Yo me quiero

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Dos amigos se encuentran por la calle y uno le dice al otro:

-¡Pero tío, cuanto tiempo! ¡Y mírate, estas igual que siempre! ¿Cómo es posible que estés así de bien?

-Eso es por no discutir -Responde el amigo.

-¡Anda ya!, no será por eso -Interpela el primero.

-Bueno… pues no será por eso….

Sin duda, una lección de vida.

Pero no todo es así, si la felicidad y el bienestar fueran tan sencillos de alcanzar todo sería más fácil. Para algunos, claro. Que yo conozco gente que discute hasta con ellos mismos…. Pero hablemos un poco en serio.

Esto de “no discutir” puede ser un escalón en una larga escalera hasta la felicidad pero se queda un poco en pañales. Es como cuando a las modelos se les pregunta:

-¿Qué haces para tener un cuerpo tan estupendo?

-Uy, poca cosa -Suelen responder. -Dormir ocho horas, reir mucho y beber mucha agua.

Lo de dormir, lo entiendo, lo de reirse mucho no tanto porque salen arrugas, de felicidad, eso si, pero arrugas. Pero lo del agua…. debe ser el sustituto de la comida, claro.

Algunas incluso llegan a decir:

-Pero si yo como de todo…

Claaaro, comes de todo una vez al mes, un día dos garbanzos, un día media loncha de jamón, un día un pepino y otro día un vaso de leche con Cola Cao Light, vamos de todo…

Pues eso. No discutir es como lo que dicen del dinero, que no da la felicidad, pero ayuda. Claro que sí, evitar los conflictos te acerca a un estado más estable y más confortable. Yo no soy mucho de discutir, y mucho menos por cosas absurdas como la política, la religión, el fútbol o los toros, en las que nunca estaremos de acuerdo. Si que soy, y mucho, de mostrar mi discrepancia de las ideas de los demás, con respeto y sin tratar de llevarme a nadie a mi terreno. Lo de discutir, discutir, lo dejo más para la vida doméstica…. Y es que yo creo que las discusiones o discrepancias, en el grado que sean (siempre que no se llegue a las manos) son un poco como la sal de la vida, no todo puede ser plano y tranquilo. Sin tensión no debe haber éxito, ni felicidad, ni ná de ná.

Yo creo que soy más feliz que muchas personas que me rodean porque tengo muchas cosas a mi favor, soy optimista así que siempre tiendo a ver las cosas en positivo. Tengo el umbral de la frustración bastante alto porque no soy muy ambicioso, y sin esa frustración hay más felicidad. Y también creo que estoy más cerca de ser feliz que otros porque he aprendido a quererme. Lo voy a decir alto y claro, YO ME QUIERO.

Una antigua amiga y compañera de trabajo solía decir:

-“Yo quiero mucho a mi hijo, quiero mucho a mi hermana y quiero mucho a mi madre, pero a la persona que más quiero en este mundo es a mí misma”.

Yo al principio no terminaba de entender esta afirmación pues daba por hecho que debemos ser altruistas y volcar nuestro amor en los demás, por defecto, entregarnos en cuerpo y alma a la sangre de nuestra sangre, a las personas con las que tenemos los lazos más estrechos…. Luego me he dado cuenta de que sí, que hay que volcarse, pero no hay que abandonarse por el camino. Yo he aprendido poco a poco a ir por esta senda, llegar hasta aquí ha sido un camino largo y no fácil, no soy en nada parecido a la persona que era hace unos años, he madurado, me he deshecho de mucho lastre y ahora miro al futuro cara a cara. Se que tengo muchas posibilidades de que me la partan, la cara, pero ahí estoy yo, desafiante.

Algunos de vosotros, a los que sí que les gusta discutir y cuestionar todo, estaréis pensando en el alto concepto que tengo de mí mismo, de lo seguro que soy y de la confianza que tengo…. Y no, estáis equivocados.

Ya no soy tan tímido como era hace años, que rozaba la enfermedad. Ahora nadie se cree que sea introvertido porque no me muestro como tal, todo esto en parte, porque he aprendido de mis debilidades y he tratado de superarme. Se que no soy perfecto, de hecho, tengo miles de complejos, imperfecciones y defectos. No me creo mejor que nadie, pero tampoco peor. No tengo un alto concepto de mí mismo porque soy un tío completamente normal. No estoy todo lo seguro de mí mismo que aparento ni tengo la confianza por las nubes, pero estoy en ello. Todo el camino vital que he atravesado, todas esas facetas negativas y positivas que he vivido me han hecho ser la persona que soy ahora, con la fuerza que tengo hoy en día. No puedo arrepentirme de lo que he hecho ni de lo que he dejado de hacer, porque soy el resultado, y me gusta.

Por eso, yo me quiero como soy, con mis luces y mis sombras, con mis defectos y mis virtudes, con mis pros y mis contras. Me acepto como soy y me adoro. Joder, me dan ganas de besarme….Y debo decir, que me quiero aunque haya muchas cosas mías que no me gusten, parece contradictorio, pero no lo es.

Os recomiendo que penséis sobre esto, profundamente, que analicéis por qué deberíais quereros y que lo hagáis. Cuando vosotros os queráis os daréis cuenta de que los demás también lo hacen, puede que hasta ese momento no seáis conscientes de lo importante que sois para los demás así que abrid los ojos, miraos dentro, sacad lo mejor de vosotros mismos y quereos.

Ya me iréis contando los resultados.

Hasta pronto,

J

Todo el mundo deja atrás a alguien

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“Todo el mundo, en algún momento, deja atrás a alguien. Hágalo o será a usted a quien dejen atrás”.

Esta frase tan estupenda la escuché ayer en una de las series que estoy siguiendo últimamente. Yo soy mucho de series, me gusta seguir la trama y encariñarme con los personajes, ver como evolucionan y como se transforman, como se interrelacionan y como sus personalidades se potencian con las decisiones que toman y con las circunstancias que los guionistas les hacen atravesar. Me parece mejor tragarme un capitulo diario de una de mis series que ver una película de dos horas, con su principio, su nudo y su desenlace. Reconozco que me he vuelto vago. De vez en cuando veo películas, claro, pero no es lo mismo.

Las series de hoy en día son muy completas y algunas tienen una producción envidiable, unos actores y actrices de primer nivel y una repercusión global. Todo un chollo para la industria televisiva, que está viviendo unos días dorados. Hace años nadie en su sano juicio quería hacer televisión, las estrellas estaban a otra cosa, el teatro (por convicción) y el cine (por presencia e ingresos). Pero las cosas cambiaron poco a poco y las tortilla se ha dado la vuelta, ahora los ingresos y la presencia están en la tele, y los premios y el prestigio.

Dejando a un lado que soy un total forofo y defensor del cine por entregas, quiero centrarme en la frase con la que he abierto este post. Me parece genial y por ello me he propuesto reflexionar hoy en torno a ella. Creo que la verdadera madurez del ser humano, la madurez en el buen sentido, no en el peyorativo de vejez y carnes blandas, se alcanza cuando eres capaz de aceptar que las cosas suceden a pesar nuestro, que no somos el centro sobre el que gira la vida y que la gente pasa a nuestro lado, unos se quedan y otros pasan de largo. Y que no pasa nada.

Es un error mitificar la relaciones, creer que todo va a durar para siempre. Ni la AMISTAD, ni el AMOR, ni la PAREJA están hechos para perdurar, eso solo ocurre en la películas, que después de un metraje limitado, los protagonistas viven felices por siempre jamás, los amigos son eternos y el amor triunfa por doquier. Bien pensado, esos finales son los que todos deseamos, un fundido en negro en plenitud y un precioso y emocionante “THE END” con música.

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No quiero que me malinterpretéis, seguramente hay amigos, parejas y estados de enajenación amorosa que duran y perduran hasta el infinito y más allá. Y eso está muy bien. Pero a lo que voy, es que no tenemos que temer la fecha de caducidad. No hay razón para obsesionarse con el final, hay que disfrutar con el momento, como si fuera el último, regarlo a diario para que florezca renovado cada mañana, cultivar las relaciones para que crezcan sanas y fuertes y curarlas con todo nuestro ser y nuestro corazón. Pero, cuando alguna de estas relaciones se marchita, se agosta, se mueren, hay que saber pasar página. Duele, en unos casos más que en otros. Escuece, a veces sí, a veces no. Atormenta, seguro. Pero tenemos la capacidad de resurgir, de agarrarnos a lo que todavía está en pie, levantar la cabeza, apretar los dientes y seguir.

Necesitaremos nuestro luto, desde luego, es, incluso sano, pero no podemos permitirnos el lujo de dejarnos cubrir por el negro…(esto ha quedado guarro, lo se). Y una vez finalizado, una vez superada la traumática experiencia, debemos dejar a un lado el rencor, que lo único que hace es ensombrecer, no ayuda. Y si queremos buscar culpables, debemos ser valientes y pensar en nuestra parte, en lo que hemos hecho bien, o mal, o lo que no hemos hecho.

Volviendo al principio para ir terminado, si echamos la vista atrás, todos somos conscientes de las personas que hemos dejado por el camino. De esos amigos, de esas parejas que un día desaparecieron de nuestras vidas, que se desdibujaron entre la penumbra de un atardecer ya lejano. Personas, al fin y al cabo que cumplieron su cometido en nuestras vidas y que ahora están cumpliéndolo en otras. Si os paráis a pensar, esto que acabo de decir es precioso.

Y recíproco, porque, tal vez, nosotros mismos somos los rostros que se desdibujan en los ecos de la memoria de alguien, a lo mejor somos a los que han dejado atrás, los que hemos cumplido con nuestra tarea y los que estamos a lo que estamos en la vida de otros. La vida es así, un ir y venir. Un mezclarse y diluirse. Un principio y un final. Y esto es parte de lo maravilloso de la vida, no te niegues el derecho a vivirla, a olvidar, a superarte.

Si aún no ha quedado claro, aquí os dejo este vídeo de The Doors, con una de mis canciones favoritas, y que viene como anillo al dedo a todo lo que he dicho.

Y, por supuesto, después de todo lo que has leído y escuchado, no te niegues el derecho a comentar este post, a difundir tu opinión, a dejarte oir….

Hasta pronto,

J

El hombre del espejo

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Algo tienen los garajes que acojona. A mi no me pasa, no suelo ser miedoso pero conozco gente, chicas sobre todo, que si lo son. Muchas de ellas sienten cierto repelús al internarse de la negrura bajo tierra de un parking, como si supieran que algo malo va a pasarles. El cine ha hecho mucho daño con este tipo de situaciones, no lo podemos negar.

Como tampoco podemos negar que un aparcamiento subterráneo tiene una acústica de la leche, no hay sitio en el mundo donde los pasos resuenen mejor. Y eso, también da miedito a los asustadizos. En el parking de mi trabajo, por ejemplo, en la planta -1 que es en la que aparcamos, casi nunca funciona la luz, y cuando sales de tu coche y se apagan sus luces, te quedas en mitad de un túnel en penumbra, y con esa acústica…. Ir con tacones es lo más, clac, clac, clac, clac, a mí me encantaría…. No penséis nada raro, o mejor, pensadlo, que coño!

Los parkings de centros comerciales son otra cosas, a veces parecen una feria de luces, coches y gente pululando. Pero la verdad es, que bien pensado, los garajes privados grandes son bastante poco amigables, tan oscuros, tan sinuosos, con esas columnas cabronas que amenazan siempre con golpear tu vehículo, tan sucios, con ese olor a gases y a cerrado… todo en ellos es cotidiano y a la vez tan amenazador…

Yo tengo una anécdota de parking terrible, de peli de miedo, os cuento:

Un día me disponía a ir a trabajar por la mañana temprano y cogí el ascensor para bajar a la planta -3 de mi garaje comunitario, la luz del ascensor era ténue y cenital, como casi todos, de esa que te marca la ojeras y los malos pelos como nadie. Cuando llegué a mi destino, salí al aparcamiento, me acerqué a mi coche e hice la comprobación de siempre, mirar en los asientos traseros para cerciorarme que no hay nadie escondido que puede matarme o secuestrarme unos minutos más tarde…. Si, ya lo he dicho, el cine ha hecho mucho daño…

Realizada mi comprobación rutinaria, me introduje en mi vehículo, lo arranqué y observé por los retrovisores. En el de la izquierda, nada. En el central, nada. En el de la derecha…. De repente, al mirar de soslayo el retrovisor de la derecha me sorprendí al ver reflejada en él la cara de un hombre. Se me heló la sangre, menudo susto.

Sin pensar, aceleré con todas mis fuerzas queriendo dejar atrás cuanto antes a aquella persona que estaba acechándome y casi estuve a punto de estrellarme contra los coches de enfrente, rectifiqué la trayectoria a tiempo, giré a la derecha, esquivé dos columnas al tiempo que mi corazón luchaba por salirse completamente de mi pecho y cuando enfilaba una recta, volví mi mirada de nuevo al retrovisor de la derecha, no quería hacerlo, pero tenía que cerciorarme de que aquel hombre cuyo reflejo había visto nítidamente se había evaporado. Error.

Volví mi mirada sobre el espejo y lo que ví casi acaba conmigo. Ahí estaba de nuevo, sus ojos se clavaron en los míos, no podía creer lo que estaba pasando, creía que iba a ponerme a gritar, quería que esto acabase, y entonces me dí cuenta de una cosa, de su cara de terror. Sus ojos estaban desorbitados, su cara desencajada, su tez lívida y sus rasgos…. Yo conocía esos rasgos, esa cara, esa expresión…. eran los míos, no cabía duda, la cara del espejo, era la mía.

Detuve el coche con un frenazo, y me forcé a mirar de nuevo, ya no había ninguna duda, el hombre que me había asustado, el que habría podido acabar conmigo, era yo. Cuando salí del coche tenía la sensación de que mis piernas no iban a soportar mi peso, que me iba a caer en ese sucio suelo con manchas de grasa de coche y restos de papeles y colillas de cigarros. Era yo, era mi reflejo lo que me había puesto así, el espejo retrovisor estaba doblado hacia dentro y lo que reflejaba era el interior del coche…. Giré sobre el vehículo, me acerqué al lado derecho y puse el retrovisor en su posición correcta.

No se si me reí en ese momento pensando que era la persona más tonta del mundo o sí me paré a valorar que en los últimos treinta segundos podría haberme estrellado hasta en tres ocasiones. El caso es que me metí de nuevo en el coche y seguí adelante, ya sin ninguna otra incidencia memorable.

Todavía me acuerdo, a veces, de la sensación de tuve en ese momento. El miedo, el pavor, el instinto de supervivencia en su apogeo…. que rato! Desde entonces, ya hay dos comprobaciones que hago antes de meterme en el coche, es una pena, pero todo marca.

Y esta anécdota me lleva a pensar en ese reflejo amenazador. Me lleva a reflexionar si no somos nosotros nuestros peores enemigos, si no crecemos porque nosotros mismos nos los impedimos con nuestros miedos y angustias, si no somos más que un reflejo de lo que podemos llegar a ser, si la imagen que proyectamos es la correcta o si vemos realmente lo que tenemos delante de nuestras narices. A lo mejor todo está distorsionado, o todo es distinto. Nuestros sentidos nos engañan, nuestro cerebro nos engaña…. Así que os propongo algo, luchad contra ello, creced, quereos, disfrutad de la persona que sois. Romped el espejo.

Hasta pronto,

J

Running por objetivos

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Hoy he ido a correr, cosa que hago más o menos regularmente desde hace unos meses. Pero hoy no ha sido un día cualquiera, hoy he estrenado unos leggins negros muy cómodos y sobre todo, que me dan un aspecto “profesional” a la hora de enfrentarme a este deporte. Dicen por ahí que el hábito no hace al monje y puede que sea cierto, pero no del todo. Este tipo de cosas ayudan, a mi me ayudan y creo que a los demás también. Es cierto que si quieres puedes correr en chanclas y con una camisa de flores, lo importante es el ejercicio, no como lo adornas pero….. ¿resulta cómodo correr en chanclas? No, en absoluto. ¿Resulta cómodo jugar al tenis con un traje de neopreno? No, en absoluto. ¿Resulta cómodo jugar al futbol con maillot y tutú?…. déjame que piense….. No, en absoluto.

Cada deporte requiere su indumentaria específica, cara o barata, en eso somos los usuarios los que debemos y tenemos que poner los límites, pero hay que ir adecuado y cómodo para que la práctica sea placentera. Yo, aparte de la comodidad que confieren ciertas prendas, también reconozco que elijo muchas de ellas por esnobismo, si lo reconozco. Pero es que a mi no me gusta ir hecho un mamarracho. Llamadme frívolo y superficial, me da igual,….. lo soy. Y eso que me voy moderando. Si esto de correr me hubiera pasado hace un par de años, a estas alturas ya tendría el equipo completo, lo necesario y lo innecesario, lo esencial y lo accesorio, hasta el infinito y mas allá….

Como he dicho, estoy más relajado, y más pobre también, que eso ayuda, y he ido adquiriendo poco a poco lo necesario para correr con seguridad y con comodidad. Lo primero con lo que me hice fueron con las ganas de correr, aún me arrepiento de ello. Empecé corriendo con mis pantalones cortos, una camiseta, y mis zapatillas de siempre. Luego vino el frío así que tiré de mis pantalones de chándal y para la ocasión me compré un camiseta térmica específica de running, en Decathlon, que me costó menos que un par de cañas, ahí no despilfarré. Posteriormente a esto llegaron las Navidades, y los Reyes Magos me obsequiaron con un cortavientos de marca, y unas zapatillas chulísimas, comodísimas y adecuadísimas, de marca también. Hace un par de días, vi en una tienda los leggins que he estrenado hoy, y no me puede resistir, y no me arrepiento, qué comodidad! Eso sí, como me ha dado un poco de corte ir a buscar a mis hijas al colegio de esa guisa, me he puesto el chándal encima…. Me he encontrado tan cómodo con los leggins, que creo que podría estar así a diario. Creo que me voy a hacer heavy, perro-flauta o algo así para poder justificarlo.

Ahora ya tengo en mente mi próxima adquisición. Bueno, para ser sincero, la tengo de camino. Se trata de un MP3 que he comprado en Amazon y que está llegando, creo que mañana lo tendré y podré cargar en él toda la música que necesito para que mis momentos running sean más amenos. He leído por ahí que la música ayuda a concentrarse en la práctica deportiva y que es un buen aliado para mantener la cabeza centrada y no dispersarse. También he oído que la música ayuda a mejorar las marcas, pero eso a mí, de momento, me da completamente igual. Yo no compito, yo estoy empezando.

Quiero hacer hincapié en esto último que he escrito, porque aunque parezca que corremos con el cuerpo, nuestra cabeza juega un papel fundamental. Es nuestro cerebro el que nos pone trabas y limitaciones, el que nos indica que debemos pararnos, el que incide en que no vas a poder llegar más allá antes de que tu cuerpo se queje. Es increíble, pero se podría decir que corremos más con la cabeza que con las piernas. Todos los deportes en el fondo son iguales, el deportista que tiene buena fortaleza mental es el que llega más alto, el que llega más lejos, el que llega más rápido y en definitiva, el que llega.

Yo tengo un cerebro tirando a vago, es derrotista y me anima a detenerme, por eso quiero empezar a correr con música, para concentrarme en otra cosa que no sea el camino o la meta. Aparte de la música, que de momento está ausente en mis salidas, he encontrado tres trucos que me ayudan a no desistir a las primeras de cambio. Que sí, que los voy a compartir con vosotros….. ahí va.

Del primer truco ya he hablado, aunque sea de manera velada. Se trata de ir incorporando mejoras a la indumentaria. El caso de ir estrenando poco a poco ropa y elementos especializados me ha servido de ayuda aumentando mis expectativas. Ha resultado curioso como estrenar unas zapatillas especiales para running he hecho que gane comodidad y que me sienta más a gusto y dispuesto. Mi cerebro se ha relajado, debe ser por las endorfinas, y me ha permitido rendirme más tarde.

El segundo truco ha sido tener una “mirada a corto plazo”. Imagino que hay que correr mirando al frente y con la cabeza erguida, pero a mí eso solo me causa agonía, ver todo el camino por recorrer me asfixia, me cohíbe, me anula. Así que he comenzado a mirar hacia abajo, con la vista puesta a solo unos metros de distancia. Eso me he liberado de la tensión del camino hacia la meta y me ha permitido concentrarme en mi respiración y en mis ganas de continuar.

El tercer y último truco, lo utilizan mucho los especialistas del coaching. Se trata de ponerse metas alcanzables, fáciles de superar y que no te lleven a la frustración por incumplimiento. La meta accesible que yo he elegido es para mí como un mantra: “cada día un poco más”. Y en ello estoy. Parto del mismo lugar y trato de llegar un poco más lejos cada día, puede que solo sea un par de zancadas, pero un par de pasos más que ayer y un par de pasos más que el día anterior, ya es un buen recorrido extra.

Y todo esto que os he contado, lo he maquinado, pensado e ideado esta tarde mientras corría. Ahora antes de despedirme, me gustaría que me ayudarais con algo. Os he comentado lo de la música, tengo que cargar canciones en mi MP3 y me gustaría que me aconsejarais el tipo de canciones que vosotros lleváis o que os gustaría llevar a la hora de hacer deporte. Me encantaría hacerme una lista de reproducción con todos los temas que me sugiráis, así, mientras corro, os llevaría conmigo.

Yo aporto la primera. Esta canción me llama mucho la atención, no por quien la canta ni por lo que dice. Solo es el ritmo, la melodía la que me da ánimo. Where have you been, Rihanna.

Espero las vuestras.

Hasta pronto,

J

Asqueado

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Hace días que me siento así, con una situación rara en el estómago, de asco. Noto cosas en el ambiente que no me dejan estar en paz y percibo como dichas cosas me afectan sobremanera. Si bien no es constante, si que me sorprendo de vez en cuando con cara de ajo, enfurruñado y enfadado con el mundo. Luego soy consciente de que las personas que están a mi alrededor no tienen culpa de nada y se me termina pasando. El día a día no puede ser lineal y siempre vivimos, creo que todos lo hacemos, balanceándonos en un cíclico arriba/abajo.

Yo reconozco que siempre he tenido estos ataques de melancolía, aunque lo que yo realmente creo, es que estoy con la regla. Paso tanto tiempo rodeado de mujeres, sobre todo en casa, que no me sorprendería menstruar un día de estos. Ya tengo los síntomas, pero sin sangrado, afortunadamente. Imagino que esto que me pasa se puede reducir a que estoy en un ciclo bajo, en el que el nivel de frustración está más alto de lo normal, o que se me está haciendo muy largo el invierno, o que cada año estoy más viejo y más gruñón. O a lo mejor es una suma de todo lo anterior. Que si es eso, la leche, la que me espera….

Hace ya algún tiempo que aprendí a reflexionar y a meditar sobre estos estados de bajón, que afortunadamente son muy escasos, y a hacerme una pregunta, que si me la hiciera otro, me cabrearía:

-¿Qué parte de culpa tienes tú en esto que está pasando?

Creo que es la primera pregunta que hay que responderse, con valentía y con sinceridad. Es muy injusto echar siempre la culpa a los demás. Por lo tanto, aunque los demás también tengan su parte, ¿cuál es la mía? Y aunque me joda responderme, siempre encuentro una respuesta. Yo soy el único culpable de mis estados de desvarío, de mi cara de asco y de mi forma de enfrentarme al mundo. Nadie más lo es. Y en consecuencia, nadie mejor que yo para “ayudarme” a superar este bache. Se que no estoy dando ningún tipo de detalle sobre lo que pasa, sobre las verdaderas razones de que me encuentre así, o sobre el detonante de todo este proceso de caída, que así dicho suena muy melodramático, pero no lo puedo evitar, ¡cómo me gusta el drama, el victimismo y la autocomplacencia!, pero creo que no es necesario concretar, no hoy, no aquí.

Realmente, lo que quiero transmitir con esta entrada, es que, incluso las personas más risueñas, optimistas y positivas tenemos de vez en cuando momentos flojos, es natural. Seguramente la falta de costumbre de estos encabronamientos sea lo que más extrañe a los que nos observan desde afuera, o quizá sea el contraste positivo-negativo lo que desconcierte, pero como he dicho, estos momentos existen, y hay que vivirlos, hay que sufrirlos y hay que superarlos. El modo y la velocidad con que se superan estas crisis define los niveles de positivismo de las personas que los sufren, yo ya he dicho que a mí me duran poco, o por lo menos, me duran poco los síntomas mas agresivos.

Una recomendación basada en mi experiencia, cuando tengas un momento de estos, te hayas planteado la pregunta que yo he planteado un poco más arriba y te hayas respondido, el mal ya habrá pasado. Ya solo quedarán los resquicios y en ellos no conviene recrearse. Atrévete a dar por finalizado el proceso y a buscar lo positivo que hay en la vida, en tu vida, en tu cotidianeidad, en tu familia, en tu gente. Busca esa sonrisa en tu pareja, en tu padre, en tu madre, en tus hijos, en tus amigos o en la tele. Haz por buscarla y la encontrarás, en ese momento verás como te sientes contagiado. Habrás capeado el temporal.

Hay que tratar de ser positivo siempre, a veces no es posible, soy consciente pero sin intento no hay triunfo. Dejadme que os regale una frase que leí el otro día en Twitter, y que suscribo totalmente:

“Un día sin reir es otro día perdido”

Yo ya estoy sonriendo.

Hasta pronto,

J

 

 

 

Pertenezco, luego existo.

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Los seres humanos, y yo, queridos y queridas míos, soy uno de ellos, tenemos la necesidad imperiosa de vivir en sociedad, somos animales culturalmente sociales, o como diría mi padre:

-“Hijo, somos animales de costumbres”.

Y es cierto, tendemos a agruparnos y a seguir por el derrotero que nos imponen. De hecho, nuestra humana sociedad se fundamenta en la familia, ¿hay algo más social y mas bonito que la familia?, mejor no contestéis a esto….. El tema es que tendemos a vivir unos con otros, necesitamos pertenecer a algo mas grande que nosotros, pobre ser humano pequeño, para sentirnos en paz. Porque la paz no se consigue en soledad, se consigue en armonía con la sociedad, en grupo, en grupo. Cuando te sientes parte de algo estás realizado y por lo tanto en un estado placentero, ya sea una pareja, una familia, una tribu urbana, una comunidad, …. etc. Cada agrupación sigue sus propios patrones y conductas, que normalmente vienen dados, lo que resulta tremendamente liberador para el individuo, pobre ser humano pequeño…. En el caso de las familias, todos los sabemos, sus costumbres y sus tradiciones. En el caso de las comunidades, sus estatutos y sus procedimientos, en el caso de las tribus urbanas, su música y su vestimenta……

Esto último me hace gracia. En mi época del instituto, con unos catorce o quince años, me preguntaron unas chicas que yo qué era:

-¿Y tú de qué vas? -Ellas eran Heavy… o mas bien macarras, pero educadas.

-¿Yo?, yo soy normal -Contesté todo lleno de razones.

-Ahhh, ya no hay gente normal -Me dijo una de ellas, sin ánimo de burla en su voz, como sabiendo cosas que yo no era capaz de comprender.

No supe contestar, yo no estaba vinculado a nada, no era especial, no pertenecía a ninguno de esos grupos que había por ahí entonces. No era Heavy, porque esa música me horrorizaba. No era Pijo, porque no tenía dinero. No era Rocker, porque no me vestiría así ni de coña, no era Hippie, porque yo no era de esos que fumaban hierba…. ¿pero es que no se podía ser normal? Al echar la vista atrás y recordar esa conversación, me hace gracia lo adelantadas que eran algunas personas y lo pardillos que éramos otros. Han pasado casi treinta años desde aquello y en el fondo poco ha cambiado, algunos modelos han desaparecido, otros se han transformado y otros han sido sustituidos.

En relación a esto, a la forma de vestir y de comportarse, recuerdo cuando el otro día, sentado en el coche de camino a casa, me paré en un semáforo y salió un chico a hacer malabarismos. Un perro-flauta en toda regla, completamente estereotipado, flaco, con perro, sucio, con rastas decoloradas, con pantalones rotos, con piercings….. era la viva imagen que tenemos de cualquier ocupa o cualquier antisistema. Me pareció curioso el hecho de que para romper con lo establecido, con la norma y alejarse de ella, este muchacho había adoptado un rol sectario, con otros parámetros distintivos pero igual de eficaces e identificadores. Vamos, que aunque no quisiera, era un borrego como lo somos todos.

Y de todo este borreguismo (en el buen sentido) saben mucho los que manejan las redes sociales, las personas que se dedican al “Social Media” y al “Marketing”. Saben perfectamente del afán innato de los individuos a vincularse al grupo y de ello se nutren. Las redes sociales están para que las personas vivan juntas aún estando a miles de kilómetros, es cierto que el progreso ha traído un gran empequeñecimiento del mundo, todo está ahora más a mano. En la gran red global puedes encontrar en hueco donde te sientas a gusto, puedes pertenecer a donde prefieras, puedes incluso, dejar de ser tú mismo para ser una persona mejorada. Este mundo virtual te abre puertas, seguro que también te cierra muchas, pero es único para alimentar el sentimiento de pertenencia. Ya es posible estar completamente solo en la vida física pero ser completamente sociable con tu avatar. ¿Esto es un logro? Tal vez sí.

Por lo tanto, sirvan estos ilustrativos ejemplos que os he dado para certificar lo que venía diciendo, que no somos capaces de vivir al margen. Es posible que nuestra zona de confort esté en un grupo controlado y reducido o que, por el contrario, esté en uno mucho mayor, generando así la falaz idea de libertad e individualidad. Pero no nos engañemos, ni somos completamente libres ni completamente únicos. Pobre ser humano pequeño.

Pero amigas y amigos, sabiendo lo que somos, podemos tratar de ser felices. Aunque la felicidad también sea efímera y parcial, como la libertad, disfrutemos. Feliz vida.

Hasta pronto,

J

Uno, diez, ¿¿¿¿mil????

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Los números son importantes, y para mi, hoy más que nunca.
Es posible que nadie entienda por qué esta entrada se titula así o por lo menos eso es lo que espero. Dar un poco de misterio a las cosas también está bien de vez en cuando, ¿no? A mi me gusta que no esté todo dicho en una frase, que haya intriga…. Aunque sea una intriga tonta y absurda porque voy a empezar a explicarme ya, en tres, dos, uno…..
UNO
Ya no hay misterios que valgan. Hoy se cumple un mes desde que empecé con esta locura del blog, si recordáis mi primera entrada, o post, o como queráis llamarlo fue de forma casual, por una necesidad de exponerme, por cierto sentimiento exhibicionista incluso. Fueron una serie de condicionantes familiares, profesionales y personales los que me llevaron a esto y ahora, un mes después reconozco que no me arrepiento en absoluto. He aprendido que con esto de escribir estoy en contacto con las personas que tengo cerca de una forma distinta, como desconocidos que se re-descubren de otra manera. Y también he entrado en contacto con gente que hasta ahora no conocía, gente que ha leído las cosas que yo he escrito con toda humildad y que se han sentido identificados, a los que he conseguido arrancar una sonrisa, y quién sabe, si a lo mejor, he logrado hacer pensar que hay otra forma de afrontar el día a día.
Todo lo que he recibido durante este mes ha sido positivo, creo que este blog ha sido un catalizador para que las cosas empiecen a mejorar en mi vida. Tan solo con aprender y compartir como tomar distancia de las cosas, como afrontar lo cotidiano y como reírnos de todo y de todos ha sido suficiente para establecer un punto de inflexión. Ahora, solo se puede ir hacia arriba. Repetid conmigo… Arribaaaaaaa!!!!!!
DIEZ
Diez son las entradas que he publicado hasta hoy, hace un mes, la número uno, y hoy publico esta que estáis leyendo en estos momentos, la número diez. Cuando empecé a escribir no me había planteado la cadencia con la que lo haría, si sería capaz de tener un ritmo constante o no o si mi blog se convertiría en el más efímero de todos al tener solo una entrada…. Ya veis que no. Quiero creer que ya he adelantado a muchos bloggers que no han llegado a este número.
Tampoco me había planteado qué era lo que iba a contar a corto plazo, así que lo único que he ido haciendo ha sido retratar las cosas que iban pasando, dotándolas de humor, y exponiéndolas (exponiéndome) de la única manera que lo he sabido hacer. Habrá mejores formas de contarlas, pero que lo hagan otros, los listos.
En estas diez entradas os he contado cosas muy íntimas, he abierto mi corazón, mis sentimientos y mis deseos sin esperar nada a cambio, es como mi terapia para estar mejor. Me ha funcionado. Ahora sabéis mas sobre mí. Si antes pensabais que era tonto, ahora podéis comprobar que soy muuuy tonto. Si antes pensabais que era un poco payaso, ahora ya sabéis que también soy muuuy payaso. Y si antes pensabais que era sensible, ahora sabéis que también soy muuuy sensible. A todos aquellos que pensaban que yo era de otra forma, espero no haberos defraudado. Y a todos los que se han sorprendido por este ejercicio, por como he escrito y descrito las cosas y por como ha sido posible llegar hasta aquí, os digo que yo también estoy sorprendido.
MIL
Este número me acojona y me llena de ilusión al mismo tiempo. Significa el número de visitas que ha tenido la página en este mes, bueno para ser sinceros ya debe ir por las 1050 o así….. ejem! En mi vida me hubiera imaginado este resultado, que por otro lado no sé si en el mundo del blogging está bien o mal, si es mucho o poco, pero a mi me gusta. El día que escribí mi primera entrada del blog, cuando le di forma primero en mi cabeza y después físicamente no me planteaba hasta donde podía llegar, ni que tipo de lectores podría tener, ni a cuantas personas podrían llegar mis escritos. No era momento de hacer un plan de negocios, que esto no es una empresa, leche! Esto es mejor!!!!
Ese día, pensaba que el público que podría tener sería sobre todo minoritario ya que mi conexión a las redes sociales era casi inexistente, y en mi vida real, la de personas físicas, vamos, no soy la persona mas relacionada del mundo. Conozco a gente, claro, pero nunca he sido una de esas personas que centra la atención. Por la tanto, la sorpresa al ver como el número de visitantes crece, y de ver como cada entrada tiene más visitas que la anterior significa mucho. Significa lo que ya he dicho antes y lo que mucha gente me ha dicho cara a cara, que las cosas que escribo llegan, y eso, como diría Su Majestad, me llena de orgullo y satisfacción.
-¿Qué hubiera pasado si la cifra de visitantes hubiera sido inferior? -Ni idea, estaría tan orgulloso como lo estoy ahora.
-¿Y qué hubiera pasado si la cifra de visitantes hubiera sido superior? -Ni idea, estaría tan orgulloso como lo estoy ahora.
He empezado diciendo que los números son importantes y es cierto, pero en su justa medida. No credo que haya de darle más importancia. Un mes, es solo un mes. Diez entradas, son solo diez entradas. Y mil visitas, son solo mil visitas. Nada menos y nada mas.
-¿Y que va a pasar a partir de ahora? -Pues imagino que seguiré como hasta ahora, viendo lo que ocurre a mi alrededor, tratando de ponerle buena cara al mal tiempo y escribiendo en el blog lo que se pueda contar….Tengo un deseo para el futuro, que el blog no sea tan monólogo, que sea mas diálogo con mis lectores, así que ya sabéis, utilizar los comentarios, dejad vuestras impresiones, vuestras quejas, vuestras reclamaciones y sobre todo vuestras alabanzas. En uno de los últimos posts os propuse un juego musical, y como os habéis portado muy bien, aquí os dejo el enlace con la lista de reproducción donde están todas esas canciones que me hicisteis llegar. Que los disfrutéis tanto como lo he hecho yo.
Y no me quiero despedir sin daros las gracias a todos y todas los que habéis leído el blog, a los que habéis comentado, a los que lo habéis compartido y a los que me habéis hecho llegar vuestra impresión.
Hasta pronto,
J

Auto-coaching

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La rutina me asfixia.
Es cierto, cuando antes la comodidad de la monotonía, la tan consabida “estabilidad” era placentera, ahora empieza a convertirse en un lastre. Debe ser que ahora tengo la mente más abierta que antes, si cabe, ya que siempre he sido bastante abierto (que cada uno lo interprete como quiera…), pero hay un “nosequé” que me dice que debo salir de mi círculo de confort y explorar lo que hay más allá. Bien pensado, si hay algo que me dice que tengo que explorar el más allá…..algo raro me está pasando, tendré que ponerme en contacto con Iker Jimener o con algún psiquiatra, cerca tengo un par.
Tengo la sensación de que el YO de ahora, se está dando cuenta de que el YO de antes pasaba de todo, que en su vida ha hecho balance y de que ha ido pasando por la vida saltando de situación en situación, sin apenas plantearse el cómo, el por qué o las consecuencias. Y no me ha ido mal, he llegado hasta aquí entero y he conseguido muchas cosas. Si hubiera sido más conservador a lo mejor no estaría en este punto, y si hubiera sido más aventurero, a lo mejor tampoco. Solo tengo que reconocer que siempre he enfrentado los cambios con optimismo, pensando que lo mejor está por venir, y al parecer así ha sido y así será. Es lo que tenemos los optimistas, todo bien, chicos. Quienes me conocen desde hace tiempo saben que es así. Recuerdo una palabra que me definía, “fenomenal”, y no era por mí, que conste, que no era tan egocéntrico, sino por las situaciones. Siempre iba todo FENOMENAL.
El YO de ahora es perfectamente consciente de que la cosa va fenomenal pero si eres tú el que se lo curra para que vaya así, es otra capacidad de los optimistas, ver el lado positivo de las cosas y no dejar, en principio, que los problemas te hundan. Y para eso estoy trabajando duramente, utilizando herramientas que sirvan de revulsivo y que pongan patas arriba la monotonía. Yo lo llamo “Auto-coaching” pero vosotros podéis llamarlo majaderías, gilipolleces, banalidades, genialidades, quedaros con la boca abierta o pensar….lo hemos perdido!
Atención ahora, que voy a daros unas pinceladas de mi receta. Y como no soy un profesional, a lo mejor lo que os voy a contar es contraproducente para vosotros, a mí me está funcionando, pero si vosotros amigos lectores (¡qué ganas tenia de escribir esto!) tomáis la decisión de hacerlo en casa, que sepáis de antemano que yo no me hago responsable….. vamos, que me lavo las manos.
La primera fase de la terapia que he encontrado para encontrarme a mí mismo, no porque estuviera perdido sino porque me gusta jugar con las palabras, es escribir este blog. No os podéis imaginar lo que ayuda poner las cosas por escrito, sacarlas de tu cabeza y leerlas en el ordenador como si fueran historias de otra persona. Es una forma perfecta de tomar distancia, de observar las cosas con perspectiva. Y si a parte de eso, tratas de dotarles de cierta teatralidad y humor, mejor que mejor. Tenemos que darnos cuenta de una vez que las cosas no son tan graves, solo las graves de verdad lo son. Que tenemos que tener la capacidad de reírnos a diario, de nosotros mismos, de nuestra vida, de nuestras circunstancias y de la vida en general, la de los otros y sus circunstancias porque momentos de llorar vamos a tener todos. Mientras llegan los momentos tristes, que llegan, ríete. Es lo que te vas a llevar por delante. En resumen, perspectiva y humor.
La segunda fase es más física y tiene que ver con la adrenalina y las agujetas. Estoy encontrando en el deporte un medio de evasión perfecto. Y es perfecto porque tienes que estar concentrado en lo que estás haciendo o puedes hacerte daño, así que cuando estoy con alguna actividad física, la cabeza está centrada y no me permito que divague. Se que hay gente que dirá ¿deporte tú?????? y tienen toda la razón. Practicar deporte nunca me ha interesado, si que he visto mucho sentadito con una cerveza y algo de picar, pero sudar, lo que se dice sudar…… más bien no. Y ahora estoy hecho un despojo humano, los lunes patino, los miércoles y viernes corro (si amiga, corro, yo que decía que no corría ni aunque me persiguieran, que para que me pillaran….) y los domingos juego al pádel. Ahora pensaréis que soy Terminator, pero nada más lejos de la realidad, lo hago todo mal, pero lo intento, estoy empezando y con muchas ganas. Lo que peor llevo es lo de sudar, chico. Que sensación de asco-pena. Ahora entiendo aquello de que el deporte es salud. La ecuación es sencilla, si sentirte vivo es saludable, y hacer deporte y sufrir unas agujetas en sitios que ni siquiera sabías que existían en tu cuerpo te hace sentir vivo, entonces deporte igual a salud. Con lo que me duele el cuerpo esta semana no tengo claro si el deporte es buena o mala salud. En resumen, actividad física.
La tercera fase es el pensamiento positivo. Lo aprendí leyendo “El Monje que vendió su Ferrari” de Robin S. Sharma, que como libro me pareció un coñazo de dimensiones bíblicas pero que introduce unas técnicas relativamente útiles de crecimiento personal, y lo reafirmé con otro libro, “Cosas que los nietos deberían saber”, de Mark Oliver Everett, que cuenta la autobiografía del escritor, conocido como Mr. E, líder del grupo musical EELS, en la que relata la perra vida que ha llevado y cómo ha hecho frente a los problemas teniendo como objetivo la música. Este punto es quizá el mas sencillo. Se trata de sustituir en tu cabeza los pensamientos negativos por pensamientos positivos debido a la incapacidad de nuestra mente de pensar en dos cosas al mismo tiempo. Mi pensamiento positivo es el mar, una playa de arena blanca y las olas. Funciona pero hay que ejercitar, no siempre sale a la primera. En resumen, meditación y pensamiento positivo.
Y la cuarta y última fase es la más divertida de todas, se trata de volverme loco. No para acabar el la López Ibor con la peluquera, entendedme. Me refiero a volverme loco con la música. Creo que no hay nada mejor que estar solo, poner esa canción que tanto nos gusta y cantar hasta desgañitarnos. Si no lo habéis probado aún, cosa que no me creo, debéis hacerlo. Cuando terminéis de cantar, ya casi sin voz, veréis que relajaditos estáis. En resumen, música y evasión.
Y para esto último os voy a proponer un juego. Vamos a confeccionar entre todos una lista de canciones anti-estrés, anti-rutina y anti-malos rollos. Me refiero a esa lista de canciones que cantamos solos en casa o en el coche como hago yo, que cantamos solos porque cantamos como el culo, como yo, o porque nos da vergüenza, como a mi, o porque la canción es tan hortera y poco fina que es de traca, como las mías. Así que por favor, leed el post y dadle toda la publicidad que podáis, promocionadlo entre vuestra familia y amigos, compartidlo en vuestras redes sociales, en vuestro trabajo o donde queráis y hacedme llegar vuestra canción. Podéis usar los comentarios del blog, anónimos si queréis, o encontrarme en Facebook (Juanan GC) o Twitter (@Juanan_G_C) , porque cuantos mas seamos mas nos reiremos y pensad, que para avanzar, también es necesaria la gente que nos rodea. Dejémosles entrar.Poco más queda por decir, os dejo mi canción vergonzante:”Sobreviviré” de Mónica Naranjo.Y espero las vuestras.
Hasta Pronto,
J