Cansado pero vivo

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Lo reconozco, hoy estoy agotado.

No de escribir un post diario, que eso de momento lo llevo bien, estoy literal y físicamente agotado. No había comentado por aquí que desde primeros de septiembre había retomados mis hábitos deportivos, vamos que he vuelto a correr. Después de un verano dedicado a mirarme el ombligo, tomar el sol, leer y si acaso, hacer algún que otro «largo» en la piscina o un paseo «corto» por la playa, la re-entré a la rutina ha sido, cuanto menos, cansada.

Mis compañeros de trabajo me regalaron por mi cumpleaños, allá por mayo, un curso de iniciación al running que por problemas de fechas y de calor sofocante no he empezado a disfrutar hasta ahora. Consiste en un clase grupal un día por semana, los domingos en mi caso, y luego trabajo personal entre semana, adaptado y progresivo. No encuentro nada negativo en ello, el grupo es perfecto, las edades y el estado de forma son muy similares y correr en grupo es gratificante, «el equipo de suda junto, permanece junto». Pero claro, es un curso proyectado a hacer de nosotros, tiernos principiantes, runners de grado medio y que consigamos tener una independencia de carrera constante de unos cuarenta minutos al finalizar los dos meses de formación.

Hoy ha sido la clase número 5, la primera del segundo mes y ya nos habían dicho que las cosas se iban a poner duras…., sin guarrerías. Y como lo prometido es deuda, así ha sido. Nadie nos ha engañado y eso es de agradecer pero al terminar la sesión nos hemos querido morir, o por lo menos dejarnos caer al suelo, cual atleta olímpico en la línea de meta a la espera de una camilla que nos llevase a casa. Hoy hemos conocido un término nuevo en el mundo del running, el «Fartlek», que, como buena rutina de entrenamiento nórdica, parece sacada del catálogo de IKEA, junto a las estanterías Lesvik, las toallas Hären, las camas Svärta y las cajas Trofast.

Sin entrar mucho en explicaciones, esta técnica de entrenamiento está basada en los cambios de ritmo, en series de carrera contínua de distintas intensidades. El objetivo es la sobre-oxigenación del corazón que va a ser, a la larga, la que nos va a dar ese fondo físico que necesitamos para ir «un paso adelante».

Lo bueno de la experiencia es que hemos salido todos vivos, lo malo, que tenemos que seguir practicando entre semana y seguramente el próximo domingo sea peor, más distancia, más cambios de ritmo y corazón a tope de oxígeno. Cuando mi entrenadora me ha dado el planning semanal ya ha incluido una sesión de Fartlek, ya no me libra de esto ni…. nadie, no me va a librar nadie.

Pero oye, que en realidad no me estoy quejando de nada, estoy encantado. Después de volver a casa y de pegarme una ducha de campeonato hemos comido en familia y luego un poquito de siesta. De lo cansado que me encontraba casi no he podido dormir y cuando me he levantado y he subido las escaleras, mierda de duplex, me he dado cuenta de lo vivo que me encuentro. Porque cuando estás vivo te duelen las cosas y yo, a estas alturas, tengo pocas que no me duelan. ¡Qué sensación de vitalidad tan….! sí, como te imaginas.

Me duele al andar, me duele al sentarme, me duele estirarme y me duele pensar en las agujetas de mañana y de pasado. La vida es bella!!!

Prometí hablar del lado positivo de las cosas y ya he empezado, nada de lo que he escrito hasta ahora es negativo en sí mismo, todo forma parte de una experiencia vital y liberadora que debería estar al alcance de todos. La actividad física, mola. Yo siempre he sido sedentario y creía que así se vivía estupendamente pero ahora he podido comprobar que no, moverse es sano, que te duela hasta el alma es sano, respirar al máximo de capacidad de los pulmones es sano e ir a hacer deporte con ropa chula y conjuntado es sano y molón. Y el entorno…. importante el entorno. Las clases grupales las tenemos en el Parque de El Retiro, un lugar extraordinario para el deporte, para pasear y para perderse, lleno de lugares bellos y recónditos. En El Retiro hay mil rincones y las opciones de tener tu propio disfrute son enormes. Esta parte de Madrid me encanta, y el camino de ida y de vuelta, que hago andando porque vivo relativamente cerca.

Espectacular imagen de "El Retiro" desde el aire
Espectacular imagen de «El Retiro» desde el aire

En el post del otro día os hablaba de la importancia que tiene cambiar el punto de vista y de mirar, para descubrir cosas nuevas en nuestro camino rutinario. Si os dí ese consejo es porque yo estoy haciéndolo y funciona. De un tiempo a esta parte, tal vez desde que hago deporte y desde que escribo el blog o desde no se cuando noto que mi movimiento corporal es distinto, ahora camino más erguido, mis hombros más rectos y mi vista no va pendiente del suelo. He empezado a mirar a lo alto y a lo lejos, y he empezado a ver cosas nuevas, que siempre han estado allí, pero de las que no era consciente.

Hay todo un mundo desconocido a nuestro alrededor, vamos a descubrirlo. Yo de momento, voy a tomarme un paracetamol y un vaso de agua, a ver si soy capaz de llegar de forma digna a la cocina.

Hasta mañana,

J