Fortifor

No se si os he dicho alguna vez que mi número favorito es el cuatro, así ha sido de toda la vida, excepto cuando me pongo un pongo intenso y misterioso y digo que es el trece (que en realidad no es mas que uno mas tres, igual a cuatro). Así que todo estaba a mi favor cuando entré en la época de la “cuarentena”.

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Pero realmente no son cosas equiparables y ya os digo que esta década no es mi favorita. Quizá se están igualando mucho la edad real con la edad que aparento o quizá sea la famosa crisis que me está durando casi diez años… Los cuarenta son una etapa de asentamiento, de recoger frutos, de estabilidad, de posición y quizá estoy demasiado inquieto para todo eso. A lo mejor espero más de las cosas o he estado toda la vida tirado esperando a que suceda algo que ahora tengo la sensación de correr a contra-reloj. Lo cual no es intrínsecamente malo, ni bueno.

Son solo sensaciones, cosa de pre-viejo o de post-jóven. Porque estas edades en las que nos encontramos están ahí, a medio camino entre la adolescencia, la fiesta, las ganas de comerse el mundo y la jubilación. Como si un jubilado no pudiera comerse el mundo y salir de fiesta como un adolescente… Pero me entendéis, ¿verdad?

Esa es la sensación que arrastro año tras año. Y esa es la sensación con la que afrontaba el cuadragésimo cuarto día de mi nombre, como dirían en Juego de Tronos. Debía ser la leche cumplir 44, dos cuatros, el summun… pero no, me daba una perezaaaaaaa!!!!. Pero una pereeeeeezzzzzaaaaaaaa!!! Tal pereza que me apetecía que se acabara el sábado y que empezara el lunes, sin tener que pasar por el trámite de la onomástica.

Pero esas cosas no pasan, a menos que caigas en coma o que te pinches con el huso de una rueca envenenada (¿O era maldita?) asi que…

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…Lo mejor era poner al mal tiempo, buena cara y disfrutar. Caían cuarenta y cuatro, “forty four” y eso iba a ser así a pesar mío, me pusiera como me pusiese. Y ha sucedido lo que me pasa siempre que no me apetecen los planes, que los disfruto mucho mas, auténtico y genuino rebelerdismo mío.

Así que solo me queda agradecer a mis chicas que me han mimado, me han cuidado y me han hecho unos regalitos preciosos. Los de mi mujer, ropa y unos auriculares, muy prácticos y muy útiles. El de mi hija mayor, una carta decorada fantástica, muy emotivo. El de mi hija menor, una cerbatana casera hecha con una pajita, decorada con cinta adhesiva de colores y repleta de munición en forma de bolitas de papel de aluminio, inclasificable y muy peligroso, que probándola me ha disparado en un ojo y por poco acabamos en urgencias, que puntería. 😀

También a La Familia, así en mayúsculas y en genérico, sin distinciones de los míos o los tuyos. Los que siempre están ahí en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad, en las bodas, bautizos, comuniones y cumpleaños. Hoy estaban todos los cercanos y hemos pasado una tarde estupenda con merienda, tarta y nuestra bebé que ha pasado de mano en mano con infinita paciencia.

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Y no puedo olvidarme de todos esos amig@s que han estado pendientes del día que era y que han invertido parte de su tiempo en felicitarme y charlar un rato. Amig@s reales y amig@s de las redes sociales y del blogging, de aquí y de allá, con los que he compartido mucho en el pasado, lo hago en el presente y lo seguiré haciendo en el futuro. Amig@s de hace mucho tiempo y amig@s nuevos que se van incorporando.

Y de una de esas amigas es la aportación musical que os dejo hoy y con la que me despido, como dice la canción, hoy he tenido un cumpleaños muy feliz, y ha sido gracias a tod@s vosotr@s.

Hasta pronto,

J

Procuro olvidarte

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Hace unos meses que mis noches de viernes han cambiado, y no me refiero a las noches en las que salía y me tomaba algo con mi novia y/o con mis amigos que de eso hace ya como un siglo. Me refiero a las noches de los viernes familiares, de pizza y peli en los canales infantiles de la televisión. En esos días, éramos adictos a las películas de Clan TV y Disney Channel, mis hijas, sobre todo la mayor, eran las dueñas del mando y las programadoras naturales. Todo sea por hacer familia y compartir un rato de sofá los cuatro juntitos.

Esta práctica se fue convirtiendo en hartazgo familiar por lo poco variado del repertorio, si que hay miles de películas infantiles, pero las que tienen adquiridas estos dos canales son limitadas, y viernes tras viernes, siempre caía alguna que ya habíamos visto…. varias veces. Le tengo bastante manía a la mayoría de ellas, por lo coñazo que son, por lo repetitivas, por lo cansino de sus canciones y por ser siempre lo mismo, el mismo mensaje, el mismo formato, los mismos personajes, los mismos estereotipos, la misma tontuna pre-adolescente….

Ahora eso ha evolucionado, ha cambiado radicalmente. Desde hace un tiempo, algunas cadenas infantiles se dedican a repetir los talent shows que emiten durante la semana, adaptándolos a un horario más apto para niños. Así, hemos podido ver las ediciones de adultos y de niños de Máster Chef y de La Voz. Ahora estamos “a full” con este último, y encantados. Siempre hemos sido muy de este tipo de programas pero el exceso de paja y de interrupciones publicitarias terminó agobiándonos haciéndonos desistir. Con esta nueva corriente, se adelanta la emisión una hora y las pausas para los anunciantes no duran más de dos minutos. Los niños pueden disfrutar de estos programas y los adultos interesados también. ¿Qué no son en directo? Nunca lo son…

Entiendo que alguno piense que está bien eso de re-transmitir las ediciones junior de esos talent shows en canales destinados al público infantil pero ¿por qué las ediciones de adultos? Yo tampoco lo entiendo, pero no me quejo. Si lo pienso detenidamente, imagino que se trata de programas “blancos”, aptos para todos los públicos y que, independientemente de la edad de los concursantes, tienen mucho calado y seguimiento por parte de los enanos de la casa.

En el programa que vimos anoche, en mitad de un montón de canciones chulas y de interpretaciones más o menos acertadas, surgió una canción que me gusta mucho. No es nueva, no es de mi rango de edad, no es el estilo de música que suelo consumir (aunque soy bastante ecléctico), pero aún así, me gusta. Debe ser que me trae recuerdos dormidos, de esos sábados mañaneros de los que os hablé semanas atrás. Es una canción muy de mis padres, esas baladas que cantan al desamor más desgarrado.

Así que esta mañana, mientras preparaba la comida para mis chicas, me he acordado de la canción y me he visto trasladado a otra cocina y a otro tiempo… uno de papeles pintados en las paredes, de aparato de radio, de pantalones de campana y de flequillo. Y me he sorprendido a mi mismo tarareando su melodía al tiempo que le daba forma a las albóndigas.

“Procuro olvidarte” es una canción que compuso Manuel Alejandro junto a la que era su esposa en aquel momento, Ana Magdalena, a finales de los 70. Supuso el lanzamiento internacional del nicaragüense Hernaldo Zúñiga y es un tema que se ha interpretado desde entonces en incontables ocasiones por una gran cantidad de intérpretes.

Su letra es para morir de desamor, es desgarrada, angustiosa y dolorosa, echadle un vistazo y me decís:

“Procuro olvidarte
siguiendo la ruta de un pájaro herido
procuro alejarme
de aquellos lugares donde nos quisimos
me enredo en amores
sin ganas ni fuerzas por ver si te olvido
y llega la noche,
y de nuevo comprendo que te necesito.

Procuro olvidarte
haciendo en el día mil cosas distintas
procuro olvidarte
pasando y contando las hojas caídas
procuro cansarme
llegar a la noche apenas sin vida
al ver nuestra casa tan sola y callada
no se lo que haría.

Lo que haría porque estuvieras tú
porque siguieras tú conmigo
lo que haría por no sentirme así
por no vivir así, perdido

Lo que haría porque estuvieras tú
porque siguieras tú conmigo.
lo que haría por no sentirme así,
por no vivir así, perdido…

Procuro olvidarte
siguiendo la ruta de un pájaro herido
procuro alejarme
de aquellos lugares donde nos quisimos
me enredo en amores
sin ganas ni fuerzas por ver si te olvido
y llega la noche,
y de nuevo comprendo que te necesito.

Procuro olvidarte
haciendo en el día mil cosas distintas
procuro olvidarte
pasando y contando las hojas caídas
procuro cansarme
llegar a la noche apenas sin vida
al ver nuestra casa tan sola y callada
no se lo que haría.

Lo que haría porque estuvieras tú
porque siguieras tú conmigo
lo que haría por no sentirme así
por no vivir así, perdido

Lo que haría porque estuvieras tú
porque siguieras tú conmigo.
lo que haría por no sentirme así,
por no vivir así, perdido…”

Las versiones que se pueden encontrar por internet son de todo tipo, flamencas, rumberas, melódicas, copleras, incluso hay una traducción al inglés cantada por el mismísimo Michael Bolton. Pero si esta canción me gusta es con la intimidad de una guitarra y la voz desnuda de un intérprete que la sepa vivir y la transmita poniendo la carne de gallina.

Así que me he decidido por esta, la versión semi-improvisada de la malagueña Vanesa Martín. (Yo en otra vida, quiero cantar así, con voz de chico, pero así de bien).

Espero que os guste y que se os pongan los pelos de punta. Yo voy a publicar esto y sigo con lo mío. Y mientras tanto, podéis utilizar la zona de comentarios como mejor os apetezca, así charlamos un rato.

Hasta pronto,

J

Un día señalado

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Como os comenté en mi anterior post, uno de los proyectos que tengo para este nuevo año de blog es probar a hacer una entrada diaria, contando como sacar el lado positivo al día a día, y, en el caso de que no se pueda, llorar amargamente con vosotros por la perra vida que llevamos, lo que aplique en cada caso.

Pero he sido un poco tramposo, hoy es un día especial, nuestro aniversario. Y en estos días no se puede estar triste, solamente basta con recordar lo que sucedió hace unos años, en pensar como fue todo aquello, los errores y los aciertos y el comienzo de la vida en común son suficientes para tener una sonrisa en la cara. O al menos para mí, claro, que soy de risa fácil. Ninguno de los dos somos muy de celebrar estas fechas concretas, para nosotros la relación se construye a diario, tratamos de que cada día sea especial y sacar algo positivo para nosotros, como pareja, cuando las niñas se acuestan y caemos rendidos en los sofás por la noche. A veces ni nos hablamos, solo con mirarnos, entre bostezos y ojeras sabemos que estamos ahí, al alcance de una mano, o de un dedo…. cerquita, cerquita, como debe ser.

Nos hemos dado cuenta, casi desde el principio, de que la pareja es importante. Los hijos lo son más, por supuesto, en gran medida vivimos a través de ellos pero son seres independientes, que hacen y deshacen y nuestro deber es dejarlos hacer y deshacer y corregir y poner límites y…. tantas cosas, que a veces la cabeza no da para más. Pero lo que nunca hay que descuidar es el entorno de los adultos, es vital para que la convivencia sea correcta y nosotros luchamos por ello, por disfrutar del “nosotros”.

Hace años que no celebramos este día, no es necesario, ni siquiera nos solemos regalar nada. Bastante regalo es estar juntos…. tampoco es necesario, pero el año pasado, en un día como hoy, con el blog funcionando, le escribí en ESTE POST un poco lo que sentía, así, a lo loco, en público y sin anestesia. Fue bonito, y sorprendente por único. Pienso que hay que ser más imaginativo si queremos sorprender, no recurrir a lo sencillo, al regalo accesible, estos momentos se quedan en la retina para siempre. Fijaos como sería para ella, que haciendo balance del primer año del blog, ella creía que ese post fue el primero que escribí…. Será egocéntrica….

Este año lo vamos a celebra con música, con una canción que nos gusta a los dos y que compartimos con todos vosotros, A Sky full of stars, de Coldplay. Una canción tan romántica como optimista y marchosa, porque no todo lo que hable de amor tiene que tener sobredosis de glucosa y ritmos lentos y desgarrados.

Todo lo que os he contado hasta ahora, lo del día especial era una excusa para despedirme con mi primer consejo. Procura ser feliz en esos días señalados. Da igual el que sea, un cumpleaños, un aniversario, un día festivo o simplemente un día especial e importante para tí. La cita es lo de menos, que nada te impida disfrutar de ese día, y mucho menos, tú mismo.

Hasta mañana,

J

PD. Si te has enganchado y no quieres perderte ninguno de los post diarios, no lo dudes…. suscríbete al blog

Montaña rusa

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Verdaderamente la vida es una montaña rusa de diversión, o al menos de sensaciones. Habituados y atentos a sus giros inesperados, siempre nos sorprende poniéndonos boca abajo o metiéndonos a la fuerza en algún túnel… o si no, que se lo digan a ella.

Poco se podía ella imaginar que iba a estar celebrando su cumpleaños en su pequeña parte del mundo, en su paraíso querido, en esa playa que la ha visto madurar año tras año, bajo ese sol que ha dorado su piel y esa luna a la que ha visto nacer tantas veces. Pero así ha sido esta vez, sorpresivo y emocionante.

Ella allí y yo aquí, en la distancia, dejando que mis dedos se arrastren por estas teclas intentando plasmar todo lo que quiero decir en una pocas líneas, mientras los suyos, con toda seguridad, se arrastran entre la fina arena de la orilla del mar de una playa conocida pero dispuesta a vivirla de otra manera, con menos gente y más espacio para disfrutar. Es lo que tienen estas escapadas un poco fuera de temporada….

Ella, adora septiembre como un renacimiento, ya lo dije el otro día, para ella es el comienzo del año pero me había guardado esto. Ella nació en septiempre, es lógico que para ella este sea “su” mes. Es que lo es, el que nos la trajo a casa para poder disfrutarla. Ella llegó entre la arena y los libros de texto, entre la piel quemada por el sol y los uniformes. En septiembre, como no podía ser de otra forma, apareció con sus ojos negros, sus dientes perfectos, sus rizos alocados y su notable altura.

Es curioso como teniendo todo eso para triunfar, se haya resistido tanto a quererse como se merece. Yo era el tímido, el introvertido, el reservado y ella mi antagonista, la abierta, la amigable, la graciosa, y la vida nos ha asentado en diferentes tiempos y en diferentes momentos. Pero al final todo está en su sitio, la chica de los complejos ya es una luchadora con mucha fuerza, se ha subido a sus tacones y ha dicho: -¡Aquí estoy yo. A disfrutar de mí, que me lo he ganado!

Como ella es la comunicativa está acostumbrada a ser ella la que vaya con la voz cantante, la que se exprese y la que no tenga miedo, de tú a tú de albarte y hacerte sentir querido. Ella siempre me dice que está “very proud” de mi por haber tenido la cara de abrir este blog y por escribir las cosas que escribo y por como las escribo, pasión de hermana, debe ser. Pues te voy a decir una cosa, pequeña, yo si que estoy muy orgulloso de tí, de la vida que llevas, de como has conseguido reinventarte, de como has logrado sacar fuerza de flaqueza y de aceptar como normales las circunstancias de tu vida. De una vida, que afortunadamente no es de las que aparecen en los telediarios, pero es que a veces, la normalidad se hace muy intensa de vivir.

Y todo esto, porque has llegado a una edad que supone un punto de inflexión, en la que vas a replantearte cosas y vas a creer que has llegado a tu cima. Pues es ahora cuando tenemos que decirte, cada uno como sabemos, que te queremos, que eres importante en nuestras vidas y que adoramos cada segundo que has pasado con nosotros, que hemos disfrutado sobremanera de las cosas que hemos compartido, de las confidencias, de todos esos momentos comunes y de todos esos años de convivencia. Puede que tú no lo sepas, porque no te hayas parado a pensar en ello, pero haces la vida muy feliz a los que te rodeamos. Tu generosidad nos llega y tratamos de responderte en la misma medida, esperemos que parte de todo lo que tenemos para tí, te cale tan hondo como tú nos has marcado a nosotros.

Por tí y para tí esta canción que me descubriste en nuestro último viaje y que te define a la perfección:

Eres mi contrapunto, mi gemela, mi tatuaje. Te quiero mucho, feliz cumpleaños.

Hasta pronto

J

 

Yo me quiero

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Dos amigos se encuentran por la calle y uno le dice al otro:

-¡Pero tío, cuanto tiempo! ¡Y mírate, estas igual que siempre! ¿Cómo es posible que estés así de bien?

-Eso es por no discutir -Responde el amigo.

-¡Anda ya!, no será por eso -Interpela el primero.

-Bueno… pues no será por eso….

Sin duda, una lección de vida.

Pero no todo es así, si la felicidad y el bienestar fueran tan sencillos de alcanzar todo sería más fácil. Para algunos, claro. Que yo conozco gente que discute hasta con ellos mismos…. Pero hablemos un poco en serio.

Esto de “no discutir” puede ser un escalón en una larga escalera hasta la felicidad pero se queda un poco en pañales. Es como cuando a las modelos se les pregunta:

-¿Qué haces para tener un cuerpo tan estupendo?

-Uy, poca cosa -Suelen responder. -Dormir ocho horas, reir mucho y beber mucha agua.

Lo de dormir, lo entiendo, lo de reirse mucho no tanto porque salen arrugas, de felicidad, eso si, pero arrugas. Pero lo del agua…. debe ser el sustituto de la comida, claro.

Algunas incluso llegan a decir:

-Pero si yo como de todo…

Claaaro, comes de todo una vez al mes, un día dos garbanzos, un día media loncha de jamón, un día un pepino y otro día un vaso de leche con Cola Cao Light, vamos de todo…

Pues eso. No discutir es como lo que dicen del dinero, que no da la felicidad, pero ayuda. Claro que sí, evitar los conflictos te acerca a un estado más estable y más confortable. Yo no soy mucho de discutir, y mucho menos por cosas absurdas como la política, la religión, el fútbol o los toros, en las que nunca estaremos de acuerdo. Si que soy, y mucho, de mostrar mi discrepancia de las ideas de los demás, con respeto y sin tratar de llevarme a nadie a mi terreno. Lo de discutir, discutir, lo dejo más para la vida doméstica…. Y es que yo creo que las discusiones o discrepancias, en el grado que sean (siempre que no se llegue a las manos) son un poco como la sal de la vida, no todo puede ser plano y tranquilo. Sin tensión no debe haber éxito, ni felicidad, ni ná de ná.

Yo creo que soy más feliz que muchas personas que me rodean porque tengo muchas cosas a mi favor, soy optimista así que siempre tiendo a ver las cosas en positivo. Tengo el umbral de la frustración bastante alto porque no soy muy ambicioso, y sin esa frustración hay más felicidad. Y también creo que estoy más cerca de ser feliz que otros porque he aprendido a quererme. Lo voy a decir alto y claro, YO ME QUIERO.

Una antigua amiga y compañera de trabajo solía decir:

-“Yo quiero mucho a mi hijo, quiero mucho a mi hermana y quiero mucho a mi madre, pero a la persona que más quiero en este mundo es a mí misma”.

Yo al principio no terminaba de entender esta afirmación pues daba por hecho que debemos ser altruistas y volcar nuestro amor en los demás, por defecto, entregarnos en cuerpo y alma a la sangre de nuestra sangre, a las personas con las que tenemos los lazos más estrechos…. Luego me he dado cuenta de que sí, que hay que volcarse, pero no hay que abandonarse por el camino. Yo he aprendido poco a poco a ir por esta senda, llegar hasta aquí ha sido un camino largo y no fácil, no soy en nada parecido a la persona que era hace unos años, he madurado, me he deshecho de mucho lastre y ahora miro al futuro cara a cara. Se que tengo muchas posibilidades de que me la partan, la cara, pero ahí estoy yo, desafiante.

Algunos de vosotros, a los que sí que les gusta discutir y cuestionar todo, estaréis pensando en el alto concepto que tengo de mí mismo, de lo seguro que soy y de la confianza que tengo…. Y no, estáis equivocados.

Ya no soy tan tímido como era hace años, que rozaba la enfermedad. Ahora nadie se cree que sea introvertido porque no me muestro como tal, todo esto en parte, porque he aprendido de mis debilidades y he tratado de superarme. Se que no soy perfecto, de hecho, tengo miles de complejos, imperfecciones y defectos. No me creo mejor que nadie, pero tampoco peor. No tengo un alto concepto de mí mismo porque soy un tío completamente normal. No estoy todo lo seguro de mí mismo que aparento ni tengo la confianza por las nubes, pero estoy en ello. Todo el camino vital que he atravesado, todas esas facetas negativas y positivas que he vivido me han hecho ser la persona que soy ahora, con la fuerza que tengo hoy en día. No puedo arrepentirme de lo que he hecho ni de lo que he dejado de hacer, porque soy el resultado, y me gusta.

Por eso, yo me quiero como soy, con mis luces y mis sombras, con mis defectos y mis virtudes, con mis pros y mis contras. Me acepto como soy y me adoro. Joder, me dan ganas de besarme….Y debo decir, que me quiero aunque haya muchas cosas mías que no me gusten, parece contradictorio, pero no lo es.

Os recomiendo que penséis sobre esto, profundamente, que analicéis por qué deberíais quereros y que lo hagáis. Cuando vosotros os queráis os daréis cuenta de que los demás también lo hacen, puede que hasta ese momento no seáis conscientes de lo importante que sois para los demás así que abrid los ojos, miraos dentro, sacad lo mejor de vosotros mismos y quereos.

Ya me iréis contando los resultados.

Hasta pronto,

J

Todo el mundo deja atrás a alguien

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“Todo el mundo, en algún momento, deja atrás a alguien. Hágalo o será a usted a quien dejen atrás”.

Esta frase tan estupenda la escuché ayer en una de las series que estoy siguiendo últimamente. Yo soy mucho de series, me gusta seguir la trama y encariñarme con los personajes, ver como evolucionan y como se transforman, como se interrelacionan y como sus personalidades se potencian con las decisiones que toman y con las circunstancias que los guionistas les hacen atravesar. Me parece mejor tragarme un capitulo diario de una de mis series que ver una película de dos horas, con su principio, su nudo y su desenlace. Reconozco que me he vuelto vago. De vez en cuando veo películas, claro, pero no es lo mismo.

Las series de hoy en día son muy completas y algunas tienen una producción envidiable, unos actores y actrices de primer nivel y una repercusión global. Todo un chollo para la industria televisiva, que está viviendo unos días dorados. Hace años nadie en su sano juicio quería hacer televisión, las estrellas estaban a otra cosa, el teatro (por convicción) y el cine (por presencia e ingresos). Pero las cosas cambiaron poco a poco y las tortilla se ha dado la vuelta, ahora los ingresos y la presencia están en la tele, y los premios y el prestigio.

Dejando a un lado que soy un total forofo y defensor del cine por entregas, quiero centrarme en la frase con la que he abierto este post. Me parece genial y por ello me he propuesto reflexionar hoy en torno a ella. Creo que la verdadera madurez del ser humano, la madurez en el buen sentido, no en el peyorativo de vejez y carnes blandas, se alcanza cuando eres capaz de aceptar que las cosas suceden a pesar nuestro, que no somos el centro sobre el que gira la vida y que la gente pasa a nuestro lado, unos se quedan y otros pasan de largo. Y que no pasa nada.

Es un error mitificar la relaciones, creer que todo va a durar para siempre. Ni la AMISTAD, ni el AMOR, ni la PAREJA están hechos para perdurar, eso solo ocurre en la películas, que después de un metraje limitado, los protagonistas viven felices por siempre jamás, los amigos son eternos y el amor triunfa por doquier. Bien pensado, esos finales son los que todos deseamos, un fundido en negro en plenitud y un precioso y emocionante “THE END” con música.

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No quiero que me malinterpretéis, seguramente hay amigos, parejas y estados de enajenación amorosa que duran y perduran hasta el infinito y más allá. Y eso está muy bien. Pero a lo que voy, es que no tenemos que temer la fecha de caducidad. No hay razón para obsesionarse con el final, hay que disfrutar con el momento, como si fuera el último, regarlo a diario para que florezca renovado cada mañana, cultivar las relaciones para que crezcan sanas y fuertes y curarlas con todo nuestro ser y nuestro corazón. Pero, cuando alguna de estas relaciones se marchita, se agosta, se mueren, hay que saber pasar página. Duele, en unos casos más que en otros. Escuece, a veces sí, a veces no. Atormenta, seguro. Pero tenemos la capacidad de resurgir, de agarrarnos a lo que todavía está en pie, levantar la cabeza, apretar los dientes y seguir.

Necesitaremos nuestro luto, desde luego, es, incluso sano, pero no podemos permitirnos el lujo de dejarnos cubrir por el negro…(esto ha quedado guarro, lo se). Y una vez finalizado, una vez superada la traumática experiencia, debemos dejar a un lado el rencor, que lo único que hace es ensombrecer, no ayuda. Y si queremos buscar culpables, debemos ser valientes y pensar en nuestra parte, en lo que hemos hecho bien, o mal, o lo que no hemos hecho.

Volviendo al principio para ir terminado, si echamos la vista atrás, todos somos conscientes de las personas que hemos dejado por el camino. De esos amigos, de esas parejas que un día desaparecieron de nuestras vidas, que se desdibujaron entre la penumbra de un atardecer ya lejano. Personas, al fin y al cabo que cumplieron su cometido en nuestras vidas y que ahora están cumpliéndolo en otras. Si os paráis a pensar, esto que acabo de decir es precioso.

Y recíproco, porque, tal vez, nosotros mismos somos los rostros que se desdibujan en los ecos de la memoria de alguien, a lo mejor somos a los que han dejado atrás, los que hemos cumplido con nuestra tarea y los que estamos a lo que estamos en la vida de otros. La vida es así, un ir y venir. Un mezclarse y diluirse. Un principio y un final. Y esto es parte de lo maravilloso de la vida, no te niegues el derecho a vivirla, a olvidar, a superarte.

Si aún no ha quedado claro, aquí os dejo este vídeo de The Doors, con una de mis canciones favoritas, y que viene como anillo al dedo a todo lo que he dicho.

Y, por supuesto, después de todo lo que has leído y escuchado, no te niegues el derecho a comentar este post, a difundir tu opinión, a dejarte oir….

Hasta pronto,

J

Querer querer

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Yo no he sido muy de baladas, todo lo contrario, me gustan más las canciones animadas, optimistas, dinámicas, incluso con un toque fiestero y hortera. Las disfruto más, canciones que pueda cantar en el idioma que sea, si lo sé la canto y si no lo sé, improviso. Se me da bastante bien eso, lo reconozco. Tengo mis momentos en la soledad de mi coche, cuando nadie me ve ni me oye, en los que doy rienda suelta a ese cantante frustrado que llevo dentro y canto lo que me echen a voz en grito.

Creo que ya he dicho alguna que otra vez que soy un cantante frustrado por dos razones:

1. Porque siempre he sido muy tímido.

2. Porque canto fatal.

No se cual es más importante de las dos. Yo aún lo dudo, aunque vosotros penséis que si canto mal es razón más que suficiente… puede ser, pero lo que a veces no consigues con talento, lo suples con morro. Y ahora, os reconozco, que si hubiera tenido que decidir entre ser menos tímido o cantar mejor, seguramente hubiera escogido lo segundo.

Lo de la timidez se pasa, cuesta, pero se pasa. Lo de cantar mal, eso no se pasa, una lástima.

Y es una pena porque yo, que soy un poco estrellita, soy capaz de verme a mí mismo cantando un baladón como el que os voy a presentar. Me encantaría ser “el hombre del piano” y tener una voz parecida a la de este tipo, o por lo menos un poco del talento, de su espíritu y de su forma de transmitir. ¿os había dicho que no me gustaban las baladas? Pues eso era antes, como todo en esta vida, el gusto musical está en constante evolución, canciones que antes me hacían vibrar, ahora no me dicen nada y artistas que antes no me gustaban, ahora me apasionan. Creo que esto tiene mucho que ver con el momento en el que nos encontramos, no es lo mismo los quince, que los veinticinco, que los cuarenta. La realidad es intrínsecamente la misma pero nosotros no los somos, ni nuestras circunstancias, ni nuestro entorno.

Y luego está algo tan “de piel” que solo las artes y las personas pueden hacerte sentir. Esa forma de llegarte sin esperarlo, eso es lo que hace grande una escultura, un edificio, una pintura, una melodía, una canción, un monólogo, una sonrisa…. La primera vez que escuché esta canción me dió un escalofrío, supe que era importante para mí, que me haría sentir y así ha sido. Y así os la quiero presentar, como una canción grande, que te penetra hasta dentro aunque no entiendas lo que dice. Lo que transmite el intérprete es tan cercano, tan intenso y tan universal que no es necesario comprender las palabras.

Déjate seducir por “All of me” de John Legend, y por este vídeo en el que colabora la violinista y bailarina Shirley Stirling y por favor, no perdáis detalle del violín que usa.

What would I do 
Without your smart mouth drawing me in
And you kicking me out
I got my head spinning
No kidding, I can’t pin you down
What’s going on in that beautiful mind
I’m on your magical mystery ride
And I’m so dizzy, don’t know what hit me
But I’ll be alright

My head’s underwater
But I’m breathing fine
You’re crazy and I’m out of my mind

Because all of me
Loves all of you
Love your curves and all your edges
All your perfect imperfections
Give your all to me
I’ll give my all to you
You’re my end and my beginning
Even when I lose I’m winning
Because I give you all of me
And you give me all of you

How many times do I have to tell you
Even when you’re crying you’re beautiful too
The world is beating you down
I’m around through every mood
You’re my downfall, you’re my muse
My worst distraction, my Rhythm & Blues
I can’t stop singing
It’s ringing in my head for you

My head’s underwater
But I’m breathing fine
You’re crazy and I’m out of my mind

Because all of me
Loves all of you
Love your curves and all your edges
All your perfect imperfections
Give your all to me
I’ll give my all to you
You’re my end and my beginning
Even when I lose I’m winning
Because I give you all of me
And you give me all of you
Give me all of you

Cards on the table
We’re both showing hearts
Risking it all though it’s hard

Because all of me
Loves all of you
Love your curves and all your edges
All your perfect imperfections
Give your all to me
I’ll give my all to you
You’re my end and my beginning
Even when I lose I’m winning
Because I give you all of me
And you give me all of you
I give you all of me
And you give me all of you

Sin entender lo que dice ya es una canción especial, pero si además la comprendes, la experiencia es total. ¿No nos gustaría a todos que alguien nos dijera todo esto?

Qué haría yo 
sin tu inteligente boca atrayéndome,
y sin ti echándome a patadas.
Tengo la cabeza dando vueltas,
no es broma, no puedo saber
qué es lo que pasa por esa hermosa cabecita.
Estoy en tu viaje del misterio (atracción de feria),
y estoy tan mareado, no sé qué me golpeó,
pero estaré bien.

Mi cabeza está bajo el agua,
pero estoy respirando bien, 
tú estás loca y yo no estoy en mis cabales.

Porque todo de mí (todas las partes de mí)
ama todo de ti (todas las partes de ti).
Ama tus curvas y tus bordes,
todas tus perfectas imperfecciones,
dame todo de ti, (“todo tú”)
y yo te daré todo de mí (“todo yo”).
Tú eres mi final y mi principio,
incluso cuando pierdo, estoy ganando,
porque te doy todo lo mío,
y tú me das todo lo tuyo.

Cuántas veces tengo que decirte
que incluso cuando lloras eres todavía hermosa.
(Si) el mundo está desinflándote,
yo estoy por aquí, pasando por cualquier estado de ánimo.
Tú eres mi perdición, tú eres mi musa,
mi peor distracción, mi Rhythm & Blues
que no puedo dejar de cantar,
suena en mi cabeza por ti.

Mi cabeza está bajo el agua,
pero estoy respirando bien, 
tú estás loca y yo no estoy en mis cabales.

Porque todo de mí,
ama todo de ti.
Ama tus curvas y tus bordes,
todas tus perfectas imperfecciones,
dame todo de ti, 
y yo te daré todo de mí.
Tú eres mi final y mi principio,
incluso cuando pierdo, estoy ganando,
porque te doy todo lo mío,
y tú me das todo lo tuyo,
me das todo lo tuyo.

Las cartas sobre la mesa,
los dos llevamos corazones,
aunque es duro, lo estamos arriesgando todo.

Porque todo de mí,
ama todo de ti.
Ama tus curvas y tus bordes,
todas tus perfectas imperfecciones,
dame todo de ti, 
y yo te daré todo de mí.
Tú eres mi final y mi principio,
incluso cuando pierdo, estoy ganando,
porque te doy todo lo mío,
y tú me das todo lo tuyo.
Te doy todo lo mío,
y tú me das todo lo tuyo.

En el fondo todos somos unos románticos, queremos querer y queremos ser queridos. Es un sentimiento humano muy básico, nada más básico que eso. A veces es difícil, otras veces, imposible pero ahí estamos todos, en la brecha. Así que, amigos y amigas, aunque estemos en unos momentos en los que la crispación reina, quereos mucho, sed generosos y pensad en positivo. Veréis como la vida os sonríe.

Hasta pronto,

J

¡Qué no te pese!

vega

Es el título de una preciosa canción de Vega, una cantautora cordobesa que consigue, con sus letras y su voz grave, tocar la fibra sensible. Solo tienes que tener el oído atento y dejarte llevar por sus melodías para saber que esta chica tiene mucho talento.

Se dejó ver por la segunda edición de Operación Triunfo y aunque ni siquiera llegó a la final, consiguió grabar su primer disco. Ahora, diez años después de aquello y alejada por completo del estilo del programa de televisión, vuela libre, con varios discos a sus espaldas, sus propias composiciones para otros artistas, sus propia discográfica e incluso su propia editorial para dar salida al trabajo de autores noveles. No es una autora/cantante/artista al uso, no es completamente mediática ni sería capaz de llenar estadios. Ella juega en otra liga, más íntima, más personal, más cercana. Ahora tiene éxito y prestigio por lo que es, por como compone y por como canta. ¿Se puede pedir más?

La canción que os he comentado antes está extraída del último de sus discos, “Wolverines” y en ella nos cuenta como tenemos que vivir el dolor de la pérdida, cómo ese dolor es lo único que nos hará seguir adelante, cómo ese dolor es lo único que nos va a curar. Cada pareja perdida, cada amistad extinguida, cada familiar muerto comporta una pérdida y es a través del dolor que provoca la misma como conseguimos continuar. Es dolorosamente hermoso como Vega nos muestra ese dolor y nos anima a sufrirlo, y a que no nos pese todo lo que hemos dado, aunque el final no haya sido el deseado. Cada vez que hemos formado parte de una relación, familiar, amorosa o de amistad hemos dado lo que hemos creído, lo que hemos sabido o lo que hemos sido capaces, y por ello debemos congratularnos, y no arrepentirnos.

Os dejo letra y vídeo de una actuación en directo.

Quédate conmigo te abriré caminos para andar 
Y un dique de abrigo que guarde tu playa frente al mar… 
Frases del pasado, rozan de soslayo la verdad 
¡Nunca fueron ciertas! 
Tú sabías bien qué iba a pasar, qué iba a pasar… 
Fue un amor difícil por los desperfectos 
Un tornado a punto de tocar tierra justo en medio 
Y si tú lo diste todo siempre sin pedir 
¡Qué no te pese! ¡Qué no te pese! 
Si volcaste tu energía en hacerle feliz 
¡Qué no te pese! ¡Qué no te pese! 
Que quizás a corto plazo no haya solución 
No te castigues todo irá a mejor 
¡Qué no te pese! ¡Qué no te pese!  

Buscarás abrigo en mitad de un clima tropical 
Que te quite el frío y el dolor 
que cala hasta mojar, hasta mojar… 
Lavarás tu ropa, quedarás colgando del tendal 
Esperando un rayo que te parta 
o seque la humedad, la humedad… 
No será sencillo, pesan los recuerdos 
Pero poco a poco lograrás que te vuelva el nervio 

Y si tú lo diste todo siempre sin pedir 
¡Qué no te pese! ¡Qué no te pese! 
Si volcaste tu energía en hacerle feliz 
¡Qué no te pese! ¡Qué no te pese! 
Que quizás a corto plazo no haya solución 
No te castigues todo irá a mejor 
¡Qué no te pese! ¡Qué no te pese! 

Fue un amor difícil por los desperfectos 
Fue un adiós difícil de decir, nunca es buen momento.

Disfrutadla y sobre todo, seguid su consejo. Se que es difícil pero letras como esta hacen que se te abran los ojos y que veas que detrás de todo este sufrimiento, hay un futuro. Sed felices.

Hasta pronto,

J

La chica de los pantalones de pana rojos

redpants
Pocas cosas tengo tan claras en mi memoria como aquellos pantalones, rojos, de pana, ceñidos, y a aquella chica morena. Es como una fotografía que continúa en mi cabeza con los colores tan nítidos como el primer día.
Qué tiempo aquel, hace tanto ya, en el que comenzamos como dos desconocidos, luego amigos, luego “los mejores amigos del mundo” y ahora somos lo que somos. Hemos estado ya más tiempo juntos que separados, aunque parece que fue ayer. En lo básico somos los mismos, madurados por la vida y las experiencia pero tan inocentes como entones, tan íntegros como entonces, tan ignorantes como entonces, tan alegres como entonces y tan felices como entonces.
En estos días se cumplen años de aquel primer encuentro, recuerdo que las clases empezaban a primeros de octubre, y hoy hace años que nos juramos amor eterno, que así escrito queda muy cursi, pero coño, era eso los que dijimos, para lo bueno y para lo malo. Y qué decir de todos estos años en los que hemos crecido juntos, hemos jugado juntos, hemos evolucionado juntos, nos hemos reproducido juntos (dos veces) y hemos mirado siempre en la misma dirección, …por las buenas o por las malas.  Pues que se han pasado volando! Algunos dirán que el tiempo vuela cuando mejor te lo pasas, y creo que van a tener razón.
No puedo imaginar como habría sido mi vida sin la chica del pantalón de pana rojo, que no soy vidente, señora!. Pero si puedo rememorar como ha sido con ella, y ha sido b-u-e-n-a. ¿qué mas se puede pedir a una relación?
Unos dirán -que cada día sea único. -Con ella lo es, señores.
Otros dirán -cumplir todos tus sueños. -Con ella están cumplidos, y los que no, están cumpliéndose.
Y los más listos preguntarán -¿Y pasa con la pasión? -¿Pasión dicen? Con ella hay para dar y tomar, hay amaneceres, hay siestas y atardeceres, hay camas y sofás, hay habitaciones y cocinas, baños y pasillos, coches y ascensores…. y escaleras.
A la chica de los pantalones de pana rojos le digo, gracias por entrar en mi vida, gracias por quedarte, gracias por mis dos princesas y gracias por saber aguantarme.
Hoy alguien me ha preguntado como lo iba a celebrar, lo del aniversario, vamos. Y yo he dicho, ¿celebrar? hoy no hay nada que celebrar, nosotros celebramos todos los días. Y han insistido, pero ¿algún regalo? a lo que yo he respondido, ¿regalo? pero si su vida a mi lado es un regalo!!!!!!
A ti, hasta dentro de un rato, a los demás, hasta pronto.
J