Tengo una de cosas que contarte…

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Cada vez que hablaba por teléfono con mi amigo Julián, el de la Facultad, uno de los dos solía decir esta frase:

-A ver si nos vemos pronto, que tengo una de cosas que contarte…

Y no es que fuera mentira, pero tampoco era verdad. Como siempre el tiempo pasa y se van sucediendo los hechos o quizá, esos hechos no son ni eso, sino el mas puro e inocente pasar del día a día. Esos periodos en los que estamos vivos, porque lo estamos, y vivimos, porque lo hacemos, pero que no se produce nada novedoso a nuestro alrededor. No hay duda que estábamos al tanto de las cosas importantes, nacimientos, decesos, ventas de casas, aperturas de negocio… pero nuestra «frase» era una especie de excusa para dejar la conversación en el aire de una forma más o menos misteriosa.

Está claro que nuestra fórmula funcionaba y nos hicimos asiduos a dejar las cosas así, como el que no quiere la cosa, flotando en una nebulosa.

En este casi mes y medio que llevo sin publicar también han sucedido algunas cosas que os puedo relatar aunque hay muchas mas de las otras, de las del diario que casi no llegan a ser cosas en sí mismas. Pero está claro que un mes y medio da para mucho o para muy poco. Así que voy a comenzar a despejar las neblinas de mi ausencia y lo voy a hacer por todo lo alto. Los Juegos Olímpicos.

Que ya se han acabado (si fuera creyente añadiría que gracias de Dios) y me han dejado agotaíto perdido. Me he tirado dieciséis días, con sus dieciséis noches dale que te pego, corriendo, saltando, nadando, montando en piragua, levantando peso, tirando con arco y hasta a punto de fracturarme las cuatro extremidades en el caballo con arcos. Creo que me lo he visto todo, el sofá tenía mi forma, de una manera extrañamente envolvente. Era llegar al salón y ese enorme hueco me llamaba, encendía la tele y… Una putada esto de que los juegos hayan sido en Brasil con la diferencia horaria, si hasta me he quedado una día hasta las cuatro de la mañana para ver correr a Usain Bolt y ver ganar una medalla de oro a Ruth Beitia, con la de veces que lo han repetido, casi podía haberme ahorrado el momento y haber normalizado mis horarios, porque levantarse de la cama bastante después de que lo hagan tus hijas es como de mal padre, no?

Al menos, los Juegos me han pillado de vacaciones. Una vacaciones un tanto atípicas, os cuento. Ha sido la primera vez que el planteamiento de vacaciones, que lo tenemos que hacer en la empresa sobre febrero / marzo de cada año, se ha tenido que modificar y todo por culpa de mi mujer. ¿A quién se le ocurre cambiar de trabajo? pues eso. Debido a su cambio de estatus, las vacaciones se acercaban y todo estaba en el aire; la primera opción era la de quedarnos en casa a pasar agosto con la excusa de que como tenemos piscina…. y que en agosto se está guay en Madrid…. y todo lo que se nos pueda ocurrir. El hecho es que mi mujer estaba pendiente de renovar el contrato a primeros de mes y a partir de ahí, encontrar el momento de negociar unos días de permiso. Lo primero fue si cabe más sencillo que lo segundo, la renovación vino de forma inesperada y encantados, lo de fijar unos días libres ha sido más tortuoso.

Yo ya tenía que coger mis días, se acercaba la fecha y no veía el momento de salir corriendo, donde fuera, aunque fuera al sofá de casa, pero ante la posibilidad que le habían transmitido a mi mujer de coger una semana, terminé posponiendolos. Mis vacaciones se convirtieron así en el típico sueño de la puerta al final del pasillo, esa que se aleja de ti cada vez que te acercas. Pero llegaron, bye bye compañeros, au revoir. Me iba un par de semanas pero no coincidiría con mi chica, ella empezaba cuando yo terminaba. Así que, como somos muy imaginativos, hemos decidido tomarnos las vacaciones por separado, una semana cada uno en la playa con las niñas y otra «de Rodríguez» en casa, en modo desintoxicación. Acabo de volver del mar así que ya os imagináis lo que toca ahora. Mi chica y yo hemos hecho nuestra particular carrera de relevos, todo muy Olímpico también.

Esta semana con mis hijas en la playita han dado para mucho, mucho amor y mucha compañía, mucho mar, mucho sol, mucha sinrazón y mucho hacerloquenosdabalagana. Unas vacaciones distintas pero vacaciones al fin y al cabo. En mi semana de padre separado con hijas hemos hecho un poco de todo, hemos bajado tarde a la playa, hemos comido a deshora, hemos jugado al voley-playa hasta que se nos ha hecho de noche, nos hemos metido en el agua al amparo de un anochecer avanzado y hemos hecho nudismo entre risas, hemos hecho excursiones y hemos superado miedos. Ellas se hacen mayores y es sencillo llevar un plan así, me lo han puesto fácil. Solo espero que a mi mujer le vaya igual de bien, y que no se convierta la convivencia en una pelea de gatas 😀

Aprovechando el final del Olimpismo por este año y haciendo una de las cosas que mas me gusta cuando estoy al borde del mar, que es leer en mi hamaca, he avanzado con el libro que tenía entre manos, «Enredando en la memoria» de Paloma del Rio.

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Las voz reconocible de la gimnasia, el patinaje y la hípica nos cuenta sus memorias, pero también mucho más. Su descubrimiento del periodismo, su forma de dar visibilidad a los deportes minoritarios, su lucha por dar voz a las mujeres en el mundo del deporte, por la igualdad de oportunidades. Y todo esto entretejido en el tapiz que forman su vida personal y profesional.

Las cosas que cuenta en su libro acerca de esos deportes sacrificadísimos y sin recursos, de las familias de los deportistas, de los entrenadores y responsables de federaciones, de los éxitos insospechados… todo me ha emocionado hasta unos límites nada glamurosos y he visto el reflejo en mis hijas, en su lucha temporada tras temporada y sus sacrificios para practicar un deporte tan exigente y poco agradecido como la natación sincronizada, siempre con una sonrisa en sus labios.

Esa emoción a flor de piel, esa carne de gallina con el relato me recordaba a las sensaciones que he tenido durante el visionado de los Juegos de Rio, cada vez que un deportista se colgaba una medalla y rompía a llorar o a suspirar. Tanto esfuerzo recompensado al fin. Tantas y tantas imágenes de ganadores y de perdedores que se han quedado en mi retina y que han hecho que se me ericen los pelillos de la nuca y que mis ojos se inunden. Ya sabéis que soy muy dramático, no lo puedo evitar.

Y para rebajar un poco el tono, me voy a despedir con una noticia de Los Juegos que me ha dejado boquiabierto. Al parecer, los preservativos repartidos entre los atletas que se alojaban en la Villa Olímpica han terminado atascando los desagües. ¿Perdonaaaa? La organización había repartido unos 42 condones por atleta, por eso de lo del virus Zika y tal, en total unos 450.000 profilácticos de los cuales, un alto número de los mismos, ha acabado por los váteres de las habitaciones olímpicas.

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Y no, no me refiero a que se hayan usado como globos de fiestas, no. Se han usado para lo que se tienen que usar. Mucha tonificación ha debido de haber después de las competiciones, digo yo.

Os dejo pensando en ello… 42 condones por atleta #EstamosLocos?

Y ahora os toca a vosotros, podéis contarme todas esas cosas que tenéis que contarme en la zona de comentarios, estaré encantando de leerlas.

Hasta pronto,

J

Animales y animalistas #EstamosLocos?

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Hace un par de semanas me enseñó una amiga la columna de Javier Marías en El Pais en la que ponía a caer de un burro a todos aquellos amantes de los animales en general, y de los perros en particular. Y sabía de antemano que se le iban a tirar al cuello como dóbermans rabiosos, eso es lo que pasa por lanzarse a la piscina sin agua. Quizá era una postura asumida, quizá era lo que el autor quería, generar polémica.

El autor desde luego no tiene perro y aunque dice no tener nada en contra de ellos, si que arremete contra esos dueños que consideran a sus mascotas como miembros de pleno derecho de sus familias. A los que viven así su relación con los animales, las letras del Sr. Marías las interpretan como un atentado y a los que no son tan amantes o carecen de mascotas, seguramente ven, vemos, puntos coherentes, aunque muy mal defendidos, relatados a mala leche, vamos.

A día de hoy a mi también me sorprende que a veces se trate a los animales como si fueran personas y se les colmen de atenciones de las que a veces los humanos carecemos pero esto se mira desde el punto de vista del amor, o tal vez, desde el punto de vista de la ley de la oferta y la demanda. Y es que la sociedad tiene que evolucionar y a lo mejor siendo más tolerantes con los animales nos convertimos en mejores personas, o a lo mejor no, quizá esa premisa solo sea una excusa.

Porque los animales son simples e instintivos, nobles por naturaleza, pero los humanos no lo somos y ahí es donde empiezan los problemas. Conozco dueños de mascotas que son adorables y buenas personas, respetuosos y cariñosos y conozco también a dueños de mascotas que son malos, egoístas y dañinos y estos, por acariciar a su perro o llevarlo al psicólogo no son mejores.

Puede que estemos confundiendo la bondad con ser más civilizados pero eso son cosas distintas. Desde aquí digo no al maltrato animal, no puedo con las imágenes de mascotas agredidas, quemadas, mutiladas o muertas por sus dueños porque ya no eran tan divertidos, pequeños, monos o funcionales como antes y estoy completamente convencido de que esas personas que actúan de esa forma con sus animales no son buenas personas. Lo mismo que los amantes de los animales que agreden, insultan, imponen, asustan y minimizan el miedo ajeno tampoco lo son.

Como tampoco son buenas personas todos aquellos que se han felicitado por el reciente fallecimiento de un torero, #EstamosLocos?

Los toros son lo que son, y dependiendo del grado de empatia que tengas hacia los animales, puede que la proclamada «fiesta nacional» te guste o te repugne. Entiendo que haya personas que vean maltrato animal en las corridas de toros, entiendo que no les guste y que luchen por que se extingan, pero no puedo entender, jamás, que carguen con saña contra los que se ponen delante de un toro y mucho menos cuando alguien fallece «en acto de servicio». Y si esta lucha contra las corridas de toros y los toreros encima está politizada, dirigida y enmarcada en rencillas territoriales, ahí es donde yo vomito.

El que ahorca a un galgo y el que se ríe públicamente por la muerte de un torero me parecen iguales. Igual de animales, porque esa no es la forma de defender los derechos de las mascotas, esa no es la forma de ser mejor persona, esa no es la forma de conseguir una convivencia mejor, esa no es la forma adecuada para solucionar los problemas. Parece que aún no nos hemos enterado de que las libertades se pueden solapar y que con un poco de educación hay cabida para todos, con ceder y tolerar, las cosas serán más sencillas.

Ahora en Madrid es posible que los perros viajen en transporte público si se dan unas determinadas condiciones que imagino están destinada a mejorar la convivencia. Y es probable que un día vayamos en el metro pensando en lo nuestro y que nos moleste tanto la música que se escapa de los auriculares de nuestro vecino como los llantos impertinentes de un niño como los ladridos de un perro. O que alguien nos toque el culo al mismo tiempo que un perrete nos suelte un lametón.

Entendiendo esto de la diversidad y de la coexistencia sí que seremos mejores personas, no achuchando gatitos.

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Tenemos tanto que aprender de los animales….

Hasta pronto,

J

El «suizo» y el francés

Aquí entre nosotros, debo reconocer que me encanta el francés.

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Y en plena vorágine del Orgullo LGBT 2016, también debo reconocer que me encanta el francés practicado por chicas o mujeres, en femenino. Es que para esto de los idiomas soy muy heterosexual…

Porque estoy hablando de idiomas, ¿acaso creíais que iba por otro lado?

¿Por el exquisitamente hablando «sexo oral», quizá? ¿Ese que si eres hombre y vives en Ginebra, Suiza, puedes demandar en una cafetería de nueva creación que llevará el explícito título de Cafe Fellatio?

No me puedo creer que no os hayáis enterado de esto, después del Brexit es lo más escuchado y discutido en nuestra Europa. Esta vez no hemos importado un nuevo modelo de negocio americano dispuesto a arrasar y a globalizar sin parangón. No. Esta vez la importación viene desde Tailandia, paradisíaco país donde el sexo, el turismo, y en definitiva, el turismo sexual, significan las aportaciones más numerosas de su PIB.

El concepto es muy sencillo, te tomas un café y te la chupan. Sin trampa ni cartón, no te van a dar conversación ya que el servicio que ofertan tiene una duración de entre cinco y diez minutos, por lo que habrá que ir algo estimulado de casa si no quieres quedarte a medias. E imagino que ese tiempo será el dedicado a la «ordeñación» del cliente, que lo de disfrutar del café no irá con hora….Se anuncia una gran carta de cafés y de señoritas o señoras y el coste de este relajante momento será de unos 55 Euros, que a nada que el café sea bueno y la «camarera» limpia, está bien de precio. O si no fíjate en la calidad de lo que te dan en un Starbucks y lo que te cobran por ello y compara.

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«Pero primero, café»…. ¡si usted lo dice!

Puede que este negocio se extienda como la pólvora por esta desgastada Europa nuestra aunque seguro que en algunos países su concepto y su concreción chocarán de frente contra las leyes que regulan/prohíben la prostitución. Parece ser que las prostitutas suizas tienen un marco legal distinto al de sus colegas en otras partes del mundo, por eso de acabar con la «trata» y el proxenetismo, o quizá, por el simple hecho que sacar partido a una actividad lucrativa, que es Suiza, señores, paraíso fiscal consentido, donde los mafiosos y los corruptos encuentran lugar para atesorar, rentabilizar y limpiar sus fortunas.

Pero a lo que vamos, aviso a navegantes. Tenemos que estar muy atentos a partir de ahora cuando alguien nos ofrezca o nos pida un «suizo», habrá que saber distinguir si lo que quiere es el típico bollo, o la nueva acepción, el café con mamada. No deis nada por hecho, amiguit@s.

Y retomando lo que decía al principio, que me gusta mucho el francés, y esto del sexo oral, también, claro. Pero realmente yo venía aquí a hablar del lenguaje, de su sonoridad, de su sensualidad, de su calidez…. y de esas canciones entre cantadas y susurradas, algo intensas, pero preciosas.

Y es que estamos tan acostumbrados a escuchar música en castellano y en inglés que a veces olvidamos que hay muchos artistas a lo largo y ancho del globo que componen en sus idiomas y que cantan y sienten en otras realidades. Solo hay que tener la mente abierta y atrevernos a investigar para darnos cuenta de que la música es universal y que lo que te llega y te parte el corazón no entiende solo de lenguaje.

De vez en cuando un artista no anglosajón se abre paso en el proceloso mundo de las discográficas, las radio-fórmulas y los encorsetados estándares del marketing musical y nos llegan cosas frescas y atractivas como este «Je Veux» (Quiero) de ZAZ.

Si es que el francés, cuando está bien cantado, es una maravilla ¿no?

Pues a disfrutarlo. Que cada uno se quede con lo que más le apetezca, con la canción, con el café, o con el francés. Pero no os olvidéis de comentarlo.

Hasta pronto,

J

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No se si os he dicho alguna vez que mi número favorito es el cuatro, así ha sido de toda la vida, excepto cuando me pongo un pongo intenso y misterioso y digo que es el trece (que en realidad no es mas que uno mas tres, igual a cuatro). Así que todo estaba a mi favor cuando entré en la época de la «cuarentena».

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Pero realmente no son cosas equiparables y ya os digo que esta década no es mi favorita. Quizá se están igualando mucho la edad real con la edad que aparento o quizá sea la famosa crisis que me está durando casi diez años… Los cuarenta son una etapa de asentamiento, de recoger frutos, de estabilidad, de posición y quizá estoy demasiado inquieto para todo eso. A lo mejor espero más de las cosas o he estado toda la vida tirado esperando a que suceda algo que ahora tengo la sensación de correr a contra-reloj. Lo cual no es intrínsecamente malo, ni bueno.

Son solo sensaciones, cosa de pre-viejo o de post-jóven. Porque estas edades en las que nos encontramos están ahí, a medio camino entre la adolescencia, la fiesta, las ganas de comerse el mundo y la jubilación. Como si un jubilado no pudiera comerse el mundo y salir de fiesta como un adolescente… Pero me entendéis, ¿verdad?

Esa es la sensación que arrastro año tras año. Y esa es la sensación con la que afrontaba el cuadragésimo cuarto día de mi nombre, como dirían en Juego de Tronos. Debía ser la leche cumplir 44, dos cuatros, el summun… pero no, me daba una perezaaaaaaa!!!!. Pero una pereeeeeezzzzzaaaaaaaa!!! Tal pereza que me apetecía que se acabara el sábado y que empezara el lunes, sin tener que pasar por el trámite de la onomástica.

Pero esas cosas no pasan, a menos que caigas en coma o que te pinches con el huso de una rueca envenenada (¿O era maldita?) asi que…

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…Lo mejor era poner al mal tiempo, buena cara y disfrutar. Caían cuarenta y cuatro, «forty four» y eso iba a ser así a pesar mío, me pusiera como me pusiese. Y ha sucedido lo que me pasa siempre que no me apetecen los planes, que los disfruto mucho mas, auténtico y genuino rebelerdismo mío.

Así que solo me queda agradecer a mis chicas que me han mimado, me han cuidado y me han hecho unos regalitos preciosos. Los de mi mujer, ropa y unos auriculares, muy prácticos y muy útiles. El de mi hija mayor, una carta decorada fantástica, muy emotivo. El de mi hija menor, una cerbatana casera hecha con una pajita, decorada con cinta adhesiva de colores y repleta de munición en forma de bolitas de papel de aluminio, inclasificable y muy peligroso, que probándola me ha disparado en un ojo y por poco acabamos en urgencias, que puntería. 😀

También a La Familia, así en mayúsculas y en genérico, sin distinciones de los míos o los tuyos. Los que siempre están ahí en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad, en las bodas, bautizos, comuniones y cumpleaños. Hoy estaban todos los cercanos y hemos pasado una tarde estupenda con merienda, tarta y nuestra bebé que ha pasado de mano en mano con infinita paciencia.

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Y no puedo olvidarme de todos esos amig@s que han estado pendientes del día que era y que han invertido parte de su tiempo en felicitarme y charlar un rato. Amig@s reales y amig@s de las redes sociales y del blogging, de aquí y de allá, con los que he compartido mucho en el pasado, lo hago en el presente y lo seguiré haciendo en el futuro. Amig@s de hace mucho tiempo y amig@s nuevos que se van incorporando.

Y de una de esas amigas es la aportación musical que os dejo hoy y con la que me despido, como dice la canción, hoy he tenido un cumpleaños muy feliz, y ha sido gracias a tod@s vosotr@s.

Hasta pronto,

J

200 posts y una mierda #EstamosLocos?

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Amigas y amigos, esta que estáis a punto de leer es la entrada número 200 de este humilde blog. No es nada más ni nada menos que eso, ya sabéis que para mí, los números son solo números, pero tampoco hay que desdeñar los logros, y yo, que nunca he sido escritor, considero que es un súper objetivo cumplido el haber llegado a este número redondo de artículos.

Y todos, excepto este, escritos por mí, vividos por mí y surgidos de mi más profunda personalidad, imaginación y, en ocasiones, mala leche. Un reto que nunca me propuse pero que me hace sentirme orgulloso del proceso, del camino y del resultado. Ya he dicho muchas veces que este espacio es mucho mas que un blog para mí, es una ventana desde la que me expreso, es una terapia que me ayuda a conocerme mejor, y es un punto de encuentro con lectores, comentaristas, escritores y amigos. Una maravilla sin pretensiones.

Y ahora, tras doscientas pequeñas historias, ¿qué queda? Pues nada, seguir como hasta ahora, contando, relatando, imaginando, irreflexionando y resaltando las locuras que nos vamos encontrando en la vida real, en la vida cotidiana. Ya sabemos que a veces nos pasamos de snobs y creemos que lo más lejano es lo más interesante, que lo de los demás es lo mejor o que lo de fuera es mejor que lo de dentro, pero paraos a pensar ¿hay algo más extraordinario que la vida real? ¿Algo más excitante que la auténtica y diaria supervivencia, los problemas, las angustias, las agonías, las soluciones y las risas? No lo creo. Este es el lema de este blog y a día de hoy lo mantengo, sencillamente extraordinario o extraordinariamente sencillo, tu elijes.

Y si no te lo crees, puedes mandar todo a la mierda y acabar en un museo. Que sí, que sí, que ahora esto es lo que se lleva. Y lo digo con conocimiento de causa porque me acabo de enterar de que se acaba de inaugurar el primer museo destinado a la caca. Yo lo sabía, tu lo sabías…. la mierda del Whatsapp iba a hacer mucho daño, eso de ponerle ojitos y cara sonriente a un mojón sería revolucionario.

No en vano se ha utilizado a este «personaje» para abanderar la última campaña de la AECC contra el cáncer de colon, porque un test de heces puede salvar vidas y si te lo dice una caquita….

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Pues de aquello, a las vitrinas. Ahora la mierda se expone en preciosas esferas de resina transparente, como inmensas canicas de un gustoso color marrón pajizo de caca desecada, tratada y barnizada para elevar su aspecto a cuasi obra de coleccionista.

-«Este concepto pretende romper el tabú de los seres humanos y sus excrementos» -defienden los creadores de tan atípico museo. Y yo les digo, si, si, mucho  tabú… pero es que #EstamosLocos? ¿De verdad a alguien le apetece ver mierda encapsulada?

Esta creación podría haber sido china, que últimamente la están petando con sus ideas pero no, esta sofisticación es completamente británica, como Harrods, el te de las cinco, los Monty Python, Mister Bean, Benny Hill o los Beckham. El National Poo Museum (Museo Nacional de la Caca) se encuentra en el zoo de la isla de Wight, que actúa a su vez y en gran medida de proveedor principal y se ha inaugurado la pasada Semana Santa. Para la ceremonia de apertura, las autoridades han procedido a cortar una cinta de papel higiénico, no podría ser más evidente.

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Del proceso del desecado y encapsulación de las heces expuestas no voy a hablaros porque me parece tedioso, investigad vosotros si queréis ampliar información o pinchad en el enlace a la página oficial del museo, yo solo os informo de que actualmente están a disposición de los visitantes más de una veintena de piezas de diferentes especímenes, cada una con sus particularidades. Y se espera ir ampliando la colección en los próximos meses, con donaciones de jirafa, de rinoceronte y hasta de ser humano.

Y no todo queda ahí, porque ¿qué sería de un museo sin una tienda? Pues eso, que te puedes llevar a casa una réplica o cualquier tipo de merchandising relacionado. Todo un negocio… «de mierda».

Y eso es lo que les deseo yo a los artífices de esta idea revolucionaria, mucha mierda.

¿Cómo se os ha quedado el cuerpo? pensad que a partir de ahora se abre toda una vía de negocio, pensad en todo lo que expulsa el cuerpo humano y empezad a hacer números. Ya estoy visionando la apertura del museo del moco, de la galería de la pelusa del ombligo o una exposición itinerante de caspa, uñas cortadas y cera de oído… grandioso.

¿Se os ocurre alguna más? Pues no seáis egoístas y compartidlo, para eso está la zona de comentarios, para que charlemos, critiquemos, alabemos o nos caguemos en «tó»

Hasta pronto,

J

Lo de las abejas #EstamosLocos?

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Domingo por la tarde, un domingo guarro en toda regla, gris, desapacible, primaveral y excelente para no lavarse y tirarse todo el día mirando por la ventana cómo la impertérrita lluvia lo baña todo y nos ofrece ese excelente olor a tierra mojada. Hoy no ha parado de llover así que imagino que los caracoles, las setas, el moho y el musgo deben estar celebrando su día grande.

Pero hay muchos otros seres que lo deben estar pasando un poco regulero, las abejas, por ejemplo. Creo que todos recordamos a la maravillosa Abeja Maya, con todo lo que aprendimos con ella de la naturaleza, y una de las cosas que más se nos quedó en la cabeza es que las pobres abejitas no pueden volar con las alas mojadas, una gota de rocío en sus alas es la ruina. Imaginaos hoy, asomadas a la puerta de la colmena con cara agria y los brazos cruzados. Pobres.

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¿Es que no va a parar de llover nunca?

Imagino que vosotros os estaréis imaginando que a santo de qué me he acordado yo hoy de las abejas y de su problemática. Pues os lo voy a contar todo, todito. Lo primero es que en mis partidas de Apalabrados no deja de salirme esta publicidad de Greenpeace que nos pide que las salvemos… Porque sin ellas, no solo se acabarían la miel y la cera natural, sino que no habría polinización y sin polinización no habría vida y sería la hecatombe. A los que hemos visto Bee Movie esto ya nos suena, ¿verdad? Pues ala, a firmar para que las protejan. Yo realmente no entiendo que tipo de protección necesitan, imagino que un convenio del sector para tanta obrera o hablando más en serio, una explotación más controlada y «humana» donde se cultiven y se las haga hacer su trabajo de forma más racional… Vamos, un convenio sectorial como Dios manda, con sus agentes sociales… Ya me imagino cuando los libros de Ciencias Naturales (o Natural Science en colegios bilingües) hablen de la jerarquía de estos encantadores insectos, reina, zánganos, obreras y sindicalistas, ¡qué bonito!

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Salva la abejas, salva el mundo

¿Pero solo nos importan la miel, la cera y la polinización? Nahhhhh.

Las abejas están muuuuuy de moda desde que recientemente Gwyneth Paltrow hizo unas declaraciones en las hablaba de sus trucos de belleza y mencionó la picadura de nuestras amigas como lo más de lo más.

Las celebrities de todo el mundo, no exagero, salieron despavoridas a las granjas apícolas a buscar un buen puñado de obreras con los aguijones cargaditos de veneno para que las picaran por todos lados, para presumir hay que sufrir, ya se sabe, y si quieres tener la piel tersa como la de un bebé, ¿qué mejor que unas picaduritas de nada? Si solo se trata de unos minutos de escozor, unos días de hinchazón y toda una vida sin arrugas. Si no en vano le llaman «el botox de la naturaleza».

La cachonda de Gwyneth debe estar tirada de la risa en el sofá de su apartamento desde el momento que se enteró que «amigas» suyas estaban como locas poniéndose en manos de cualquier loco con una abeja para que les picara en la cara, las tetas o el culo. Porque señores, y sobre todo, señoras, el tratamiento con veneno de abejas existe, pero no se administra entiendo la cara en una colmena y dejándose picar como si no hubiera un mañana. Muchas han hecho su propia interpretación de las palabras de la actriz y, como pasa casi siempre, se han revolucionado.

La que se puede liar malinterpretando lo que se lee, madre!

Os voy a aclarar por si os han quedado dudas o por si ya estabais rastreando polinizadoras… Los tratamientos a base de de apitoxina, que es el veneno de las abejas, existen desde hace mucho, mucho tiempo. Este extracto venenoso se destila, se sintetiza y se utiliza en cremas y tratamientos de uso tópico como cualquier otro ingrediente, como la baba de caracol, el veneno de tarántula, el semen de ballena, la leche de burra o la placenta de oveja. ¿Decepcionados? Pues dicen que el cambio físico que vivió Camila Parker fue en parte por este tipo de cremitas, así que no desdeñemos esto tan pronto….

Pero no queda todo ahí, el veneno de las abejas también se utiliza de una forma más terapéutica, esta vez si, con pinchazo incluido. Pero la forma de aplicación es más médica, más controlada, mucho más parecido a la acupuntura que a lo que esas locas se imaginaban. Los apiterapeutas, que los hay, incluso aquí, en España, utilizan el veneno y los pinchazos de estos insectos en tratamientos contra el dolor localizado o como efecto anti-inflamatorio. La picadura de la abejas se administra de forma muy específica en zonas concretas dejando que la descarga eléctrica que produce uno de sus pinchazos funcione como un activador de la energía propia del cuerpo y le ayude a sanar. El tratamiento es doloroso, por supuesto, y puede llegar a ser beneficioso como truco de belleza, ya que si tienes dolor, tu cara lo refleja y si no lo tienes…. Para las y los que os apetezca probar este método curativo natural os diré que no es de efecto inmediato, que los tratamientos son largos en el tiempo, de cerca de diez sesiones para sentir resultados y que es imprescindible someterse a una prueba de alergia contra la apitoxina. ¿Decepcionados? Pues un poco, al final las abejas van a ser lo mismo que un Ibuprofeno.

Y hasta aquí el modo abeja, no diréis que no trato de cuidaros. Ahora os toca a vosotros comentar y si alguien prueba estos tratamientos que lo exponga al grupo de terapia, porque ya sabéis, que las celebrities y nosotros #EstamosLocos.

Hasta pronto,

J

Historias del cibercafé #EstamosLocos?

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En mi vida he visitado uno de estos sitios, lo reconozco. Nunca he tenido la necesidad de conectarme a Internet desde un sitio que no sea mi casa o el trabajo y ahora que nuestros teléfonos móviles son tan inteligentes….

A lo mejor me estoy perdiendo todo un mundo de ácaros y bacterias ajenas, porque ¿sabéis la cantidad de microbios que se encuentran en los teclados de los ordenadores? Solo pensar en eso me da grima, no es que sea especialmente escrupuloso pero bueno, que creo que se me ha pasado al arroz en lo que a estos establecimientos se refiere.

Este tipo de locales, creados en Londres a principios de los años 90, son un fenómeno global y tienen muchos clientes a lo largo y ancho del mundo. En los países asiáticos se han convertido casi en una forma de vida. O si no, que se lo digan a la joven Xiao Yun, fanática del juego on line CrossFire, que se fue de casa de sus padres cuando contaba con 14 años y se ha tirado diez años desaparecida jugando y viviendo en uno de estos lugares. Sabíamos que estos juegos eran adictivos, pero esto ya es pasarse.

No se como estarían de desesperados sus padres, si removieron hasta los cimientos la región de Zhejiang, o si lo dejaron correr pero el caso que es a la niña la dieron por muerta. Diez años más tarde se la localizó en un cibercafé jugando a su juego favorito. Durante ese tiempo, la chica ha pasado más horas dentro del establecimiento que fuera y las veces que ha salido ha sido para trabajar como cajera en distintos locales de la zona para ganar algo de dinero para alimentarse y poder seguir con sus «pachangas».

La pobre chiquilla, que ya cuenta con 24 añazos, fue encontrada por casualidad en una redada rutinaria y descubierta con documentación falsa. Todo un GAME OVER para ella, ahora denunciada por falsificación de documento oficial, resistencia a la autoridad y multada con unos 1000 yuanes, unos 150 euros. Lo peor de la situación es que se la van a devolver a sus padres, que no deben tener conexión a Internet en casa y podéis imaginaros el «mono» que va a tener la joven Xiao. Aunque no se quien va a estar más cómodo con la situación, si la muchacha o sus padres, que decían que la niña era tremendamente tozuda e impulsiva, ahora además, es una desconocida.

Yo creo que disfuncional se queda corto para definir a esta familia.

Visto desde fuera, desde muy fuera, esto suena bizarro y loco, como a nosotros nos gusta, no lo vamos a negar. Pero tela, todo lo que rodea a esta historia es muy raro, ¿no?

Claro que con las cifras de asistencia a estos lugares no es de extrañar que pasen cosas como esta que os he contado. Un informe de 2007 del Ministerio de Trabajo, Salud y Bienestar de Japón aseguraba que en ese año, cerca de 61.000 personas dormían en cibercafés, de los cuales, casi 6.000 eran residentes permanentes. Ahora que todo el mundo parece que se está volviendo loco con las mini-casas y los hoteles cápsula, esta opción está muy de moda.

Tampoco es de extrañar que si tu hijo es aficionado a los videojuegos y de la noche a la mañana se va de casa, a lo mejor, llámame loco, está acogido en uno de estos albergues 2.0.

Pero mucho cuidado con estas aficiones, ya sabemos que la dependencia es brutal y convertir la conexión a Internet y los juegos online en tu forma de vida puede ser perjudicial para la salud. No es la primera vez que alguien fallece por exceso de horas de juego, por falta de sueño o por las dos razones juntas. En un cibercafé de Taiwan dejó el mundo real un joven gamer que llevaba jugando tres días y sus tres noches. Ahora ya solo se le puede encontrar en el mundo virtual, o en el espiritual.

De vuelta en China, una joven dio a luz en plena partida en otro de estos sitios, imaginaos a la chica dando gritos con las contracciones y jugando, respirando entrecortadamente y jugando, sudando y jugando, pariendo y jugando. Y a nadie le parecía raro, o tal vez, estaban cada cual embobado con sus quehaceres que creían que era lo «normal».

Aunque para anormal y tierno al mismo tiempo lo de la anciana, también china, que llegó a las puertas de un cibercafé, se arrodilló ante la imponente escultura de Garen, uno de los protagonistas del juego League of Legends, y se tiró un buen rato rezando con su incienso y sus plegarias. Según parece, la venerable viejecita confundió al famoso héroe del videojuego con el general Guan Yu, un reconocido personaje histórico que ha pasado a formar parte del variopinto panteón taoista.

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Anciana china rezando ante la monumental escultura de Garen

Hay que destacar, sobre todo para normalizar, que en China y en el resto de países asiáticos es muy común que las imágenes religiosas o para-religiosas estén situadas fuera de los templos y que los transeúntes hagan sus ofrendas y sus plegarias en la calle, a la vista de todos. Por lo tanto, en el caso de la anciana china, lo raro no es el QUE, si el a QUIEN.

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Guan Yu

Ambas imágenes se parecen como un huevo a una castaña así que hay dos posibles explicaciones para esta situación, o bien la señora era más miope que vieja, y eso ya rozaría la ceguera completa, o realmente estaba rezando al héroe Garen porque es una fanática del juego. Yo me creo las dos versiones, ver para creer. O no ver.

Imaginaos la cara de la gente que pasaba por la puerta del establecimiento y veían a la señora ahí de rodillas a lo suyo… Capaz de quedarse ahí diez años y que nadie la echara de menos en casa.

La vida es retorcida y loca y la vida dentro de un cibercafé es para escribir un libro entero, o una trilogía. Yo solo me he hecho eco de varias historias localizadas en Asia pero hay mas, os lo juro….

Así que si tu te sabes una, ya estás tardando, utiliza la zona de comentarios y charlemos.

Hasta pronto,

J

El inventazo

Hombres del mundo, atentos. Ha llegado a nuestras vidas el invento definitivo, nuestra realidad no volverá a ser la misma a partir de ahora.

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Y no me estoy refiriendo al último gadget electrónico que hace que se les pongan los pezones duritos a los Early Adopters, ni a las últimas y revolucionarias zapatillas minimalistas de running que hacen que la experiencia de correr sea una verdadera Delicatessen. Tampoco me refiero al último modelo de coche eléctrico no contaminante, ni a la última moto con tecnología espacial, ni siquiera a la teleportación que sería la única y definitiva forma de conseguir la tan ansiada puntualidad (aunque ya te digo yo que a algunos ni con eso).

Noooooo, el último lanzamiento, fruto de los más exigentes estudios y desarrollos de I+D+I (y de ahí ya podéis deducir que no es español…) es la fusión entre el calzoncillo y la camisa. Siiiiii, como leéis, ahora se puede llevar todo junto, no hace falta meter la una dentro del otro para ir estirado. El adorado descubrimiento lleva por nombre Calchemise (y de ahí ya podéis deducir que es francés…) y su nombre viene de la unión de caleçon (calzoncillo) y chemise (camisa). Así de sencillo, de simple y de «al grano». Recordad como se traducen en España los títulos de las películas y os imaginaréis que si hubiera sido un invento español ni de coña se hubiera llamado «calzomisa».

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¿Y quién a desarrollado esto?

Pues un jovencísimo ingeniero francés, Simon Fréour, harto de que la camisa se le escurriera de los pantalones. -«Por pura necesidad» -ha declarado.

La calchemise ha llegado con fuerza y ha entrado en el mundo de la moda masculina como un elefante en una cacharrería. Una auténtica revolución.

¿Y quién está más contento con esto?

No son los jóvenes ejecutivos, ni los hipsters, ni los consultores, abogados, juristas, políticos o empleados del El Corte Inglés que son los que suelen vestir de traje. A quién más ilusión les hace la irrupción de semejante invento es a LAS MADRES.

Porque a nadie más que a las madres les preocupa:

  1. Que salgamos descamisados.
  2. Que salgamos desconjuntados con la ropa interior.
  3. Que cojamos frío en los riñones.

Y esta prenda, amiguitos, hace más feliz a una madre que unas flores el día de su cumpleaños. En realidad, esto lo debería haber inventado una madre, ¡qué coño!

El resultado está claro, ya no tenemos excusa para que la camisa se vaya saliendo y vayamos luciendo un faldoncillo por la espalda, ni que soy muy flaco y se me sale o es que es por la lorza que todo tiende a huir. Lo del frío en los riñones es resultado intrínseco y directo de lo anterior, así que problema bloqueado. Y como la calchemise está hecha de una única pieza de tela, sin costuras ni intersecciones, es un todo, pues tampoco encontraremos la excusa de ir aleatoriamente conjuntados.

Para mayor beneficio del usuario han pensado en todo, la prenda se vende con unos corchetes en la parte inferior para poder desabrochar en caso de emergencia ¿te imaginabas que ibas a tener que ir al WC y quedarte en pelota picada? Ainssss. ¿de verdad que esto no lo ha inventado una madre?

Y eso por no hablar con la cantidad de «huchas» que tendremos la suerte de evitarnos. Con la de muchachuelos que he visto yo montando en bici por la ciudad o en el super, o sentados en un banco enseñando el nacimiento de su culo. Seamos claros, en ningún caso la hucha es sexy, o sí?

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Este espectáculo tiene los días contados

El invento del siglo lo podemos adquirir en el acabado que queramos, liso, estampado o muy estampado, dependiendo del tipo de hombre que seamos y aunque en principio está diseñado para un estilo formal de vestir no podemos descartar que en el futuro haya otras versiones. Miedo me está dando la franela.

Pero como todo en esta vida, también hay aspectos negativos de la calchemise. Dudo que sea cómodo para aquellos señores y señoritos que llevan sus camisas de vestir a la lavandería a lavar y planchar. Tu imagina que NO has tenido un buen día y que has dejado algún resto de adn en tu ropa interior. O que SI que lo has tenido y has dejado algún resto de adn en tu ropa interior. La cosa se complica, ¿que hacer entonces, lavar y planchar en casa?

Otro inconveniente es tipológico, entendedme, calzoncillos hay para todos los gustos pero los de la calchemise son del tipo boxer de tela sueltecitos que para el que le guste está genial, pero no es mi caso, yo soy más del tipo boxer ajustado y ahí hay un problema, aún no han sacado la versión camisa poligonera extra slim fit con calzón. Y para los que les gusten los slips, imaginad, imaginad.

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Y para terminar, está el inconveniente morfológico. Veamos, no todos, desgraciadamente, somos del tipo de hombre que anuncia esta prenda, esos mozalbetes flacos, guapos y sin grasa. ¿qué pasara con los que usan una talla grande de camisa? Pues me temo que sus calzoncillos, recordamos que esta prenda se hace de una sola pieza, pueden parecer la vela de un barco, ahí si se estará suelto, suelto. Venga, que ahí no quedan ni restos de adn, que se escurren todos por el pantalón.

Llegamos al final con la lista de pros y contras, puede haber más en un sentido u en otro así que es vuestro turno, ¿os gusta? ¿a favor? ¿en contra? ¿ya tenéis una? ¿la queréis para vuestro marido/novio/hijo/padre? Expresaos y contádmelo. Charlemos un rato.

Hasta pronto,

J

Abril y la locura del crucero

Dice el refrán que «en abril, aguas mil». Pero yo, desde que vi este vídeo…

…Soy mucho mas de «abril…cerral» Donde va a parar!

Y aquí estamos, otro mes que nos ha caído encima, un mes primaveral y revuelto. No me creéis cuando digo que se nos va el año pero mira, hace nada estábamos con la uvas y ya estamos en el cuarto mes.

También esto de abril-cerral me viene al pelo para contaros algo. Uno de los cambios que hemos sufrido a nivel familiar ha sido el cierre de la tienda que llevaba mi mujer, ya no volveré a ser empresario consorte nunca más, snif, snif. Las cosas de la vida, la ilusión con la que hace cinco años abrimos el negocio se ha transformado en ansiedad, en angustia, en desilusión y en incertidumbre. Al final la realidad se ha impuesto y hemos tomado la que, para nosotros en este momento, es la decisión mas acertada. Han sido cinco años buenos y malos a partes iguales pero sobre todo, cinco años de aprendizaje. Muchas cosas han fallado y muchas hemos hecho bien pero eso ya es historia.

Como somos muy teatrales, el mismo día de la inauguración, el once de marzo, colgamos el cartel de liquidación y el mismo día 31 de marzo se echó el cierre cerrando una etapa más. Porque la vida, ya me lo decía una amiga, no es más que eso, etapas que vamos pasando.

Nosotros ya hemos pasado nuestro luto, lo peor ha sido tomar la decisión, pero no somos de recrearnos en lo malo así que lo que pasó, pasó y ya estamos enfocados en el futuro. Ahora el refrán que nos gusta es el de que «cuando una puerta se cierra, otra se abre».

Y hasta aquí la sección cambios, a partir de ahora todo alegría, locura y diversión.

Amigas, amigos, me he hecho fan de Susan Brown.

Seguramente vosotros no la conoceréis pero os voy a contar su historia, bueno, más bien os voy a relatar un pasaje de ella, el más grande.

El tema es que Susan Brown, jubilada inglesa de 65 años y su esposo, de 69, se habían embarcado en el crucero Marco Polo que hacía un recorrido de 32 días desde las Indias Occidentales. En la escala que hicieron en Madeira, Portugal, la pareja discutió acaloradamente y decidieron poner fin a su periplo e incluso a su relación. En el aeropuerto de la ciudad portuguesa trataron de comprar unos billetes de avión para volver a su hogar, el marido la mandó más o menos a freír espárragos y le dijo que mejor él cogería un taxi de vuelta al puerto y que embarcaría de nuevo.

La mujer sola en el aeropuerto decidió seguir a su marido hacia el crucero y cuando llegó al embarcadero descubrió que ya había zarpado.

Hasta aquí todo bien, ¿no? Si esto no fuera la vida real sino un libro de los de «elige tu propia aventura», las opciones para continuar el relato serían las siguientes:

A. ¿Volverías al aeropuerto, comprarías un billete de vuelta a tu país y te largarías en el primer vuelo disponible?

B. ¿Mandarías a tu marido al carajo, te pasearías por las tabernas del puerto hasta encontrar a un atractivo portugués y te quedarías en la isla forever and ever, living la vida loca?

C. ¿Tratarías de alcanzar el crucero a nado?

Pues sí, como imagináis, Susan Brown, eligió la opción C. #EstamosLocos? pues sí, una hartá, mogollón, mazo, como una puta cabra, o quizá enajenados, enloquecios o borrachos.

La señora, con lo puesto y aferrada a su bolso de mano, se lanzó a las frías aguas del Atlántico en plena noche y puso velocidad de crucero para ver si alcanzaba al barco y a su esposo.

Cuatro horas después la rescataron, aún aferrada a su bolso de mano, unos pescadores alertados por los gritos de la buena mujer. ¿No es para quererla? Yo la adoro. Es que me la he imaginado en plan la «Superabuela» nadando a toda velocidad, llegando al crucero, y llamando al casco…

Toc, toc, toc!

Y entonando en su perfecto y británico ingles:

«Could you please help me board the cruise?»

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¿Susan Brown antes de tirarse al agua?

Así entre nosotros os diré que me meo de la risa con esa señora, que grande, que loca, que histérica, que cachonda.

Aunque para cachondo el marido, que le dijo que se volvía al crucero y en realidad se fue en el avión. Y mientras su esposa nadaba y nadaba el tío pidiéndose gintonics caminito del mismísimo Londres, y tan a gusto. No me quiero ni imaginar como sería el reencuentro. O sí, claro que sí.

«Lo que Dios ha unido, que no lo separe… ¿El mar?»

Y ahora os toca a vosotros, ¿qué os parece la locura de Susan Brown? ¿Son del tipo de cosas que vosotros habéis hecho por amor? ¿Qué esto se queda corto? Pues contádmelo, contádmelo. Charlemos.

Hasta pronto,

J

Con lo bien que se está en la cueva…

Pues así, casi sin darnos cuenta ha llegado la primavera.

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Y a mí me ha pillado despeinado, adormecido, lánguido, meditabundo, ajeno, ocupado y un montón de cosas más, pero que no voy a escribirlas para no aburriros, ni aburrirme. El caso es que ha llegado tímidamente, el Día Internacional de la Felicidad, como si eso significara realmente algo.

¿Os habéis dado cuenta de que hay días para todo? ¿Incluso para cosas importantes? y hay tantas causas que ya hay días que comparten, no me digas que no es una putada ser un día señalado, un día marcado en rojo en el calendario, tu día…. y de repente, verte que ya no es solo tuyo, que hay que compartir, que tu causa ya no es única, que como mucho, te queda la mitad, por no decir la mitad de la mitad. Es como ser hijo único y esperar un hermano. ¡Malditos hermanos pequeños!

Pero venga, no nos vamos a poner cenizos que ya es primavera y dentro de poco todo se va a volver a cubrir de colorines, como las alas de las mariposas. Esos bichillos encantadores que antes eran gusanos y que metamorfosean para sacar lo mejor de ellas mismas, una evolución preciosa. Yo quiero sentirme así, como una mariposa-antes-gusano que sale de su primaveral capullo y echa a volar coloreando el cielo azul.

Eso es lo que tengo en mi cabeza pero la realidad es distinta, yo siempre he sido más un oso de esos grandes que empiezan a despertar, que se desperezan, que no pueden mantener aún los párpados abiertos. Uno de esos que poco a poco va abandonado su hibernación y tienen que salir de la cueva, aunque solo sea a buscar un buen tronco de árbol donde rascarse la espalda. Ese soy yo, el oso perezoso y grandote que aún dice entre sueños…-«cinco minutos mas…. porfa!»

Y es que este invierno está siendo raro, no hace frío pero mi aletargamiento es más profundo que nunca. Y eso que he tenido mucha actividad y muchos cambios de los que os iré hablando. Que me desvío, mucho ir y venir, muchas responsabilidades y poco tiempo para mí, poco correr, poco escribir, poco crear. Tengo la sensación de haber ido sobreviviendo día a día, que no digo yo que esté mal, sin hacer nada de provecho. Aunque no es cierto, es solo una sensación.

Pero el procrastinador que vive dentro de mí da palmas de alegría porque ha salido victorioso, ha postergado lo impostergable, ha tirado de mi hacia dentro, me ha susurrado al oído, cadenciosamente, esas palabras que saben que a mí me llegan. Nadie como él para ofrecerme todo un abanico de excusas que yo, amablemente, he asumido como mías. Ha vuelto a ganar y de momento no le noto tenso. Sabe que estos meses he escrito algo, poco, pero algo y no se ve amenazado, el cree, o sabe, que vamos a seguir así un tiempo y yo ahora pienso que no pero luego le miro a esos ojillos….. y como negarse.

Debería hacerlo, ¿verdad?, negarme digo.

Mandarle lejos, a las antípodas, a la luna, o a Albacete, pasar de él, ponerme tapones para impedir escucharle, o quizá, asumir que él no existe, que soy yo, solo yo y que yo soy el que decido andar o sentarme. Pero eso no mola, es mejor tener a alguien a quién echar las culpas…¡Benditos hermanos pequeños!

Pero el caso es que va siendo hora de recuperar esas actividades que se convirtieron en hábitos y luego se volvieron a convertir en actividades, o en ilusiones de actividades. Es hora de salir de la cueva, de rascarse la espalda y de acercarse al río a zambullirse en el agua fría. Es hora de pescar, de comer, de rugir, de correr, de mirar al sol que sale entre las montañas (o los edificios, que yo soy un oso de ciudad) y sonreír.

Es hora de actuar, ¿no crees? y como dice Coldplay, que «Viva La Vida».

Lo creas o no, dímelo, establezcamos contacto de nuevo, conversemos.

Hasta pronto,

J