Cansado pero vivo

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Lo reconozco, hoy estoy agotado.

No de escribir un post diario, que eso de momento lo llevo bien, estoy literal y físicamente agotado. No había comentado por aquí que desde primeros de septiembre había retomados mis hábitos deportivos, vamos que he vuelto a correr. Después de un verano dedicado a mirarme el ombligo, tomar el sol, leer y si acaso, hacer algún que otro “largo” en la piscina o un paseo “corto” por la playa, la re-entré a la rutina ha sido, cuanto menos, cansada.

Mis compañeros de trabajo me regalaron por mi cumpleaños, allá por mayo, un curso de iniciación al running que por problemas de fechas y de calor sofocante no he empezado a disfrutar hasta ahora. Consiste en un clase grupal un día por semana, los domingos en mi caso, y luego trabajo personal entre semana, adaptado y progresivo. No encuentro nada negativo en ello, el grupo es perfecto, las edades y el estado de forma son muy similares y correr en grupo es gratificante, “el equipo de suda junto, permanece junto”. Pero claro, es un curso proyectado a hacer de nosotros, tiernos principiantes, runners de grado medio y que consigamos tener una independencia de carrera constante de unos cuarenta minutos al finalizar los dos meses de formación.

Hoy ha sido la clase número 5, la primera del segundo mes y ya nos habían dicho que las cosas se iban a poner duras…., sin guarrerías. Y como lo prometido es deuda, así ha sido. Nadie nos ha engañado y eso es de agradecer pero al terminar la sesión nos hemos querido morir, o por lo menos dejarnos caer al suelo, cual atleta olímpico en la línea de meta a la espera de una camilla que nos llevase a casa. Hoy hemos conocido un término nuevo en el mundo del running, el “Fartlek”, que, como buena rutina de entrenamiento nórdica, parece sacada del catálogo de IKEA, junto a las estanterías Lesvik, las toallas Hären, las camas Svärta y las cajas Trofast.

Sin entrar mucho en explicaciones, esta técnica de entrenamiento está basada en los cambios de ritmo, en series de carrera contínua de distintas intensidades. El objetivo es la sobre-oxigenación del corazón que va a ser, a la larga, la que nos va a dar ese fondo físico que necesitamos para ir “un paso adelante”.

Lo bueno de la experiencia es que hemos salido todos vivos, lo malo, que tenemos que seguir practicando entre semana y seguramente el próximo domingo sea peor, más distancia, más cambios de ritmo y corazón a tope de oxígeno. Cuando mi entrenadora me ha dado el planning semanal ya ha incluido una sesión de Fartlek, ya no me libra de esto ni…. nadie, no me va a librar nadie.

Pero oye, que en realidad no me estoy quejando de nada, estoy encantado. Después de volver a casa y de pegarme una ducha de campeonato hemos comido en familia y luego un poquito de siesta. De lo cansado que me encontraba casi no he podido dormir y cuando me he levantado y he subido las escaleras, mierda de duplex, me he dado cuenta de lo vivo que me encuentro. Porque cuando estás vivo te duelen las cosas y yo, a estas alturas, tengo pocas que no me duelan. ¡Qué sensación de vitalidad tan….! sí, como te imaginas.

Me duele al andar, me duele al sentarme, me duele estirarme y me duele pensar en las agujetas de mañana y de pasado. La vida es bella!!!

Prometí hablar del lado positivo de las cosas y ya he empezado, nada de lo que he escrito hasta ahora es negativo en sí mismo, todo forma parte de una experiencia vital y liberadora que debería estar al alcance de todos. La actividad física, mola. Yo siempre he sido sedentario y creía que así se vivía estupendamente pero ahora he podido comprobar que no, moverse es sano, que te duela hasta el alma es sano, respirar al máximo de capacidad de los pulmones es sano e ir a hacer deporte con ropa chula y conjuntado es sano y molón. Y el entorno…. importante el entorno. Las clases grupales las tenemos en el Parque de El Retiro, un lugar extraordinario para el deporte, para pasear y para perderse, lleno de lugares bellos y recónditos. En El Retiro hay mil rincones y las opciones de tener tu propio disfrute son enormes. Esta parte de Madrid me encanta, y el camino de ida y de vuelta, que hago andando porque vivo relativamente cerca.

Espectacular imagen de "El Retiro" desde el aire
Espectacular imagen de “El Retiro” desde el aire

En el post del otro día os hablaba de la importancia que tiene cambiar el punto de vista y de mirar, para descubrir cosas nuevas en nuestro camino rutinario. Si os dí ese consejo es porque yo estoy haciéndolo y funciona. De un tiempo a esta parte, tal vez desde que hago deporte y desde que escribo el blog o desde no se cuando noto que mi movimiento corporal es distinto, ahora camino más erguido, mis hombros más rectos y mi vista no va pendiente del suelo. He empezado a mirar a lo alto y a lo lejos, y he empezado a ver cosas nuevas, que siempre han estado allí, pero de las que no era consciente.

Hay todo un mundo desconocido a nuestro alrededor, vamos a descubrirlo. Yo de momento, voy a tomarme un paracetamol y un vaso de agua, a ver si soy capaz de llegar de forma digna a la cocina.

Hasta mañana,

J

Los seis de los seis

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Hoy estoy de enhorabuena porque me acabo de dar cuenta de que llevo ya seis meses blogueando. Seis meses, seis, como en los toros. Y parece que fue ayer cuando una mañana de sábado, entre bragas y pinzas de la ropa, me asaltó la necesidad imperiosa e impulsiva de comenzar a escribir. Desde entonces no he parado, y no tengo claro si pararé algún día. De momento, esta actividad está bien de salud, seguramente porque mi salud mental también está bien.

Aunque, como ya he dicho, parece que fue ayer cuando comencé a escribir, han pasado ya dos estaciones enteras, todo el otoño y todo el invierno, ya estamos, afortunadamente en primavera y si hago balance, seguro que también han pasado muchas cosas. Creo que voy a hacer un poco de repaso y de memoria a ver a donde he llegado. Voy a destacar seis momentos de esta trayectoria, por su importancia en la vida real, por su importancia en el blog o por su importancia en ambos, sin ceñirme a ningún orden. Ya sabeis que yo, de pensar, lo justo. Aquí comienzan, los seis de los seis.

UNO

Unos de los momentos más gratificantes que he tenido al escribir el blog ha sido cuando he sido consciente de que la gente lo leía, que llegaba, que había personas muy cercanas que empezaban a conocer facetas distinas a la rutinaria y que comentaban mis entradas, me hacían observaciones y sobre todo me alababan. Era como tener una legión de “abuelas” alrededor diciéndome lo bonito que era. Muy gratificante también ha sido siempre el feedback de esas personas, cuando se atrevían a introducir comentarios en el blog, pasando a formar parte de mi pequeña comunidad de seguidores. Pero había una persona que está siempre a mi lado y que, si bien leía todo lo que yo escribía, no se hacía notar. Para ella escribí  La chica de los pantalones de pana rojos. Cuando me llamó y me dijo “estoy llorando y riéndome a la vez, la gente va a pensar que estoy loca” me emocioné. Había conseguido mi objetivo, a ella también le había llegado al corazón.

DOS

Con el comienzo del curso escolar, la vuelta de las vacaciones y el inicio del blog, también empecé una nueva actividad, correr. Si nunca me había planteado escribir un blog, correr ni por asomo se me había pasado por la cabeza, creo que casi no lo sabía ni pronunciar. Pero mira, la vida cambia, la gente cambia, la crisis de los 40 hace estragos y yo ahora corro. En fin, no hay más que decir, antes ni escribía ni corría, ahora hago las dos cosas. Aunque, como dije en Todos corren, yo corro hay una cosa que se me da bastante mejor que la otra.

TRES

A medida que avanzaba en mi actividad bloguera me fuí dando cuenta de lo necesario que es compartir y pertenecer. Muchos de mis lectores son, a su vez, escritores y una vez tomada consciencia de ese hecho, comencé a inmiscuirme más en el mundo virtual. En las redes sociales y en las comunidades de bloggers. Escribí un artículo titulado Pertenezco luego existo que hacía referencia a esto, extrapolable a todos los aspectos de la vida. El que no pertenece, no es. Otra lección que he aprendido, es que hay que ser proactivo, si quieres recoger, primero tienes que cosechar.

CUATRO

La música es muy importante en mi vida y me atrevería a decir que en la de todos. Es evocadora, acompaña y motiva. Es una buena amiga. Desde que escribo el blog, me he vuelto más extrovertido, trato de volcar todo lo que soy y lo que tengo en mis textos y me sirve de terapia contra la rutina, contra el estres y contra los ataques de melancolía. Y por esta razón, por la de exponerme hasta estos límites, decidí compartir con mis lectores las canciones que mas me motivan. Ya hablé en su día de que Quiero que la vida sea un musical donde daba pistas de por donde iba todo esto. Y desde hace poco comencé a publicar posts dedicados concretamente a canciones y a como influyen en mi vida. El primero fue Todo lo que me mata me hace sentir vivo.

CINCO

El quinto punto quiero dedicarlo a todos esos amigos nuevos que he ido encontrando en las redes y en la comunidades, personas implicadas, comprometidas, generosas y amables. Quiero hablar de esa gente, sin dar nombres concretos, que se han convertido en lectores asiduos de mi blog así como yo me he convertido en lector habitual de los suyos. Gente con la que he comentado y debatido sobre la vida, sobre el pasado, sobre el futuro, sobre arte y sobre sentimientos. Estoy agradecido a todos y cada uno de ellos por estar por aquí, por darme su opinión y por hacerme sentir parte. Sin ir mas lejos, la anterior entrada del blog fue un proyecto conjunto, una buena iniciativa organizada por buena gente. Me encantó participar con Aprende a mirar hacia afuera. Se que no será la última colaboración, ya estoy esperando el siguiente reto.

SEIS

El último punto lo quiero dejar inacabado. Va a ser un punto de esperanza en lo que vendrá, una mirada al futuro. Tengo pensadas muchas cosas para desarrollar en los próximos posts, muchos artículos, vivencias y anécdotas que compartir, pero, como el futuro es incierto, nunca se sabe que es lo que está por llegar. Es lo que tiene tener un blog personal, aquí estaré para contaros lo que acontezca. Aparte de las ideas que tengo, tengo un montón de deseos, que no voy a contar por si no se cumplen, pero son deseos alcanzables, objetivos razonables. Si se cumplen, ya os lo iré contando…

Y hasta aquí el primer resumen, que para ser de una persona poco habituada a hacer balance, creo que ha quedado bastante completo. Espero que lo disfrutéis, que os veáis reflejados en alguno de los puntos y que os animéis a comentar, compartir, criticar…. Yo os espero por aquí, como siempre, con todo el glamour que tiene la vida cotidiana.

Hasta pronto,

J

 

 

 

 

Running por objetivos

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Hoy he ido a correr, cosa que hago más o menos regularmente desde hace unos meses. Pero hoy no ha sido un día cualquiera, hoy he estrenado unos leggins negros muy cómodos y sobre todo, que me dan un aspecto “profesional” a la hora de enfrentarme a este deporte. Dicen por ahí que el hábito no hace al monje y puede que sea cierto, pero no del todo. Este tipo de cosas ayudan, a mi me ayudan y creo que a los demás también. Es cierto que si quieres puedes correr en chanclas y con una camisa de flores, lo importante es el ejercicio, no como lo adornas pero….. ¿resulta cómodo correr en chanclas? No, en absoluto. ¿Resulta cómodo jugar al tenis con un traje de neopreno? No, en absoluto. ¿Resulta cómodo jugar al futbol con maillot y tutú?…. déjame que piense….. No, en absoluto.

Cada deporte requiere su indumentaria específica, cara o barata, en eso somos los usuarios los que debemos y tenemos que poner los límites, pero hay que ir adecuado y cómodo para que la práctica sea placentera. Yo, aparte de la comodidad que confieren ciertas prendas, también reconozco que elijo muchas de ellas por esnobismo, si lo reconozco. Pero es que a mi no me gusta ir hecho un mamarracho. Llamadme frívolo y superficial, me da igual,….. lo soy. Y eso que me voy moderando. Si esto de correr me hubiera pasado hace un par de años, a estas alturas ya tendría el equipo completo, lo necesario y lo innecesario, lo esencial y lo accesorio, hasta el infinito y mas allá….

Como he dicho, estoy más relajado, y más pobre también, que eso ayuda, y he ido adquiriendo poco a poco lo necesario para correr con seguridad y con comodidad. Lo primero con lo que me hice fueron con las ganas de correr, aún me arrepiento de ello. Empecé corriendo con mis pantalones cortos, una camiseta, y mis zapatillas de siempre. Luego vino el frío así que tiré de mis pantalones de chándal y para la ocasión me compré un camiseta térmica específica de running, en Decathlon, que me costó menos que un par de cañas, ahí no despilfarré. Posteriormente a esto llegaron las Navidades, y los Reyes Magos me obsequiaron con un cortavientos de marca, y unas zapatillas chulísimas, comodísimas y adecuadísimas, de marca también. Hace un par de días, vi en una tienda los leggins que he estrenado hoy, y no me puede resistir, y no me arrepiento, qué comodidad! Eso sí, como me ha dado un poco de corte ir a buscar a mis hijas al colegio de esa guisa, me he puesto el chándal encima…. Me he encontrado tan cómodo con los leggins, que creo que podría estar así a diario. Creo que me voy a hacer heavy, perro-flauta o algo así para poder justificarlo.

Ahora ya tengo en mente mi próxima adquisición. Bueno, para ser sincero, la tengo de camino. Se trata de un MP3 que he comprado en Amazon y que está llegando, creo que mañana lo tendré y podré cargar en él toda la música que necesito para que mis momentos running sean más amenos. He leído por ahí que la música ayuda a concentrarse en la práctica deportiva y que es un buen aliado para mantener la cabeza centrada y no dispersarse. También he oído que la música ayuda a mejorar las marcas, pero eso a mí, de momento, me da completamente igual. Yo no compito, yo estoy empezando.

Quiero hacer hincapié en esto último que he escrito, porque aunque parezca que corremos con el cuerpo, nuestra cabeza juega un papel fundamental. Es nuestro cerebro el que nos pone trabas y limitaciones, el que nos indica que debemos pararnos, el que incide en que no vas a poder llegar más allá antes de que tu cuerpo se queje. Es increíble, pero se podría decir que corremos más con la cabeza que con las piernas. Todos los deportes en el fondo son iguales, el deportista que tiene buena fortaleza mental es el que llega más alto, el que llega más lejos, el que llega más rápido y en definitiva, el que llega.

Yo tengo un cerebro tirando a vago, es derrotista y me anima a detenerme, por eso quiero empezar a correr con música, para concentrarme en otra cosa que no sea el camino o la meta. Aparte de la música, que de momento está ausente en mis salidas, he encontrado tres trucos que me ayudan a no desistir a las primeras de cambio. Que sí, que los voy a compartir con vosotros….. ahí va.

Del primer truco ya he hablado, aunque sea de manera velada. Se trata de ir incorporando mejoras a la indumentaria. El caso de ir estrenando poco a poco ropa y elementos especializados me ha servido de ayuda aumentando mis expectativas. Ha resultado curioso como estrenar unas zapatillas especiales para running he hecho que gane comodidad y que me sienta más a gusto y dispuesto. Mi cerebro se ha relajado, debe ser por las endorfinas, y me ha permitido rendirme más tarde.

El segundo truco ha sido tener una “mirada a corto plazo”. Imagino que hay que correr mirando al frente y con la cabeza erguida, pero a mí eso solo me causa agonía, ver todo el camino por recorrer me asfixia, me cohíbe, me anula. Así que he comenzado a mirar hacia abajo, con la vista puesta a solo unos metros de distancia. Eso me he liberado de la tensión del camino hacia la meta y me ha permitido concentrarme en mi respiración y en mis ganas de continuar.

El tercer y último truco, lo utilizan mucho los especialistas del coaching. Se trata de ponerse metas alcanzables, fáciles de superar y que no te lleven a la frustración por incumplimiento. La meta accesible que yo he elegido es para mí como un mantra: “cada día un poco más”. Y en ello estoy. Parto del mismo lugar y trato de llegar un poco más lejos cada día, puede que solo sea un par de zancadas, pero un par de pasos más que ayer y un par de pasos más que el día anterior, ya es un buen recorrido extra.

Y todo esto que os he contado, lo he maquinado, pensado e ideado esta tarde mientras corría. Ahora antes de despedirme, me gustaría que me ayudarais con algo. Os he comentado lo de la música, tengo que cargar canciones en mi MP3 y me gustaría que me aconsejarais el tipo de canciones que vosotros lleváis o que os gustaría llevar a la hora de hacer deporte. Me encantaría hacerme una lista de reproducción con todos los temas que me sugiráis, así, mientras corro, os llevaría conmigo.

Yo aporto la primera. Esta canción me llama mucho la atención, no por quien la canta ni por lo que dice. Solo es el ritmo, la melodía la que me da ánimo. Where have you been, Rihanna.

Espero las vuestras.

Hasta pronto,

J

Diálogo de besugos

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¿Habéis tenido alguna vez la sensación de que nadie os entiendo cuando habláis? No por un problema de dicción que os impida comunicaros correctamente, sino porque hables lo que hables no hay manera. A mi me ha pasado recientemente, es frustrante. Os pongo en antecedentes, mis hijas van tres días en semana al polideportivo a practicar natación sincronizada. El miércoles pasado, la pequeña se dejó todo en el vestuario. Cuando llegamos a casa y saqué la ropa de sus mochilas, sus cosas de natación no estaban, lo primero que hice fue llamar al polideportivo, ahí empieza la locura.

-Polideportivo, buenas tardes.

-Buenas tardes, soy el padre de una de las niñas que hace sincro, se ha debido dejar el bañador y todo el equipo en las duchas y quería saber si…

-Quería saber si nos lo han dado, ¿no? -El tío a lo hecho.

-Oye -Le pregunta a gritos a una compañera. -Que dice un señor que su hija se ha dejado una bolsa con las cosas de natación en el vestuario. -¿una bolsa, de donde se ha sacado este tío lo de la bolsa? -¿nos han dejando algo?

-No, no nos han dejado nada, llame mañana a ver si cuando recojan está por ahí.

-Gracias, mañana llamaré, buenas tardes.

-Buenas tardes.

Al día siguiente, a la salida del trabajo me pasé por el polideportivo, había llamado en el transcurso de la mañana y me habían dicho que era mejor que me pasara y que preguntara en objetos perdidos. Así que allí me presenté, me acerqué a la ventanilla y reconocí al tipo con el que había hablado el día anterior por teléfono.

-Hola, llamé ayer porque mi hija se había dejado la ropa de natación en el vestuario y….

-Si, si, me acuerdo. Ha aparecido, ahora se la dan. -Estaba muy agradecido aunque era la segunda vez que el hombre me interrumpía mientras yo trataba de explicarme. -Mi compañero se lo busca.

-Gracias -y me espero un rato a que venga el compañero.

Un par de minutos después viene un señor y me dice:

-Había perdido usted algo, ¿verdad? -Iba a perder la paciencia, pero eso aún no lo sabía.

-Si, bueno, mi hija se dejó ayer en el vestuario el bañador, el gorro, las gafas de bucear y la pinza de la nariz.

-Bien, si es de ayer, debe estar en esta caja. -Y saca una caja del mostrador llena de ropa deportiva, zapatillas, geles de baño, y utensilios varios- ¿Cómo era lo que ha perdido?

-Pues un bañador azul con dibujos en el pecho, un gorro azul con dibujos blancos, una gafas azules y una pinza de sincro.

-Vaya, -comenta el señor rebuscando en la caja. -Aquí no está, espere un momento que voy al armario que hay en el gimnasio. -Le veo alejarse, meterse en el gimnasio y desaparecer.

Uno par de minutos más tarde vuelve a salir.

-Espere un momento, que voy a buscar las llaves. -¿entonces que estaba haciendo…? El señor atraviesa todo el hall, entra en un cuarto y varios minutos después vuelve a salir, pasa por delante mío y vuelve al gimnasio.

Esta vez tarda un poco más, cerca de cinco minutos.

-Lo siento, pero no hay ningún bañador amarillo ahí. -¿cómo????

-El bañador no es amarillo, es azul. -Le digo yo amablemente.

-Ah!, espere entonces. -Y se vuelve a ir. Yo me quedo con cara de fliparlo y espero otro par de minutos hasta que el señor vuelve a aparecer.

-Nada, ningún bañador de esas características. Espere un momento que hay otro armario en la piscina. -Y se va para allá.

Al cabo de un rato vuelve a aparecer con una bolsa de plástico grande llena de cosas.

-No encuentro nada, eche un vistazo a esta bolsa pero….. Ay, si esta bolsa es la de las toallas. Espere un momento. -y se vuelve a ir con la bolsa y dejándome con la boca abierta.

Vuelve a aparecer con otra bolsa y con una de las señoras que suelen estar en recepción.

-Mire, aquí si que hay un bañador azul. -Me dice mientas saca un bañador de hombre….

-Ya -le respondo yo. -Pero estoy buscando un bañador de niña… y el gorro, y las…

-¿Qué están buscando? -pregunta la señora.

Y antes de que yo pudiera decir nada, contesta el señor:

-Su hija, que se dejó ayer una bolsa con un bañador azul y…. ¿unas chanclas, me dijo? -¿una bolsa? ¿unas chanclas? ¿me están tomando el pelo?

-No -contesto yo. -Lo que estoy buscando es un bañador azul, un gorro, unas gafas y una pinza que se debió dejar mi hija ayer en las duchas, en la jabonera de la ducha para ser mas exactos. Sin bolsa.

-¿En la jabonera de las duchas dice usted? -pregunta la señora. -¿Del vestuario infantil?

-Si. -Contesté esperanzado.

-Pues no, lo siento, ese vestuario lo recogí yo ayer y no había nada.

Me estaban tomando el pelo, lo juro. ¿dónde está la cámara oculta????

-Pero si vuestro compañero, el que coge el teléfono, me ha dicho que sí que lo habían encontrado.

-¿Mi compañero? ¿cual, el de la ventanilla?

-Si, claro. Ese.

-Pues espere un momento. -Dijeron a dúo el señor y la señora encaminándose hacia la ventanilla. Yo no daba crédito.

Se habían metido dentro de la oficina con el señor de la ventanilla y los veía hablar y gesticular pero no entendía lo que decían. De pronto los tres me miraron y salieron a mi encuentro.

-Este señor es el que ha perdido una bolsa con la ropa de su hija. -Y dale con la bolsa! -Y dice que tú le has dicho que sí que había aparecido…

El señor de la ventanilla se me acerca, me mira fijamente durante unos segundos que se me hicieron eternos y me dice:

-Le he confundido. -¿qué me ha confundido? -Ha venido otro señor preguntando por unas cosas que se había dejado y ese sí que las ha encontrado, pero lo suyo no está. -¿qué lo mío no está? ¿qué lo mío no estaaaaá? -Lo siento pero me he equivocado de señor.

Y mirando a sus compañeros les dice:

-Si, me he confundido, no puedo estar a todo! -Y se vuelve hacia la oficina.

Ahí me quedé con el señor y la señora explicándome lo que podíamos hacer a continuación, que si dejar mi número de teléfono para que me avisaran si por casualidad aparecía, que preguntara a las otras niñas por si alguna lo había cogido, que ya le digo yo que en el vestuario no estaba que lo recogí yo ayer, que estos niños cómo son, que lo van perdiendo todo….. Hasta que..

-Vale, vale. Muchas gracias -Ya no tenía más ganas de hablar con nadie. Solo quería alejarme de allí y olvidar este episodio. -Gracias por su ayuda, buenas tardes.

-Buenas tardes -dijo la señora.

-Buenas tardes -dijo el señor. -ya le llamo yo si aparece. -Me decía mientras yo me alejaba fuera del polideportivo….pensando.

¿Qué me va ha llamar? ¿cómo? si no lo he dado el número de teléfono.

Cuando llegué al coche y enfilé para mi casa no paraba de pensar en lo sucedido. ¿era una sensación mía o ese rato había sido raro, raro, raro? No podía negar que, a su modo, todos con los que había hablado habían sido amable conmigo, habían hecho lo que estaba en su mano para ayudarme, pero yo me iba a mi casa con la sensación de que no se habían enterado de lo que había pasado. ¿sería un problema mío? ¿me costaba comunicarme? Una cosa tenía muy clara, si alguien me volvía a decir que esperase un momento, lo mataría.

Hasta pronto,

J

 

 

Comportamiento obsesivo

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Yo creo que a mí me pasa un poco esto, me vuelco en algo y me doy al cien por cien. Ojo, no confundir con el “trastorno obsesivo compulsivo” que eso es una patología grave y creo que aún no he llegado a eso, ¿verdad? ¿veerdaad? ¿veeerrdaaaaddd? Bromas aparte, a lo que me refiero es que me obsesiono con las cosas. Me ha pasado de siempre, como me de por una cosa, es que no puedo parar. Eso sí, como buen hombre, yo solo sé hacer las cosas de una en una, y con las obsesiones me pasa lo mismo, ¿o no?

Era muy jovencito cuando me dio por leer comics de super-héroes, al principio empecé solo con la Patrulla X (X-Men para los mas modernos) y luego con todo lo que caía en mis manos, casi todo lo de Marvel de aquella época. Llegué a estar comprando una veintena de colecciones mensuales, mas los especiales, los anuales, las ediciones limitadas…. Luego pasó por mi cabeza que yo también podía crear mis propios comics y entonces me dio con el dibujo, pasaba todo el día metido en mi habitación dibujando comics, cientos, miles de personajes y miles de historias en mis cuadernos cuadriculados, de mayor quería ser dibujante de comics. Llegué incluso a hacer un curso de comics en una prestigiosa escuela y cuando me di cuenta de todo el curro que eso llevaba, la dedicación, las horas y lo bueno que tienes que ser dibujando….. me desinflé. Seguí dibujando, claro, aún sigo, pero no como antes. Al principio todo valía, con tal de rellenar hojas y hojas y dibujar, dibujar y dibujar. Pero cuando supe como se hacía de verdad, la magia se esfumó.

Con mi vida perdida por la ausencia de la obsesión de turno, por la edad y las hormonas, me tiré literalmente a la calle. En ese momento lo que quería era fiesta, mucha fiesta, marcha, mucha marcha, y cerveza, mucha cerveza. No se lo que habría sido de mí se me hubiera dado por los porros o por las drogas duras, con esta facilidad que tengo para engancharme… Más tarde me dio por una cosa muy rara, por estudiar. Y eso que ya llevaba tiempo trabajando. No se en que momento decidí que debía acabar COU e ir a la Universidad. Y lo hice, me apunté a mi instituto de siempre, me saqué COU con unas notazas y luego hice las pruebas para entrar en la Facultad de Bellas Artes. Me saqué la carrera en siete años al mismo tiempo que trabajaba y tenía clarísimo que quería ser pintor. Pero me pasó lo mismo que con los comics, el proceso me pasó por encima y me hundí. Guardo la preciosa experiencia y un título que nunca fui a solicitar.

Desde entonces no he parado, obsesiones mayores o menores me han acompañado y me acompañan, deben ser parte de mi ADN. Como la música chill-out, la PSP, Apalabrados, Operación Triunfo, los tatuajes, la trilogía de “Los Juegos del Hambre”, las compras por Internet, el inglés, el porno…. no, eso es broma… y un largo etcétera.

Pero en los últimos tiempos me está pasando una cosa bastante rara, me estoy empezando a obsesionar con dos cosas a la vez. Puede ser que esté encontrando mi lado femenino rodeado de una mujer y dos hijas, de hecho, no me extrañaría que un día de estos empezara a menstruar, porque lo que es ovular, yo creo que ya ovulo…. El caso es que mis obsesiones 2.0 son por un lado el deporte y por otro el blogging. Me encuentro muy bien conmigo mismo cuando hago cualquiera de las dos cosas, cuando corro o patino mi cuerpo se activa y siento una carga de serotonina que me supera. Lo mismo me pasa cuando escribo, hago un ejercicio de exhibicionismo que me llena profundamente y me hace ser el protagonista de mi propia telenovela, o de mi propio musical. Yo creo que ambas actividades, ambas obsesiones son complementarias porque cada una se ocupa de un ámbito distinto, una del cuerpo y otra de la mente. A ver si va a ser verdad eso de “mens sana in corpore sano“. Y se retroalimentan porque cuando practico deporte aprovecho para pensar en las cosas que voy a escribir en mis blogs, y claro, cuando escribo, lo hago corriendo.

Y vosotros ¿no tenéis obsesiones?, pues comentadlas, compartidlas y disfrutadlas.

Antes de despedirme quiero aprovechar esta especie de púlpito en el que me encuentro para enviar un abrazo muy especial a dos amigos. A mi amigo del corazón roto que ha tenido que sufrir en sus carnes como te cambia la vida de un minuto para el siguiente. Y a mi amigo el artista que él y su familia han asistido al desenlace más descorazonador, que no por esperado ha sido menos doloroso. Mucho ánimo.

Hasta pronto,

J

Todos corren…. ¡yo corro!

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Esta tarde iba caminando y delante mío, paseaba un abuelo, bastante mayor el hombre, con sus dos nietas. La más pequeña debía tener cerca de dos años, y con la lengua de trapo que tienen los niños a esa edad le decía:

-No se code ¿vedad agüelo?

-No, hija, no se corre -respondía el abuelo- pero es qué tu hermana….

-Hermana mala, no se code -Insistía la niña pequeña.

-No, no, no se corre- volvía el abuelo- tu hermana es muy mala,  le digo que no se corre y no para de correr…

Menuda escena, la de veces que me he visto yo en esa misma situación, no como un abuelo, joer. Sino diciéndole a mis hijas que no corran, que pueden ir andando, que por qué no van andando?, qué paaaaaren ya!! Los que tenemos hijos hemos pasado por eso en innumerables ocasiones y es que los niños ven el mundo a su modo, y poco les suele importar lo que digamos los adultos. Con lo de ir corriendo de un lado a otro pasa lo mismo que con las toallas de la piscina -Qué no pises las toallas!- pero nada. Da igual que el niño en cuestión tenga 2 que 10 años, cada vez que atraviesan el césped de la piscina van pisando las toallas y como no, corriendo. Siempre corriendo… Bueno, siempre que no seas tú el que tenga prisa y diga, ¡corriendo, que no llegamos! Que ahí te has caído con todo el equipo. En esas circunstancias, los niños están muy cansados, no les apetece correr, les duele la planta de los pies o las zapatillas no son apropiadas…. Solo se me ocurre una palabra para describirlos cuando adoptan esta actitud. Capullos.

Dejando aparte esta fijación infantil de ir corriendo, que cuando hablo de comportamientos infantiles se me va la cabeza y me lío…me he dado cuenta de que a mi alrededor todo gira en torno a “correr”. Si, es como cuando te compras un coche último modelo, de los que se han dejado ver poco por la calle, y cuando lo tienes no paras de verlos por ahí, en movimiento, aparcados, estrellados contra un semáforo. O cuando paseas de la mano de tu mujer embarazada y te cruzas con otras seis o siete, como si estuvierais en una feria de bombos. O cuando te rompes algo y vas escayolado, miles de personas se escayolan algo para no dejarte ser el único. A mi me está pasando con esto del running.

Desde que tomé la decisión de aprovechar unos ratos libres que tengo ciertas tardes entre semana para salir a correr un rato, unos treinta minutos, con intención solo de matar el tiempo y ponerme algo en forma, a todos a mi alrededor parece haberles entrado ansia por el running. El novio de mi compañera de trabajo corre, el novio de otra no hace deporte, sólo corre de vez en cuando, mi compañero de trabajo corre por las tardes para desestresarse, otro corre para preparar una competición, otro incluso participa en competiciones tipo Ironman….¿Es que no hay nadie que juegue a la petanca? Pues va a ser que no, chicas y chicos, el deporte de moda es correr, nada mas barato y tan a mano. El caso es que yo siempre he sido un detractor de esto del correr, he sido de los que pensaba que solo correría si me perseguían, aunque luego matizaba, incluso ni aunque me persigan… si me van a coger igual y encima desfallecido y sudado. Pero ahora mi opinión es otra.

Creo recordar que cuando me planteé salir a correr miré todo el catálogo de Decathlon para ver que era lo que necesitaba,  en una visita que hice a la tienda para otras cosas llegué a probarme unas zapatillas Asics tan bonitas como caras. No se cuando decicí parar con el cuento de la lechera, ya que yo soy mucho de eso, aunque vaya un día al campo tengo que ir de arriba abajo customizado, si voy a la nieve, lo mismo, me falta tiempo para comprarme hasta las gafas de ventisca….Pero el caso es que paré, me detuve, miré al cielo y pensé:

-Vamos a ver, no nos volvamos locos, si tengo zapatillas, camisetas y pantalones de deporte, ¿qué mas quiero? Ya si veo que en una o dos salidas me va bien, me compro las Asics, el pulsómetro, la sujeción para el móvil, dos o tres camisetas técnicas, un cortavientos y hasta una riñonera.

Así que con mi equipo básico de corredor pardillo, me lancé a la aventura de correr, primero andando rápido, luego trotando un poco, más tarde un poco de carrera ligera y luego, por favor un Samur. Qué experiencia maaaaaas mala. En qué hora se me había a mí pasado por la cabeza lo de correr. De los treinta minutos que tenía, debí de correr unos diez, el resto me los pasé caminando rápido, con el pecho ardiendo, sin respiración y boqueando como un pez fuera del agua. Ese día no me sentí bien, ni los cuatro o cinco días siguientes debido a las agujetas. El primer “running day” fue una maldición.

Aún así, volví un segundo día, para entonces ya había leído algo en Internet que me había llamado la atención. Se trata de un blog que encontré por ahí, navegando (que no corriendo) por la web, os dejo el enlace porque es muy recomendable su sección Running para Novatos (la mía, claro).

http://devagoarunner.wordpress.com/

El autor da todo tipo de detalles y de estímulos para los que queremos iniciarnos, nos facilita la tarea aportando su experiencia, poniéndose en nuestra piel y ejerciendo de Cicerone por el amplio mundo del running y sus vicisitudes. Una vez leídas varias de sus entradas, aún con el subidón del principiante, me marqué un objetivo a cumplir y me tiré de nuevo a la calle con las zapatillas. Os quiero decir una cosa, la motivación está muy bien, los objetivos también, la constancia, la vitalidad, la experiencia…. todo cojonudo. Pero el que estaba ahí sudando como un perro, colorado como un tomate y al borde del infarto era yo. Me acordé con cariño del autor del blog cuando acabaron los treinta minutos y me paré, objetivo cumplido. Y me estuve acordando de su familia entera mientras moría por ese maldito parque. Porque en el segundo “running day” corrí mucho más que en el primero, por mi mala cabeza, por cumplir el objetivo fijado y porque iba cuesta abajo, llegó un momento que me sentí fuerte y tiré, tiré, tiré….. Tanto tiré que me perdí. Y yo con hora y sin saber donde estaba concretamente. Ahí si que tuve que correr, como un maldito “pringao”. Afortunadamente salí del atolladero, llegué a tiempo donde debía y me dije:

-¡Vaya mierda! -Y me fui a morirme a mi casa.

Unos días después, volví a releer el blog “De vago a runner”, pensé que a lo mejor estaba exagerando y que debería darle ooootra oportunidad al ejercicio, ¿o tal vez no? Así que pensé que si lo de salir a correr estaba hecho para mí debería recibir alguna señal que lo confirmara, entre tanto, yo esperaría cómodamente sentado.

Este domingo, mientras estaba sentado junto a unos vecinos en un banco de nuestra urbanización, mi vecinita pequeña, una niña a la que no paran ni sus padres ni teme a nada, vino corriendo horrorizada a subirse encima de su padre porque un perro estaba rondando por ahí. El perro en cuestión, un diminuto y precioso cachorro, también venía corriendo escapando de una jauría de niños que solo querían acariciarle y hacerle monadas. Y sí, como os podéis imaginar, los niños también venían corriendo a por el perro. Esta situación entre tensa y graciosa no me pasó desapercibida. En ese momento pensé:

-¡No me jodas que ésta es la señal! -Parece ser que lo era, eso me pasa a mí por dejarle elegir al destino.

Así que no me queda otra que volver a intentarlo. Si todos corren, yo no voy a ser menos. Si véis que en unos días no estoy por aquí, es que estoy tirado en el suelo hecho un bicho bola y maldiciendo “las señales”.

Hasta pronto,

J

Uno, diez, ¿¿¿¿mil????

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Los números son importantes, y para mi, hoy más que nunca.
Es posible que nadie entienda por qué esta entrada se titula así o por lo menos eso es lo que espero. Dar un poco de misterio a las cosas también está bien de vez en cuando, ¿no? A mi me gusta que no esté todo dicho en una frase, que haya intriga…. Aunque sea una intriga tonta y absurda porque voy a empezar a explicarme ya, en tres, dos, uno…..
UNO
Ya no hay misterios que valgan. Hoy se cumple un mes desde que empecé con esta locura del blog, si recordáis mi primera entrada, o post, o como queráis llamarlo fue de forma casual, por una necesidad de exponerme, por cierto sentimiento exhibicionista incluso. Fueron una serie de condicionantes familiares, profesionales y personales los que me llevaron a esto y ahora, un mes después reconozco que no me arrepiento en absoluto. He aprendido que con esto de escribir estoy en contacto con las personas que tengo cerca de una forma distinta, como desconocidos que se re-descubren de otra manera. Y también he entrado en contacto con gente que hasta ahora no conocía, gente que ha leído las cosas que yo he escrito con toda humildad y que se han sentido identificados, a los que he conseguido arrancar una sonrisa, y quién sabe, si a lo mejor, he logrado hacer pensar que hay otra forma de afrontar el día a día.
Todo lo que he recibido durante este mes ha sido positivo, creo que este blog ha sido un catalizador para que las cosas empiecen a mejorar en mi vida. Tan solo con aprender y compartir como tomar distancia de las cosas, como afrontar lo cotidiano y como reírnos de todo y de todos ha sido suficiente para establecer un punto de inflexión. Ahora, solo se puede ir hacia arriba. Repetid conmigo… Arribaaaaaaa!!!!!!
DIEZ
Diez son las entradas que he publicado hasta hoy, hace un mes, la número uno, y hoy publico esta que estáis leyendo en estos momentos, la número diez. Cuando empecé a escribir no me había planteado la cadencia con la que lo haría, si sería capaz de tener un ritmo constante o no o si mi blog se convertiría en el más efímero de todos al tener solo una entrada…. Ya veis que no. Quiero creer que ya he adelantado a muchos bloggers que no han llegado a este número.
Tampoco me había planteado qué era lo que iba a contar a corto plazo, así que lo único que he ido haciendo ha sido retratar las cosas que iban pasando, dotándolas de humor, y exponiéndolas (exponiéndome) de la única manera que lo he sabido hacer. Habrá mejores formas de contarlas, pero que lo hagan otros, los listos.
En estas diez entradas os he contado cosas muy íntimas, he abierto mi corazón, mis sentimientos y mis deseos sin esperar nada a cambio, es como mi terapia para estar mejor. Me ha funcionado. Ahora sabéis mas sobre mí. Si antes pensabais que era tonto, ahora podéis comprobar que soy muuuy tonto. Si antes pensabais que era un poco payaso, ahora ya sabéis que también soy muuuy payaso. Y si antes pensabais que era sensible, ahora sabéis que también soy muuuy sensible. A todos aquellos que pensaban que yo era de otra forma, espero no haberos defraudado. Y a todos los que se han sorprendido por este ejercicio, por como he escrito y descrito las cosas y por como ha sido posible llegar hasta aquí, os digo que yo también estoy sorprendido.
MIL
Este número me acojona y me llena de ilusión al mismo tiempo. Significa el número de visitas que ha tenido la página en este mes, bueno para ser sinceros ya debe ir por las 1050 o así….. ejem! En mi vida me hubiera imaginado este resultado, que por otro lado no sé si en el mundo del blogging está bien o mal, si es mucho o poco, pero a mi me gusta. El día que escribí mi primera entrada del blog, cuando le di forma primero en mi cabeza y después físicamente no me planteaba hasta donde podía llegar, ni que tipo de lectores podría tener, ni a cuantas personas podrían llegar mis escritos. No era momento de hacer un plan de negocios, que esto no es una empresa, leche! Esto es mejor!!!!
Ese día, pensaba que el público que podría tener sería sobre todo minoritario ya que mi conexión a las redes sociales era casi inexistente, y en mi vida real, la de personas físicas, vamos, no soy la persona mas relacionada del mundo. Conozco a gente, claro, pero nunca he sido una de esas personas que centra la atención. Por la tanto, la sorpresa al ver como el número de visitantes crece, y de ver como cada entrada tiene más visitas que la anterior significa mucho. Significa lo que ya he dicho antes y lo que mucha gente me ha dicho cara a cara, que las cosas que escribo llegan, y eso, como diría Su Majestad, me llena de orgullo y satisfacción.
-¿Qué hubiera pasado si la cifra de visitantes hubiera sido inferior? -Ni idea, estaría tan orgulloso como lo estoy ahora.
-¿Y qué hubiera pasado si la cifra de visitantes hubiera sido superior? -Ni idea, estaría tan orgulloso como lo estoy ahora.
He empezado diciendo que los números son importantes y es cierto, pero en su justa medida. No credo que haya de darle más importancia. Un mes, es solo un mes. Diez entradas, son solo diez entradas. Y mil visitas, son solo mil visitas. Nada menos y nada mas.
-¿Y que va a pasar a partir de ahora? -Pues imagino que seguiré como hasta ahora, viendo lo que ocurre a mi alrededor, tratando de ponerle buena cara al mal tiempo y escribiendo en el blog lo que se pueda contar….Tengo un deseo para el futuro, que el blog no sea tan monólogo, que sea mas diálogo con mis lectores, así que ya sabéis, utilizar los comentarios, dejad vuestras impresiones, vuestras quejas, vuestras reclamaciones y sobre todo vuestras alabanzas. En uno de los últimos posts os propuse un juego musical, y como os habéis portado muy bien, aquí os dejo el enlace con la lista de reproducción donde están todas esas canciones que me hicisteis llegar. Que los disfrutéis tanto como lo he hecho yo.
Y no me quiero despedir sin daros las gracias a todos y todas los que habéis leído el blog, a los que habéis comentado, a los que lo habéis compartido y a los que me habéis hecho llegar vuestra impresión.
Hasta pronto,
J