gente normal y civilizada… o mucho más que eso. Hace unas semanas leí una noticia que me impactó, porque se desarrollaba en una partido de hockey hielo canadiense, donde se juega duro, muuuuuy duro en la pista y en la grada. Y es que los seguidores del Calgari Hitmen acudieron al encuentro de su equipo con un cargamento muy especial. Tras el primer gol del equipo local, la grada hizo llegar a la pista un aluvión de osos de peluche, las imágenes hablan por si solas:

Mas de 25 mil osos de peluche arrojados al hielo para repartir entre Ong,s de la zona. Una tradición aneja al hockey desde hace casi veinte años, tanto en Canadá como en EEUU y que hasta cierto punto da sentido a esa posibilidad de cambio, a esa luz al otro lado de un túnel que a veces se nos antoja demasiado oscuro. O quizá es que estas cosas pasan cerca de la Navidad y nos pillan en un momento “pico” en lo que emociones positivas se refiere.

Otro apunte, uno más sincero y tierno si cabe y a la postre, la frase que me inspiró para escribir este post que estás terminando de disfrutar 🙂

En el programa de radio que escucho por las mañanas, uno de los reporteros visita un colegio y le hace preguntas adultas a los niños más pequeños. La pregunta de ese día era:

-¿Si pudieras, a quién invitarías a tu cumpleaños?”

Un niño contestó: -A todos mis amigos, y a mis enemigos-

El reportero preguntó: -A tus enemigos, por que les invitarías e ellos?

Respuesta: -Porque si no, nunca podrán ser mis amigos.

No hay mas preguntas, señoría.

Hasta pronto,

J

Un juego perverso

No podemos evitarlo, lo malo nos llama mucho la atención.

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Sentimos debilidad por lo negro, por lo oscuro, por lo peligroso. Creemos que tenemos nuestra vida centrada en la zona de la luz y que estamos cómodos allí pero el lado oscuro nos susurra constantemente. Nos molan los malos de las películas, nos identificamos con los seres ambiguos y torturados, disfrutamos con las criaturas siniestras y necesitamos de esas dosis de perversión para ser completos. Sabemos que no debemos tocarlo, no debemos adentrarnos, pero está ahí, tan cerca!

Somos sombra y luz, Yin y Yang, tigre y dragón, búho y alondra. En definitiva, somos duales, tenemos muchas facetas y muchas caras, unas mas amables que otras pero todas nos conforman.

Yo me reconozco en esto que digo, me comprendo y os aseguro que tengo mi lado oscuro y mis pasiones más inconfesables (si, inconfesables, que no las voy a decir…) repartidas en mi día a día. Y me gusta que sea así. Es importante no solo reconocerlo, sino equilibrarlo, y dejarlo aflorar cuando haga falta, cuando sea necesario o cuando sea EL momento. No hay que esperar a la luna llena o al solsticio, no se trata de eso.

Y como tenemos esa querencia, es muy fácil para algunos pocos aprovecharse de ello. Algunos visionarios aprovechan nuestras debilidades y características especiales para torturarnos y manejar nuestros instintos a voluntad. Mucho de lo que está pasando en nuestro país en estos días es un reflejo de esto. Se está jugando un juego perverso lleno de odio y de afectación, dirigido por políticos con intereses alejados del pueblo pero que recurren a ese mismo pueblo para abanderar una causa u otra. Esta manipulación me ahoga, me asfixia y me abruma.

Cada cosa que leo en estos días está cargada de grandes dosis de irracionalidad y de manipulación, yo lo veo desde fuera y lo identifico bien, no me creo ni un lado ni otro, pero imagino que estar inmerso en la vorágine debe ser distinto. Las personas se han convertido en una turba, ya no hay conciencia individual, solo colectiva y agresiva y eso me produce mucha inseguridad y desasosiego. Estamos en un mundo en el que las opiniones de cualquiera se hacen virales sin filtro y la desinformación vuela por doquier. Yo he leído mucho y he callado mucho, he estado a punto de tirarme a la piscina en muchas ocasiones y he sabido recular a tiempo, no tengo las armas ni la energía necesarias para participar en este Circus Maximus.

Desgraciadamente se nos está intentando hacer ver que en esta tensión hay lobos y corderos, víctimas y verdugos, acosadores y acosados y mucha gente se está posicionando en estas situaciones. Pero están equivocados, si se toman la molestia de retirarse un poco y de ver las cosas con perspectiva, verán que aquí solo hay lobos. Lobos contra lobos. Esto es una pelea de bandas a cara de perro y sin control. Y las turbas están manejadas con hilos invisibles pero reconocibles, como el dinero, la estabilidad, la patria, el futuro, la identidad…. Cada cual, y esto es muy personal, se agarra a lo que considera en peligro y lo defiende haciéndole el juego a los maestros de marionetas. Es triste pero es lo que somos, unos burdos muñecos que cuelgan inertes hasta que nuestro dueño nos moviliza.

Este juego perverso no me gusta así que estoy intentando aislarme, huyo de las redes sociales, esquivo perfiles implicados, evito noticias sesgadas (¿las hay objetivas acaso?). Como me gustaría poder influir para aportar cordura pero estoy a años luz de poder hacerlo así que a lo mejor me visto de negro y me voy pasadas las doce a mordisquear yugulares. Algo tengo que hacer para calmar este ansia.

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O quizá esto se me pase escuchando el juego perverso (Wicked Game) de Chris Isaak, esa preciosa canción que formó parte de la genial banda sonora de Corazón Salvaje (Wild at Heart) de David Lynch. Esa historia de forajidos abocados al lado oscuro protagonizada por Nicholas Cage y Laura Dern. Recuerdo haberme comprado el disto de Isaak y de haberlo triturado literalmente en mi tocadiscos, mucho ha llovido desde aquello, desde que me metía esta canción en vena.

Pero nunca es tarde para volver atrás, nunca es tarde para parar, nunca es tarde para rectificar, nunca es tarde para detenernos, mirar alrededor y exclamar… #EstamosLocos?

Hasta pronto,

J

Cosificación, por decir algo

cosificación

Aviso a navegantes, voy a irreflexionar, así que no tengáis en cuenta mis palabras si os ofenden o si las notáis demasiado laxas. Mi intención no es sentar cátedra, solo opinar, como siempre.

Esto me encanta, en lugar de vagabundear por mi casa hablando en alto puedo sentarme tranquilamente y escribir lo que se me pase por la cabeza y de la forma que se me pase. Otra cosa será cuando lo vuelva a leer en unos días/meses/años, a lo mejor esta opinión ya no será válida para mi entonces pero eso lo defiendo a capa y espada. La verdad no es absoluta, si lo creéis estáis errados. Nuestro punto de vista es voluble y cambia por las circunstancias, ahora podemos pensar esto, mañana lo otro y no nos habremos vuelto locos, nos habremos movido, y eso, es genial.

Así que dejar de culpabilizaros por cambiar de opinión, ya está bien.

Y ahora a la cosificación, que gran palabra y cuanto tiempo sin hablar de palabras. Dice la RAE (Real Academia Española) sobre esto:

cosificación

1. f. Acción y efecto de cosificar. (ya os dije en este post que la RAE es muy escueta)

cosificar

1. tr. Convertir algo abstracto en una cosa concreta.

2. tr. Reducir a la condición de cosa a una persona.

Pues aquí lo tenemos, en la segunda acepción. Ese es el mal que estamos viviendo últimamente, que tendemos a cosificar a las personas, o mas bien, a las mujeres de una manera sexual. O así es como se sienten ellas, reducidas en su femineidad a puros objetos sexuales, creen que se las considera órganos sexuales andantes en lugar de personas de pleno derecho.

Y no digo que no tengan razón en miles de casos, que estamos a años luz de una igualdad real y utópica, pero de ahí a establecer una lucha machismo/feminismo hay que abismo (y rima!) Entiendo también la lucha contra la violencia de género, el sexismo, el abuso, el tratar a otro ser humano con superioridad…. todo eso es denunciable o debería serlo. Y apoyo vehementemente la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, y ojo, obligaciones. Lo que realmente me enfada, mucho, es que esta respetable lucha contra el sexismo esté politizada y dirigida de una forma retorcida y torticera, buscando rascar donde no hay y sacando a colación el supuesto machismo anclado en lo más profundo de nuestra “moderna” sociedad.

Reconozco que yo nunca me he sentido machista (ni feminista) pero me ofende que se me ponga en tela de juicio porque vea un anuncio de lencería y me guste lo que veo, porque mire de reojo a una chica guapa (o guapa para mí) o que deje pasar en el ascensor a una chica como signo de educación, también lo hago con chicos y en ninguno de los casos es para mirarles el culo. Algunas de estas actitudes son los micromachismos que se están denunciando. Expresiones como “ayudar” en casa son ya casi punibles en el mundo “igualitario” en el que vivimos. Que la casa es de los dos, claro. Que las tareas también, claro. Que los derechos y obligaciones son al 50 %, claro. Ahora hay que ejercerlo y/o aparentarlo sin usar frases tópicas e hirientes.

Llamadme loco, pero esto me parece demagogo, adoctrinante, falsamente progre, superficial y muy, muy, muy falso. Y para muestra….

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Lo que está pasando con las azafatas en los campeonatos de ciclismo, motociclismo y automovilismo me parece bastante marciano. Se las tacha de mujeres “florero” ¿porque son guapas, son sexys y no hacen nada más que pasearse, lucirse, hacerse fotos y besar a los campeones?. Pues eso que hacen es un TRABAJO, son imagen y ese es el cliché que vende. Pero no ahora que estamos todos salidos, esto viene de lejos. De cuando las mujeres rompían barreras para imponerse y situarse donde deben estar, a la misma altura que los hombres y de cuando utilizaban sus armas de mujer para liberarse del yugo de la hipocresía y del oscurantismo. Como también es un trabajo estar en la puerta de Abercrombie & Fitch sin camiseta para captar la atención de las compradoras zalameras que se fotografían con los chulazos antes, durante y después de entrar a comprar, o no. ¿nadie va a proteger a estos chavales?

abercrombie

A cuantas de todas esas mujeres que trabajan de sol a sol en una cadena de montaje, limpiando casas, escaleras y portales o en una explotación agrícola, a las que tratan como ganado les gustaría poder calzarse unos tacones, ser admiradas, envidiadas y llevarse a casa lo mismo que ellas ganan en seis meses doblando el lomo. Porque que yo sepa, a esas mujeres grises y ocultas nadie las cosifica, y nadie las defiende con tanta vehemencia. O, lo voy a decir mejor así, nadie les quita el trabajo porque su actividad les perturba, les molesta o les inquieta. No, a estas pobres a lo mejor no las ven como tetas y culos pero las explotan de otra forma sus empresarios y sus empresarias.

Quizá el problema ahora sea la carne, se enseña mucho, se ofrece mucho, se crea adicción y se revuelven los bajos instintos, masculinos y machistas, claro. Y como no hay paridad, ni disfrute para todos… ¿acabamos con ello? ¿Esto es lo moderno, volver al recato impuesto? ¿Realmente esta es la pelea por los derechos de las mujeres que quieren las mujeres?

No estoy nada de acuerdo en prohibir y acabar con las mujeres en esa faceta del deporte, lo mismo que no estoy de acuerdo en acabar con las actrices, con las cantantes, con las modelos, con las empresarias, con las ministras, con las médicas, con las conductoras de autobús, con las trabajadoras sociales o con las gitanas rumanas. Que las mujeres lleguen a lo más alto en su profesión, que sean honestas, que estén protegidas laboralmente y tengan unas condiciones salariales justas e igualitarias es lo que nos debería preocupar de verdad. Lo mismo, lo mismo, lo mismito que debería pasarle a los hombres.

Y establecer filtros y observatorios, eso es bueno siempre que tengan una buena dotación económica detrás, para denunciar y poner sobre la mesa actitudes deshonestas, ilegales, sexistas o delictivas.

Hace tiempo que la sociedad de consumo y el marketing nos engulleron y ahora estamos sufriendo las consecuencias, ahora cosificamos, tratamos como cosas a hombres y a mujeres, a perros y a gatos, incluso a nosotros mismos. Y somos tan hipócritas y tan cerriles que vivimos en una dualidad tremenda, alabando y denostando a voluntad, babeamos con una chica guapa y criticamos a un tío bueno… y viceversa. Bueno, viceversa del todo no, que ya lo decía mi abuela: -“no hay nadie mas machista que una mujer”

Pero bueno, eran otros tiempos.

Y ahora es tu turno para tomar la palabra, los comentarios son todo tuyos.

Hasta pronto,

J

Domingos guarros

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Últimamente estoy un poco errático en lo que a las publicaciones del blog se refiere y hoy que tengo un rato lo voy a aprovechar para hacer un homenaje a uno de mis momentos preferidos desde que era un adolescente que se paseaba por casa de sus padres en albornoz… si yo también era de “esos”. Irreflexionemos.

¿Qué es un “domingo guarro”?

En mi diccionario particular, los domingos guarros son aquellos dedicados al pijama. Esos domingos en los que ni te duchas, ni te afeitas, ni te vistes. Esos domingos hechos para vagar por la casa picoteando entre horas, excederte con la coca-cola, con un vino o una cerveza y patatas fritas. Esos son también los domingos de levantarse tarde y salir corriendo a la cama después de comer para disfrutar de una siesta “como Dios manda” con la persiana a medido bajar. Domingos también de juegos en familia, de palomitas o lo que surja pero siempre indoor.

Ya puede llover o hacer un sol de justicia, no hay nada que más que ponga que ver desde la ventana a mis vecinos hacer planes, salir a jugar con los niños al parque, coger las bicis o los patines y desfilar fuera de la urbanización, y yo aquí, con la misma ropa que el día anterior, los pelos revueltos y esa sonrisa que dice, “no salgo porque no quiero”.

Ya tenemos demasiada actividad de lunes a sábado, trabajos, colegios, deberes, piscinas, campeonatos, carreras, cumpleaños…. y siempre responsabilidades que se hacen dueñas de nuestro calendario. Así que de vez en cuando, un domingo cualquiera se puede convertir en una huida de todo aquello que se ha vivido entre semana, en un domingo guarro, que a la postre es lo más parecido a la felicidad que podemos encontrar a estas alturas y es que la inactividad programada es todo un lujo.

Domingos guarros y mi espacio

Y en estos domingos, yo siempre encuentro mi espacio. Un momento, como este de ahora mismo, en el que puedo sentarme libremente en uno de los sofás y escribir o leer o escuchar música sin tener que compartir espacio.

Música como esta de hoy que me inspira aunque no tenga ni idea de lo dice…

Porque las niñas encuentran el suyo en sus habitaciones, que se convierten en spas improvisados, en academias de baile, de gimnasia o de música o incluso en ludotecas fantásticas, en salones de fiestas de disfraces o, las menos, en zonas de estudio.

Y porque mi mujer siempre tiene cosas que hacer y sitios a los que ir, que normalmente se le cae la casa encima o si se queda compartiendo el hueco en el sofá lo hace viendo una de sus series mientras yo, a su lado, estoy en mis cosas con mis auriculares molones para no distraerme. Tan juntos y a la vez tan “a lo nuestro”.

Domingos guarros como ¿hábito?

Hoy no ha podido ser un día de esos, vale que me he levantado tarde y tal pero me he tenido que ir derecho a la ducha, pelearme con las niñas para que hagan sus deberes sin matarse entre ellas y llevarme a la familia de compras así que la tarde la tengo totalmente consagrada a mirarme el ombligo. Lamentablemente, como me he duchado, ya no llevo la ropa calentita de ayer con las connotaciones que eso conlleva sino que he tenido que renovar el outfit de “estar por casa” de la semana. Hay que mencionar que lo de la guarrería debe entrar dentro de unos límites saludables, no manchas, no malos olores, no escatología, no fealdad. Debe ser lo más parecido a una pose, aprender a caminar en los límites de lo guarro sin serlo. Encontrar ese punto es lo importante y desde luego, no hacer de esto un hábito.

Imaginaos 21 días así…. aunque parezca apetecible, esa rutina nos convertiría en ermitaños, en nerds, en los náufragos de la isla de Perdidos, en los protagonistas de la leyenda de Greystocke, en una familia de “niños” salvajes agorafóbicos de manual o quizá en algo mucho peor…. y sucio. Y entonces ¿qué glamour habría en eso?

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Así que amigas y amigos, siguiendo con uno de los dichos favoritos de mi madre: “lo poco gusta y lo mucho cansa”, os dejo reflexionando sobre esto de los domingos poco higiénicos ¿estáis a favor? ¿en contra? Pues contadlo en la zona de comentarios, es toda vuestra.

Hasta pronto,

J

21 días, las nubes y Mel C

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Esta mañana he vuelto a madrugar para llevar a mi hija mayor al entreno de los sábados. Durante toda esta semana nos han bombardeado desde los noticiarios con el cambio de temperatura que se avecinaba para el fin de semana, que se acababa la estabilidad, que el “veranillo” del que estábamos disfrutando iba a desaparecer bajo capas de lluvia, viento y nieve, que la ola de frío polar nos iba a congelar hasta la sangre en las venas….. Y el caso es que cuando ha sonado el despertador, me he levantado y he mirado por la ventana parecía que se cumplían todos los pronósticos…. Incluso he escuchado a mi mujer decir entre dientes -Ya está lloviendo….

A mi ya me ha entrado ese frío extremo y me he abrigado como si viviera en el polo norte, cuando hemos salido del garaje con la confortable guarida del coche, parecía que se caía el cielo sobre nosotros, un chaparrón en condiciones, de esos que limpian la necesitada atmósfera madrileña de la polución que nos ahogaba últimamente.

Con ese panorama he dejado a la niña en la piscina, he vuelto a casa y me he metido en la ducha para entrar en calor, entre otras cosas. Cuando he salido parecía que había vuelto atrás en el tiempo, el sol brillaba tras la ventana de mi habitación, el aire se había calmado y la temperatura era bastante más agradable. ¿Hasta ahí el cambio? ¿Eso ha sido todo?

Así no hay forma de acostumbrarse al cambio de las estaciones.

Los señores y señoras del Tiempo dirán que la climatología no es una ciencia exacta, que los valores son relativos, que inciden muchos factores, que los datos que se ofrecen son generales y bla, bla, bla. Y es que resulta que todo es así de voluble. El tiempo, el otoño, las personas… Todo varía, todo se mueve, todo evoluciona, todo cambia de opinión.

Dejando atrás las ciencias del Medio Ambiente y centrándonos en las personas os diré que se dice por ahí, cada vez más, que hay un plazo concreto para cambiar y convertir una actividad en un hábito, este periodo en de tan solo 21 días. Imagino, porque no me apetece mirarlo en profundidad, que los cambios que se producen a nivel físico, fisiológico y psicológico son importantes cuando incluyes una rutina nueva durante ese espacio de tiempo. No se si será sencillo de conseguir o no, habrá que probarlo.

Yo tengo en mente algún proyecto a nivel personal que me gustaría poner a prueba para ver si eso de los 21 días es científico o no, si surte efecto o no. Recuerdo que el año pasado, cuando me comprometí a escribir un post diario durante el mes de octubre pasé de largo por esos días, si que me pareció mucho más sencillo de asumir que cuando lo estaba planteando pero a lo mejor era porque sabía que el proyecto tenía una longitud concreta y eso, te lo digo por experiencia, funciona.

Enfrentarse a un periodo de cambio de 21 días cuando llevas mas de 21 años procrastinando debe ser una tarea importante y quizá por eso aún no he comenzado. Se que me pongo excusas para no enfrentarme a mí mismo, el tiempo o la falta de él es el más recurrente pero hay otras… y no voy a entrar que luego os copias de las mías y las dais como vuestras, cada uno que busque sus excusas, a ver cual es la más original.

Lo que me gustaría saber ahora es cuanto tiempo se tarda en perder un hábito. Yo creo que debe ser infinitamente más sencillo que adquirirlo, basta con un par de pensamientos negativos o un par de días liberado de la actividad para que nuestro cerebro, nuestras endorfinas y nuestra realidad nos indique que hemos vuelto a perder ese tren. ¿Es eso justo? A mi no me lo parece. Me joroba bastante que los seres humanos seamos tan inconstantes, por la razón que sea, propia o ajena y que tengamos que estar siempre en constante lucha. Al final no vamos a ser tan distintos a esas borrascas y a esos anticiclones, a las isobaras y a las líneas de alta presión, a los cúmulos y a los nimbus, que si bien son nubes, también son nombres de zapatillas de running… Oh My God!,  ¡todo está conectado!

Yo en mi caso, zapatillísticamente hablando soy Nimbus, y si fuera una nube, sería una de esas “que se encuentran a una altura superior a los 2000 metros y que se caracterizan por producir precipitación, generalmente asociada a otro tipo de nubes. Estas precipitaciones pueden ser en forma de lluvia, nieve o granizo aunque no siempre alcanzan la superficie…”

Y ahora que lo leo, mi tipo de nube se parece más a mí que mi horóscopo, soy alto, me gusta estar y realizar actividades en compañía y no siempre todo lo que digo o hago llega a visualizarse, creo que estoy a punto de crear una ciencia nueva, ya si eso en unos 21 días investigando establezco los fundamentos y doy con un nombre acorde.

Y hablando de acordes, y sabiendo que los posts de los sábados son musicales, os voy a poner un video en el que también salen nubes. La canción es muy positiva y habla sobre esa persona que tenemos cerca y sobre la que nos apoyamos cuando las cosas van de una forma que a nosotros no nos gustan. La canta la ex-Spice Girl deportista, Melanie Chisholm (Mel C).

Vosotros ¿qué? ¿tenéis algún proyecto que queráis convertir en un hábito? Si me contáis el vuestro yo os cuento el mío. Mientras tanto utilizad la zona de comentarios para charlar un poco que lo que queráis, incluso de nubes….

Y hablando de cambios, por si no os habíais dado cuenta, acabo de cambiar la plantilla y el aspecto del blog, eso también podéis comentarlo. Cambiando… cambiando… no os olvidéis de pasad un buen fin de semana, una buena semana y una buena vida.

Hasta pronto,

J

Irreflexionando en alto, los refugiados

walking dead

Prometí introducir algún que otro cambio en el blog y comienzo ahora mismo estrenando nueva sección. Con esta serán tres publicaciones semanales, siempre que el cuerpo, el tiempo y la conexión de fibra óptica lo permitan. Todo lo que pase por mi cabeza se filtrará de alguna u otra forma en esas entradas semanales, en las que daré todo de mi, como he venido haciendo hasta ahora, en estos casi dos años de andadura bloguera. Los sábados seguirán siendo musicales y las friqueces más absolutas, hilarantes y descabelladas seguirán teniendo su espacio con su etiqueta particular, #EstamosLocos, entre semana, aún no se si conservarán los miércoles o se moverán, estoy a la espera de cuadrar mi horario definitivo tras la vuelta al cole y a las actividades extra escolares.

Lo que aún está también por ubicar es esta sección que estreno hoy y que se llamará IRREFLEXIONANDO EN ALTO.

Estará definida en forma de mini-entrada (aunque con lo que se me suele ir la cabeza a lo mejor termina en mega-entrada) y versará sobre todas esas cosas que pienso sin pensar, valga la redundancia. Nos dice el diccionario de RAE (Real Academia Española) y a la postre fiel colaborador de este blog que:

REFLEXIÓN

1. f. Acción y efecto de reflexionar.

2. f. Advertencia o consejo con que alguien intenta persuadir o convencer a otra persona.

3. f. Fís. Acción y efecto de reflejar o reflejarse.

4. f. Gram. Manera de ejercerse la acción del verbo reflexivo.

Si nos centramos en la primera aceptación, que es la que me interesa, vemos que se nos queda un poco corta, así que, de nuevo recurro al diccionario de la RAE para seguir ampliando información, con lo que descubro que:

REFLEXIONAR

1. intr. Considerar nueva o detenidamente algo.

Ahí lo tenemos, “considerar nueva o detenidamente algo”, es lo que he estado haciendo hasta ahora, elijo un tema, me documento, REFLEXIONO, considero, discurro y escribo. Así que para dar una vuelta de tuerca he decido hacer lo mismo pero distinto, más a la ligera, con total y auténtica…

IRREFLEXIÓN

1. f. Falta de reflexión.

No me negaréis que el diccionario de la RAE es conciso y concreto, por eso lo uso tanto, no me gusta perderme entre extravagancias, bueno si, pero… dejémoslo.

Eso es lo que quería, no reflexionar, no pensar. Quería construir una sección alternativa donde soltar a boca jarro lo que me parezca, sin filtros bueno/malo, blanco/negro, y aprovechando que el verbo IRREFLEXIONAR no existía me dije, pues bueno, si no existe, lo creo. Y si no existe el verbo, tampoco existirán sus tiempos verbales, ni siquiera ese gerundio tan jugoso y tan “de tiempo presente e acción inacabada”.

bubble surprise

Sabiendo de antemano que este término no existe, me quedo bastante más tranquilo a la hora de afrontar este nuevo acercamiento al pensamiento “al natural” y espero (con agonía incluso) que vosotros, amigas y amigos lectores seáis mis cómplices y que  fomentéis el diálogo y la irreflexión a través de vuestros comentarios.

Por cierto, si os ha gustado la frase que acompaña la foto, podéis usarla, es mía. 🙂

IRREFLEXIONANDO EN ALTO, LOS REFUGIADOS.

Y después de toda esta presentación (ja ja, ¿mini-entrada decías?) vamos a meternos en harina y a empezar a irreflexionar. Estos días estoy en casa de vacaciones y he tenido tiempo de ver la televisión, esos programas serios que dan a primera hora de la mañana, cuando la gente decente está trabajando, en casa o fuera de ella.

Ayer sin ir más lejos me sorprendió escuchar las declaraciones de la ex-ministra de Defensa, la socialista Carmen Chacón, en relación a la reacción de la Unión Europea ante el éxodo masivo de refugiados sirios y afganos, a los que yo cariñosamente llamo Walking Dead, por esa tristeza intrínseca, por ese devenir constante, por esa sensación de estar viviendo al límite con lo puesto y por esa extraña incertidumbre de saber si van a poder proseguir o se van a encontrar cercados.

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La ex-ministra se quejaba abiertamente de la no-acción de Europa ante esta crisis, y parafraseando, venía a decir algo así:

-“Me parece increíble que la Unión Europea, que se pone de acuerdo para decidir como se deben servir las aceiteras en los bares españoles no logren llegar a un acuerdo vinculante entre los miembros para solventar la situación que atraviesa esta gente.”

Ideologías aparte, creo que tiene razón, ha quedado demostrado que cada país actúa a su antojo, algunos se niegan a acoger, otros cierran fronteras, otros hacen planes irreales, y esos Walking Dead, siguen avanzando, el otoño se acerca, los fríos en Centro-Europa están a la vuelta de la esquina y de momento, los ministros del interior de los países no se ponen de acuerdo. Será que ahora no se está tratando de repartir fondos de cohesión…

Y poco más, que como he dicho antes, unos de los valores de estas irreflexiones es que sean efímeras. Así que hasta aquí mi aportación, ahora te toca tomar el testigo y mostrar tu acuerdo o tu desacuerdo. Comenta, comparte… dialoguemos.

Hasta pronto,

J