Gilipollez extrema #EstamosLocos?

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No se me ocurría mejor título para el post de hoy, recordad que es miércoles y es cuando denunciamos las locuras más tontas o a los inútiles más grandes. Pues el tipo de hoy se lleva la palma, de momento. Si ya nos parecía un tonto de libro el chavalito que le pegó una patada a una chica en Barcelona y lo grabó en vídeo, lo que tengo hoy preparado, cortesía de mi hermana, que siempre está ahí al quite, ya es de categoría superior.

Os cuento, según podéis leer en el enlace, un tipo despechado publicó en un grupo de Facebook dedicado a la compraventa, su intención de vender a su hijo a cambio de una camioneta, o en su defecto, cuatrocientos mil pesos en efectivo.

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Al pobre infeliz, por lo visto, se le ha echado todo el mundo encima y a las pocas horas de publicarse el anuncio ha recibido hasta amenazas de muerte… yo me quedo loco.

Y no lo digo solo porque el joven mexicanito, Sebastián Gutierrez, haya demostrado tener una o ninguna neuronas al saltar a la palestra con semejante anuncio, que por lo visto era broma, o a lo mejor es que se ha visto a sí mismo enterrado vivo, que algunos Mexicanos se toman las cosas muy a pecho.

Porque no me digáis que amenazar de muerte a este tonto, también por Facebook, claro, no es exagerar. Que no digo yo que lo que ha hecho el tío esta bien, ni por asomo, pero lo otro también me da miedito. Si es denunciable, se denuncia y ya caerá la policía encima, que para eso está, pero lo otro….

Amigas y amigos, está claro que la locura nos está afectando a todos (debe haber algo en el agua…) y que hay personajes que no han terminado de entender el alcance y la relevancia de las redes sociales, para bien o para mal.

Así que, desde este humilde rincón, le dedico un enorme #EstamosLocos? tanto a uno como a los otros. Para habernos “matao”.

Hasta pronto,

J

Cómo hemos cambiado

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Ayer por la noche, mi mujer y yo nos lo pasamos genial cotilleando por Facebook la vida y evolución de algunos de nuestros compañeros de instituto. Nosotros nos conocimos allí a esa tierna edad y guardamos muy buenos recuerdos de aquella época y de la gente con la que la vivimos. Por eso, con la facilidad que te dan las redes sociales para el voyeurismo, empezamos a recordar nombres y apellidos, caras y fisionomías y llegamos a la conclusión de que estamos genial.

Es posible que todo sea producto de nuestra imaginación, o el hecho de vernos a diario haga que nos hayamos acostumbrado a los cambios que la vida nos ha regalado durante todo este tiempo. Nosotros tratamos de ser objetivos y cuando encontrábamos a alguno o alguna de aquellos niños y niñas de nuestra adolescencia valorábamos si el tiempo ha sido benévolo o no con ellas y ellos. En muchos casos, en los de las chicas sobre todo hay mejores resultados. Ellas, vosotras, tenéis mil avances a vuestra disposición que pueden arreglar considerablemente la marca del paso del tiempo, también la forma en la que maduráis es distinta, es más contenida, más racional. Observamos que muchas de ellas han sido madres y se han adaptado a los tiempos, no queda casi rastro de aquellos rostros infantiloides, todas ellas son mujeres hechas y derechas, más atractivas unas que otras pero siempre reconocibles.

Los chicos, sin embargo, tenemos peor cambio. La ausencia de pelo (no es mi caso) y el sobrepeso (eso un poquito, que en aquella época era la viva imagen de la anorexia) son factores determinantes para una evolución a peor. Si que es posible que nuestros rostros, o los de ellos, que yo estoy estupendo, sigan siendo los mismos pero nuestras imperfecciones están más marcadas. Alguno hay que ha sabido cuidarse y conservar la esencia de lo que era con auténtica normalidad pero la mayoría, calvos, viejos y gordos. Quizá estos adjetivos son poco adecuados para tíos de unos cuarenta años pero es que había cada uno….

Y luego están aquellas y aquellos que no tienen foto disponible, que han ilustrados sus perfiles con fotos de sus hijos, de sus mascotas o de sus personajes de dibujos animados favoritos, incluso hay algún que otro místico que tiene por avatar una frase positiva…. ¡Cómo yo en el Whatsapp, ahora que caigo!!!! De esos no hay referencia, no hay rastro ni señal. Adiós al critiqueo saludable. Os voy a ser sincero, cuando hago un “trabajo de campo” como el de anoche, no me gusta no ver a la gente que busco, así nunca puedo estar seguro de que son ellos o alguien con sus mismos apellidos, es una especie de frustración enervante.

Y en medio de todos ellos y todas ellas, nos topamos con una amiga nuestra, que a la postre fue una de mis más constantes pretendientes. Y no digo novia porque no lo fue, y mira que la muchacha insistió…. Era una chica muy graciosa, con el carácter más alegre que puedo recordar, con una cara bonita, unos ojos verdes preciosos y unos cien kilos de peso. Aunque era una chica gorda, tenía esa actitud de “no me importa nada, yo me quiero como soy” que le daba tal seguridad que yo creo que el tema del peso quedó obviado casi desde el principio.

Ella se fijó en mí y vino a saco. Yo, que por aquella época era muy tímido me sentía completamente sobrepasado con sus atenciones. Recuerdo que en clase hablaba con sus amigas de mí como su “marido”, me llamaba por teléfono por las tardes, me halagaba constantemente delante de todo el mundo y yo eso lo llevaba fatal, me ponía en evidencia y me daba una vergüenza que me moría. Ella no me gustaba, y no era por gorda, sino porque me apabullaba, me sentía…. acosado.

Al principio me hacía gracia su actitud, siempre es agradable ser el objeto de deseo, pero poco a poco me fue estomagando. El colmo de su obsesión por mí fue cuando le dio por pasar a diario por mi calle y llamarme. Lo peor de todo es que no utilizaba el portero automático, sino que me llamaba a voces. A gritos de JUAAAAANNNNAAAANNNN!!!!!…………. JUAAAAANNNNAAAANNNN!!!!!………….. que yo no podía soportar y que me ponían malito. En más de una ocasión le dije a mi madre… “-Por favor, sal al balcón y dile que no estoy…” Mi madre lo hacía, claro, a ella tampoco le gustaban los numeritos. Eso me llega a pasar ahora, y pido una orden de alejamiento, que momentazos!!!!

Ahora lo recuerdo con la tranquilidad que da la distancia, con ese poso de madurez que nos va dando la experiencia y me río. Es una de las anécdotas que más me gusta recordar, quizá porque me encanta reírme de todo y en especial de mí mismo o a lo mejor porque aún sigo conservando esa sensación de halago.  Por cierto, ella está igual, con la misma cara bonita, los mismos ojos verdes preciosos y sus mismos kilos.

Esta mañana, después de una noche nostálgica buceando entre los recuerdos medio dormidos del pasado, en la radio sonó una canción de las de “entonces”, de nuestra época de salir y ligar. Y aquí os la dejo, que seguro que también os remueve…. Cómo hemos cambiado, amigos. ¿como estará este….?

No os olvidéis de recordar, con indulgencia o sin ella, es un ejercicio… interesante.

Hasta mañana,

J

Estar en contacto

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Esta mañana se ha despedido del trabajo uno de mis mejores amigos, de los del trabajo. Ha pasado página, ha encontrado un trabajo mejor que le va a permitir crecer personal y profesionalmente aunque esta nueva posición le haga, incluso, cambiar de ciudad. Yo estoy contento por él, así se lo he dicho, me alegro del paso que va a dar y estoy convencido de que el cambio va a ser muy positivo. Hemos charlado un rato y nos hemos despedido con una de esas frases tipo…

-Me gustaría que siguiéramos en contacto -Hemos dicho uno de nosotros.

-Claro, claro, por supuesto -Ha respondido el otro.

Sobre el papel es muy sencillo, la vida nos ha dado un montón de vías de comunicación con las que acercar distancias. Incluso hoy en día, con la proliferación de las redes sociales, tememos un montón de nuevos caminos donde encontrarnos, aunque sea en el plano virtual. Es fácil encontrar alguna publicación de ese amigo en Facebook y darle un “like”, así sabe que estás ahí, que te interesan las cosas que ofrece, que estás al tanto de su día a día. Lo mismo con Twitter, hacer un RT de sus comentarios está a la orden de día. Igual que ofrecer un sencillo +1 en Google+. Así podríamos seguir bastante tiempo si tuviera un perfil abierto en otras redes y supiera como se utilizan, pero como no es el caso, lo dejo.

La pregunta que me surge ahora es esta:

-¿Pero esto es REALMENTE comunicación?

Yo creo que no, creo que es cubrir el expediente y aceptar, con mejor o peor disposición tu propia falta de interés. Creo que el “like”, el RT y el +1 son fríos y distantes. Creo que todo lo relativo a las redes sociales es frío y distante, no hay corazón, no hay implicación, es una especie de pasar de puntillas y sobre todo, una ventana abierta al cotilleo. Todo esto que digo no tiene por qué ser especialmente negativo, no lo pretendo. A veces nos sirve con eso, a veces, a los demás les sirve con eso, a veces, a mí, me sirve y me sobra con eso.

La comunicación es otra cosa porque implica otras cosas, implica tomar decisiones, salir de la rutina y actuar. Implica coger el teléfono y llamar, y conversar, y preguntar y compartir. Significa proponer citas, salir a charlar, quedar en vernos, con fecha y día concreto, y llevarlas a cabo. E implica contestar al teléfono, dar de tí, contestar, proponer, activar, porque la conversación, sin réplica, no es más que palabras al aire, no es más que buenas intenciones de parte de uno y pasividad por parte del otro.

Las redes sociales también cumplen otro cometido, traen del pasado gente que había quedado en el olvido, o añaden gente nueva que pasaba por ahí en un preciso momento. Terminar con una buena comunicación, honesta y dual será cosa nuestra, de como administremos nuestros esfuerzos, o de como los veamos compensados. Yo, si, se que hoy estoy un poco particularizando… un poco egocéntrico, voy a reunirme en un par de días con amigos de la infancia de los que hacía X (equis, no diez) años que no sabía nada. Todo movido y promovido por un encuentro triste y una proposición alegre, con ganas, ilusión y reciprocidad.

Aunque creo que la mejor forma de estar en contacto, es estar, literalmente, en contacto. Compartir el día a día, formar parte activa de la vida de los que te rodean, que tu voz sea importante y escuchada al igual que lo es la de los demás. Compartir lo cotidiano es fundamental, verse a diario es favorecedor. Y en el caso que os he contado, de mi amigo y de mí, compartir el espacio físico de la oficina era, yo no es, imprescindible.

¿Qué pasará a partir de ahora?

No lo se, puedo hacerme una idea por la experiencia que tengo y por el tipo de persona que soy pero la gente sorprende y a lo mejor, para bien o para mal, ahora será distinto. No soy pitonisa ni vidente, no veo el futuro y sus miles de probabilidades, así que estoy completamente virgen ante la idea de hacer este tipo de predicciones.

Pero ¿Voy a poner de mi parte?

Tampoco lo se. Puede, quizá, seguro, por supuesto…. son palabras y expresiones, ahora vacías, que no consiguen comunicar como debieran, están aquí plasmadas a mi disposición pero no se cual voy a elegir, o cuales, dependiendo del momento, de las necesidades o de las obligaciones que tenga en el futuro.

Lo que si estoy seguro que voy a hacer es no buscar culpables si las cosas no suceden como en el mejor escenario que yo pueda tener en la cabeza. Las relaciones, como ya he dicho sobre la comunicación, tienen dos vías, dos participantes, dos culpables. Aunque eso implique que yo soy siempre uno de ellos, culpable digo. Yo suelo decir una expresión que siempre quiero que sea literal, que no suene vacía, porque no lo es, no es vacía la pretensión ni vacíos los sentimientos, y además tiene banda sonora, esta preciosa canción de Ben E. King. Cuenta conmigo.

A los seres vivos desarrollados se nos distingue por nuestra capacidad de comunicación, y a los humanos, por la capacidad de hacerlo a través del lenguaje. Pues utilicémoslo. Como dicen en Twitter, mantén viva la comunicación.

Hasta pronto,

J

Hermanadas!

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Ya estamos completamente absortos en el espíritu navideño. La iluminación oficial de las ciudades ya está funcionando, la campaña de compras navideñas también ha comenzado, al parecer con fuerza este año y en televisión y radio ya nos bombardean constantemente con anuncios de todo tipo de viajes, juguetes, turrones y posibilidades de celebración. Aunque no lo queramos creer, las tenemos encima, Las Navidades, digo…. ¿Qué si no? Y por supuesto, el Fin de Año…..

La gente a la que le gusta hacer balance en estas fechas (yo no soy de esos) están ya frotándose las manos con listas de lo mejor, lo peor, lo más o lo menos de este año, y yo he pensado que este año, vamos a colaborar…. ¿he dicho vamos? Si, he dicho vamos, y no por error, que conste. Lo he dicho adrede (me encanta esta palabra). Me he propuesto que colaboremos todos, lectores, familiares, amigos, bloggers,…. todos los que se acerquen por este humilde blog a compartir, que en Navidad se lleva mucho. No estoy pensando en cosas al uso, de esas ya habrá listas oficiales y mucho mejor escritas.

Os propongo algo que calmará vuestro espíritu de cara a estas fechas tan entrañables, criticar. A mi me encanta criticar, y si es con criterio mejor que mejor, yo se que a mi me critican y por eso trato de ir por delante. A lo que voy, que tiendo a liarme. El otro día una lectora nos contó como de soslayo un “incidente” que había tenido con su película favorita, un grabador de VHS y su hermano y pensé que vamos a ir a por ellos, a por los hermanos y hermanas, que en su fraterno amor nos hacen, a veces, la vida imposible. Construyamos una lista de quejas, soltemos eso que tenemos guardado dentro y exorcicemos esos pequeños demonios para siempre.

A ti, que se que estás leyendo esto, te pido que escribas unas líneas, una anécdota, algo que te hizo tu hermano/a/os/as. Exponlo en público y, lo mejor de todo, déjalo ir, sin rencores. Yo empiezo.

Yo solo tengo una hermana, menor, y por lo tanto las posibilidades de tener anécdotas son más reducidas, pero recuerdo entrañablemente aquella vez que siendo un par de pre-adolescentes mi hermana me dijo:

-Tete (ella me llamaba así, que pasa…), ¿me acompañas a la papelería a comprar un boli?

Yo, que ya habría terminado de explotarme unos granos y por lo tanto ya no tenia mucho más que hacer le contesté que si, que vamos. Salimos a la calle, fuimos a la papelería del barrio, vimos toooooodos los bolis que había y ninguno era el que ella quería.

-Jo, no lo tienen, vamos a la otra papelería.

Yo, que aún tenia paciencia le dije que claro, que vamos.

Distinto escenario, mismo guión:

-Joooo, no lo tienen, ¿y si vamos a Simago? -Imagino que todos os acordáis de Simago, o Simango, entre los colegas.

Yo, que ya me estaba cansando le dije que bueno, que venga.

¿Os imagináis? No había el dichoso boli. -Jooooooo, aquí tampoco lo tienen. Vamos a Galerías Preciados (si amigos, era esa época).

-Pero qué dices!! -Si hay que coger el metro y todo….-Trataba de persuadirle, pero para lo que quiere, mi hermana tiene una moral inquebrantable.

-Si, ¿y qué, Tete? si solo es una parada…

-Pues yo no voy a ir….-Eso lo decía andando hacia el metro, claro. -Qué no voy….

Y fui, claro que fui, a Galerías Preciados y al Corte Inglés que creo recordar que es donde encontramos el puñetero boli. Fuimos y volvimos en metro, pero yo me mantenía firme. -Vete tú si quieres, yo no voy.

Ese día, comprendí que tenía que mejorar mi asertividad, que mi hermanita de piernas eternas, rizos morenos y sonrisa perfecta había hecho de mí lo que había querido. Que mi hermanita me había convertido en un panoli, en una marioneta sin voluntad y patética (tú vete, que yo no voy a ir….). Así que hasta aquí, dicho esto, hermana manipuladora, te perdono.

¿Veis? No ha sido tan difícil. Seguro que vosotros tenéis mil historias que contar y compartir, hacedlo. Como siempre, en los comentaros del blog, en Google+, en Facebook, en Twitter, o llamadme y me lo contáis, que ya lo escribiré yo.

Hasta pronto,

J

Auto-coaching

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La rutina me asfixia.
Es cierto, cuando antes la comodidad de la monotonía, la tan consabida “estabilidad” era placentera, ahora empieza a convertirse en un lastre. Debe ser que ahora tengo la mente más abierta que antes, si cabe, ya que siempre he sido bastante abierto (que cada uno lo interprete como quiera…), pero hay un “nosequé” que me dice que debo salir de mi círculo de confort y explorar lo que hay más allá. Bien pensado, si hay algo que me dice que tengo que explorar el más allá…..algo raro me está pasando, tendré que ponerme en contacto con Iker Jimener o con algún psiquiatra, cerca tengo un par.
Tengo la sensación de que el YO de ahora, se está dando cuenta de que el YO de antes pasaba de todo, que en su vida ha hecho balance y de que ha ido pasando por la vida saltando de situación en situación, sin apenas plantearse el cómo, el por qué o las consecuencias. Y no me ha ido mal, he llegado hasta aquí entero y he conseguido muchas cosas. Si hubiera sido más conservador a lo mejor no estaría en este punto, y si hubiera sido más aventurero, a lo mejor tampoco. Solo tengo que reconocer que siempre he enfrentado los cambios con optimismo, pensando que lo mejor está por venir, y al parecer así ha sido y así será. Es lo que tenemos los optimistas, todo bien, chicos. Quienes me conocen desde hace tiempo saben que es así. Recuerdo una palabra que me definía, “fenomenal”, y no era por mí, que conste, que no era tan egocéntrico, sino por las situaciones. Siempre iba todo FENOMENAL.
El YO de ahora es perfectamente consciente de que la cosa va fenomenal pero si eres tú el que se lo curra para que vaya así, es otra capacidad de los optimistas, ver el lado positivo de las cosas y no dejar, en principio, que los problemas te hundan. Y para eso estoy trabajando duramente, utilizando herramientas que sirvan de revulsivo y que pongan patas arriba la monotonía. Yo lo llamo “Auto-coaching” pero vosotros podéis llamarlo majaderías, gilipolleces, banalidades, genialidades, quedaros con la boca abierta o pensar….lo hemos perdido!
Atención ahora, que voy a daros unas pinceladas de mi receta. Y como no soy un profesional, a lo mejor lo que os voy a contar es contraproducente para vosotros, a mí me está funcionando, pero si vosotros amigos lectores (¡qué ganas tenia de escribir esto!) tomáis la decisión de hacerlo en casa, que sepáis de antemano que yo no me hago responsable….. vamos, que me lavo las manos.
La primera fase de la terapia que he encontrado para encontrarme a mí mismo, no porque estuviera perdido sino porque me gusta jugar con las palabras, es escribir este blog. No os podéis imaginar lo que ayuda poner las cosas por escrito, sacarlas de tu cabeza y leerlas en el ordenador como si fueran historias de otra persona. Es una forma perfecta de tomar distancia, de observar las cosas con perspectiva. Y si a parte de eso, tratas de dotarles de cierta teatralidad y humor, mejor que mejor. Tenemos que darnos cuenta de una vez que las cosas no son tan graves, solo las graves de verdad lo son. Que tenemos que tener la capacidad de reírnos a diario, de nosotros mismos, de nuestra vida, de nuestras circunstancias y de la vida en general, la de los otros y sus circunstancias porque momentos de llorar vamos a tener todos. Mientras llegan los momentos tristes, que llegan, ríete. Es lo que te vas a llevar por delante. En resumen, perspectiva y humor.
La segunda fase es más física y tiene que ver con la adrenalina y las agujetas. Estoy encontrando en el deporte un medio de evasión perfecto. Y es perfecto porque tienes que estar concentrado en lo que estás haciendo o puedes hacerte daño, así que cuando estoy con alguna actividad física, la cabeza está centrada y no me permito que divague. Se que hay gente que dirá ¿deporte tú?????? y tienen toda la razón. Practicar deporte nunca me ha interesado, si que he visto mucho sentadito con una cerveza y algo de picar, pero sudar, lo que se dice sudar…… más bien no. Y ahora estoy hecho un despojo humano, los lunes patino, los miércoles y viernes corro (si amiga, corro, yo que decía que no corría ni aunque me persiguieran, que para que me pillaran….) y los domingos juego al pádel. Ahora pensaréis que soy Terminator, pero nada más lejos de la realidad, lo hago todo mal, pero lo intento, estoy empezando y con muchas ganas. Lo que peor llevo es lo de sudar, chico. Que sensación de asco-pena. Ahora entiendo aquello de que el deporte es salud. La ecuación es sencilla, si sentirte vivo es saludable, y hacer deporte y sufrir unas agujetas en sitios que ni siquiera sabías que existían en tu cuerpo te hace sentir vivo, entonces deporte igual a salud. Con lo que me duele el cuerpo esta semana no tengo claro si el deporte es buena o mala salud. En resumen, actividad física.
La tercera fase es el pensamiento positivo. Lo aprendí leyendo “El Monje que vendió su Ferrari” de Robin S. Sharma, que como libro me pareció un coñazo de dimensiones bíblicas pero que introduce unas técnicas relativamente útiles de crecimiento personal, y lo reafirmé con otro libro, “Cosas que los nietos deberían saber”, de Mark Oliver Everett, que cuenta la autobiografía del escritor, conocido como Mr. E, líder del grupo musical EELS, en la que relata la perra vida que ha llevado y cómo ha hecho frente a los problemas teniendo como objetivo la música. Este punto es quizá el mas sencillo. Se trata de sustituir en tu cabeza los pensamientos negativos por pensamientos positivos debido a la incapacidad de nuestra mente de pensar en dos cosas al mismo tiempo. Mi pensamiento positivo es el mar, una playa de arena blanca y las olas. Funciona pero hay que ejercitar, no siempre sale a la primera. En resumen, meditación y pensamiento positivo.
Y la cuarta y última fase es la más divertida de todas, se trata de volverme loco. No para acabar el la López Ibor con la peluquera, entendedme. Me refiero a volverme loco con la música. Creo que no hay nada mejor que estar solo, poner esa canción que tanto nos gusta y cantar hasta desgañitarnos. Si no lo habéis probado aún, cosa que no me creo, debéis hacerlo. Cuando terminéis de cantar, ya casi sin voz, veréis que relajaditos estáis. En resumen, música y evasión.
Y para esto último os voy a proponer un juego. Vamos a confeccionar entre todos una lista de canciones anti-estrés, anti-rutina y anti-malos rollos. Me refiero a esa lista de canciones que cantamos solos en casa o en el coche como hago yo, que cantamos solos porque cantamos como el culo, como yo, o porque nos da vergüenza, como a mi, o porque la canción es tan hortera y poco fina que es de traca, como las mías. Así que por favor, leed el post y dadle toda la publicidad que podáis, promocionadlo entre vuestra familia y amigos, compartidlo en vuestras redes sociales, en vuestro trabajo o donde queráis y hacedme llegar vuestra canción. Podéis usar los comentarios del blog, anónimos si queréis, o encontrarme en Facebook (Juanan GC) o Twitter (@Juanan_G_C) , porque cuantos mas seamos mas nos reiremos y pensad, que para avanzar, también es necesaria la gente que nos rodea. Dejémosles entrar.Poco más queda por decir, os dejo mi canción vergonzante:”Sobreviviré” de Mónica Naranjo.Y espero las vuestras.
Hasta Pronto,
J