Mis pasos hasta ser blogger

Hola amigos, hoy voy a dejar que mi amigo Jonatan Botello utilice este espacio mio y vuestro para presentarse con un post en el que repasa su trayectoria hasta hacer del mundo del blogging su profesión. Una historia de superación y unos consejos para no decaer que nos van a servir tanto si tenemos un blog, si queremos tener uno o simplemente, para afrontar el día a día.

Bienvenido el primer Post de Invitado en Qué glamour hay en esto? Disfrutad de la lectura y no dudéis en saludar y comentar.

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¡Hola que tal! ¿Va todo bien? Antes de escribir el post, me gustaría presentarme, hay que ser educados 🙂 . Me llamo Jonatan aunque prefiero que me llamen Jony. Este es un post de invitado que me ha ofrecido hacer mi amigo Juanan y por supuesto he aceptado, además, estas cosas me encantan 😉 .

Hace prácticamente un año que soy blogger y literalmente me ha cambiado la vida. Puedo decir que a día de hoy tengo ingresos gracias a mi blog (aunque de ahí por ahora no gano mucho dinero precisamente), mas bien ha sido un puente que me ha ofrecido un sinfín de oportunidades. Pero realmente ese no es el tema del que os quiero hablar, así que lo pospondremos para otro día, quien sabe 🙂 .

Antes de ser blogger me he dedicado a otras cosas. Comencé a trabajar como peón de paleta, luego he sido pintor, transportista y luego fui comercial para dos empresas. No soy una persona que haya estudiado de la forma más tradicional como tener títulos universitarios, pero si algo me fascina es culturizarme. Soy un apasionado de la astronomía, los animales y el mundo de la emprenduría. Prácticamente todo lo que he aprendido ha sido gracias a mis propias investigaciones.

Pero vamos a entrar en materia porque veo que me estoy enrollando más que una persiana y nos estamos desviando de lo que interesa, mea culpa.

¿Qué es lo que me hizo crear mi blog actual?

Hace algo más de dos años me quedé sin trabajo; si, como tantos españoles por desgracia. Pero yo tenía un problema particular, al trabajar de autónomo no tenía derecho a las prestaciones de desempleo y las ayudas que suelen dar. Me encontraba en una situación límite donde no podía permitirme el lujo de quedarme estático porque necesitaba recursos, especialmente porque en casa se necesita dinero (y en qué casa no se necesita, vaya lumbreras 🙂 ) .

En todo ese tiempo por más currículums que enviase quedaban en el olvido y mi desesperación aumentaba por momentos. Solamente tuve algunos trabajos de algunas semanas, algo insuficiente para volver a la estabilidad.

Pero un día leí un blog que iba a cambiar el rumbo de las cosas. Si uno no cree en el Karma yo te puedo decir que si porque la vida me puso las herramientas adecuadas para empezar mi nuevo trayecto en la vida.

Ese blog se llama Vivirdelared, el autor se llama Álex Navarro y pude aprender muchas cosas referente a los negocios en internet. Fue entonces cuando comprendí que lo que había aprendido de comercial lo podía aplicar a mi manera en internet a través de un blog y se me encendió una chispa en mi mente y me dije a mi mismo… ¿Por qué no te haces un blog?

Mis primeros pasos como blogger fueron un desastre

Así es, ni más ni menos. Comencé en Blogger, era la opción más sencilla porque no tenía ni idea de cómo hacer un blog. En una primera instancia le puse el nombre de Dineroentuweb y comencé a escribir artículos como harías tú.

Pero tuve un problema y serio: no sabía gestionar bien las redes sociales, especialmente en Google Plus y fue cuando se desencadenó una situación trágica para mi. Os explico. Hay que tener cuidado como publicas allí porque pueden tacharte de Spammer, y aunque en realidad no lo seas, si lo compartes mal te puede pasar esto. La consecuencia fue que Google me eliminó el blog sin previo aviso y sin darme una vía para poder explicarme. En esos momentos me planteé seriamente en abandonar el proyecto y asumir lo evidente: esto no era para mi.

Pero soy una personal algo insistente en mis propósitos y tomé la decisión de hacer un blog en WordPress.org, una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida como blogger.

Mi siguiente fase con mi blog fue lento pero poco a poco fui subiendo

Tras tener que empezar de cero en WordPress, obviamente todo el SEO que había hecho en el otro blog quedó reducido en nada, pero si hay que decir que contraté un hosting gratuito y esta era mi dirección «http://dinerodetuweb.esy.es/» Esta dirección ya no existe, vayamos por pasos.

Empecé como redactor de contenidos modo invitado en un blog llamado Compartimos.org, y allí fué el desentonante prácticamente de todo. Escribí un post que tuvo un rotundo éxito (cosa que no me lo esperaba) y se puso en contacto conmigo Dean Romero, una persona que cambiaría mi vida de forma definitiva.

Dean Romero me propuso trabajar con él como redactor de contenidos y allí fueron mis primeros ingresos en internet; actualmente trabajo para varias personas como redactor.

Gracias a esto, mi blog se empezó a disparar en tema de visitas y fue cuando me tuve que plantear el cambiarme de hosting, por la sencilla razón de que cuando alcanzaba las 100 visitas el blog caía del servidor y me hacía invisible. Así que tuve que hacer un paso más hasta el día de hoy.

Dinerodetuweb desaparece para convertirse en Marketingblog

Tras estas caídas del servidor diarias que tenía, me tuve que plantear tres cosas:

  • Seguir tal y como estaba
  • Abandonar el proyecto
  • Hacer un cambio radical

Obviamente decidí la última opción y fue la mejor decisión que he tomado en mucho tiempo. Dineroentuweb tenía un nombre que verdaderamente no iba en consonancia con el espíritu de mi blog. No hablo siempre de «Cómo ganar dinero», hablo de cosas mucho más profundas como motivación, reflexión, estrategias de marketing y posicionamiento SEO.

Fue entonces cuando decidí poner el nombre de Marketingblog.

Es curioso, porque hasta la fecha tenía muy pocos comentarios en mi blog y sin más empecé a tener una comunidad muy chula cosa que les agradezco mucho su presencia ( esto también va por tí Juanan), ya que sin ellos nada tendría sentido 🙂 .

Actualmente suelo tener una media de 10 comentarios diarios e incluso hay días que superan los 20 comentarios, quien me lo iba a decir cuando antes solo lo soñaba.

Mis mejores consejos de blogger

Si estás en una situación de no saber qué hacer con tu blog tal y como me ha pasado a mi en varias ocasiones, te daré estos consejos:

No desistas: ten fe en lo que haces. No importa que ahora mismo te lea poca gente, si sigues tus creencias al final tendrás repercusión.

Si tu intención es ganar dinero al final llega: si este es tu caso acaba llegando. Eso si, prepárate a trabajar duro y a estudiar muchas estrategias.

Interactúa con otros bloggers: no me seas egoísta y habla con otras personas, será una forma excelente de crearte poco a poco una comunidad.

Se consecuente con lo que dices: no engañes a tu público, es la peor arma que puedes utilizar, ya que te quedarás mas solo/a que la una ¿Es lo que quieres?

Haz contenido original y de calidad: es lo mejor que puedes hacer. Ni se te ocurra copiar contenidos porque no vas a conseguir nada, sino empeorar tu situación. Lo «original» y la calidad van unidas de la mano.

Y esto es todo amigos. Espero que te hayas divertido tanto como lo he hecho hoy escribiendo estas líneas.

Espero tus comentarios aquí o en mi blog si deseas visitarme 🙂 .

¿Cómo han sido tus pasos como blogger?

Qué ha llegado septiembre!

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Acabamos de estrenar septiembre, un mes que no me suele caer muy bien por lo que implica, la vuelta a la realidad después del verano, la antesala de otoño, la jornada completa en el trabajo, la reducción drástica de las horas de luz…. Pero este año ha venido con una «estupenda» ola de calor que nos tiene a todos derrotados. ¿Es posible que hoy sea el día más caluroso de este atípico verano? Yo así lo creo, os juro que termino de escribir esto y me tiro de cabeza a la piscina para refrescarme.

Ahora creo que soy yo el que, al igual que el mes de septiembre, os cae un poco mal, sobre todo a los que no tenéis una piscina cerca y estáis a medio camino del derretimiento… Lo siento, me he dejado llevar. Seguro que algunos de vosotros tenéis aire acondicionado o casas de campo, vivís odiasamente cerca de la playa o incluso en un ático, cosas que a mí me dan bastante envidia pero no por eso voy a juzgaros mal, cada uno aprovechamos los recursos que tenemos a nuestro alrededor como mejor podemos, ¿No creeis?

Volvamos a lo de septiembre, que es más aséptico. Suele ser un mes de comienzos y eso siempre es positivo e incluso volver a cierta rutina, tampoco es malo. Lo verdaderamente malo es no tener un pastizal que te permita vivir como te gustaría. La vuelta al cole está ahí, a la vuelta de la esquina, y la «vuelta al curro» de los que, afortunadamente, tenemos trabajo, ya casi se ha producido por completo. En este mes abrimos nuevos proyectos que el verano ha dejado interrumpidos y es casi, mi hermana por lo menos lo ve así, como si realmente fuera el inicio del año. Nunca me lo había planteado así, pero es curioso, podría funcionar. Empezar el año con el curso escolar y acabarlo con una gran fiesta de fin de vacaciones….

No se vosotros, pero yo aún me encuentro bien, aún conservo esa relajación en la cara, tengo un moreno muy agradable que todavía me recuerda a la playa y eso, cuando me miro en el espejo a primerísima hora de la mañana es un aliciente, parece que estoy de paso, que no voy a quedarme a trabajar once meses del tirón…. que ilusos somos, cuando queremos. Por otro lado, estoy a tope de energía, el mar y el sol me han venido muy bien para desconectar y para subir los bioritmos, ahora me encuentro más imperturbable que nunca. Estoy como si las circunstancias a mi alrededor, la rutina del trabajo y la de los estudios no pudieran conmigo, de momento, no lo hacen. Lo harán, lo se, lo harán, pero de momento, voy como flotando por la moqueta de la oficina, como levitando, con la sensación de que podría quitarme el zapato y tocar con mis dedos de los pies la arena fina de la playa. Qué ilusos somos, cuando queremos.

Pero es que estas sensaciones ayudan a estar mejor, hay que ir entrando en faena poco a poco, implicándose despacio, dejando que la monotonía llegue, pero lo más tarde posible. Y para eso, septiembre es un buen mes. Es el mes de transición por antonomasia, supone un cambio de estación, un cambio de colores, un cambio de temperatura, un cambio de luz, y luego tiene el equinoccio de otoño que no se bien que es pero que suena de maravilla. Esto de la astrología, los solsticios y los equinoccios suenan muy hippies, dan ganas de música, de baile y tomar cosas raras…, bueno, eso último lo retiro, que este es un blog «serio».

Yo no se por qué pero espero mucho de esta temporada, tengo puestas muchas expectativas en el futuro a corto plazo que empieza en este mes, creo que es muy bueno empezar estas mini etapas con buena cara y con ilusión, que a lo mejor, algo bueno se cumple.

-«Ya estamos todos» -Dijo el otro día un de los míos, y eso es muy buena noticia. Hemos ido y venido, hemos disfrutado y nos hemos reencontrado, y aquí estamos todos juntos de nuevo para afrontar lo que vaya viniendo. Ya os he dicho que me encuentro bien, feliz y positivo, a ver cuanto dura.

Esta canción que os dejo me ha acompañado este verano y el vídeo puede ilustrar muy bien lo que os he contado, eso de recordar lo vivido, incluso anhelando esos momentos pasados y mirar hacia adelante con ánimo de disfrutar de esta nueva etapa qué se abre hoy mismo. Pero quedaros con lo bueno y, como dice su autora, Birdy, «Recordaremos esa noche por el resto de nuestras vidas».

No dejéis que el síndrome post-vacacional os afecte, disfrutad de esta nueva etapa y de este septiembre que nos ha caído encima. Como siempre, sed felices.

Hasta pronto,

J

Rebobinando

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Volvíamos mi hermana y yo de un fin de semana especial, Mérida ya quedaba a nuestras espaldas y el regustillo del jamón ibérico se iba diluyendo. Entre risas, comentábamos la jugada y coincidíamos en lo natural que había sido todo, en el buen rato que habíamos pasado con nuestros amigos de siempre y en los sentimientos encontrados que teníamos, por un lado tristeza de dejar de nuevo esa ciudad tan especial y alegría por haber podido coincidir y volver a ver a tanta gente. Habíamos vivido nuestro reencuentro esperado, nuestro particular «Verano Azul» condensado en un día y había merecido la pena. Todas esas sensaciones habían sido auténticas, míticas, con sabor a antaño.  Y fáciles, el momento del encuentro fue natural, como si no hubiesen pasado tantos años, como si estuviéramos retomando las conversaciones de la semana pasada. Disfrutamos de cada beso, de cada abrazo y de cada persona.

Y disfrutamos de nosotros, hacer este viaje con ella, y solo con ella ha sido clave. Solo nosotros sabemos lo que esa ciudad y esas personas nos han aportado.

Con algunas conversaciones y mirándonos a los ojos nos dimos cuenta que la vida había pasado de soslayo por algunos de nosotros, otros han sabido subirse en su carro y a otros les ha golpeado completamente en la cara. Es lo que tiene la vida, que te empeñas en vivirla, pero a veces es como ella quiere, no como tú deseas.  Pero otras veces te hace concesiones y hace que te creas dueño de tu destino. Por eso, y porque estoy especialmente inspirado, hoy este relato va al revés. Por dos razones: Porque me apetece, y porque me da miedo lo que tiene el futuro de inesperado.

Era Semana Santa cuando recibimos la noticia que no por esperada fue menos dolorosa. Mi tía había fallecido. Esa mujer que fue tan inspiradora, tan cómplice…. se había ido definitivamente. Ella ya había abandonado tiempo atrás, se quedó sin ganas. Manuela fue una mujer fuerte en todos los aspectos, grande por dentro y por fuera, culta y arriesgada, con un sentido del humor fuera de serie, roja y católica, amiga de todos y para mí, referente de muchas cosas. Fue una mujer que vivió mucho, y desgraciadamente, dejo de vivir mucho también. Supo reponerse y tirar hasta que dijo no, ya no, después de esto, no.

Y así, abandonado a su suerte fue su final, triste y gris. Para mi familia fue, hasta cierto punto, liberador.  Para mi hermana y para mí supuso algo más. Para nosotros, su ciudad, Mérida, era una constante y ella había sido el vínculo. Ahora nos quedábamos «huérfanos». Sabíamos que teníamos amigos, pero las excusas para volver se difuminaban, el sentimiento de pérdida era doble, enorme.

Nos vimos con una pareja de amigos que vinieron a apoyarnos, y hablamos de la posibilidad de un reencuentro con la gente de entonces, necesitábamos anclarnos de nuevo a la ciudad de nuestra juventud…. Reconozco que yo era bastante pesimista al respecto, sin quererlo, me convertí en el amigo que piensa que este plan loco no funcionaría…. Me equivoqué.

La boda de L y P fue un acontecimiento social en la Mérida de finales de los noventa. Nuestro amigo P estaba muy metido en el entramado laboral y administrativo de la ciudad en particular y de Extremadura en general por lo que su celebración fue grande, familia, amigos, contactos, compromisos. Una boda digna de los ecos de sociedad y un punto de inflexión en nuestra relación con nuestros amigos.

Había pasado tiempo desde que no veíamos a muchos de ellos, los años habían hecho su propia selección natural entre nosotros pero ese evento nos juntó a casi todos. Fue un momento estupendo para ponernos al día y para prometernos más visitas, más encuentros y más contactos que nunca llegaron. Después de aquello, volvimos cada uno a lo nuestro, a nuestra vida y a nuestras circunstancias. Ese día nos despedimos con intención de volver y de seguir, pero no fue así.

Ya las cosas se habían enfriado, nuestro paso por Mérida era cada vez más esporádico y ya estábamos embarcados en nuestros propios caminos, no supimos o no pudimos incorporar ese pasado a nuestro presente y decidimos que habría que mirar hacia adelante, nunca hacia atrás.

A finales de los ochenta, en plena post adolescencia y después de un periodo de sequía, comenzamos a volver a Mérida de vacaciones. Aquello había cambiado mucho, la gente había cambiado mucho y nuestros amigos de la infancia habían crecido. Todo parecía estar igual pero era diferente, sería un nuevo comienzo para mi hermana y para mí.

Nuestra visita despertaba mucha expectación, los de fuera, éramos como algo exótico en aquella época, vestíamos distinto, pensábamos distinto y hablábamos distinto. Como siempre, habíamos anunciado nuestra llegada a nuestra amiga Y, la hija del carnicero y nos esperaba, pero no con lo de siempre. Con un montón de caras nuevas, su nueva pandilla, atrás habían quedado los niños y las niñas del barrio, ahora se movía con la gente del instituto. Esta época era la de los primeros novios, los primeros jaleos, las locuras…. Nos acogieron con los brazos abiertos y nos dejamos querer. Esa gente se nos metió dentro, como el acento extremeño, las piedras romanas y los productos de la tierra.

Aquel nuevo primer verano fue mágico, como lo serían los siguientes. Esperábamos pacientemente los meses de invierno para volver, como los propios generales romanos, a su ciudad recreo, su Emérita Augusta. Así nos sentíamos nosotros de especiales, con todo el tiempo del mundo por delante. Los recuerdos de aquellos tiempos se han quedado en cientos de instantáneas que ya amarillean, pero, que si las frotas, puedes ver de nuevo el brillo de la ilusión en nuestros ojos.

Cuando yo era muy pequeño tenía alergia a casi todo, mis síntomas eran de lo más peculiares. Me quedaba sordo. Si que había obstrucción de las vías respiratorias, moqueo y estornudos pero la sordera preocupaba sobremanera a mis padres. La opción que les daba el especialista era que el niño tenía que cambiar de aires. Así que, mi padre habló con su hermana y decidieron que pasara un verano en su casa, en Mérida. Alejado de Madrid, calmado, distraído….. No sabían lo que hacían, pobres.

Mis tíos me acogieron en su casa como si de un sanatorio se tratase, con todas las medicinas y tratamientos. La estrecha relación con mi tía comenzó entonces, sus hijos ya eran mayores y la diferencia de edad entre ella y mi padre hacía parecer que yo, su sobrino, era como si fuese un nieto, el que nunca llegaría a tener. El amor era incondicional, como debe ser. Y nos hicimos amigos, aprendía muchas cosas de ella que me han servido hasta hoy día, sobre todo, su actitud ante la vida en aquella época. Era imparable y yo inagotable.

En Mérida se vivía distinto, todo era más abierto, más de pueblo. Se vivía en la calle. Recuerdo que empecé a tener amigos casi de inmediato, los vecinos del edificio y de los edificios de alrededor. Era distinto a lo que yo vivía en casa, me sentía completamente libre y no podía permitir que esa sensación pasara de largo, tenía que repetir….. y no deje de hacerlo hasta muchos años después. Unas veces acompañado de mis padres, otras solo o con mi hermana, siempre encontrábamos un hueco para volver. Allí crecí y conocí la amistad, las travesuras, el amor, la picardía, la cultura, …. la vida.

Y hasta aquí mi particular viaje a ninguna parte de los últimos casi cuarenta años, convirtiendo todo este tiempo en relatos individuales y marcando momentos significativos que hacen que el relato general cobre sentido. Rebobinando y dándome cuenta que hacia atrás todo es más luminoso, más vital, y más inocente, aunque ahora que lo pienso, aquí hay mucho más de mi de lo que yo quería mostrar, creo que el subconsciente me ha jugado una mala pasada, pero bueno, lo hecho, hecho está.

Hasta pronto,

J

Estar en contacto

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Esta mañana se ha despedido del trabajo uno de mis mejores amigos, de los del trabajo. Ha pasado página, ha encontrado un trabajo mejor que le va a permitir crecer personal y profesionalmente aunque esta nueva posición le haga, incluso, cambiar de ciudad. Yo estoy contento por él, así se lo he dicho, me alegro del paso que va a dar y estoy convencido de que el cambio va a ser muy positivo. Hemos charlado un rato y nos hemos despedido con una de esas frases tipo…

-Me gustaría que siguiéramos en contacto -Hemos dicho uno de nosotros.

-Claro, claro, por supuesto -Ha respondido el otro.

Sobre el papel es muy sencillo, la vida nos ha dado un montón de vías de comunicación con las que acercar distancias. Incluso hoy en día, con la proliferación de las redes sociales, tememos un montón de nuevos caminos donde encontrarnos, aunque sea en el plano virtual. Es fácil encontrar alguna publicación de ese amigo en Facebook y darle un «like», así sabe que estás ahí, que te interesan las cosas que ofrece, que estás al tanto de su día a día. Lo mismo con Twitter, hacer un RT de sus comentarios está a la orden de día. Igual que ofrecer un sencillo +1 en Google+. Así podríamos seguir bastante tiempo si tuviera un perfil abierto en otras redes y supiera como se utilizan, pero como no es el caso, lo dejo.

La pregunta que me surge ahora es esta:

-¿Pero esto es REALMENTE comunicación?

Yo creo que no, creo que es cubrir el expediente y aceptar, con mejor o peor disposición tu propia falta de interés. Creo que el «like», el RT y el +1 son fríos y distantes. Creo que todo lo relativo a las redes sociales es frío y distante, no hay corazón, no hay implicación, es una especie de pasar de puntillas y sobre todo, una ventana abierta al cotilleo. Todo esto que digo no tiene por qué ser especialmente negativo, no lo pretendo. A veces nos sirve con eso, a veces, a los demás les sirve con eso, a veces, a mí, me sirve y me sobra con eso.

La comunicación es otra cosa porque implica otras cosas, implica tomar decisiones, salir de la rutina y actuar. Implica coger el teléfono y llamar, y conversar, y preguntar y compartir. Significa proponer citas, salir a charlar, quedar en vernos, con fecha y día concreto, y llevarlas a cabo. E implica contestar al teléfono, dar de tí, contestar, proponer, activar, porque la conversación, sin réplica, no es más que palabras al aire, no es más que buenas intenciones de parte de uno y pasividad por parte del otro.

Las redes sociales también cumplen otro cometido, traen del pasado gente que había quedado en el olvido, o añaden gente nueva que pasaba por ahí en un preciso momento. Terminar con una buena comunicación, honesta y dual será cosa nuestra, de como administremos nuestros esfuerzos, o de como los veamos compensados. Yo, si, se que hoy estoy un poco particularizando… un poco egocéntrico, voy a reunirme en un par de días con amigos de la infancia de los que hacía X (equis, no diez) años que no sabía nada. Todo movido y promovido por un encuentro triste y una proposición alegre, con ganas, ilusión y reciprocidad.

Aunque creo que la mejor forma de estar en contacto, es estar, literalmente, en contacto. Compartir el día a día, formar parte activa de la vida de los que te rodean, que tu voz sea importante y escuchada al igual que lo es la de los demás. Compartir lo cotidiano es fundamental, verse a diario es favorecedor. Y en el caso que os he contado, de mi amigo y de mí, compartir el espacio físico de la oficina era, yo no es, imprescindible.

¿Qué pasará a partir de ahora?

No lo se, puedo hacerme una idea por la experiencia que tengo y por el tipo de persona que soy pero la gente sorprende y a lo mejor, para bien o para mal, ahora será distinto. No soy pitonisa ni vidente, no veo el futuro y sus miles de probabilidades, así que estoy completamente virgen ante la idea de hacer este tipo de predicciones.

Pero ¿Voy a poner de mi parte?

Tampoco lo se. Puede, quizá, seguro, por supuesto…. son palabras y expresiones, ahora vacías, que no consiguen comunicar como debieran, están aquí plasmadas a mi disposición pero no se cual voy a elegir, o cuales, dependiendo del momento, de las necesidades o de las obligaciones que tenga en el futuro.

Lo que si estoy seguro que voy a hacer es no buscar culpables si las cosas no suceden como en el mejor escenario que yo pueda tener en la cabeza. Las relaciones, como ya he dicho sobre la comunicación, tienen dos vías, dos participantes, dos culpables. Aunque eso implique que yo soy siempre uno de ellos, culpable digo. Yo suelo decir una expresión que siempre quiero que sea literal, que no suene vacía, porque no lo es, no es vacía la pretensión ni vacíos los sentimientos, y además tiene banda sonora, esta preciosa canción de Ben E. King. Cuenta conmigo.

A los seres vivos desarrollados se nos distingue por nuestra capacidad de comunicación, y a los humanos, por la capacidad de hacerlo a través del lenguaje. Pues utilicémoslo. Como dicen en Twitter, mantén viva la comunicación.

Hasta pronto,

J

Todo el mundo deja atrás a alguien

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«Todo el mundo, en algún momento, deja atrás a alguien. Hágalo o será a usted a quien dejen atrás».

Esta frase tan estupenda la escuché ayer en una de las series que estoy siguiendo últimamente. Yo soy mucho de series, me gusta seguir la trama y encariñarme con los personajes, ver como evolucionan y como se transforman, como se interrelacionan y como sus personalidades se potencian con las decisiones que toman y con las circunstancias que los guionistas les hacen atravesar. Me parece mejor tragarme un capitulo diario de una de mis series que ver una película de dos horas, con su principio, su nudo y su desenlace. Reconozco que me he vuelto vago. De vez en cuando veo películas, claro, pero no es lo mismo.

Las series de hoy en día son muy completas y algunas tienen una producción envidiable, unos actores y actrices de primer nivel y una repercusión global. Todo un chollo para la industria televisiva, que está viviendo unos días dorados. Hace años nadie en su sano juicio quería hacer televisión, las estrellas estaban a otra cosa, el teatro (por convicción) y el cine (por presencia e ingresos). Pero las cosas cambiaron poco a poco y las tortilla se ha dado la vuelta, ahora los ingresos y la presencia están en la tele, y los premios y el prestigio.

Dejando a un lado que soy un total forofo y defensor del cine por entregas, quiero centrarme en la frase con la que he abierto este post. Me parece genial y por ello me he propuesto reflexionar hoy en torno a ella. Creo que la verdadera madurez del ser humano, la madurez en el buen sentido, no en el peyorativo de vejez y carnes blandas, se alcanza cuando eres capaz de aceptar que las cosas suceden a pesar nuestro, que no somos el centro sobre el que gira la vida y que la gente pasa a nuestro lado, unos se quedan y otros pasan de largo. Y que no pasa nada.

Es un error mitificar la relaciones, creer que todo va a durar para siempre. Ni la AMISTAD, ni el AMOR, ni la PAREJA están hechos para perdurar, eso solo ocurre en la películas, que después de un metraje limitado, los protagonistas viven felices por siempre jamás, los amigos son eternos y el amor triunfa por doquier. Bien pensado, esos finales son los que todos deseamos, un fundido en negro en plenitud y un precioso y emocionante «THE END» con música.

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No quiero que me malinterpretéis, seguramente hay amigos, parejas y estados de enajenación amorosa que duran y perduran hasta el infinito y más allá. Y eso está muy bien. Pero a lo que voy, es que no tenemos que temer la fecha de caducidad. No hay razón para obsesionarse con el final, hay que disfrutar con el momento, como si fuera el último, regarlo a diario para que florezca renovado cada mañana, cultivar las relaciones para que crezcan sanas y fuertes y curarlas con todo nuestro ser y nuestro corazón. Pero, cuando alguna de estas relaciones se marchita, se agosta, se mueren, hay que saber pasar página. Duele, en unos casos más que en otros. Escuece, a veces sí, a veces no. Atormenta, seguro. Pero tenemos la capacidad de resurgir, de agarrarnos a lo que todavía está en pie, levantar la cabeza, apretar los dientes y seguir.

Necesitaremos nuestro luto, desde luego, es, incluso sano, pero no podemos permitirnos el lujo de dejarnos cubrir por el negro…(esto ha quedado guarro, lo se). Y una vez finalizado, una vez superada la traumática experiencia, debemos dejar a un lado el rencor, que lo único que hace es ensombrecer, no ayuda. Y si queremos buscar culpables, debemos ser valientes y pensar en nuestra parte, en lo que hemos hecho bien, o mal, o lo que no hemos hecho.

Volviendo al principio para ir terminado, si echamos la vista atrás, todos somos conscientes de las personas que hemos dejado por el camino. De esos amigos, de esas parejas que un día desaparecieron de nuestras vidas, que se desdibujaron entre la penumbra de un atardecer ya lejano. Personas, al fin y al cabo que cumplieron su cometido en nuestras vidas y que ahora están cumpliéndolo en otras. Si os paráis a pensar, esto que acabo de decir es precioso.

Y recíproco, porque, tal vez, nosotros mismos somos los rostros que se desdibujan en los ecos de la memoria de alguien, a lo mejor somos a los que han dejado atrás, los que hemos cumplido con nuestra tarea y los que estamos a lo que estamos en la vida de otros. La vida es así, un ir y venir. Un mezclarse y diluirse. Un principio y un final. Y esto es parte de lo maravilloso de la vida, no te niegues el derecho a vivirla, a olvidar, a superarte.

Si aún no ha quedado claro, aquí os dejo este vídeo de The Doors, con una de mis canciones favoritas, y que viene como anillo al dedo a todo lo que he dicho.

Y, por supuesto, después de todo lo que has leído y escuchado, no te niegues el derecho a comentar este post, a difundir tu opinión, a dejarte oir….

Hasta pronto,

J

Padres modernos

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Esta misma mañana, después de dos semanas bastante desquiciantes, hemos estado en familia y con unos amigos en la Feria del Libro de Madrid, dando una vuelta, cumpliendo con la tradición de comprar un libro para cada uno y atesorando un montón de marca páginas y demás merchandising que las editoriales y las librerías regalan como promoción.

La experiencia ha sido edificante, como siempre. Me encanta este evento, me gusta el ambiente, me gusta ver a famosos, famosillos y famosetes pasear por El Retiro o firmar en sus stands. Hemos podido ver a muchos escritores de renombre dedicando sus últimas obras a su entregado público. Todo alegría y buen humor, y calor y colas y gente, mucha gente. Gente paseando, gente hablando, gente comprando, gente patinando, gente con perros, gente con carritos de bebe, …. gente a mogollón.

Y en una de estas, mi amigo y yo, reconocidos frikis de los comics, nos hemos acercado a una caseta y he podido echarle un vistazo a un libro que me ha llamado la atención y me ha hecho reflexionar. El libro en cuestión se titula: «¡Yo soy tu padre! Cómo llevar a tus hijos al lado oscuro» de Jorge Vesterra. Os voy a dejar la sinopsis de la editorial por si alguien está interesado:

"Yo soy tu padre", de Jorge Vesterra
«Yo soy tu padre», de Jorge Vesterra

«Ser padre y friki no es tarea sencilla. Las sesiones nocturnas de videojuegos han sido sustituidas por “la hora del cuento”, no hay manera de estar al día con las series porque en casa sólo se ve Pocoyó y tu sancta sanctorum se ha convertido en la “guarida de la bestia”. 

Si éste es tu caso, sólo hay una solución para no convertirse en un ser gris amante de los realities y los chiquiparks: llevar a tus pequeños al lado oscuro. 

Este manual te ofrece todas las herramientas y técnicas, incluso las más arteras, para seguir siendo un nerd y arrastrar a los tuyos en tus obsesiones, desde los mandamientos del padre friki y varios tests de frikismo para tus hijos, hasta consejos para mantener tu territorio frente al enemigo y actividades para la familia friki. Una completa guía para ser un padre fanático sin dejar de ser guay. 

Tú puedes hacer que la saga continúe… «

Reconozco que no lo he comprado, yo ya había adquirido mi ejemplar del año, así que…. y por otro lado, no me identifico tanto con el contenido, pero, como ya he dicho antes, me ha hecho pensar. En los padres de ahora, y en los de antes, y en como está cambiando todo…. y he recordado que estas dos semanas, en las que no he podido ni parar ni para pensar, he estado volcado casi a tiempo completo en mis hijas. -Eso es lo que debe hacer un padre, dirán algunos. -Si, no lo discuto, no me quejo, solo expongo el hecho.

Estas semanas de paternidad responsable he hecho un montón de cosas, he velado por mis hijas, las he llevado y las he traído, he madrugado más de la cuenta, casi no me he sentado para comer, he prescindido de mis mini-siestas en el sofá, he tenido que coser los disfraces para la función de fin de curso, he tenido reuniones para hablar del futuro deportivo de mis niñas y he tenido que estudiar como se hace un moño adecuado para la práctica de la natación sincronizada, y hacerlo a eso de las siete treinta de la mañana a dos pequeñas sirenas de pelo enredado y sumamente quejosas y adormecidas. Os preguntareis: -¿Has dicho que eras su padre o su madre????

Ahí es donde quiero llegar. Para bien o para mal, la vida evoluciona, los roles cambian y los seres humanos, sexos aparte, nos tenemos que adaptar a las circunstancias, con mejor o peor actitud y resultado, pero eso es lo que hacemos, sobrevivir. Las tareas domésticas ya no están tan definidas, las responsabilidades paterno-filiares tampoco. Los padres de ahora, no somos como los padres de antes, la implicación en el devenir diario no puede ser la misma, porque la vida no es la misma. Ahora las madres trabajan y muchas apuestan por su vida profesional. En mi caso, no voy a hablar de otros, mi mujer es la empresaria y la que trabaja muchas horas y yo el que ha podido conciliar.

En mi caso hay mucho más, esos a los que yo llamo cariñosamente Tiendebragas, como ya dejé por escrito en el primer post de este mismo blog, que asumen tareas e implicaciones históricamente femeninas. Es muy posible que las mujeres se estén «masculinizando» y que los hombres nos estemos «feminizando», todo es problable. ¡Lo qué nos queda por ver!

Recuerdo cuando yo era pequeño y mi padre era prácticamente un extraño para mí, un señor que trabajaba miles de horas en unos grandes almacenes y al que solo veía por la noche cuando venía harto de clientes y de transporte público. Ese hombre al que yo le decía todas las noches: -«Papá, siéntate en la cama conmigo a hablar». Yo no quería hablar de nada en concreto, quería disfrutar de mi padre, quería que me transmitiera sabiduría, que me hablara de cosas de mayores. Y aquel hombre, se sentaba pacientemente en mi cama y charlaba conmigo hasta que yo caía rendido.

Hoy, yo soy el padre y soy una presencia constante en la vida de mis hijas, lo cual agradezco enormemente. Se que ellas lo valoran ahora y lo valorarán en el futuro, creo que la cantidad de presencia es equiparable a la cantidad de la misma, soy padre pero también soy amigo, y cómplice. Quién sabe, si dentro de un tiempo seré también amiga y confidente. El tiempo lo dirá.

A los que hayan leído este post y crean que me estoy quejando de algo, que se les quite de la cabeza, estoy encantado con esta etapa que me ha tocado vivir. Ya se lo he dicho a mi mujer, quiero que gane mucho dinero y que me retire, quiero ser un padre moderno, de los que van al gimnasio, comparten aficiones con sus hijos, toman café con los demás papás y mamás del cole, van a la compra, cocinan para la familia y ayudan a hacer los deberes… y el moño, si hace falta.

Hasta pronto,

J

Ponga un artista en su vida

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Yo soy partidario de poner un artista en la vida de uno, da color, da exotismo, en definitiva… mola. Ir por ahí diciendo… tengo un amigo artista, es chulo. Yo puedo presumir de que mi vida es chula también, porque tengo uno.

Hace casi nueve años que le conozco y es de las personas que se han ido aposentando en mi vida poco a poco, sutilmente al principio, como deben hacerse las cosas, sin forzar. Hemos pasado de ser conocidos a ser amigos, casi sin querer, el proceso ha sido muy natural y cuando hemos querido darnos cuenta de lo que pasaba ya estaba todo hecho. Esta ha sido una relación forjada por el sentido del humor, por las charlas transcendentales y por los lugares comunes.

Yo soy licenciado en Bellas Artes y me encanta la pintura, soy un «artista» académico, teórico, impostado. Y él es escultor de profesión, autodidacta, superviviente, artesano. Yo vivo con las musas y la teoría del color, el vive entre masilla y el polvo de la fundición. Somos semejantes en forma pero distintos en fondo.

Y todo eso que nos separa, es lo que más nos une.

El ha vivido mucho, artista bohemio y vividor en la Ibiza de cuando los hippies y las suecas, yo apenas he salido del cascarón. El me aporta vivencias y experiencias, yo frescura y novedad. El ha sido un espíritu libre, y yo casi he vivido siempre encorsetado. Pero ahora las cosas están cambiando, nos vamos mimetizando, cada vez somos más cercanos y hemos derrumbado algunas barreras. Es bonito contar con gente así teniendo en cuenta que yo no elijo mis amigos, la vida los pone ahí, en medio, para que entren en tu camino y pongan patas arriba tu realidad. Con el ha pasado algo así, estaba en el momento adecuado, en el lugar adecuado y era la persona adecuada. No se puede pedir más.

Hoy celebra su cumpleaños y quería hacerle este pequeño homenaje. Y decirle que siga ahí, donde está, disponible y accesible, indignado y chistoso, bocazas y sentimental, artista y artesano. Que siga porque me hace bien, porque necesito cerca gente optimista, porque me hace superarme y porque me hace sentirme querido.

Y no podía dejar pasar la ocasión de dedicarle una canción, una de Sabina, con sentido y sentimiento. Y que le va al pelo.

Si lo que quieres es vivir cien años
No pruebes los licores del placer.
Si eres alérgico a los desengaños
Olvídate de esa mujer.
Compra una máscara antigás,
Manténte dentro de la ley.
Si lo que quieres es vivir cien años
Haz músculos de cinco a seis.

Y ponte gomina que no te despeine
El vientecillo de la libertad.
Funda un hogar en el que nunca reine
Más rey que la seguridad.
Evita el humo de los puros,
Reduce la velocidad.
Si lo que quieres es vivir cien años
Vacúnate contra el azar.

Deja pasar la tentación
Dile a esa chica que no llame más
Y si protesta el corazón
En la farmacia puedes preguntar:
¿tiene pastillas para no soñar?

Si quieres ser matusalén
Vigila tu colesterol
Si tu película es vivir cien años,
No lo hagas nunca sin condón.
Es peligroso que tu piel desnuda
Roce otra piel sin esterilizar,
Que no se infiltre el virus de la duda
En tu cama matrimonial.

Y si en tus noches falta sal,
Para eso está el televisor.

Si lo que quieres es cumplir cien años
No vivas como vivo yo.

Deja pasar la tentación
Dile a esa chica que no llame más
Y si protesta el corazón
En la farmacia puedes preguntar:
¿tiene pastillas para no soñar?

Hoy va por tí, campeón. Qué cumplas muchos más.

Hasta pronto,

J

Yo estuve allí

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Hace apenas un año estuve con unos amigos en el Teatro-Circo Price de Madrid para ver la representación única de «El Intérprete» de Asier Etxeandía. He dicho única porque es show estaba englobado dentro de una iniciativa llamada «Una noche en el Price» que organiza todos los veranos el Ayuntamiento de Madrid dentro de su programa «Los Veranos de la Villa».

Fue una sola representación, pero no fue única por eso.

Cuando me propusieron ir no sabía lo que me iba a encontrar, tenía tantas ganas de salir una noche a pasarlo bien que casi cualquier plan me venía bien, en este caso, un plan cultural, mejor que mejor. Ni siquiera me paré a pensar en qué consistiría la obra que íbamos a ver, ni miré la sinopsis en internet, ni leí las críticas previas, ni tenía absoluta idea de si se había representado antes, ni como, ni cuando, ni por qué. Y me daba igual, yo iba al teatro y punto.

Como iba sin ningún tipo de expectativas, la sorpresa que me supuso tanto el evento, como la interpretación, como la que se lió en esa noche mágica, fue extraordinaria. A posteriori, si que he visto en internet miles de reseñas, de vídeos, de entrevistas e incluso la sinopsis de la representación. Pero no me arrepiento de haberlo hecho al revés, ¿Quien dice que hay que hacerlo todo siempre como está «establecido»?

Yo ya conocía al actor Asier Etxeandía de algunas series de televisión, un tipo talentoso y camaleónico, pero no le «descubrí» como artista completo hasta que le disfruté ejerciendo de Maestro de Ceremonias en el musical «Cabaret». Desde entonces sabía que este actor, artista, intérprete era capaz de mucho. Capaz de actuar, capaz de bailar y capaz de cantar y capaz de transmitir con absoluta solvencia.

«El Intérprete» es un espectáculo a su medida, ideado a partir del encuentro del propio actor con el compositor y productor musical Tao Gutierrez. En el show, porque no es una obra, no os llevéis a engaño, rememora las canciones que marcaron su infancia, su adolescencia y el inicio de su edad adulta. Al tiempo que desnuda los complejos y vicisitudes de un niño «especial» en su difícil Bilbao natal. En él interpreta las canciones favoritas de sus padres, las que se escuchaban en la radio de su casa, las canciones de sus ídolos, de sus maestros y de sus referentes. Así, a lo largo de la representación te encuentras temas legendarios de Lucho Gatica, Chavela Vargas, Kurt Weill, David Bowie y los Rolling Stones, por citar unos cuantos. Es muy probable que al ser de una edad parecida su bagaje musical sea muy parecido al mío y por eso me llegó tanto.

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Este espectáculo ya se había estrenado en Madrid, y después del verano saldría de gira. Pero antes de eso, llegó esta oportunidad de representación única en una sitio único como el Price. El evento fue unos de los más reseñables del verano, y yo estuve allí rodeado de mis amigos y de un montón de gente famosa. Al reclamo de «El Intérprete» se habían dado cita muchos de sus amigos, compañeros de profesión y «celebrities» del mundo del artisteo, el teatro estaba plagado de ellos. Y muchos de ellos, amigos íntimos del actor se incorporaron al espectáculo, así pudimos comprobar las dotes para la música de Javier Bardem, Hugo Silva o Daniel Grao. Pudimos disfrutar de la actuación especial de Alaska. Pudimos ver a una embarazadísima Penélope Cruz del brazo de su Pedro Almodovar, a la familia Bardem, a Cayetana Guillen Cuervo, a Aitana Sanchez Gijón, a… pudimos incluso ver al padre del actor, que según contó, no había ido nunca a ver esta representación. Sinceramente fue una noche especial, y no solo por el público, o por los famosos, o por las actuaciones especiales, sino porque era la noche, era el evento del verano. Y yo estuve allí.

Como dijo mi amiga P tomándonos unas cañas después:

-«Se que acabamos de vivir un momento único y super especial»

Así lo sentimos, así lo vivimos, así lo disfrutamos, así lo cantamos y así lo bailamos. Y vosotros os preguntaréis:

-Y si hace casi un año ¿por qué hablas ahora de esto?

Pues por varias razones, la primera es que hace un año no tenía ni blog ni intención. La segunda, porque me apetece. La tercera, porque desde entonces sigo muy de cerca a «El Intérprete» en la redes sociales y se que están de gira por España, y no quería dejar pasar la oportunidad de recomendarlo a quien pueda. Y la cuarta, porque alguien colgó el otro día un vídeo en Youtube de ese día y salen dos de mis amigos. Yo no porque estaba justo detrás del que lo grabó, una pena, con lo que me gusta a mí un musical.

Espero que disfrutéis de los vídeos y que, si teneis la oportunidad, vayais a verlo.

Hasta pronto,

J

Si hoy se acaba el mundo…

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«Dime que vas a llevarte…. dime que me llevo yo?»

Es lo que se pregunta Pablo López, en su canción «Ví». Este autor malagueño compuso esta canción con tintes apocalíptios, en la que hace un resumen somero de lo que va a dejar atrás si todo desaparece. La experiencia vivida, lo disfrutado, lo sufrido…. La letra no tiene desperdicio:

«Rezo en este verso todo lo que en esta vida he guardado, 
sirva como humilde testamento de un hermoso legado. 

Dejé el amor detrás de ti, dejé el valor perdido en escenarios. 

Vi morir mi sueño, 
vi como resucitaba, 
vi los ojos de la envidia, 
vi canciones, vi palabras. 

Dime si hoy se acaba el mundo corazón, 
dime qué vas a llevarte, 
dime que me llevo yo. 

Tengo la tranquilidad de haber vivido días y noches, 
he bañado en vino madrugadas, 
he besado el derroche. 

Me emocioné cantando al sol, 
perdí, gané, 
crecí con la batalla. 

Vi el engaño, 
vi algunas verdades, 
vi que estamos solos, 
vi fortunas, vi necesidades, 
vi quemarse todo. 

Si hoy se acaba el mundo corazón, 
dime qué vas a llevarte, 
dime que me llevo… 

Vi llorar a un alma inconsolable, 
vi reír al miedo, 
vi besar, yo he visto amar, 
he visto cuanto debo. 

Dime si hoy se acaba el mundo corazón, 
dime qué vas a llevarte, 
dime que me llevo yo.»

Y escuchándola detalladamente me ha dado por pensar, ya sabéis que soy así, antes no pensaba en nada y ahora pienso sobre todo. Que mayor me estoy haciendo!!! y que responsable, porque ahora todo lo encuentro «blogueable» y «compartible». Hasta que os canséis de mí, claro. Pero volviendo al tema, que escuchando y leyendo atentamente la letra de la canción me he puesto a divagar más de la cuenta y he estado buscando respuesta a esta pregunta.

Ahora debería hablar de mi legado, de las cosas que dejaría atrás, de todas esas vivencias emocionantes, de todos esos lugares únicos que he visitado, de todas esas personas interesantes que he conocido, de todas esa experiencias sublimes…. pero es que no ha habido nada así en mi vida. Vale que he vivido mis cosas, pero cosas normales, cosas caseras, cosas «de andar por casa». Y he conocido a gente interesante, interesantes también a título personal, íntimo, personas normalmente interesantes y personas extraordinariamente normales. Y lugares, cercanos y bellos, lejanos y exóticos, también lugares feos y chabacanos, que de todo hay por ahí, pero ningún sitio al que no puedas conseguir en una guía, o cuyas imágenes no puedas ver en Google. Y experiencias…. pues también ha habido de todo, buenas, malas y regulares.

Se que sería de agradecer que me acordara de la sensación de emoción al conocer a mis hijas, momentos únicos sin duda, los dos. También podría hablar de los nervios del primer beso, y de lo que vendría después, la lujuria, la pasión, el desenfreno… Y tendría que hablar de mi mujer, de mi familia, de mis amigos….pero me asalta una duda. ¿Que querría decir Pablo Neruda (hoy va de Pablos) con el título de sus memorias, «Confieso que he vivido»? ¿Acaso no lo hemos hecho todos? O a lo mejor es que hay grados de vivencias y hay algunas mejores que otras, qué ofensivo.

Ya tengo respuesta a la pregunta de este post, ya se lo que dejaría atrás si hoy se acabara el mundo. Risa, dejaría un enorme legado de buenos momentos, de risas infinitas, de sonrisas veladas, de risotadas sonoras, de carcajadas extenuantes, de lágrimas de alegría. Mi legado es la risa, porque amigos y amigas, Confieso que he reído. Y lo he hecho en casi todos los momentos, con casi todas las personas, en casi todas las situaciones y en casi cualquier experiencia. Eso es lo que voy a dejar 🙂

Y para vosotros, os dejo dos cosas, el vídeo de Pablo López y el gusanillo de la reflexión sobre vuestro legado. No dudéis en compartirlo conmigo.

Hasta pronto,

J

 

 

 

 

Los seis de los seis

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Hoy estoy de enhorabuena porque me acabo de dar cuenta de que llevo ya seis meses blogueando. Seis meses, seis, como en los toros. Y parece que fue ayer cuando una mañana de sábado, entre bragas y pinzas de la ropa, me asaltó la necesidad imperiosa e impulsiva de comenzar a escribir. Desde entonces no he parado, y no tengo claro si pararé algún día. De momento, esta actividad está bien de salud, seguramente porque mi salud mental también está bien.

Aunque, como ya he dicho, parece que fue ayer cuando comencé a escribir, han pasado ya dos estaciones enteras, todo el otoño y todo el invierno, ya estamos, afortunadamente en primavera y si hago balance, seguro que también han pasado muchas cosas. Creo que voy a hacer un poco de repaso y de memoria a ver a donde he llegado. Voy a destacar seis momentos de esta trayectoria, por su importancia en la vida real, por su importancia en el blog o por su importancia en ambos, sin ceñirme a ningún orden. Ya sabeis que yo, de pensar, lo justo. Aquí comienzan, los seis de los seis.

UNO

Unos de los momentos más gratificantes que he tenido al escribir el blog ha sido cuando he sido consciente de que la gente lo leía, que llegaba, que había personas muy cercanas que empezaban a conocer facetas distinas a la rutinaria y que comentaban mis entradas, me hacían observaciones y sobre todo me alababan. Era como tener una legión de «abuelas» alrededor diciéndome lo bonito que era. Muy gratificante también ha sido siempre el feedback de esas personas, cuando se atrevían a introducir comentarios en el blog, pasando a formar parte de mi pequeña comunidad de seguidores. Pero había una persona que está siempre a mi lado y que, si bien leía todo lo que yo escribía, no se hacía notar. Para ella escribí  La chica de los pantalones de pana rojos. Cuando me llamó y me dijo «estoy llorando y riéndome a la vez, la gente va a pensar que estoy loca» me emocioné. Había conseguido mi objetivo, a ella también le había llegado al corazón.

DOS

Con el comienzo del curso escolar, la vuelta de las vacaciones y el inicio del blog, también empecé una nueva actividad, correr. Si nunca me había planteado escribir un blog, correr ni por asomo se me había pasado por la cabeza, creo que casi no lo sabía ni pronunciar. Pero mira, la vida cambia, la gente cambia, la crisis de los 40 hace estragos y yo ahora corro. En fin, no hay más que decir, antes ni escribía ni corría, ahora hago las dos cosas. Aunque, como dije en Todos corren, yo corro hay una cosa que se me da bastante mejor que la otra.

TRES

A medida que avanzaba en mi actividad bloguera me fuí dando cuenta de lo necesario que es compartir y pertenecer. Muchos de mis lectores son, a su vez, escritores y una vez tomada consciencia de ese hecho, comencé a inmiscuirme más en el mundo virtual. En las redes sociales y en las comunidades de bloggers. Escribí un artículo titulado Pertenezco luego existo que hacía referencia a esto, extrapolable a todos los aspectos de la vida. El que no pertenece, no es. Otra lección que he aprendido, es que hay que ser proactivo, si quieres recoger, primero tienes que cosechar.

CUATRO

La música es muy importante en mi vida y me atrevería a decir que en la de todos. Es evocadora, acompaña y motiva. Es una buena amiga. Desde que escribo el blog, me he vuelto más extrovertido, trato de volcar todo lo que soy y lo que tengo en mis textos y me sirve de terapia contra la rutina, contra el estres y contra los ataques de melancolía. Y por esta razón, por la de exponerme hasta estos límites, decidí compartir con mis lectores las canciones que mas me motivan. Ya hablé en su día de que Quiero que la vida sea un musical donde daba pistas de por donde iba todo esto. Y desde hace poco comencé a publicar posts dedicados concretamente a canciones y a como influyen en mi vida. El primero fue Todo lo que me mata me hace sentir vivo.

CINCO

El quinto punto quiero dedicarlo a todos esos amigos nuevos que he ido encontrando en las redes y en la comunidades, personas implicadas, comprometidas, generosas y amables. Quiero hablar de esa gente, sin dar nombres concretos, que se han convertido en lectores asiduos de mi blog así como yo me he convertido en lector habitual de los suyos. Gente con la que he comentado y debatido sobre la vida, sobre el pasado, sobre el futuro, sobre arte y sobre sentimientos. Estoy agradecido a todos y cada uno de ellos por estar por aquí, por darme su opinión y por hacerme sentir parte. Sin ir mas lejos, la anterior entrada del blog fue un proyecto conjunto, una buena iniciativa organizada por buena gente. Me encantó participar con Aprende a mirar hacia afuera. Se que no será la última colaboración, ya estoy esperando el siguiente reto.

SEIS

El último punto lo quiero dejar inacabado. Va a ser un punto de esperanza en lo que vendrá, una mirada al futuro. Tengo pensadas muchas cosas para desarrollar en los próximos posts, muchos artículos, vivencias y anécdotas que compartir, pero, como el futuro es incierto, nunca se sabe que es lo que está por llegar. Es lo que tiene tener un blog personal, aquí estaré para contaros lo que acontezca. Aparte de las ideas que tengo, tengo un montón de deseos, que no voy a contar por si no se cumplen, pero son deseos alcanzables, objetivos razonables. Si se cumplen, ya os lo iré contando…

Y hasta aquí el primer resumen, que para ser de una persona poco habituada a hacer balance, creo que ha quedado bastante completo. Espero que lo disfrutéis, que os veáis reflejados en alguno de los puntos y que os animéis a comentar, compartir, criticar…. Yo os espero por aquí, como siempre, con todo el glamour que tiene la vida cotidiana.

Hasta pronto,

J