Bronies y Looners

¿Si os dijese que me han tenido secuestrado estos meses una banda de albano-kosovares y que por eso no he podido actualizar mi blog, me creeríais?

Ya, yo tampoco, en mi cabeza sonaba mejor…. 😀

El caso es que estoy aquí de nuevo, sin excusas y con ganas. Con un buen trabajo irreflexivo detrás y una metodología de publicaciones bien esquematizada en mi cabeza. Y dicho esto, vamos al grano.

Amigas, amigos, ¿qué es lo que me ha hecho salir de mi letargo?

Pues os lo digo directamente, la HUMANIDAD. Así, con mayúsculas. Las más asombrosa, excitante y variopinta muestra de humanidad que subyace entre “la norma” entre la que nos movemos como pez en el agua, o eso pretendemos.

Cada vez estoy más convencido de que el ser humano es maravilloso en su diversidad y que si explotáramos esa faceta seríamos mucho más felices. Eso de ir nadando a favor de corriente es cómodo, confortable dicen algunos, pero es completamente falaz, digámoslo alto y claro, somos únicos, somos distintos, somos libres y somos FRIKIS.

Y somos así de particulares en todos los aspectos de nuestra vida. La pena es que el mundo se nos está llenando de etiquetas y ya no podemos ni movernos sin que llevemos detrás, como si fueran la fechas de nuestros próximos conciertos, lo que se supone que somos, en lo que nos definimos, nuestro código de barras, nuestra composición e incluso, nuestra fecha de caducidad.  Tanto tratar de moldearnos y de introducirnos en habitáculos estancos, estandarizados y delimitados me provoca mucha ansiedad. Como si no existiera la transversalidad. Como si no se pudiera ser hetero y enamorarse de un hombre, o zurdo y comer sopa con la mano derecha, o negro y tenerla pequeña. Seguro que para estas desviaciones también hay su sub-etiqueta.

¿No es cansino? Todos esos estudios de la Universidad de Wisconsin, todos esos recursos invertidos en pedagogía, psicología, sociología, antropología, nosequelogía… millones de pasta destinados a oprimirnos.

¿A qué se debe tanto interés? Pues es pura segmentación de marketing. Nos ubican y nos cubican para tenernos a su alcance cuando nos quieran vender algo, ni más ni menos. Somos mercado objetivo, clientes potenciales, el consumidor del futuro. Esos tipos a los que solo le bombardearán con cosas para heteros, para zurdos y para negros. Somos carne de cañón queridos y queridas, así de claro. Y ahora, podemos hacer dos cosas, enfadarnos y no respirar…. o tomárnoslo de buen rollo. Yo elijo lo segundo, y cuando me vea segmentado, ya decidiré yo si compro o paso.

Os recomiendo que toméis ese camino, el otro os va a llevar a oscuros laberintos de teorías conspiranoicas que alimentarán a vuestro demonio interno y os harán volveros más introvertidos, más asociales, más  perturbados y no os servirá de nada, porque estaréis en otro estamento, seréis otro tipo de consumidor, uno triste, pero consumidor al fin y al cabo.

Y para salir se toda esa tristeza que nos produce ser un mero objetivo transaccional, nada mejor que tirar nuestro pudor por los aires y salir del armario de la normalidad a un mundo de etiquetas de colores. Eso es lo que hacen, entre otras cosas…

LOS BRONIES

Los Bronies (no confundir con Brownies, que esos se comen), son personas adultas, hombres adultos, fanáticos de My Little Pony.

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Esa serie de dibujos animados para niñas, basada en los populares juguetes de Hasbro, relata las andanzas de las glamurosas y mágicas ponis, Twilight Sparkle, Rainbow Dash, Pinky Pie, Rarity, Fluttershy y Applejack, amigas y residentes en Ponyville. Un show de televisión que se lleva emitiendo desde 2010 y que tiene una excelente acogida entre las niñas de todo el mundo y un grandísimo merchandising. Las aventuras de estas simpáticas y ecuestres amigas se fundamentan en dos pilares, la amistad y la magia.

Y quizá sea algo de eso, o que ya os lo he dicho yo muchas veces, que la vida con un poco de brilli-brilli es mucho mejor, que también ha calado hondo en un público masculino y heterosexual que no duda en disfrutar de sus muñecas favoritas, vivir su mágicas aventuras, ser fieles seguidores de sus aventuras en TV y en cine, disfrazarse e incluso acudir a convenciones y quedadas varias. Una de las más famosas, es la BroniCon que se celebra en Estados Unidos con carácter anual.

El nombre de esta “tribu” tan particular viene de Bro (brother, hermano) y Ponies, no obviemos el “Bro” porque, si no ha quedado claro, la mayoría de estos fans son hombres. ¿No os parece tierno? ¿¿¿No os parecen tiernos???

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También hay su versión femenina, aunque mucho menos numerosa y relevante, las Pegasisters. Y es que el mundo del Cosplaying tiene cada vez más adeptos y menos vergüenza. Me refiero a lo de disfrazarse, para los no bilingües….

En el fondo, todas estas personas son “normales”, tiene su adoración o su fetichismo por cierto juguete o por cierto personaje pero no suelen hacer daño a nadie. A cada uno le gusta lo que le gusta o le excita lo que le excita, como a…

LOS LOONERS

Siguiendo con el hilo de los dibujos animados os creéis que los Looners son una especie de adoradores de Looney Toons o incluso, gente que se excita viento a Piolín, Silvestre y sus amigos. Reconócelo, tú también lo has pensado.

Pues no, los he puesto a continuación de los Bronies por seguir una estela algo naïf pero aquí daremos un giro un poco más adulto, más serio. Porque os desvelaré que los Looners, son personas “normales” que sienten excitación sexual con globos.

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Un inciso, si no habéis visto la película de Paco León, “Kiki, el amor se hace” os la recomiendo desde ya mismo. En ella se relatan en clave de humor varias parafilias sexuales, desde las personas que se excitan al sufrir actos violentos, a las que solo encuentran placer con plantas y muebles o las que disfrutan sexualmente con el roce de una tela, mejor os hacéis una idea….

Si quieres conocer más sobre estas parafilias, echa un vistazo a este enlace.

Fin del inciso.

Volviendo a nuestros globos y a nuestros Looners, no hablo de sentir placer en globos aerostáticos que podría encontrarle el punto, sino a encontrar ese placer inflando globos, globitos o globazos de colores. Debe ser el tacto del látex o la sensación de ir expulsando aire de nuestros pulmones lo que hace que haya gente que se excite sobre manera con estos inocentes artículos. Como de etiquetas hemos comenzado hablando, os definiré que existen distintos tipos de Looners, los “no-poppers” que viven este fetichismo manipulando, tocando y disfrutando de la apariencia de los hinchables y los “poppers“, aquellos que solo obtienen placer sexual cuando hacer estallar los globos. Imagino que un Looner popper disfrutará del acto de hinchar el globo y la culminación de su “orgasmo” vendrá con el estallido final… (¿no es siempre así?).

En definitiva, sean de un tipo o de otro, mantenedlos alejados de los castillos hinchables. El espectáculo puede no ser apto para niños, #EstamosLocos?

Así que, si sabemos que nos van a etiquetar, que nos van a manipular, que nos van mirar con lupa cada cosa que hagamos, donde actuemos y con quien, por lo menos no lo pongamos fácil. Que se esfuercen más, que trabajen más, que analicen nuestras friqueces y traten de darle nombre, a fin de cuentas, cobran por ello.

Y hasta aquí el artículo de hoy, hay muchos más medios para escapar a la norma, muchas más vías de evacuación de lo preestablecido ¿se te ocurre alguna? Es el momento de utilizar la zona de comentarios. Charlemos un rato.

Hasta pronto,

J

Un juego perverso

No podemos evitarlo, lo malo nos llama mucho la atención.

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Sentimos debilidad por lo negro, por lo oscuro, por lo peligroso. Creemos que tenemos nuestra vida centrada en la zona de la luz y que estamos cómodos allí pero el lado oscuro nos susurra constantemente. Nos molan los malos de las películas, nos identificamos con los seres ambiguos y torturados, disfrutamos con las criaturas siniestras y necesitamos de esas dosis de perversión para ser completos. Sabemos que no debemos tocarlo, no debemos adentrarnos, pero está ahí, tan cerca!

Somos sombra y luz, Yin y Yang, tigre y dragón, búho y alondra. En definitiva, somos duales, tenemos muchas facetas y muchas caras, unas mas amables que otras pero todas nos conforman.

Yo me reconozco en esto que digo, me comprendo y os aseguro que tengo mi lado oscuro y mis pasiones más inconfesables (si, inconfesables, que no las voy a decir…) repartidas en mi día a día. Y me gusta que sea así. Es importante no solo reconocerlo, sino equilibrarlo, y dejarlo aflorar cuando haga falta, cuando sea necesario o cuando sea EL momento. No hay que esperar a la luna llena o al solsticio, no se trata de eso.

Y como tenemos esa querencia, es muy fácil para algunos pocos aprovecharse de ello. Algunos visionarios aprovechan nuestras debilidades y características especiales para torturarnos y manejar nuestros instintos a voluntad. Mucho de lo que está pasando en nuestro país en estos días es un reflejo de esto. Se está jugando un juego perverso lleno de odio y de afectación, dirigido por políticos con intereses alejados del pueblo pero que recurren a ese mismo pueblo para abanderar una causa u otra. Esta manipulación me ahoga, me asfixia y me abruma.

Cada cosa que leo en estos días está cargada de grandes dosis de irracionalidad y de manipulación, yo lo veo desde fuera y lo identifico bien, no me creo ni un lado ni otro, pero imagino que estar inmerso en la vorágine debe ser distinto. Las personas se han convertido en una turba, ya no hay conciencia individual, solo colectiva y agresiva y eso me produce mucha inseguridad y desasosiego. Estamos en un mundo en el que las opiniones de cualquiera se hacen virales sin filtro y la desinformación vuela por doquier. Yo he leído mucho y he callado mucho, he estado a punto de tirarme a la piscina en muchas ocasiones y he sabido recular a tiempo, no tengo las armas ni la energía necesarias para participar en este Circus Maximus.

Desgraciadamente se nos está intentando hacer ver que en esta tensión hay lobos y corderos, víctimas y verdugos, acosadores y acosados y mucha gente se está posicionando en estas situaciones. Pero están equivocados, si se toman la molestia de retirarse un poco y de ver las cosas con perspectiva, verán que aquí solo hay lobos. Lobos contra lobos. Esto es una pelea de bandas a cara de perro y sin control. Y las turbas están manejadas con hilos invisibles pero reconocibles, como el dinero, la estabilidad, la patria, el futuro, la identidad…. Cada cual, y esto es muy personal, se agarra a lo que considera en peligro y lo defiende haciéndole el juego a los maestros de marionetas. Es triste pero es lo que somos, unos burdos muñecos que cuelgan inertes hasta que nuestro dueño nos moviliza.

Este juego perverso no me gusta así que estoy intentando aislarme, huyo de las redes sociales, esquivo perfiles implicados, evito noticias sesgadas (¿las hay objetivas acaso?). Como me gustaría poder influir para aportar cordura pero estoy a años luz de poder hacerlo así que a lo mejor me visto de negro y me voy pasadas las doce a mordisquear yugulares. Algo tengo que hacer para calmar este ansia.

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O quizá esto se me pase escuchando el juego perverso (Wicked Game) de Chris Isaak, esa preciosa canción que formó parte de la genial banda sonora de Corazón Salvaje (Wild at Heart) de David Lynch. Esa historia de forajidos abocados al lado oscuro protagonizada por Nicholas Cage y Laura Dern. Recuerdo haberme comprado el disto de Isaak y de haberlo triturado literalmente en mi tocadiscos, mucho ha llovido desde aquello, desde que me metía esta canción en vena.

Pero nunca es tarde para volver atrás, nunca es tarde para parar, nunca es tarde para rectificar, nunca es tarde para detenernos, mirar alrededor y exclamar… #EstamosLocos?

Hasta pronto,

J

Caliente, caliente

Como aquello que cantaba hace milenios Raffaella Carrá, pero sin sus Eeeooo, Oooaaa.

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Hemos pasado un verano caliente y ahora, que aún estamos en agosto pero tenemos un clima algo otoñal, vuelvo a sentarme enfrente de mi pantalla favorita, para hacer una de mis cosas preferidas. Este tiempo alejado de mi blog, de mi espacio, de mi sitio, ha sido como una especie de penitencia. Cuando encontraba de lo que hablar no tenía tiempo o conexión, y cuando lo tenía, la pereza y la procastrinación me hacían anular el impulso.

Hoy no es un día distinto, no ha pasado nada novedoso ni nada especial, pero se han alineado los planetas que rotan y se trasladan dentro de mi cabeza y, aprovechando que el ordenador estaba sobre mis rodillas, he caído sin remedio en el editor de textos de WordPress.

Y ya sabéis lo que eso significa, que mi verborrea (¿o sería mi “teclorrea”?) se desata, mis sinapsis neuronales empiezan a echar chispas y los temas empiezan a cuadrar y a situarse. Todo muy concienzudo y muy organizado ¿no lo parece? 😀

Pues como os decía, caliente, caliente ha sido el verano, y debe ser cosa de la edad que este año me ha afectado sobre manera. Y eso que estaba más delgado que de costumbre, que llevaba unos hábitos más saludables y deportivos y todo eso, y bla, bla, bla… pero yo, que siempre he sido más de chorrear sudor que de pelarme de frío he vivido en mis propias carnes la agonía del “caloret”.

La faceta deportiva ha sido la peor parada. A finales de junio corría la que iba a ser mi última carrera de la temporada, bien entrenado y con un objetivo firme y alcanzable en la mira. Quería ganarme las vacaciones rebajando mi marca de los 10 kilómetros y estaba listo para ello. Con lo que no contaba, era con los agentes externos.

Aunque tenía que madrugar el domingo para la carrera, tuve que salir a cenar el sábado por la noche, era una celebración del trabajo y además me daban un reconocimiento por mis años de servicio, no me parecía bien faltar. Me porté muy bien, no bebí alcohol, cené moderadamente y me recogí como la Cenicienta, a medianoche, eso si, yo no perdí los zapatos. La cena se desarrolló en una finca al aire libre donde había de todo menos aire libre, estábamos a casi cuarenta grados y todo lo que podíamos comer y beber lo sudábamos de inmediato. Nada de toxinas al llegar a casa.

Me metí en la cama concienciado en la carrera del día siguiente pero me levanté sin muchas ganas, me vestí, me metí en el metro y me fui donde había quedado con mis hermanos runners para calentar. La pereza que sentía era extrema y después de calentar me noté un poco mareado. Pero yo, adelante, me coloqué en la línea de salida esperando que el papelón pasara cuanto antes. En movimiento me encontraba mucho mejor, iba ligero y a buen ritmo pero el calor empezaba a apretar y no hacía más que buscar sombras donde estar más fresco y desear que llegara el avituallamiento del kilómetro 5 para poder beber agua fría o echármela por encima. Llegó y lo hice.

Un kilómetro y medio más tarde todo se torció, el calor me afectaba demasiado, me agobiaba el sol y mi cabeza no respondía bien. En una cuesta abajo bastante pronunciada sentí un vértigo impresionante, como si se tratara de un gran tobogán lleno de gente e interminable. Me paré y continué caminando para no caerme redondo al suelo. El resto de la carrera, los casi cuatro kilómetros finales, los hice corriendo y andando y jodido porque mis objetivos se alejaban, cada vez que me detenía me enfadaba más y más conmigo mismo…. pero mi cuerpo estaba KO. Crucé la meta más por coraje que por convicción y cuando puede me tiré al suelo a descansar. Menos mal que mis hermanos runners estaban allí compartiendo sufrimiento y agua.

Lo que me sucedió fue un golpe de calor y tardé en recuperarme más o menos una semana, con dolores de cabeza, mareos y una sed constantes. Cuando sentí todos esos síntomas y me encontraba tan mal prometí darme un descanso y no hacer locuras a altas temperaturas, desde entonces no he vuelto a correr. Mi descanso se acaba este domingo y ya hay ganas pero mi tiempo en la “reserva” también lo he aprovechado.

Y precisamente hoy, dia en el que hablo de calenturas, me he enterado del nuevo y peligrosísimo reto que circula por las redes. El hot water challenge (el reto del agua caliente) consiste en tirarse por la cabeza un cubo de agua HIRVIENDO. ¿Se puede ser más subnormal? ¿Es que no hay límites para la imbecilidad humana? Esto es demencial, tremendo y demuestra sin lugar a duda que #EstamosLocos de remate y que nos merecemos que nos pasen cosas macabras. Hablo de la humanidad en general, sin particularizar.

De este reto hay varias versiones, para todos los “gustos”. Están los que hierven su agua, se ponen delante de la cámara y se la tiran por la cabeza… los que no tienen huevos para hacerlo y esperan inmóviles a que otro les haga el trabajo y lo más peligroso, los que arrojan agua hirviendo a un tercero sin que se lo espere. A estos, les metía yo dos “guantás” que iban a estar con un golpe de calor como el mío tres decenios. Por graciosos.

¿Y que es lo peor de todo esto? No es que un adulto se fría y se genere quemaduras y cicatrices de por vida por hacer el salvaje, es su puñetera culpa. Lo malo es que estos retos los ven niños, los imitan, los improvisan y las consecuencias son terribles. Hay fotos y vídeos de niños achicharrados e incluso hay fallecidos. De hecho, una de estas historias para no dormir la protagonizan un niño y una niña que se retaron a beber agua hirviendo, la niña se desolló la garganta, le tuvieron que hacer una traqueotomia y después de varios meses en el hospital ha fallecido a consecuencia del jueguecito. Poca broma con esto.

Quizá estas cosas que nos están pasando son las  nuevas pandemias del mundo rico, las consecuencias de la globalización, de la conectividad y de, por qué no, de la gilipollez máxima del ser humano.

Me noto un poco encendido así que voy a dejarlo aquí, no quiero que la calentura acabe como la otra vez, con mareos y dolor de cabeza. Si te apetece, pon un comentario y charlemos sobre lo caliente que estamos 😉

Hasta pronto,

J

Tengo una de cosas que contarte…

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Cada vez que hablaba por teléfono con mi amigo Julián, el de la Facultad, uno de los dos solía decir esta frase:

-A ver si nos vemos pronto, que tengo una de cosas que contarte…

Y no es que fuera mentira, pero tampoco era verdad. Como siempre el tiempo pasa y se van sucediendo los hechos o quizá, esos hechos no son ni eso, sino el mas puro e inocente pasar del día a día. Esos periodos en los que estamos vivos, porque lo estamos, y vivimos, porque lo hacemos, pero que no se produce nada novedoso a nuestro alrededor. No hay duda que estábamos al tanto de las cosas importantes, nacimientos, decesos, ventas de casas, aperturas de negocio… pero nuestra “frase” era una especie de excusa para dejar la conversación en el aire de una forma más o menos misteriosa.

Está claro que nuestra fórmula funcionaba y nos hicimos asiduos a dejar las cosas así, como el que no quiere la cosa, flotando en una nebulosa.

En este casi mes y medio que llevo sin publicar también han sucedido algunas cosas que os puedo relatar aunque hay muchas mas de las otras, de las del diario que casi no llegan a ser cosas en sí mismas. Pero está claro que un mes y medio da para mucho o para muy poco. Así que voy a comenzar a despejar las neblinas de mi ausencia y lo voy a hacer por todo lo alto. Los Juegos Olímpicos.

Que ya se han acabado (si fuera creyente añadiría que gracias de Dios) y me han dejado agotaíto perdido. Me he tirado dieciséis días, con sus dieciséis noches dale que te pego, corriendo, saltando, nadando, montando en piragua, levantando peso, tirando con arco y hasta a punto de fracturarme las cuatro extremidades en el caballo con arcos. Creo que me lo he visto todo, el sofá tenía mi forma, de una manera extrañamente envolvente. Era llegar al salón y ese enorme hueco me llamaba, encendía la tele y… Una putada esto de que los juegos hayan sido en Brasil con la diferencia horaria, si hasta me he quedado una día hasta las cuatro de la mañana para ver correr a Usain Bolt y ver ganar una medalla de oro a Ruth Beitia, con la de veces que lo han repetido, casi podía haberme ahorrado el momento y haber normalizado mis horarios, porque levantarse de la cama bastante después de que lo hagan tus hijas es como de mal padre, no?

Al menos, los Juegos me han pillado de vacaciones. Una vacaciones un tanto atípicas, os cuento. Ha sido la primera vez que el planteamiento de vacaciones, que lo tenemos que hacer en la empresa sobre febrero / marzo de cada año, se ha tenido que modificar y todo por culpa de mi mujer. ¿A quién se le ocurre cambiar de trabajo? pues eso. Debido a su cambio de estatus, las vacaciones se acercaban y todo estaba en el aire; la primera opción era la de quedarnos en casa a pasar agosto con la excusa de que como tenemos piscina…. y que en agosto se está guay en Madrid…. y todo lo que se nos pueda ocurrir. El hecho es que mi mujer estaba pendiente de renovar el contrato a primeros de mes y a partir de ahí, encontrar el momento de negociar unos días de permiso. Lo primero fue si cabe más sencillo que lo segundo, la renovación vino de forma inesperada y encantados, lo de fijar unos días libres ha sido más tortuoso.

Yo ya tenía que coger mis días, se acercaba la fecha y no veía el momento de salir corriendo, donde fuera, aunque fuera al sofá de casa, pero ante la posibilidad que le habían transmitido a mi mujer de coger una semana, terminé posponiendolos. Mis vacaciones se convirtieron así en el típico sueño de la puerta al final del pasillo, esa que se aleja de ti cada vez que te acercas. Pero llegaron, bye bye compañeros, au revoir. Me iba un par de semanas pero no coincidiría con mi chica, ella empezaba cuando yo terminaba. Así que, como somos muy imaginativos, hemos decidido tomarnos las vacaciones por separado, una semana cada uno en la playa con las niñas y otra “de Rodríguez” en casa, en modo desintoxicación. Acabo de volver del mar así que ya os imagináis lo que toca ahora. Mi chica y yo hemos hecho nuestra particular carrera de relevos, todo muy Olímpico también.

Esta semana con mis hijas en la playita han dado para mucho, mucho amor y mucha compañía, mucho mar, mucho sol, mucha sinrazón y mucho hacerloquenosdabalagana. Unas vacaciones distintas pero vacaciones al fin y al cabo. En mi semana de padre separado con hijas hemos hecho un poco de todo, hemos bajado tarde a la playa, hemos comido a deshora, hemos jugado al voley-playa hasta que se nos ha hecho de noche, nos hemos metido en el agua al amparo de un anochecer avanzado y hemos hecho nudismo entre risas, hemos hecho excursiones y hemos superado miedos. Ellas se hacen mayores y es sencillo llevar un plan así, me lo han puesto fácil. Solo espero que a mi mujer le vaya igual de bien, y que no se convierta la convivencia en una pelea de gatas 😀

Aprovechando el final del Olimpismo por este año y haciendo una de las cosas que mas me gusta cuando estoy al borde del mar, que es leer en mi hamaca, he avanzado con el libro que tenía entre manos, “Enredando en la memoria” de Paloma del Rio.

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Las voz reconocible de la gimnasia, el patinaje y la hípica nos cuenta sus memorias, pero también mucho más. Su descubrimiento del periodismo, su forma de dar visibilidad a los deportes minoritarios, su lucha por dar voz a las mujeres en el mundo del deporte, por la igualdad de oportunidades. Y todo esto entretejido en el tapiz que forman su vida personal y profesional.

Las cosas que cuenta en su libro acerca de esos deportes sacrificadísimos y sin recursos, de las familias de los deportistas, de los entrenadores y responsables de federaciones, de los éxitos insospechados… todo me ha emocionado hasta unos límites nada glamurosos y he visto el reflejo en mis hijas, en su lucha temporada tras temporada y sus sacrificios para practicar un deporte tan exigente y poco agradecido como la natación sincronizada, siempre con una sonrisa en sus labios.

Esa emoción a flor de piel, esa carne de gallina con el relato me recordaba a las sensaciones que he tenido durante el visionado de los Juegos de Rio, cada vez que un deportista se colgaba una medalla y rompía a llorar o a suspirar. Tanto esfuerzo recompensado al fin. Tantas y tantas imágenes de ganadores y de perdedores que se han quedado en mi retina y que han hecho que se me ericen los pelillos de la nuca y que mis ojos se inunden. Ya sabéis que soy muy dramático, no lo puedo evitar.

Y para rebajar un poco el tono, me voy a despedir con una noticia de Los Juegos que me ha dejado boquiabierto. Al parecer, los preservativos repartidos entre los atletas que se alojaban en la Villa Olímpica han terminado atascando los desagües. ¿Perdonaaaa? La organización había repartido unos 42 condones por atleta, por eso de lo del virus Zika y tal, en total unos 450.000 profilácticos de los cuales, un alto número de los mismos, ha acabado por los váteres de las habitaciones olímpicas.

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Y no, no me refiero a que se hayan usado como globos de fiestas, no. Se han usado para lo que se tienen que usar. Mucha tonificación ha debido de haber después de las competiciones, digo yo.

Os dejo pensando en ello… 42 condones por atleta #EstamosLocos?

Y ahora os toca a vosotros, podéis contarme todas esas cosas que tenéis que contarme en la zona de comentarios, estaré encantando de leerlas.

Hasta pronto,

J

Animales y animalistas #EstamosLocos?

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Hace un par de semanas me enseñó una amiga la columna de Javier Marías en El Pais en la que ponía a caer de un burro a todos aquellos amantes de los animales en general, y de los perros en particular. Y sabía de antemano que se le iban a tirar al cuello como dóbermans rabiosos, eso es lo que pasa por lanzarse a la piscina sin agua. Quizá era una postura asumida, quizá era lo que el autor quería, generar polémica.

El autor desde luego no tiene perro y aunque dice no tener nada en contra de ellos, si que arremete contra esos dueños que consideran a sus mascotas como miembros de pleno derecho de sus familias. A los que viven así su relación con los animales, las letras del Sr. Marías las interpretan como un atentado y a los que no son tan amantes o carecen de mascotas, seguramente ven, vemos, puntos coherentes, aunque muy mal defendidos, relatados a mala leche, vamos.

A día de hoy a mi también me sorprende que a veces se trate a los animales como si fueran personas y se les colmen de atenciones de las que a veces los humanos carecemos pero esto se mira desde el punto de vista del amor, o tal vez, desde el punto de vista de la ley de la oferta y la demanda. Y es que la sociedad tiene que evolucionar y a lo mejor siendo más tolerantes con los animales nos convertimos en mejores personas, o a lo mejor no, quizá esa premisa solo sea una excusa.

Porque los animales son simples e instintivos, nobles por naturaleza, pero los humanos no lo somos y ahí es donde empiezan los problemas. Conozco dueños de mascotas que son adorables y buenas personas, respetuosos y cariñosos y conozco también a dueños de mascotas que son malos, egoístas y dañinos y estos, por acariciar a su perro o llevarlo al psicólogo no son mejores.

Puede que estemos confundiendo la bondad con ser más civilizados pero eso son cosas distintas. Desde aquí digo no al maltrato animal, no puedo con las imágenes de mascotas agredidas, quemadas, mutiladas o muertas por sus dueños porque ya no eran tan divertidos, pequeños, monos o funcionales como antes y estoy completamente convencido de que esas personas que actúan de esa forma con sus animales no son buenas personas. Lo mismo que los amantes de los animales que agreden, insultan, imponen, asustan y minimizan el miedo ajeno tampoco lo son.

Como tampoco son buenas personas todos aquellos que se han felicitado por el reciente fallecimiento de un torero, #EstamosLocos?

Los toros son lo que son, y dependiendo del grado de empatia que tengas hacia los animales, puede que la proclamada “fiesta nacional” te guste o te repugne. Entiendo que haya personas que vean maltrato animal en las corridas de toros, entiendo que no les guste y que luchen por que se extingan, pero no puedo entender, jamás, que carguen con saña contra los que se ponen delante de un toro y mucho menos cuando alguien fallece “en acto de servicio”. Y si esta lucha contra las corridas de toros y los toreros encima está politizada, dirigida y enmarcada en rencillas territoriales, ahí es donde yo vomito.

El que ahorca a un galgo y el que se ríe públicamente por la muerte de un torero me parecen iguales. Igual de animales, porque esa no es la forma de defender los derechos de las mascotas, esa no es la forma de ser mejor persona, esa no es la forma de conseguir una convivencia mejor, esa no es la forma adecuada para solucionar los problemas. Parece que aún no nos hemos enterado de que las libertades se pueden solapar y que con un poco de educación hay cabida para todos, con ceder y tolerar, las cosas serán más sencillas.

Ahora en Madrid es posible que los perros viajen en transporte público si se dan unas determinadas condiciones que imagino están destinada a mejorar la convivencia. Y es probable que un día vayamos en el metro pensando en lo nuestro y que nos moleste tanto la música que se escapa de los auriculares de nuestro vecino como los llantos impertinentes de un niño como los ladridos de un perro. O que alguien nos toque el culo al mismo tiempo que un perrete nos suelte un lametón.

Entendiendo esto de la diversidad y de la coexistencia sí que seremos mejores personas, no achuchando gatitos.

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Tenemos tanto que aprender de los animales….

Hasta pronto,

J

Lo de las abejas #EstamosLocos?

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Domingo por la tarde, un domingo guarro en toda regla, gris, desapacible, primaveral y excelente para no lavarse y tirarse todo el día mirando por la ventana cómo la impertérrita lluvia lo baña todo y nos ofrece ese excelente olor a tierra mojada. Hoy no ha parado de llover así que imagino que los caracoles, las setas, el moho y el musgo deben estar celebrando su día grande.

Pero hay muchos otros seres que lo deben estar pasando un poco regulero, las abejas, por ejemplo. Creo que todos recordamos a la maravillosa Abeja Maya, con todo lo que aprendimos con ella de la naturaleza, y una de las cosas que más se nos quedó en la cabeza es que las pobres abejitas no pueden volar con las alas mojadas, una gota de rocío en sus alas es la ruina. Imaginaos hoy, asomadas a la puerta de la colmena con cara agria y los brazos cruzados. Pobres.

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¿Es que no va a parar de llover nunca?

Imagino que vosotros os estaréis imaginando que a santo de qué me he acordado yo hoy de las abejas y de su problemática. Pues os lo voy a contar todo, todito. Lo primero es que en mis partidas de Apalabrados no deja de salirme esta publicidad de Greenpeace que nos pide que las salvemos… Porque sin ellas, no solo se acabarían la miel y la cera natural, sino que no habría polinización y sin polinización no habría vida y sería la hecatombe. A los que hemos visto Bee Movie esto ya nos suena, ¿verdad? Pues ala, a firmar para que las protejan. Yo realmente no entiendo que tipo de protección necesitan, imagino que un convenio del sector para tanta obrera o hablando más en serio, una explotación más controlada y “humana” donde se cultiven y se las haga hacer su trabajo de forma más racional… Vamos, un convenio sectorial como Dios manda, con sus agentes sociales… Ya me imagino cuando los libros de Ciencias Naturales (o Natural Science en colegios bilingües) hablen de la jerarquía de estos encantadores insectos, reina, zánganos, obreras y sindicalistas, ¡qué bonito!

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Salva la abejas, salva el mundo

¿Pero solo nos importan la miel, la cera y la polinización? Nahhhhh.

Las abejas están muuuuuy de moda desde que recientemente Gwyneth Paltrow hizo unas declaraciones en las hablaba de sus trucos de belleza y mencionó la picadura de nuestras amigas como lo más de lo más.

Las celebrities de todo el mundo, no exagero, salieron despavoridas a las granjas apícolas a buscar un buen puñado de obreras con los aguijones cargaditos de veneno para que las picaran por todos lados, para presumir hay que sufrir, ya se sabe, y si quieres tener la piel tersa como la de un bebé, ¿qué mejor que unas picaduritas de nada? Si solo se trata de unos minutos de escozor, unos días de hinchazón y toda una vida sin arrugas. Si no en vano le llaman “el botox de la naturaleza”.

La cachonda de Gwyneth debe estar tirada de la risa en el sofá de su apartamento desde el momento que se enteró que “amigas” suyas estaban como locas poniéndose en manos de cualquier loco con una abeja para que les picara en la cara, las tetas o el culo. Porque señores, y sobre todo, señoras, el tratamiento con veneno de abejas existe, pero no se administra entiendo la cara en una colmena y dejándose picar como si no hubiera un mañana. Muchas han hecho su propia interpretación de las palabras de la actriz y, como pasa casi siempre, se han revolucionado.

La que se puede liar malinterpretando lo que se lee, madre!

Os voy a aclarar por si os han quedado dudas o por si ya estabais rastreando polinizadoras… Los tratamientos a base de de apitoxina, que es el veneno de las abejas, existen desde hace mucho, mucho tiempo. Este extracto venenoso se destila, se sintetiza y se utiliza en cremas y tratamientos de uso tópico como cualquier otro ingrediente, como la baba de caracol, el veneno de tarántula, el semen de ballena, la leche de burra o la placenta de oveja. ¿Decepcionados? Pues dicen que el cambio físico que vivió Camila Parker fue en parte por este tipo de cremitas, así que no desdeñemos esto tan pronto….

Pero no queda todo ahí, el veneno de las abejas también se utiliza de una forma más terapéutica, esta vez si, con pinchazo incluido. Pero la forma de aplicación es más médica, más controlada, mucho más parecido a la acupuntura que a lo que esas locas se imaginaban. Los apiterapeutas, que los hay, incluso aquí, en España, utilizan el veneno y los pinchazos de estos insectos en tratamientos contra el dolor localizado o como efecto anti-inflamatorio. La picadura de la abejas se administra de forma muy específica en zonas concretas dejando que la descarga eléctrica que produce uno de sus pinchazos funcione como un activador de la energía propia del cuerpo y le ayude a sanar. El tratamiento es doloroso, por supuesto, y puede llegar a ser beneficioso como truco de belleza, ya que si tienes dolor, tu cara lo refleja y si no lo tienes…. Para las y los que os apetezca probar este método curativo natural os diré que no es de efecto inmediato, que los tratamientos son largos en el tiempo, de cerca de diez sesiones para sentir resultados y que es imprescindible someterse a una prueba de alergia contra la apitoxina. ¿Decepcionados? Pues un poco, al final las abejas van a ser lo mismo que un Ibuprofeno.

Y hasta aquí el modo abeja, no diréis que no trato de cuidaros. Ahora os toca a vosotros comentar y si alguien prueba estos tratamientos que lo exponga al grupo de terapia, porque ya sabéis, que las celebrities y nosotros #EstamosLocos.

Hasta pronto,

J

Abril y la locura del crucero

Dice el refrán que “en abril, aguas mil”. Pero yo, desde que vi este vídeo…

…Soy mucho mas de “abril…cerral” Donde va a parar!

Y aquí estamos, otro mes que nos ha caído encima, un mes primaveral y revuelto. No me creéis cuando digo que se nos va el año pero mira, hace nada estábamos con la uvas y ya estamos en el cuarto mes.

También esto de abril-cerral me viene al pelo para contaros algo. Uno de los cambios que hemos sufrido a nivel familiar ha sido el cierre de la tienda que llevaba mi mujer, ya no volveré a ser empresario consorte nunca más, snif, snif. Las cosas de la vida, la ilusión con la que hace cinco años abrimos el negocio se ha transformado en ansiedad, en angustia, en desilusión y en incertidumbre. Al final la realidad se ha impuesto y hemos tomado la que, para nosotros en este momento, es la decisión mas acertada. Han sido cinco años buenos y malos a partes iguales pero sobre todo, cinco años de aprendizaje. Muchas cosas han fallado y muchas hemos hecho bien pero eso ya es historia.

Como somos muy teatrales, el mismo día de la inauguración, el once de marzo, colgamos el cartel de liquidación y el mismo día 31 de marzo se echó el cierre cerrando una etapa más. Porque la vida, ya me lo decía una amiga, no es más que eso, etapas que vamos pasando.

Nosotros ya hemos pasado nuestro luto, lo peor ha sido tomar la decisión, pero no somos de recrearnos en lo malo así que lo que pasó, pasó y ya estamos enfocados en el futuro. Ahora el refrán que nos gusta es el de que “cuando una puerta se cierra, otra se abre”.

Y hasta aquí la sección cambios, a partir de ahora todo alegría, locura y diversión.

Amigas, amigos, me he hecho fan de Susan Brown.

Seguramente vosotros no la conoceréis pero os voy a contar su historia, bueno, más bien os voy a relatar un pasaje de ella, el más grande.

El tema es que Susan Brown, jubilada inglesa de 65 años y su esposo, de 69, se habían embarcado en el crucero Marco Polo que hacía un recorrido de 32 días desde las Indias Occidentales. En la escala que hicieron en Madeira, Portugal, la pareja discutió acaloradamente y decidieron poner fin a su periplo e incluso a su relación. En el aeropuerto de la ciudad portuguesa trataron de comprar unos billetes de avión para volver a su hogar, el marido la mandó más o menos a freír espárragos y le dijo que mejor él cogería un taxi de vuelta al puerto y que embarcaría de nuevo.

La mujer sola en el aeropuerto decidió seguir a su marido hacia el crucero y cuando llegó al embarcadero descubrió que ya había zarpado.

Hasta aquí todo bien, ¿no? Si esto no fuera la vida real sino un libro de los de “elige tu propia aventura”, las opciones para continuar el relato serían las siguientes:

A. ¿Volverías al aeropuerto, comprarías un billete de vuelta a tu país y te largarías en el primer vuelo disponible?

B. ¿Mandarías a tu marido al carajo, te pasearías por las tabernas del puerto hasta encontrar a un atractivo portugués y te quedarías en la isla forever and ever, living la vida loca?

C. ¿Tratarías de alcanzar el crucero a nado?

Pues sí, como imagináis, Susan Brown, eligió la opción C. #EstamosLocos? pues sí, una hartá, mogollón, mazo, como una puta cabra, o quizá enajenados, enloquecios o borrachos.

La señora, con lo puesto y aferrada a su bolso de mano, se lanzó a las frías aguas del Atlántico en plena noche y puso velocidad de crucero para ver si alcanzaba al barco y a su esposo.

Cuatro horas después la rescataron, aún aferrada a su bolso de mano, unos pescadores alertados por los gritos de la buena mujer. ¿No es para quererla? Yo la adoro. Es que me la he imaginado en plan la “Superabuela” nadando a toda velocidad, llegando al crucero, y llamando al casco…

Toc, toc, toc!

Y entonando en su perfecto y británico ingles:

“Could you please help me board the cruise?”

superabuela
¿Susan Brown antes de tirarse al agua?

Así entre nosotros os diré que me meo de la risa con esa señora, que grande, que loca, que histérica, que cachonda.

Aunque para cachondo el marido, que le dijo que se volvía al crucero y en realidad se fue en el avión. Y mientras su esposa nadaba y nadaba el tío pidiéndose gintonics caminito del mismísimo Londres, y tan a gusto. No me quiero ni imaginar como sería el reencuentro. O sí, claro que sí.

“Lo que Dios ha unido, que no lo separe… ¿El mar?”

Y ahora os toca a vosotros, ¿qué os parece la locura de Susan Brown? ¿Son del tipo de cosas que vosotros habéis hecho por amor? ¿Qué esto se queda corto? Pues contádmelo, contádmelo. Charlemos.

Hasta pronto,

J

Malos tragos #EstamosLocos?

fagofobia

Dice el diccionario que la fagofobia es la fobia o miedo irracional a tragar o a atragantarse. Y os puedo asegurar que ninguno de los protagonistas del artículo de hoy la sufría.

Vamos al lío. El otro día, mientras revisaba la prensa en busca de historias locas que traeros al blog, me encontré con una historia de infidelidad con final catastrófico. Se relataban unos hechos acaecidos en la ciudad de Natal, Brasil. Nuestra protagonista, una linda muchacha de 28 años, acudió a un hotel con su amante a disfrutar de una noche de lujuria lejos de casa, pero la historia se torció. No voy a dar muchos detalles escabrosos, solo diré el titular y dejo en vuestras calenturientas cabezas el desarrollo de la trama:

La mujer falleció atragantada mientras le practicaba una felación a su amante.

Un “mal trago” para la protagonista y una papeleta para el novio, que se puso tan nervioso por la situación que no se le ocurrió otra cosa que coger el teléfono de la chica y llamar a su marido para informarle del incidente. Y digo yo, por mucho susto que te estés pegando, casi es mejor llamar a emergencias, ¿no?

Imaginaos la reacción del señor cornudo en cuestión al enterarse que su mujer acababa de morir en plena infidelidad. Creo que al principio le pareció una broma, luego…. una putada. Que digo putada, ¡la putada del siglo! Porque una cosa es lavar los trapos sucios en casa y otra muy distinta que salgan en las noticias. A la muerta ya le da igual, pero el que tiene que vivir con la consternación, la vergüenza y los cuernos públicos es él. Qué momentazo, imagino que el señor pensará que ha sido justicia divina y bla, bla, bla…

¿Y el amante? ¿qué pensará el amante? Pues que tiene que controlar el caudal, que igual con un regulador de presión las cosas hubieran sido distintas, o no.

No quiero imaginarme la escena “del crimen” con el marido, el amante y la mujer de cuerpo presente, tirada como si le hubiera dado un síncope… y los de emergencias mirando de reojo al marido… y el juez mirando de reojo al amante…. y la policía manteniendo el status quo. ¿podría incluso denunciarse al amante por homicidio involuntario? Que aquí seguro que cada uno quiere sacar su parte… bueno, ella ya la tuvo.

Si no fuera dramático, sería cómico, ¿no?

A mi esta noticia me ha recordado a un programa de TV americano que se titula “1000 maneras de morir” y que relata en tono de broma un montón de muertes bizarras, fruto de la casualidad o de la imprudencia. Se que las historias que mencionan son casos reales y que quizá deberíamos tener un poco de respeto pero…. es que hay cada uno. Yo me he reído hasta la saciedad con el programa y lo que ha pasado en Brasil parece una de esas historias. Incluso me imagino la reconstrucción de la escena y los comentarios jocosos, lo se, a veces soy muuuuuy básico e irreverente.

Pero debo reconoceros que esto de las muertes es un filón, no hay como buscar en Google “muere al intentar…” o “muere mientras…” para que aparezcan cientos de casos curiosos, marcianos y extraños. La muerte es lo que tiene, nunca avisa y a veces es muy imaginativa, que se lo digan a los protagonistas de la exitosa franquicia “Pesadilla en Elm Street”.

Para completar el caso que la mortal ingesta os voy a ilustrar con otro que iguales consecuencias, en este caso se trata de un joven, no vamos a ser sexistas, viva la paridad, que minutos antes de fallecer debió pensar algo que hemos pensado todos….

-¡Cómo me he puesto, voy a explotar!

Este muchacho, un treintañero americano falleció hace un par de años tras ingerir cucarachas, gusanos y larvas, VIVOS, mientras trataba de ganar un concurso “gastronómico” en EEUU. Es que no se si seguir, que me está dando un asco que me muero o quizá es que mi fobia por las cucarachas me puede.

comebichos
Arrrggghhh!!!! no lo hagas!

Imaginaos el típico concurso del estilo “Man Vs. Food (Crónicas Carnívoras en España)” con varios postulantes dispuestos a comerse de todo por lograr un premio especial, en este caso una serpiente pitón. Si os parece raruno, os confirmo que el concurso se desarrollaba en una tienda de reptiles en Florida y que nuestro muerto fue el ganador. El muchacho se tragó docenas de bichos vivos, dejó a sus rivales a la altura del betún y cuando se disponía a recoger su premio, sufrió malestar, vómitos y cayó desvanecido. Las autoridades sanitarias no pudieron hacer nada por él.

La organización aclara que al resto de la treintena de concursantes restantes no les pasó nada y que el desgraciado incidente pudo deberse a una reacción alérgica.

No lo sabremos aunque igual tampoco nos importa, lo que realmente me alucina es que hubiera 30 personas comiendo bichos vivos con el fin de llevarse una serpiente enorme a sus casas.

Así que mucho cuidado con lo que os metéis en la boca, amiguitas y amiguitos, que a veces, lo que te tragas te puede matar. Luego tenemos que aguantar que la OMS (Organización Mundial de la Salud) nos informe de que lo malo es comer jamón serrano, embutidos y carnes procesadas…. Si es que no se centran.

Para poner una nota musical y relajar el ambiente os dejo con el Swallow (tragar) de Crystal Fighters, que es muy apropiado.

Sé que estaréis deseando comentar así que no os privéis, ahí tenéis la zona de comentarios disponible. Que aproveche 😀 .

Hasta pronto,

J

 

 

En el nombre de… #EstamosLocos ?

Nuestro nombre es nuestra carta de presentación y dice mucho sobre nosotros, sobre nuestra personalidad, sobre nuestro entorno y sobre todo, sobre lo frikis que pueden llegar a ser nuestros padres… o nosotros mismos.

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No es la primera vez que escribo y charlamos sobre nombres, recordaréis de este post en el que la protagonista había cambiado su nombre por otro más “original” con la intención de distinguirse de la masa o quizá este donde os relataba la tendencia de llamar a los bebes con el nombre de los filtros de Instagram, y es que cuando te pones a elegir nombre hay que tener las cosas muy claras, siempre te acuerdas de alguien y dependiendo de como sea, su nombre te gusta o te repele, a todos nos pasa.

Otras veces tratamos de ser originales y recurrimos a fórmulas de dudoso gusto, recordad lo que os conté de la gitanilla Iloveny (I love NY) o todos esos nombres inspirados en famosos, personajes de libros, de películas o de series de televisión. Yo conozco el caso de una compañera de trabajo que llamó a su hijo mayor Izan porque le encantaba el protagonista de Misión Imposible, que si que se pronuncia izan pero que se escribe Ethan. Qué cosas.

También recuerdo a una niña de padres “progres” que no querían que su retoño tuviera un nombre bíblico, ni un nombre que apareciera en el santoral y ni siquiera un nombre regio, no iglesia, no monarquía. Su postura les llevó a poner a la niña Zoe y en su ignorancia, olvidaron a la pobre Santa Zoe de Atalia, cuya onomástica se celebra cada 2 de mayo. Menos mal que la mártir turca era una esclava, que si llega a ser una princesa regente se caen con todo el equipo. Si hasta para mantener este tipo de postureos hay que tener unos mínimos. Pobres, ellos tan tranquilos con su nena y es como si hubieran escupido hacia arriba y esperaran lo que está por llegar, en fin.

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La mismísima Santa Zoe de Atalia, mártir.

Y hablando de nombres y de postureos, lo que no tiene “nombre” es lo que ha hecho la presentadora Tania Llasera con su hijo, la criatura ha tenido la mala suerte de nacer en fechas muy próximas al fallecimiento de David Bowie, artista del que la presentadora se ha declarado MUY fan. Tanto es el hecho de su fanatismo y de su mitomanía que ha decidido llamar al muchacho José Bowie, José Bowie Vilar Llasera para ser más exactos, porque como os podéis imaginar, Bowie es nombre, no apellido. Y eso para que al final al chiquillo le llamen Pepe. ¿No habría sido más razonable llamarle José David? o llámame loco… ¿David Bowie Vilar Llasera? Que yo no voy a meterme en lo que no me llaman, válgame! pero esto se parece más al afán de estar en el candelero que a homenaje.

¿En ningún momento se le ha pasado a la madre que su chaval tendrá abuelos a los que lo del Bowie se les haga complicado? ¿O que va a ir al colegio y allí cualquier excusa es buena para reírse de lo diferente?

Un poco de esto y un poco de lo otro tendrán también los papás que se inspiran en “Juego de Tronos” para ponerles el nombre a sus nenas, que sepamos, en España ya hay dos Khaleesi… como las dos tengan dragones y mala leche se va a liar gorda, una en Barcelona y otra en Sevilla, me veo dentro de unos años como en “Norte y Sur” o “Villarriba y Villabajo”.

¡Khaleesi, que nombre tan bonito para una niña! -Habrán pensado los orgullosos padres y ala, al registro. Por supuesto, con esta imagen en la cabeza…

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¡Ay Khaleesi, la que has liado!

Menos mal que no se han decantado por “Daenerys Targaryen Hija de la Tormenta y Madre de Dragones” que es el nombre del personaje, porque Khaleesi significa algo así como “majestad”. Que como nombre es bonito pero… yo de elegir hubiera preferido Daenerys, Sansa, Arya o Cersei por centrarme en nombres de personajes de la serie, pero oye, cada cual elige como llamar a su descendencia. Total, si al final, todos los llamamos a gritos 😀

Ya me imagino asomando la cabeza por la ventana de casa y gritando….. Ilovenyyyyyyyy!!!!! Jose Bowiiiiiieeeee!!!!! Khaleesiiiiiiiiiiiii!!!!! a cenar!!!!!

Sea como fuere, al final el que tiene que llevar su nombre con orgullo y con dignidad es uno mismo y conferirle toda la personalidad posible, ¿que los padres en nuestro afán de destacar resulta que #EstamosLocos? Pues claro, siempre. Y si no te gusta puedes hacer dos cosas, cambiarlo o hacer como “The Ting Tings”, cantar a los cuatro vientos que ESE NO ES MI NOMBRE (That’s not my name).

Y me despido aquí, con mi nombre original y compuesto que nadie sabía decir, he respondido a cada mezcla…. pero eso es otra historia. Ahora estoy dispuesto a leer las vuestras, charlemos.

Hasta pronto,

J

De postres y semen #EstamosLocos?

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Esta mañana se ha presentado un compañero en el trabajo con un bizcocho, algo típico de Benidorm por lo visto. Si hay alguien de la zona y lo puede corroborar, estupendo.

El bollo en cuestión era un típico bizcocho esponjoso decorado con dátiles y relleno, al parecer, de cabello de ángel. Dos cosas. Decorar un postre con dátiles enteros, así a mogollón, todos dispuestos como los langostinos en una paella no es la mejor de las ideas, con la luz fluorescente de la cocina del trabajo parecía que estaba cubierto de cucarachas… Esos dátiles tan negros y tan brillantes parecían bichos enormes que estaban devorando, y yo con esos animalillos no puedo, llámame loco.

¿He dicho dos cosas, verdad? Pues voy con la segunda. El postre estaba relleno de cabello de ángel, que te puede gustar o no, pero centrémonos en el nombre… CABELLO DE ANGEL. O sea, pelo. ¿A quién se le ocurre ponerle ese nombre a eso? Si comer un pelo es de lo más asqueroso del mundo, cuando notamos que uno se ha metido dentro de nuestra boca ya estamos metiendo la mano, sacando la lengua o carraspeando…. Por favor, un enorme #EstamosLocos al creador de semejante delicatessen.

Pero claro, ahí no queda la cosa, me ha dado repelús lo del pelo y los dátiles cucarachísticos así que he decidido no probarlo y con la cosa esa de los nombres aún rondando mi cabeza me he puesto a pensar en quién coño es el que pone los nombres a las cosas….

¿Cómo es posible que a un dulce se le pueda llamar “pestiño”? Es que ya ni apetece probarlo, la gastronomía debería cuidar más estas cosas, poner nombres apropiados…. bonitos… que animen a consumir. ¿Y qué me decís del “brazo de gitano”… ¿En serio???? Porque puedo entender la similitud entre el cabello de ángel y el pelo rubio y sedoso de un querubín pero os juro que no me entra en la cabeza en que se puede parecer el brazo de un gitano / gitana, que no vamos a ser machistas, con su homólogo comestible. Quizá Anibal en caníbal lo tenga más sencillo pero para el común de los mortales el paralelismo es arduo. Y eso por no hablar de las famosas galletas catalanas llamadas “pedos de monja”, no me jodas.

Hasta he leído por ahí que hay un postre llamado “choka ca ca” que tienen forma de caca de bebé y vienen en un envoltorio que simula un pañal. No me digáis que el mundo de la repostería no está para que lo encierren. Buscad vosotros por ahí también y descubriréis delicias como la tarta de chocolate y mayonesa (Argggggg!!!!) o los caramelos con sabor a albóndigas. Madre del amor hermoso, cuando daño han hecho los hermanos Roca!

Llegados a este punto tenía ya material de sobra para el post de hoy pero haciendo un poco de surfeo de última hora por la red me he topado con una advertencia de las Autoridades Sanitarias que no podía dejar pasar.

Podría ser algo parecido a lo que veníamos diciendo hasta ahora, que no deberíamos hacer según que mezclas si queremos que nuestros estómagos sigan intactos o que comerse un cacho de chocolate con forma de caca de niño pequeño es la mayor guarrada de la historia pero no, la noticia era bastante más seria.

Lo que nos venían a advertir, porque más que una noticia era una advertencia, es que procuremos no comprar semen por internet.

-¿Perdonaaaaa?

He dado por hecho que había leído mal el titular pero no, con más calma he vuelto a él y decía justa y exactamente eso. Que es contraproducente recurrir a donantes particulares o a bancos de esperma externos  y no regulados por el Gobierno Español.

-¿Pero quien coño….?

Pues por lo visto es una práctica relativamente habitual en parejas con problemas de fertilidad que se enfrentan a tratamientos homologados y caros en nuestro país y que tratan de ahorrar algunos euros recurriendo a estas prácticas. Yo me he quedado de piedra al enterarme que en la mayoría de los casos estas muestras “a-legales” son utilizadas para la auto-inseminación.

Está claro que hoy en día con un ordenador, acceso a internet y youtube puedes conseguir lo que quieras, comprar, transportar, vender, y aprender a usar en tiempo record. Yo aprendí a hacer moños, otras han aprendido a auto-inseminarse, aquí cada cual a lo suyo.

Imagino que esas personas que compran partidas de semen por la web son los mismos que antes adquirieron alargadores de pene o las mismas que se pusieron prótesis de silicona en las tetas en una peluquería en lugar de en una clínica especializada. En dos palabras, como diría el torero Im presionante… ó des cerebrados.

Yo solo espero que ninguna de esas muestras vaya a acabar en la cocina de alguna pareja volada que quiera innovar y cambiar la leche de soja por otro tipo de fluido.

Asqueadito estoy, no puedo más. Os dejo a vosotros la zona de comentarios para que habléis de lo que queráis, de postres, de semen o de cualquier otro tema.

Hasta pronto,

J