10 momentos de “veraneo”

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Acabo de volver de pasar unos días en la playa, ya sabéis como lo disfruto y he decidido ponerme a escribir para no pensar en que mañana se habrán acabado las vacaciones y que tengo que volver a trabajar, si, lo se, soy afortunado por tener trabajo, eso es una realidad… pero es que a la buena vida se acostumbra uno muy fácilmente.

Como en el panorama literario y peliculero están muy de moda las trilogías, voy a terminar la mía propia de momentos con estos cuantos que os voy a relatar a continuación y de los que he podido disfrutar, o no, en estos días libres y alejado de la rutina. De esta forma, los guardo para la posteridad a modo de diario de viajes, que la memoria ya va fallando. Y es que la edad no perdona…

QUE FEOS…

…Son algunos de los extranjeros que me he encontrado por ahí, qué pintas. Ya sabéis, y si no, os lo podéis imaginar que yo soy mucho de criticar o de comentar, como prefiráis y si encima lo hago en compañía de otra lengua viperina, para que os cuento…

Sabíamos que los 80 estaban de moda, todo vuelve, pero hay gente que vive anclada en esa época, nos hemos encontrado gente anacrónica, rubicundos de pelos rizados, casi erizados, de calcetines blancos con chanclas y de los de mezclas de estampados. ¿Cómo se puede salir a la calle con pantalón de flores azules, camiseta de dibujitos y sobre-camisa de flores naranjas? No, no me he vuelto loco, lo he visto… Y lo he disfrutado. Esos estilismos dan mucho juego para los que estamos “a la que salta”.

Pero no solo algunos extranjeros son feos, o iban mal vestidos, también hemos visto muchos nacionales golpeando al estilo. Y muchas tías cañón con tacones de vértigo que se descoyuntaban al andar y muchos tatuajes y mucho bañador con flecos y muchas camisetas de fútbol falsas….

También había gente guapa, que no hemos estado en “Freakland” pero es que esos dan envía de la mala, y juego, juego, dan mucho menos.

EL BOLÍGRAFO DE GEL VERDE

Qué tranquilidad cuando tus hijas empiezan a ser un poquito más mayores y ya no son tan dependientes. Vamos, que se entretienen ellas solas y no dan el coñazo. Así que, aprovechando que en la playa iba a tener mucho tiempo libre, decidí pasarme por una libreria y pillar un libro para leer tranquilamente al sol. Estuve mirando unos cuantos, cualquiera me valía, pero había tanta oferta…. Ya me había decidido por uno cuando dí un manotazo a un expositor y apareció EL BOLÍGRAFO DE GEL VERDE, de Eloy Moreno. Tenía ganas de leerlo desde hacía tiempo así que fue el elegido.

Me lo acabé en cinco días, es facil de leer, a veces un poco cansino y a veces entrañable. Para nada aburrido y si muy recomendable. Es un poco inquietante que de la sensación de que no pasa nada y que todo lo importante está al final pero merece la pena sumergirse entre sus páginas.

Es el primer libro del autor, que pasó de la auto edición y del boca a boca a un lanzamiento por todo lo alto con Espasa. Yo no me esperaba nada del libro porque no sabía de que iba y por lo tanto no me ha podido decepcionar, ha sido una lectura agradable, de verano. El mismo autor ha publicado, también con Espasa, un nuevo libro, habrá que echarle un ojo…

DE CONCIERTO EN EL PASEO

Paseando una noche, después de un helado, nos encontramos con un grupillo que tocaba reggae en el paseo marítimo. Estuvieron un rato afinando los instrumentos y ensayando. Acorde va, acorde viene, si… no… probando… si…si… Y luego se pusieron al lío.

No tocaban mal los chicos, hacían versiones de Bob, Ziggy y Damien Marley y de otros tantos artistas de este tipo de música, su inglés no era muy malo y se dejaban escuchar. Ellos estaban allí para hacernos pasar un rato agradable y sacar algo de dinero, nosotros de paso, sentados mirando al mar oscuro y meciéndonos por el ritmo jamaicano, nos dejamos querer.

Fue corto pero bonito, tocaron esta pero a su manera, a nosotros nos valió.

LOS CUATRO

Pocas veces podemos estar los cuatro juntos, los sábados por la tarde y los domingos generalmente, pero es en vacaciones cuando pasamos mas tiempo unidos, los cuatro. Como si fuéramos compañeros de aventuras, mis tres chicas y yo, hemos pasado muy buenos momentos disfrutando de lo que tenemos, de los lazos que nos unen.

Juntos y revueltos hemos dormido, nos hemos bañado, nos hemos peleado, hemos paseado y nos hemos reído. Realmente no espero mucho mas de las vacaciones, estar con la familia, disfrutar de buenos momentos, estar en armonía y que haga buen tiempo para poder salir, entrar y disfrutar.

Todo ha estado de cara estos días. Podría relatar un montón de momentos vividos con ellas, con una, con dos o con las tres, pero eso es más íntimo, así que los resumiré aquí bajo este título. El resto queda en los vídeos, las fotos y en la retina.

LAS VACACIONES COMIENZAN CON EL VIAJE

Eso es algo que ya sabíamos, pero que la mayoría de las veces pasamos por alto. Damos por hecho que las verdaderas vacaciones empiezan cuando llegas a tu destino pero hay que ser tonto para desaprovechar esos momentos de antes y de después. Programar el viaje, plantear la maleta y las compras de última hora, los planes, la música, algo para picar y en marcha.

Nuestras vacaciones comenzaron cuando les dijimos a las niñas que nos íbamos a la playa, ellas no lo sabían, así que la emoción comenzó ese día, una semana antes del viaje. Y luego el viaje en sí. Fue divertido, con mi música, con su música y con los cuatro cantando canciones, las de ellas, y haciendo planes. Encontrando gente variopinta y viendo lo que nos deparaba el camino.

Algún ¿cuanto falta? también ha caído, pero eso es inherente a los niños y a los coches, ellos tienen ansía por llegar, yo cada vez tengo más ansia por disfrutar el momento.

Pues un poco en resumen, esos han sido los momentos más remarcables de mis días fuera de casa, en la playa. Un viaje, cuatro viajeros, un poco de música, un libro y un poco de critiqueo. Hay muchos mas, y seguro que vosotros, queridos lectores, podeís ayudarme a completar estos diez momentos, yo he dejado los cinco primeros, como de costumbre, el resto son vuestros.

Hasta pronto,

J

10 momentos que “NO”

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Ante la buena acogida del anterior post, sobre los momentos íntimos personales y positivos, vamos a ponernos un poco cabroncetes a vamos a hablar ahora de esos otros momentos, que también son íntimos y personales pero que son más bien negativos. No negativos en sí mismos, sino eso, anti-momentos.

Porque la luz no podría explicarse sin la presencia de oscuridad, los buenos momentos son infinitamente más placenteros si sabemos distinguirlos de los que no lo son. Todos tenemos momentos que nos gustan y sobre todo, momentos que no no gustan y a esos, a los malos momentos o momentazos vamos a dedicarle este post. .

Al igual que en los momentos positivos, en los negativos hay lugares comunes, cosas que aparentemente nos disgustan a todos, como que nuestros amigos sean más guapos o que liguen más, que se destiñan las cosas en la lavadora o que solo los tontos tengan suerte. Pero vamos a rascar más, un poco más, para sacar a flote todos esos momentos que nos hacen estremecer, ya no de gusto, sino de todo lo contrario. Si lo preferís, bienvenidos a esos momentos de mierda.

EL FÚTBOL

Esto es algo muy mío, entiendo que este deporte estará colmado de momentazos felices en innumerables personas pero yo no lo aguanto. No aguanto nada relacionado con este deporte, los fichajes, los campeonatos, las ligas, la presencia onmipresente del fútbol en nuestra vida, en nuestros informativos y en la sección de deportes de los medios. Pero lo que no tolero, ni por prescripción del médico de cabecera, son las cifras que se barajan en torno a este deporte. Miles de millones de euros por fichar a un jugador, miles de millones de euros en contratos de publicidad, miles de millones de euros que despilfarran los clubs de fútbol y como no, las ventajas fiscales que tienen los “grandes”. No se a vosotros, pero esto me parece obsceno. Tan obsceno, como ridículo que miles de millones de aborregados hagan fila para comprarse la última camiseta del último fichaje, a unos 100 euros de media.

Y luego, por contrapartida, hay deportistas de otras disciplinas que solo juegan con lo puesto, que invierten su dinero y el de los suyos porque no hay quien los patrocine. Deportistas que consiguen títulos para su país y que tienen menos de cinco segundos de repercusión en los medios. Ains!, que injusto es todo.

EL CÓDIGO DA VINCI

Algo me pasa en la cabeza, soy consciente de ello, pero es que hay algunas cosas que me dan urticaria. El código da Vinci es una de ellas. Podría deciros que leí el libro y que me pareció una bazofia, pero no os voy a mentir, no lo he leído…. Y aún así, le tengo una manía… En algún momento de mi existencia me he creído un tío culto y que estaba al márgen de lo comercial y tomé una serie de decisiones que no se bien donde me han llevado. Desde luego a disfrutar de la lectura de los libros de Dan Brown, no. No he leído ninguno, ni creo que lo haga en un futuro próximo. Creo que tengo una enfermedad que me aleja inevitablemente de los Best Sellers, seguramente me estoy perdiendo muchas cosas, yo reconozco que me gusta leer y divertirme haciéndolo, así que no sé que problema le he encontrado a estos libros, serían las mechas rubias que llevé en la universidad….

Creo que lo que me saturó fue ver referencias a este libro por doquier, y mi mente enferma y mi cabeza teñida debieron pensar que si eso es lo que leía la mayoría, yo debía pasar…. Y así ha sido, hondamente guardada esta consigna en mi adn que me ha alejado de este autor y de Noah Gordon y su libros. Mis autores más odiados por…. ¿vender muchas copias?

EL CHÁNDAL

Prenda comodísima cuando quieres practicar deporte, no hay pega en eso. Pero de ahí a utilizarlo como fondo de armario hay un trecho. ¿Por qué se utiliza para ir a comprar, para ir al cine o para ir a tomar una caña? Es algo que no entenderé jamás, de igual forma que no sales a hacer recados en albornoz, por favor, el chándal, para lo que es.

Y qué decir de esas parejas en las que ella va arreglada y él va en chándal. Un despropósito, pero bueno allá cada cual. Por si se os pasa por la cabeza la pregunta, si, tengo chándal, y varios. Pero los utilizo para hacer deporte, para sudarlos, no entiendo otro sentido a estas prendas.

¿Qué estás cómodo? Yo estoy comodísimo en pelotas, pero no salgo así a la calle…. menos mal.

ESO NO ES CHARLAR

Pocas cosas hay en el mundo que me den más vergüenza ajena que escuchar a alguien hablando de algo de lo que no tiene ni idea. Es super vergonzante, pero sobre todo para mí. Les debería dar cosilla a aquellos que se ponen a hablar y a discutir sobre temas solo por el hecho de hablar. Coño, ¿no es más sencillo callarse si no sabes de que va el rollo? No es necesario que se sepa de todo, creedme, no lo es.

La gente es consciente que no todo el mundo sabe de todo. Es imposible que sepas de física, de horticultura y de cine clásico en la misma medida. Así que, por favor, hablad de lo que sepáis, defended vuestras ideas si realmente son vuestras, pero no hagáis el ridículo, que aunque no lo creáis, la gente se da cuenta…

Y otra cosa…. si tenéis anécdotas interesantes, podéis contarlas. Pero no está bien que os adueñéis de las anécdotas de los demás. Un día se os va a ir la pinza y vais a contar como propias cosas que le han pasado en primera persona al tío con el que estáis hablando…

POLÍTICA Y POLÍTICOS

Nunca he sido muy aficionado a la política, tengo mis ideas y ya. Pero imagino que me pasa como a muchas personas en estos día, estoy completamente descreído. Ya me pasó con la religión en su día….

No me creo  lo que me cuentan, ninguno. Hablan los políticos de una forma especial, como si en lugar de en una entrevista estuvieran en un mitin. No es lo que dicen, que no les creo, sino como lo dicen, que dan la sensación de tratar la público, al pueblo, como verdaderos idiotas. También creo que nos tratan como nosotros dejamos que nos traten, está claro. Permitimos que nuestros políticos mientan, roben, trapicheen y les justificamos con aquello de “todos lo hacen” o “los vuestros más”.

Tenemos los que nos merecemos, pero yo me pongo malo cuando algún político asoma la cara por televisión.

Y hasta aquí toda la inquina que he podido sacar, ya sabéis, si leísteis el anterior post que de los diez momentos que indico en el título, yo solo doy los cinco primeros, que para definirme van bastante bien, el resto os los dejo a vosotros. Podéis estar de acuerdo con estos o en desacuerdo, que será lo más lógico, pero no seáis tímidos y dejad que se oiga vuestra voz.

¿Cuales son vuestros momentos que NO?

Hasta pronto,

J

Yo me quiero

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Dos amigos se encuentran por la calle y uno le dice al otro:

-¡Pero tío, cuanto tiempo! ¡Y mírate, estas igual que siempre! ¿Cómo es posible que estés así de bien?

-Eso es por no discutir -Responde el amigo.

-¡Anda ya!, no será por eso -Interpela el primero.

-Bueno… pues no será por eso….

Sin duda, una lección de vida.

Pero no todo es así, si la felicidad y el bienestar fueran tan sencillos de alcanzar todo sería más fácil. Para algunos, claro. Que yo conozco gente que discute hasta con ellos mismos…. Pero hablemos un poco en serio.

Esto de “no discutir” puede ser un escalón en una larga escalera hasta la felicidad pero se queda un poco en pañales. Es como cuando a las modelos se les pregunta:

-¿Qué haces para tener un cuerpo tan estupendo?

-Uy, poca cosa -Suelen responder. -Dormir ocho horas, reir mucho y beber mucha agua.

Lo de dormir, lo entiendo, lo de reirse mucho no tanto porque salen arrugas, de felicidad, eso si, pero arrugas. Pero lo del agua…. debe ser el sustituto de la comida, claro.

Algunas incluso llegan a decir:

-Pero si yo como de todo…

Claaaro, comes de todo una vez al mes, un día dos garbanzos, un día media loncha de jamón, un día un pepino y otro día un vaso de leche con Cola Cao Light, vamos de todo…

Pues eso. No discutir es como lo que dicen del dinero, que no da la felicidad, pero ayuda. Claro que sí, evitar los conflictos te acerca a un estado más estable y más confortable. Yo no soy mucho de discutir, y mucho menos por cosas absurdas como la política, la religión, el fútbol o los toros, en las que nunca estaremos de acuerdo. Si que soy, y mucho, de mostrar mi discrepancia de las ideas de los demás, con respeto y sin tratar de llevarme a nadie a mi terreno. Lo de discutir, discutir, lo dejo más para la vida doméstica…. Y es que yo creo que las discusiones o discrepancias, en el grado que sean (siempre que no se llegue a las manos) son un poco como la sal de la vida, no todo puede ser plano y tranquilo. Sin tensión no debe haber éxito, ni felicidad, ni ná de ná.

Yo creo que soy más feliz que muchas personas que me rodean porque tengo muchas cosas a mi favor, soy optimista así que siempre tiendo a ver las cosas en positivo. Tengo el umbral de la frustración bastante alto porque no soy muy ambicioso, y sin esa frustración hay más felicidad. Y también creo que estoy más cerca de ser feliz que otros porque he aprendido a quererme. Lo voy a decir alto y claro, YO ME QUIERO.

Una antigua amiga y compañera de trabajo solía decir:

-“Yo quiero mucho a mi hijo, quiero mucho a mi hermana y quiero mucho a mi madre, pero a la persona que más quiero en este mundo es a mí misma”.

Yo al principio no terminaba de entender esta afirmación pues daba por hecho que debemos ser altruistas y volcar nuestro amor en los demás, por defecto, entregarnos en cuerpo y alma a la sangre de nuestra sangre, a las personas con las que tenemos los lazos más estrechos…. Luego me he dado cuenta de que sí, que hay que volcarse, pero no hay que abandonarse por el camino. Yo he aprendido poco a poco a ir por esta senda, llegar hasta aquí ha sido un camino largo y no fácil, no soy en nada parecido a la persona que era hace unos años, he madurado, me he deshecho de mucho lastre y ahora miro al futuro cara a cara. Se que tengo muchas posibilidades de que me la partan, la cara, pero ahí estoy yo, desafiante.

Algunos de vosotros, a los que sí que les gusta discutir y cuestionar todo, estaréis pensando en el alto concepto que tengo de mí mismo, de lo seguro que soy y de la confianza que tengo…. Y no, estáis equivocados.

Ya no soy tan tímido como era hace años, que rozaba la enfermedad. Ahora nadie se cree que sea introvertido porque no me muestro como tal, todo esto en parte, porque he aprendido de mis debilidades y he tratado de superarme. Se que no soy perfecto, de hecho, tengo miles de complejos, imperfecciones y defectos. No me creo mejor que nadie, pero tampoco peor. No tengo un alto concepto de mí mismo porque soy un tío completamente normal. No estoy todo lo seguro de mí mismo que aparento ni tengo la confianza por las nubes, pero estoy en ello. Todo el camino vital que he atravesado, todas esas facetas negativas y positivas que he vivido me han hecho ser la persona que soy ahora, con la fuerza que tengo hoy en día. No puedo arrepentirme de lo que he hecho ni de lo que he dejado de hacer, porque soy el resultado, y me gusta.

Por eso, yo me quiero como soy, con mis luces y mis sombras, con mis defectos y mis virtudes, con mis pros y mis contras. Me acepto como soy y me adoro. Joder, me dan ganas de besarme….Y debo decir, que me quiero aunque haya muchas cosas mías que no me gusten, parece contradictorio, pero no lo es.

Os recomiendo que penséis sobre esto, profundamente, que analicéis por qué deberíais quereros y que lo hagáis. Cuando vosotros os queráis os daréis cuenta de que los demás también lo hacen, puede que hasta ese momento no seáis conscientes de lo importante que sois para los demás así que abrid los ojos, miraos dentro, sacad lo mejor de vosotros mismos y quereos.

Ya me iréis contando los resultados.

Hasta pronto,

J

El hombre del espejo

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Algo tienen los garajes que acojona. A mi no me pasa, no suelo ser miedoso pero conozco gente, chicas sobre todo, que si lo son. Muchas de ellas sienten cierto repelús al internarse de la negrura bajo tierra de un parking, como si supieran que algo malo va a pasarles. El cine ha hecho mucho daño con este tipo de situaciones, no lo podemos negar.

Como tampoco podemos negar que un aparcamiento subterráneo tiene una acústica de la leche, no hay sitio en el mundo donde los pasos resuenen mejor. Y eso, también da miedito a los asustadizos. En el parking de mi trabajo, por ejemplo, en la planta -1 que es en la que aparcamos, casi nunca funciona la luz, y cuando sales de tu coche y se apagan sus luces, te quedas en mitad de un túnel en penumbra, y con esa acústica…. Ir con tacones es lo más, clac, clac, clac, clac, a mí me encantaría…. No penséis nada raro, o mejor, pensadlo, que coño!

Los parkings de centros comerciales son otra cosas, a veces parecen una feria de luces, coches y gente pululando. Pero la verdad es, que bien pensado, los garajes privados grandes son bastante poco amigables, tan oscuros, tan sinuosos, con esas columnas cabronas que amenazan siempre con golpear tu vehículo, tan sucios, con ese olor a gases y a cerrado… todo en ellos es cotidiano y a la vez tan amenazador…

Yo tengo una anécdota de parking terrible, de peli de miedo, os cuento:

Un día me disponía a ir a trabajar por la mañana temprano y cogí el ascensor para bajar a la planta -3 de mi garaje comunitario, la luz del ascensor era ténue y cenital, como casi todos, de esa que te marca la ojeras y los malos pelos como nadie. Cuando llegué a mi destino, salí al aparcamiento, me acerqué a mi coche e hice la comprobación de siempre, mirar en los asientos traseros para cerciorarme que no hay nadie escondido que puede matarme o secuestrarme unos minutos más tarde…. Si, ya lo he dicho, el cine ha hecho mucho daño…

Realizada mi comprobación rutinaria, me introduje en mi vehículo, lo arranqué y observé por los retrovisores. En el de la izquierda, nada. En el central, nada. En el de la derecha…. De repente, al mirar de soslayo el retrovisor de la derecha me sorprendí al ver reflejada en él la cara de un hombre. Se me heló la sangre, menudo susto.

Sin pensar, aceleré con todas mis fuerzas queriendo dejar atrás cuanto antes a aquella persona que estaba acechándome y casi estuve a punto de estrellarme contra los coches de enfrente, rectifiqué la trayectoria a tiempo, giré a la derecha, esquivé dos columnas al tiempo que mi corazón luchaba por salirse completamente de mi pecho y cuando enfilaba una recta, volví mi mirada de nuevo al retrovisor de la derecha, no quería hacerlo, pero tenía que cerciorarme de que aquel hombre cuyo reflejo había visto nítidamente se había evaporado. Error.

Volví mi mirada sobre el espejo y lo que ví casi acaba conmigo. Ahí estaba de nuevo, sus ojos se clavaron en los míos, no podía creer lo que estaba pasando, creía que iba a ponerme a gritar, quería que esto acabase, y entonces me dí cuenta de una cosa, de su cara de terror. Sus ojos estaban desorbitados, su cara desencajada, su tez lívida y sus rasgos…. Yo conocía esos rasgos, esa cara, esa expresión…. eran los míos, no cabía duda, la cara del espejo, era la mía.

Detuve el coche con un frenazo, y me forcé a mirar de nuevo, ya no había ninguna duda, el hombre que me había asustado, el que habría podido acabar conmigo, era yo. Cuando salí del coche tenía la sensación de que mis piernas no iban a soportar mi peso, que me iba a caer en ese sucio suelo con manchas de grasa de coche y restos de papeles y colillas de cigarros. Era yo, era mi reflejo lo que me había puesto así, el espejo retrovisor estaba doblado hacia dentro y lo que reflejaba era el interior del coche…. Giré sobre el vehículo, me acerqué al lado derecho y puse el retrovisor en su posición correcta.

No se si me reí en ese momento pensando que era la persona más tonta del mundo o sí me paré a valorar que en los últimos treinta segundos podría haberme estrellado hasta en tres ocasiones. El caso es que me metí de nuevo en el coche y seguí adelante, ya sin ninguna otra incidencia memorable.

Todavía me acuerdo, a veces, de la sensación de tuve en ese momento. El miedo, el pavor, el instinto de supervivencia en su apogeo…. que rato! Desde entonces, ya hay dos comprobaciones que hago antes de meterme en el coche, es una pena, pero todo marca.

Y esta anécdota me lleva a pensar en ese reflejo amenazador. Me lleva a reflexionar si no somos nosotros nuestros peores enemigos, si no crecemos porque nosotros mismos nos los impedimos con nuestros miedos y angustias, si no somos más que un reflejo de lo que podemos llegar a ser, si la imagen que proyectamos es la correcta o si vemos realmente lo que tenemos delante de nuestras narices. A lo mejor todo está distorsionado, o todo es distinto. Nuestros sentidos nos engañan, nuestro cerebro nos engaña…. Así que os propongo algo, luchad contra ello, creced, quereos, disfrutad de la persona que sois. Romped el espejo.

Hasta pronto,

J

Padres modernos

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Esta misma mañana, después de dos semanas bastante desquiciantes, hemos estado en familia y con unos amigos en la Feria del Libro de Madrid, dando una vuelta, cumpliendo con la tradición de comprar un libro para cada uno y atesorando un montón de marca páginas y demás merchandising que las editoriales y las librerías regalan como promoción.

La experiencia ha sido edificante, como siempre. Me encanta este evento, me gusta el ambiente, me gusta ver a famosos, famosillos y famosetes pasear por El Retiro o firmar en sus stands. Hemos podido ver a muchos escritores de renombre dedicando sus últimas obras a su entregado público. Todo alegría y buen humor, y calor y colas y gente, mucha gente. Gente paseando, gente hablando, gente comprando, gente patinando, gente con perros, gente con carritos de bebe, …. gente a mogollón.

Y en una de estas, mi amigo y yo, reconocidos frikis de los comics, nos hemos acercado a una caseta y he podido echarle un vistazo a un libro que me ha llamado la atención y me ha hecho reflexionar. El libro en cuestión se titula: “¡Yo soy tu padre! Cómo llevar a tus hijos al lado oscuro” de Jorge Vesterra. Os voy a dejar la sinopsis de la editorial por si alguien está interesado:

"Yo soy tu padre", de Jorge Vesterra
“Yo soy tu padre”, de Jorge Vesterra

“Ser padre y friki no es tarea sencilla. Las sesiones nocturnas de videojuegos han sido sustituidas por “la hora del cuento”, no hay manera de estar al día con las series porque en casa sólo se ve Pocoyó y tu sancta sanctorum se ha convertido en la “guarida de la bestia”. 

Si éste es tu caso, sólo hay una solución para no convertirse en un ser gris amante de los realities y los chiquiparks: llevar a tus pequeños al lado oscuro. 

Este manual te ofrece todas las herramientas y técnicas, incluso las más arteras, para seguir siendo un nerd y arrastrar a los tuyos en tus obsesiones, desde los mandamientos del padre friki y varios tests de frikismo para tus hijos, hasta consejos para mantener tu territorio frente al enemigo y actividades para la familia friki. Una completa guía para ser un padre fanático sin dejar de ser guay. 

Tú puedes hacer que la saga continúe… “

Reconozco que no lo he comprado, yo ya había adquirido mi ejemplar del año, así que…. y por otro lado, no me identifico tanto con el contenido, pero, como ya he dicho antes, me ha hecho pensar. En los padres de ahora, y en los de antes, y en como está cambiando todo…. y he recordado que estas dos semanas, en las que no he podido ni parar ni para pensar, he estado volcado casi a tiempo completo en mis hijas. -Eso es lo que debe hacer un padre, dirán algunos. -Si, no lo discuto, no me quejo, solo expongo el hecho.

Estas semanas de paternidad responsable he hecho un montón de cosas, he velado por mis hijas, las he llevado y las he traído, he madrugado más de la cuenta, casi no me he sentado para comer, he prescindido de mis mini-siestas en el sofá, he tenido que coser los disfraces para la función de fin de curso, he tenido reuniones para hablar del futuro deportivo de mis niñas y he tenido que estudiar como se hace un moño adecuado para la práctica de la natación sincronizada, y hacerlo a eso de las siete treinta de la mañana a dos pequeñas sirenas de pelo enredado y sumamente quejosas y adormecidas. Os preguntareis: -¿Has dicho que eras su padre o su madre????

Ahí es donde quiero llegar. Para bien o para mal, la vida evoluciona, los roles cambian y los seres humanos, sexos aparte, nos tenemos que adaptar a las circunstancias, con mejor o peor actitud y resultado, pero eso es lo que hacemos, sobrevivir. Las tareas domésticas ya no están tan definidas, las responsabilidades paterno-filiares tampoco. Los padres de ahora, no somos como los padres de antes, la implicación en el devenir diario no puede ser la misma, porque la vida no es la misma. Ahora las madres trabajan y muchas apuestan por su vida profesional. En mi caso, no voy a hablar de otros, mi mujer es la empresaria y la que trabaja muchas horas y yo el que ha podido conciliar.

En mi caso hay mucho más, esos a los que yo llamo cariñosamente Tiendebragas, como ya dejé por escrito en el primer post de este mismo blog, que asumen tareas e implicaciones históricamente femeninas. Es muy posible que las mujeres se estén “masculinizando” y que los hombres nos estemos “feminizando”, todo es problable. ¡Lo qué nos queda por ver!

Recuerdo cuando yo era pequeño y mi padre era prácticamente un extraño para mí, un señor que trabajaba miles de horas en unos grandes almacenes y al que solo veía por la noche cuando venía harto de clientes y de transporte público. Ese hombre al que yo le decía todas las noches: -“Papá, siéntate en la cama conmigo a hablar”. Yo no quería hablar de nada en contrato, quería disfrutar de mi padre, quería que me transmitiera sabiduría, que me hablara de cosas de mayores. Y aquel hombre, se sentaba pacientemente en mi cama y charlaba conmigo hasta que yo caía rendido.

Hoy, yo soy el padre y soy una presencia constante en la vida de mis hijas, lo cual agradezco enormemente. Se que ellas lo valoran ahora y lo valorarán en el futuro, creo que la cantidad de presencia es equiparable a la cantidad de la misma, soy padre pero también soy amigo, y cómplice. Quién sabe, si dentro de un tiempo seré también amiga y confidente. El tiempo lo dirá.

A los que hayan leído este post y crean que me estoy quejando de algo, que se les quite de la cabeza, estoy encantado con esta etapa que me ha tocado vivir. Ya se lo he dicho a mi mujer, quiero que gane mucho dinero y que me retire, quiero ser un padre moderno, de los que van al gimnasio, comparten aficiones con sus hijos, toman café con los demás papás y mamás del cole, van a la compra, cocinan para la familia y ayudan a hacer los deberes… y el moño, si hace falta.

Hasta pronto,

J

Cambio de temporada

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Hay algunos agoreros que van diciendo por ahí que todavía quedan por llegar algunos días de frío. Como si la primavera no se hubiera instalado ya en nuestra zona geográfica, como si este sol no calentara ya, como si esta luz no nos acariciase pasadas las ocho y media de la tarde. Claro que llegarán días más desapacibles pero ¿y qué? Ya todo huele a calor, a veranillo, a flores, a mar, a terracitas, a cerveza con limón, a todo aquello que tanto me gusta.

Los que me seguís habitualmente, en el blog, claro, no por la calle y los que me conocéis en persona sabéis de sobra que soy un hombre de calor (porque decir caliente….queda un poco feo) y ahora estoy empezando a disfrutar de las estaciones que más me gustan. La primavera, el verano y los primeros y cálidos compases del otoño, que ya llegará, no me voy a anticipar. Así que estoy en mi salsa.

Atrás he dejado los fríos del invierno, los grises y las lluvias, las nubes y las ventiscas, hasta el año que viene, queridos, ahora hay que abrir el armario y dejar que la nueva temporada nos inunde. Se perfectamente que con este símil estoy siendo malo, que hay personas que tienen que hacer el cambio físico, guardar la ropa de invierno y sacar la ropa de verano, lavar y planchar para guardar y lavar y planchar para exponer, que pereza más grande. Yo, y aquí explico lo de ser un poco malo, o muy malo, según se mire, soy de esos afortunados ciudadanos que tienen un graaaan armario donde conviven todo tipo de prendas. Las camisas, los polos, las camisetas, los pantalones largos y los cortos, cada prenda tiene su sitio en mi ropero de cuatro puertas. Si en diciembre me apeteciese ponerme una camiseta de tirantes podría hacerlo, porque la tengo a mano, lo mismo que ahora me puedo poner una camisa de franela, por la misma y simple razón. Y no solo la ropa convive armoniosamente dentro de mi armario, también los zapatos, las botas, las zapatillas y las chanclas se saludan de tú a tú los doce meses del año. Ahhhh, se que a muchos os escuece esto que os digo, pero…. paz amigos, seguro que yo tengo otras carencias.

Seguro que algunos de vosotros, los peor pensados estaréis diciendo:

-Seguro que tiene cuatro trapos y dos pares de zapatos y se las viene dando de listo….

Pues no, amigas y amigos, tengo un montón de ropa, de calzado y de complementos. Es así, en esto estoy por encima de muchos. Llamadme superficial, lo soy y lo disfruto. No todo va a ser intensidad en esta vida, ¿verdad?

Debido a esta circunstancia tan especial y tan poco común en la gente que me rodea, he sido capaz de inaugurar la temporada primavera-verano luciendo mis piernas y mis primeras bermudas del año. Qué momento! qué fresquito en los gemelos, qué sensación de libertad de rodillas para abajo, qué bueno ser el primero…. jajajaja. Podéis volver a decirlo, soy un simple y un superfluo, siiiiii, pero desde este fin de semana, un simple en pantalones cortos. Ahora mis vecinos ya saben quién ha marcado la pauta, quién ha dado el pistoletazo de salida, quién manda. Y yo tan contento de ir por delante en algo.

Si aún no habéis hecho el cambio de armarios, no se a que estáis esperando, porque, aunque algunos sigan insistiendo en que vendrán días frescos, la verdad es que ya estamos a 25 grados. Es motivo más que suficiente para la manga corta. Qué ha llegado el calor, disfrutemos. Y si queréis ponerme verde…. para eso está la zona de comentarios, usadla!

Hasta pronto,

J

 

 

Si hoy se acaba el mundo…

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“Dime que vas a llevarte…. dime que me llevo yo?”

Es lo que se pregunta Pablo López, en su canción “Ví”. Este autor malagueño compuso esta canción con tintes apocalíptios, en la que hace un resumen somero de lo que va a dejar atrás si todo desaparece. La experiencia vivida, lo disfrutado, lo sufrido…. La letra no tiene desperdicio:

“Rezo en este verso todo lo que en esta vida he guardado, 
sirva como humilde testamento de un hermoso legado. 

Dejé el amor detrás de ti, dejé el valor perdido en escenarios. 

Vi morir mi sueño, 
vi como resucitaba, 
vi los ojos de la envidia, 
vi canciones, vi palabras. 

Dime si hoy se acaba el mundo corazón, 
dime qué vas a llevarte, 
dime que me llevo yo. 

Tengo la tranquilidad de haber vivido días y noches, 
he bañado en vino madrugadas, 
he besado el derroche. 

Me emocioné cantando al sol, 
perdí, gané, 
crecí con la batalla. 

Vi el engaño, 
vi algunas verdades, 
vi que estamos solos, 
vi fortunas, vi necesidades, 
vi quemarse todo. 

Si hoy se acaba el mundo corazón, 
dime qué vas a llevarte, 
dime que me llevo… 

Vi llorar a un alma inconsolable, 
vi reír al miedo, 
vi besar, yo he visto amar, 
he visto cuanto debo. 

Dime si hoy se acaba el mundo corazón, 
dime qué vas a llevarte, 
dime que me llevo yo.”

Y escuchándola detalladamente me ha dado por pensar, ya sabéis que soy así, antes no pensaba en nada y ahora pienso sobre todo. Que mayor me estoy haciendo!!! y que responsable, porque ahora todo lo encuentro “blogueable” y “compartible”. Hasta que os canséis de mí, claro. Pero volviendo al tema, que escuchando y leyendo atentamente la letra de la canción me he puesto a divagar más de la cuenta y he estado buscando respuesta a esta pregunta.

Ahora debería hablar de mi legado, de las cosas que dejaría atrás, de todas esas vivencias emocionantes, de todos esos lugares únicos que he visitado, de todas esas personas interesantes que he conocido, de todas esa experiencias sublimes…. pero es que no ha habido nada así en mi vida. Vale que he vivido mis cosas, pero cosas normales, cosas caseras, cosas “de andar por casa”. Y he conocido a gente interesante, interesantes también a título personal, íntimo, personas normalmente interesantes y personas extraordinariamente normales. Y lugares, cercanos y bellos, lejanos y exóticos, también lugares feos y chabacanos, que de todo hay por ahí, pero ningún sitio al que no puedas conseguir en una guía, o cuyas imágenes no puedas ver en Google. Y experiencias…. pues también ha habido de todo, buenas, malas y regulares.

Se que sería de agradecer que me acordara de la sensación de emoción al conocer a mis hijas, momentos únicos sin duda, los dos. También podría hablar de los nervios del primer beso, y de lo que vendría después, la lujuria, la pasión, el desenfreno… Y tendría que hablar de mi mujer, de mi familia, de mis amigos….pero me asalta una duda. ¿Que querría decir Pablo Neruda (hoy va de Pablos) con el título de sus memorias, “Confieso que he vivido”? ¿Acaso no lo hemos hecho todos? O a lo mejor es que hay grados de vivencias y hay algunas mejores que otras, qué ofensivo.

Ya tengo respuesta a la pregunta de este post, ya se lo que dejaría atrás si hoy se acabara el mundo. Risa, dejaría un enorme legado de buenos momentos, de risas infinitas, de sonrisas veladas, de risotadas sonoras, de carcajadas extenuantes, de lágrimas de alegría. Mi legado es la risa, porque amigos y amigas, Confieso que he reído. Y lo he hecho en casi todos los momentos, con casi todas las personas, en casi todas las situaciones y en casi cualquier experiencia. Eso es lo que voy a dejar 🙂

Y para vosotros, os dejo dos cosas, el vídeo de Pablo López y el gusanillo de la reflexión sobre vuestro legado. No dudéis en compartirlo conmigo.

Hasta pronto,

J

 

 

 

 

Una semana para olvidar

over the rainbow

Esta semana que hoy termina ha sido una semana dura, difícil y frustrante, una semanita para olvidar. O a lo mejor no, que de todo se aprende. Menos mal que soy un tío con muy buen humor y veo las cosas con perspectiva positiva que si no, era para coger el cuchillo y…. (no os asustéis, esto es una broma privada).

A pesar de la bromas, que las ha habido, la semana que cerramos no pasará a los anales de la historia por ser una de las mejores. He sufrido en mis carnes problemas tecnológicos, problemas familiares, problemas laborales y creo que hasta problemas propios. Y me refiero con problemas propios a esos momentos de cansinismo congénito que me acechan de vez en cuando y que me hacen que no me aguante ni a mí mismo, como para tolerar a los demás.

El optimista que llevo dentro dice que he pensado en lo positivo de esta situación y he llegado a la conclusión de que a lo mejor se ha condensado en esta semana todas las cosas malas y que a partir de ahora todo va a ir mejor.

Pero el realista interior cree que esto no es cierto, que vendrán días mejores y por supuesto, días peores. Lo importante es como te pille el cuerpo para afrontar lo que venga, de eso dependerá tu respuesta.

Yo soy consciente de que ninguna de las cosas que han pasado durante esa “semannus horribilis” han sido excepcionalmente graves ni irresolubles. Pero yo reconozco que no estaba a la altura de las circunstancias. Me han cogido falto de sueño, cansado, aburrido, hastiado, tocapelotas, impaciente, poco conciliador,… mejor no sigo echándome flores…

Lo bueno es que esta semana he conseguido superar todas las trabas y resurgir de mis cenizas, como el ave fénix. Siempre he creído que ir superando estos pequeños inconvenientes me hace más fuerte y resistente para los siguientes, y así es como me siento, fuerte, renacido y listo para compartir.

Empecé la semana discutiendo con la tecnología, tenía que probar un programa on-line de inglés pero me ha sido incapaz pasar de la prueba de acceso, el nivel que he conseguido es cojonudo, pero ya no he podido avanzar más. He hablado con el proveedor y todo son trabas, el ancho de banda de casa tiene que ser como para mantener Facebook conectado, el navegador de internet es mejor que lo sustituya por otro, es recomendable que no utilice el wifi sino conexión por cable….. A la mierda! He cambiado lo que he podido y siguen sin cargar los vídeos. No lo quiero, desisto.

Continué con doble disgusto, por un lado la noticia del fallecimiento de una niña de la Voz Kids que me encogió el estómago, pobre. Y luego tener que salir corriendo a urgencias porque mi hija se había pegado un “gomazo” en un ojo y lo tenía rojo e inflamado. Lo del ojo se quedó en el susto, fue a recogerla antes de tiempo al colegio, de ahí al pediatra y a continuación al hospital. Todo ha sido una herida leve y un tratamiento durante cinco días. Lo de la niña fallecida ha sido otro trago, nosotros en casa tratando de ocultar y las niñas volvieron del cole con todo tipo de detalles morbosos. Ellas tienen la muerte desmitificada pero a los que tenemos hijos pequeños esto nos cala. Para colmo emitieron el programa y lo vimos con ellas. Al principio no entendían como estando muerta seguía apareciendo en la tele. Tener que dar según que explicaciones me agotó. Y cuando me quedé solo, con mi hija pequeña dormida en mis brazos me imaginé por lo que estarían pasando esos padres y lloré desconsolado. A mi me sirve, vengo de familia de grandes llorones y creedme, relaja.

Otro día llegué a casa con ganas de discutir, sabía que tenía que hacer explotar a mi mujer para que sacara ciertas cosas que se le estaban enquistando dentro, y como soy especialista en ello, lo conseguí. Fue desagradable montar un espectáculo semejante pero nos dío pie a hablar, gritar, discutir, calmarnos y continuar tirando. Por si a alguien se le está pasando por la cabeza, no fue una crisis de pareja, pero fue una gran movida.

Y el resto de los días, entre digerir lo que había pasado, apaciguar los nervios, aguantar en el trabajo, encontrar paciencia donde no sabes que la tienes, respirar profundo y tener la sensación de que no te estás dedicando tiempo. Ah, y estornudar. Los momentos en los que no he estado gritando, discutiendo y renegando me los he pasado entre mocos, lagrimeos y pañuelos de papel. Un lujo.

Necesitaba hacer algo para digerir todos los acontecimientos y lo mejor que se me ocurrió fue aislarme con mi música. Me puse mi mp3 a tope, me tumbé en el sofá y me evadí hasta que mis biorritmos se relajaron y volví recuperar mis niveles de paciencia, objetividad y tolerancia. Dicen por ahí que la música amansa a las fieras y yo, después de MI momento musical, me siento completamente apaciguado y en paz, conmigo mismo y con el resto del mundo.

Cuando pensaba en una canción para poner el punto y final a este post, me ha venido a la memoria Over the rainbow, la canción de Judy Garland perteneciente a la banda sonora de “El Mago de Oz” y ya lo he visto todo completo. Esta canción, al igual que la película son mágicos, nos hablan de mundos felices, de alegría y de color, de vida y de esperanza, de lugares encantados donde los sueños se pueden hacer realidad y donde el bien, siempre vence al mal. Me venía como anillo al dedo y por eso quiero compartirla con todos vosotros, en una de las versiones que más me gusta, la de Eric Clapton.

 

Somewhere over the rainbow
Way up high,
There’s a land that I heard of
Once in a lullaby.

Somewhere over the rainbow
Skies are blue,
And the dreams that you dare to dream
Really do come true.

Someday I’ll wish upon a star
And wake up where the clouds are far
Behind me.
Where troubles melt like lemon drops
Away above the chimney tops
That’s where you’ll find me.

Somewhere over the rainbow
Bluebirds fly.
Birds fly over the rainbow.
Why then, oh why can’t I?

If happy little bluebirds fly
Beyond the rainbow
Why, oh why can’t I?

Yo amigas y amigos, afortunadamente ya estoy “sobre el arcoíris”, ¿me acompañáis?

Hasta pronto,

J

Auto-coaching

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La rutina me asfixia.
Es cierto, cuando antes la comodidad de la monotonía, la tan consabida “estabilidad” era placentera, ahora empieza a convertirse en un lastre. Debe ser que ahora tengo la mente más abierta que antes, si cabe, ya que siempre he sido bastante abierto (que cada uno lo interprete como quiera…), pero hay un “nosequé” que me dice que debo salir de mi círculo de confort y explorar lo que hay más allá. Bien pensado, si hay algo que me dice que tengo que explorar el más allá…..algo raro me está pasando, tendré que ponerme en contacto con Iker Jimener o con algún psiquiatra, cerca tengo un par.
Tengo la sensación de que el YO de ahora, se está dando cuenta de que el YO de antes pasaba de todo, que en su vida ha hecho balance y de que ha ido pasando por la vida saltando de situación en situación, sin apenas plantearse el cómo, el por qué o las consecuencias. Y no me ha ido mal, he llegado hasta aquí entero y he conseguido muchas cosas. Si hubiera sido más conservador a lo mejor no estaría en este punto, y si hubiera sido más aventurero, a lo mejor tampoco. Solo tengo que reconocer que siempre he enfrentado los cambios con optimismo, pensando que lo mejor está por venir, y al parecer así ha sido y así será. Es lo que tenemos los optimistas, todo bien, chicos. Quienes me conocen desde hace tiempo saben que es así. Recuerdo una palabra que me definía, “fenomenal”, y no era por mí, que conste, que no era tan egocéntrico, sino por las situaciones. Siempre iba todo FENOMENAL.
El YO de ahora es perfectamente consciente de que la cosa va fenomenal pero si eres tú el que se lo curra para que vaya así, es otra capacidad de los optimistas, ver el lado positivo de las cosas y no dejar, en principio, que los problemas te hundan. Y para eso estoy trabajando duramente, utilizando herramientas que sirvan de revulsivo y que pongan patas arriba la monotonía. Yo lo llamo “Auto-coaching” pero vosotros podéis llamarlo majaderías, gilipolleces, banalidades, genialidades, quedaros con la boca abierta o pensar….lo hemos perdido!
Atención ahora, que voy a daros unas pinceladas de mi receta. Y como no soy un profesional, a lo mejor lo que os voy a contar es contraproducente para vosotros, a mí me está funcionando, pero si vosotros amigos lectores (¡qué ganas tenia de escribir esto!) tomáis la decisión de hacerlo en casa, que sepáis de antemano que yo no me hago responsable….. vamos, que me lavo las manos.
La primera fase de la terapia que he encontrado para encontrarme a mí mismo, no porque estuviera perdido sino porque me gusta jugar con las palabras, es escribir este blog. No os podéis imaginar lo que ayuda poner las cosas por escrito, sacarlas de tu cabeza y leerlas en el ordenador como si fueran historias de otra persona. Es una forma perfecta de tomar distancia, de observar las cosas con perspectiva. Y si a parte de eso, tratas de dotarles de cierta teatralidad y humor, mejor que mejor. Tenemos que darnos cuenta de una vez que las cosas no son tan graves, solo las graves de verdad lo son. Que tenemos que tener la capacidad de reírnos a diario, de nosotros mismos, de nuestra vida, de nuestras circunstancias y de la vida en general, la de los otros y sus circunstancias porque momentos de llorar vamos a tener todos. Mientras llegan los momentos tristes, que llegan, ríete. Es lo que te vas a llevar por delante. En resumen, perspectiva y humor.
La segunda fase es más física y tiene que ver con la adrenalina y las agujetas. Estoy encontrando en el deporte un medio de evasión perfecto. Y es perfecto porque tienes que estar concentrado en lo que estás haciendo o puedes hacerte daño, así que cuando estoy con alguna actividad física, la cabeza está centrada y no me permito que divague. Se que hay gente que dirá ¿deporte tú?????? y tienen toda la razón. Practicar deporte nunca me ha interesado, si que he visto mucho sentadito con una cerveza y algo de picar, pero sudar, lo que se dice sudar…… más bien no. Y ahora estoy hecho un despojo humano, los lunes patino, los miércoles y viernes corro (si amiga, corro, yo que decía que no corría ni aunque me persiguieran, que para que me pillaran….) y los domingos juego al pádel. Ahora pensaréis que soy Terminator, pero nada más lejos de la realidad, lo hago todo mal, pero lo intento, estoy empezando y con muchas ganas. Lo que peor llevo es lo de sudar, chico. Que sensación de asco-pena. Ahora entiendo aquello de que el deporte es salud. La ecuación es sencilla, si sentirte vivo es saludable, y hacer deporte y sufrir unas agujetas en sitios que ni siquiera sabías que existían en tu cuerpo te hace sentir vivo, entonces deporte igual a salud. Con lo que me duele el cuerpo esta semana no tengo claro si el deporte es buena o mala salud. En resumen, actividad física.
La tercera fase es el pensamiento positivo. Lo aprendí leyendo “El Monje que vendió su Ferrari” de Robin S. Sharma, que como libro me pareció un coñazo de dimensiones bíblicas pero que introduce unas técnicas relativamente útiles de crecimiento personal, y lo reafirmé con otro libro, “Cosas que los nietos deberían saber”, de Mark Oliver Everett, que cuenta la autobiografía del escritor, conocido como Mr. E, líder del grupo musical EELS, en la que relata la perra vida que ha llevado y cómo ha hecho frente a los problemas teniendo como objetivo la música. Este punto es quizá el mas sencillo. Se trata de sustituir en tu cabeza los pensamientos negativos por pensamientos positivos debido a la incapacidad de nuestra mente de pensar en dos cosas al mismo tiempo. Mi pensamiento positivo es el mar, una playa de arena blanca y las olas. Funciona pero hay que ejercitar, no siempre sale a la primera. En resumen, meditación y pensamiento positivo.
Y la cuarta y última fase es la más divertida de todas, se trata de volverme loco. No para acabar el la López Ibor con la peluquera, entendedme. Me refiero a volverme loco con la música. Creo que no hay nada mejor que estar solo, poner esa canción que tanto nos gusta y cantar hasta desgañitarnos. Si no lo habéis probado aún, cosa que no me creo, debéis hacerlo. Cuando terminéis de cantar, ya casi sin voz, veréis que relajaditos estáis. En resumen, música y evasión.
Y para esto último os voy a proponer un juego. Vamos a confeccionar entre todos una lista de canciones anti-estrés, anti-rutina y anti-malos rollos. Me refiero a esa lista de canciones que cantamos solos en casa o en el coche como hago yo, que cantamos solos porque cantamos como el culo, como yo, o porque nos da vergüenza, como a mi, o porque la canción es tan hortera y poco fina que es de traca, como las mías. Así que por favor, leed el post y dadle toda la publicidad que podáis, promocionadlo entre vuestra familia y amigos, compartidlo en vuestras redes sociales, en vuestro trabajo o donde queráis y hacedme llegar vuestra canción. Podéis usar los comentarios del blog, anónimos si queréis, o encontrarme en Facebook (Juanan GC) o Twitter (@Juanan_G_C) , porque cuantos mas seamos mas nos reiremos y pensad, que para avanzar, también es necesaria la gente que nos rodea. Dejémosles entrar.Poco más queda por decir, os dejo mi canción vergonzante:”Sobreviviré” de Mónica Naranjo.Y espero las vuestras.
Hasta Pronto,
J

El proyecto "Tiendebragas"

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Hoy me he despertado en la cama de mi hija pequeña, a eso de las 3:00 a.m. me ha echado de la mía con la excusa de que tenía miedo y que necesitaba dormir con su mamá. Por no discutir a esas horas, he aceptado el cambio, qué remedio!
Mi mujer ya se iba a trabajar, tiene su propia tienda y debido a eso yo solicité en mi trabajo reducción de jornada (y sueldo) para hacerme cargo de mis “hermosas criaturas”, paternidad responsable y conciliación familiar, lo llaman. El caso es que ella se iba y se notaba que antes ya había discutido con las niñas. Así que ese era el escenario que me encontré, con mi sueño, mis ojeras y mi pelo revuelto.
Luego, la lluvia, todo indicaba que no íbamos a salir por la mañana a dar una vuelta así que las niñas a jugar a su habitación, antes de eso ya había discutido yo también con las niñas, que si la grasa de los churros, que si te laves la cara, que si no te quites los calcetines, que si…… como un sábado cualquiera, vamos. A todo esto, mi mujer había dejado puesta una lavadora “de blanco” que ya había terminado y avisaba pitando como de costumbre, ¡cómo odio esa forma de avisar que tienen los electrodomésticos modernos!
Cuando estaba tendiendo la colada en nuestro tendedero de interior de IKEA tomé realidad de mi mismo, oía de fondo como las niñas gritaban/cantaban/lloraban/peleaban como sólo los niños saben hacerlo y yo con unas bragas en la mano izquierda y una pinza de madera en la derecha. Si no recuerdo mal, era la braga número 12 que tendía y pensé….¿cuando me he convertido en mi mujer? no, peor, ¿¿¿Cuándo me he convertido en mi MADRE???  tendí la puñetera braga y me dije: Esto tengo que contarlo, voy a empezar a escribir un blog con mis vicisitudes y mis cuarenta años glamurosos entre niñas, mujer y bragas.
Durante toda la mañana este blog se tituló “tiendebragas”, luego, tuve una revelación. Estaba durmiendo la siesta, esta vez en mi cama, y se me apareció mi abuela. Me dijo:
-Hijo, ¿es verdad que vas a escribir un blog?
-Sí, abuela -contesté
-¿Y vas a hablar de tus cosas?
-Mmmm, sí, abuela.
-Pero ¿acaso tú eres escritor?
-Mmmmm, no, abuela.
-¿Y eres uno de esos tipos conectados con las nuevas tecnologías? -me preguntó condescendiente.
No supe que responderle, así que en lugar de hacerlo, me incorporé y le dije:
-Pero abuela, ¿tú que sabrás de estas cosas, si nunca has sido moderna y además, ya estás muerta?
-Hijo -me contestó -solo quiero que si haces las cosas, las hagas bien, y eso de las bragas está muy feo.
-Ahhhh, -respondí yo de nuevo sin palabras.
Cuando me desperté ya había consultado todo lo consultable con la almohada, seguía teniendo ganas de escribir el blog, pero ya dudaba del nombre, ¿y si mi abuela tenía razón?…. en realidad, yo hago más cosas que tender bragas…..
Momento actual, estoy escuchando Breathe Me de Sia, y a punto de finalizar mi primer post.De ahora en adelante, espero encontrarme con gente como tú, que no se conforma, que quiere aprovechar las oportunidades, que cree que los 40 son los nuevos 30, que han descubierto su ambición tarde, que se plantean un cambio y que, como decía mi abuela, quieren hacer cosas y hacerlas bien.
Hasta pronto.
J