Héroes, super-héroes y yo

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Hace un par de días leí en internet que en 2015 volvería la serie «Héroes», casi diez años después de estrenarse su primer capítulo. Si nunca has oído la frase: «Salva a la animadora, salva el mundo» seguramente no sabrás de lo que estoy hablando. Héroes fue una serie norteamericana, de la cadena NBC, que se estrenó en 2006 con una grandísima repercusión. Su primera temporada fue todo un éxito aunque la serie cayó tanto en audiencia como en notoriedad hasta que fue abruptamente cancelada al finalizar su cuarta temporada. Para aquel entonces, actores y actrices como Zachary Quinto, Hayden Panettiere, Milo Ventimiglia y Ali Larter se habían convertido en algunos de los más influyentes en la industria de la TV mundial.

Parece ser que ahora, su creador, Tim Kring, amparado en el buen momento de forma que atraviesan las películas y las series sobre super-héroes, se ha sacado de la manga una miniserie de 13 capítulos a la que bautizará como Héroes Reborn. Aún no se saben muchos más detalles, ni de la trama, ni del reparto, ni de si existe la posibilidad de volver a ver a alguno de aquellos personajes originales. Pero una cosa os puedo avanzar, los fans de esta serie, ya están dando palmas.

Yo no se si puedo considerarme como tal, un fan, digo. Si que me tragué la primera temporada con avidez, me pilló con muchas ganas, los personajes molaban y la trama era lo suficientemente retorcida como para que me enganchara ya con cierta edad. Pero es que tampoco tiene tanto mérito. Yo, lo reconozco, siempre he sido un friki de los super-héroes.

Comencé a leer comics de super-héroes aproximadamente con diez años y con once o doce ya dibujaba mis propias aventuras. Me pasé pre-adolescencia, adolescencia, y pre-edad-adulta creando mis propios personajes, creando sus historias, guionizando y dibujando miles de aventuras, de ahí mi miopía, por supuesto. Mi sueño de la época era convertirme en dibujante de comics, irme a vivir a Nueva York y trabajar para Mavel Comics Group. Muchas veces fantaseé incluso con la idea de llegar a convertirme en el dibujante oficial de mis comics favoritos, los X-Men.

Ay, esos personajes malditos, mutantes marcados desde su nacimiento con un gen especial que les confiere habilidades extraordinarias. Hombres y mujeres que veían como durante su adolescencia, con el cambio hormonal, se manifestaban sus poderes, que los convertían en parias para la humanidad y que tenían que aprender a controlarlos, a vivir con ellos y a aceptar su responsabilidad. Y con lo que a mí me gusta un drama….. pues eso, me identificaba a tope con esas vidas torturadas, apartados de sus familias, de sus amigos, rodeados de peligros…. Menudo caldo de cultivo para mi carácter introvertido. Yo entonces comprendí lo que me pasaba, lo mío no era timidez, era una mutación. Yo, amigos y amigas, era un mutante, como ellos. Aunque en Madrid, en lugar de Greenwich Village, y del centro. Un mutante cañí.

Tan metido estaba en esta vorágine mutante que incluso creía de desarrollaba poderes. Aunque no eran más que pelos en las piernas, un bigote de Guardia Civil y unos cuantos granos al más puro estilo acné juvenil de toda la vida, así, sin más glamour. Pero cuando más tranquilo me encontraba, a eso de los quince años, descubrí que….

Una tarde, estaba con mi mejor amigo, mi hermano y a la postre, el guionista oficial de mis comics, en un parque madrileño reflexionando sobre la vida, los amigos, las chicas…. cuando vimos a un señor paseando en bicicleta con su hijo detrás, en una sillita de bebé. Fue verlos y me recorrió un escalofrío por la espalda. Le dije a mi amigo:

-Uy, que mal rollo me da ese tío…

Y acto seguido, se cayeron. Bicicleta, padre e hijo. Mi amigo y yo nos quedamos con la boca abierta y yo lo sentí, mis poderes habían florecido al fin. Podía ver el futuro, o sentirlo, o predecirlo, o quizá con un poco de entrenamiento especializado podría… ni siquiera yo podía pensar hasta donde llegaría con ese poder. Ya os lo digo yo, a nada. Lo que pasó, pasó. Fue efímero, si, pero moló. Yo notaba que mi amigo me miraba con ojos distintos, con orgullo, y eso me hacía sentirme especial.

No fue la primera vez que desarrollé cierta «habilidad». Unos años más tarde, cuando ya me interesaban algo más las chicas y la bebida, y salíamos de juerga y de discotecas descubrí que tenía un talento innato para que me dejaran entrar sin pagar en los sitios. Yo me acercaba al señor de la puerta, le ponía mi cara de control mental, le confiaba que había dentro unos amigos, o unas chicas o lo que se me ocurriera y ¡milagro! mis amigos y yo a disfrutar de gratis de la noche. Lo podemos llamar como queramos, como super poder es más bien algo flojo pero funcionaba. Si señor.

La tercera vez que me ha pasado algo extraordinario ha sido hace bien poco, un mes o cosa así. Estaba en la cocina, preparando pescado rebozado para cenar y aquello saltaba que asustaba. El aceite hirviendo de la sartén era excesivo y ni corto ni perezoso intenté vaciar algo del aceite que estaba usando de vuelta a la aceitera. Se me dió como el culo, la sartén estaba a rebosar y pesaba un montón, al intentar vaciarla se me escurrió y me tiré el aceite en la mano. Conseguí que no se cayera el pescado y volví a dejar la sartén en la placa. Mi mano entera se puso roja, la metí en agua fría y me preparé mentalmente para perderla. Pero eso no sucedió. Esa noche si que escocía pero por la mañana siguiente ni rastro de quemaduras. Eso fue un ataque de invulnerabilidad en toda regla. Lamentablemente este poder también se me ha pasado, el otro día me saltó de nuevo algo de aceite, un par de gotas y eso parecía ácido sulfúrico, ahora si que tengo marcas.

A lo mejor mi super poder es tener super poderes transitorios. Ya estoy mayor y en baja forma como para ir haciendo el bien por ahí así que ya me da un poco igual. Solo espero que la próxima manifestación sea un poco mas chula. Invisibilidad, por favor, por favor, por favor…..

Hasta pronto,

J

Me estoy haciendo social

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No me lo había propuesto, pero está pasando. Me estoy haciendo «social». No puedo decir que antes fuera asocial, o insocial o incluso insaciable, bueno eso un poco sí pero no tiene nada que ver. A lo que quiero referirme, es que gracias a haber abierto esta ventana al mundo virtual que es el blog, me estoy metiendo dentro del mundo de las redes sociales, que hasta hace unos meses no me interesaban lo más mínimo.

Puede que esto que me pasa sea bueno, o puede que no. No soy quién para juzgarlo a estas alturas, ha pasado demasiado poco tiempo, pero lo que si que estoy notando es un notable incremento de mi actividad. Esta actividad va creciendo exponencialmente a medida que tengo más ganas de comunicar, de abrirme y de contar. Y es posible que dicha actividad esté creciendo de manera desordenada, un poco caótica y sin rumbo. Pero siempre pasa igual cuando comienzas algo….. Por lo menos a mí me pasa. Si hago un resumen rápido de mi vida, tengo que reconocer que he pensado más bien poco, he sido más de actuar, de tomar decisiones en el momento presente y luego asumir las consecuencias. Es posible que no sea la mejor manera de manejarse por la vida, pero es la mía y me ha servido hasta ahora, no sabéis lo que me ahorro en psicólogos.

Ahora me estoy tratando de centrar, de pasar de ese «socialyonkismo» inicial a otra etapa más madura y más asentada. He pasado la época de la olas grandes, ahora estoy con mi mar en calma. Y gracias a esto, a esta calma que me permite ver las cosas con otra perspectiva, sin azoramiento, estoy descubriendo un mundo interesantísimo de conexiones, redes, términos, ayudas, iniciativas, sinergias y simbiosis varias que me están atrapando poco a poco. Para ayudarme a terminar de estabilizarme y de tener una visión óptima sobre lo que tengo y sobre lo que quiero tener y obtener, estoy haciendo un curso de Marca Personal. Lo imparte de manera gratuita un excelente blogger, Luis Angel Mendaña, os dejo el enlace a su blog y de ahí, si estais interesados, al curso:

http://www.lugarzen.es/

Estoy convencido de que poco a poco voy a ir poniendo objetivos claros y definiendo eficientemente mi imagen en las redes, y como contrapartida, mi imagen en la vida real. Seguro que dentro de poco seré mejor persona, si eso es posible, dentro y fuera de LA RED.

Pero todo esto que os estoy contando no me interesaría si no fuera por una cosa, las redes sociales, están formadas por personas, y eso amiguitos, es lo que más me interesa. Puede que me haya habituado a vivir en mi isla privada, con pocos pases VIP para familia, amigos y compañeros, pero eso está cambiando, estoy descubriendo que detrás de cada perfil, de cada avatar, de cada imagen, da cado foto, de cada frase y de cada comentario gracioso hay personas que merece la pena conocer, algunos, obviamente no lo son, pero de ellos es muy fácil pasar. Y lo mismo funciona en el sentido contrario, en las redes hay muchas personas a las que poder aportar, y ¿por qué no voy a ser yo el que aporte?

Conociéndome como me conozco, ya van unos cuantos años, no aspiro a ser un tipo viral, ni a ser un referente, ni un gurú. Me conformo con conocer, compartir, absorber y mostrar. Si consigo iluminar el camino a alguien, estaré encantado. Si consigo despertar una sonrisa, me emocionaré. Si consigo que personas anónimas se identifiquen con mi marca personal, ese será un día grande. No pretendo tener una comunidad de seguidores inmensa, solo ampliar mi isla soleada. Porque, ya sabéis, que a mi lado, no debe faltar ni el calor ni el mar. Y si tú eres de montaña, pues no te preocupes, que ampliaré mi isla hacia arriba, con laderas, acantilados y fresquito.

Solo una cosa más, ni yo, ni el blog, no las redes somos nadie sin tí, por ello te pido que hagas lo que pone en la foto:

Walk with me! / Camina conmigo!

Hasta pronto.

J.

 

 

Raul, el amigo imaginario

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Cuando mi hija mayor tenía unos dos años y medio, tuvo un amigo imaginario. Fue una etapa curiosa, mi mujer y yo éramos padres primerizos y cualquier cosa que se saliera de la norma nos llamaba mucho la atención. Hace poco me he acordado de aquel episodio y me he decidido a plasmarlo en el blog, aunque para escribir esta entrada me he tenido que documentar. He estado echando un vistazo por internet para leer cosas que me pudieran aportar datos nuevos sobre lo que os voy a relatar y he encontrado algunas cosas interesantes, y como todo en internet, también mucha basurilla.

Según mis «investigaciones», el hecho de que aparezcan amigos imaginarios en la vida de nuestros hijos pequeños es una cosa bastante extendida. Al parecer, un estudio indica que sobre el 65 por ciento de los niños estadounidenses menores de siete años tiene o ha tenido un compañero imaginario. Es probable que esta estadística sea extensible a la población mundial y que el mismo porcentaje sea aplicable a los niños españoles, a los niños japoneses, a los niños peruanos y a los niños argelinos. Aunque como los niños americanos tienen más de todo, a lo mejor su porcentaje es mayor. Seguro que los niños de Mali o de Sudán tienen otras cosas como sanidad imaginaria, educación imaginaria o alimentación imaginaria…. en fin.

¿Qué el 65 por ciento de los niños ha tenido amigos imaginarios? que no me digan a mí ahora que los niños se aburren, el que no sepa con quién jugar, ya sabe…. Pero, ¿Qué es lo que realmente implica tener un amigo imaginario? Pues varias cosas, porque, como en botica, hay de todo, y en el caso que nos ocupa, hay hasta distintos tipos:

Hay un tipo de amigo imaginario que se lleva las charlas que papá y/o mamá le echa al niño real. Sería del tipo amigo imaginario pringao. Al niño real le regañan, este a su vez traslada la regañina y el castigo al amigo imaginario y todos tan contentos, todos menos uno, claro.

También está el amigo imaginario que protege. El niño real lo utiliza como héroe o hermano mayor, si tiene algún problema lo habla con el super-amigo y se escuda detrás, a buen recaudo.

Luego está el amigo imaginario sobre el que recaen todas las culpas. El niño real lo utiliza para que «se coma los marrones». Si alguien ha roto algo, si han esquilado al perro, si han pegado a la abuela, ya sabéis quién ha sido. Este es el tipo amigo imaginario culpable.

Y para finalizar está el tipo más común, el amigo imaginario colega, que lo único que hace es dar compañía, es el compañero de juegos fiel e ideal.

Como podréis ver con la descripción que os he hecho de los tipos de amigos imaginarios, la función que cumplen está bastante definida y por lo tanto el niño los utiliza para cubrir ciertas necesidades. ¿Hay algo de malo en que existan los amigos imaginarios? Pues en principio, siempre y cuando se den entre los tres y los cinco años de edad, no. Si tu hijo ya tiene quince años y sigue saliendo por ahí con sus colegas imaginarios, llámame loco pero yo me preocuparía. La mayoría de los estudios nos vienen a confirmar que, excepto en casos de psicosis infantiles, lo único que denota tener un amigo imaginario es un excelente desarrollo de la imaginación. Se ha llegado a asegurar que los niños que han tenido amigos de este tipo, tienen mejores habilidades comunicativas, cognitivas y creativas. Si lo centramos en el carácter de mi hija, han dado en el clavo, a la muchacha le va el mundo de la farándula más que a los Flores. También he leído que hay una creencia que indica que los amigos imaginarios son ángeles que solo los niños pueden ver, aunque bien pensado, depende del tipo de «amiguito» que sea, puede ser ángel o demonio, ahí no he querido profundizar, me quedo con la parte mas psicológica, dejaré el esoterismo para otro momento.

En aquel momento, cuando nuestra hija era tan pequeña no habíamos leído nada sobre este tipo de episodios y la verdad es que tampoco le dimos mayor importancia, aunque algún susto que otro sí que nos llevamos. El amigo en cuestión se llamaba Raul, y más adelante entenderéis por qué digo «llamaba». Trasladémonos cinco años atrás, a la época de la guardería. La niña nos contaba cosillas sobre su día a día, aunque era pequeña, era bastante espabilada y se desenvolvía bastante bien. Nos relataba cosas de la clase y de los compañeros, y un día, de buenas a primeras, empezó a hablarnos de un tal Raul. Sabíamos que no podía ser nadie de la urbanización, porque aquí no había ningún niño que se llamara así, y como no conocíamos a sus compañeros del cole, dimos por hecho que era uno de ellos.

Raul comenzó a ser importante en la vida de nuestra hija, hacían cosas juntos, él le regalaba cosas, ella también le regalaba cosas a él, se hacían dibujos, se intercambiaban juguetes, participaban en los mismos juegos….. Todo era perfecto hasta que mi mujer, con ese ansía que tienen las madres de saber todo lo que rodea a sus hijos, habló con la profesora…. Le contó lo contenta que estaba la niña con su profesora, con sus compañeros y con su amiguito especial Raul. La profesora debió poner casa de alucine, y le dijo a mi mujer, que en la clase de mi hija no había ningún Raul y que creía que en la escuela infantil, tampoco había ninguno. Mi mujer se quedó chafada, y por supuesto, bastante intrigada.

Días después tuve mi primera conversación seria padre-hija:

-¿Quién es ese amigo tuyo, el tal Raul? -Así sin paños calientes. -¿Es un amiguito del cole?

-No papá, Raul es mi amigo pero no es del cole.

-Entonces, ¿Es un niño de casa? -De nuestra urbanización, se entiende.

-No papá, Raul no es de casa.

-Pero, ¿Dónde está tu amigo entonces? -Yo ya estaba inquieto, mi hija no tenía mas vida social…

-¿Pues donde va a estar, papa?, en tu coche.

-¿En mi coche?, ¿Has dicho en mi coche? -Flipaba, no sabía si había oído bien.

-Si papá, Raul vive en tu coche. -Sí que había oído bien y ahora estaba acojonado.

Desde ese día, cada vez que dejaba a mis hijas en la guardería y me iba a trabajar, en coche, iba pensando en el puto niño. Me lo imaginaba ahí sentado entre las dos sillitas, hasta había veces que notaba como si alguien me observara…. imagino que era mi subconsciente, claro. Un niño en mi coche! Valiente chorrada….! Un día, de buenas a primeras nos dimos cuenta de que Raul ya no aparecía en las conversaciones, ya no se hablada de él. Mi hija no le mencionaba. Su amigo imaginario se había ido, había desaparecido sin rastro y, pobre mío, sin dejar mayor huella. Pero ¿qué pasó con Raul?

Este hecho no está verificado, no hay suficientes pruebas. Cuenta la leyenda que un día cogí mi coche con unas compañeras de trabajo para salir a comer, una de ellas se sentó en la parte de atrás, sin retirar ninguna de las sillas. Debió sentarse sin querer sobre el pobre Raul, que ni siquiera tuvo tiempo de quejarse. Nunca encontramos su restos imaginarios. O a lo mejor, Raul ya no estaba en mi coche, tal vez hacía tiempo que se había marchado, me temo que es algo que nunca sabremos.

Hasta pronto,

J.

Me gusta que estés ahí

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A medida que vamos cumpliendo años y tenemos una vida mas centrada en nuestro trabajo y nuestra familia, vemos como los círculos en los que nos relacionamos cada vez son mas pequeños y mas cerrados. Si no hacemos nada por remediarlo corremos el riesgo de convertirnos en Robinsones de las relaciones interpersonales, como si viviéramos aislados en una isla. En el fondo todos somos así, aunque hay islas para todos los gustos, desiertas y superpobladas. Se que empiezo de una forma un poco seria para lo que soy yo pero pensad un poco sobre ello…. Vale, sin agotaros.

-¿Donde quiero llegar?

Pues es sencillo, yo lo se por propia experiencia, que cuando te encuentras un círculo donde estás cómodo, lo podemos llamar zona de confort o como queráis, haces muy pocos esfuerzos por abandonar, por permitir el acceso a gente nueva o, esto ya es el colmo, intentar encontrar un círculo nuevo. Una pereza. Yo ya he vivido eso, y ahora estoy en otro momento. No es que me vaya a echar a la calle a conocer gente, ni que vaya a apuntarme a todos los clubs de fans para socializar, no es eso, es mas sutil. Simplemente se reduce a tener ganas de abrirte a los demás y de permitir que otros vean a través tuya, al tiempo que te permites a ti ver a través de otros. Me creáis o no, esto es edificante.

Si yo no hubiera cambiado el chip, no habría conocido a la persona de la que voy a hablar, bueno conocerla si que la habría conocido pero no habría llegado a disfrutarla como la disfruto ahora. Y es que hay personas que en apariencia son antagónicas a nosotros mismos y en un primer momento creía que sería así con él. La primera vez me pareció tan serio, tan profesional, tan hermético, que creí que estaríamos a años luz en fondo y forma. Pero nada mas lejos de la realidad. Basta con estar un poco, solo un poco, dispuesto a conocerle para empezar a tener signos evidentes de que la fachada no es mas que eso, solo fachada.

Vale que sigue siendo serio, que lo es y mucho cuando él quiere serlo, incluso puede llegar a ser cortante. Pero también es tan payaso y tan gruñón y tiene un sentido del humor tan personal, a veces cínico, a veces negro, a veces ácido y a veces burdo y básico. Cuando se ríe tiembla el mundo y eso me gusta.

Por supuesto que es profesional, absolutamente profesional cuando desempeña sus tareas, pero transmite empatía y accesibilidad. Es sencillo trabajar con él, es cooperador, resolutivo, imaginativo, buen compañero e íntegro. Y eso también me gusta.

Es hermético, claro que lo es, no es una persona de acceso superficial, tiene su mundo, su entorno, su gente, su parcela aislada pero a su vez puede ser comunicativo, abierto, leal y extrovertido. Y claro, eso también me gusta.

También tenemos muchas cosas en común, cosas que se han ido viendo a lo largo de estos años, de las que hemos sido conscientes por retazos de conversaciones, por actitudes antes situaciones, por la vida misma. Yo le aprecio y él lo sabe, él me aprecia y yo lo se aunque es cierto que no somos los mejores amigos del mundo, ni lo pretendemos. Cada uno tenemos nuestras circunstancias, nuestra gente de confianza, nuestros círculos internos, pero somos afines y sabemos disfrutar de los momentos que compartimos. Y por todo esto, porque me hace el día a día mas fácil y porque hoy es su cumpleaños, he querido que él sea el protagonista de esta entrada, y que además de homenajearle, quiero que sirva para que reflexionemos sobre lo y los que tenemos a nuestro alrededor.

Así que, a ti, amigo, muchas felicidades y un fuerte abrazo. Me gusta que estés ahí.

Al resto, hasta pronto.

J

Es por los niños

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Queridos y queridas. Se que llevo varios días sin acercarme por nuestro blog favorito, es cierto, pero tengo una justificación. Como el título de esta entrada indica, es por los niños en general, o mas bien, por mis niñas en particular, que me encuentro en esta situación de abstinencia bloguera.

Y es que resulta que mis hijas, bueno, todos los niños, no solo las mías, tienen vacaciones en el colegio y en las actividades extraescolares, que ya era hora por ellas, lo primero, y por mí, lo segundo, y como padre comprometido que soy, yo también he cogido una semana de vacaciones en el trabajo, gran error.

Aunque he de reconocer que las vacaciones no empezaron mal,  ya que las inicié con una comida con los compañeros/amigos del trabajo que duró quince horas de reloj. Os podéis imaginar que nos estuvimos las quince horas comiendo, claro, que habríamos acabado en urgencias. Mas bien estuvimos charlando, cantando, bailando, e hidratándonos, que es muy necesario. ¿no dicen que hay que beber de 1.5 a 2 litros de agua al día? Yo como no sabía la equivalencia en ron, pues me tomé los que pude, y algún tequila que otro para complementar. Así bien hidratado volví a casa, casi de día a dormir un rato. Mis niñas, se fueron a comer con los abuelos y por la tarde al teatro, con lo que tenía la casa para mí. Cierto que mi mujer también estaba, pero esa pobre da poca guerra.

Ese mismo día, domingo 22 de Diciembre, el día después, era el famoso día de la lotería de Navidad. Cuando estaba dormitando entre los vapores del ron o los de la Coca-Cola Light soñaba como los Niños de San Ildefonso cantaban mi número y me convertía en ganador del premio. ¡Qué adorables los niños! Y cuando me desperté, una de las veces, y observé mi móvil, me dio un vuelco el corazón. Tenía nosecuantos mensajes de Whatsapp de gente del trabajo, me dije:

-¡Coño, coño, coño!, qué no lo he soñado, ¡¡¡¡¡Qué me ha tocado la lotería!!!!!

Pero no, todo eran intercambios de fotos de la noche anterior, ¡tío que bien lo pasamos!, ¿Cuántas nos tomamos?, ¿Qué tal acabasteis?, creo que Ron Brugal cierra por falta de existencias…., y muchas cosas más como esas. Ni rastro de los niños de la lotería, ni de mi premio, ni de mis millones, ¡Qué capullos los niños! Tras mi euforia inicial, ahora estoy consumiendo las vacaciones navideñas disfrutando de mis hijas, o disfrutando con mis hijas, según se mire. No es que me queje, que debe haber cosas peores (por ejemplo tener tres hijas, yo solo tengo dos), pero lo de la lotería molaba mas.

Como no me he convertido en millonario, otra vez, sigo haciendo las cosas normales que hacen los padres con hijos en estas fechas:

1. Intentar convivir sin matarse.

2. Tratar de darles todos los caprichos.

3. Procurar vivir la navidad sin que una horda de gente se nos lleve a alguno.

Y debo decir que de momento parece que lo estoy consiguiendo, salvo un par de rasguños, seguimos ilesos, satisfechos y unidos. Y lo mejor de esto es que no solo disfruto de/con mis hijas, sino también con sus amigos. El otro día había por casa un par de niños mas de los habituales, y creedme si os digo que al principio parecía una batalla campal. No sabia si ir a ver que hacían o llamar a la policía. Menos mal que fui a verlos, pegué cuatro gritos y los apacigüé. Bueno, también los amenacé con echarlos a todos de casa, colgarlos de los pulgares y meterles palillos chinos entre las uñas. El caso es que surtió efecto y el resto del tiempo fue como la seda. Al final ninguno de los niños se quería ir de mi casa, tan malo no seré como anfitrión, todos lloraban en la despedida. Unos, los que se iban, porque no querían irse. Otras, las que se quedaban, porque no querían que se fueran sus amigos. Hasta yo estuve a punto de ponerme a llorar y mandarlos a todos al carajo, ¡Qué capullos los niños! Imagino que estaban nerviosos ante la inminente llegada de Papa Noel.

Y llegó Papa Noel, demasiado temprano para mi gusto, a eso de las 8 de la mañana y con un frío de pelotas. Realmente Papa Noel había llegado de madrugada, todos lo sabemos, a las 8 fue cuando mis hijas se despertaron y nos despertaron para ir a ver los regalos. A mi me trajeron ropa y un cortavientos chulísimo para salir a correr, estoy deseando estrenarlo. Y a las niñas, muñecas, accesorias para las muñecas y una «Tablet educativa». A partir de ahí, mis vacaciones han caído en picado, si antes no tenía tiempo, ahora estoy completamente asfixiado. El motivo, acabo de estrenarme como «tester», o sea, me he convertido en papi-probador de juguetes. Tengo que estar presente cuando lavan la cabeza del Nenuco, tengo que estar presente e interactuar cuando montan y decoran el armario de Nancy, y tengo que estar o si no se me reclama a voces, cada vez que encienden la Tablet. Estoy tan sumido en mi nuevo papel que ya me sé las instrucciones de todos los juegos que traen incorporadas las tabletas, el funcionamiento del software, las características de la cámara de fotos integrada y todos los permisos y licencias. ¡Estoy agotado!

El próximo lunes vuelvo al trabajo y en un par de semanas la vuelta a la normalidad, en parte lo estoy deseando.

Hasta el año que viene.

J

Vacaciones en casa

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Esta semana he disfrutado de tres días de vacaciones.

Os podría decir que he estado con unos amigos en Londres o que he cogido a la familia, hemos cargado el coche y nos hemos ido a pasar unos días a un encantador hotelito rural. Pero sería mentiros. Nada mas lejos de la realidad. La verdad es que he disfrutado de tres días de vacaciones en casa, y tan a gusto, oye.

Todos los años me sobran unos días sueltos en el trabajo después de fijar la vacaciones de verano y de Navidad y suelo agrupar un par de ellos para sencillamente no hacer nada. El resto de vacaciones, las familiares, vamos, suelen ser una prolongación de la rutina de casa, pero cambiando el escenario. Normalmente cambiando la vida de ciudad por la playa, lo cual es perfecto. Me encantan esas vacaciones, hacer con mi familia cosas que habitualmente no hacemos, recorrer sitios distintos, pasar más tiempo juntos…. aunque eso no se si es del todo bueno…. ya me entendéis. Así que estos días me los tomo como mis auténticas vacaciones.

Con tres días por delante, tenia la opción de hacer muchas cosas, o de no hacer nada. Ya os podréis imaginar que mi mujer me asignó una lista de tareas para estos días en plan:

-Tienes que hacer esto, comprar aquello, limpiar eso, empapelar lo otro, salir a por, bla, bla, bla. -Ya llegó un momento en el que no escuchaba.

Sinceramente, le hubiera dicho que se callara, que no pensaba hacer nada de lo que decía, que eran mis días libres y que me los había ganado. Pero en lugar de eso, actué como suelen actuar ellas, las mujeres. Cerré la boca y sonreí, por eso de que «el que calla otorga», incluso creo que asentí varias veces con la cabeza. Pero mi mujer, que es como todas las mujeres, mas lista que el hambre, sabía que sus indicaciones ya estaban cayendo en saco roto por lo que hizo su jugada maestra. Un golpe bajo incluso. Aprovechó que las niñas estaban por ahí para decir con la mejor de sus sonrisas:

-Niñas, la semana que viene papi está de vacaciones, así que os puede recoger en el cole y venir a comer con él.

En esos momentos pensé «menuda cabronada», pero volví a pensar con inteligencia, cerré la boca, sonreí y asentí varias veces con la cabeza. De esta no me libraba, está claro. Era un chantaje emocional en toda regla así que, por el bien de mis criaturas, me lo comí. Enterito, ¿o no? Pues la verdad es que no. Porque un día de esos, de los de las vacaciones en casa, me fui a comer fuera, con mi amiga P, que después de lo de su cumpleaños teníamos una quedada pendiente. Sí que actué como buen padre y recogí a las niñas en el cole, pero para lo que viene siendo la comida, recurrí a los abuelos.

Estos actos de rebeldía no iban a dejarse pasar por alto. El último día de mis vacaciones, el miércoles, fue uno de los días mas largos de mi vida, sin entrar en detalles estuve toda la mañana, tarde y casi noche sin parar de ir de un lado para otro, recogiendo aquí, ayudando allá, viniendo a por esto para luego volver a por lo otro. Creo que el coche hizo más kilómetros ese día que un viaje normal a Cádiz. Os lo juro! Fijaos como sería ese día de cansado y movido ¿os he dicho ya que a parte de hacer todas esas cosas tuve que ir a recoger a las niñas al colegio, traerlas a comer, llevarlas de nuevo, recogerlas a las 5, llevarlas a sus actividades extra-escolares y traerlas de vuelta?, que todo lo que he dicho antes, lo hice entre mis obligaciones paterno-filiales. Ni Fernando Alonso se mueve más rápido por Madrid.

Pero ese día concreto tuvo una gran recompensa, bueno más bien, me tomé la recompensa por la mañana a la espera de lo que pudiese venir por la tarde…. Esa mañana quedé con mi hermana y nos fuimos de brunch por el centro. Visitamos La Latina, el Mercado de San Miguel, otra vez La Latina, y a todo esto, que si zumo de frutas natural con bocata de jamón ibérico, que si cafecito (yo, ella Cola Cao), que si tarta de Zanahoria…. y aderezado todo con charla y sol. Que mañana tan estupenda pasamos!

Durante esa charla con mi hermana, le hice una confesión, que voy a compartir con todos vosotros. Le dije:

-Hermana, vengo sin ducharme -No penséis mal, que limpio estaba, que me había lavado todo.

Y le expliqué lo que para mí es el verdadero significado de las vacaciones. Imagino que cada uno tenemos uno distinto, pero el mío es dormir hasta tarde, desayunar sentado, relajarme en el sofá con un libro, aprovechar para pasear por la ciudad, tener tiempo para hacer las cosas que me gustan y sobre todo huir de la rutina del día a día. Esa rutina empieza siempre en la ducha, por eso para mí era tan liberador haber escapado….

Y para vosotros ¿Cuál es el verdadero significado de vacaciones?

Hasta pronto,

J

El cumpleaños de P

A veces la vida se confabula para que todo sea una mierda.
Mi amiga P lleva más de un mes dándole vueltas a su cumpleaños, que si lo voy a hacer aquí, que si mejor en otro sitio, que si quien se apunta, que si me proponéis una alternativa lo cambio, que si por favor me confirmáis….. Lo normal en estos casos.
Y yo llevo ansiado desde entonces con la posibilidad de «»»»»»SALIR»»»»»». Debo decir que llevo una vida social de envidia, la que me da a mi ver la de los demás, claro. ¿Si yo estuviera todos los findes de acá para allá con mi gente me habría planteado escribir un blog? a lo mejor uno de viajes y fiestas, pero no uno de momentos anti glamour.
A lo que iba, deseando salir, esparcirme, compartir con otros historias distintas a las domésticas, beberme hasta el agua de los floreros….. eso no es sano, pero una vez al año…. ¡si hasta sabía lo que iba a ponerme! y si llovía, que por lo visto iba a llover, me daba igual. El caso era estar fuera, en las calles, las plazas, los bulevares, las avenidas, la callejuelas, los pasadizos….. Y creo que toda esa ansia se ha apoderado de mi cuerpo, junto a los San Jacobos de anoche.
Cuando me desperté esta mañana ya sabia yo que algo no marchaba bien, un café con galletas entró en mi cuerpo y creo que ya han salido dos litros de café y una caja entera de María Fontaneda. Qué panorama, que desilusión, que desesperanza. ¿No hay otro puñetero día en el año para ponerse malo? ¿Por que me pasan a mi estas cosas? ¿Quién me pone la pierna encima para que no levante cabeza, quien? (Jorge Berrocal dixit).
Bien saben hasta los indios cholos que intenté aguantar hasta la hora límite antes de caerme de la convocatoria,  lo cual fue vía whatsApp con la propia protagonista del evento a eso de las 12 y desde entonces estoy penando. Yo a base de arroz blanco y ellos, los del cumpleaños de P, a base de rabo de toro y huevos rotos y lo que más me duele, ellos a base de mojitos y yo de manzanillas.
Momento actual, asqueado y cabreado. Qué coñazo de día! con lo que prometía. Espero que por lo menos P y los amigos lo hayan disfrutado.
Hasta pronto
J
PD:  Ya me encuentro mejor de lo mío, verás como mañana que hay que trabajar estoy de P.M.