Procuro olvidarte

Sneakers on a Pier3

Hace unos meses que mis noches de viernes han cambiado, y no me refiero a las noches en las que salía y me tomaba algo con mi novia y/o con mis amigos que de eso hace ya como un siglo. Me refiero a las noches de los viernes familiares, de pizza y peli en los canales infantiles de la televisión. En esos días, éramos adictos a las películas de Clan TV y Disney Channel, mis hijas, sobre todo la mayor, eran las dueñas del mando y las programadoras naturales. Todo sea por hacer familia y compartir un rato de sofá los cuatro juntitos.

Esta práctica se fue convirtiendo en hartazgo familiar por lo poco variado del repertorio, si que hay miles de películas infantiles, pero las que tienen adquiridas estos dos canales son limitadas, y viernes tras viernes, siempre caía alguna que ya habíamos visto…. varias veces. Le tengo bastante manía a la mayoría de ellas, por lo coñazo que son, por lo repetitivas, por lo cansino de sus canciones y por ser siempre lo mismo, el mismo mensaje, el mismo formato, los mismos personajes, los mismos estereotipos, la misma tontuna pre-adolescente….

Ahora eso ha evolucionado, ha cambiado radicalmente. Desde hace un tiempo, algunas cadenas infantiles se dedican a repetir los talent shows que emiten durante la semana, adaptándolos a un horario más apto para niños. Así, hemos podido ver las ediciones de adultos y de niños de Máster Chef y de La Voz. Ahora estamos “a full” con este último, y encantados. Siempre hemos sido muy de este tipo de programas pero el exceso de paja y de interrupciones publicitarias terminó agobiándonos haciéndonos desistir. Con esta nueva corriente, se adelanta la emisión una hora y las pausas para los anunciantes no duran más de dos minutos. Los niños pueden disfrutar de estos programas y los adultos interesados también. ¿Qué no son en directo? Nunca lo son…

Entiendo que alguno piense que está bien eso de re-transmitir las ediciones junior de esos talent shows en canales destinados al público infantil pero ¿por qué las ediciones de adultos? Yo tampoco lo entiendo, pero no me quejo. Si lo pienso detenidamente, imagino que se trata de programas “blancos”, aptos para todos los públicos y que, independientemente de la edad de los concursantes, tienen mucho calado y seguimiento por parte de los enanos de la casa.

En el programa que vimos anoche, en mitad de un montón de canciones chulas y de interpretaciones más o menos acertadas, surgió una canción que me gusta mucho. No es nueva, no es de mi rango de edad, no es el estilo de música que suelo consumir (aunque soy bastante ecléctico), pero aún así, me gusta. Debe ser que me trae recuerdos dormidos, de esos sábados mañaneros de los que os hablé semanas atrás. Es una canción muy de mis padres, esas baladas que cantan al desamor más desgarrado.

Así que esta mañana, mientras preparaba la comida para mis chicas, me he acordado de la canción y me he visto trasladado a otra cocina y a otro tiempo… uno de papeles pintados en las paredes, de aparato de radio, de pantalones de campana y de flequillo. Y me he sorprendido a mi mismo tarareando su melodía al tiempo que le daba forma a las albóndigas.

“Procuro olvidarte” es una canción que compuso Manuel Alejandro junto a la que era su esposa en aquel momento, Ana Magdalena, a finales de los 70. Supuso el lanzamiento internacional del nicaragüense Hernaldo Zúñiga y es un tema que se ha interpretado desde entonces en incontables ocasiones por una gran cantidad de intérpretes.

Su letra es para morir de desamor, es desgarrada, angustiosa y dolorosa, echadle un vistazo y me decís:

“Procuro olvidarte
siguiendo la ruta de un pájaro herido
procuro alejarme
de aquellos lugares donde nos quisimos
me enredo en amores
sin ganas ni fuerzas por ver si te olvido
y llega la noche,
y de nuevo comprendo que te necesito.

Procuro olvidarte
haciendo en el día mil cosas distintas
procuro olvidarte
pasando y contando las hojas caídas
procuro cansarme
llegar a la noche apenas sin vida
al ver nuestra casa tan sola y callada
no se lo que haría.

Lo que haría porque estuvieras tú
porque siguieras tú conmigo
lo que haría por no sentirme así
por no vivir así, perdido

Lo que haría porque estuvieras tú
porque siguieras tú conmigo.
lo que haría por no sentirme así,
por no vivir así, perdido…

Procuro olvidarte
siguiendo la ruta de un pájaro herido
procuro alejarme
de aquellos lugares donde nos quisimos
me enredo en amores
sin ganas ni fuerzas por ver si te olvido
y llega la noche,
y de nuevo comprendo que te necesito.

Procuro olvidarte
haciendo en el día mil cosas distintas
procuro olvidarte
pasando y contando las hojas caídas
procuro cansarme
llegar a la noche apenas sin vida
al ver nuestra casa tan sola y callada
no se lo que haría.

Lo que haría porque estuvieras tú
porque siguieras tú conmigo
lo que haría por no sentirme así
por no vivir así, perdido

Lo que haría porque estuvieras tú
porque siguieras tú conmigo.
lo que haría por no sentirme así,
por no vivir así, perdido…”

Las versiones que se pueden encontrar por internet son de todo tipo, flamencas, rumberas, melódicas, copleras, incluso hay una traducción al inglés cantada por el mismísimo Michael Bolton. Pero si esta canción me gusta es con la intimidad de una guitarra y la voz desnuda de un intérprete que la sepa vivir y la transmita poniendo la carne de gallina.

Así que me he decidido por esta, la versión semi-improvisada de la malagueña Vanesa Martín. (Yo en otra vida, quiero cantar así, con voz de chico, pero así de bien).

Espero que os guste y que se os pongan los pelos de punta. Yo voy a publicar esto y sigo con lo mío. Y mientras tanto, podéis utilizar la zona de comentarios como mejor os apetezca, así charlamos un rato.

Hasta pronto,

J

Yo me quiero

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Dos amigos se encuentran por la calle y uno le dice al otro:

-¡Pero tío, cuanto tiempo! ¡Y mírate, estas igual que siempre! ¿Cómo es posible que estés así de bien?

-Eso es por no discutir -Responde el amigo.

-¡Anda ya!, no será por eso -Interpela el primero.

-Bueno… pues no será por eso….

Sin duda, una lección de vida.

Pero no todo es así, si la felicidad y el bienestar fueran tan sencillos de alcanzar todo sería más fácil. Para algunos, claro. Que yo conozco gente que discute hasta con ellos mismos…. Pero hablemos un poco en serio.

Esto de “no discutir” puede ser un escalón en una larga escalera hasta la felicidad pero se queda un poco en pañales. Es como cuando a las modelos se les pregunta:

-¿Qué haces para tener un cuerpo tan estupendo?

-Uy, poca cosa -Suelen responder. -Dormir ocho horas, reir mucho y beber mucha agua.

Lo de dormir, lo entiendo, lo de reirse mucho no tanto porque salen arrugas, de felicidad, eso si, pero arrugas. Pero lo del agua…. debe ser el sustituto de la comida, claro.

Algunas incluso llegan a decir:

-Pero si yo como de todo…

Claaaro, comes de todo una vez al mes, un día dos garbanzos, un día media loncha de jamón, un día un pepino y otro día un vaso de leche con Cola Cao Light, vamos de todo…

Pues eso. No discutir es como lo que dicen del dinero, que no da la felicidad, pero ayuda. Claro que sí, evitar los conflictos te acerca a un estado más estable y más confortable. Yo no soy mucho de discutir, y mucho menos por cosas absurdas como la política, la religión, el fútbol o los toros, en las que nunca estaremos de acuerdo. Si que soy, y mucho, de mostrar mi discrepancia de las ideas de los demás, con respeto y sin tratar de llevarme a nadie a mi terreno. Lo de discutir, discutir, lo dejo más para la vida doméstica…. Y es que yo creo que las discusiones o discrepancias, en el grado que sean (siempre que no se llegue a las manos) son un poco como la sal de la vida, no todo puede ser plano y tranquilo. Sin tensión no debe haber éxito, ni felicidad, ni ná de ná.

Yo creo que soy más feliz que muchas personas que me rodean porque tengo muchas cosas a mi favor, soy optimista así que siempre tiendo a ver las cosas en positivo. Tengo el umbral de la frustración bastante alto porque no soy muy ambicioso, y sin esa frustración hay más felicidad. Y también creo que estoy más cerca de ser feliz que otros porque he aprendido a quererme. Lo voy a decir alto y claro, YO ME QUIERO.

Una antigua amiga y compañera de trabajo solía decir:

-“Yo quiero mucho a mi hijo, quiero mucho a mi hermana y quiero mucho a mi madre, pero a la persona que más quiero en este mundo es a mí misma”.

Yo al principio no terminaba de entender esta afirmación pues daba por hecho que debemos ser altruistas y volcar nuestro amor en los demás, por defecto, entregarnos en cuerpo y alma a la sangre de nuestra sangre, a las personas con las que tenemos los lazos más estrechos…. Luego me he dado cuenta de que sí, que hay que volcarse, pero no hay que abandonarse por el camino. Yo he aprendido poco a poco a ir por esta senda, llegar hasta aquí ha sido un camino largo y no fácil, no soy en nada parecido a la persona que era hace unos años, he madurado, me he deshecho de mucho lastre y ahora miro al futuro cara a cara. Se que tengo muchas posibilidades de que me la partan, la cara, pero ahí estoy yo, desafiante.

Algunos de vosotros, a los que sí que les gusta discutir y cuestionar todo, estaréis pensando en el alto concepto que tengo de mí mismo, de lo seguro que soy y de la confianza que tengo…. Y no, estáis equivocados.

Ya no soy tan tímido como era hace años, que rozaba la enfermedad. Ahora nadie se cree que sea introvertido porque no me muestro como tal, todo esto en parte, porque he aprendido de mis debilidades y he tratado de superarme. Se que no soy perfecto, de hecho, tengo miles de complejos, imperfecciones y defectos. No me creo mejor que nadie, pero tampoco peor. No tengo un alto concepto de mí mismo porque soy un tío completamente normal. No estoy todo lo seguro de mí mismo que aparento ni tengo la confianza por las nubes, pero estoy en ello. Todo el camino vital que he atravesado, todas esas facetas negativas y positivas que he vivido me han hecho ser la persona que soy ahora, con la fuerza que tengo hoy en día. No puedo arrepentirme de lo que he hecho ni de lo que he dejado de hacer, porque soy el resultado, y me gusta.

Por eso, yo me quiero como soy, con mis luces y mis sombras, con mis defectos y mis virtudes, con mis pros y mis contras. Me acepto como soy y me adoro. Joder, me dan ganas de besarme….Y debo decir, que me quiero aunque haya muchas cosas mías que no me gusten, parece contradictorio, pero no lo es.

Os recomiendo que penséis sobre esto, profundamente, que analicéis por qué deberíais quereros y que lo hagáis. Cuando vosotros os queráis os daréis cuenta de que los demás también lo hacen, puede que hasta ese momento no seáis conscientes de lo importante que sois para los demás así que abrid los ojos, miraos dentro, sacad lo mejor de vosotros mismos y quereos.

Ya me iréis contando los resultados.

Hasta pronto,

J