Domingos guarros

SUNDAY BEST 3.jpg

Últimamente estoy un poco errático en lo que a las publicaciones del blog se refiere y hoy que tengo un rato lo voy a aprovechar para hacer un homenaje a uno de mis momentos preferidos desde que era un adolescente que se paseaba por casa de sus padres en albornoz… si yo también era de “esos”. Irreflexionemos.

¿Qué es un “domingo guarro”?

En mi diccionario particular, los domingos guarros son aquellos dedicados al pijama. Esos domingos en los que ni te duchas, ni te afeitas, ni te vistes. Esos domingos hechos para vagar por la casa picoteando entre horas, excederte con la coca-cola, con un vino o una cerveza y patatas fritas. Esos son también los domingos de levantarse tarde y salir corriendo a la cama después de comer para disfrutar de una siesta “como Dios manda” con la persiana a medido bajar. Domingos también de juegos en familia, de palomitas o lo que surja pero siempre indoor.

Ya puede llover o hacer un sol de justicia, no hay nada que más que ponga que ver desde la ventana a mis vecinos hacer planes, salir a jugar con los niños al parque, coger las bicis o los patines y desfilar fuera de la urbanización, y yo aquí, con la misma ropa que el día anterior, los pelos revueltos y esa sonrisa que dice, “no salgo porque no quiero”.

Ya tenemos demasiada actividad de lunes a sábado, trabajos, colegios, deberes, piscinas, campeonatos, carreras, cumpleaños…. y siempre responsabilidades que se hacen dueñas de nuestro calendario. Así que de vez en cuando, un domingo cualquiera se puede convertir en una huida de todo aquello que se ha vivido entre semana, en un domingo guarro, que a la postre es lo más parecido a la felicidad que podemos encontrar a estas alturas y es que la inactividad programada es todo un lujo.

Domingos guarros y mi espacio

Y en estos domingos, yo siempre encuentro mi espacio. Un momento, como este de ahora mismo, en el que puedo sentarme libremente en uno de los sofás y escribir o leer o escuchar música sin tener que compartir espacio.

Música como esta de hoy que me inspira aunque no tenga ni idea de lo dice…

Porque las niñas encuentran el suyo en sus habitaciones, que se convierten en spas improvisados, en academias de baile, de gimnasia o de música o incluso en ludotecas fantásticas, en salones de fiestas de disfraces o, las menos, en zonas de estudio.

Y porque mi mujer siempre tiene cosas que hacer y sitios a los que ir, que normalmente se le cae la casa encima o si se queda compartiendo el hueco en el sofá lo hace viendo una de sus series mientras yo, a su lado, estoy en mis cosas con mis auriculares molones para no distraerme. Tan juntos y a la vez tan “a lo nuestro”.

Domingos guarros como ¿hábito?

Hoy no ha podido ser un día de esos, vale que me he levantado tarde y tal pero me he tenido que ir derecho a la ducha, pelearme con las niñas para que hagan sus deberes sin matarse entre ellas y llevarme a la familia de compras así que la tarde la tengo totalmente consagrada a mirarme el ombligo. Lamentablemente, como me he duchado, ya no llevo la ropa calentita de ayer con las connotaciones que eso conlleva sino que he tenido que renovar el outfit de “estar por casa” de la semana. Hay que mencionar que lo de la guarrería debe entrar dentro de unos límites saludables, no manchas, no malos olores, no escatología, no fealdad. Debe ser lo más parecido a una pose, aprender a caminar en los límites de lo guarro sin serlo. Encontrar ese punto es lo importante y desde luego, no hacer de esto un hábito.

Imaginaos 21 días así…. aunque parezca apetecible, esa rutina nos convertiría en ermitaños, en nerds, en los náufragos de la isla de Perdidos, en los protagonistas de la leyenda de Greystocke, en una familia de “niños” salvajes agorafóbicos de manual o quizá en algo mucho peor…. y sucio. Y entonces ¿qué glamour habría en eso?

salvajes-600x426

Así que amigas y amigos, siguiendo con uno de los dichos favoritos de mi madre: “lo poco gusta y lo mucho cansa”, os dejo reflexionando sobre esto de los domingos poco higiénicos ¿estáis a favor? ¿en contra? Pues contadlo en la zona de comentarios, es toda vuestra.

Hasta pronto,

J

Un domingo de perros

DSCN6350

Hoy ha sido un domingo de perros, aunque la temperatura ha sido muy agradable y haya brillado el sol con bastante insistencia. Hoy ha sido uno de esos días que me gustan, de los que no huelen a invierno, a cerrazón ni a oscuridad. Hoy se celebra el Día Mundial contra el Cáncer de Mama y si Barcelona se teñía de rosa con la Carrera de la Mujer y su eslogan #sumatealrosa, en Madrid, los protagonistas han sido los mejores amigos de los hombres ¿los coches deportivos? no, los perros.

Desde que salgo con mi grupo de running todos los domingos he tomado conciencia de la vida que hay en Madrid estos días, antes me limitaba a caminar por el barrio, o salir al jardín de la urbanización a socializar, si acaso unas cañas al aperitivo o un poco de actividad cultural en El Matadero. Pero un poco más arriba, más tirando al centro, las cosas se mueven, y mucho. Quiero hacer un inciso en este punto ya que hablo mucho últimamente del running y del deporte y quiero aclarar una cosa, que a lo mejor os puede decepcionar. No soy un atleta, no tengáis esa imagen de mi porque no es cierta, os costará aceptarlo, pero es la realidad, soy mucho más humano que eso, cada sesión me cuesta un triunfo y sudo y me congestiono como si fuera a estallar. Ya está, soltado, he roto un mito.

Hace tres semanas el domingo de Madrid centro y los aledaños de El Retiro estaban tomados por una carrera popular, cientos de personas bajaban en hordas vestidos con camisetas azules, dorsales, bebida isotónica y cuatro panes de hamburguesas que les había regalado el patrocinador al tiempo que yo subía a ponerme “colorao” corriendo. Recuerdo que pensé, míralos, a lo mejor yo en unos meses también hago una carrerita de estas, cuando ví que en la espalda llevaban serigrafiado “media maratón” , pensé… “O a lo mejor no…”

Hace dos semanas, le tocó el turno a la fiesta de la bicicleta, cientos de personas bajaban en hordas con sus amigas, las bicis, mientras yo subía a “disfrutar” corriendo. Ese día era muy peligroso, había muchas bicicletas y muy poco espacio para los corredores, las calles ya se habían abierto al tráfico normal y a los ciclistas de domingo le debía dar miedo bajar por la calzada, así que estaban todos concentrados y procesionando por las aceras. Allí se mezclaban los viandantes, los ciclistas, los padres con carritos de bebe, las terrazas, los runners, algún que otro patinador, varios niños, en bici y andando y yo. Para habernos “matao”.

Lo de la semana pasada ya lo dejé reflejado en este post, fue el día de la Fiesta Nacional Española y su consiguiente desfile, esta vez las hordas de gente se concentraban en Atocha y subían por el Paseo del Prado con el afán de ver desfilar a los cuerpos del ejército, ¡y que cuerpos! dirán algunas y algunos. Y a los carros de combate, y a los tanques, y a la cabra de la legión, y a los aviones.

Este domingo, hoy, teníamos Perrotón, una carrera popular de runners y perros. Os puede parecer de broma pero, al igual que estos últimos domingos, cientos de personas bajaban en hordas con sus muy mejores amigos, customizados para el evento, con camiseta los dueños y con pañuelo al cuello, los perros, no confundirse. Bueno todos menos una señora que llevaba la camiseta y a un chiguagua en el bolso, imagino que el pobre animal no habría corrido porque le podían haber dejado como una calcamonía en el asfalto. Esta carrera de perros tiene un fin festivo y eminentemente solidario, su mensajes es el siguiente: Carrera Solidaria por la Adopción y Tenencia responsable de animales de compañía.

http://www.dontstopmadrid.com/
http://www.dontstopmadrid.com

Lo que ha quedado bastante claro es que la ciudad se mueve, o los habitantes se mueven, o nos movemos o nos movilizamos según la causa. Hay mucho entusiasmo deportivo y se nota en la calle, estos que os he puesto, bueno, quitando el desfile, son muestras bastante fehacientes. En todos los casos las inscripciones se habían agotado, las plazas estaban cubiertas y aún así ha habido over-booking de participación. Muchas ganas de salir por la ciudad y de disfrutar de sus calles y monumentos de una forma distinta, estas lo han sido pero habrá más. La agenda es muy ámplia y cada fin de semana un nuevo evento tiene lugar, solo hay que estar un poco atento.

Yo, de momento, que no me veo preparado para media maratón y que no tengo ni bici ni perro veré que es lo que más se ajusta del calendario deportivo/cultural/solidario y si no hay nada, siempre puedo sentarme a tomar un brunch en una terracita y ver bajar a esos cientos de personas arremolinadas en hordas que se juntan cada domingo.

Y tu ¿has encontrado ya tu evento?

Hasta mañana,

J