Cosificación, por decir algo

cosificación

Aviso a navegantes, voy a irreflexionar, así que no tengáis en cuenta mis palabras si os ofenden o si las notáis demasiado laxas. Mi intención no es sentar cátedra, solo opinar, como siempre.

Esto me encanta, en lugar de vagabundear por mi casa hablando en alto puedo sentarme tranquilamente y escribir lo que se me pase por la cabeza y de la forma que se me pase. Otra cosa será cuando lo vuelva a leer en unos días/meses/años, a lo mejor esta opinión ya no será válida para mi entonces pero eso lo defiendo a capa y espada. La verdad no es absoluta, si lo creéis estáis errados. Nuestro punto de vista es voluble y cambia por las circunstancias, ahora podemos pensar esto, mañana lo otro y no nos habremos vuelto locos, nos habremos movido, y eso, es genial.

Así que dejar de culpabilizaros por cambiar de opinión, ya está bien.

Y ahora a la cosificación, que gran palabra y cuanto tiempo sin hablar de palabras. Dice la RAE (Real Academia Española) sobre esto:

cosificación

1. f. Acción y efecto de cosificar. (ya os dije en este post que la RAE es muy escueta)

cosificar

1. tr. Convertir algo abstracto en una cosa concreta.

2. tr. Reducir a la condición de cosa a una persona.

Pues aquí lo tenemos, en la segunda acepción. Ese es el mal que estamos viviendo últimamente, que tendemos a cosificar a las personas, o mas bien, a las mujeres de una manera sexual. O así es como se sienten ellas, reducidas en su femineidad a puros objetos sexuales, creen que se las considera órganos sexuales andantes en lugar de personas de pleno derecho.

Y no digo que no tengan razón en miles de casos, que estamos a años luz de una igualdad real y utópica, pero de ahí a establecer una lucha machismo/feminismo hay que abismo (y rima!) Entiendo también la lucha contra la violencia de género, el sexismo, el abuso, el tratar a otro ser humano con superioridad…. todo eso es denunciable o debería serlo. Y apoyo vehementemente la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, y ojo, obligaciones. Lo que realmente me enfada, mucho, es que esta respetable lucha contra el sexismo esté politizada y dirigida de una forma retorcida y torticera, buscando rascar donde no hay y sacando a colación el supuesto machismo anclado en lo más profundo de nuestra “moderna” sociedad.

Reconozco que yo nunca me he sentido machista (ni feminista) pero me ofende que se me ponga en tela de juicio porque vea un anuncio de lencería y me guste lo que veo, porque mire de reojo a una chica guapa (o guapa para mí) o que deje pasar en el ascensor a una chica como signo de educación, también lo hago con chicos y en ninguno de los casos es para mirarles el culo. Algunas de estas actitudes son los micromachismos que se están denunciando. Expresiones como “ayudar” en casa son ya casi punibles en el mundo “igualitario” en el que vivimos. Que la casa es de los dos, claro. Que las tareas también, claro. Que los derechos y obligaciones son al 50 %, claro. Ahora hay que ejercerlo y/o aparentarlo sin usar frases tópicas e hirientes.

Llamadme loco, pero esto me parece demagogo, adoctrinante, falsamente progre, superficial y muy, muy, muy falso. Y para muestra….

chicas f1

Lo que está pasando con las azafatas en los campeonatos de ciclismo, motociclismo y automovilismo me parece bastante marciano. Se las tacha de mujeres “florero” ¿porque son guapas, son sexys y no hacen nada más que pasearse, lucirse, hacerse fotos y besar a los campeones?. Pues eso que hacen es un TRABAJO, son imagen y ese es el cliché que vende. Pero no ahora que estamos todos salidos, esto viene de lejos. De cuando las mujeres rompían barreras para imponerse y situarse donde deben estar, a la misma altura que los hombres y de cuando utilizaban sus armas de mujer para liberarse del yugo de la hipocresía y del oscurantismo. Como también es un trabajo estar en la puerta de Abercrombie & Fitch sin camiseta para captar la atención de las compradoras zalameras que se fotografían con los chulazos antes, durante y después de entrar a comprar, o no. ¿nadie va a proteger a estos chavales?

abercrombie

A cuantas de todas esas mujeres que trabajan de sol a sol en una cadena de montaje, limpiando casas, escaleras y portales o en una explotación agrícola, a las que tratan como ganado les gustaría poder calzarse unos tacones, ser admiradas, envidiadas y llevarse a casa lo mismo que ellas ganan en seis meses doblando el lomo. Porque que yo sepa, a esas mujeres grises y ocultas nadie las cosifica, y nadie las defiende con tanta vehemencia. O, lo voy a decir mejor así, nadie les quita el trabajo porque su actividad les perturba, les molesta o les inquieta. No, a estas pobres a lo mejor no las ven como tetas y culos pero las explotan de otra forma sus empresarios y sus empresarias.

Quizá el problema ahora sea la carne, se enseña mucho, se ofrece mucho, se crea adicción y se revuelven los bajos instintos, masculinos y machistas, claro. Y como no hay paridad, ni disfrute para todos… ¿acabamos con ello? ¿Esto es lo moderno, volver al recato impuesto? ¿Realmente esta es la pelea por los derechos de las mujeres que quieren las mujeres?

No estoy nada de acuerdo en prohibir y acabar con las mujeres en esa faceta del deporte, lo mismo que no estoy de acuerdo en acabar con las actrices, con las cantantes, con las modelos, con las empresarias, con las ministras, con las médicas, con las conductoras de autobús, con las trabajadoras sociales o con las gitanas rumanas. Que las mujeres lleguen a lo más alto en su profesión, que sean honestas, que estén protegidas laboralmente y tengan unas condiciones salariales justas e igualitarias es lo que nos debería preocupar de verdad. Lo mismo, lo mismo, lo mismito que debería pasarle a los hombres.

Y establecer filtros y observatorios, eso es bueno siempre que tengan una buena dotación económica detrás, para denunciar y poner sobre la mesa actitudes deshonestas, ilegales, sexistas o delictivas.

Hace tiempo que la sociedad de consumo y el marketing nos engulleron y ahora estamos sufriendo las consecuencias, ahora cosificamos, tratamos como cosas a hombres y a mujeres, a perros y a gatos, incluso a nosotros mismos. Y somos tan hipócritas y tan cerriles que vivimos en una dualidad tremenda, alabando y denostando a voluntad, babeamos con una chica guapa y criticamos a un tío bueno… y viceversa. Bueno, viceversa del todo no, que ya lo decía mi abuela: -“no hay nadie mas machista que una mujer”

Pero bueno, eran otros tiempos.

Y ahora es tu turno para tomar la palabra, los comentarios son todo tuyos.

Hasta pronto,

J