Ciega por convicción #EstamosLocos?

ciega

“Ensayo sobre la ceguera” es un magnífico libro escrito por José Saramago, una obra cumbre de la literatura, no es de extrañar que semejante autor consiguiera ser galardonado con el premio Nobel de Literatura. Este libro es de los que impacta por su originalidad, por la forma tan particular que tiene el señor Saramago de escribir y por los acontecimientos que narra. Imagino que much@s de vostr@s lo habéis leído y los que no, no se a que estáis esperando. Es un libro duro, es un libro difícil y desde luego, es un libro que deja un amarguísimo sabor de boca.

En “Ensayo sobre la ceguera” nos enfrentamos a lo más sórdido de la humanidad, a sus mas bajos instintos y a una maldad exacerbada. Se trata de la supervivencia del más fuerte, pero también del más listo, o del más malicioso. Es inconcebible todo lo que unas personas disminuidas y con el sentido de la vista anulado pueden llegar a hacer, a hacerse. Solo de pensar en ese libro se me pone la carne de gallina y creo que es recomendable leerlo aunque sea una vez en la vida, para enfrentarte a lo que somos, a nuestra naturaleza y tratar de obrar en consecuencia.

La ceguera en sí me parece una putada muy gorda, de todas las minusvalías que puede tener un ser humando, quedarse ciego se me antoja de las peores, cualquier merma de nuestras facultades es dolorosísima y muy costosa de asumir, pero a priori, esta en concreto estaría en el top 5 de #cosasquenuncaquerríaquemepasaran.

Pero lo que a mi me parece horroroso, no se lo ha parecido a Jewel Shuping, una treintañera americana que ha visto como su sueño de ser ciega se cumplía. Ahora que lo pienso, que mal utilizado aquí ese “visto”…. Esta señorita ha rociado sus ojos con disolvente, quemando así sus córneas y se ha convertido en una ciega más, una ciega por convicción. Pensaréis, yo lo pensaba, #EstamosLocos? y con toda la razón del mundo.

Pues en este caso más o menos, puede que no locura pero si un desorden especial. Y es que resulta que Jewel padece algo llamado “Desorden de identidad de la integridad corporal” que resumiendo para los no iniciados, es un trastorno que hace que el paciente desee haber nacido con una discapacidad. Ahora que este caso ha saltado a la luz nos hemos enterado que nuestra protagonista, ya con tres años, caminaba a oscuras por su casa y basaba su felicidad en esa anhelada incapacidad para la visión. ¿Cómo os habéis quedado?

Si queréis ampliar la información solo tenéis que hacer una búsqueda en Google y ya veréis ya…. (¿en serio? ¿veréis?)

Yo me quedé ojiplático y boquiabierto cuando mi amiga Flor, dueña y señora del magnífico blog Cierra la Boca y Corre me hizo llegar la noticia. Inciso, cómo me gusta que mis amigos, familia, seguidores y comentaristas me envíen noticias curiosas y locas para ilustrar esta sección, fin del inciso. En un primer momento y dejándome llevar por el titular, y solo por el titular, pensé que no se trataba más que de otra petarda buscando su minuto de gloria en los medios y las redes sociales. Ahora que tengo toda la información, la sensación es agridulce. Mucho más agria que dulce, claro.

Y ahora es cuando enlazo con el principio y vuelvo al libro de Saramago ¿He dicho ya que es magnífico y que deberíais leerlo? La ceguera es el hilo conductor de esta noticia pero también lo es el ser humano y sus circunstancias, su capacidad de adaptación, sus trastornos, sus desórdenes y su lucha por alcanzar sus objetivos, en ambos casos, caiga quien caiga. Desde fuera, y desde nuestra supuesta normalidad, lo que ha hecho la señorita Shuping es una atrocidad pero no podemos obviar que no podemos ver las cosas desde su mismo prisma, (lo he vuelto a hacer… “ver”). No podemos ser ajenos a que el drama de esta historia no es la actual ceguera sino un trastorno extraño que no ha dejado avanzar a esta persona ni ser quién ella quería ser desde el día de su nacimiento.

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Jewel Shuping en su nueva vida “a oscuras”

Ahora, el refrán “No hay más ciego que el que no quiere ver” cobra más sentido que nunca y ya no solo en el figurativo….Es triste, lo se, pero me queda el consuelo de que ahora, con las córneas hechas puré, esta persona es un poquito más feliz. Vuelvo a la misma pregunta #EstamosLocos? Pues quizá, en este caso particular, un poco sí, diagnosticado y todo.

Y ahora, después de pensar un poco en ello, de apagar la luz y recorrer el pasillo a oscuras, que se que lo has hecho, te toca hacerme llegar tus comentarios, críticas o alabanzas, Pongámonos ciegos a dialogar….. (lo se, lo se… ainssss!)

Hasta pronto,

J