Noche de miedo

SDRandCo (66)

Hoy es el último día de octubre y mañana, primero de noviembre, se celebra el día de Todos los Santos. Tradicionalmente es el día de ir a visitar a los muertos a los cementerios y toda esa imaginería, completada con la celebración de los Fieles Difuntos el segundo día de noviembre, siempre ha sido mágica y oscura.

En nuestro país siempre se representa el Don Juan y se solía leer a Becquer pero desde unos años a esta parte, la tradición de los muertos más autóctona se ha quedado en segundo plano y para sustituirla hemos adoptado el día de los muertos Anglosajón, el día de Halloween. Ya nunca se oirá hablar del Monte de la Ánimas y los desfiles de espectros, por contra, decoramos todo con calabazas naranjas y telarañas del todo a 1 Euro. Así somos aquí, empáticos y sin personalidad.

Y quizá sea por eso por que lo yo nunca he vivido esta noche como algo especial. No me gusta machacar mis tradiciones históricas sustituyéndolas por otras más globales e importadas, no le encuentro el sentido. Pero luego llegan los hijos y hacen que te metas tu chauvinismo por donde te quepa porque ellos sí que son hijos de Halloween, como lo son de los teléfonos inteligentes, de las pantallas planas y del Blue Ray, y reclaman su espacio de microterror y diversión. Truco o trato, truco o trato, truco o trato. En unos años todos nos llamaremos Jonathan, Kevin, Jennifer o Tessa y nos parecerá normal. Comeremos hamburguesas de media libra (porque habremos desechado nuestros kilos) y beberemos Coca Cola con sabor a cereza.

No os extrañe que entonces desaparezcan las horchatas, la paella, el cocido, el lacón con grelos y el pacharán. Y sobre todo, no nos tiene que extrañar, porque lo desecharemos nosotros mismos, lo sacaremos de nuestra ecuación como si nunca hubieran existido, solo quedarán pequeños reductos “para turistas” o en zonas de delicatessen. Al tiempo.

Y mientras eso llega, yo hoy tengo fiesta de Halloween, ¿que os creíais, que yo no me iba a dejar llevar por la corriente? Pues claro que sí, yo soy un vendido, como todos. En mi descargo diré que es una fiesta especial, hoy corro, bueno, practico running, que es lo que se dice ahora. Siempre he sido papá acompañante en las fiestas del día de los muertos pero hoy me desmarco y voy a vivir mi “Leaving la Vida Loca” con mis compis de afición. La carrera es de noche, en el hipódromo o por sus alrededores y promete muchos sustos y mucha diversión. Estoy como loco, ya me he hecho el disfraz, casero, eso sí, y estoy deseando que llegue la hora. Por las ganas y las expectativas creo que va a ser mi mejor Halloween hasta la fecha, ya os contaré en que queda todo esto.

Y dicho todo esto, habréis confirmado que no soy más que otro de los que prostituye sus raíces. Sí, yo también soy de esos, me quejo, me quejo, me quejo, me doy un baño de realidad y termino siguiendo la corriente. Que conste que me sigue pareciendo igual de mal que invirtamos en calabazas en lugar de en “Leyendas” pero oye, es el recurso del pataleo. Hoy si me quieres buscar ya sabes donde estaré, corriendo por mi vida y por no despeñarme en lo oscuro, como mis ideales patrióticos.

Y para ponerme un poco en situación me voy a dedicar una canción, y también a vosotr@s que seguro que os gusta 🙂

“Thriller” se lanzó en el año 1982, yo tenía diez años y este fue el primer vídeo musical del que tengo consciencia. Me atemorizó de tal manera que tenía que dormir todas las noches con la cabeza tapada y cada sonido que escuchaba en mi habitación creía que era un zombie o un hombre lobo que venía a despedazarme.

También fue el primer disco que compré en mi vida, una cassete pirata que compré en el Rastro de Madrid con mi paga, mi primer álbum adulto después de aquellos de Parchís o Teresa Rabal. Así que no es de extrañar que le tenga un especial cariño a este tema, que además viene de perlas para la noche de hoy.

Disfrutadlo, sed malos, que hoy se puede, y utilizad la zona de comentarios para lo que queráis, incluso poner fotos de calabazas, fantasmas, zombies y momias.

Hasta pronto,

J

Canciones en el ático

birds over pier

Este verano he tenido muchos momentos de soledad, buscada y encontrada. Es agradable esa sensación, la de obtener lo que quieres. Después de un año lleno de obligaciones y compañía, esos ratos de esparcimiento tan seleccionados son “gloria bendita” como dicen por el sur.

Aprovechando ese momento en el que subíamos de la playa en pleno atardecer y los cuartos de baño se llenaban de duchas, geles y cremas after sun, he salido a correr por el paseo marítimo, por las calles de ese pueblecito malagueño y por las dunas que separan la realidad de la carretera de la ficción de las olas, siempre tan constantes, siempre tan indolentes, siempre tan rítmicas. Y he salido a correr no para escapar de nada, sino porque me apetecía, tenía la necesidad de moverme y con ese pensamiento en la cabeza, me calcé las zapatillas de running (que casualmente habían viajado conmigo en la maleta), me enganché el mp3 y me dije:

-Me voy un rato, si no puedo correr, por lo menos camino.

Y corrí, vaya si lo hice, unos cuatro kilómetros el primer día, y un poco mas cada vez que salía, lo justito para ver otras cosas, para estar a otro ritmo y para desentumecerme. Volví a casa chorreando de sudor, congestionado por el calor pero muy, muy, muy contento, quizá por no haberme parado, quizá por haber hecho ejercicio, quizá porque me sentía realmente bien… tal vez sea la acción de las endorfinas esas de las que hablan los expertos.

Pero otros días, a la misma hora y en las mismas circunstancias de cruces de cepillos, colonias y bragas limpias, aprovechaba que mi habitación, el ático de la casita que teníamos alquilada, tenía terraza así que cogía mi música y me tumbaba en una silla de playa con los pies en alto a contemplar como el sol si iba ocultando poco a poco detrás de las montañas. Y era en ese preciso instante, con los auriculares embutidos en mis orejas, escuchando mi música y aislado por completo del mundo cuando más disfrutaba de esos momentos de los que os hablaba al principio. Me parecían momentos únicos y eternos, cada canción que sonaba era como un himno, todo cobraba sentido, las nubes, el sol, los pájaros, el picor de la piel, esa sensación de fresco que hace que se emocione el vello de los brazos…

Era como vivir en un videoclip.

Mientras escuchaba, también observaba como las gaviotas danzaban en el aire, las nubes se mecían empujadas por la brisa cambiando sus formas a placer y algún que otro avión dorado, reflejando el color de un sol cada vez más apagado, atravesaba el escenario dejando su inconfundible estela de queroseno arañando el cielo multicolor. Para que digan que los hombres solo podemos hacer una cosa cada vez….

Una de esas canciones resumía perfectamente mi sentimiento así que os la dejo por aquí. A ver si vosotros, al escucharla, también os sentís en la cima del mundo, como estaba yo en la terraza de mi ático.

“If you love somebody
Better tell them why they’re here
Because they just may run away from you

You’ll never know what went well
Then again it just depends on
How long of time is left for you

I’ve had the highest mountains
I’ve had the deepest rivers
You can have it all but not till you move it
Now take it in but don’t look down

Because I’m on top of the world, hey
I’m on top of the world, hey
Waiting on this for a while now
Paying my dues to the dirt
I’ve been waiting to smile
Been holding it in for a while
Take it with me if I can
I’ve been dreaming of this since a child
I’m on top of the world

I’ve tried to cut these corners
Try to take the easy way out
I kept on falling short of something

I could’ve gave up then but
Then again I couldn’t have because
I’ve traveled all this way for something
Now take it in but don’t look down

Because I’m on top of the world, hey
I’m on top of the world, hey
Waiting on this for a while now
Paying my dues to the dirt
I’ve been waiting to smile
Been holding it in for a while
Take it with me if I can
I’ve been dreaming of this since a child
I’m on top of the world

Because I’m on top of the world, hey
I’m on top of the world, hey
Waiting on this for a while now
Paying my dues to the dirt
I’ve been waiting to smile
Been holding it in for a while
Take it with me if I can
I’ve been dreaming of this since a child

And I know it’s hard when you’re falling down
And it’s a long way up when you hit the ground
Get up now, get up, get up now

And I know it’s hard when you’re falling down
And it’s a long way up when you hit the ground
Get up now, get up, get up now

Because I’m on top of the world, hey
I’m on top of the world, hey
Waiting on this for a while now
Paying my dues to the dirt
I’ve been waiting to smile
Been holding it in for a while
Take it with me if I can
Been dreaming of this since a child

And I know it’s hard when you’re falling down
And it’s a long way up when you hit the ground
Get up now, get up, get up now

And I know it’s hard when you’re falling down
And it’s a long way up when you hit the ground
Get up now, get up, get up now

Because I’m on top of the world, hey
I’m on top of the world, hey
Waiting on this for a while now
Paying my dues to the dirt
I’ve been waiting to smile
Been holding it in for a while
Take it with me if I can
I’ve been dreaming of this since a child

I’m on top of the world”

“Si quieres a alguien,
mejor que les digas por qué están aquí,
porque simplemente, podrían salir corriendo de ti.

Nunca sabrás qué es lo que fue bien,
así que de nuevo, solo depende de
cuánto tiempo te queda.

He tenido (estado, recorrido) las montañas más altas,
he tenido los ríos más profundos,
puedes tener todo eso, pero no hasta que muevas (el trasero),
ahora métetelo dentro, pero no mires abajo.

Porque yo estoy en la cima del mundo, hey,
estoy en la cima del mundo, hey.
He estado esperando por esto un buen rato,
he estado pagando mi cuota a la suciedad,
he estado esperando para sonreir,
he estado conteniéndome durante un buen rato,
llevarlo conmigo si puedo,
he estado soñando con esto desde que era un niño,
estoy en la cima del mundo.

He estado intentando cortar estos bordes (esquinas),
intentando pillar la salida fácil,
seguía cayendo, a falta de algo.

Podría haberme dado por vencido entonces, pero
de nuevo no hubiera podido, porque
he viajado todo este camino para algo,
ahora métetelo dentro pero no mires abajo.

Porque estoy en la cima del mundo, hey,
estoy en la cima del mundo, hey.
He estado esperando por esto un buen rato,
he estado pagando mi cuota a la suciedad,
he estado esperando para sonreir,
he estado conteniéndome durante un buen rato,
llevarlo conmigo si puedo,
he estado soñando con esto desde que era un niño,
estoy en la cima del mundo.

Porque yo estoy en la cima del mundo, hey,
estoy en la cima del mundo, hey.
He estado esperando por esto un buen rato,
he estado pagando mi cuota a la suciedad,
he estado esperando para sonreir,
he estado conteniéndome durante un buen rato,
llevarlo conmigo si puedo,
he estado soñando con esto desde que era un niño.

Y sé que es difícil cuando te estás desmoronando,
y es un largo camino hacia arriba cuando tocas el suelo,
ahora, levántate, levántate, ahora, levántate.

Y sé que es difícil cuando te estás desmoronando,
y es un largo camino hacia arriba cuando tocas el suelo,
ahora, levántate, levántate, ahora, levántate.

Porque yo estoy en la cima del mundo, hey,
estoy en la cima del mundo, hey.
He estado esperando por esto un buen rato,
he estado pagando mi cuota a la suciedad,
he estado esperando para sonreir,
he estado conteniéndome durante un buen rato,
llevarlo conmigo si puedo,
he estado soñando con esto desde que era un niño.

Y sé que es difícil cuando te estás desmoronando,
y es un largo camino hacia arriba cuando tocas el suelo,
ahora, levántate, levántate, ahora, levántate.

Y sé que es difícil cuando te estás desmoronando,
y es un largo camino hacia arriba cuando tocas el suelo,
ahora, levántate, levántate, ahora, levántate.

Porque yo estoy en la cima del mundo, hey,
estoy en la cima del mundo, hey.
He estado esperando por esto un buen rato,
he estado pagando mi cuota a la suciedad,
he estado esperando para sonreir,
he estado conteniéndome durante un buen rato,
llevarlo conmigo si puedo,
he estado soñando con esto desde que era un niño.

Estoy en la cima del mundo”

Y tú ¿has tenido algún momento especial en estas vacaciones? ¿alguna canción que te haya hecho sentir cosas bonitas?…. Cuéntamelo y charlamos que comunicarse es vivir.

Hasta pronto,

J

Yo también soy “Titanium”

¿Hay algo mejor que levantarse un domingo de Junio a las 7 de la mañana, atravesarse Madrid en metro y correr una carrera de 10 kilómetros bajo un sol abrasador? No contestes, yo también lo se. Podría enumerar millones y aún así me quedaría corto.

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Pero como no solo de distracciones vive el hombre, ese ha sido mi plan de hoy. El evento en concreto que llama La Carrera Norte vs. Sur, una carrera por equipos (adivinad cuales) y con un recorrido aparentemente muy favorable para el corredor ya que gran parte del mismo se desarrolla cuesta abajo. Fenomenal en la publicidad de la carrera y fenomenal cuando decidí apuntarme, descerebrado de mí, hace un mes o cosa así…. Y en efecto, parte del recorrido es cuesta abajo, pero chiquillos, ¿y que pasa con las cuestas arriba? pues había, y un montón. Esta carrera era muy parecida al Aquópolis, llena de toboganes ¿y como se llega a ellos? En efecto, subiendo. Todo el trazado subiendo para volver a bajar o viceversa, que eso no me ha quedado tan claro.

La carrera comenzó con ambientazo, cerca de ocho mil participantes todos vestidos iguales, naranja los que corríamos por el sur, morado los que corrían por el norte y para calentar el ambiente, un poquito de baile. La organización tenía previsto hacer un flashmob a ritmo de Enrique Iglesias y su exitosísimo “Bailando” pero no ha tenido toda la repercusión que esperaban. Como no, los runners son gente seria y no pierden el tiempo en tonterías. Yo, que soy más de tonterías que de otra cosa, si que he bailado, fuera ridículo…. me ha dado más vergüenza salir de casa con la camiseta oficial con el dorsal pegado y meterme en el metro.

Tras el baile, la carrera, cuesta abajo y a todo trapo, como todo era cuesta abajo… Al coronar la primera cuesta arriba ya quería abandonar, una boca de metro situada estratégicamente a mi lado me hacía ojitos y a punto he estado de cambiar el asfalto caliente por la oscuridad del túnel. Medio desfallecido estaba cuando mi compañera Marianela me ha alcanzado y me ha animado, su mano en mi espalda ha sido refrescante y me ha dado energía para seguir con ella, mil gracias.

Era el empujón que necesitaba, una mano amiga, alguien a mi lado, un referencia. He echado mucho de menos eso, la presencia de mi mujer en la carrera, en la anterior la hicimos juntos de principio a fin y nos dábamos ánimos constantemente. Correr solo es una mierda para los que tenemos una mente vaga, y la mía amigos y amigas en muuuuuy vaga. Antes de comenzar a correr ya me dice que abandone, aunque las piernas y el corazón no hayan dicho nada aún. Que cabrona.

Para mitigar esa sensación, me he acostumbrado a correr con música, muy alta, que bloquee mis pensamientos y así estaba otra vez en la brecha, de nuevo solo porque había perdido a mi compi en el punto de agua del kilómetro 5, y volviendo a sufrir. Había aprovechado para beber un poco de agua y tirarme por encima de la cabeza y de la espalda la que sobraba, sin quererlo participé en el concurso de “mister camiseta mojada” que me ayudó a refrescarme y a poder combatir un calor que me asfixiaba.

Ya había pasado la mitad de la carrera cuando en mi mp3 sonó una canción muy especial. “Titanium” de David Guetta y Sia. Me sentí resurgir, iba mirando las espaldas de los corredores y corredoras que iban delante y pensaba, si ese puede, yo también, si esa puede, yo también.

Y entonces, y gracias a la canción, me di cuenta de que ninguno de los que estábamos allí éramos unos locos descerebrados, todos estábamos cumpliendo un objetivo, todos estábamos haciendo algo que nos gusta y que nos pone a prueba. Yo también era Titanium, todos lo éramos. No importaba la marca, el sufrimiento, el calor, las cuestas, lo importante éramos nosotros y la experiencia.

You Shoot Me Down But I Wont Fall I’m Titanium! (Me disparás pero no caeré, ¡yo soy Titanio!)

Ese pensamiento se mantuvo en mi cabeza hasta el final, una meta que veía cada vez más lejos, como en esa pesadilla en la que corres, corres, pero el pasillo se alarga y nunca llegas, solo que no era una pesadilla, era real y yo estaba corriendo, ¡qué cosas! Y así, ya lo sabemos todos, todo lo que empieza termina, la meta estaba allí, al alcance de la mano y de los pies. Cruzada la meta, super tapón de corredores apiñados, si ya pasé calor durante la carrera, lo del final no tenía precio, qué de gente toda junta, qué sensación de ahogo, ¡qué olor!, lo único bueno es que el objetivo estaba cumplido, había terminado la carrera y ya estaba andando.

Mi compañera volvió a encontrarme entonces y juntos nos fuimos a por algo de beber (caliente, que asco más grande) y al punto de encuentro con el resto de nuestro grupo de running y de allí a por unas cervezas frías y deliciosas que nos apañaran un poco el castigado cuerpo. Sinceramente, eso fue lo mejor de la carrera.

Ahora ya sé que he mejorado mi marca en más de dos minutos y medio pero no estoy contento con el resultado, he sufrido un montón y creo que he hecho un plan de carrera nefasto, mucha ansia al principio y muy poco fuelle en el resto, pero ya está hecho, un objetivo más, un aprendizaje más.

Para despedirme, dos homenajes, el primero para mi mujer, ya he dicho que la he echado de menos durante la carrera, la primera fue de los dos y esta se ha hecho muy larga y muy fatigosa sin ella y el segundo para mis ocho compañeros del equipo de running con los que he compartido experiencia, baile, anécdotas y sufrimiento, cada uno con sus pros y sus contras pero con su objetivos superados, enhorabuena chicos, esto también va por vosotros y sobre todo por los dos que corrían por el norte. El SUR ha vuelto a ganar la carrera, a quién se le ocurre….. 🙂

Y ahora, podéis comentar todo lo que queráis, yo prometo no moverme del sofá en un rato.

Hasta pronto,

J

Hábitos de vida saludable #EstamosLocos?

Ayer tuvimos en el trabajo una charla sobre nutrición y bienestar, dos horas escuchando los beneficios de la dieta mediterránea y del deporte, de lo beneficioso que es para la salud, la actitud ante la vida, la productividad y el cosmos. Si, el cosmos, todo se soluciona con la dieta mediterránea, es como la pastilla blanca que daban en la mili para curar todas las dolencias, la panacea, vamos.

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La charla estaba dividida en dos partes, una hora de nutrición con una nutricionista titulada y una hora de deporte y vida saludable con un entrenador personal. En la primera parte, mientras la nutricionista nos comentaba que, lamentablemente en nuestro país nos estábamos alejando del ideal de cocina mediterránea, el entrenador personal nos pesaba, nos media y calculaba nuestro porcentaje de grasa, de líquidos y nuestra edad metabólica. Esto, indudablemente, era opcional y privado.

Imaginaos el caso, una muchacha hablando de verduras y hortalizas (yo nunca he entendido la diferencia) y tú, al otro lado de la sala, sin zapatos ni calcetines, subido a una báscula muy moderna y agarrando lo que parecía el manillar de una moto, de circo.

Pero iremos por partes. Lo primero que nos contaron era la diferencia entre alimentación y nutrición, que lo primero corresponde a la ingesta de alimentos y lo segundo a la eficiencia de lo primero, o sea, comer sano y bien. Luego un ideal de dieta y unas recomendaciones y prohibiciones. Entre las recomendaciones, las consabidas cinco comidas diarias, las cinco raciones de frutas y verduras optimas para lograr el ansiado equilibrio y variedad nutricional.

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Otra recomendación, dedicar una alto porcentaje de las calorías que ingeriremos en el desayuno y la comida, dejando más ligeros el almuerzo, la merienda y la cena.

Otra recomendación, tomar a diario cereales (pan, pastas, arroces), legumbres, hortalizas, verduras, proteínas (carnes, pescados, huevos), fruta, lácteos (leche, queso, yogur), aceite de oliva y agua. ¡A diario!

Otra recomendación, elaborar un menú exhaustivo que aúne todos estos grupos alimenticios para no caer en la rutina y comer siempre lo mismo, porque si no, si nuestra alimentación es rutinaria, no será equilibrada.

Nos propusieron una serie de menús tan equilibrados…. tan apetitosos…. tan irreales. Porque todo esto que nos han contado está genial sobre el papel, si tienes un cocinero y alguien que te haga la compra. Si eres como el resto de personas del mundo, con sus cargas familiares, con su trabajo, con sus trajines varios…. poco tiempo para comer de esa manera te queda…. Te podrás ajustar más o menos pero prepararte semejantes combinaciones para meterlas en un tupper, llevártelas al trabajo y comértelas recalentadas no es la opción más viable. Como tampoco lo es cocinar de un día para otro y recalentar….. Entre desayunos, almuerzos, comidas, meriendas, cenas, pensar en los menús variados, la compra, los tiempos de cocción, elaboración, aliño de los platos y el propio acto de comer y socializar haciéndolo, que también es super importante a nivel salud, se nos va casi todo el día…. No se como se tomarán en mi trabajo que me reduzca más horas para que mi alimentación sea más optima…. o como se lo tomará mi cuenta corriente cuando vaya a hacer la compra y solo me quede para patatas.

Tras la primera parte de la charla nos quedamos hambrientos y algo desolados…. yo ya iba deficitario en frutas y cereales esa mañana y la perspectiva no parecía mejorar.

Para cambiar un poco de tema entró en escena nuestro amigo y confidente de sobrepeso, el entrenador personal, que nos explicó la diferencia entre deporte de competición y hábitos deportivos dedicados a la salud. Creíamos que la diferencia sería clara, ay ilusos, pues no lo era tanto….

De nuevo, los beneficios del deporte o de la actividad física y su vinculación con el resto de aspectos de la vida y la salud. En resumen, el deporte es como la dieta mediterránea pero sudando, sirve para todo. Un inciso, se me ha olvidado comentar que el ponente iba de uniforme de trabajo, o sea, en chandal, y todos nos temimos lo peor, que nos fuera a dar una clase de aerobic o algo peor, que nos tirara al suelo a hacer abdominales… afortunadamente no hicimos nada de eso, y por lo tanto, tampoco comprendimos que viniera a una ponencia de aquella guisa (en el fondo, la que habla es la envidia, yo también quería zapatillas y pantalón de algodón).

En este área también encontramos muchas recomendaciones, como elegir una actividad que nos satisfaga, o una actividad que se nos de bien, o una actividad que podamos hacer con amigos. Lo importante, y que los organismos internacionales, la Organización Mundial de la Salud sobre todo, recomendaban, que la práctica de actividad física se prolongase entre ciento cincuenta y doscientos cincuenta minutos semanales, resumiendo, unas tres o cuatro horas.

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Eso si, podemos adaptarla a nuestro ritmo de vida y hacer sesiones más cortas más a menudo o sesiones más largas más espaciadas en el tiempo… pero sin pasarnos, que luego el cuerpo se acostumbra a no sufrir y no asimila el entrenamiento.

Otra recomendación, encontrar un nivel de entrenamiento óptimo para nuestros objetivos, mantenernos, adelgazar, fortalecer, tonificar…. y sobre todo, prestar mucha atención a nuestras abdominales, a reforzarlos y trabajarlos para tener una columna vertebral fuerte y sana y un suelo pélvico fortalecido.

Otra recomendación, entrenar tanto la fuerza, como la resistencia y la flexibilidad. Vamos, un poco lo de la dieta, variada y equilibrada.

En resumen, cuatro horas de ejercicio a la semana, con distintas intensidades de cargas, incluyendo estiramientos, abdominales, cambios de ritmo, cambios de ropa, duchas… a lo que debemos añadir los desayunos, almuerzos, comidas, meriendas, cenas, pensar en los menús variados, la compra, los tiempos de cocción, elaboración, aliño de los platos y el propio acto de comer… y no nos olvidemos de socializar, sonreir, dormir ocho horas diarias, tener sexo con regularidad, beber litro y medio de agua y mear en proporción, por no hablar de otras necesidades que llevan un poco más de tiempo.

Lo dicho, vida utópica e incompatible con la vida real… a menos que tiremos de nuestra faceta multitarea y nos obliguemos a hacer dos o tres cosas a la vez. A ver,  se me ocurre…. se me ocurren muchas “tontás”. Quieras o no, todos estos consejos, los de nutrición y vida sana, están bien dirigidos, pero si no somos capaces como sociedad, de conciliar la vida laboral con la familiar, ¿cómo vamos a ser capaces de afrontar todas estas “necesidades”? ¿Acaso es que #EstamosLocos?

No se, no se, demasiadas cosas que hacer y demasiadas pocas horas en el día, ¿como lo ves tu? ¿locura total? ¿totalmente viable? Utiliza la zona de comentarios para decírmelo y así charlamos un rato, que eso también es necesario, ya lo he dicho, socializar alarga la vida.

Hasta pronto,

J

De cero a diez mil

dorsal

Es muy curioso como pasan las cosas. Yo nunca he sido deportista, nunca me ha interesado el deporte más allá de lo que daban por televisión, y nunca fútbol, que es lo más emitido. Me tragaba cualquier cosa desde la comodidad de mi sofá, carreras de coches, de motos, natación, gimnasia, atletismo, tenis, baloncesto y desde luego nunca me había planteado traspasar la televisión y practicar nada de eso. Eso era para otros.

Bueno, en parte miento, si que me hubiera gustado estar en el sitio de esos deportistas que recibían medallas y lloraban a moco tendido con el himno de su país mientras su bandera era izada al viento. Ya lo del esfuerzo y el sudor lo veía como más lejos, yo al drama.

¿Quién me iba a decir a mí que acabaría saliendo por la tele mientras otros vagos veían mis avances? Pues la respuesta es muy sencilla, nadie. Y si alguien me lo hubiera dicho, habría pensado que no sabía de lo que estaba hablando, ¿deporte yo? #amosnojodas. Ahora me acuerdo de una frase que decía mi abuelo: “nunca digas de este agua no beberé ni este cura no es mi padre”. Cuanta razón tenía el hombre. Hablaba poco, era muy para adentro, pero cuando lo hacía sentenciaba. Si levantara la cabeza, seguro que esbozaría una sonrisa con un ¿lo ves? escrito en los labios.

De cero…

Los que me seguís por Facebook y Twitter ya sabéis que acabo de participar en mi primera carrera, los diez kilómetros del EDP Rock ‘n’ roll Madrid Maratón y 1/2 y que he salido con vida, con agujetas y dolorido pero vivo, muy vivo. Y eso es porque soy un inconsciente que no piensa las cosas y se dedica a actuar por impulsos, hasta ahora me ha salido más o menos bien y por ello me atrevo a vivir de esa manera. Hace aproximadamente un año que me plantee correr, no lo había vuelto a hacer desde el instituto, donde era nombrarme el test de Cooper y ponerme de mala leche, le cogí mucha manía a eso de correr y la he arrastrado hasta hoy, así que si lo pienso, no se que coño hago haciendo lo que hago.

Lo dicho, me planteé correr para matar el tiempo, podría haberme planteado leer enciclopedias o tomar el sol pero pensé que sería mejor hacer un poco de ejercicio y coger un poco de forma física. Aún tengo dudas sobre como fue aquel momento, estaría enajenado o drogado. El caso es que lo intenté, con más o menos suerte y como aprovechaba para corretear mientras mis hijas estaban en el polideportivo, cuando se acabó su curso, se acabó el mío. No había conseguido prácticamente nada, un poco de fondo y poco más.

Acabado el verano, ya septiembre del año pasado, me regalaron un curso de iniciación al running que se desarrollaba durante ocho semanas, un día por semana en clase de grupo con un entrenador y la posibilidad de hacer algo de trabajo personal orientado entre semana. Las primeras clases eran sencillas, correr dos minutos (que se me hacían eternos), caminar uno (que duraba como diez segundos). Era el comienzo, escalado y ascendente para hacer las cosas bien. Ocho semanas más tarde corría aproximadamente veinte minutos seguidos para dar una vuelta completa a “El Retiro” y superar la prueba final del curso. Estaba tan contento con lo conseguido en esas semanas que me reenganché al grupo siguiente, y ya van ocho meses.

… a diez mil

Lo bueno que tienen esas clases grupales es que son divertidas, a mi sigue sin gustarme correr pero me lo paso bien, voy todos los domingos con mis “amiguetes”, pasamos la mañana y hacemos deporte. Un día, a alguien se le ocurrió la idea de participar en una carrera oficial y venga, a apuntarnos como locos, como descerebrados, como histéricos….. La mitad del grupo de apuntó a la Carrera de los Bomberos y la otra mitad al Rock ‘n’ Roll y yo ahí, al lío.

Que locura, nunca había corrido esa distancia, lo más que había hecho eran cinco kilómetros, la mitad, y ya tenía bastante, pero la fecha de la carrera la veía tan lejana que daba por hecho que mi estado de forma de corredor de élite se iba a mejorar milagrosamente. Falso. Con el invierno llegó mi alergia al ciprés, las lluvias, el frío, la pereza de salir entre semana, el no estar a la altura en algunas clases, ¿frustración? un poco… y la fecha ya se iba acercando.

El último mes me he puesto las pilas y he atendido (en su mayoría) a la rutina de entrenos que me había puesto mi entrenadora para estar a tope de cara a la carrera, y se ha notado, dos semanas antes del evento corría seis kilómetros sin despeinarme, subidón. Una semana antes del evento hice una tirada de siete kilómetros y rebajando casi un minuto por vuelta…. pero nunca había corrido 10 kilómetros. Hasta ese día.

Y a pesar se la lluvia, del madrugón y del ataque de nervios que arrastraba desde una semana antes salí a correr y paso a paso hasta la meta, diez mil metros, mis primeros diez mil, acompañado de mi mujer, que también es una enajenada como yo y se metió de cabeza en esto del running, mas por casualidad que por convicción, pero que está hecha una fiera.

Esto último ha sido una aliciente especial, ir acompañado durante toda la carrera es motivador, de vez en cuando nos mirábamos y nos preguntábamos, otras corríamos por carriles opuestos de la calle y ella, en un despiste, o eso dice, se arrimó a otro que no era yo, creo que no llegó a hacerle ojitos, pero bueno, lo que pasa en la carrera, se queda en la carrera.

Otro aliciente, la gente, el gentío que poblábamos Madrid correteando como gacelas, gamos o bisontes, cada uno a lo suyo y a lo de los demás, constantemente animando y animándonos, había buen rollo y se notaba. En algunos puntos encontramos concentraciones de gente animando nuestro paso, se me ponen los pelos de punta solo de recordarlo. Aunque para pelos de punta, cuando a unos doscientos metros de la meta me llegaron los gritos que estaba dedicándome mi primo de Alemania, que ha venido por trabajo y que se pasó por la carrera a animar. Oir ese “PRIMOOOOOOO” me dio más energía que un litro de Red Bull y aceleré para entrar en la meta en pleno sprint, buscando a mi mujer con la mirada para no perderla y resulta que la cabrona me había adelantado y me sacó casi diez segundos. Chicas al poder.

Tercer aliciente, mi medalla, había una para cada uno pero yo ya había focalizado mi triunfo en ese pedazo de metal, y cuando me la pusieron por la cabeza me acordé de todos aquellos deportistas de élite de los que os he hablado al principio. Creo que no lloré por vergüenza y porque me hacía pis. A punto estuve de ducharme con la medalla y todo. Es un símbolo, una meta, otro objetivo cumplido.

Y ahora…

Hoy tenemos resaca de carrera y de ilusión, aún nos duran la emoción y las sensaciones y creo que se van a quedar con nosotros durante bastante tiempo. En principio seguiremos corriendo, entrenando con nuestros respectivos grupos y si surge, correremos más carreras. Intentaremos rebajar esos 1:04:33 que tenemos como marca oficial pero solo si se tercia, sin estrés, sin apuros, sin agobios.

Tengo la sensación de haber conseguido muchas cosas en estos ocho meses de entrenamiento, no es solo pasar de correr cero metros a correr diez mil. Ha sido un camino de superación, de implicación, de naturalidad, de objetivos, de empeño, de fuerza, de coraje, de alegría, de humildad, de motivación… son muchos momentos bonitos pero tampoco hay que mitificarlos. Si yo he podido, vosotros también. Ni mi mujer ni yo somos super-héroes, somo personas normales, más bien vaguetes, que se han propuesto una meta alcanzable y la han alcanzado.

Y hablando de metas, no quería despedirme sin recomendaros el blog de una compañera de running de mi mujer que ha relatado post a post toda su evolución hasta convertirse en medio-maratoniana. Cierra la boca y corre no tiene desperdicio, derrocha naturalidad y buen humor. Si alguien cree que lo que hemos hecho nosotros es espectacular, que lea alguna de sus entradas, yo estoy completamente rendido a Flor, a su mundo y a su fuerza de voluntad.

Que lo disfrutéis, y como siempre, si queréis que charlemos un poco, ahí tenéis los comentarios.

Hasta pronto,

J

Let’s Rock!

Queda menos de un mes para la próxima locura en la que me he embarcado…

blogrnrmadridmaraton.com
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Para los que os hayáis quedado loc@s al ver la foto debo aclarar que, aunque no está publicitado en el evento, también hay una carrera de diez kilómetros que es la que vamos a hacer. Si en plural, mis amiguillos del club de running, mi mujer y yo. Habéis leído bien, también he picado a mi mujer con esto de correr y ella tiene su propio grupo de entrenamiento, sus propios amiguitos y sus propias motivaciones y ese día, el próximo 26 de abril de 2015 trataremos de darlo todo para llegar a la meta en un estado, digamos, lo más digno posible.

Os puede parecer normal esto que os estoy contando si no me (nos) habéis conocido de antes, pero es que yo he sido la cosa mas seta, más parada y menos deportiva que podías imaginar. Los deportes desde el sofá, bien tumbado por si acaso sufría algún tipo de lesión, y ella, ni os cuento, ni en la tele. Así que esto que nos está pasando es una NOVEDAD con mayúsculas.

Dejando de lado nuestro pasado pasivo, tengo que decir que estoy (estamos) emocionado con la llegada de ese día, mi primer evento deportivo, y también un poco cagadillo porque aunque parezca obvio, ni siquiera se lo que tengo que hacer, no he estado nunca, no se si hay que llegar a la salida y salir pitando o hay que colocarse de alguna forma concreta, eso de las marcas, los cajones de salida y el protocolo de la carrera es nuevo para mí. Si el otro día me enteré que en este tipo de carreras corren “liebres” para ayudarte a alcanzar tu marca, el que la tenga, solo hay que localizarlo y seguir su ritmo…. mi mujer va mas lejos y se pregunta que qué pintan conejos corriendo con nosotros….. ains!!!

Sea como fuere nosotros vamos, aunque lleguemos allí como Paco Martinez Soria al desembarcar en la gran ciudad desde el pueblo, con ilusión y ganas. No será tan complicado, digo yo.

El día de antes tenemos que pasarnos por una feria de deporte, por el stand de los organizadores, para que nos den la bolsa del corredor, que por lo visto contiene una camiseta Adidas diseñada para la ocasión, mas bien fea, un dorsal con nuestro nombre y un chip. Como unos de los patrocinadores es Huawei ya podían meter un teléfono, aunque fuera baratillo, pero creo que no va a colar, o a lo mejor son los que han hecho el chip???? Por cierto, que eso del chip me suena a perro o a espía, que molón.

Pero si hay algo que me hace especial ilusión, aparte de terminar la carrera que es el principal objetivo, es la medalla que nos van a dar en la meta. No me digáis que no es super chulo eso de tener premio por atravesar la línea de meta. Una cosa tengo clara, como diría esa energúmena…. YO POR MI MEDALLA, ¡MATO!

medalla

Se que soy básico pero me hace una ilusión loca, aunque ya os digo quienes se van a hacer con las medallas una vez nos las quitemos de cuello. Nosotros sudando para conseguirla y que luego lleguen la enanas y se las apropien, pues que corran ellas!

También hay otra cosa que me apetece mucho, dejando de lado el hecho de medir mis capacidades, mi fuerza, mi resistencia, y es la animación. Todo el mundo que ha corrido este tipo de carreras dice que la sensación es muy especial, verte rodeado de tanta gente con un mismo objetivo debe ser grandioso, la sensación de ir corriendo por las calles de tu ciudad sin tráfico es una experiencia nueva, que haya gente a lo largo del trazado animando a los corredores, ya ni os cuento, que emoción.  Y otra cosa, esta carrera no se llama Rock & Roll por nada… el recorrido está amenizado por bandas de rock tocando en directo… Así sobre el papel tiene todo muy buena pinta, ¿no?

Ahora lo que toca es entrenar, estas cuatro semanas van a ser más intensas y orientadas a ofrecer un buen rendimiento, ya hablo de esto como los profesionales…., voy a tener semanas de carga, semana de transferencia y semana de descanso, con diferentes ejercicios e intensidades que quizá sea la parte más técnica y más pesada pero mejor ir preparado. Yo (nosotros) tengo muchas ganas de que llegue el día D y de disfrutar de la experiencia, que, al fin y al cabo, es lo que nos debería mover a hacer las cosas que hacemos por ocio, la emoción y la ilusión. De nada serviría hacer este tipo de cosas por compromiso u obligación.

Lo tengo claro, la crisis de los cuarenta me está descubriendo una serie de facetas desconocidas para mí, seguramente sean buenas, desde luego sí que son sorpresivas, va a ser verdad eso de que los cuarenta son los nuevos treinta. O quizá no es mas que un engaña bobos ilusionante, que fácil es contentarnos.

Dentro de nada estaremos en plan, preparados, listos, ya….. y yo estaré por aquí para contároslo con todo detalle, ya sabéis lo que me gusta recrearme con estas cosas, ya sean musicales, dramáticas o tragicómicas.

Y ahora os toca a vosotros, ahí tenéis la sección de comentarios para enviarme todo tipo de ánimos y críticas, el caso es charlar un poco.

Hasta pronto,

J

Las dos carreras

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Hoy he tenido dos carreras, una de resistencia y una de obstáculos, una física y otra mental y en las dos he salido victorioso. Estoy muy contento, este domingo ha sido uno de esos días en lo que haces muchas cosas y casi todas bien así que no me voy a quejar, ni lo voy a decir muy alto no vaya a ser que algo se estropee. Quiero hacer referencia al comentario que puso Montserrat en el post de ayer para explicar un poco eso tan enigmático que os he dicho al principio de las dos carreras. Tanto en su comentario como en mi respuesta hablábamos de los temas de día, el cambio horario y la re-sintonización de los canales de la TDT y voy a retomar este post desde allí.

Ayer por la tarde, sábado, me acerqué con las niñas a ver a mis padres, a dar una vuelta a los abuelos como decimos nosotros. Mi padre, cuando me vio me dijo:

-Hola hijo, no te esperaba hoy, te esperaba mañana. -Y me miraba con esa cara de cordero degollado que se le da tan bien.

-¿A sí? -Respondí sinceramente, no sabía a qué venía aquello.

-Si hombre, por lo de la tele…. -Ahhhhh! ahora me acordaba, ya me había llamado hacía unos días para “recordarme lo de la TDT”.

-¡Ay va!, es cierto. Bueno pues mañana me paso cuando baje de correr.

-Pero… -Casi no me dejó continuar. -¿A que hora vuelves de correr?

-Pues, como la semana pasada, sobre la una y media.. -La respuesta no le gustó demasiado, mi padre es muy transparente.

-Ya…, pero es que si vienes a esa hora, nos estropeas el aperitivo. -No podía creerlo, ya sabía yo de quién había heredado esta desfachatez.

En honor a la verdad, mi padre está intentado tirar de mi madre ya que ella está atravesando una época difícil, de esas en las que prefiere más casa que calle y pensar en sus cosas en lugar de airearse y ver mundo. Para mi padre, poder sacarla por la mañana a tomar unas cervezas con sus amigos era un triunfo pero yo no caí en ese momento, simplemente me pareció que estaba mirando por sus intereses solamente en detrimento de los míos, su particular técnico de televisión.

-Ah, ejem, bueno…. -No sabía si contestarle lo que se me pasaba por la cabeza o… -Vale, entonces me pasaré antes.

-¿A qué hora has dicho entonces? -Y dale con la auditoría.

-Sobre las once, imagino, si puedo antes, antes, y si no por la tarde. -Ahí fui tajante.

Antes de irme de su casa ya me había vuelto a preguntar un par de ocasiones por la hora… -Sobre las once, padre, sobre las once.

LA PRIMERA CARRERA

A eso de las 10:50, aprovechando que me había levantado pronto con lo del cambio horario, me acerqué a casa de mis padres, ahí estaba él, con los mandos listos (tienen dos televisiones, encima) y una sorpresa, sentada en el salón, junto a mi madre y sus rulos, estaba la vecina, ¡la vecina!. Ya ví la encerrona, al final iban a ser tres mandos y tres teles.

Me lo tomé lo mejor que pude, mandé a la vecina a su casa a que fuera encendiendo la tele y me puse manos a la obra, sintonización automática en las tres televisiones, pasillo arriba, pasillo abajo, puerta, descansillo, pasillo de la vecina, salón de la vecina y vuelta a empezar, a ver el progreso de la barra de sintonía en mis tres TVs. Y a cada paso que daba, ahí estaba mi padre, de pie, a mi espalda, iba del salón a la cocina y se me ponía delante, giraba el pasillo para volver al salón y otra vez ahí de pie.

-¡Papá!, quédate quieto en un sitio hombre, que te voy a llevar por delante.

Pero ni con esas, no puede, tiene que explicarme donde está cada mando, donde ha intentado él hacer el trabajo y donde…

-Calla un poco, papá!, que ya estoy en ello, relaja, relaja….

Y luego la vecina, gritando desde la puerta… -Ya está, la barra amarilla ya ha llegado al cien!!!!! -Ya voy -Yo también gritaba, claro -Pero muy importante, no toques nada, ahora pasooooo!!!!

Televisión una, lista, los canales re-sintonizados y en proceso de colocación de los canales, mis padres, detrás de mí repitiendo la letanía de siempre… La Uno en el uno, La Dos en el dos, Antena 3 en el tres, Cuatro en el cuatro….. y así…. y luego los canales infantiles, que si no las niñas empiezan a tocar y….

-Que sí!, que os los voy a poner como los teníais, vamos, como los tiene todo el mundo… La Uno en el uno, La Dos en el dos, Antena 3 en el tres, Cuatro en el cuatro….. y así.

Una vez la tele uno estuvo Ok, con los canales colocaditos le tocó el turno a la de la cocina, al levantarme de la silla y enfilar el pasillo me tropecé de nuevo con mi padre. -Pero!!!! -Dame pacienciaaaaaa.

La tele de la cocina  ha sido imposible, no ordena. Le dije a mi padre que tenía prisa y que en un par de días volvía, que me preparase las instrucciones de la tele para ir a lo hecho y corriendo a casa de la vecina. Ahí tuve más suerte, se pudieron colocar bien a la primera aunque a ella solo le interesaba que pudiera ver Telecinco. -Hasta luego, guapa -Muchas gracias, hijo… ¿que haríamos nosotros sin ti? Pero yo iba volando ya por el descansillo a coger mis cosas que tenía clase de running.. Al entrar en mi casa, mi padre otra vez en mitad del pasillo con las instrucciónes de la televisión Grundig de la cocina, le miré a los ojos y… -Hoy no papá, que tengo mucha prisa, mañana. Dos besos a cada uno y salí por pies, que estrés. La carrera de obstáculos había terminado.

LA SEGUNDA CARRERA

Llegué a continuación a El Retiro con el tiempo justo, un poco acelerado y ya cansado. Hoy tocaba reto final del curso de running y sabía que algo nos tenían preparado. Una meta (de nuevo), un reto, un objetivo a superar, dar una vuelta completa al parque, cerca de cuatro kilómetros, en el menor tiempo posible.

Y lo he hecho, he cumplido el objetivo (de nuevo), he hecho mi carrera, he salido de liebre del grupo, porque la entrenadora se quedaba la última para ir recogiendo a los “caídos”, y he empezado a trotar, a trotar y he ido dejando a mis compañeros detrás, no he sido consciente, yo solo quería tirar p’alante, esquivar a todas las personas que me iba encontrando, que no eran pocas, y no encontrarme con mi padre plantado ahí en medio del camino. Mientras corría, mi cabeza se iba relajando, olvidando la carrera anterior y trataba de acompasar la respiración y el movimiento de las piernas. No me he cansado demasiado, he visualizado completamente la carrera y sabía en todo momento por donde iba y cuanto faltaba, el parque lo conozco, así que tampoco era tan difícil. Al enfilar la última recta, he tenido fuerzas aún para acelerar un poco el ritmo y llegar en unos cómodos 20 minutos al final de mi camino. Teniendo en cuenta que nuestra entrenadora nos calculaba el ritmo para hacer unos 23 o 25 minutos, creo que lo he hecho muy bien.

Y ahí me he quedando, respirando, andando y boqueando hasta que ha aparecido mi siguiente compañera, cerca de un minuto después que yo. Me ha hecho ilusión verla, y verlos llegar a todos con esas caras de “lo he conseguido”, “si se puede”. Han ido llegando todos y nos hemos felicitado, nuestra entrenadora nos ha regalado un vale para un masaje osteopático valorado en unos 40 euros y nos hemos despedido. Unos, yo, por ejemplo, con la promesa de reengancharnos al grupo del siguiente nivel a partir del domingo que viene, otros, pensándoselo aún. Y una compañera, aquejada de dolor en la rodilla, llorando y disgustada porque quería seguir y no puede, a la espera de que le digan si está lesionada y el alcance. Yo espero verla pronto.

Terminada la segunda carrera, he vuelto caminando a casa con la sensación de haber crecido, es una sensación rara, me notaba más alto, más erguido, más importante. Había superado un reto físico, y eso estaba genial, yo me sentía genial, nada me podía parar.

Ahora, ya no me siento así, me duelen un poco las piernas y seguro que mañana tengo agujetas, pero oye, que me quiten lo “bailao”.

Hasta mañana,

J

Un domingo de perros

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Hoy ha sido un domingo de perros, aunque la temperatura ha sido muy agradable y haya brillado el sol con bastante insistencia. Hoy ha sido uno de esos días que me gustan, de los que no huelen a invierno, a cerrazón ni a oscuridad. Hoy se celebra el Día Mundial contra el Cáncer de Mama y si Barcelona se teñía de rosa con la Carrera de la Mujer y su eslogan #sumatealrosa, en Madrid, los protagonistas han sido los mejores amigos de los hombres ¿los coches deportivos? no, los perros.

Desde que salgo con mi grupo de running todos los domingos he tomado conciencia de la vida que hay en Madrid estos días, antes me limitaba a caminar por el barrio, o salir al jardín de la urbanización a socializar, si acaso unas cañas al aperitivo o un poco de actividad cultural en El Matadero. Pero un poco más arriba, más tirando al centro, las cosas se mueven, y mucho. Quiero hacer un inciso en este punto ya que hablo mucho últimamente del running y del deporte y quiero aclarar una cosa, que a lo mejor os puede decepcionar. No soy un atleta, no tengáis esa imagen de mi porque no es cierta, os costará aceptarlo, pero es la realidad, soy mucho más humano que eso, cada sesión me cuesta un triunfo y sudo y me congestiono como si fuera a estallar. Ya está, soltado, he roto un mito.

Hace tres semanas el domingo de Madrid centro y los aledaños de El Retiro estaban tomados por una carrera popular, cientos de personas bajaban en hordas vestidos con camisetas azules, dorsales, bebida isotónica y cuatro panes de hamburguesas que les había regalado el patrocinador al tiempo que yo subía a ponerme “colorao” corriendo. Recuerdo que pensé, míralos, a lo mejor yo en unos meses también hago una carrerita de estas, cuando ví que en la espalda llevaban serigrafiado “media maratón” , pensé… “O a lo mejor no…”

Hace dos semanas, le tocó el turno a la fiesta de la bicicleta, cientos de personas bajaban en hordas con sus amigas, las bicis, mientras yo subía a “disfrutar” corriendo. Ese día era muy peligroso, había muchas bicicletas y muy poco espacio para los corredores, las calles ya se habían abierto al tráfico normal y a los ciclistas de domingo le debía dar miedo bajar por la calzada, así que estaban todos concentrados y procesionando por las aceras. Allí se mezclaban los viandantes, los ciclistas, los padres con carritos de bebe, las terrazas, los runners, algún que otro patinador, varios niños, en bici y andando y yo. Para habernos “matao”.

Lo de la semana pasada ya lo dejé reflejado en este post, fue el día de la Fiesta Nacional Española y su consiguiente desfile, esta vez las hordas de gente se concentraban en Atocha y subían por el Paseo del Prado con el afán de ver desfilar a los cuerpos del ejército, ¡y que cuerpos! dirán algunas y algunos. Y a los carros de combate, y a los tanques, y a la cabra de la legión, y a los aviones.

Este domingo, hoy, teníamos Perrotón, una carrera popular de runners y perros. Os puede parecer de broma pero, al igual que estos últimos domingos, cientos de personas bajaban en hordas con sus muy mejores amigos, customizados para el evento, con camiseta los dueños y con pañuelo al cuello, los perros, no confundirse. Bueno todos menos una señora que llevaba la camiseta y a un chiguagua en el bolso, imagino que el pobre animal no habría corrido porque le podían haber dejado como una calcamonía en el asfalto. Esta carrera de perros tiene un fin festivo y eminentemente solidario, su mensajes es el siguiente: Carrera Solidaria por la Adopción y Tenencia responsable de animales de compañía.

http://www.dontstopmadrid.com/
http://www.dontstopmadrid.com

Lo que ha quedado bastante claro es que la ciudad se mueve, o los habitantes se mueven, o nos movemos o nos movilizamos según la causa. Hay mucho entusiasmo deportivo y se nota en la calle, estos que os he puesto, bueno, quitando el desfile, son muestras bastante fehacientes. En todos los casos las inscripciones se habían agotado, las plazas estaban cubiertas y aún así ha habido over-booking de participación. Muchas ganas de salir por la ciudad y de disfrutar de sus calles y monumentos de una forma distinta, estas lo han sido pero habrá más. La agenda es muy ámplia y cada fin de semana un nuevo evento tiene lugar, solo hay que estar un poco atento.

Yo, de momento, que no me veo preparado para media maratón y que no tengo ni bici ni perro veré que es lo que más se ajusta del calendario deportivo/cultural/solidario y si no hay nada, siempre puedo sentarme a tomar un brunch en una terracita y ver bajar a esos cientos de personas arremolinadas en hordas que se juntan cada domingo.

Y tu ¿has encontrado ya tu evento?

Hasta mañana,

J

Hoy es un día…

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Adoro los viernes, es mi día favorito de la semana, no lo puedo evitar. Me ha pasado siempre, estudiando, trabajando o incluso haciendo las dos cosas a la vez, el viernes era el ganador. Puede que me encuentre cansado y que haya madrugado mucho pero todo lo que hay por delante tiene un brillo especial. Siempre ha sido mi día especial para salir (cuando salía) y para hacer planes (cuando hacía planes) y desde bien temprano me levanto de la cama con eso en el cuerpo, con saber que hoy es ese día.

Cuando salía por la noche me gustaba especialmente esta noche, después de trabajar o de la Universidad, una ducha y a la calle, a tragarme lo malo de la semana con unas cervecitas o con lo que fuera surgiendo, y hasta las tantas…. nunca encontraba el momento de irme a casa, a lo mejor por el hecho de que no se acabase mi día favorito. Ahora es un poco lo mismo, el viernes está lleno de incentivos. Voy a repasar unos cuantos, generales y particulares:

El primero de ellos es sutil y superficial pero me encanta, es el casual day en el trabajo y puedo ir en vaqueros, que comodidad. Es la prenda de ropa con la que mas y mejor me identifico así que esos días de vaqueros y dress code relajado es cuando me siento más YO MISMO. Y eso, amigas y amigos, es importante. Creo que lo noto en mi actitud hacia el trabajo y hacia los compañeros, los viernes no suelen ser días fáciles laboralmente hablando, siempre hay prisas y algunas cosas tienden a enfangarse pero con un poco de paciencia todo se va finiquitando, total, yo ya estoy en vaqueros… También es un día difícil en lo que se refiere al tráfico, la vuelta a casa en hora punta es atroz pero me da exactamente igual, se que en un momento u otro llego así que me relajo con la música y el paisaje y listo, total, yo ya estoy en vaqueros…. Parece absurdo, pero la comodidad que siento anticipa la tranquilidad del fin de semana y relativiza las tareas del día.

Este año, además, los viernes tienen otro aliciente, las niñas no tienen entrenamiento este día por lo que, una vez recogidas del colegio tenemos la tarde para nosotros, a modo de preámbulo, sin más prisas que la merienda y sin más preocupaciones que decidir si patines o patinete para salir a jugar. Un tranquilidad que agradezco, claro, que también me gusta desconectar de esa parte. Cuando hace bueno y las veo largarse y dejarme solo en casa, solo puedo recostarme en el sofá y sonreir.

Hoy, en concreto, ni siquiera están, se han ido de compras con los abuelos así que no tengo que estar pendiente de ellas, ni preveer que vengan a casa por pis, caca o agua, hoy la tarde es mía, y vuestra, que aquí estoy dándole a la tecla. Y tan agusto, oye. Cuando quieran volver ya será la hora de la cena y estaré preparado para irme a correr un rato, para terminar de desestresarme. Cuando vuelva, disfrutemos del pack peli-pizza y cuando se vayan a la cama, me quedaré tirado en el sofá como un gato, ronroneando y todo.

Además, hoy es el cumpleaños de mi ex-jefe y me ha alegrado mucho llamarle para felicitarle y charlar un rato con él. Asi dicho queda raro, pero es que él es mas que un ex-jefe, él ahora está jubilado y nos conocemos desde hace taaaaanto tiempo. Todo lo que se del mundo laboral, la forma que tengo de trabajar y de ser me la ha forjado él. Yo llegué a su vida con 18 añitos, solo unos años más mayor que sus hijos y me ha tenido un poco como referente. La relación que establecimos desde bien pronto fue de amor por el trabajo, de respeto, de maestro-alumno y luego, más tarde pero de forma natural, de amigos, casi familia. Yo era para él un proyecto y notaba como se sentía orgulloso de mis avances, de mi vuelta a los estudios, del ingreso en la Universidad, de mi boda, del comienzo de mi proyecto de familia. Muchos años juntos, y me consta, que si hubiera sido por él, ahora yo estaría mucho más arriba de lo que estoy. Pero la vida es así. Yo le tengo mucho cariño por todo esto que os he contado pero también por su forma de tratarme, por su forma de mirarme, por su forma que respetarme y por su forma de quererme. Cariñosamente le llamábamos “El López” y así me apetece presentároslo, así que, aunque ya lo he hecho por teléfono… López, muchas felicidades.

No puedo evitarlo, ni quiero. La euforia que siento hoy se debe en parte a todo esto que os he dicho y a muchas cosas más pero sobre todo son fruto de una actitud positiva. Me viene a la memoria, muchos años atrás, una cinta de casette de Joan Manuel Serrat que solía poner mucho mi madre y a una frase extraída de una de esas canciones:

“Hoy puede ser un gran día,
plantéatelo así,
aprovecharlo o que pase de largo,
depende en parte de ti.” 

Yo creo que de tanto oírla se me quedó grabada a fuego y quién sabe si ha podido marcar mi filosofía de vida desde entonces.

Hoy viernes, mientras volvía a casa en el coche, dejando que el sol acariciase mi cara, sabiendo que ya había terminado lo duro de la semana ha sonado una canción que me gusta mucho y que me pone de buen humor, de mejor humor del habitual, si cabe y como os habéis portado bien, quiero compartirla con vosotros y desearos un muy feliz viernes.

Hasta mañana,

J

Conmigo mismo

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Hace unas semanas un compañero de trabajo nos hablaba preocupado de sus próximas vacaciones, en una casa rural en la sierra, con todo un mundo de rutas a pie, turismo de interior y gastronómico a su disposición. Su inquietud provenía de que las posibilidades de esa semana aislado y en conjunción con la naturaleza estaba mucho más cerca de sus gustos y de los de su hija que de los de su mujer. Ella, por lo que nos contaba es más urbanita, más de centros comerciales y de ruidos que no provengan de los grillos. Cómo la entiendo!

Creía mi compañero que este tipo de vacaciones podía crear tensiones en la pareja y este hecho le acongojaba, independientemente de que la idea del sitio y del modo de vacacionar había sido de su mujer… El resumen que él hacía de esto se resumía en la frase que os digo a continuación:

-Es que mi mujer y yo no tenemos los mismos hobbies, y eso no es bueno.

A lo que respondimos, con mayor o menor vehemencia:

-Eso??!!?? Eso es lo mejor del mundo!!!!

Él se enrocaba en sus circunstancias y no entendía por qué nosotros veíamos cosas positivas en lo que él nos había contado. Y a día de hoy, creo que sigue sen verlas. ¿Vosotros tampoco? Pues os voy a contar mi punto de vista, que por lo que pude comprobar en aquel foro, era mayoritario.

Hay tiempo para todo

Ese podría ser un buen resumen de lo que os voy a contar, cuando vives en pareja y tienes hijos tienes una serie de responsabilidades ineludibles, responsabilidades que te has creado tú mismo pero que tienes que acatar. Tienes que ser padre o madre, y marido o esposa, y también hijo o hija, yerno o nuera…. algunas de estas responsabilidades son más fáciles de enfrentar que otras, no nos vamos a engañar, pero tenemos que estar ahí, si hemos elegido esta vida es con todas sus consecuencias.

Y eso sin hablar de las otras responsabilidades, las laborales. Esas son, si cabe, más ineludibles que las familiares, te pagan por ello, mucho o poco, siempre injustamente, pero recibes algo económico a cambio. Estas ligado a un contrato y eso es muy poderoso. El vínculo con el trabajo es crucial, desgraciadamente, para que las cosas vayan bien a nivel personal ya que todo beneficio de una parte revierte directamente en la otra. Aquí no hay lugar a dudas o dobles sentidos.

-Entonces ¿qué es lo que queda?

Cuando has cubierto las responsabilidades laborales, con mayor o menor fortuna, y has cubierto las responsabilidades familiares, con mayor o menor fortuna, te encuentras en un momento único. En ese momento estás a solas contigo mismo y créeme si te digo que ese momento hay que aprovecharlo. En esta vida tenemos adjudicadas un montón de etiquetas y algunas de ellas ya las he nombrado, yo por poner un ejemplo a mano soy trabajador por cuenta ajena, marido, padre, hijo, yerno, compañero, amigo, conocido, un poco psicólogo, un poco chófer, un poco ama de casa, un poco intendente, un poco cocinero…. Soy muchas cosas, pero también soy muchas más.

Y todas esas cosas que soy aparte de estas pertenecen a un terreno mucho más íntimo, al terreno individual, porque todos nosotros somos individuos y también necesitamos nuestro terreno de crecimiento personal. No seremos buenos hijos, ni maridos, ni nueras, ni amas de casa, ni cocineras, ni padres si no somos capaces de ser nosotros mismos. Y para ello necesitamos nuestro espacio.

Si recordáis el post de ayer, toda la actividad a la que hacía referencia era única y completamente mía, ni mis hijas ni mi mujer estaban involucradas en ella, ni hablar de lo relacionado al trabajo, que eso ya quedó aparcado el viernes pasado. Esos momentos del grupo de running eran solo míos y del grupo de individuos que me rodeaba. Todos nosotros compartíamos cosas, hablábamos de nuestras familias, de nuestras aficiones y de nuestros trabajos pero teníamos otro vínculo ajeno a todos ellos. Para qué hablar entonces de esos momentos en los que tengo que salir de casa a hacer los ejercicios entre semana. Esos días si que estoy solo, conmigo mismo.

Esos periodos de tiempo que paso en esa soledad elegida son gloriosos. Al igual que otros muchos momentos personales y solitarios como la redacción de este blog, o la lectura de un libro. No creáis que estoy exagerando cuando os digo que dedicar tiempo a uno mismo es IMPRESCINDIBLE. Ahora te toca a tí encontrar tu sitio, puede ser con lo que más te apetezca, con actividad física, con meditación, con lectura, con música, con tus amigos o de compras. Vive al margen, aunque sean unos minutos al día, el resto te lo va a agradecer, y ampliarás tu fortaleza y tu seguridad, tendrás tu parcela aislada y esa potencia que vas a incorporar a esas actividades individuales te van a ayudar a afrontar con mejor cara o mejor espíritu las otras, las familiares y las laborales.

¿Qué mi compañero y su mujer no compartes aficiones? Mejor, cada uno a lo suyo y luego a comentar, que es muy enriquecedor.

Y tú, si no la tienes ya, encuentra tu parcela privada.

Hasta mañana,

J