Adaptación positiva

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Llevo unos días hablando de la rutina, de como escapar de ella y de la necesidad de encontrar un espacio propio, alejado de la familia y el trabajo, donde esparcirte y crearte un nuevo yo que haga que te sientas más a gusto contigo mismo o bien que te haga crecer personalmente. También, de encontrar una actividad alejada de lo de siempre que te ayude a escapar de esa tan denostada rutina. Que por otro lado, ya he dicho, puede ser confortable para algunas personas.

Voy a partir ahora de la base de que lamentablemente casi nadie llevamos la vida que nos gustaría, el ideal que tenemos planteado en la cabeza se aleja mucho o poco de lo que creemos que es lo PERFECTO. Una casa mas grande, más hijos, menos hijos, un marido más atractivo, una mujer con mejor posición, ausencia de suegros…. o si están que estén lejos, en una casa de vacaciones en una playa paradisíaca…. Por un lado o por otro no terminamos de obtener la perfección, cuando no falla una cosa, falla otra. Quizá es que tenemos en la cabeza una idea equivocada de lo que realmente es perfecto o a lo mejor nuestras prioridades no están bien enfocadas. Aunque también es probable que el problema sea que poseemos una ambición que no es realista y por lo tanto, podemos caer fácilmente en un periodo de frustración.

Yo creo que si llegamos a frustrarnos no es porque no se cumplan nuestros objetivos, sino porque tiramos la toalla antes de tiempo, porque no tenemos el poderío necesario para afrontar una nueva derrota o porque nos hemos creído más listos que nadie y ese batacazo duelo en muchos sitios, sobre todo en el orgullo. Si ahondamos más sobre esto de la frustración y llevándolo al tema de la rutina, que también frustra, sobre todo cuando crees estar inmerso en una monotonía que se te antoja ajena, descubriremos que nosotros mismos somo muy culpables del resultado o del momento que vivimos.

Es duro darse cuenta de todas estas cosas de las que estoy hablando y realmente tampoco nos gusta oírlas, ni leerlas ni que nos las digan a la cara…..“-Tú eres el culpable”…. Si, es duro. Pero reflexionemos un poco y tratemos de ser honestos con nosotros mismos. Muchos de estos malos momentos, de esas frustraciones, son producto de nuestra gestión, los resultados no surgen siempre solos, nosotros también incidimos en hacer mover la balanza.

No quiero alejarme mucho del tema, que últimamente tengo un poco de verborrea. Cuando imaginamos nuestro estilo de vida ideal siempre estamos comparando, sabemos que fulano o mengana hacen las cosas de otra forma y al parecer les va bien. O les va tan bien como tu crees que les va. O les va tan bien como ellos te dicen que les va. Por lo tanto, fijarse en los demás es un error, tu vida es tuya, tus circunstancias son tuyas y de los que están contigo y sois vosotros los que tenéis que decidir como vivir vuestra vida.

Cuando oigo a alguien quejarse de que los horarios de sus trabajos son malos, que no tienen tiempo para verse, que no pueden ir juntos de paseo o que el tiempo que tienen libre lo tienen que dedicar a las tareas de la casa, al cuidado de los hijos o a la logística familiar me da por pensar en dos cosas:

1. La capacidad de adaptación

Esto es imprescindible, la vida es para vivirla y no es un camino que esté escrito. Hay baches, valles, ríos y montañas y nunca sabes donde te ha a aparecer uno de estos accidentes geográficos… La capacidad de adaptación es vital para poder seguir adelante. Una familia, un pareja o un proyecto son un objetivo en sí mismos y por lo tanto hay que hacer frente a lo que vaya surgiendo para alcanzarlo. Si ahora os veis menos, es un rollo pero es lo que hay, o buscas otro empleo o te replanteas tus prioridades. Si tu tiempo libre lo tienes que dedicar a los hijos o a la casa, un poco lo mismo, prioridades y esfuerzo. No digo que haya que dejarse ir y aguantarse con una situación insostenible, no es eso, pero si la vida te ha llevado por ahí y no te gusta, habrá que reaccionar o adaptarse.

2. La capacidad de actuar desde un punto de vista positivo

Hay muchas personas que acarrean mil tareas a sus espaldas y miles de responsabilidades con miles de carencias y aún así tiran del carro. Estas personas aprovechan lo que tienen para mirar a la vida de otra forma, con una sonrisa y decir, es lo que hay y yo puedo. En el caso que os relataba, que hasta cierto punto podría ser autobiográfico… Si tienes poco tiempo para la pareja, habrá que aprovecharlo y si ese tiempo lo tienes que invertir en las tareas, qué mejor que hacerlo juntos. Vale, puede que no podamos ir al cine, pero podemos ir a la compra y disfrutar de nuestra mutua compañía y de nuestra toma de decisiones. No es tan agradable pero… Hacer cosas juntos no es solo hacerlas fuera de casa, en un restaurante caro ni en la playa, hay momentos mucho mas humildes donde la ayuda es bienvenida. Y si el tiempo que te queda es para dedicárselo a tus hijos…. coño, aprovéchalo, que eso si que pasa volando. Yo tengo una relación muy buena con mis hijas por eso mismo, porque soy empático, me preocupo por lo que les gusta, comparto sus aficiones y hago que ellas compartan las mías. Es genial.

Ahora no tienes escusa, en lugar de mirar lo bueno que tienen los demás, piensa en lo bueno que tienes tú, que seguro que es mucho. No por menos “sibarita” es peor. Piensa en ello.

Hasta mañana,

J

Conmigo mismo

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Hace unas semanas un compañero de trabajo nos hablaba preocupado de sus próximas vacaciones, en una casa rural en la sierra, con todo un mundo de rutas a pie, turismo de interior y gastronómico a su disposición. Su inquietud provenía de que las posibilidades de esa semana aislado y en conjunción con la naturaleza estaba mucho más cerca de sus gustos y de los de su hija que de los de su mujer. Ella, por lo que nos contaba es más urbanita, más de centros comerciales y de ruidos que no provengan de los grillos. Cómo la entiendo!

Creía mi compañero que este tipo de vacaciones podía crear tensiones en la pareja y este hecho le acongojaba, independientemente de que la idea del sitio y del modo de vacacionar había sido de su mujer… El resumen que él hacía de esto se resumía en la frase que os digo a continuación:

-Es que mi mujer y yo no tenemos los mismos hobbies, y eso no es bueno.

A lo que respondimos, con mayor o menor vehemencia:

-Eso??!!?? Eso es lo mejor del mundo!!!!

Él se enrocaba en sus circunstancias y no entendía por qué nosotros veíamos cosas positivas en lo que él nos había contado. Y a día de hoy, creo que sigue sen verlas. ¿Vosotros tampoco? Pues os voy a contar mi punto de vista, que por lo que pude comprobar en aquel foro, era mayoritario.

Hay tiempo para todo

Ese podría ser un buen resumen de lo que os voy a contar, cuando vives en pareja y tienes hijos tienes una serie de responsabilidades ineludibles, responsabilidades que te has creado tú mismo pero que tienes que acatar. Tienes que ser padre o madre, y marido o esposa, y también hijo o hija, yerno o nuera…. algunas de estas responsabilidades son más fáciles de enfrentar que otras, no nos vamos a engañar, pero tenemos que estar ahí, si hemos elegido esta vida es con todas sus consecuencias.

Y eso sin hablar de las otras responsabilidades, las laborales. Esas son, si cabe, más ineludibles que las familiares, te pagan por ello, mucho o poco, siempre injustamente, pero recibes algo económico a cambio. Estas ligado a un contrato y eso es muy poderoso. El vínculo con el trabajo es crucial, desgraciadamente, para que las cosas vayan bien a nivel personal ya que todo beneficio de una parte revierte directamente en la otra. Aquí no hay lugar a dudas o dobles sentidos.

-Entonces ¿qué es lo que queda?

Cuando has cubierto las responsabilidades laborales, con mayor o menor fortuna, y has cubierto las responsabilidades familiares, con mayor o menor fortuna, te encuentras en un momento único. En ese momento estás a solas contigo mismo y créeme si te digo que ese momento hay que aprovecharlo. En esta vida tenemos adjudicadas un montón de etiquetas y algunas de ellas ya las he nombrado, yo por poner un ejemplo a mano soy trabajador por cuenta ajena, marido, padre, hijo, yerno, compañero, amigo, conocido, un poco psicólogo, un poco chófer, un poco ama de casa, un poco intendente, un poco cocinero…. Soy muchas cosas, pero también soy muchas más.

Y todas esas cosas que soy aparte de estas pertenecen a un terreno mucho más íntimo, al terreno individual, porque todos nosotros somos individuos y también necesitamos nuestro terreno de crecimiento personal. No seremos buenos hijos, ni maridos, ni nueras, ni amas de casa, ni cocineras, ni padres si no somos capaces de ser nosotros mismos. Y para ello necesitamos nuestro espacio.

Si recordáis el post de ayer, toda la actividad a la que hacía referencia era única y completamente mía, ni mis hijas ni mi mujer estaban involucradas en ella, ni hablar de lo relacionado al trabajo, que eso ya quedó aparcado el viernes pasado. Esos momentos del grupo de running eran solo míos y del grupo de individuos que me rodeaba. Todos nosotros compartíamos cosas, hablábamos de nuestras familias, de nuestras aficiones y de nuestros trabajos pero teníamos otro vínculo ajeno a todos ellos. Para qué hablar entonces de esos momentos en los que tengo que salir de casa a hacer los ejercicios entre semana. Esos días si que estoy solo, conmigo mismo.

Esos periodos de tiempo que paso en esa soledad elegida son gloriosos. Al igual que otros muchos momentos personales y solitarios como la redacción de este blog, o la lectura de un libro. No creáis que estoy exagerando cuando os digo que dedicar tiempo a uno mismo es IMPRESCINDIBLE. Ahora te toca a tí encontrar tu sitio, puede ser con lo que más te apetezca, con actividad física, con meditación, con lectura, con música, con tus amigos o de compras. Vive al margen, aunque sean unos minutos al día, el resto te lo va a agradecer, y ampliarás tu fortaleza y tu seguridad, tendrás tu parcela aislada y esa potencia que vas a incorporar a esas actividades individuales te van a ayudar a afrontar con mejor cara o mejor espíritu las otras, las familiares y las laborales.

¿Qué mi compañero y su mujer no compartes aficiones? Mejor, cada uno a lo suyo y luego a comentar, que es muy enriquecedor.

Y tú, si no la tienes ya, encuentra tu parcela privada.

Hasta mañana,

J

Un día señalado

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Como os comenté en mi anterior post, uno de los proyectos que tengo para este nuevo año de blog es probar a hacer una entrada diaria, contando como sacar el lado positivo al día a día, y, en el caso de que no se pueda, llorar amargamente con vosotros por la perra vida que llevamos, lo que aplique en cada caso.

Pero he sido un poco tramposo, hoy es un día especial, nuestro aniversario. Y en estos días no se puede estar triste, solamente basta con recordar lo que sucedió hace unos años, en pensar como fue todo aquello, los errores y los aciertos y el comienzo de la vida en común son suficientes para tener una sonrisa en la cara. O al menos para mí, claro, que soy de risa fácil. Ninguno de los dos somos muy de celebrar estas fechas concretas, para nosotros la relación se construye a diario, tratamos de que cada día sea especial y sacar algo positivo para nosotros, como pareja, cuando las niñas se acuestan y caemos rendidos en los sofás por la noche. A veces ni nos hablamos, solo con mirarnos, entre bostezos y ojeras sabemos que estamos ahí, al alcance de una mano, o de un dedo…. cerquita, cerquita, como debe ser.

Nos hemos dado cuenta, casi desde el principio, de que la pareja es importante. Los hijos lo son más, por supuesto, en gran medida vivimos a través de ellos pero son seres independientes, que hacen y deshacen y nuestro deber es dejarlos hacer y deshacer y corregir y poner límites y…. tantas cosas, que a veces la cabeza no da para más. Pero lo que nunca hay que descuidar es el entorno de los adultos, es vital para que la convivencia sea correcta y nosotros luchamos por ello, por disfrutar del “nosotros”.

Hace años que no celebramos este día, no es necesario, ni siquiera nos solemos regalar nada. Bastante regalo es estar juntos…. tampoco es necesario, pero el año pasado, en un día como hoy, con el blog funcionando, le escribí en ESTE POST un poco lo que sentía, así, a lo loco, en público y sin anestesia. Fue bonito, y sorprendente por único. Pienso que hay que ser más imaginativo si queremos sorprender, no recurrir a lo sencillo, al regalo accesible, estos momentos se quedan en la retina para siempre. Fijaos como sería para ella, que haciendo balance del primer año del blog, ella creía que ese post fue el primero que escribí…. Será egocéntrica….

Este año lo vamos a celebra con música, con una canción que nos gusta a los dos y que compartimos con todos vosotros, A Sky full of stars, de Coldplay. Una canción tan romántica como optimista y marchosa, porque no todo lo que hable de amor tiene que tener sobredosis de glucosa y ritmos lentos y desgarrados.

Todo lo que os he contado hasta ahora, lo del día especial era una excusa para despedirme con mi primer consejo. Procura ser feliz en esos días señalados. Da igual el que sea, un cumpleaños, un aniversario, un día festivo o simplemente un día especial e importante para tí. La cita es lo de menos, que nada te impida disfrutar de ese día, y mucho menos, tú mismo.

Hasta mañana,

J

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Montaña rusa

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Verdaderamente la vida es una montaña rusa de diversión, o al menos de sensaciones. Habituados y atentos a sus giros inesperados, siempre nos sorprende poniéndonos boca abajo o metiéndonos a la fuerza en algún túnel… o si no, que se lo digan a ella.

Poco se podía ella imaginar que iba a estar celebrando su cumpleaños en su pequeña parte del mundo, en su paraíso querido, en esa playa que la ha visto madurar año tras año, bajo ese sol que ha dorado su piel y esa luna a la que ha visto nacer tantas veces. Pero así ha sido esta vez, sorpresivo y emocionante.

Ella allí y yo aquí, en la distancia, dejando que mis dedos se arrastren por estas teclas intentando plasmar todo lo que quiero decir en una pocas líneas, mientras los suyos, con toda seguridad, se arrastran entre la fina arena de la orilla del mar de una playa conocida pero dispuesta a vivirla de otra manera, con menos gente y más espacio para disfrutar. Es lo que tienen estas escapadas un poco fuera de temporada….

Ella, adora septiembre como un renacimiento, ya lo dije el otro día, para ella es el comienzo del año pero me había guardado esto. Ella nació en septiempre, es lógico que para ella este sea “su” mes. Es que lo es, el que nos la trajo a casa para poder disfrutarla. Ella llegó entre la arena y los libros de texto, entre la piel quemada por el sol y los uniformes. En septiembre, como no podía ser de otra forma, apareció con sus ojos negros, sus dientes perfectos, sus rizos alocados y su notable altura.

Es curioso como teniendo todo eso para triunfar, se haya resistido tanto a quererse como se merece. Yo era el tímido, el introvertido, el reservado y ella mi antagonista, la abierta, la amigable, la graciosa, y la vida nos ha asentado en diferentes tiempos y en diferentes momentos. Pero al final todo está en su sitio, la chica de los complejos ya es una luchadora con mucha fuerza, se ha subido a sus tacones y ha dicho: -¡Aquí estoy yo. A disfrutar de mí, que me lo he ganado!

Como ella es la comunicativa está acostumbrada a ser ella la que vaya con la voz cantante, la que se exprese y la que no tenga miedo, de tú a tú de albarte y hacerte sentir querido. Ella siempre me dice que está “very proud” de mi por haber tenido la cara de abrir este blog y por escribir las cosas que escribo y por como las escribo, pasión de hermana, debe ser. Pues te voy a decir una cosa, pequeña, yo si que estoy muy orgulloso de tí, de la vida que llevas, de como has conseguido reinventarte, de como has logrado sacar fuerza de flaqueza y de aceptar como normales las circunstancias de tu vida. De una vida, que afortunadamente no es de las que aparecen en los telediarios, pero es que a veces, la normalidad se hace muy intensa de vivir.

Y todo esto, porque has llegado a una edad que supone un punto de inflexión, en la que vas a replantearte cosas y vas a creer que has llegado a tu cima. Pues es ahora cuando tenemos que decirte, cada uno como sabemos, que te queremos, que eres importante en nuestras vidas y que adoramos cada segundo que has pasado con nosotros, que hemos disfrutado sobremanera de las cosas que hemos compartido, de las confidencias, de todos esos momentos comunes y de todos esos años de convivencia. Puede que tú no lo sepas, porque no te hayas parado a pensar en ello, pero haces la vida muy feliz a los que te rodeamos. Tu generosidad nos llega y tratamos de responderte en la misma medida, esperemos que parte de todo lo que tenemos para tí, te cale tan hondo como tú nos has marcado a nosotros.

Por tí y para tí esta canción que me descubriste en nuestro último viaje y que te define a la perfección:

Eres mi contrapunto, mi gemela, mi tatuaje. Te quiero mucho, feliz cumpleaños.

Hasta pronto

J

 

10 momentos de “veraneo”

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Acabo de volver de pasar unos días en la playa, ya sabéis como lo disfruto y he decidido ponerme a escribir para no pensar en que mañana se habrán acabado las vacaciones y que tengo que volver a trabajar, si, lo se, soy afortunado por tener trabajo, eso es una realidad… pero es que a la buena vida se acostumbra uno muy fácilmente.

Como en el panorama literario y peliculero están muy de moda las trilogías, voy a terminar la mía propia de momentos con estos cuantos que os voy a relatar a continuación y de los que he podido disfrutar, o no, en estos días libres y alejado de la rutina. De esta forma, los guardo para la posteridad a modo de diario de viajes, que la memoria ya va fallando. Y es que la edad no perdona…

QUE FEOS…

…Son algunos de los extranjeros que me he encontrado por ahí, qué pintas. Ya sabéis, y si no, os lo podéis imaginar que yo soy mucho de criticar o de comentar, como prefiráis y si encima lo hago en compañía de otra lengua viperina, para que os cuento…

Sabíamos que los 80 estaban de moda, todo vuelve, pero hay gente que vive anclada en esa época, nos hemos encontrado gente anacrónica, rubicundos de pelos rizados, casi erizados, de calcetines blancos con chanclas y de los de mezclas de estampados. ¿Cómo se puede salir a la calle con pantalón de flores azules, camiseta de dibujitos y sobre-camisa de flores naranjas? No, no me he vuelto loco, lo he visto… Y lo he disfrutado. Esos estilismos dan mucho juego para los que estamos “a la que salta”.

Pero no solo algunos extranjeros son feos, o iban mal vestidos, también hemos visto muchos nacionales golpeando al estilo. Y muchas tías cañón con tacones de vértigo que se descoyuntaban al andar y muchos tatuajes y mucho bañador con flecos y muchas camisetas de fútbol falsas….

También había gente guapa, que no hemos estado en “Freakland” pero es que esos dan envía de la mala, y juego, juego, dan mucho menos.

EL BOLÍGRAFO DE GEL VERDE

Qué tranquilidad cuando tus hijas empiezan a ser un poquito más mayores y ya no son tan dependientes. Vamos, que se entretienen ellas solas y no dan el coñazo. Así que, aprovechando que en la playa iba a tener mucho tiempo libre, decidí pasarme por una libreria y pillar un libro para leer tranquilamente al sol. Estuve mirando unos cuantos, cualquiera me valía, pero había tanta oferta…. Ya me había decidido por uno cuando dí un manotazo a un expositor y apareció EL BOLÍGRAFO DE GEL VERDE, de Eloy Moreno. Tenía ganas de leerlo desde hacía tiempo así que fue el elegido.

Me lo acabé en cinco días, es facil de leer, a veces un poco cansino y a veces entrañable. Para nada aburrido y si muy recomendable. Es un poco inquietante que de la sensación de que no pasa nada y que todo lo importante está al final pero merece la pena sumergirse entre sus páginas.

Es el primer libro del autor, que pasó de la auto edición y del boca a boca a un lanzamiento por todo lo alto con Espasa. Yo no me esperaba nada del libro porque no sabía de que iba y por lo tanto no me ha podido decepcionar, ha sido una lectura agradable, de verano. El mismo autor ha publicado, también con Espasa, un nuevo libro, habrá que echarle un ojo…

DE CONCIERTO EN EL PASEO

Paseando una noche, después de un helado, nos encontramos con un grupillo que tocaba reggae en el paseo marítimo. Estuvieron un rato afinando los instrumentos y ensayando. Acorde va, acorde viene, si… no… probando… si…si… Y luego se pusieron al lío.

No tocaban mal los chicos, hacían versiones de Bob, Ziggy y Damien Marley y de otros tantos artistas de este tipo de música, su inglés no era muy malo y se dejaban escuchar. Ellos estaban allí para hacernos pasar un rato agradable y sacar algo de dinero, nosotros de paso, sentados mirando al mar oscuro y meciéndonos por el ritmo jamaicano, nos dejamos querer.

Fue corto pero bonito, tocaron esta pero a su manera, a nosotros nos valió.

LOS CUATRO

Pocas veces podemos estar los cuatro juntos, los sábados por la tarde y los domingos generalmente, pero es en vacaciones cuando pasamos mas tiempo unidos, los cuatro. Como si fuéramos compañeros de aventuras, mis tres chicas y yo, hemos pasado muy buenos momentos disfrutando de lo que tenemos, de los lazos que nos unen.

Juntos y revueltos hemos dormido, nos hemos bañado, nos hemos peleado, hemos paseado y nos hemos reído. Realmente no espero mucho mas de las vacaciones, estar con la familia, disfrutar de buenos momentos, estar en armonía y que haga buen tiempo para poder salir, entrar y disfrutar.

Todo ha estado de cara estos días. Podría relatar un montón de momentos vividos con ellas, con una, con dos o con las tres, pero eso es más íntimo, así que los resumiré aquí bajo este título. El resto queda en los vídeos, las fotos y en la retina.

LAS VACACIONES COMIENZAN CON EL VIAJE

Eso es algo que ya sabíamos, pero que la mayoría de las veces pasamos por alto. Damos por hecho que las verdaderas vacaciones empiezan cuando llegas a tu destino pero hay que ser tonto para desaprovechar esos momentos de antes y de después. Programar el viaje, plantear la maleta y las compras de última hora, los planes, la música, algo para picar y en marcha.

Nuestras vacaciones comenzaron cuando les dijimos a las niñas que nos íbamos a la playa, ellas no lo sabían, así que la emoción comenzó ese día, una semana antes del viaje. Y luego el viaje en sí. Fue divertido, con mi música, con su música y con los cuatro cantando canciones, las de ellas, y haciendo planes. Encontrando gente variopinta y viendo lo que nos deparaba el camino.

Algún ¿cuanto falta? también ha caído, pero eso es inherente a los niños y a los coches, ellos tienen ansía por llegar, yo cada vez tengo más ansia por disfrutar el momento.

Pues un poco en resumen, esos han sido los momentos más remarcables de mis días fuera de casa, en la playa. Un viaje, cuatro viajeros, un poco de música, un libro y un poco de critiqueo. Hay muchos mas, y seguro que vosotros, queridos lectores, podeís ayudarme a completar estos diez momentos, yo he dejado los cinco primeros, como de costumbre, el resto son vuestros.

Hasta pronto,

J

10 momentos que “SI”

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Dicen por ahí que la vida está llena de buenos momentos, pequeños, y que saber apreciarlos en su medida nos hace más felices. Mira que nos empeñamos en quitar valor a ciertas cosas, porque ¿no sería mucho mejor tener momentazos a diario? Así si que seríamos más felices. El caso es que esos momentos, por otro lado, tan sobrevalorados si que los podemos cuantificar y disfrutar, ya que son tan pequeños, que suceden aunque no nos demos cuenta.

Todos hemos oído hablar de momentos especiales como el olor del café recién hecho, el de la hierba recién cortada, o el de la tierra mojada. Y no solo de momentos olorosos, sino también sonoros, como la risa de un niño o táctiles, como el primer contacto con la persona que te gusta…. Preciosos momentos que no dejan de serlo aunque estén muy manidos ya. El que no haya hablado de alguno de esos “momentos” es que no ha tenido vida social alguna.

Eso sí, no creo yo que vayas a ser más feliz porque huela a tierra mojada….. a lo mejor te evoca, los olores son muy evocadores, épocas en las que crees que lo has sido, feliz digo… y que te pueda levantar el ánimo, pero no mucho más. Pero oye, que a cada uno nos hace feliz una cosa, a lo mejor yo estoy equivocado y esto es lo guay!

A mi todos esos tópicos momentos me parecen muy bien, me gustan, me agradan, me molan, pero seguro que sería mucho más feliz si me tocara la lotería, si pudiera solucionar la vida de mis hijas o si encontraran una cura definitiva para el cáncer, menudos momentazos. Está claro que la diferencia entre los unos, momentos y los otros, momentazos, no está en el tamaño, sino en la cantidad. Me explico:

La risa de un niño, si la escuchas una vez, es una sensación grandiosa. Si la escuchas a diario, es bonita, pero ya. Lo mismo pasa con los olores a café, a hierba y a tierra mojada, la primera vez son encantadores, luego, son buenos olores, pero ya viejos en nuestra memoria. Una boda, es un momentazo, sobre todo si la disfrutas. Pero si ya te has casado cinco veces….. pasa a ser un momento, aunque el contrayente sea distinto (solo faltaba, tropezar cinco veces con la misma piedra…), los invitados y el lugar de la celebración también sean nuevos, se ha perdido el efecto sorpresa, yo no es tan emocionante, se convierte en habitual. Bueno, habitual casarse cinco veces no es, pero bueno, entendéis el ejemplo.

Y todo esto para deciros que voy a hacer una lista de momentos, pero no de esos lugares comunes que ya hemos comentado, sino de unos muy personales, para que me vayáis conociendo un poquito mas si cabe, ya veremos si también queriendo o ya un poco odiando… Todos los momentos han sido pensados y requetepensados, no están aquí al azar, son mis momentos que SI, los que me gustan, de los que disfruto y los que hacen que mi día a día sea especial. Lo de la felicidad, vamos a dejarlo a un lado.

Debo decir que mis momentos no van en orden, no tienen unos más importancia que otros, es más, pueden incluso mezclarse en el espacio y en el tiempo, simplemente están como han salido:

LAS 7:23

Este momento me encanta, hace referencia a la hora de la mañana en que me voy a trabajar, no penséis mal que no voy a ir por ahí…. Cuando bajo al garaje a por el coche, después de hacer las comprobaciones que ya sabéis, arranco y lo primero que miro es el reloj. Cuando coincide que la hora que marca son las 7:23 se que empezaré el día de buen rollo. El enfermizo optimista que llevo dentro espera que pasen cosas buenas, que todo vaya de cara.

No está demostrado que haya habido alguna vez una correlación entre los hechos de un día y la hora del reloj, pero este frikismo es lo que tiene, yo disfruto sabiendo, que de nuevo, he arrancado en mi hora fetiche, y eso solo puede ser bueno.

BAJO EL AGUA

Hay una sensación que me apasiona, cuando estoy un poco saturado de mi alrededor, ya he escuchado todo lo que creía que tenía que oir o simplemente necesito tomarme un momento para mí, suelo meterme en la piscina, respirar hondo y sumergirme completamente bajo el agua. Un vez allí, me aíslo del mundo, el oído se atrofia, la vista, con mi miopía, ni te cuento y así, sin ver ni oir correctamente, solo vislumbrando manchas de color azul, escuchando tenues sonidos y adivinando pesados movimientos entro en un momento totalmente íntimo y edificante.

Lo malo es que el tiempo que puedo aguantar la respiración hace que el momento sea más o menos fugaz. Y luego hay que tener en cuenta que debe ser verano, que si no, no hay piscinas abiertas. Para este momento el mar no me sirve, demasiado grande, y demasiado movimiento….

VALIÓ LA PENA

Debo reconocer que Marc Anthony me gusta, solo cómo artista, demasiado flaco para mí. Y esta canción me trae muchos y buenos recuerdos. No es para nada ni mi tipo de música favorito, ni mi artista preferido, ni la canción de mi vida. Pero en ella se juntan muchas cosas. Hay mucho de Cuba en ella, de aquel autobús que nos llevaba a Varadero y de aquel huracán que asolaría La Habana un día más tarde….  Muy intenso este tema, pero siempre optimista, claro, ya lo dice el título.

LA SIESTA

Soy super fan de la siesta, de esas de cama y un par de horas por delante. No lo puedo evitar, me acuesto tarde, me levanto pronto y al mediodía no se me ocurre nada mejor que hacer que dormir un poco. Podría valorar leer un rato pero no sería capaz, ese no es buen momento para los libros y para mí. O ver la televisión, pero se consume mucha electricidad, y está tan cara…. que lo mejor que puedo hacer es practicar ese deporte tan español, el siesting.

Disfruto de todo tipo de modalidades, en solitario, y acompañado. Y acompañado por mi mujer o por alguna de mis hijas. Cada modalidad tiene su parte positiva, estoy pensando en partes negativas, pero no las encuentro… Así que, viva ese momento de habitaciones frescas, casi a oscuras, cuando la luz lucha por invadir la estancia a través de las rendijas de la persiana.

LA PRIMERA VEZ

La primera vez que voy a la playa cada año, el primer encuentro con el mar, me desborda. El mar y la playa me dan energía, me recargan las pilas para poder soportar un año de trabajo y cuando llego a la costa lo primero que hago es mirar el mar fíjamente, respirar hondo y notar como el aroma a salitre me impregna y como el rumor de sus olas inunda mis oídos. Me siento muy pequeño y a la vez muy afortunado por volver, esa sensación de novedad, de descubrimiento, de amenaza y de inmensidad me gusta sobremanera, me acostumbraría a vivir siempre a su lado, aunque perdiera esa sensación de regresar.

Y esto es prácticamente todo… si, se que el título de esta entrada habla de 10 momentos y que solo he hablado de cinco, pero bueno, ya sabéis que a mi me gusta que el blog sea un sitio de diálogo, así que….. ¿Por qué no me ayudáis a configurar una enorme lista de momentos personales? No seáis tímidos, seguro que tenéis el vuestro y yo estoy deseando conocerlo y de esa forma, conoceros un poco mejor, ¿quien empieza?

Hasta pronto,

J

Rebobinando

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Volvíamos mi hermana y yo de un fin de semana especial, Mérida ya quedaba a nuestras espaldas y el regustillo del jamón ibérico se iba diluyendo. Entre risas, comentábamos la jugada y coincidíamos en lo natural que había sido todo, en el buen rato que habíamos pasado con nuestros amigos de siempre y en los sentimientos encontrados que teníamos, por un lado tristeza de dejar de nuevo esa ciudad tan especial y alegría por haber podido coincidir y volver a ver a tanta gente. Habíamos vivido nuestro reencuentro esperado, nuestro particular “Verano Azul” condensado en un día y había merecido la pena. Todas esas sensaciones habían sido auténticas, míticas, con sabor a antaño.  Y fáciles, el momento del encuentro fue natural, como si no hubiesen pasado tantos años, como si estuviéramos retomando las conversaciones de la semana pasada. Disfrutamos de cada beso, de cada abrazo y de cada persona.

Y disfrutamos de nosotros, hacer este viaje con ella, y solo con ella ha sido clave. Solo nosotros sabemos lo que esa ciudad y esas personas nos han aportado.

Con algunas conversaciones y mirándonos a los ojos nos dimos cuenta que la vida había pasado de soslayo por algunos de nosotros, otros han sabido subirse en su carro y a otros les ha golpeado completamente en la cara. Es lo que tiene la vida, que te empeñas en vivirla, pero a veces es como ella quiere, no como tú deseas.  Pero otras veces te hace concesiones y hace que te creas dueño de tu destino. Por eso, y porque estoy especialmente inspirado, hoy este relato va al revés. Por dos razones: Porque me apetece, y porque me da miedo lo que tiene el futuro de inesperado.

Era Semana Santa cuando recibimos la noticia que no por esperada fue menos dolorosa. Mi tía había fallecido. Esa mujer que fue tan inspiradora, tan cómplice…. se había ido definitivamente. Ella ya había abandonado tiempo atrás, se quedó sin ganas. Manuela fue una mujer fuerte en todos los aspectos, grande por dentro y por fuera, culta y arriesgada, con un sentido del humor fuera de serie, roja y católica, amiga de todos y para mí, referente de muchas cosas. Fue una mujer que vivió mucho, y desgraciadamente, dejo de vivir mucho también. Supo reponerse y tirar hasta que dijo no, ya no, después de esto, no.

Y así, abandonado a su suerte fue su final, triste y gris. Para mi familia fue, hasta cierto punto, liberador.  Para mi hermana y para mí supuso algo más. Para nosotros, su ciudad, Mérida, era una constante y ella había sido el vínculo. Ahora nos quedábamos “huérfanos”. Sabíamos que teníamos amigos, pero las excusas para volver se difuminaban, el sentimiento de pérdida era doble, enorme.

Nos vimos con una pareja de amigos que vinieron a apoyarnos, y hablamos de la posibilidad de un reencuentro con la gente de entonces, necesitábamos anclarnos de nuevo a la ciudad de nuestra juventud…. Reconozco que yo era bastante pesimista al respecto, sin quererlo, me convertí en el amigo que piensa que este plan loco no funcionaría…. Me equivoqué.

La boda de L y P fue un acontecimiento social en la Mérida de finales de los noventa. Nuestro amigo P estaba muy metido en el entramado laboral y administrativo de la ciudad en particular y de Extremadura en general por lo que su celebración fue grande, familia, amigos, contactos, compromisos. Una boda digna de los ecos de sociedad y un punto de inflexión en nuestra relación con nuestros amigos.

Había pasado tiempo desde que no veíamos a muchos de ellos, los años habían hecho su propia selección natural entre nosotros pero ese evento nos juntó a casi todos. Fue un momento estupendo para ponernos al día y para prometernos más visitas, más encuentros y más contactos que nunca llegaron. Después de aquello, volvimos cada uno a lo nuestro, a nuestra vida y a nuestras circunstancias. Ese día nos despedimos con intención de volver y de seguir, pero no fue así.

Ya las cosas se habían enfriado, nuestro paso por Mérida era cada vez más esporádico y ya estábamos embarcados en nuestros propios caminos, no supimos o no pudimos incorporar ese pasado a nuestro presente y decidimos que habría que mirar hacia adelante, nunca hacia atrás.

A finales de los ochenta, en plena post adolescencia y después de un periodo de sequía, comenzamos a volver a Mérida de vacaciones. Aquello había cambiado mucho, la gente había cambiado mucho y nuestros amigos de la infancia habían crecido. Todo parecía estar igual pero era diferente, sería un nuevo comienzo para mi hermana y para mí.

Nuestra visita despertaba mucha expectación, los de fuera, éramos como algo exótico en aquella época, vestíamos distinto, pensábamos distinto y hablábamos distinto. Como siempre, habíamos anunciado nuestra llegada a nuestra amiga Y, la hija del carnicero y nos esperaba, pero no con lo de siempre. Con un montón de caras nuevas, su nueva pandilla, atrás habían quedado los niños y las niñas del barrio, ahora se movía con la gente del instituto. Esta época era la de los primeros novios, los primeros jaleos, las locuras…. Nos acogieron con los brazos abiertos y nos dejamos querer. Esa gente se nos metió dentro, como el acento extremeño, las piedras romanas y los productos de la tierra.

Aquel nuevo primer verano fue mágico, como lo serían los siguientes. Esperábamos pacientemente los meses de invierno para volver, como los propios generales romanos, a su ciudad recreo, su Emérita Augusta. Así nos sentíamos nosotros de especiales, con todo el tiempo del mundo por delante. Los recuerdos de aquellos tiempos se han quedado en cientos de instantáneas que ya amarillean, pero, que si las frotas, puedes ver de nuevo el brillo de la ilusión en nuestros ojos.

Cuando yo era muy pequeño tenía alergia a casi todo, mis síntomas eran de lo más peculiares. Me quedaba sordo. Si que había obstrucción de las vías respiratorias, moqueo y estornudos pero la sordera preocupaba sobremanera a mis padres. La opción que les daba el especialista era que el niño tenía que cambiar de aires. Así que, mi padre habló con su hermana y decidieron que pasara un verano en su casa, en Mérida. Alejado de Madrid, calmado, distraído….. No sabían lo que hacían, pobres.

Mis tíos me acogieron en su casa como si de un sanatorio se tratase, con todas las medicinas y tratamientos. La estrecha relación con mi tía comenzó entonces, sus hijos ya eran mayores y la diferencia de edad entre ella y mi padre hacía parecer que yo, su sobrino, era como si fuese un nieto, el que nunca llegaría a tener. El amor era incondicional, como debe ser. Y nos hicimos amigos, aprendía muchas cosas de ella que me han servido hasta hoy día, sobre todo, su actitud ante la vida en aquella época. Era imparable y yo inagotable.

En Mérida se vivía distinto, todo era más abierto, más de pueblo. Se vivía en la calle. Recuerdo que empecé a tener amigos casi de inmediato, los vecinos del edificio y de los edificios de alrededor. Era distinto a lo que yo vivía en casa, me sentía completamente libre y no podía permitir que esa sensación pasara de largo, tenía que repetir….. y no deje de hacerlo hasta muchos años después. Unas veces acompañado de mis padres, otras solo o con mi hermana, siempre encontrábamos un hueco para volver. Allí crecí y conocí la amistad, las travesuras, el amor, la picardía, la cultura, …. la vida.

Y hasta aquí mi particular viaje a ninguna parte de los últimos casi cuarenta años, convirtiendo todo este tiempo en relatos individuales y marcando momentos significativos que hacen que el relato general cobre sentido. Rebobinando y dándome cuenta que hacia atrás todo es más luminoso, más vital, y más inocente, aunque ahora que lo pienso, aquí hay mucho más de mi de lo que yo quería mostrar, creo que el subconsciente me ha jugado una mala pasada, pero bueno, lo hecho, hecho está.

Hasta pronto,

J

Todo el mundo deja atrás a alguien

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“Todo el mundo, en algún momento, deja atrás a alguien. Hágalo o será a usted a quien dejen atrás”.

Esta frase tan estupenda la escuché ayer en una de las series que estoy siguiendo últimamente. Yo soy mucho de series, me gusta seguir la trama y encariñarme con los personajes, ver como evolucionan y como se transforman, como se interrelacionan y como sus personalidades se potencian con las decisiones que toman y con las circunstancias que los guionistas les hacen atravesar. Me parece mejor tragarme un capitulo diario de una de mis series que ver una película de dos horas, con su principio, su nudo y su desenlace. Reconozco que me he vuelto vago. De vez en cuando veo películas, claro, pero no es lo mismo.

Las series de hoy en día son muy completas y algunas tienen una producción envidiable, unos actores y actrices de primer nivel y una repercusión global. Todo un chollo para la industria televisiva, que está viviendo unos días dorados. Hace años nadie en su sano juicio quería hacer televisión, las estrellas estaban a otra cosa, el teatro (por convicción) y el cine (por presencia e ingresos). Pero las cosas cambiaron poco a poco y las tortilla se ha dado la vuelta, ahora los ingresos y la presencia están en la tele, y los premios y el prestigio.

Dejando a un lado que soy un total forofo y defensor del cine por entregas, quiero centrarme en la frase con la que he abierto este post. Me parece genial y por ello me he propuesto reflexionar hoy en torno a ella. Creo que la verdadera madurez del ser humano, la madurez en el buen sentido, no en el peyorativo de vejez y carnes blandas, se alcanza cuando eres capaz de aceptar que las cosas suceden a pesar nuestro, que no somos el centro sobre el que gira la vida y que la gente pasa a nuestro lado, unos se quedan y otros pasan de largo. Y que no pasa nada.

Es un error mitificar la relaciones, creer que todo va a durar para siempre. Ni la AMISTAD, ni el AMOR, ni la PAREJA están hechos para perdurar, eso solo ocurre en la películas, que después de un metraje limitado, los protagonistas viven felices por siempre jamás, los amigos son eternos y el amor triunfa por doquier. Bien pensado, esos finales son los que todos deseamos, un fundido en negro en plenitud y un precioso y emocionante “THE END” con música.

the end

No quiero que me malinterpretéis, seguramente hay amigos, parejas y estados de enajenación amorosa que duran y perduran hasta el infinito y más allá. Y eso está muy bien. Pero a lo que voy, es que no tenemos que temer la fecha de caducidad. No hay razón para obsesionarse con el final, hay que disfrutar con el momento, como si fuera el último, regarlo a diario para que florezca renovado cada mañana, cultivar las relaciones para que crezcan sanas y fuertes y curarlas con todo nuestro ser y nuestro corazón. Pero, cuando alguna de estas relaciones se marchita, se agosta, se mueren, hay que saber pasar página. Duele, en unos casos más que en otros. Escuece, a veces sí, a veces no. Atormenta, seguro. Pero tenemos la capacidad de resurgir, de agarrarnos a lo que todavía está en pie, levantar la cabeza, apretar los dientes y seguir.

Necesitaremos nuestro luto, desde luego, es, incluso sano, pero no podemos permitirnos el lujo de dejarnos cubrir por el negro…(esto ha quedado guarro, lo se). Y una vez finalizado, una vez superada la traumática experiencia, debemos dejar a un lado el rencor, que lo único que hace es ensombrecer, no ayuda. Y si queremos buscar culpables, debemos ser valientes y pensar en nuestra parte, en lo que hemos hecho bien, o mal, o lo que no hemos hecho.

Volviendo al principio para ir terminado, si echamos la vista atrás, todos somos conscientes de las personas que hemos dejado por el camino. De esos amigos, de esas parejas que un día desaparecieron de nuestras vidas, que se desdibujaron entre la penumbra de un atardecer ya lejano. Personas, al fin y al cabo que cumplieron su cometido en nuestras vidas y que ahora están cumpliéndolo en otras. Si os paráis a pensar, esto que acabo de decir es precioso.

Y recíproco, porque, tal vez, nosotros mismos somos los rostros que se desdibujan en los ecos de la memoria de alguien, a lo mejor somos a los que han dejado atrás, los que hemos cumplido con nuestra tarea y los que estamos a lo que estamos en la vida de otros. La vida es así, un ir y venir. Un mezclarse y diluirse. Un principio y un final. Y esto es parte de lo maravilloso de la vida, no te niegues el derecho a vivirla, a olvidar, a superarte.

Si aún no ha quedado claro, aquí os dejo este vídeo de The Doors, con una de mis canciones favoritas, y que viene como anillo al dedo a todo lo que he dicho.

Y, por supuesto, después de todo lo que has leído y escuchado, no te niegues el derecho a comentar este post, a difundir tu opinión, a dejarte oir….

Hasta pronto,

J

Padres modernos

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Esta misma mañana, después de dos semanas bastante desquiciantes, hemos estado en familia y con unos amigos en la Feria del Libro de Madrid, dando una vuelta, cumpliendo con la tradición de comprar un libro para cada uno y atesorando un montón de marca páginas y demás merchandising que las editoriales y las librerías regalan como promoción.

La experiencia ha sido edificante, como siempre. Me encanta este evento, me gusta el ambiente, me gusta ver a famosos, famosillos y famosetes pasear por El Retiro o firmar en sus stands. Hemos podido ver a muchos escritores de renombre dedicando sus últimas obras a su entregado público. Todo alegría y buen humor, y calor y colas y gente, mucha gente. Gente paseando, gente hablando, gente comprando, gente patinando, gente con perros, gente con carritos de bebe, …. gente a mogollón.

Y en una de estas, mi amigo y yo, reconocidos frikis de los comics, nos hemos acercado a una caseta y he podido echarle un vistazo a un libro que me ha llamado la atención y me ha hecho reflexionar. El libro en cuestión se titula: “¡Yo soy tu padre! Cómo llevar a tus hijos al lado oscuro” de Jorge Vesterra. Os voy a dejar la sinopsis de la editorial por si alguien está interesado:

"Yo soy tu padre", de Jorge Vesterra
“Yo soy tu padre”, de Jorge Vesterra

“Ser padre y friki no es tarea sencilla. Las sesiones nocturnas de videojuegos han sido sustituidas por “la hora del cuento”, no hay manera de estar al día con las series porque en casa sólo se ve Pocoyó y tu sancta sanctorum se ha convertido en la “guarida de la bestia”. 

Si éste es tu caso, sólo hay una solución para no convertirse en un ser gris amante de los realities y los chiquiparks: llevar a tus pequeños al lado oscuro. 

Este manual te ofrece todas las herramientas y técnicas, incluso las más arteras, para seguir siendo un nerd y arrastrar a los tuyos en tus obsesiones, desde los mandamientos del padre friki y varios tests de frikismo para tus hijos, hasta consejos para mantener tu territorio frente al enemigo y actividades para la familia friki. Una completa guía para ser un padre fanático sin dejar de ser guay. 

Tú puedes hacer que la saga continúe… “

Reconozco que no lo he comprado, yo ya había adquirido mi ejemplar del año, así que…. y por otro lado, no me identifico tanto con el contenido, pero, como ya he dicho antes, me ha hecho pensar. En los padres de ahora, y en los de antes, y en como está cambiando todo…. y he recordado que estas dos semanas, en las que no he podido ni parar ni para pensar, he estado volcado casi a tiempo completo en mis hijas. -Eso es lo que debe hacer un padre, dirán algunos. -Si, no lo discuto, no me quejo, solo expongo el hecho.

Estas semanas de paternidad responsable he hecho un montón de cosas, he velado por mis hijas, las he llevado y las he traído, he madrugado más de la cuenta, casi no me he sentado para comer, he prescindido de mis mini-siestas en el sofá, he tenido que coser los disfraces para la función de fin de curso, he tenido reuniones para hablar del futuro deportivo de mis niñas y he tenido que estudiar como se hace un moño adecuado para la práctica de la natación sincronizada, y hacerlo a eso de las siete treinta de la mañana a dos pequeñas sirenas de pelo enredado y sumamente quejosas y adormecidas. Os preguntareis: -¿Has dicho que eras su padre o su madre????

Ahí es donde quiero llegar. Para bien o para mal, la vida evoluciona, los roles cambian y los seres humanos, sexos aparte, nos tenemos que adaptar a las circunstancias, con mejor o peor actitud y resultado, pero eso es lo que hacemos, sobrevivir. Las tareas domésticas ya no están tan definidas, las responsabilidades paterno-filiares tampoco. Los padres de ahora, no somos como los padres de antes, la implicación en el devenir diario no puede ser la misma, porque la vida no es la misma. Ahora las madres trabajan y muchas apuestan por su vida profesional. En mi caso, no voy a hablar de otros, mi mujer es la empresaria y la que trabaja muchas horas y yo el que ha podido conciliar.

En mi caso hay mucho más, esos a los que yo llamo cariñosamente Tiendebragas, como ya dejé por escrito en el primer post de este mismo blog, que asumen tareas e implicaciones históricamente femeninas. Es muy posible que las mujeres se estén “masculinizando” y que los hombres nos estemos “feminizando”, todo es problable. ¡Lo qué nos queda por ver!

Recuerdo cuando yo era pequeño y mi padre era prácticamente un extraño para mí, un señor que trabajaba miles de horas en unos grandes almacenes y al que solo veía por la noche cuando venía harto de clientes y de transporte público. Ese hombre al que yo le decía todas las noches: -“Papá, siéntate en la cama conmigo a hablar”. Yo no quería hablar de nada en contrato, quería disfrutar de mi padre, quería que me transmitiera sabiduría, que me hablara de cosas de mayores. Y aquel hombre, se sentaba pacientemente en mi cama y charlaba conmigo hasta que yo caía rendido.

Hoy, yo soy el padre y soy una presencia constante en la vida de mis hijas, lo cual agradezco enormemente. Se que ellas lo valoran ahora y lo valorarán en el futuro, creo que la cantidad de presencia es equiparable a la cantidad de la misma, soy padre pero también soy amigo, y cómplice. Quién sabe, si dentro de un tiempo seré también amiga y confidente. El tiempo lo dirá.

A los que hayan leído este post y crean que me estoy quejando de algo, que se les quite de la cabeza, estoy encantado con esta etapa que me ha tocado vivir. Ya se lo he dicho a mi mujer, quiero que gane mucho dinero y que me retire, quiero ser un padre moderno, de los que van al gimnasio, comparten aficiones con sus hijos, toman café con los demás papás y mamás del cole, van a la compra, cocinan para la familia y ayudan a hacer los deberes… y el moño, si hace falta.

Hasta pronto,

J

El triunfo de la mujer barbuda

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Anoche se celebró el Festival de Eurovisión, una cita anual ineludible con lo más granado de la música europea. Un evento de gran repercusión y que ha tenido una audiencia estimada de unos 108 millones de telespectadores. Como todos los años, desde hace ya muchos, el espectáculo es lo que prima en este concurso, ya no solo la canción, sino la interpretación, la puesta en escena, la edición digital, los efectos de luces… y la extravagancia.

La gran triunfadora de la noche fue la representante de Austria, Conchita Wurst, la mujer barbuda, que consiguió, como rezaba su canción, elevarse como el ave fénix (Rise like a Phoenix) y alzarse con el deseado primer puesto.

Y debo decir, que mi hija mayor está indignada.

Mi hija, que ya tiene casi nueve años, quería ver el festival, ella busca cualquier excusa para quedarse por la noche a ver lo que sea. Como su padre, es bastante friki y muy de la farándula por lo que esta cita era especial para ella. Debido al tipo de concurso y a que se celebraba en sábado, decidimos permitirle asistir en primera fila, desde el sofá, vamos. La pequeña, casi siete años, también lo intentó, pero ella es alondra, como su madre y a eso de las diez y media de la noche, ya estaba roncando en mis brazos. La mayor también estaba cansada, que os voy a contar, pero no lo declararía ni aunque la clavásemos palillos entre las uñas.

Lo cierto que la chiquilla aguantó bastante bien, disfrutó de las canciones y de los espectáculos y debo reconocer que tiene buen criterio, sus comentarios eran adecuados, sutiles, organizados. Conocedora de lo que le gustaba y lo que no, no ahorraba en dar su opinión constantemente. Tiene buen oído musical, se le nota y disfruta con la música, en una chica sensible y con personalidad pero cuando vio aparecer a la que a la postre se convertiría en la flamante ganadora de la noche se rompieron todos sus esquemas.

Observaba la actuación con los ojos y la boca completamente abiertos, no daba crédito. La presencia de esta artista en la pequeña pantalla le turbaba. Qué graciosa, y qué inocente.

-Pero…. pero…. ¿tiene barba de verdad?-preguntaba ella sin entender nada.

-Si cariño, tiene barba-respondíamos nosotros lo más neutral que podíamos.

-Pero…pero… ¿las mujeres también tienen barba?-Su curiosidad iba en aumento, con razón.

-No cariño, las mujeres no suelen tener barba-Respuesta lógica y veraz por nuestra parte.

-Entonces…. entonces es un “tío”, es un “tío” disfrazado.-Así lo resumió ella, con el criterio y el conocimiento de sus ocho y pico.

-Claro cariño.-No íbamos a meternos en ningún jardín en esta ocasión, no era el momento de hablar con ella de realidades sexuales distintas.

Pasado el trago, el resto del festival continuó su curso, unas canciones más acertadas que otras, unas puestas en escena más espectaculares que otras (Polonia, y sus sexuales polacas, por favor!!!!!), unas interpretaciones más grandiosas que otras (Francia y sus mamarrachos….) y llegaron los resúmenes y las votaciones.

A mi hija, la pobre, que le había gustado todo de la representante española, tenía serias esperanzas de que Ruth Lorenzo y su “Dancing in the rain” fueran los más votados. Que desilusión cuando empezaron las rondas de votos e íbamos consiguiendo más bien pocos o ningunos. No lo entendía, en realidad, no tiene edad para entender todo lo que hay detrás de este festival. El tema político, los votos repartidos entre países vecinos, el “boicot” pasivo a los países fundadores que no participan en las semifinales como España, Francia, Alemania e Italia….

Nosotros ya sabíamos que España no ganaría, y así se lo dijimos.

-Si España no gana nunca, no tiene suficientes apoyos.-Le confesamos

-Pero si lo ha hecho muy bien y le han aplaudido mucho.-Se defendía ella.

-Ya cariño, pero aquí hay mucho más que canciones y cantantes.-Tratábamos de convencerla sin darle más datos, error.

-No entiendo, ¿y si es la mejor canción?-A veces no se puede contestar lo incontestable.

-Es así, cariño.-Zanjamos.

Ella ya estaba contrariada pero aceptó con excelente deportividad nuestras tajantes afirmaciones y el devenir de las votaciones, y entonces le dio fuerte con otra cosa.

Ya no podía soportar que Austria y su mujer de circo, que era lo que a ella le parecía, fuera conquistando poco a poco el concurso, sufría cada vez que lo otorgaban los ansiados 12 puntos. Cada ve que oía Austria se ponía a morir.

-Noooooo, otra vez noooooo!!!!

-Que no le den los doce puntos al tío barbudo ese!!!!

-Que se afeite, no es justo!!!!

Luego, en un ataque de lucided propia, sin estímulo nuestro, sentenció lo que su pequeño cuerpo venía barruntando desde hacía un buen rato:

-Está claro-Confesó enfadada. -Solo la votan porque tiene barba.

Ahí estaba el quid de la cuestión, si es que mi niña es más lista que el hambre. Vale que no es solo eso. Vale que influyó enormemente su apariencia física, que ese aspecto de frágil señorita con barba era bastante impactante. Pero hay mucho más detrás, cosas que escapan a su conocimiento. Como que Festival de Eurovisión es históricamente gay friendly, que millones de los eurofans que son los verdaderos motores del Festival enarbolan la bandera con el arcoiris. Que la joven Conchita Wurst llevaba ese aspecto estudiado para luchar contra la discriminación sexual, que era una autoproclamada diva. Y que como ya pasó con la transexual Dana Internacional en 1998, estaba cantado.

Había muchas cosas a favor de Conchita Wurst en esta edición, todas aprovechadas a la perfección independientemente de la calidad de la canción, que no era mala, aunque, bajo mi punto de vista, no era la mejor. Lamentablemente no me creo sus lágrimas, ni su fragilidad impostada, ni su estudiada pose, pero yo soy adulto y acepto las reglas del juego. Eurovisión se puede haber convertido en la “parada de los monstruos” o no, es lo que hay y cada país juega sus cartas como mejor sabe, puede o le interesa. Nosotros, los telespectadores podemos disfrutarlo o pasar de ello, es nuestra elección. Austria ha sabido elegir, ha sabido promocionar y ha sabido poner en el firmamento a una peculiar estrella, enhorabuena señorita Wurst.

Para mi hija aún quedan mucho años por delante hasta que se de cuenta de lo que es este certamen, ella ya decidirá cuando sea el momento si lo acepta o lo rechaza, pero ya os digo yo, que por ahora, estará ahí, al pié del cañón.

Hasta pronto,

J