Lunes

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Hoy es lunes y yo estoy de vacaciones.

Lo se, he tenido un ataque de maldad sin igual, todos aquellos que se han levantado temprano después del descanso del fin de semana, todos aquellos que han sufrido como el domingo llegaba a su fin, todos aquellos que han odiado el despertador a esas horas intempestivas, todos aquellos que a duras penas se han quitado las legañas y todos aquellos que aún están de resaca electoral, de resaca de Champions y de resaca en general se estarán acordando de mis antepasados, soy consciente de ello, y lo comprendo.

Si os sirve de consuelo, el lunes que viene no estará de vacaciones, seré un pringado como vosotros.

Pero este post que estoy escribiendo y tú estas leyendo ahora mismo, aunque nuestros “ahora” no sean el mismo, no tiene intención de molestar. Solo quería acordarme de todos vosotros, los que soléis leerme, los que os acercáis al blog por primera vez, los que trabajáis, los que lamentablemente no podéis hacerlo, los que pensáis que la semana se os hace cuesta arriba y de los pocos que habéis empezado la semana con una sonrisa y homenajearos.

Quiero compartir con vosotros una canción, que se titula, como este post, Lunes, Escrita e interpretado por el grupo catalán Pastora, es una de las canciones más bonitas, cariñosas y relajadas que os he podido encontrar. Cuando la escuché por primera vez, hace ya mas de diez años, conectó completamente conmigo, esa forma de expresar los sentimientos “romanticones” me parece encantadoramente naif. Quizá sea por su música, por su ritmo o por la magnética voz de su vocalista, Dolo Beltrán, o quizá por la suma de todo ello.

Si podéis deteneros un momento, poned la canción, cerrad los ojos y dejaros llevar por esta melodía tan vital y tan sencilla, por esta letra tan cercana y tan optimista.  Ahí va.

Si el amor se contara
como se cuenta el tiempo
si mis besos se sumaran a tus besos un momento
si fuera posible permisar to´ lo que siento
No habría ni un despertar con intriga en mi via contigo 
no habría esperanza de hacerlo más grande estaría parao
(estas cosas no se pueden parar)
no habría duda, ni bronca, ni perdones romanticones
no habría eso que adoro, que es mi tesoro
despertarme y encandilarme 
cada mañana de ti
Si el amor se contara
si el amor dibujara 
paisajes en mi cuerpo
estaría bañao con tu imagen
cada surco en cada puerto
si fuera posible decifrar to´ los misterios
No habría ni un despertar con intriga en mi vía contigo 
no habría esperanza de hacerlo más grande estaría parao
(y estas cosas no se pueden parar)
No habría ni duda, ni bronca, ni perdones romanticones
no habría eso que adoro que es mi tesoro
despertarme y encandilarme 
cada mañana de ti.
Cada mañana de ti…

Que tengáis un feliz lunes, y una mejor semana.

Hasta pronto,

J

Ponga un artista en su vida

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Yo soy partidario de poner un artista en la vida de uno, da color, da exotismo, en definitiva… mola. Ir por ahí diciendo… tengo un amigo artista, es chulo. Yo puedo presumir de que mi vida es chula también, porque tengo uno.

Hace casi nueve años que le conozco y es de las personas que se han ido aposentando en mi vida poco a poco, sutilmente al principio, como deben hacerse las cosas, sin forzar. Hemos pasado de ser conocidos a ser amigos, casi sin querer, el proceso ha sido muy natural y cuando hemos querido darnos cuenta de lo que pasaba ya estaba todo hecho. Esta ha sido una relación forjada por el sentido del humor, por las charlas transcendentales y por los lugares comunes.

Yo soy licenciado en Bellas Artes y me encanta la pintura, soy un “artista” académico, teórico, impostado. Y él es escultor de profesión, autodidacta, superviviente, artesano. Yo vivo con las musas y la teoría del color, el vive entre masilla y el polvo de la fundición. Somos semejantes en forma pero distintos en fondo.

Y todo eso que nos separa, es lo que más nos une.

El ha vivido mucho, artista bohemio y vividor en la Ibiza de cuando los hippies y las suecas, yo apenas he salido del cascarón. El me aporta vivencias y experiencias, yo frescura y novedad. El ha sido un espíritu libre, y yo casi he vivido siempre encorsetado. Pero ahora las cosas están cambiando, nos vamos mimetizando, cada vez somos más cercanos y hemos derrumbado algunas barreras. Es bonito contar con gente así teniendo en cuenta que yo no elijo mis amigos, la vida los pone ahí, en medio, para que entren en tu camino y pongan patas arriba tu realidad. Con el ha pasado algo así, estaba en el momento adecuado, en el lugar adecuado y era la persona adecuada. No se puede pedir más.

Hoy celebra su cumpleaños y quería hacerle este pequeño homenaje. Y decirle que siga ahí, donde está, disponible y accesible, indignado y chistoso, bocazas y sentimental, artista y artesano. Que siga porque me hace bien, porque necesito cerca gente optimista, porque me hace superarme y porque me hace sentirme querido.

Y no podía dejar pasar la ocasión de dedicarle una canción, una de Sabina, con sentido y sentimiento. Y que le va al pelo.

Si lo que quieres es vivir cien años
No pruebes los licores del placer.
Si eres alérgico a los desengaños
Olvídate de esa mujer.
Compra una máscara antigás,
Manténte dentro de la ley.
Si lo que quieres es vivir cien años
Haz músculos de cinco a seis.

Y ponte gomina que no te despeine
El vientecillo de la libertad.
Funda un hogar en el que nunca reine
Más rey que la seguridad.
Evita el humo de los puros,
Reduce la velocidad.
Si lo que quieres es vivir cien años
Vacúnate contra el azar.

Deja pasar la tentación
Dile a esa chica que no llame más
Y si protesta el corazón
En la farmacia puedes preguntar:
¿tiene pastillas para no soñar?

Si quieres ser matusalén
Vigila tu colesterol
Si tu película es vivir cien años,
No lo hagas nunca sin condón.
Es peligroso que tu piel desnuda
Roce otra piel sin esterilizar,
Que no se infiltre el virus de la duda
En tu cama matrimonial.

Y si en tus noches falta sal,
Para eso está el televisor.

Si lo que quieres es cumplir cien años
No vivas como vivo yo.

Deja pasar la tentación
Dile a esa chica que no llame más
Y si protesta el corazón
En la farmacia puedes preguntar:
¿tiene pastillas para no soñar?

Hoy va por tí, campeón. Qué cumplas muchos más.

Hasta pronto,

J

¡Qué no te pese!

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Es el título de una preciosa canción de Vega, una cantautora cordobesa que consigue, con sus letras y su voz grave, tocar la fibra sensible. Solo tienes que tener el oído atento y dejarte llevar por sus melodías para saber que esta chica tiene mucho talento.

Se dejó ver por la segunda edición de Operación Triunfo y aunque ni siquiera llegó a la final, consiguió grabar su primer disco. Ahora, diez años después de aquello y alejada por completo del estilo del programa de televisión, vuela libre, con varios discos a sus espaldas, sus propias composiciones para otros artistas, sus propia discográfica e incluso su propia editorial para dar salida al trabajo de autores noveles. No es una autora/cantante/artista al uso, no es completamente mediática ni sería capaz de llenar estadios. Ella juega en otra liga, más íntima, más personal, más cercana. Ahora tiene éxito y prestigio por lo que es, por como compone y por como canta. ¿Se puede pedir más?

La canción que os he comentado antes está extraída del último de sus discos, “Wolverines” y en ella nos cuenta como tenemos que vivir el dolor de la pérdida, cómo ese dolor es lo único que nos hará seguir adelante, cómo ese dolor es lo único que nos va a curar. Cada pareja perdida, cada amistad extinguida, cada familiar muerto comporta una pérdida y es a través del dolor que provoca la misma como conseguimos continuar. Es dolorosamente hermoso como Vega nos muestra ese dolor y nos anima a sufrirlo, y a que no nos pese todo lo que hemos dado, aunque el final no haya sido el deseado. Cada vez que hemos formado parte de una relación, familiar, amorosa o de amistad hemos dado lo que hemos creído, lo que hemos sabido o lo que hemos sido capaces, y por ello debemos congratularnos, y no arrepentirnos.

Os dejo letra y vídeo de una actuación en directo.

Quédate conmigo te abriré caminos para andar 
Y un dique de abrigo que guarde tu playa frente al mar… 
Frases del pasado, rozan de soslayo la verdad 
¡Nunca fueron ciertas! 
Tú sabías bien qué iba a pasar, qué iba a pasar… 
Fue un amor difícil por los desperfectos 
Un tornado a punto de tocar tierra justo en medio 
Y si tú lo diste todo siempre sin pedir 
¡Qué no te pese! ¡Qué no te pese! 
Si volcaste tu energía en hacerle feliz 
¡Qué no te pese! ¡Qué no te pese! 
Que quizás a corto plazo no haya solución 
No te castigues todo irá a mejor 
¡Qué no te pese! ¡Qué no te pese!  

Buscarás abrigo en mitad de un clima tropical 
Que te quite el frío y el dolor 
que cala hasta mojar, hasta mojar… 
Lavarás tu ropa, quedarás colgando del tendal 
Esperando un rayo que te parta 
o seque la humedad, la humedad… 
No será sencillo, pesan los recuerdos 
Pero poco a poco lograrás que te vuelva el nervio 

Y si tú lo diste todo siempre sin pedir 
¡Qué no te pese! ¡Qué no te pese! 
Si volcaste tu energía en hacerle feliz 
¡Qué no te pese! ¡Qué no te pese! 
Que quizás a corto plazo no haya solución 
No te castigues todo irá a mejor 
¡Qué no te pese! ¡Qué no te pese! 

Fue un amor difícil por los desperfectos 
Fue un adiós difícil de decir, nunca es buen momento.

Disfrutadla y sobre todo, seguid su consejo. Se que es difícil pero letras como esta hacen que se te abran los ojos y que veas que detrás de todo este sufrimiento, hay un futuro. Sed felices.

Hasta pronto,

J

San Juan de Alicante, 1988

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Tengo un medio hermano que hace un montón de años se fue de mi lado para hacer “las américas”. Por todas las cosas que vivimos juntos es algo mas que un amigo, y por cosas de la consanguineidad, es algo menos que un hermano.

Mi hermano, mi amigo, mi ¿hermigo?….es un tipo muy, muy, muy social y desde su país de adopción vive vinculado a internet prácticamente desde que puso un pié allí. El otro día actualizó la foto de cabecera de su perfil de Facebook con una imagen collage de portadas de novelas de terror. Esa novelas de terror que nosotros leíamos con fruicción años ha, y me vino, me dio un ataque de nostalgia que me transportó muchos años atrás, al verano de 1988 cuando hicimos nuestro primer viaje juntos.

Juntos pero no solos, con su madre y unos amigos, nos pusimos una madrugada de verano camino de la playa. Esa noche previa, sabiendo que íbamos a salir temprano, yo me fui a dormir a su casa, era el comienzo de mis vacaciones, y la verdad es que dormimos bien poco. Decidimos que era mejor permanecer despiertos que dormir cuatro horas de mierda, así que con algo de comer, algo de beber, algo de música y mucha conversación pasamos ese momento hasta que nos montamos en el coche que nos llevaría al paraíso. Antes nos habíamos acojonado un poco por los ruidos de la noche, de su casa antigua, y del tapón de una botella mal cerrado que no hacía más hacer ruiditos extraños que no sabíamos de donde provenían. Con aquellos 16 años tan frikis que teníamos, nos temíamos lo peor, asesinos en serie, paredes sangrantes, invasiones alienígenas, el fin de todo lo conocido… de todo menos lo del maldito tapón.

Pasado el susto y la emoción iniciales y casi diez horas más tarde llegamos a la casita en San Juan pueblo, lejos de la playa pero que nos daba igual, estábamos de vacaciones, estábamos juntos y estábamos dispuestos a pasarlo bien. Ya nada nos importaba, solo queríamos playa y diversión. Y eso tuvimos.

Pero ahora, a la vuelta de los años, tuvimos una diversión muy naif. Eramos dos chavales guapos de 16 años pero super, super, super pánfilos. Ninguno de los dos habíamos salido aún del cascarón, no teníamos malicia, nos importaba más la lectura de las famosas novelas de terror que el alcohol. Mucho más viajar a Alicante capital a comprar comics que visitar las discotecas locales. Mucho más las historias de super-héroes que las chicas. Si amigos, a mi también me avergüenza relatar esa época de tontuna infantiloide.

Aquel verano fue importante en nuestras vidas, fue un verano que recuerdo a golpes de flash con un montón de anécdotas felices, mejor las enumero para no perderme:

1. Nuestras apuestas en el cine de verano para descubrir si la frase: “Jack no se moriría sin decírmelo” pertenecía a “La joya del Nilo” o a “Golpe en la pequeña china”.

2. Nuestros paseos por el puerto, donde probamos los higos chumbos y donde vimos una pegatina en un coche frances con una frase que no sabíamos que decía pero que la repetíamos hasta la saciedad.

3. Nuestras luchas contra las olas de un embravecido Mediterráneo con bandera roja y una colchoneta.

4. Nuestras escapadas a la capital a comprar tebeos y música y la vez que me sobresalté en unos grandes almacenes al comienzo del “Eloise” de Tino Casal.

5. Nuestros bocadillos de nocilla de tres colores (marrón, blanco y rosa) que compraba la madre de mi amigo a granel en una tienda del pueblo.

6. Nuestro asombro por ver a las chicas extranjeras “en tetas” paseándose por la playa. Nosotros las llamábamos las “austro-húngaras”, no se bien por qué pero nos sorprendió muy gratamente esa moda tan europea que llamaban “top less”.

7. Nuestras cintas de casette, que no había otro soporte en aquella época. Era el verano de Modern Talking, de Pet Shop Boys, de Eight Wonder, de CC Catch y de Transvision Vamp.

8. Nuestras idas y venidas a la playa en el autobús de línea rodeados de flotadores, colchonetas, bolsas con cubos y palas, extranjeros y locales.

9. Nuestra visita al castillo de Santa Barbara, en Alicante capital.

Fue un verano lleno de luz y de buen rollo. Y también fue un verano difícil en ciertos aspectos. Mi amigo se había roto una pierna unos meses antes y había pasado una larga temporada de convalecencia, lo que hacía que su carácter se volviera, en algunos momentos, irritable. De vez en cuando discutía acaloradamente con su madre y yo me escabullía. También descubrí que la convivencia también es difícil, aunque estés con las personas con las que tienes más confianza. Recuerdo que dormíamos en una habitación con dos camas, el quería dormir con la ventana abierta y yo con la ventana cerrada. Los días que ganaba yo dormía a pierna suelta, los días que ganaba él, se nos llenaba la habitación de unos bichos verdes bastante asquerosos que me tenían en vilo y no me dejaban descansar.

Pero bueno, como todos sabemos para que haya luz, debe haber oscuridad, y por lo tanto, esas tinieblas, solo me hacen recordar el resto de momentos con una luz indescriptible. Fue un gran verano y supuso el final de nuestra adolescencia, las cosas cambiaron poco después, nuestra relación continuó firme pero lo que nos rodeaba comenzó a cambiar. Nuevas amistades, chicas, trabajos, ejército…. Lo que se esperaba de nosotros al empezar a ser adultos.

Recuerdo aquellos días con mucho cariño, el mismo que le guardo a mi amigo y a su madre. Me resulta curioso como todos esos recuerdos se quedan latentes en la memoria y hay algo que los hace surgir, en este caso una foto. Me quedaré aguardando al siguiente, y no os preocupéis, que lo contaré.

Hasta pronto,

J

 

 

 

Héroes, super-héroes y yo

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Hace un par de días leí en internet que en 2015 volvería la serie “Héroes”, casi diez años después de estrenarse su primer capítulo. Si nunca has oído la frase: “Salva a la animadora, salva el mundo” seguramente no sabrás de lo que estoy hablando. Héroes fue una serie norteamericana, de la cadena NBC, que se estrenó en 2006 con una grandísima repercusión. Su primera temporada fue todo un éxito aunque la serie cayó tanto en audiencia como en notoriedad hasta que fue abruptamente cancelada al finalizar su cuarta temporada. Para aquel entonces, actores y actrices como Zachary Quinto, Hayden Panettiere, Milo Ventimiglia y Ali Larter se habían convertido en algunos de los más influyentes en la industria de la TV mundial.

Parece ser que ahora, su creador, Tim Kring, amparado en el buen momento de forma que atraviesan las películas y las series sobre super-héroes, se ha sacado de la manga una miniserie de 13 capítulos a la que bautizará como Héroes Reborn. Aún no se saben muchos más detalles, ni de la trama, ni del reparto, ni de si existe la posibilidad de volver a ver a alguno de aquellos personajes originales. Pero una cosa os puedo avanzar, los fans de esta serie, ya están dando palmas.

Yo no se si puedo considerarme como tal, un fan, digo. Si que me tragué la primera temporada con avidez, me pilló con muchas ganas, los personajes molaban y la trama era lo suficientemente retorcida como para que me enganchara ya con cierta edad. Pero es que tampoco tiene tanto mérito. Yo, lo reconozco, siempre he sido un friki de los super-héroes.

Comencé a leer comics de super-héroes aproximadamente con diez años y con once o doce ya dibujaba mis propias aventuras. Me pasé pre-adolescencia, adolescencia, y pre-edad-adulta creando mis propios personajes, creando sus historias, guionizando y dibujando miles de aventuras, de ahí mi miopía, por supuesto. Mi sueño de la época era convertirme en dibujante de comics, irme a vivir a Nueva York y trabajar para Mavel Comics Group. Muchas veces fantaseé incluso con la idea de llegar a convertirme en el dibujante oficial de mis comics favoritos, los X-Men.

Ay, esos personajes malditos, mutantes marcados desde su nacimiento con un gen especial que les confiere habilidades extraordinarias. Hombres y mujeres que veían como durante su adolescencia, con el cambio hormonal, se manifestaban sus poderes, que los convertían en parias para la humanidad y que tenían que aprender a controlarlos, a vivir con ellos y a aceptar su responsabilidad. Y con lo que a mí me gusta un drama….. pues eso, me identificaba a tope con esas vidas torturadas, apartados de sus familias, de sus amigos, rodeados de peligros…. Menudo caldo de cultivo para mi carácter introvertido. Yo entonces comprendí lo que me pasaba, lo mío no era timidez, era una mutación. Yo, amigos y amigas, era un mutante, como ellos. Aunque en Madrid, en lugar de Greenwich Village, y del centro. Un mutante cañí.

Tan metido estaba en esta vorágine mutante que incluso creía de desarrollaba poderes. Aunque no eran más que pelos en las piernas, un bigote de Guardia Civil y unos cuantos granos al más puro estilo acné juvenil de toda la vida, así, sin más glamour. Pero cuando más tranquilo me encontraba, a eso de los quince años, descubrí que….

Una tarde, estaba con mi mejor amigo, mi hermano y a la postre, el guionista oficial de mis comics, en un parque madrileño reflexionando sobre la vida, los amigos, las chicas…. cuando vimos a un señor paseando en bicicleta con su hijo detrás, en una sillita de bebé. Fue verlos y me recorrió un escalofrío por la espalda. Le dije a mi amigo:

-Uy, que mal rollo me da ese tío…

Y acto seguido, se cayeron. Bicicleta, padre e hijo. Mi amigo y yo nos quedamos con la boca abierta y yo lo sentí, mis poderes habían florecido al fin. Podía ver el futuro, o sentirlo, o predecirlo, o quizá con un poco de entrenamiento especializado podría… ni siquiera yo podía pensar hasta donde llegaría con ese poder. Ya os lo digo yo, a nada. Lo que pasó, pasó. Fue efímero, si, pero moló. Yo notaba que mi amigo me miraba con ojos distintos, con orgullo, y eso me hacía sentirme especial.

No fue la primera vez que desarrollé cierta “habilidad”. Unos años más tarde, cuando ya me interesaban algo más las chicas y la bebida, y salíamos de juerga y de discotecas descubrí que tenía un talento innato para que me dejaran entrar sin pagar en los sitios. Yo me acercaba al señor de la puerta, le ponía mi cara de control mental, le confiaba que había dentro unos amigos, o unas chicas o lo que se me ocurriera y ¡milagro! mis amigos y yo a disfrutar de gratis de la noche. Lo podemos llamar como queramos, como super poder es más bien algo flojo pero funcionaba. Si señor.

La tercera vez que me ha pasado algo extraordinario ha sido hace bien poco, un mes o cosa así. Estaba en la cocina, preparando pescado rebozado para cenar y aquello saltaba que asustaba. El aceite hirviendo de la sartén era excesivo y ni corto ni perezoso intenté vaciar algo del aceite que estaba usando de vuelta a la aceitera. Se me dió como el culo, la sartén estaba a rebosar y pesaba un montón, al intentar vaciarla se me escurrió y me tiré el aceite en la mano. Conseguí que no se cayera el pescado y volví a dejar la sartén en la placa. Mi mano entera se puso roja, la metí en agua fría y me preparé mentalmente para perderla. Pero eso no sucedió. Esa noche si que escocía pero por la mañana siguiente ni rastro de quemaduras. Eso fue un ataque de invulnerabilidad en toda regla. Lamentablemente este poder también se me ha pasado, el otro día me saltó de nuevo algo de aceite, un par de gotas y eso parecía ácido sulfúrico, ahora si que tengo marcas.

A lo mejor mi super poder es tener super poderes transitorios. Ya estoy mayor y en baja forma como para ir haciendo el bien por ahí así que ya me da un poco igual. Solo espero que la próxima manifestación sea un poco mas chula. Invisibilidad, por favor, por favor, por favor…..

Hasta pronto,

J

Me gusta que estés ahí

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A medida que vamos cumpliendo años y tenemos una vida mas centrada en nuestro trabajo y nuestra familia, vemos como los círculos en los que nos relacionamos cada vez son mas pequeños y mas cerrados. Si no hacemos nada por remediarlo corremos el riesgo de convertirnos en Robinsones de las relaciones interpersonales, como si viviéramos aislados en una isla. En el fondo todos somos así, aunque hay islas para todos los gustos, desiertas y superpobladas. Se que empiezo de una forma un poco seria para lo que soy yo pero pensad un poco sobre ello…. Vale, sin agotaros.

-¿Donde quiero llegar?

Pues es sencillo, yo lo se por propia experiencia, que cuando te encuentras un círculo donde estás cómodo, lo podemos llamar zona de confort o como queráis, haces muy pocos esfuerzos por abandonar, por permitir el acceso a gente nueva o, esto ya es el colmo, intentar encontrar un círculo nuevo. Una pereza. Yo ya he vivido eso, y ahora estoy en otro momento. No es que me vaya a echar a la calle a conocer gente, ni que vaya a apuntarme a todos los clubs de fans para socializar, no es eso, es mas sutil. Simplemente se reduce a tener ganas de abrirte a los demás y de permitir que otros vean a través tuya, al tiempo que te permites a ti ver a través de otros. Me creáis o no, esto es edificante.

Si yo no hubiera cambiado el chip, no habría conocido a la persona de la que voy a hablar, bueno conocerla si que la habría conocido pero no habría llegado a disfrutarla como la disfruto ahora. Y es que hay personas que en apariencia son antagónicas a nosotros mismos y en un primer momento creía que sería así con él. La primera vez me pareció tan serio, tan profesional, tan hermético, que creí que estaríamos a años luz en fondo y forma. Pero nada mas lejos de la realidad. Basta con estar un poco, solo un poco, dispuesto a conocerle para empezar a tener signos evidentes de que la fachada no es mas que eso, solo fachada.

Vale que sigue siendo serio, que lo es y mucho cuando él quiere serlo, incluso puede llegar a ser cortante. Pero también es tan payaso y tan gruñón y tiene un sentido del humor tan personal, a veces cínico, a veces negro, a veces ácido y a veces burdo y básico. Cuando se ríe tiembla el mundo y eso me gusta.

Por supuesto que es profesional, absolutamente profesional cuando desempeña sus tareas, pero transmite empatía y accesibilidad. Es sencillo trabajar con él, es cooperador, resolutivo, imaginativo, buen compañero e íntegro. Y eso también me gusta.

Es hermético, claro que lo es, no es una persona de acceso superficial, tiene su mundo, su entorno, su gente, su parcela aislada pero a su vez puede ser comunicativo, abierto, leal y extrovertido. Y claro, eso también me gusta.

También tenemos muchas cosas en común, cosas que se han ido viendo a lo largo de estos años, de las que hemos sido conscientes por retazos de conversaciones, por actitudes antes situaciones, por la vida misma. Yo le aprecio y él lo sabe, él me aprecia y yo lo se aunque es cierto que no somos los mejores amigos del mundo, ni lo pretendemos. Cada uno tenemos nuestras circunstancias, nuestra gente de confianza, nuestros círculos internos, pero somos afines y sabemos disfrutar de los momentos que compartimos. Y por todo esto, porque me hace el día a día mas fácil y porque hoy es su cumpleaños, he querido que él sea el protagonista de esta entrada, y que además de homenajearle, quiero que sirva para que reflexionemos sobre lo y los que tenemos a nuestro alrededor.

Así que, a ti, amigo, muchas felicidades y un fuerte abrazo. Me gusta que estés ahí.

Al resto, hasta pronto.

J

El cumpleaños de P

A veces la vida se confabula para que todo sea una mierda.
Mi amiga P lleva más de un mes dándole vueltas a su cumpleaños, que si lo voy a hacer aquí, que si mejor en otro sitio, que si quien se apunta, que si me proponéis una alternativa lo cambio, que si por favor me confirmáis….. Lo normal en estos casos.
Y yo llevo ansiado desde entonces con la posibilidad de “”””””SALIR””””””. Debo decir que llevo una vida social de envidia, la que me da a mi ver la de los demás, claro. ¿Si yo estuviera todos los findes de acá para allá con mi gente me habría planteado escribir un blog? a lo mejor uno de viajes y fiestas, pero no uno de momentos anti glamour.
A lo que iba, deseando salir, esparcirme, compartir con otros historias distintas a las domésticas, beberme hasta el agua de los floreros….. eso no es sano, pero una vez al año…. ¡si hasta sabía lo que iba a ponerme! y si llovía, que por lo visto iba a llover, me daba igual. El caso era estar fuera, en las calles, las plazas, los bulevares, las avenidas, la callejuelas, los pasadizos….. Y creo que toda esa ansia se ha apoderado de mi cuerpo, junto a los San Jacobos de anoche.
Cuando me desperté esta mañana ya sabia yo que algo no marchaba bien, un café con galletas entró en mi cuerpo y creo que ya han salido dos litros de café y una caja entera de María Fontaneda. Qué panorama, que desilusión, que desesperanza. ¿No hay otro puñetero día en el año para ponerse malo? ¿Por que me pasan a mi estas cosas? ¿Quién me pone la pierna encima para que no levante cabeza, quien? (Jorge Berrocal dixit).
Bien saben hasta los indios cholos que intenté aguantar hasta la hora límite antes de caerme de la convocatoria,  lo cual fue vía whatsApp con la propia protagonista del evento a eso de las 12 y desde entonces estoy penando. Yo a base de arroz blanco y ellos, los del cumpleaños de P, a base de rabo de toro y huevos rotos y lo que más me duele, ellos a base de mojitos y yo de manzanillas.
Momento actual, asqueado y cabreado. Qué coñazo de día! con lo que prometía. Espero que por lo menos P y los amigos lo hayan disfrutado.
Hasta pronto
J
PD:  Ya me encuentro mejor de lo mío, verás como mañana que hay que trabajar estoy de P.M.