2016 es un número

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Unos meses atrás leí el libro de Marcos Chicot, “El asesinato de Pitágoras“. Fue una de esas compras impulsivas a través del enlace de Amazon con mi ebook, me sedujo el título y las opiniones de los lectores, a las que suelo dar bastante poca credibilidad, eran muchas y buenas. Lo compré y enseguida de atrapó la esencia matemática que describe. La historia que narra puede ser más o menos acertada, conocida o rocambolesca pero la documentación sobre la filosofía pitagórica y su líder me parecieron impecables, lo que dotaba al relato de una verdad genuina. También hace meses que no escribo una de mis reseñas y esta no va a ser la reentree, no os creáis.

He empezado por aquí porque hoy voy a estar matemático. Porque he empezado a reflexionar sobre lo importante que son los números a día de hoy. Igual que la doctrina de Pitágoras en su época que trataba de explicar el origen del universo, las relaciones virtuosas, la política e incluso la música amparándose en leyes matemáticas complicadas, un juego de proporciones concreto. Todo estaba medido, contenido y controlado de tal forma que aquella filosofía estaba perfectamente arraigada y cimentada, hasta que llegó el fatal descubrimiento de los números irracionales y todo se vino al traste, pero eso es otra historia.

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El pentáculo pitagórico, fundamento de la “proporcion divina”

Yo no me había planteado nunca que todo lo que nos rodea son números, y que nuestra felicidad solemos asociarla a ellos, claro que tampoco me había planteado otras muchas cosas…. paso a paso. Solía decir en el colegio que para qué necesitábamos tantas matemáticas, que con unos conocimientos básicos eran suficiente… y si y no. Sinceramente, las necesitamos para vivir, porque realmente las mates no son solo contar, sumar, restar, multiplicar y dividir (que a estas alturas creo que es lo único que recuerdo perfectamente de esta asignatura, no me pidáis más).

Para Pitágoras y los suyos, las matemáticas y la geometría eran lo más, el todo, vivían de ello y para ello y aunque nos cueste creerlo o asimilarlo, así ha sido hasta nuestros días, de hecho, creo que nunca hemos sido tan matemáticos como ahora.

Los número son importantes porque nos aportan cosas pero a lo mejor les estamos dando más importancia de la que tienen. Por ejemplo, con los años, la edad son números, yo he cumplido 43 y espero cumplir muchos más pero ¿qué es eso en realidad? Porque aparentemente 43 es algo neutro, no nos aporta más valor que los años que llevo en este mundo. Pero ¿qué hay de sus relaciones?… ¿son muchos o pocos? Pues depende, si no llego a cumplir 44 me habrán parecido muy pocos pero si le preguntamos a mis hijas, dirán que son un montón.

Así que todo es relativo, incluso las exactas matemáticas. Los números son exactos, sus implicaciones nunca lo son.

Lo mismo pasa con las fechas, ahora que acabamos de estrenar año y tenemos tendencia a hacer balances, como si los periodos se pudieran abrir y cerrar tan alegremente, como si el hecho de que 365 días hayan transcurrido vaya a hacer que las cosas sean distintas al pasar del 31 de diciembre al 1 de enero. Los propósitos de años nuevo son un poco un camelo, una forma de facilitarnos esa transición irreal. Que sí, que es un periodo concreto y astronómico, que La Tierra ha dado una vuelta entera alrededor del sol y todo eso pero… ¿y qué? ¿es que acaso no pasa eso a pesar nuestro? ¿controlamos nosotros algo de esto o tenemos poder para hacer alguna modificación? Nos tratamos de auto-convencer de que el año nuevo va a ser siempre mejor que el anterior, que nos propondremos cosas geniales, que cambiaremos nuestros hábitos, que…. en realidad y en la mayoría de los casos nos engañamos.

Ya lo decía en el título, 2016 es solo un número, pero imagina que ahora les dan por resetear, como cuando eliminaron las Pesetas y insertaron el Euro, y empiezan desde cero… que decepción, ya no acumularemos como estamos acostumbrados, estaremos frustrados, perderemos con el redondeo y el re-start.

¿Por qué nuestra felicidad está asociada a acumular?

Siempre sumar y multiplicar está bien visto, es nuestro anhelo. Añadir, incrementar, agregar, tener, tener, tener. Y es que resulta que las matemáticas nos están ayudando a ser más fríos y más materialistas. Un coche con más caballos, una casa con más habitaciones, un bolso más caro, un novio más rico, uno o más títulos universitarios. Números, números y más números carentes de emoción.

Como los de mi reto deportivo, del que os hablé hace un par de posts.

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Ya lo he terminado, he concluido con una acumulación de 112 kilómetros que no sin ni muchos ni pocos pero que son los míos. Y que no dicen nada sobre lo que he vivido, he sentido, he disfrutado y he sufrido en estos 30 días, por eso de concretar. Estoy contento con el reto porque lo he llevado a cabo, porque todos los días me he puesto las zapatillas de correr y me he tirado a la calle a hacer algo de deporte. Mentiría si os digo que no he prestado atención al número de kilómetros recorridos (números), al ritmo al que he corrido (números) y a la velocidad a que lo he hecho (números) pero me quedo con un montón de cosas que nada tienen que ver con las mates.

Me quedo y os cuento, así en abstracto y sin contabilizar, que he tenido sensación de fatiga y sensación de comodidad, que he sentido frío en las manos y en las orejas y también calor en el resto de la cara, que he sudado profusamente por todo el cuerpo, que me he sentido muy mal porque mis piernas se negaban a avanzar y me he sentido muy bien porque mi cabeza me decía que tirara más, que podía, he notado como mi cuerpo se acostumbraba al castigo diario y como empezaba a plantearme por donde correr en lugar de “si voy a salir a correr”, he compartido mis experiencias en las redes sociales, he recibido apoyo de amigos y conocidos y lo he dado, he conocido a gente que estaba en lo mismo que yo y me he emocionado con el feedback, he tenido la enorme suerte de salir a practicar deporte con mis hijas e incluso con ellas y una de sus amigas con lo que eso enriquece y une, he disfrutado de avanzar día a día y de mirarme al espejo y de comprobar que los excesos navideños no se quedaban conmigo, he agradecido el apoyo familiar e incluso el orgullo de quienes se quedaban en casa cenando mientras yo salía disparado en mallas… y muchas cosas más.

2016 es solo un número, 112 kilómetros son solo números, 1000 € son solo números, 4 habitaciones son solo números, 8 cilindros son solo números, 700 seguidores son solo números.

No digo que los números sean malos, ni que querer acumular sea malo, ni que tener cosas sea malo, ni que cumplir años sea malo, ni que hacer muchos kilómetros sea malo. Pero son solo números, y ellos son fríos. Lo que quiero decir, es que no nos olvidemos de las emociones que acompañan a esos números. Al final va a ser con lo que nos quedemos, con un cuerpo en descomposición y con innumerables recuerdos y vivencias.

Y como no podía faltar una canción ni unos números, aquí os dejo los “Números Rojos” de Sabina…

Y hasta aquí esta filosofía de andar por casa, es vuestro turno, comentemos, charlemos… ¡numeraos! 😀

Hasta pronto,

J

Llanto de pasión

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Va a hacer ahora veinte años que se separaron los “Héroes del Silencio”. En aquella época eran uno de mis grupos favoritos y cuando se toma esa decisión, siempre unilateral e injusta, es un shock para los seguidores. Os reconozco que me sentó rematadamente mal que lo hicieran.

No entendía los motivos, la banda tenía éxito, fama, vendía y llenaba en sus conciertos ¿era posible que la lucha de egos fuera más importante que el futuro por recorrer? Pues si y no. En aquel entonces yo me sentí agraviado por la decisión, quizá por falta de empatía. A mi no me interesaban los entresijos del grupo, ni sus intereses personales, ni sus posibilidades, ni sus discusiones, ni sus enemistades, yo quería su producto y punto.

Dos años después, otro grupo mítico me volvió a hacer lo mismo. Era el momento de “El último de la Fila”, un grupo genial con canciones geniales y un sonido íntimo. Formaban parte de la banda sonora de unos días más que felices y su disolución daba al traste con ellos. Sus autores no podían saberlo pero así fue. Coincidió con el fin de mi etapa post-adolescente con todo lo que aquello implicaba y acabó con unas relaciones de amistad que se fueron desdibujando en la distancia por problemas propios, problemas ajenos, por la distancia y por nuestro propio egoísmo.

Otra vez alguien lo había vuelto a hacer, me dejaban huérfano musicalmente hablando y de nuevo con la misma sensación de desasosiego, de desazón, de abandono. Con la cantidad de grupos de mierda que había sonando por ahí y tenían que separase los que a mí mas me gustaban, no era justo de ninguna de las maneras.

Pero los años y la experiencia me han enseñado que la vida es la que no es justa, nunca lo es. Es una montaña rusa de emociones y vivencias, divertidas, apasionantes, encantadoras, admirables, rompedoras, tristes, alegres…. pero nunca justas. Y que pasen esas cosas como la separación de los grupos que marcan tu camino (ojalá todos los males del mundo fueran esos…) por lo menos sirve para endurecerte, para hacerte ser más consciente de que las cosas nunca son estáticas, siempre están en constante y voraz movimiento.

Otra cosa que me han enseñado la vida y la experiencia es que todo es cíclico. Y que hay que saber disfrutar de cada cosa en su momento, en lugar de poner “peros” por todo. Cuando “El último de la Fila” se separó surgió de sus cenizas la carrera discográfica de su cantante, Manolo García, que supuso una encantadora continuación a esos sonidos y de tantos y tantos éxitos. Con semejante heredero sonoro, mi luto fue menor.

Y ahora, a día de hoy, el círculo vuelve a rodar y “El último de la Fila” vuelve a los estudios de grabación para ofrecernos una versión revisitada de sus clásicos. No podría estar más contento, por lo inesperado, por lo sorpresivo, por lo excitante, por la añoranza.

Creí haber leído algo sobre este proyecto de reunificación pero quedó dormitando en mi subconsciente hasta que la semana pasada unos acordes, una voz y una melodía me sacaban de mi ensimismamiento. Yo conocía esa canción que sonaba, me sabía la letra pero los arreglos eran distintos, era “nueva” y a la vez era la de siempre. No había sido un sueño, ahí estaban de nuevo esos temas y con ellos todos esos recuerdos.

La canción que me despertó fue esta:

Os voy a dejar la letra de la canción para que la leais atentamente, porque habla sobre una relación extinta pero quitando el componente humano, se podría extrapolar a muchas cosas, a amores, a amigos, a situaciones, a vivencias….

“Me he acordado muchas veces de ti,
y hoy he pensado en volverte a escribir.
Quiero contarte que buscando entre mis libros
vi tus dibujos y casi te oí decir:
Hola qué tal Lico Manuel. ¿Qué tal?
Vamos pero dando la vuelta.
Espera, no me abraces aún
que está mi madre en el balcón.

Yo vivo en el mismo lugar.
Existe aún aquel bar y el rincón
donde solíamos hablar.
Donde escuchábamos nuestra canción.
Ahora ya no van a merendar
los de la fábrica de gas.
Ahora ya no hay palomas
ni aquel gato que era cazador.
Arrancaron el árbol
que hacía sombra en tu puerta.

Y casi te oigo decir:
Hola qué tal Lico Manuel.
Casi te puedo imaginar
al ver tu firma en un papel

Aún te recuerdo, muchas veces pienso en ti.
Y hoy he pensado en volverte a escribir.
Agua de lluvia, agua de días que vendrán…
Me desperté sin ti, no volverás jamás.

Adiós Manuel, Lico Manuel, me voy
hacia el fondo, al mar de la nada.
Y yo aquí tendido estoy
en este lecho de llanto.
Arriba, venga ponte de pie.
Lo que pasó ya no existe. Pues bien,
hace ya más de un mes.
Ahora mejor es olvidar.

Llanto de pasión.
No recuerdo quién fue
a la que tanto amé.
Qué cansado que estoy.
Recuerdos que al final
son un cruce de caminos.
¿Qué tal Lico Manuel?
Ya ves, vuelvo a donde empecé”

Esta canción va sobre los recuerdos, igual que el post de hoy, así que todo queda de nuevo redondo, otro círculo que se cierra y como acaba diciendo la canción… “Ya ves, vuelvo a donde empecé”

Y ha llegado vuestro momento, el del recuerdo o el del comentario, contadme algo, charlemos, pongamos música… no se, lo que queráis.

Hasta pronto,

J

El reto y más

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¡Se me va la vida!

Y mira que por mucho que corro no consigo alcanzarla, el tiempo se me está escapando de las manos y de los pies a una velocidad de vértigo, me despeina y todo. No hago más que hacer cosas y el tiempo cada vez me cunde menos.

Llevo sin publicar en el blog más de dos semanas y es que la vida off-line me tiene bastante absorto. Hay veces que todo se conjura para que la rutina salte por los aires llevándose por delante lo que pille, para bien o para mal. En este tiempo he estudiado para los exámenes de tercero de primaria con mi hija pequeña para preparar los trimestrales, dale que te pego al inglés, a natural science, a social science y a lo que te rondaré, morena. Hemos aprobado todo con buena nota, por lo menos se ha visto recompensado el esfuerzo.

También he sido tío, de una preciosa princesa de casi tres kilos y medio y que ya disfruta en casa de sus papis de todos los cariños y atenciones que se merece. Ahora se ha convertido en el juguete preferido de la familia, lo que va a tener que aguantar la pobre. 

Y también me he apuntado a un reto estupendo. 

Un reto físico.

Un reto deportivo.

Los que me seguís por Twitter y/o por Facebook ya sabéis a lo que me refiero y los que no, o los que aún no, vais a salir de dudas en seguida. Pero antes, os pondré un poco en antecedentes.

Hace un par de meses hicimos en el trabajo un curso sobre calidad, donde se nos animaba a añadir un plus de eso mismo a todas nuestras tareas para bla, bla, bla, y que el éxito de nuestros clientes es bla, bla, bla y así será mejor en nuestra relación con bla, bla, bla y por supuesto mucho mejor para la empresa y para los bla, bla, bla…. El curso no aportaba nada nuevo, habéis podido comprobar, pero terminaba con una actividad curiosa. Se nos proponía el reto de los 21 días, que consiste en realizar una tarea que aporte calidad (porque el curso iba de eso, no os olvidéis), día a día hasta alcanzar esos 21 pactados, de esa forma, y según dicen los expertos, una actividad se convierte en un hábito.

Sinceramente no puedo confirmaros si llegué a cumplir con el reto porque he tenido tanto trabajo que no he tenido casi tiempo de ir ni al servicio, pero esa es otra historia.

Yo, que lo del trabajo lo suelo dejar en el trabajo me vine a mi casa pensando que podría hacer algo en mi vida privada relacionado con eso, y como se me estaba haciendo muy cuesta arriba cumplir con mis compromisos con el running pensé que estaría fenomenal hacer un reto del tipo: “21 días en mallas” o “21 días corriendo a lo Forrest Gum”.

No lo veía descabellado en absoluto pero la falta de tiempo y la procrastinación propia de mi persona me impidieron ponerme en marcha, nunca mejor dicho, hasta ahora. Porque resulta que alguien se ha inventado algo parecido que lo supera y lo mejora. Se trata del reto #RWRunXmas en el que la revista Runners nos propone salir a correr a diario, entre el día 8 de Diciembre y el 6 de Enero, al menos un kilómetro. Fantástica idea, pensé yo.

Si ya me lo daban hecho….

Y en esas estoy, empecé a correr el día 8 por la mañana y hasta hoy, seis días después no he parado. Cada día me he calzado mis zapatillas, me he puesto mis mallas o mis pantalones cortos, mi música y me he lanzado a la calle a corretear. Hasta la fecha he sumado ya 26 kilómetros, yo no soy de matarme, y tan contento. Los primeros dos o tres días me dolían un poco las articulaciones pero poco a poco se van habituando al castigo y ni ellas ni mi cabeza dicen ya ni pío.

Sobre todo mi cabeza, que sabe que con un kilómetro es suficiente para cumplir y va relajadita, luego de ahí para arriba lo que me vaya pidiendo el cuerpo o el reloj, que el resto de actividades no han variado y el tiempo sigue estando tan justo como antes. No se como estaré cuando acabe con esto, si lo del running será un hábito o no, pero no dudéis que os lo contaré.

Otra cosa que he hecho en este tiempo, bueno, concretamente hoy, es ir a trabajar al Banco de Alimentos de Madrid a ayudar a clasificar los alimentos donados en “La Gran Recogida”. Parte de los tres millones de kilos de alimentos no perecederos han pasado por mis manos esta mañana, todo ha sido desempaquetar, seleccionar, agrupar y colocar. 

Hemos formado un grupo de trabajo constituido por voluntarios y desconocidos que nos hemos organizado a la perfección para desarrollar la tarea específica. Me ha resultado un trabajo agotador, palets y palets llenos de cajas llenas de alimentos que hemos diseccionado y separado para ayudar a todas esas Ong’s a las que el Banco de Alimentos da soporte. Unas con comedores sociales y otras que distribuyen la comida entre sus usuarios. Emocionante como hemos sacado adelante el trabajo, como nos entendíamos casi sin hablar, como hemos colaborado juntos sin conocernos, como hemos hecho piña para poder ayudar y como hemos aportado nuestro granito de arena en esta lucha contra la pobreza. 

Si tengo ocasión, volveré.

Y ahora, voy a dejaros con una canción que me ha acompañado hoy en el camino de ida al Banco de Alimentos y que muchas veces ha acariciado mis oídos mientras mis piernas devoraban kilómetros… vamos, cuando iba corriendo.

“No hay nadie que me quiera mejor que tú, que me haga feliz, que me haga sentir así”

Me encanta esta canción, me da mucha energía y lo que dice lo podría aplicar a tantas cosas y a tantas personas….

Y ahora os cedo el testigo, es vuestro momento de contarme vuestros retos, vuestras inquietudes y vuestros “loquequeráis”, la zona de comentarios es toda vuestra, charlemos.

Hasta pronto,

J

Échame a mí la culpa

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Gin Tonics y Flamencos Rosas

Después de varias copas de Verdejo, una par de Gin tonics y cuatro escasas horas de sueño aquí estoy de nuevo al pie del cañón. Me duele un poco la cabeza y yo lo achaco a la falta de descanso, otros, los más malos, dirán que es resaca, así que igual un paracetamol va a ser la mejor opción para el aperitivo.

Ayer tuve cena con los hermanos “Running“, los llamo así porque es como los tengo en los contactos del Whatsapp, Fulanito Running, Menganita Running, Zutanito Running…. ¿a vosotros nos os pasa? ¡No tenéis vida! Pues eso, anoche de cena, copas y mucha diversión, dejamos las mallas en casa, nos pusimos guapos y a quemar la noche madrileña. A punto estuvimos de terminar en un Karaoke chino dándolo todo, una lástima que no pillara uno a mano que si no aún estábamos allí.

Muy buenas sensaciones, nada que ver con las que se te quedan con la misma gente después de una carrera, todos rojos, sudados y despotricando por el agua… Y hoy aquí disfrutando de mi mañana “de Rodríguez”. Me he levantado temprano, casi al rato de acostarme, para llevar a la mayor al entreno y cuando he vuelto y la casa se ha quedado sola para mí me he tirado en el sofá y me he puesto a ver el último capítulo emitido de The Walking Dead. OMG! qué maravilla. Por fin se que ha pasado con Glenn, no temáis que no voy a “spoilear”, solo deciros que se han cumplido mis pronósticos. Aparte de eso, que capítulo tan bueno, cuantas cosas pasan sin pasar nada realmente pero la tormenta que se avecina…. La última escena casi hace que se me salten las lágrimas, luego, al ver que el capítulo se acababa me he cagado un poco en tó, y encima, el siguiente, será el último antes del parón por Navidad. Ansia pura es lo que siento ahora mismo, agonía máxima.

Una cosa que me ha extrañado del capítulo de TWD es que no había ninguna referencia al Black Friday, y mira que es complicado, porque macho, que traca nos están dando con el puñetero viernes negro. Le estoy cogiendo un asco a la expresión, no un asco cualquiera, no… un asssssssco. Y es que menuda saturación de precios bajos, ofertas, gangas y demás polladas. Tal ha sido la repercusión del evento, aquí en España por tercer año, que hasta la papelería y la farmacia del barrio también se han acogido a la fiebre de las rebajas. Un Black Friday extenso, que se desarrolla en la mayoría de los casos de jueves a domingo y donde ya podemos comprar gomas de borrar Milán y otro tipo de gomas y cremas a precios reducidos.

O quizá no, que luego pasa como a esa gran cadena de Electrónica que les han pillado inflando los precios para simular grandes rebajas y venden los productos del Black Friday al mismo precio que el anterior Friday… Es que ellos no son tontos, no. Los tontos debemos ser los demás.

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O a lo mejor el tonto soy yo, échame a mí la culpa.

Y hablando de eso, una de las hermanas Running ha estado tres meses de vacaciones / inmersión lingüística / hago lo que me sale del bolo porque yo lo valgo en Londres y nos decía que ahora ha desarrollado mucho más el oído y que escucha canciones en inglés que antes le gustaban y que ahora entiende lo que dicen, lo que en algunos casos es hasta contraproducente.

Yo os reconozco que a mí me ha pasado lo mismo pero en español. Muchas veces escucho sin oír o oigo sin escuchar y cuando lo hago me encuentro con verdaderas mierdas o con verdaderas maravillas como esta canción clásica de Albert Hammond, del 1977  nada menos. La versión que os voy a poner no es la original, que es muy buena, sino la que han hecho uno de los grupos que menos me gustan de la historia de la música, Los Secretos. Me parecen un coñazo de dimensiones estratosféricas pero esta vez me han tocado la fibra, estoy mayor y sensiblero.

Espero que escuchéis atentamente la letra y que la disfrutéis. Luego ya tendréis tiempo de utilizar la zona de comentarios para contarme que os ha parecido, para contarme que os habéis comprado con la excusa del Black Friday o para ponerme verde por llevar esta vida tan disipada.

Un último consejo que aprendí también ayer de otra de las hermanas Running, cuando brindéis hacedlo mirando a los ojos, cuenta la maldición que si no lo hacéis así os vendrán 7 años de mal sexo, allá vosotros.

Hasta pronto,

J

21 días, las nubes y Mel C

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Esta mañana he vuelto a madrugar para llevar a mi hija mayor al entreno de los sábados. Durante toda esta semana nos han bombardeado desde los noticiarios con el cambio de temperatura que se avecinaba para el fin de semana, que se acababa la estabilidad, que el “veranillo” del que estábamos disfrutando iba a desaparecer bajo capas de lluvia, viento y nieve, que la ola de frío polar nos iba a congelar hasta la sangre en las venas….. Y el caso es que cuando ha sonado el despertador, me he levantado y he mirado por la ventana parecía que se cumplían todos los pronósticos…. Incluso he escuchado a mi mujer decir entre dientes -Ya está lloviendo….

A mi ya me ha entrado ese frío extremo y me he abrigado como si viviera en el polo norte, cuando hemos salido del garaje con la confortable guarida del coche, parecía que se caía el cielo sobre nosotros, un chaparrón en condiciones, de esos que limpian la necesitada atmósfera madrileña de la polución que nos ahogaba últimamente.

Con ese panorama he dejado a la niña en la piscina, he vuelto a casa y me he metido en la ducha para entrar en calor, entre otras cosas. Cuando he salido parecía que había vuelto atrás en el tiempo, el sol brillaba tras la ventana de mi habitación, el aire se había calmado y la temperatura era bastante más agradable. ¿Hasta ahí el cambio? ¿Eso ha sido todo?

Así no hay forma de acostumbrarse al cambio de las estaciones.

Los señores y señoras del Tiempo dirán que la climatología no es una ciencia exacta, que los valores son relativos, que inciden muchos factores, que los datos que se ofrecen son generales y bla, bla, bla. Y es que resulta que todo es así de voluble. El tiempo, el otoño, las personas… Todo varía, todo se mueve, todo evoluciona, todo cambia de opinión.

Dejando atrás las ciencias del Medio Ambiente y centrándonos en las personas os diré que se dice por ahí, cada vez más, que hay un plazo concreto para cambiar y convertir una actividad en un hábito, este periodo en de tan solo 21 días. Imagino, porque no me apetece mirarlo en profundidad, que los cambios que se producen a nivel físico, fisiológico y psicológico son importantes cuando incluyes una rutina nueva durante ese espacio de tiempo. No se si será sencillo de conseguir o no, habrá que probarlo.

Yo tengo en mente algún proyecto a nivel personal que me gustaría poner a prueba para ver si eso de los 21 días es científico o no, si surte efecto o no. Recuerdo que el año pasado, cuando me comprometí a escribir un post diario durante el mes de octubre pasé de largo por esos días, si que me pareció mucho más sencillo de asumir que cuando lo estaba planteando pero a lo mejor era porque sabía que el proyecto tenía una longitud concreta y eso, te lo digo por experiencia, funciona.

Enfrentarse a un periodo de cambio de 21 días cuando llevas mas de 21 años procrastinando debe ser una tarea importante y quizá por eso aún no he comenzado. Se que me pongo excusas para no enfrentarme a mí mismo, el tiempo o la falta de él es el más recurrente pero hay otras… y no voy a entrar que luego os copias de las mías y las dais como vuestras, cada uno que busque sus excusas, a ver cual es la más original.

Lo que me gustaría saber ahora es cuanto tiempo se tarda en perder un hábito. Yo creo que debe ser infinitamente más sencillo que adquirirlo, basta con un par de pensamientos negativos o un par de días liberado de la actividad para que nuestro cerebro, nuestras endorfinas y nuestra realidad nos indique que hemos vuelto a perder ese tren. ¿Es eso justo? A mi no me lo parece. Me joroba bastante que los seres humanos seamos tan inconstantes, por la razón que sea, propia o ajena y que tengamos que estar siempre en constante lucha. Al final no vamos a ser tan distintos a esas borrascas y a esos anticiclones, a las isobaras y a las líneas de alta presión, a los cúmulos y a los nimbus, que si bien son nubes, también son nombres de zapatillas de running… Oh My God!,  ¡todo está conectado!

Yo en mi caso, zapatillísticamente hablando soy Nimbus, y si fuera una nube, sería una de esas “que se encuentran a una altura superior a los 2000 metros y que se caracterizan por producir precipitación, generalmente asociada a otro tipo de nubes. Estas precipitaciones pueden ser en forma de lluvia, nieve o granizo aunque no siempre alcanzan la superficie…”

Y ahora que lo leo, mi tipo de nube se parece más a mí que mi horóscopo, soy alto, me gusta estar y realizar actividades en compañía y no siempre todo lo que digo o hago llega a visualizarse, creo que estoy a punto de crear una ciencia nueva, ya si eso en unos 21 días investigando establezco los fundamentos y doy con un nombre acorde.

Y hablando de acordes, y sabiendo que los posts de los sábados son musicales, os voy a poner un video en el que también salen nubes. La canción es muy positiva y habla sobre esa persona que tenemos cerca y sobre la que nos apoyamos cuando las cosas van de una forma que a nosotros no nos gustan. La canta la ex-Spice Girl deportista, Melanie Chisholm (Mel C).

Vosotros ¿qué? ¿tenéis algún proyecto que queráis convertir en un hábito? Si me contáis el vuestro yo os cuento el mío. Mientras tanto utilizad la zona de comentarios para charlar un poco que lo que queráis, incluso de nubes….

Y hablando de cambios, por si no os habíais dado cuenta, acabo de cambiar la plantilla y el aspecto del blog, eso también podéis comentarlo. Cambiando… cambiando… no os olvidéis de pasad un buen fin de semana, una buena semana y una buena vida.

Hasta pronto,

J

Noche de miedo

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Hoy es el último día de octubre y mañana, primero de noviembre, se celebra el día de Todos los Santos. Tradicionalmente es el día de ir a visitar a los muertos a los cementerios y toda esa imaginería, completada con la celebración de los Fieles Difuntos el segundo día de noviembre, siempre ha sido mágica y oscura.

En nuestro país siempre se representa el Don Juan y se solía leer a Becquer pero desde unos años a esta parte, la tradición de los muertos más autóctona se ha quedado en segundo plano y para sustituirla hemos adoptado el día de los muertos Anglosajón, el día de Halloween. Ya nunca se oirá hablar del Monte de la Ánimas y los desfiles de espectros, por contra, decoramos todo con calabazas naranjas y telarañas del todo a 1 Euro. Así somos aquí, empáticos y sin personalidad.

Y quizá sea por eso por que lo yo nunca he vivido esta noche como algo especial. No me gusta machacar mis tradiciones históricas sustituyéndolas por otras más globales e importadas, no le encuentro el sentido. Pero luego llegan los hijos y hacen que te metas tu chauvinismo por donde te quepa porque ellos sí que son hijos de Halloween, como lo son de los teléfonos inteligentes, de las pantallas planas y del Blue Ray, y reclaman su espacio de microterror y diversión. Truco o trato, truco o trato, truco o trato. En unos años todos nos llamaremos Jonathan, Kevin, Jennifer o Tessa y nos parecerá normal. Comeremos hamburguesas de media libra (porque habremos desechado nuestros kilos) y beberemos Coca Cola con sabor a cereza.

No os extrañe que entonces desaparezcan las horchatas, la paella, el cocido, el lacón con grelos y el pacharán. Y sobre todo, no nos tiene que extrañar, porque lo desecharemos nosotros mismos, lo sacaremos de nuestra ecuación como si nunca hubieran existido, solo quedarán pequeños reductos “para turistas” o en zonas de delicatessen. Al tiempo.

Y mientras eso llega, yo hoy tengo fiesta de Halloween, ¿que os creíais, que yo no me iba a dejar llevar por la corriente? Pues claro que sí, yo soy un vendido, como todos. En mi descargo diré que es una fiesta especial, hoy corro, bueno, practico running, que es lo que se dice ahora. Siempre he sido papá acompañante en las fiestas del día de los muertos pero hoy me desmarco y voy a vivir mi “Leaving la Vida Loca” con mis compis de afición. La carrera es de noche, en el hipódromo o por sus alrededores y promete muchos sustos y mucha diversión. Estoy como loco, ya me he hecho el disfraz, casero, eso sí, y estoy deseando que llegue la hora. Por las ganas y las expectativas creo que va a ser mi mejor Halloween hasta la fecha, ya os contaré en que queda todo esto.

Y dicho todo esto, habréis confirmado que no soy más que otro de los que prostituye sus raíces. Sí, yo también soy de esos, me quejo, me quejo, me quejo, me doy un baño de realidad y termino siguiendo la corriente. Que conste que me sigue pareciendo igual de mal que invirtamos en calabazas en lugar de en “Leyendas” pero oye, es el recurso del pataleo. Hoy si me quieres buscar ya sabes donde estaré, corriendo por mi vida y por no despeñarme en lo oscuro, como mis ideales patrióticos.

Y para ponerme un poco en situación me voy a dedicar una canción, y también a vosotr@s que seguro que os gusta 🙂

“Thriller” se lanzó en el año 1982, yo tenía diez años y este fue el primer vídeo musical del que tengo consciencia. Me atemorizó de tal manera que tenía que dormir todas las noches con la cabeza tapada y cada sonido que escuchaba en mi habitación creía que era un zombie o un hombre lobo que venía a despedazarme.

También fue el primer disco que compré en mi vida, una cassete pirata que compré en el Rastro de Madrid con mi paga, mi primer álbum adulto después de aquellos de Parchís o Teresa Rabal. Así que no es de extrañar que le tenga un especial cariño a este tema, que además viene de perlas para la noche de hoy.

Disfrutadlo, sed malos, que hoy se puede, y utilizad la zona de comentarios para lo que queráis, incluso poner fotos de calabazas, fantasmas, zombies y momias.

Hasta pronto,

J

La gaviota

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La Gaviota es el título de una obra de Chéjov, una comedia al parecer, aunque ahí no puedo ayudaros porque no la he leído, ni la he visto representada. Yo también creía que La Gaviota era el título de un poema de Rafael Alberti pero buscando, buscando, me he dado cuenta de dos cosas, que mi memoria empieza a fallar, si es que ha estado acertada en alguna ocasión y que el poema de Alberti se titula La Paloma.

“Se equivocó la paloma…. se equivocaba”, como yo.

La verdad es que con estos dos escritorazos en la cabeza me parecía bastante pudoroso titular a este post de semejante manera pero ahora que uno de ellos se ha caído de la convocatoria, me quedo mas tranquilo. Y además, ya sabéis que yo no soy muy profundo así que cualquier parecido con la más alta literatura, es pura, purísima, coincidencia.

Así que, dejando de lado que las connotaciones literarias del título de la entrada son circunstanciales, solo me queda entrar en faena y contaros un suceso de este verano que me ha hecho irreflexionar mucho sobre la belleza, el instante y el sentido de la vida. Parece que me estoy poniendo intenso… si es así me paráis.

Esta es la historia de una breve frustración.

Una de las cosas que más me gusta hacer en el agua controlada de una piscina, por ejemplo, es sumergir la cabeza aguantando la respiración todo el tiempo que pueda y observar el movimiento cadencioso de lo que se encuentra a mi alrededor al tiempo que el sonido queda amortiguado y las formas se diluyen en ese gran azul de gresite y cloro. En el mar, sin embargo, esa experiencia no me gusta, me asusta más bien, estoy acostumbrado a otros colores y a otras texturas, a otras dimensiones más controladas, así que, como soy un tío bastante adaptable, cumplo con otro de mis rituales acuáticos favoritos, tumbarme boca arriba y hacer “el muerto”.

Como las orejas quedan bajo la superficie del agua, el sonido está igual de amortiguado que en la piscina y como suelo estar con los ojos cerrados y dejándome mecer por las olas, la percepción visual es más o menos nula, todo cubierto con esa negrura naranja de los días soleados. Había una canción de Pastora que decía algo parecido…

“Con lo bien que se está “tumbá” en la terraza, con los ojos “cerraos” se ve “to” naranja”.

Y ahí estaba yo, tumbado boca arriba en aguas malagueñas, viéndolo todo naranja a través de mis párpados cerrados, acompasando la respiración al ritmo constante del leve oleaje hasta llegar a ese punto en el que se pierde la noción del espacio, cuando ya no sabes si estás en la posición de partida o el mar te ha escorado a izquierda o derecha, cuando una nube, agradecida nube, apagó momentáneamente el sol abrasador dando unos instantes de descanso a mi bronceada piel.

Ese fue el momento que escogí para abrir los ojos, sabiendo que no se me abrasarían al mirar al incandescente sol y fue entonces cuando la ví, majestuosa como todas las aves, con sus alas extendidas y esa indolencia de saberse muy por encima de todas nuestras cabezas, de nuestras preocupaciones, de nuestras tonterías, de nuestras payasadas de humanos débiles y caminantes. Me encantó verla atravesar el cielo, sobrepasarme y enfilar hacia el horizonte que estaba a mis espaldas.

Y en ese mismo instante, la gaviota se cagó.

En efecto, yo la contemplaba maravillado y envidioso y de repente, su culo se abrió y se cagó, ahí, en mitad de un Mediterráneo ajeno, y como un conductor que comete un accidente y se da a la fuga, la gaviota siguió su camino sin mirar atrás, la naturaleza manda con una sencillez abrumadora. Afortunadamente para mí, por si os lo habéis preguntado, no me alcanzó el bombazo, ya estaba lo suficientemente lejos, solo hubiera faltado.

Podéis imaginar que el momento fue un WTF (What The Fuck!) en toda regla, y si tuviera banda sonora sería un frenazo chirriante y agudo, de esos que te hacen dar un respingo. ¿Qué coño? ¡¡¡Con lo bonito que era todo hasta ese momento!!! Pero luego, con el tiempo y la distancia, me he dado cuento de que no existen esos momentos bonitos, que todo son idealizaciones de nuestra mente, que lo que vemos no tiene nada que ver con lo que subyace en la imagen contemplada y que la vida es así, imperfecta, parcial, subjetiva y a veces, sucia.

Quién sabe que hubiera pasado si hubiera vuelto a cerrar los ojos unos segundos antes, ahora tendría otro recuerdo mas amable del vuelo de la gaviota o a lo mejor me hubiera cagado en la frente y mi recuerdo hubiera sido más negativo.

Por lo tanto, ahí va la moraleja, mantened los ojos bien abiertos, así no os perderéis la totalidad de la escena, estamos demasiado acostumbrados a ver solo una parte, incluso la parte que nos interesa y no toda la obra. Ahora que lo pienso, a lo mejor, en la obra de Chéjov, La Gaviota también se caga….

Pues hasta aquí una nueva irreflexión en alto, podéis comentar lo que queráis, hablemos.

Hasta pronto,

J

Bajo el mismo sol

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“Te digo claro claro
no es nada raro raro
así se puede amor

Un mundo enano enano
estamos mano a mano
solo hace falta el amor
se puede amor

Yo quiero que este sea el mundo que conteste
del este hasta oeste
y bajo el mismo sol
ahora nos vamos
sí juntos celebramos
aquí todos estamos bajo el mismo sol

Y bajo el mismo sol

Saca lo malo malo
no digas paro paro
vale la pena mí amor, la pena mí amor
no hay fronteras-eras
será lo que tu quieras
lo que tu quieras amor
se puede amor

Yo quiero que este sea el mundo que conteste
del este hasta oeste
y bajo el mismo sol
ahora nos vamos
sí juntos celebramos
aquí todos estamos bajo el mismo sol

Y bajo el mismo sol

Y bajo el mismo sol

Quiero que el mundo se mundo se mundo se
quiero que el mundo se una mí amor
quiero que el mundo se mundo se mundo se
quiero que el mundo se una mí amor na mí amor

Yo quiero que este sea el mundo que conteste
del este hasta oeste
y bajo el mismo sol
ahora nos vamos
sí juntos celebramos
aquí todos estamos bajo el mismo sol

Y bajo el mismo sol

Ahora nos vamos
sí juntos celebramos
aquí todos estamos bajo el mismo sol
bajo el mismo sol, bajo el mismo sol”

Los que me leéis habitualmente sabréis de sobra que soy un tío optimista, quizá uno enfermizo, y por lo tanto entenderéis que me guste mucho esta canción. Creo que es de este verano que hemos pasado, tiene todos los componente para haber triunfado en los chiringuitos de medio mundo, pero yo no he sido conocedor hasta hace pocas semanas. Como en la mayoría de las canciones que me gustan, lo primero que me llega es la musicalidad, esa mezcla de melodía, ritmo y letra confusa que consigue abrirse camino entre mis sinapsis neuronales y decir… Ey!

Y eso es lo que ha hecho esta. Luego, ya con calma, me he planteado entender de lo que hablaba y no ha hecho más que reafirmarme. Todo lo que dice forma parte de mi filosofía de vida, una sencilla, sencillita, de andar por casa. Porque las cosas que cuenta, ya lo habéis leído, son simples y concretas, pero no son descubrimientos revolucionarios. Habla de igualdad, de solidaridad, de amor, de humildad, de lo pequeños que somos y, si leemos entre líneas, de lo complicado que lo hacemos todo con nuestra actitud y los problemas que nos ponen los que nos dirigen.

Es una lectura lineal, optimista y sin grandes artificios y eso lo agradezco. A veces tratamos de rebuscar en estilos más complejos, en músicas más alternativas o en otros idiomas cosas que tenemos cerca, es parte de nuestro esnobismo o de nuestro afán de molar más de lo normal. Es lo mismo que renegamos de lo hecho en casa y celebramos lo de fuera, somos poco “patriotas” quizá en un mundo en el que ese concepto debería estar más que obsoleto y en desuso. Si realmente atendemos a lo que nos cantan, estamos todos bajo el mismo sol, y cuando somos ciudadanos de a pie, de los normales, eso es lo que debería importarnos, somos iguales, somos hermanos, somos mestizos y somos pobres. Lo que tenemos es con lo que contamos, ya habrá otros que te generen otras necesidades, otras vías de consumo y otros sentimientos encontrados.

Tal vez todo se pueda resumir en esas palabras: “Quiero que el mundo se una…”, olvidándonos de colores, de orígenes y de situación económica, religiosa o moral. ¿Por qué es tan complicado huir de los intereses de otros que a la larga no repercuten en nosotros, los de abajo? Me gustaría que pensarais un poco en ello, lo justo. Yo lo voy a dejar ahí porque esto es una irreflexión en toda regla y este post pretendía ser solo musical, ameno y sencillo de digerir, que estamos en fin de semana.

Un par de apuntes sobre el autor de la canción, se llama Alvaro Soler, hijo de madre alemana, padre español y natural de Barcelona, algunos dirían que con estos datos el muchacho es extranjero pero no os confundáis, hoy por hoy es español. (Reconozco que aquí he sido malo, malo, malo). La canción se llama Bajo el mismo sol, es la que da título a este post y ha supuesto un pelotazo en media Europa.

Ahora tiene una versión paralela a medias con JLo (Jennifer López) que siempre es un buen empujón para triunfar por todo lo alto, y es que la neoyorquina tiene fama de convertir en oro lo que toca, bienvenida pues. Los más glamourosos e internacionales pueden disfrutar de esa versión alternativa y con afán internacional en este enlace.

Como veréis, tengo para todos los públicos. 😉

En español o en spanglish, que la disfrutéis, que penséis y que paséis un grandísimo fin de semana. No os olvidéis de poner un comentario que si no me pongo triste.

Hasta pronto,

J

Dos años y un día

Este título tiene nombre de condena, de esas en las que tienes todas las posibilidades de ir a la cárcel como de quedarte en tu casa con tus antecedentes a que pase la marea, que se lo digan a La Pantoja. Dos años y un día que pueden ser eternos pero que a mí, que no estoy condenado, ni imputado, ni siquiera investigado se me han pasado muy rápidos.

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Dos años y un día desde que me levanté una mañana de sábado y escribí este primer post, origen e inicio de mi andadura bloguera y de mi vuelco a las redes sociales. Un periodo de cambios en lo profundo camuflado entre la aparente calma chicha de la superficie. Un tratamiento que me ha hecho mucho bien y que en ciertos momentos ha evitado que me volviera más loco, más oscuro o más rebelde. Ahora soy mejor, me conozco mejor, convivo mejor y me sobrellevo mejor. Incluso tengo un nuevo término para vosotros, me he convertido en un revelerdi consentido y consentidor. Se que debería profundizar en esto y no dejaros así con la intriga pero es una broma muy muy privada, tan privada que hasta yo tengo dudas de lo que quiero decirme.

Incluso podéis pensar que como estoy de aniversario bloguero he empezado a darle al cava, al vinillo o a las birras, pero no, estoy irreflexionando como de costumbre y gracias a este espacio, ahora me permito el lujo de irreflexionar en alto, por que yo lo valgo. Y porque yo elijo el tono de lo que escribo, la profundidad de lo que escribo, el carácter de lo que escribo y vosotr@s… Ay!, esos VOSOTR@S a los que tengo tanto que agradecer, estáis ahí, fieles fijos, fieles discontinuos o fieles pasajeros llenado mi espacio virtual y mi corazón real de contenido, de vida, de magia, de pasión y de continuidad.

Si no ha quedado claro, era un GRACIAS como una casa de grande. Porque es por vosotros por quien sigo por aquí, porque yo tengo muchas cosas que contar (o que contarme) pero he descubierto que el diálogo es infinitamente mejor que el mejor de los monólogos, y desde que este blog echó a andar, los comentarios, germen, abono y fertilizante de mis palabras, no han hecho más que cimentar una relación difícilmente rescindible.

En este tiempo, esos dos hermosos años y un día de locuras, irreflexiones y música compartidas periódica o a-periódicamente, he vivido como el blog se convertía en terapia (a veces de grupo), en patio de vecinos, en atalaya de opinión, en humilde literatura, en humor, en amor, en enseñanza…. y en definitiva, en vida y en felicidad. Y llegados a este punto, no puedo ni quiero renunciar a nada de esto. No quiero renunciar a ser quien soy, a ser quien he llegado a ser, a ser quien he ayudado a convertirme como tampoco quiero renunciar a vuestra retro-alimentación, a vuestra presencia, a vuestro apoyo, a vuestros ánimos, a vuestros comentarios y a todo ese cariño con el que inundáis este rincón de la blogosfera más íntima.

Ahora es el momento de decirlo, ya no lo controlo, soy un yonki de lo que quiera que sea esto.

Reconozco que ya se me va pasando el pudor de hablar de lo que hago al otro lado de la pantalla cuando alguien me pregunta por el blog en la vida offline, ya es una parte asumida y disfrutada por los cuatro costados. Tal vez soy un blogger, uno aficionado y blogodependiente.

Y como no quiero ponerme más intenso, que podría… y lo sabes! voy a apagar las velas imaginarias y voy a dejarme caer en los brazo de Morfeo, que siempre es generoso conmigo y me consigue dulces sueños y mucha inspiración. Me despido hoy con una canción, como no podía ser menos, que dibuja perfectamente como me siento y una versión que me llena de fuerza y de energía.

Ahora es tu momento, el de pasar a felicitarme, a felicitarte, a comentar. Tanto si eres nuevo, no lo eres tanto, o si eres de los que está por aquí desde el principio de la condena, hoy es el día que tienes que dar un paso adelante y decirme algo, aunque sea de forma anónima, hazme feliz, haznos felices a ambos. Dialoguemos…. ¿o es que acaso #EstamosLocos?

Hasta pronto,

J

Canciones en el ático

birds over pier

Este verano he tenido muchos momentos de soledad, buscada y encontrada. Es agradable esa sensación, la de obtener lo que quieres. Después de un año lleno de obligaciones y compañía, esos ratos de esparcimiento tan seleccionados son “gloria bendita” como dicen por el sur.

Aprovechando ese momento en el que subíamos de la playa en pleno atardecer y los cuartos de baño se llenaban de duchas, geles y cremas after sun, he salido a correr por el paseo marítimo, por las calles de ese pueblecito malagueño y por las dunas que separan la realidad de la carretera de la ficción de las olas, siempre tan constantes, siempre tan indolentes, siempre tan rítmicas. Y he salido a correr no para escapar de nada, sino porque me apetecía, tenía la necesidad de moverme y con ese pensamiento en la cabeza, me calcé las zapatillas de running (que casualmente habían viajado conmigo en la maleta), me enganché el mp3 y me dije:

-Me voy un rato, si no puedo correr, por lo menos camino.

Y corrí, vaya si lo hice, unos cuatro kilómetros el primer día, y un poco mas cada vez que salía, lo justito para ver otras cosas, para estar a otro ritmo y para desentumecerme. Volví a casa chorreando de sudor, congestionado por el calor pero muy, muy, muy contento, quizá por no haberme parado, quizá por haber hecho ejercicio, quizá porque me sentía realmente bien… tal vez sea la acción de las endorfinas esas de las que hablan los expertos.

Pero otros días, a la misma hora y en las mismas circunstancias de cruces de cepillos, colonias y bragas limpias, aprovechaba que mi habitación, el ático de la casita que teníamos alquilada, tenía terraza así que cogía mi música y me tumbaba en una silla de playa con los pies en alto a contemplar como el sol si iba ocultando poco a poco detrás de las montañas. Y era en ese preciso instante, con los auriculares embutidos en mis orejas, escuchando mi música y aislado por completo del mundo cuando más disfrutaba de esos momentos de los que os hablaba al principio. Me parecían momentos únicos y eternos, cada canción que sonaba era como un himno, todo cobraba sentido, las nubes, el sol, los pájaros, el picor de la piel, esa sensación de fresco que hace que se emocione el vello de los brazos…

Era como vivir en un videoclip.

Mientras escuchaba, también observaba como las gaviotas danzaban en el aire, las nubes se mecían empujadas por la brisa cambiando sus formas a placer y algún que otro avión dorado, reflejando el color de un sol cada vez más apagado, atravesaba el escenario dejando su inconfundible estela de queroseno arañando el cielo multicolor. Para que digan que los hombres solo podemos hacer una cosa cada vez….

Una de esas canciones resumía perfectamente mi sentimiento así que os la dejo por aquí. A ver si vosotros, al escucharla, también os sentís en la cima del mundo, como estaba yo en la terraza de mi ático.

“If you love somebody
Better tell them why they’re here
Because they just may run away from you

You’ll never know what went well
Then again it just depends on
How long of time is left for you

I’ve had the highest mountains
I’ve had the deepest rivers
You can have it all but not till you move it
Now take it in but don’t look down

Because I’m on top of the world, hey
I’m on top of the world, hey
Waiting on this for a while now
Paying my dues to the dirt
I’ve been waiting to smile
Been holding it in for a while
Take it with me if I can
I’ve been dreaming of this since a child
I’m on top of the world

I’ve tried to cut these corners
Try to take the easy way out
I kept on falling short of something

I could’ve gave up then but
Then again I couldn’t have because
I’ve traveled all this way for something
Now take it in but don’t look down

Because I’m on top of the world, hey
I’m on top of the world, hey
Waiting on this for a while now
Paying my dues to the dirt
I’ve been waiting to smile
Been holding it in for a while
Take it with me if I can
I’ve been dreaming of this since a child
I’m on top of the world

Because I’m on top of the world, hey
I’m on top of the world, hey
Waiting on this for a while now
Paying my dues to the dirt
I’ve been waiting to smile
Been holding it in for a while
Take it with me if I can
I’ve been dreaming of this since a child

And I know it’s hard when you’re falling down
And it’s a long way up when you hit the ground
Get up now, get up, get up now

And I know it’s hard when you’re falling down
And it’s a long way up when you hit the ground
Get up now, get up, get up now

Because I’m on top of the world, hey
I’m on top of the world, hey
Waiting on this for a while now
Paying my dues to the dirt
I’ve been waiting to smile
Been holding it in for a while
Take it with me if I can
Been dreaming of this since a child

And I know it’s hard when you’re falling down
And it’s a long way up when you hit the ground
Get up now, get up, get up now

And I know it’s hard when you’re falling down
And it’s a long way up when you hit the ground
Get up now, get up, get up now

Because I’m on top of the world, hey
I’m on top of the world, hey
Waiting on this for a while now
Paying my dues to the dirt
I’ve been waiting to smile
Been holding it in for a while
Take it with me if I can
I’ve been dreaming of this since a child

I’m on top of the world”

“Si quieres a alguien,
mejor que les digas por qué están aquí,
porque simplemente, podrían salir corriendo de ti.

Nunca sabrás qué es lo que fue bien,
así que de nuevo, solo depende de
cuánto tiempo te queda.

He tenido (estado, recorrido) las montañas más altas,
he tenido los ríos más profundos,
puedes tener todo eso, pero no hasta que muevas (el trasero),
ahora métetelo dentro, pero no mires abajo.

Porque yo estoy en la cima del mundo, hey,
estoy en la cima del mundo, hey.
He estado esperando por esto un buen rato,
he estado pagando mi cuota a la suciedad,
he estado esperando para sonreir,
he estado conteniéndome durante un buen rato,
llevarlo conmigo si puedo,
he estado soñando con esto desde que era un niño,
estoy en la cima del mundo.

He estado intentando cortar estos bordes (esquinas),
intentando pillar la salida fácil,
seguía cayendo, a falta de algo.

Podría haberme dado por vencido entonces, pero
de nuevo no hubiera podido, porque
he viajado todo este camino para algo,
ahora métetelo dentro pero no mires abajo.

Porque estoy en la cima del mundo, hey,
estoy en la cima del mundo, hey.
He estado esperando por esto un buen rato,
he estado pagando mi cuota a la suciedad,
he estado esperando para sonreir,
he estado conteniéndome durante un buen rato,
llevarlo conmigo si puedo,
he estado soñando con esto desde que era un niño,
estoy en la cima del mundo.

Porque yo estoy en la cima del mundo, hey,
estoy en la cima del mundo, hey.
He estado esperando por esto un buen rato,
he estado pagando mi cuota a la suciedad,
he estado esperando para sonreir,
he estado conteniéndome durante un buen rato,
llevarlo conmigo si puedo,
he estado soñando con esto desde que era un niño.

Y sé que es difícil cuando te estás desmoronando,
y es un largo camino hacia arriba cuando tocas el suelo,
ahora, levántate, levántate, ahora, levántate.

Y sé que es difícil cuando te estás desmoronando,
y es un largo camino hacia arriba cuando tocas el suelo,
ahora, levántate, levántate, ahora, levántate.

Porque yo estoy en la cima del mundo, hey,
estoy en la cima del mundo, hey.
He estado esperando por esto un buen rato,
he estado pagando mi cuota a la suciedad,
he estado esperando para sonreir,
he estado conteniéndome durante un buen rato,
llevarlo conmigo si puedo,
he estado soñando con esto desde que era un niño.

Y sé que es difícil cuando te estás desmoronando,
y es un largo camino hacia arriba cuando tocas el suelo,
ahora, levántate, levántate, ahora, levántate.

Y sé que es difícil cuando te estás desmoronando,
y es un largo camino hacia arriba cuando tocas el suelo,
ahora, levántate, levántate, ahora, levántate.

Porque yo estoy en la cima del mundo, hey,
estoy en la cima del mundo, hey.
He estado esperando por esto un buen rato,
he estado pagando mi cuota a la suciedad,
he estado esperando para sonreir,
he estado conteniéndome durante un buen rato,
llevarlo conmigo si puedo,
he estado soñando con esto desde que era un niño.

Estoy en la cima del mundo”

Y tú ¿has tenido algún momento especial en estas vacaciones? ¿alguna canción que te haya hecho sentir cosas bonitas?…. Cuéntamelo y charlamos que comunicarse es vivir.

Hasta pronto,

J