Dale al Power!

Se nos ha ido agosto, y con él, todo lo que el verano significa. En mi caso es el mes oficial de vacaciones fuera de casa, de playa, de desconexión, de descanso…, lamentablemente ya lo he disfrutado y debo decir que me da una pereza enorme enfrentarme al nuevo curso.

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Se que septiembre tiene mucho de renacimiento, de volver a empezar, de proyectar planes novedosos y bla, bla, bla, pero esta etapa me ha pillado con los biorritmos muy bajos, estoy como “al ralentí”, despertando poco a poco, y por necesidad, del letargo veraniego y adentrándome en la rutina. Llevo ya una semana incorporado al trabajo y me noto aún lento, relajado y falto de emoción. Cada año que pasa tengo más claro que el trabajo no es más que un medio para vivir, sobrevivir o lo que se te permita y hay que estar al quite y ser leal, pero sin pasarse, sin que nos afecte más de lo que les afecta a los que tienen una verdadera responsabilidad.

Quizá es que cada año que pasa me hago más sabio o que veo las cosas más en perspectiva. O tal vez, que mi lucha por ser lo más feliz y vivir lo menos afectado posible por injerencias externas está alcanzando cotas inusualmente altas, gigantescas, diría yo. Puede incluso que haya encontrado, sin pretenderlo, mi lugar en el mundo, que estará (está) más o menos cercano al lugar deseado pero eso hace que evite la frustración, se donde estoy, se a donde pertenezco, y sobre todo, se lo que no soy.

Esto, no me lo negaréis, se merece un brindis.

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Va por ustedes…

Irreflexiones al margen, llega el momento de avanzar, de volver a tomar velocidad de crucero y empezar, aunque sea tímidamente, a retomar las cosas que hemos dejado suspendidas meses atrás, como este blog. Ya os anuncié en el último post que la desconexión iba a ser total y así ha sido, tanto, que ahora me está costando entrar en harina, y no porque tenga poco que decir, sino porque el perezoso que hay en mí aún tiene el ritmo caribeño, no te estreses, brother!

Aún tengo unos días por delante para que la rutina invernal me alcance de pleno, cuando la vuelta al cole sea completamente efectiva y ya no sea dueño de mis horarios, sino que los tenga adaptados a las necesidades familiares. En ese momento será cuando tome consciencia de lo que quiero hacer con el blog y de cómo quiero hacerlo. De momento no vas a encontrar grandes cambios, las secciones habituales seguirán como hasta ahora, el feedback que he recibido por vuestra parte ha sido maravilloso y como dicen por ahí.. “Si algo funciona, no lo cambies”.. estoy parafraseando.

Seguramente habrá cambios en los días de publicación, adaptados a la vorágine que se aproxima, o quizá no. Me gustaría poder mantener los miércoles y los sábados pudiendo sacar algún hueco más para una tercera entrega semanal. Se que es mucho arriesgar teniendo en cuenta lo justo que voy a estar de tiempo pero vamos, por intentarlo que no quede. En parte lo hago por pasar tiempo a solas escribiendo y en parte por poder compartir mis ocurrencias con vosotros, algo de exhibicionismo tenemos todos, ¿no? ¿Me pasa a mí solo?

Tomaros esta entrada como un aperitivo, dentro de nada estarán las cosas en marcha. Yo ya se que es el momento de apretar el botón de POWER y empezar a meter gas, dentro de nada estaremos a tope y seguro que lo que viene siempre será mejor que lo que dejamos atrás… ¡¡¡que sí, tontorrones!! No lo penséis más y darle caña, hay que empezar a moverse.

Y hablando de Power y si os apetece algo de música (a mi siempre me pasa), aquí os dejo el clásico de Molotov…. “Dame todo el Power”.

¿Y ahora qué?… Pues… ¿Comentamos?

Hasta pronto,

J

Qué ha llegado septiembre!

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Acabamos de estrenar septiembre, un mes que no me suele caer muy bien por lo que implica, la vuelta a la realidad después del verano, la antesala de otoño, la jornada completa en el trabajo, la reducción drástica de las horas de luz…. Pero este año ha venido con una “estupenda” ola de calor que nos tiene a todos derrotados. ¿Es posible que hoy sea el día más caluroso de este atípico verano? Yo así lo creo, os juro que termino de escribir esto y me tiro de cabeza a la piscina para refrescarme.

Ahora creo que soy yo el que, al igual que el mes de septiembre, os cae un poco mal, sobre todo a los que no tenéis una piscina cerca y estáis a medio camino del derretimiento… Lo siento, me he dejado llevar. Seguro que algunos de vosotros tenéis aire acondicionado o casas de campo, vivís odiasamente cerca de la playa o incluso en un ático, cosas que a mí me dan bastante envidia pero no por eso voy a juzgaros mal, cada uno aprovechamos los recursos que tenemos a nuestro alrededor como mejor podemos, ¿No creeis?

Volvamos a lo de septiembre, que es más aséptico. Suele ser un mes de comienzos y eso siempre es positivo e incluso volver a cierta rutina, tampoco es malo. Lo verdaderamente malo es no tener un pastizal que te permita vivir como te gustaría. La vuelta al cole está ahí, a la vuelta de la esquina, y la “vuelta al curro” de los que, afortunadamente, tenemos trabajo, ya casi se ha producido por completo. En este mes abrimos nuevos proyectos que el verano ha dejado interrumpidos y es casi, mi hermana por lo menos lo ve así, como si realmente fuera el inicio del año. Nunca me lo había planteado así, pero es curioso, podría funcionar. Empezar el año con el curso escolar y acabarlo con una gran fiesta de fin de vacaciones….

No se vosotros, pero yo aún me encuentro bien, aún conservo esa relajación en la cara, tengo un moreno muy agradable que todavía me recuerda a la playa y eso, cuando me miro en el espejo a primerísima hora de la mañana es un aliciente, parece que estoy de paso, que no voy a quedarme a trabajar once meses del tirón…. que ilusos somos, cuando queremos. Por otro lado, estoy a tope de energía, el mar y el sol me han venido muy bien para desconectar y para subir los bioritmos, ahora me encuentro más imperturbable que nunca. Estoy como si las circunstancias a mi alrededor, la rutina del trabajo y la de los estudios no pudieran conmigo, de momento, no lo hacen. Lo harán, lo se, lo harán, pero de momento, voy como flotando por la moqueta de la oficina, como levitando, con la sensación de que podría quitarme el zapato y tocar con mis dedos de los pies la arena fina de la playa. Qué ilusos somos, cuando queremos.

Pero es que estas sensaciones ayudan a estar mejor, hay que ir entrando en faena poco a poco, implicándose despacio, dejando que la monotonía llegue, pero lo más tarde posible. Y para eso, septiembre es un buen mes. Es el mes de transición por antonomasia, supone un cambio de estación, un cambio de colores, un cambio de temperatura, un cambio de luz, y luego tiene el equinoccio de otoño que no se bien que es pero que suena de maravilla. Esto de la astrología, los solsticios y los equinoccios suenan muy hippies, dan ganas de música, de baile y tomar cosas raras…, bueno, eso último lo retiro, que este es un blog “serio”.

Yo no se por qué pero espero mucho de esta temporada, tengo puestas muchas expectativas en el futuro a corto plazo que empieza en este mes, creo que es muy bueno empezar estas mini etapas con buena cara y con ilusión, que a lo mejor, algo bueno se cumple.

-“Ya estamos todos” -Dijo el otro día un de los míos, y eso es muy buena noticia. Hemos ido y venido, hemos disfrutado y nos hemos reencontrado, y aquí estamos todos juntos de nuevo para afrontar lo que vaya viniendo. Ya os he dicho que me encuentro bien, feliz y positivo, a ver cuanto dura.

Esta canción que os dejo me ha acompañado este verano y el vídeo puede ilustrar muy bien lo que os he contado, eso de recordar lo vivido, incluso anhelando esos momentos pasados y mirar hacia adelante con ánimo de disfrutar de esta nueva etapa qué se abre hoy mismo. Pero quedaros con lo bueno y, como dice su autora, Birdy, “Recordaremos esa noche por el resto de nuestras vidas”.

No dejéis que el síndrome post-vacacional os afecte, disfrutad de esta nueva etapa y de este septiembre que nos ha caído encima. Como siempre, sed felices.

Hasta pronto,

J